Disclaimer: Todo lo que reconozcan es parte del Juego Amour Sucré y sus respectivos creadores.
Love, The Hardest Way.
Capítulo Especial: Lysandro III
The Kiss of Dawn
Nunca había sentido tanto miedo en la vida, como en ese momento. Parado frente a mis padres sentí que mi respiración se había detenido.
Mi Gabe, mi Gabrielle debía estar bien. Mi musa...
No era posible, no era concebible que le hubiera pasado algo terrible, mis sentidos debían estarme engañándome, porque no había forma posible que Gabrielle Ducatte estuviera tan mal como me decían los rostros circunspectos de mis padres.
-Lysandro-me llamó mi padre y me di cuenta de que me movía por los hombros- hijo, ¿estás bien?
-Debo verla-dije deshaciéndome de su agarre.- Iré a verla y me aseguraré de que esté bien... yo...
Busqué mi saco que estaba sobre la cama y me lo puse con dificultad.
-Yo... les avisaré... les corregiré... iré a verla, seguro está bien... yo- balbuceé
-Lysandro-dijo mi madre abrazándome-
-Madre, debo ir a verla-dije sin ser muy consciente de lo que hacía.
-Nosotros te llevaremos, hijo-dijo mi padre.
Lo miré a los ojos y me sentí un poco mas real. Asentí.
No era común que mis padres utilizaran su automóvil. Odiaban tener que viajar grandes distancias, eso me indicaba que la situación era tan mala como me decían
No, no podía ser, simplemente no... no
El automóvil no iba suficientemente rápido. Tenía muchas ganas de salir y correr, aunque era consciente de que no llegaría antes. Pero... la inactividad me mataba, me desesperaba no poder moverme. Debía verla, necesitaba verificar que estuviera bien, porque ella no podía estar mal, simplemente no podía estar mal.
De vez en cuando, mis padres me dirigían miradas preocupadas, como si temieran que en verdad saltara del auto en movimiento. La idea me atraía, pero no iba a hacer nada estúpido, tenía que ver que Gabrielle estaba sana y salva.
En cuanto llegamos a Amoris Ville, mi de por si acelerado corazón, di un vuelco. Ya eran cerca de las tres de la mañana. Lo que vi llegando al hospital hizo que por una ínfima fracción de tiempo, mi cerebro se concentrara en otra cosa.
De algún modo, la noticia de lo que había ocurrido a Gabe se había extendido. Mucha gente se arremolinaba a la entrada del hospital y del estacionamiento. Lamenté que las ventanas del auto de mis padres no estuvieran polarizadas. No quería ser grosero, pero necesitaba entrar lo mas pronto posible y la gente no me dejaba pasar.
Algo mas llamó mi atención: la gente cantaba a voz en cuello una canción que mi Gabrielle adoraba...
-*La muerte nos libera del miedo a morir, así que no tengas miedo; déjame mirar en tus ojos y ver la muerte pasar entre nosotros. Estoy alcanzado la sombra ahogada en el beso del amanecer, tocando el dolor que me has dejado en el beso del amanecer...*
Me encogí en mi asiento. Tratando de ahogar el sonido de la canción. Y también de los gritos casi histéricos...
-¡Lysandro! ¡Es Lysandro!
-¡Lysandro Ainsworth!
Con dificultad pasamos hacia el estacionamiento. Ahí los cantos sonaban amortiguados. En cuanto mis padres detuvieron el auto salté de él y corrí hacia la recepción. No esperé a mis padres. Llegué al mostrador muy agitado.
-La señorita Gabrielle Ducatte-dije casi sofocado.
La enfermera me miró comprensivamente, supuse que veía ese tipo de situaciones todo el día.
-¿Es usted familiar de la señorita?-preguntó. -Sólo por precaución.
-Ehmmm-dije nervioso.
-Lysandro...-escuché la voz de mi hermano llamarme.
-¿Conoce al cuñado de la señorita?-me preguntó la enfermera.
-¿Qué? Si, es mi hermano-dije.
-Gracias, señorita-dijo Leigh- Mi hermano es la pareja de la señorita Ducatte.
-Ah, claro.
Mi hermano me tomó por los hombros y me llevó por un pasillo.
-¿Dónde está?-pregunté desesperado- ¿está bien? Dime que está bien.
El pasillo estaba sólo, mi hermano me puso frente a él y me miró serio.
-Se ha roto la pierna derecha-dijo Leigh- Y tiene una fisura leve en la cadera.
No sonaba como algo realmente grave, pero la expresión de mi hermano no estaba aliviada.
-Sufrió algún tipo de conmoción y por el momento no ha despertado. Le han hecho estudios por si tienen que operarla.
Me recargué en la pared.
-¿Puedo verla?-pregunté- Por favor, necesito verla.
-Lo sé, hermano-dijo Leigh dándome palmadas en el hombro- Pero por el momento nadie ha ´podido verla. Alex ha llamado a su padre, pero ha tenido problemas para volver a Francia. Aún no estoy seguro de lo que pasa... he tenido que decir que soy su cuñado para recibir informes.
No dije nada. Me sentía irreal.
-Ven-dijo instándome- al final del pasillo está la sala de espera. Tus amigos están ahí.
Asentí. Luego recordé algo.
-Mis padres están... por ahí-dije y me dirigí hacia donde mi hermano me dijo.
Rosalya, Juliette junto a Castiel, Alex, Will y Julian. Todos me miraron preocupados. Aun así, Castiel se me acercó.
-Tranquilo, hermano- me dijo, poniendo su mano en mi hombro- todo va a salir bien.
-¿Qué... qué le sucedió?-pregunté con dificultad.
Pude notar, apenas, como todos se miraron entre sí, preocupados.
-La atropellaron.-dijo Castiel.-Ella... Bueno, no sabría decirte, pero yo iba a verla para despedirme. Al llegar al parque frente a su casa, la vi... estaba por esa avenida cercana. Parecía muy confundida... quise adevertirla del auto... pero... fue ... muy tarde. Lo siento.
-Muy confundida-repetí, mirando a Castiel.- ¿estaba...?
-Sí... supongo que sí-dijo mi amigo- Pero también parecía muy asustada. Parecía huir...
Me senté en silencio, poniendo mis manos en mi cabeza para pensar. Gabrielle, mi Gabrielle había tenido un accidente. Y estaba asustada, confundida.
-¿Sabes que es raro?-preguntó Castiel, pensando también- Que no sabemos de donde pudo haber sacado la droga.
Miré a mi amigo confundido.
-Revisamos cada rincón, absolutamente todo el departamento-dijo Alex- Cuando ella dijo que no quería mas de eso, nos pidió que sacaramos cualquier cosa que la tentara. No dejamos si quiera una aspirina, todo lo tiramos.
-Llevaba limpia un mes-dijo Rosalya totalmente conmocionada, en sus ojos había lágrimas. Juliette se le acercó y la abrazó.
-Quien fue nuestro proveedor habitual jura no haberla visto en mucho tiempo. Incluso antes de la gira.-dijo Juliette un poco avergonzada.- Suponiendo que dijera la verdad, no sé donde pudo haberlo conseguido.
Toda esa información me revolvía las ideas. Gabe estaba limpia. Yo sabía que cualquier dosis que hubiera llegado a sus manos debía habérsela inyectado, pero ¿cómo había llegado aquella dósis?
Me recordó a las misteriosas dósis que aparecieron durante la gira. Siempre me intrigó sobre quien correría tal riesgo sólo por darle droga a Gabe.
"Te vencí, Ainsworth"
-¿Alguien fue a su apartamento? ¿Alguien ha intentado llamar a su móvil?-pregunté mirándolos.
Quizá pensaron que había perdido la razón, y no podía culparlos. El dolor que sentía era muy grande, pero sentía que estaba llegando al inicio, al motivo de todo.
"Te vencí"
-No-dijo Castiel- ¿Para qué la llamaríamos?
-Yo la llamé- traté de no hacer caso a su mirada de incredulidad- La llamé por la noche.
-Pero no te pudo haber contestado ella-dijo Alex
-Y no lo hizo-les dije, entendiendo un par de cosas.- Fue Damon... él me contestó. Me dijo que estaba con Gabe...me dijo... Maldito... ¡Maldito Damon! ¡Todo lo hizo con ese propósito!
-Lysandro, cálmate-dijo Leigh llegando con mis padres- Es un hospital...
-Pero...-dije completamente alterado- Fue él, fue Damon quien la proveyó...
-¿Cómo sabría que era la única noche en donde no estaba nadie con ella?-preguntó Rosalya.
-Probablemente la vigilara-dijo Alex- Y este debió ser el único momento...
-Gabe nunca se quedaba sola, por su propia petición-me explicó mi hermano- Temía recaer si tenía demasiado tiempo para pensar.
-Pero hoy nadie pudo quedarse con ella-dijo Juliette tristemente.
-Yo debía estar con ella-susurré- Yo no debí dejarla... yo...
-Basta-dijo mi madre- ¡Basta ya!.
-Ese infeliz de Damon-susurró Castiel
Una sospecha me congeló la espina dorsal. Recordé la historia que me contó, hacía ya tiempo atrás. Lo que Damon había querido hacerle...
-No...-susurré.
-Familiares de Gabrielle Ducatte-preguntó un médico.
-Yo-dije sin pensar.- Soy su... prometido- esperaba que los demás hicieran convincente mi mentira.
El doctor me miró sospechosamente.
-Su único familiar es su padre y no ha podido llegar, ya que esté en el extranjero.-dije- es mi novia, por favor.
El médico me miró con pena. Suspiró.
-La señorita Ducatte, como me temía tiene traumatismo craneoencefálico-dijo- Aún esperamos los resultados de los estudios para saber en que grado. Pero es probable que necesitemos hacer cirugía... no da señales de despertar...
-Pero... ¿se salvará, verdad? Por favor-dije- Va a salvarse...
-No quisiera hacer ningún tipo de especulación.-dijo el médico- Es importante que el padre de la señorita llegue lo mas pronto posible. Necesitamos que firme la autorización para la cirugía de ser necesario. Con su permiso.
-¿Podemos verla?-pregunté antes de que se marchara.
-No creo que sea conveniente, la señorita está delicada.
El doctr volvió a darse la vuelta, pero esta vez no lo llame. Armándome de valor, caminé hacia él y llamé su atención cuando estábamos lo bastante lejos.
-Disculpe-dije en voz baja. El médico me miró- Hay algo que quisiera preguntarle. Como debe saber, mi novia es... heroínomana. -el doctor asintió- ¿Ella...?
-Sí-dijo el médico- Una dósis bastante alta.
Suspiré de cansancio.
-Hay otra cosa-dije y bajé aún mas la voz- Y es importante.¿Hay... algún indicio de que ella... haya sido... -respiré profundo- abusada?
El médico me miró desconcertado. Me evaluó durante un momento. Muy bien, justo necesitaba que pensara que había sido yo, pero no importaban, si Damon la había tocado...
-No-dijo el doctor.- ¿debería ser así?
-Espero que no.-dije- Muchas gracias doctor.
Regresé donde mis amigos y mi familia.
-¿Algo malo?-preguntó Alex entrecerrando los ojos. Casi parecía saber qué había preguntado al médico.
-NO tanto como me temía-dije mirándolo fijamente. Alex asintió.
Un par de horas después, entraron a la sala de espera James Ducatte padre y estaban pálidos y se lanzaron hacia mi. James Ducatte puso sus manos en mis hombros con una expresión de dolor tan profunda, que me hizo preguntarme si yo mismo me veía así.
-¿Cómo está mi hija?-me preguntó
NO hubo reclamos, ni malas maneras. NO me pidió explicaciones por haber roto con su hija. Sólo era un hombre demasiado acostubrado a las pérdidas, sintiendo que su lazo mas fuerte con el mundo se estaba rompiendo.
Le expliqué brevemente la situación. Se llevó una mano a la cabeza como para lidiar con el peso de sus pensamientos.
Edward me miró con ojos entrecerrados, mientras abrazaba a su hermana y Alex y Castiel hablaban con él. Algo en su mirada me indicaba que de ser por él, yo mismo estaría en una habitación de hospital. Me pregunté si Jim me habría mirado del mismo modo. Jim Ducatte había muerto envuelto en furia por defender a Gabe. La misma furia calcinante que me quemaba por dentro, misma que ardía por hacer pagar a Damon, poner a Gabe en esta situación.
-Ahora te arrepientes, ¿no?-me dijo Edward. En su voz ya no había rastro del bueno humor o la amabilidad que normalmente lo caracterizaba. NO había ninguna mirada burlesca ni amigable. No. La mirada de Edward me indicaba que él sentía por mi algo bastante cercano al odio.
Pero no era nada con lo que sentía acerca de mi mismo.
-No ahora-dije- Desde hace tiempo me arrepiento.
-Ella te ama-dijo Edward- pero tu fuiste incapaz de amarla con la misma intensidad.
-Mataría o moriría por ella, Ed-le dije- Y estoy a punto de hacer ambas cosas en este mismo momento.
-Castiel y Alex me han dicho lo de Damon-dijo Ed, y la ira ardió en sus ojos-Debemos denunciarlo.
-¿Y con que pruebas?-pregunté- No había nadie con ella. La única prueba que tenemos es la llamada.
-Hay que encontrarlo-dijo- Ahora.
Me puse en pie, pero él negó.
-Tu lugar está aquí-dijo- Con ella. No la abandones ahora.
-Pero...
-Yo lo traeré-dijo Edward con mucho rencor en la voz.- Esa niña-dijo refiriéndose a Gabe- es de las personas mas valiosas en mi vida. Es mi hermana, tanto como lo era de Jim. Y por ella y por él, te juro que ese cabrón no se me va a escapar.
Parecía muy decidido. Era comprensible el porqué Gabe lo amaba tanto. Su amor fraternal era fuerte.
Ed fue donde Alex, Will, Julian y Castiel. Todos asintieron a un tiempo, con determinación en la mirada. Juliette puso cara de susto y tomó a mi amigo fuertemente del brazo. castiel le acarició el cabello con dulzura y le dio un beso, antes de irse con los demás.
Yo hubiese dado todo en ese momento, para poder darle un beso a Gabe en la suave y pálida piel o en sus sonrosados labios tan dulces. Por poder abrazarla y sentir el calor de su frágil cuerpo entre mis brazos, por jugar con aquel cabello tan negro como una noche sin luna.
"te amo, Gabrielle"
Dejé caer la cabeza entre mis manos, apretando algunos mechones de mi cabello con desesperación. Traté de reprimir los sollozos, pero supongo que alguno se me escapó. Apreté los labios para no quejarme y dejé que las lágrimas cayeran silenciosas.
Sentí una mano en mi hombro, y alcé la mirada esperando encontrar a alguno de mis padres. Pero no, era James Ducatte, quien me dio unas palmaditas y se sentó a mi lado... a esperar.
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Ya está el cap, espero que les haya gustado.
Gracias a todas, me lo pasé muy bien, conocí a mis ídolos The Rasmus, los amo, los adoro y siempre han sido una inspiración para mi. Fue gracias a ellos que empecé a escribir historias, poemas, canciones, y a cantar también :) Los amo con todo el corazón.
Les presumo que son personas divinas, los abracé los besé y hablé con ellos, obtuve mi primera firma de ellos. El concierto fue breve, pero maravilloso, energético y dinámico. Excelente.
Esta vez, les quedaré debiendo los comentarios. Estoy molida, y mi cerebro aún sigue lleno de The Rasmus :D (perdón, pero les aviso que estoy traumada con ellos desde hace diez años)
Gracias por sus comentarios, que ya responderé con mas calma para el siguiente capítulo. Las quiero, ¿lo saben, verdad?
Recomendación: El Fragmento utilizado para este capítulo corresponde a la canción The Kiss of Dawn, de los finlandeses HIM (si, estoy traumada con todo lo finlandés :D )
Por cierto:
Bienvenida, Wind Love, te extrañé :)
