Capítulo II

-¿Por qué esta hobbit, Gandalf?- una vez terminado todo, lejos del comedor, el rey Enano y el mago discutían- Es una mujer y esta misión es muy peligrosa. No me involucraré con semejante responsabilidad-

-Es una mujer sí, pero es diferente- le dijo el mago fumándose su pipa con estilo- ¿No lo has notado?-

El Enano disimuló una mirada hacia la hobbit, pero no engañó al mago.

-Sí, ella es muy diferente- reconoció Thorin con humildad, algo poco común en él, por cierto.

Gandalf sonrió.


Todavía en el comedor yo no terminaba de asimilar las cosas que estaban pasándome esa noche y sentía mi mente algo mareada con toda aquella historia.

-¿En serio él es un rey?- musité muy curiosa por saber del último de los Enanos que había llegado. Nunca había oído que los Naugrim pudieran llegar a ser tan bien parecidos, siempre me habían dicho que eran horribles y apestosos, y muy peligrosos... En fin, creí que nadie oía mis cavilaciones, pero el Enano llamado Bofur me responde:

-En exilio por muchos años tal vez, pero sí, al morir Thráin II, Thorin es nuestro rey- contaba- De Thrór a Thráin, Thorin heredó la venganza contra Smaug El Terrible-

-Pero ¿Cómo saben que Thráin está muerto?- indagué con más confianza. De hecho entre Bofur y yo ya se entablaba rápidamente una inexplicable amistad.

Bofur resopló y vigiló que Thorin y Gandalf siguieran lejos de allí.

-Thráin llevaba consigo un anillo, un anillo de poder que decían era de los primeros Señores Enanos, pero para mí que los llenaba a todos de una intensa codicia… Un día se fue y Thorin no supo de él más, nadie supo de él, y yo creo que su desaparición tuvo que ver con ese anillo... Entonces Thorin a sus noventa y cinco años, y el mayor de sus hermanos, heredó la corona, por así decirlo, y así vivimos en Eriador-

-¿Y sus hermanos?-

-Frenir murió en la batalla de Azanulbizar- lamentó Bofur rasgándose las barbas por el doloroso recuerdo de tantas tragedias- Pero su hermana, y madre de Fili y Kili, todavía vive en Ered Luin-

Miré a Kili y Fili: entonces los chicos son sobrinos de Thorin y príncipes también.

-Pero ¿Cómo saben que Thráin murió? ¿Lo sabe Thorin?- continuaba yo.

-No se supo qué pasó con el anillo de poder que llevaba, y que le correspondía a Thorin… Gandalf nos contó que Thráin fue prisionero del Nigromante pues allí fue donde lo encontró, ¡Y Thorin aún espera que esté vivo!- el Enano meneó la cabeza- Mi querida hobbit, ninguno de nosotros cree que esté vivo ya, pero Thorin parece que no lo acepta. todavía alberga una esperanza de que su padre esté vivo-

Me estremecí, aquella era como las historias de mi abuelo. No son leyendas, son realidad, y las tenía allí en mi propia casa… Pobre Thorin, no sé por qué tenía tanta pena por ese Enano… Tal vez porque él era como yo, y había perdido a sus padres. Yo sabía lo que él debía de estar sintiendo.

-¿Y cómo creen ustedes que yo los puedo ayudar?- bufé atemorizada -¿Qué sabe Gandalf de mí?-

Bofur puso su mano sobre mi hombro y sonrió:

-No te subestimes, Gandalf conoce a las personas y tú sabes muy bien que tienes muchas habilidades… Y yo creo que tú serás una gran aliada ¿No lo crees?-

Me estremeció que Bofur adivinara cosas que estaban muy adentro de mi ser, y algunas que yo me negaba a reconocer.

No supe qué más decir y la reunión terminó para mí; me retiré de la sala y el comedor hacia los cuartos para no saber más de aquel asunto. De Thorin no supe más. Pero antes de que me desapareciera Gandalf me interceptó:

-Piénsalo bien, Belladonna, sobre qué es lo que realmente quieres. Porque yo veo algo allí dentro de ti que no está muy de acuerdo con tu rechazo-


Sentada en mi habitación no podía quitarme de la mente el rostro de los Enanos pidiéndome ayuda, pero por sobre todos, era el de Thorin, tan hermoso y triste, el que más me atormentaba. Él era muy orgulloso y no me hablaría mucho, pero en sus ojos podía ver su desesperación que decía "Ayúdeme, señorita Bolsón"

En realidad ¿Qué hacía yo allí? Miré mi casa y La Comarca a través de la ventana y me dije que yo nada hacía allí, en cambio había llegado un rey Enano a mi casa y con sólo una mirada estaba ya conectada con él.