Disclaimer: Todo lo que reconozcan es parte del juego Amour Sucré y sus respectivos creadores.
Especial: Edward y Diana (Parte 1)
Stranger
Carajo.
¿No había nadie que hiciera ese maldito trabajo? Es decir, The Liars era una maldita banda internacional, y vale que yo era el nuevo, pero... ¿hacer de mensajero?
Llegué envuelto en un abrigo bastante confortable, al café donde había quedado de verme, o mas bien que el manager había asignado para que me viera con la dichosa diseñadora, fotógrafa y no sé cuantas cosas mas, que iba a hacer, o mas bien que queríamos que hiciera el arte del disco.
Yo no tenía por qué hacer esas cosas, pero supongo que lo hicieron para deshacerse de mí y de mi mal humor.
Sí, desde lo de Clarisse había estado de un humor insoportable, tanto que cada día me parecía mas a Gabe, y es que mi hermanita era una niña encantadora, pero se cargaba un jodido carácter de los mil demonios.
La extrañaba mucho, era mi mejor amiga, pero por el momento, estaba de gira internacional con la banda como telonera de HIM. Vaya que era afortunada, ¿por qué yo no podía ir de gira con Trivium o Epica?
Como fuera, eso de ver a la artista, seguro que sólo era un pretexto para deshacerse de mí.
Me alegré mucho de poder entrar al cálido establecimiento. Olía delicioso a café y té y el dulce aroma de diversas pastas también se extendía por el ambiente. Me llené un momento del olor, que hacía que me sintiera mucho mejor. La diseñadora sí que sabía de esos lugares. Vaya que era una artista y era sensible y todas esas chorradas, pero, esta elección era excelente.
Me fijé en las mesas para buscar a la artista, ¿por qué me refería a ella como la artista? ¿Qué yo no era un artista también? ¿Por qué no se me ocurrió preguntar como era? ¿Cómo iba a encontrarme con una completa extraña?
Joder.
Flotaba en el aire una melodía suave.
-No puedo creer que haya terminado
He perdido esta guerra
Esta noche, correré libre.
Deseo que alguien me guíe
y me levante
porque las luces no pueden hallarme
Extraña
Llévame a casa.
Busqué con la mirada a alguien pareciera alguna clase de artista plástica o visual o lo que fuera. Pero de repente mi mirada se distrajo un poco. En una mesa un poco apartada, vi a una chica, que por algún motivo captó toda mi atención. Tenía un hermoso cabello largo castaño, tan largo como el de mi Gabe, de un café tan hermoso que sentía que olería a chocolate. Tenía apariencia frágil y una expresión de aburrimiento bastante marcada.
Mis pies se movieron por si solos, podría jurarlo y cuando me di cuenta iba directo hacia ella sin poder hacer nada por detenerme. Y es que las chicas hermosas son mi debilidad.
-Hola...-dije luego de aclararme la garganta.
Ella me miró con un par de hermosísimos ojos marrones. Se tensó un poco, pero seguro no mas que yo. Era aún mas bonita de lo que me había parecido de lejos.
-Edward-me dijo, y me descolocó. ¿Cómo sabía mi nombre?- Te he estado esperando mucho tiempo.
Tragué saliva con dificultad. ¿Acaso esa niña sabía que podía malinterpretar esas palabras? Al parecer sí, por que se sonrojó y dijo apresuradamente.
-Digo... quiero decir que... he estado ya un buen rato a que llegaras-
-¿Ehmm... Diana?-me parecía que así se llamaba la artista.
-Si, por favor. Siéntate-dijo Diana señalando la silla.
Nos quedamos un momento en silencio. De esos silencios incómodos, donde no sabes hacia que lugar mirar.
-ehmm.-dije- ¿Y cómo estás? Hace frío ¿no?
¿Es en serio? ¿De verdad es lo mejor que puedes decir, Edward? ¡¿De verdad?!
-Si, algo-dijo ella en tono incómodo.
Nos quedamos en silencio de nuevo.
-¿Por qué viniste tu?-preguntó de repente.-Normalmente uno se arregla con otras personas para un trato.
-Ehm...-
"la verdad se querían deshacer de mi, porque soy mas insoportable que Juliette en sus días difíciles"
-No tengo idea-dije- Pero me dijeron que me enseñarías un catálogo con tu trabajo.
-Ah, claro, si.-dijo
Sacó una gruesa carpeta. Yo me esperaba que sacara una tablet o algo, pero al parecer no.
Cuando abrí la carpeta quedé impresionado. Un montón de bellos dibujos se extendían ante mi. Mundos fantásticos que en toda mi vida no podría haber imaginado, y otros tan llenos de realidad que me hacían estrujar el corazón.
-Wow-dije luego de pasar un buen rato viendo todo- Es... realmente... wow.
Ella rió. Tenía una risa cálida que me hacía querer sonreír.
-Eso le da perspectiva-dijo Diana.
Pasamos un rato discutiendo acerca de a que acuerdo quería llegar con la empresa. Ella haría el arte del disco, sin lugar a dudar, y no me cabía la menor duda de porque la banda había querido que fuese ella quien hiciera el trabajo. No había nadie mejor en todo el mundo para hacerlo. Nadie.
-bueno, debo irme-dijo Diana.
-te llevo-dije apresurándome a levantarme.
-Edward...-
-Ed-dije- sólo dime Ed... digo, dime Edward si quieres, pero Ed me gusta mas.
¿Le había dicho que podía llamarme Edward? ¿Edward? ¿En serio? Algo estaba mal en mi cabeza.
-Ed, muy bien-dijo ella sonriendo- No es necesario, pero gracias.
-Por favor-pedí- Anda, yo te llevo.
Ella pareció pensarlo un poco. Parecía tímida, y de hecho se mordió el labio inferior, como si realmente hubiera una lucha en su interior, sólo por decidir si la llevaba o no.
-Muy bien.
Sonreí como un tarado.
Subimos al auto en silencio. Me abrumaba un poco, por lo que encendí el radio.
-Deseo encontrarte ya
he perdido el tiempo
Mi mente ha crecido negra.
Deseo conocerte ya
salvarás mi vida
Has traído mi fe de vuelta.
Extraña
llévame a casa
Extraña.
-Tienes acento francés-me dijo de repente.
-Ah...-dije- Claro, soy francés, debe ser por eso.
-¿de verdad?-preguntó un poco emocionada- Yo soy mitad francesa. Mi madre fue francesa.
-¿Ah sí?-pregunté tratando de mantener la vista en el frente- ¿De que parte?
-Ah... es de un pueblo llamado Amoris Ville-dijo con timidez- es una cosa de nada.
-Trabajé ahí un tiempo- dije contento por la coincidencia y que tuviéramos algo de que hablar- hay una pequeña disquera. Mis hermanas siguen trabajando ahí.
-¿Tienes hermanas, cuántas?-preguntó y parecía realmente interesada.
-Dos... bueno... mas o menos-dije y ella hizo una expresión de desconcierto- Tengo una hermana de sangre, Juliette, es guitarrista también en una banda llamada The End of The Reason. Gabrielle, Gabe... es como mi hermana, es la hermana pequeña del que ha sido mi mejor amigo, James...
-¿Ha sido?-preguntó de modo tímido-¿han dejado de hablar?
Como siempre que se tocaba el tema sentía una pequeña ruptura en mi interior. Nada me parecía tan injusto como la muerte de mi hermano, tan joven... a punto de ser padre, y dejando básicamente sola a una niña tan frágil como Gabe.
-Mmm murió hace un par de años-dije.
-Lo siento mucho-dijo Diana sumamente apenada- No debí preguntar.
-No te preocupes, no tenías modo de saberlo.-dije.
-¿Entonces Gabe es como tu hermana?-preguntó para cambiar de tema.
-Si-dije- Un encanto, aunque con un carácter del infierno.
-¿Y también es músico?-preguntó curiosa
-Si, es vocalista de una banda que se llama Powerful Fears.-dije
-¿Gabe Ducatte? ¿Conoces a Gabe Ducatte?-preguntó emocionada.
-Si-dije sonriendo.-
-Amé su álbum... los conocí por The Chevalier e inmediatamente me fui a comprarlo-dijo- Son muy buenos, realmente. están de gira con HIM, ¿no?
-Sí-dije- Ella es mi hermanita.
-¿Por qué dejaste de trabajar en Francia?-preguntó.
En otras circunstancias, me habría molestado o habría evadido la pregunta. Lo de Debrah era realmente... decepcionante, saber que una chica que había querido tanto, era tan mala persona, era algo que me había costado superar.
-Mmm, podríamos llamarlo: diferencias irreconciliables con la vocalista de la banda-dije sonriendo, sorprendido de lo poco que me importaba ahora ese hecho.
-Supongo que pasa-dijo ella.
-si, supongo que sí-dije- Diana, aún no me has dicho a dónde quieres que te lleve. Hemos dado un par de vueltas sin razón.
Ella se sonrojó y me indicó la dirección de su casa.
Cuando llegamos, ella bajó del auto y yo bajé tras ella. para llevarla a la puerta.
-Gracias por traerme, Ed-dijo ella-
-No agradezcas-dije y de repente me sentí muy tímido- Diana... si tienes libre el fin de semana, quizá... te gustaría tomarte un café conmigo, digo... si tienes tiempo y quieres, claro.
¿Por qué tenía que sonrojarme? Que vergonzoso. Aunque ella también estaba sonrojada.
-Ehm... si, por supuesto.-dijo ella- Me encantaría.
¡Sí, joder, sí!
-Muy bien-dije- te llamo y nos ponemos de acuerdo.
Me dirigí al auto.
-Ed-me llamó ella y volteé- No tienes mi número.
-Claro-dije, "discúlpame, pero tienes algo que me vuelve un estúpido" - Estoy un poco distraído.
-No te preocupes, ya somos dos-dijo ella y se sonrojó aún mas. Escribió algo en un papel- Toma. Si quieres ese café, llámame.
-Lo haré-dije sonriendo- tenlo por seguro.
Conforme pasaba el tiempo, y la veía mas, en el trabajo, donde sacaba las fotos y elegíamos entre todos las que queríamos que quedaran en la edición final del booklet, y fuera del trabajo, cuando salíamos, claro como amigos, me sentía mas y mas cercano y atraído hacia ella.
Era una mujer encantadora, jovial, alegre, interesante, decidida y tierna. Me encantaba su timidez y la forma en que sus mejillas se coloreaban cada vez que se me escapaba un halago para ella.
Nos reuníamos muy a menudo en el café en que nos habíamos conocidos, y básicamente todo el tiempo que yo tenía libre, en el que no estaba grabando o ensayando, lo pasaba con ella.
-Debes pensar que soy un pesado y no tengo mas amigos-le dije llevándome la taza de humeante té a los labios.
Ella tarareaba la canción que sonaba
-te amaré sólo por ésta noche
No te conozco, pero está bien.
Déjame mostrarte el paraíso
Extraño,
llévame a casa
Me miró con aquel par de ojos castaños que me idiotizaban.
-Pero es verdad que no tienes mas amigos-dijo ella totalmente seria.
La miré desconcertado. Se le hicieron un par de encantadores hoyuelos en las mejillas y cerró los ojos para reír con calidez.
-Es broma- y empezó a reír tanto que las personas alrededor nos miraron.
Su risa fue tan contagiosa que no puede evitar reírme con ella.
-Eres un peligro para mi-le dije- Nunca sé cuando me hablas en serio o cuando no.
-Si, bueno-dijo ella mas calmada- Te falta mucho por conocer de Diana, Ed.
-Eso veo-le dije- Y de verdad me gustaría. Me gustaría mucho conocerte del todo, Diana.
Eso se lo dije con total seriedad, lo que era raro en mi, ya que nunca hablaba en serio, por algún motivo que desconocía.
-Bueno, supongo que si la banda me sigue contratando para el arte, nos veremos bastante seguido. O tan seguido como un músico puede ver a una diseñadora-dijo ella con un dejo de decepción en la voz.
Otra vez mi trabajo. Lo recordaba perfecto, a Clarisse tampoco le hacía mucha gracia el hecho de que yo tuviera que salir de tour y nunca estar con ella. Un poco desanimado me recargué con pereza en la silla, y mi voz dejó traslucir una tristeza que ni siquiera yo sabía que estaba ahí.
-¿Tan malo es mi trabajo?-le pregunté
Ella me miró con intensidad, como si pensara que yo había malinterpretado sus palabras.
-No... tu trabajo es algo increíble-dijo ella- ¿te imaginas la cantidad de almas que tocas con tu música? ¿La cantidad de gente que te admira y piensa en lo maravilloso que es tu arte? Ed, tienes uno de los trabajo mas maravillosos del mundo. Tienes tanta influencia en el mundo, que me es imposible creerlo. No me refería a eso.
-¿Entonces?
-Bueno, quería decir... que tu saldrás de gira y yo me quedo aquí y... pues...-titubeó.-No creo que convivamos mucho, probablemente luego de que regreses, ni siquiera te acordarás de mí.
Le sonreí y le acaricié la mejilla con cuidado, para retirar unos mechones de cabello sedoso.
-¿Cómo olvidarte? Eres una mujer maravillosa.-le dije.
Me miró sorprendida con las mejillas teñidas de un rojo tan intenso que podían notarse aún a la trémula luz del café.
-Conocerás mucha mas gente, tus fans probablemente se vuelvan locas-dijo en voz baja sin mirarme.
-Puede ser, pero... dudo que entre ellas haya alguna que me guste tanto como tu.
¡Mierda!
¡Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda! ¡¿Qué?!
¡Joder! ¡Se lo solté así, sin mas! Nada de cenita con velas, con un ramo de rosas... o esas tonteras que les gustan a las mujeres normales.
Bueno, no es que Diana fuera precisamente normal. No, en definitiva no era normal, era la persona mas anormalmente maravillosa que existía en este maldito planeta. La persona mas divinamente singular que había conocido, y eso que había convivido con gente rara en verdad (Gabe, Juliette, Alex, Jim)
Aunque hubiera preferido que fuera algo, no sé, ya no digamos mas romántico, pero si... mas... no lo sé, joder.
Nos miramos un rato sin nada que decir, supuse que estaba sonrojado, porque sentía un desgraciado calor en las mejillas. Vaya, que no había sido mi plan precisamente, soltarle a lo imbécil el hecho de que me gustaba.
-Tu también me gustas Ed-dijo ella al final- Eres un gran amigo.
¡Crack! ¿Qué fue ese sonido? ¡Ah, sí! Mi corazón.
-Ah..- dije y me quedé en silencio, decidiendo si irme o no. Amigos, no, definitivamente, amigos no funcionaba para mi, no más. Era demasiado tarde para ocultar que estaba ¿enamorado? Sí, eso. Demasiado tarde para ocultar que estaba enamorado de Diana.
-A veces siento que te conozco de toda mi vida
Y que hemos estado juntos desde el final del tiempo
He perdido piezas vitales del pasado.
Tu puedes se la respuesta, extraña, llévame a casa-
-No, Diana-dije- No me refiero a eso. Me gustas, ya sabes, como mujer. La mujer que me gustaría tener en mi vida, caray... ¿me entiendes? Me enredo a veces. Me gustas, mucho, desde el día en que te vi, y cuando conversé contigo. Me encanta venir contigo a este café ¿y sabes qué? Odio el café y el té, joder, quisiera una maldita cerveza, pero el té y el café no me saben tan simples cuando estás tu. Eres tan maravillosa que me pierdo, se me va el tiempo cuando estoy contigo. Me gustas y quiero que estés conmigo. No me importa si voy de gira, porque tu me acompañarás aunque sea en mi pensamiento. No lo abandonas ni aún sólo momento. Te tengo en mi cabeza todo el tiempo. Y hace... demasiado que esto no me pasaba, es mas, nunca me había pasado, por lo menos no así. Me enamoré mucho de un chica que sólo se aprovechaba de mi en beneficio suyo, me enamoré de la madre del hijo de mi amigo muerto... y ninguna de ellas me hizo sentir como tu. Porque tu eres bella, interesante e inteligente, valiente y atrevida. Y te quiero, ¿sí? Lo dije, ¡Te quiero! Y ¿sabes que? me siendo como un idiota en este mismo momento, por decirlo de este modo, porque probablemente sólo me tomes por un lunático, por decirte todo esto... y...
-Ed...
-Sé que no es el modo correcto, pero honestamente no me importa...
-Ed...
-Porque tengo que sacarlo, ¿sí?...
-Ed...
-Y si no me quieres, vale, me largo.
-Edward
-¿qué?
-Yo... también te quiero-dijo muy sonrojada y tomándome la mano- También me has gustado desde el principio. Eres un chico divertido, muy simpático, muy talentoso y bueno.
-también soy guapo.
-Si, eso también-dijo sonriendo un poco exasperada- Y mucho. Pero tengo miedo, ¿vale? Temo que te olvides de mi, mientras estás de gira. Que te encuentres un montón de fans guapas y locas que... bueno, ya sabes. Si me quieres, temo que dejes de hacerlo.
-¿Por qué dejaría de hacerlo?-pregunté desconcertado.
-Pues no sé, esas cosas pasan-dijo ella sin mirarme. ¿Sería alguna mala experiencia?
-Oye... ya sé que esto lo dicen todos, pero créeme si te digo que realmente no te voy a fallar. Y Diana, si algún día tengo la mala suerte, la estupidez de que mis sentimientos cambien, te lo diré de la mejor forma posible, igual que quiero que tu me lo digas a mi...
-Ed...-dijo ella sonrojada-
-Anda, dame una pequeña oportunidad, por favor.
-Te amaré sólo por ésta noche
No te conozco, pero está bien.
Déjame mostrarte el paraíso.
Extraña, llévame a casa.
La canción terminó con una nota trémula, al mismo tiempo que los labios de mi Diana se encontraban con los míos.
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Jejeje bueno, aquí estuvo el especial número mil, jejeje no es que quiera alargar esto, pero todavía hay cosas que quiero decir.
Decidí que lo dividiré en dos partes, pero no creo que la siguiente sea tan larga como esta. Creo que será muy corta, pero merece mención aparte.
Kaila espero que te haya gustado. Es un regalo para ti, por haberme hecho sumamente feliz con esas imágenes tan hermosas :) no terminaré de agradecerte por hacerlo, que ilusión me has cumplido. Ya era hora de que Gabe tomara buenas decisiones, y si quiere estar sana, debe hacer lo posible para lograrlo :) a todos les llega su momento, y a Alex le llegará también, no te preocupes ;) una cosa tan divina como él, no puede estar sólo mucho tiempo, solo necesita olvidarse de su amor por Gabe. O superarlo mas bien. Ed ama a Gabe como si fuera de su sangre, es una especie de amor muy lindo y muy fraternal. Diana, gracias por los brownies, aquí está parte de tu capítulo. Kaila no regañes a Diana por usar tu tarjeta, después de todo son para mi :) jejeje te quiero.
Yuyi, mi hermoso brownie achocolatado, siii, Kaila es una niña super talentosa, amé sus creaciones :) si, Gabe ha tomado la decisión mas correcta y ya el tiempo dirá lo que le depara a esos dos. Las decisiones mas difíciles nos llevan por mejores caminos. Nunca hay que olvidar eso, ella necesita sanar, y él también necesita sanar heridas. Por suerte Gabe está bien y Lys también lo está. Hay que recordar que siguen trabajando juntos, en caso de que la banda sobreviva y ninguno se quiera retirar :) jajaja no pensé que EdxDiana fuera a ser tan popular, aunque Ed por si sólo lo es. Espero que te haya gustado este cap, mi brownie ;) te quiero.
Carol, no sé si estés por aquí, no te pongas celosita :) siii, nuestra parejita se queda un rato en friendzone, ni modo, pero al menos sabemos que se aman...mmm aunque eso no sea consuelo. Besos y abrazos :)
FlyinkWings jejeje creo que a todos les sorprendió lo de Gabe. Si, ni modo, esto ya se está acabando, pero espero verte en futuros proyectos. Igual y si me llega una buena idea, hago un fic de nuestro Sirius, y seguir con el que ya tengo. Como no fue muy popular la verdad me desanimé y está oculto en las profundidades de mi ordenador. Un abrazo.
Nos vemos en la segunda parte de este especial. espero les haya gustado.
Hasta otra , gente ^^
*Recomendación: Este capítulo contiene fragmentos de Stranger, de mis queridos The Rasmus. :D
