Capitulo 2

Ahí iban. Arriba, al cielo, hacia unos pocos kilómetros del lugar. Se habían olvidado de Lol. Y para colmo, también la carga. Una maleta que se arrastraba, una bolsa de correa igual de pesada y una pequeña mochila, ligera. Aunque podía deducir que se iban a otro lugar. ¿Pero la travesía sería larga? Pues si así fuera, no aguantaría.

Buscó alguna oficina de policía por la ciudad. Fue por todas las calles inferiores de Otonia, por donde las tiendas de souvenirs y de necesidades básicas frecuentaban. Era una ciudad preparada para recibir visitas de otras regiones, e incluso de otros continentes del planeta. Pero por ningún lado encontró alguna comisaría. No parecía que el crimen ni los extravíos existieran en la región. Hasta ahora no se vio ningún entrenador, y la única gente que iban acompañados de pokémon era gente corriente con mascota. La recomendación que le hicieron a Gionna era buena, sin duda. Desde luego allí no encontraría ningún retador.

Visto que en la parte sur no habían más que tiendas y tiendas, tuvo que dirigirse hacia arriba. Si subir unos tres escalones le resultaba un suplicio, subir una decena era un martirio. Sería como escalar los Alpes con la carga de una mula. Pero tenía que hacerlo. Todo sea para reunirse con ella. La lombre aspiró el aire para coger fuerzas y subir con todo el peso de los utensilios de dibujo de la bandolera y las múltiples mudas que su madre ha obligado que llevara de la maleta. Descansó a los cinco unos minutos y luego procedió con la última mitad. Pudo encontrarse con un edificio que parecía una sede avanzada tecnológicamente.

El edificio en el exterior, era verde por arriba, y la parte que estaba unida al suelo era gris. Todo él tenía forma hexagonal, y la coronaba una pequeña cúpula de cristal. Lucía diferente que los demás edificios, además de que estaba aislado del resto. Podría ser un laboratorio, o lo que ella buscaba. Solo esperaba que no fuera la primera posibilidad. Ha estado en varios siniestros edificios de experimentación durante el tiempo compartido con su entrenadora. Y en el último no se lo pasó muy bien. ¿Y si fuera así y ella entrara? ¿Acabaría como un conejillo de indias? Sabía de un par que lo fueron. No era muy agradable padecer los cambios que les proporcionaron las modificaciones biológicas. Pero tenía que arriesgarse. Tenía que saber si la podrían ayudar. Se armó de valor y se puso delante de la puerta para que esta se abriera y la recibiera.

Pisó los pies en aquella verde moqueta, en aquella sala con mesas de cristal y sillas para que descanse la gente que trabaje ahí. Una chica, pecosa, con aparatos, de gafas redondas y pelo arreglado con un par de coletas, estaba leyendo un tebeo. En la mesa de la izquierda se veían dos personas, con un plano puesto en la transparente superficie y con aire pensante. Dio tres pasos más, entrando la maleta que casi tocaba el suelo. Jadeaba. Ha estado buscando el edificio por horas, con ese peso.

La jóven del mostrador fue la primera en darse cuenta que un lombre entró en la base.

-¡Madre de Arceus!- Gritó asustada por como se presentaba el nenúfar andante.
-¿Qué ocurre ahora, Ana?- Habló el rubio vestido de traje púrpura imperial, sin agobiarse.
-¡Mira como va ese Lombre, por el amor de la madre tierra!- Señalaba aterrorizada como si viera un muerto viviente. Julio la hizo caso. Era una escena espantosa. Parecía una esclava africana.
-Dios...-Dijo también la otra rubia. Aquella llevaba un par de tirabuzones rubios en cada lado, una camiseta púrpura y blanca conjuntado con unos pantalones también blancos.
El elegante hombre se acercó a ella y ajustó sus gafas. A Lol le dio miedo que se acercara tanto y dejó que su terror se escapara de su boca, empujado por las cuerdas vocales.
La recepcionista tapó la vista con su tebeo, la chica se tapó de enseguida sus orejas; en cuanto a su superior, se asustó y retrocedió hasta golpear la pared con la espalda.
-¡Cálmate, cálmate, oh dios, cállate!- Suplicaba que parara con esas palabras.

Villavera era un lugar acogedor. Tan solo habían cuatro casas en medio de la llanura, de estilo rústico. Lo único que no entonaba con lo demás era el edificio que estaba delante de Gionna. Era un edificio de metal pintado de verde. Pero a parte de este engendro en medio de la naturaleza, todo lo demás era precioso. Pensó que una de las casas sería el albergue que Alejandro mencionó; algo que no pensó. Pero algo seguro que tenía era que Lol estaría encantada de ver el pueblo. Fue a mirar el rostro supuestamente maravillado de su lombre. Pero no estaba a su lado. Miró a todas direcciones. Nada. Tuvo una idea de donde estaba.
-Vaya hombre...-Murmuraba al darse cuenta de que Lol brillaba en su ausencia.
-No te preocupes por tu equipaje, seguro que lo habrán encontrado.- La tranquilizaba. Sabía lo que se había dejado.
-No solo el equipaje, señor; también me he dejado a mi lombre.- Decía con cortesía. Plusle subió a su hombro -Bueno, espero que haya teléfono dentro para llamar a la policía de la ciudad.- Suspiraba.
-Con el aparato que te he dado puedes hacer una llamada.
-No me digas...- No entendía cómo podría un aparato que provoca euforia a un pokémon también podría utilizarse para hablar desde una lejanía. -Aunque ahora no tengo ganas de descubrir como se hace eso... No he pegado ojo.- Bostezó. -Quiero irme a mi habitación ahora mismo.
-Pues entra ya en la base... Uy.

Se le escapó la palabra. Tenía que seguir con lo de albergue. No tuvo que decir lo que era realmente.

-¿Base? ¿Perdone?- Lo miró extrañada.
-Erm... Esto-

-¿Base de qué? ¿Militar? ¿De operaciones? ¿De los servicios secretos? Oiga usted, si me ha tendido una trampa para eliminarme de la faz de la tierra porque soy una amenaza para vuestro "poderío", pues vais a tener que... sufrir mi cólera.

La entrenadora paranoica metió la mano en el bolsillo para buscar su pequeña arma. Estaba dispuesta a defenderse de una posible amenaza, aunque ignoraba cómo. Alejandro tenía que apresurarse. ¿Ahora qué le diría? ¿Tendría que decir aquellos planes que tenía pensados, o debería cubrir la verdad con otra mentira? Pero a estas alturas encubrir sus intenciones ya no tenía ningún sentido.

Tenía que decirle la verdad. O al menos lo que era.

-No, de Rangers. Soy un ranger que patrulla por los bosques para ayudar a la gente o a la naturaleza.- Soltó finalmente. A Gionna aquello le sonaba raro. Forestales modernos que hacen el trabajo de un agente municipal. ¿Pero qué era esto? ¿En qué clase de región se había metido?

-Igual, pensaba darte alojamiento para tus vacaciones, y no te pido nada, así que cálmate, ¿vale?. Entra.

Esta vez, sin sospechas de que fuera algún maleante de las altas esferas, entró en el edificio. Dos personas estaban reposando en las sillas, y dos pokémon estaban jugando entre ellos. Uno, graso con el cabello corto de color castaño claro estaba comiéndose un trozo de pastel; el otro, de estatura alta, con una bandada roja alzándole su pelo azul marino y de ojos azules, estaba mirando su capturador.

Ambos miraron a su jefe y a la nueva inquilina, aunque más que a la persona, se fijaron en el pokémon que llevaba en su hombro.

-¿Jefe? Este es el plusle de Selena, ¿no?- Preguntó su ayudante de pelo oscuro sin rodeo alguno.
-Sí... Ese és.- Ahora, que parecía que todo se había aclarado para Gionna, se volvió a revolver en una confusa espiral dubitativa. ¿Quién era Selena? ¿Este plusle ya tenía dueña? ¿Y el aparato destartalado que tenía?
-¿Y esa chica?- La masa que comía tranquilamente el pastel se acercó a Gionna curioso. Ella se apartaba un poco por la proximidad que tomaba.
-Es... una nueva ranger.- Contestó su jefe.
-¿¡Qué!?- Dio un golpe de voz brusco. Le había dicho que el alojamiento era gratis, sin ninguna ingresion a un grupo ni nada por el estilo. Y de repente, la meten como una de ellos. ¿¡Qué era esto!?
-¡Anda, que chachi!- Cruzó de dedos ilusionado. Los ojos le brillaban.-¡Tenemos a una nueva ranger!
-Eh... Siento desilusionarte, pero no. Hubo... un mal entendido. No he acordado que sería también... policía forestal.
Miró hostilmente a Alejandro una vez más. Volvió a sacar la pequeña canica roja y blanca, amenazante. Aún así, Alejandro no se paró.
-Ha demostrado que puede ser una ranger en potencia con la captura de un Houndoom. Para mí puede ingresar en la unión.
-Para ti... Pero sabes que esto está en contra del reglamento establecido de la unión. ¿Has permitido que maneje un capturador que le hayan dado un título en la escuela de rangers?- Habló el ranger esbelto. Poco a poco, el rechonchín apagaba su rostro.
-¡Igual que Selena! Le he dejado en un caso de emergencia. La ciudad estaba peligrando de ser quemada.- Argumentó su superior. Cada vez Gionna se agobiaba más. El contenido de la pequeña esfera estaba deseosa de salir. Pero se contuvo de liberarlo. Además, ¿qué es lo que estaba haciendo con esa pokéball? ¿Por qué estaba amenazando? No pensaba bien. El cansancio le estaba volviendo loca.
-Mire, si no le importa, antes de que estalle, indíqueme dónde está mi habitación, por favor.- Pedía educadamente, sin descuidar ese tono de enfado.
-Ah, cierto... por aquí.
La condujo hasta el ascensor, y el elevador subió hasta la parte más alta. En el centro del piso, si se alzaba la cabeza, se podía ver el cielo a través del cristal que abultaba desde fuera. Un dragón amarillo de dos metros aguardaba a quien pudiera y quisiera montarse en el. Más a la izquierda, el fearow que llamó anteriormente Alejandro reposaba de un pequeño pero agotador viaje.

Había varias puertas al lado; tres, en concreto. Una de ellas aguardaba una cama blanda para aliviar el cansancio que tenía ella. Alejandro giró el pomo de la madera y le abrió paso. Entró y se tiró corriendo a la cama. En cuanto su cuerpo chocó con el colchón, plusle se retiró de su hombro.
-¿Contenta? Ahora duérmete, tengo que arreglar unos asuntos con mis... amigos de la unión.
Otra vez le dio la sensación de que le habían tendido una trampa. Ha pasado de ser un guardabosques policía a uno de los miembros de una gran élite secreta que quería hacer algo con ella, no se sabía qué. Cerró la puerta, y esta se levantó e intentó abrirla. Nada. Giraba el pomo al lado contrario que había hecho Alejandro, lo cual le llevó a pensar que la habían encerrado.

-Oh, genial, esto ha pasado de ser unas vacaciones a un secuestro.- Chocó sus nudillos de la mano con la pierna.- ¡Cuernos!

Plusle la miraba alegre con ganas de jugar, aunque Gionna no estaba para más juerga.
Dejó su bola de contención en la mesita de noche, deshizo la cama y con las sábanas se tapó.

Mientras, en el piso inferior, el jefe de Villavera estaba a punto de iniciar una videollamada con su rival en la pantalla de recepción, pero este se adelantó.

-Hola Alejandro.- Saludó, algo nervioso por lo que había en la base.
-Hola Julio... eh... estás pálido...-Resaltó Alejandro al ver su cara en su pequeña pantalla.
-Tengo un problema detrás mío...- Vigilaba sus espaldas para que Lol no se percate de que estaba pidiendo ayuda. Su ayudante estaba sirviendo zumos y pastas para la lombre.
-Esto es absurdo...-Se quejaba la chica rubia del fondo. Lol la miró con malicia y amenazó con mojarla inflando sus mofletes con agua. Su rostro era indiferente. Entonces Lol disparó el chorro, empapando su traje.
-Vale... ¿Con qué estáis tratando? ¿Con un lombre?
-Je, je, muy perspicaz. Estaba que daba pena, y ahora se ha adueñado de toda la base.
-¿Pena, por?
-Iba cargado como una mula...
Pronto supo de qué lombre se trataba. El que había visto defendiendo a su señora. Aquella que tumbó al houndoom hiriéndolo con sus uñas y mojándole con sus aguas.
-Genial, porque la dueña de ese lombre está en la habitación de Selena durmiendo.- Suspiró. -¿Podrías hacerme un favor? Manda a alguien que traiga el equipaje y acompañe al lombre hacia aquí.
-Lo haré encantado.- Sonrió. Esa tirana pronto estaría fuera. -¿Y en cuanto a su dueña, cómo es que está en la habitación de Selena?
-Em... Acaba de ingresarse. Es una ranger nueva.- Se reía. -Espero tu enviado con el equipaje. Después cortó el contacto con su amigo. Cuando acabó de hablar con él, su ayudante le dirigió unas palabras, molesto.
-No te atreves a decir que es una ranger ilegal... ¿Eh?
En ese día su mejor trabajador estaba de mal humor. Parecía un abogado, tanto hablar de normas y legalidad.
-Oh, cállate, Helio.- Dijo finalmente.

Julio discutía con Ariana, su mejor ayudante. Necesitaba a alguien que llevara los objetos abandonados y a Lol, pero no le venía de gusto. "Tengo que patrullar por el mar Zafrán para que no ataquen los Gyarados" era su mejor excusa.
Debido a la cabezonería, y que no tenía ningún ayudante más, tuvo que recurrir a un tercero. Era viejo, y sentía lástima tener que mandarle ir al pueblo de al lado cargado con tantas cosas, pero no tenía más remedio. Los otros rangers estaban ocupados patrullando parte del Bosque Lila, la ciudad, y la Cueva Unión.

No muy lejos de la base ranger de Otonia, había un edificio que tampoco se camuflaba entre los edificios normales, aislado de ellos. Era una estructura roñosa azulada, rectangular, la anchura superaba la altura, y no era muy grande. En su interior, una persona cuyo cabello blanco delataba su avanzada edad, aunque su cuerpo aún conservaba algo de juventud, hacía cosas por la ciencia tecnológica. Con un montón de libros tendidos sobre su escritorio, buscaba hacer un aparato aún mejor. También tenía que reparar unos cuantos capturadores verdes defectuosos, aunque ese trabajo lo dejó para más tarde. Era más importante las mejoras.

Recibió la llamada de Julio y, contado el favor que quería que hiciera contestó:
-¡Qué descarado de tu parte, jovencito! ¿¡No podrías ir tú!?
-Eh... No. Tengo que pensar por dónde podría estar la base del equipo Go-Rock.- Contestó sinceramente. Después de todo, era cierto. Desde que Selena había desaparecido, la Unión local empezó a centrarse más en encontrar la base oculta de la banda clandestina, sin descuidar de los problemas que la gente cotidiana tenía.

Todo esta guerra entre rangers y equipo Go-Rock empezó con un robo. Y Gobios fue la primera víctima. Había terminado con una versión nueva del aparato, una más eficaz que el modelo estándar. Mientras Selena traía de vuelta a su laboratorio, entonces estos energúmenos hicieron su debut. Dos rodearon al anciano y hurgó entre sus pertenencias. Y entonces, el grupo tuvo esos aparatos a su disposición para usarlos en su contra. Desde aquel entonces, Selena, consciente o no, combatió contra ellos. Fue una importante colaboración para frenar a la organización criminal... hasta que la secuestraron. Supieron que estaba en su morada gracias a un reporte venido del mismo Carlos que indicó que no se encontró su cuerpo por ningún lugar de la Selva Oliva. Esos bandidos habrían dejado que se pudriera en la selva para provocar el caos entre ellos. Si encontraran la base, entonces esta batalla entre Floresta y ese grupo de peleles terminaría. Recuperarían los planos de construcción del modelo y el prototipo, además de Selena. Robarían el conocimiento que tenían sobre sus propios artilugios.

Pero que él estuviera ocupado planteándose qué callejones podrían ocultar algún pasadizo secreto y revisando periódicos para buscar acontecimientos sospechosos no quería decir que fuera uno de sus hombres. Él solo era el jefe técnico. Y también tenía sus obligaciones.
-¡Pues yo también tengo mucho trabajo! ¿¡Sabes los capturadores que tengo que arreglar!? ¡¿Pero qué te has creído que soy, un viejo despreocupado?!

Julio se disculpó y cortó la conversación. Lol, mientras, se reía con tono malicioso. Se sentía la reina suprema del lugar, y su súbdito no lograba deshacerse de ella. Pero su reinado no iba a durar mucho tiempo. Al atardecer, finalmente Julio decide hacer él mismo el encargo. El cielo se anaranjaba mientras el príncipe de Otonia intentaba que Lol le siguiera, mas ella se negaba rotundamente a moverse del sillón.
-Venga, si nos vamos a ver a tu compañera. ¿Seguro que no quieres volver a verla?
Enseguida reaccionó. Se levantó y, sin olvidarse del equipaje, partieron hacia Villavera.

El sol había pasado de dar luz blanca a amarilla, cambiando sutilmente el colorido de la ciudad. Yendo en contra de la gran bola de fuego, pasan de pisar fría piedra crema a basta tierra. Un camino que atravesaba la fresca hierba guiaba a quien caminara hacia una cueva. Una oscura cueva iluminada por luces artificiales.
"Tranquilo, Julio, es solo cruzar el túnel, la llanura y ya está." se repetía en la mente mientras daba sus pasos dificultados por el peso de la bandolera.

A medio camino de la cueva, uno de aquellas personas que hacían el mal, cuya personalidad se ausentaba, se puso en medio con un trío de hombrecitos azules furiosos.
-Vaya, vaya, vaya, que aparición más oportuna.- Decía con tono burlesco. -¿Te ha dejado tu novia?- Se reía locamente con este chiste fácil, haciendo referencia a la maleta que llevaba. A Julio no le hacia gracia alguna.
-Cállate y manda a esos Machops a atacarme.
-Con mucho gusto.- Mientras reía, mandaba a sus soldados al ataque.

Como la "tradición" indica, cuando un ranger se encuentra con un recluta del equipo Go-Rock, este manda a que ataque al ranger, y este tenía que capturarlos para liberarlos de la opresión que les causaba la captura anterior.
Cuando el disco ya se lanzó al suelo a hacer círculos alrededor, estos ya tenían preparado un ataque para la línea que les rodeaba. Sincronizados entre sí, concentrada toda la fuerza en el puño, se lanzaron a por el círculo de luz y este se hizo pedazos, regresando al capturador. El golpe fue muy fuerte, y logró que el aparato que Julio llevaba en la mano petara. Gritó dolido. Parte del aparato se fragmentó en pequeños trozos que se clavaron en su palma. Además, estaba muy caliente. Eso provocó que sufriera quemaduras de segundo grado antes que lo soltara. Lol quedó perpleja. Pensaba que esos rayos que regresaban a su origen solo causaban un ligero calambre, como le pasó a Gionna, pero vio que podían ser mucho más peligrosos. Y ella llevaba uno de esos...
No quería pensar lo que podría pasar si volviera a utilizarlo cuando se encontrara una situación similar. Ni tampoco podía esperar a que Julio se recuperara. Tenía que irse para evitar que lo usara.

Cogió carrerilla siguiendo la gruta recta, pero el recluta, tras ver que escapaba desesperadamente, mandó a sus machops a su caza. La rodearon haciendo un triángulo y este preparó su capturador para tener a otro con quien mandar. Su disco capturador, de color rojo, rodeó a Lol con un rastro rojizo demoníaco. Esta se quedó frustrada. No sabía cómo evitarlo.

Bajó la cabeza, haciendo que su sombrero vegetal tape sus ojos. Soltó una lágrima. Su mente estaba estancada en la culpabilidad para recordar el método que emplearon Houndoom y los machops para liberarse de aquel destino de servidumbre.

Finalmente, cuando el rayo rojo la oprimió, sus pupilas llorosas ahora se habían empequeñecido. Ya no tenía noción de ser. Ya no recordaba que tenía que reunirse con su entrenadora. Ahora pertenecía a aquel pelele.
-¡JA! ¡Otro más! Bien, vámonos. Creo que ya hice bastante trabajo en romper su porquería de aparato.- Con risas, machops y lombre los seguía como perros a su dueño. Julio no podía utilizar su mano izquierda. Le dolía horrores. Tuvo que abandonar el estropeado aparato y con la diestra arrastrar la maleta hacia su dirección. Tenía que traer el equipaje, igualmente. Salió de la cueva sin ningún otro percance.

El cielo ya se había oscurecido. La luz lunar, al contrario que la solar, era compasiva con las estrellas y dejaba que se mostraran en la oscuridad. El satélite tenía forma de casi redondeada aquella noche. Luciérnagas grandes volteaban por el cielo embelleciendo la penumbra, dando alguna guía a Julio de por dónde estaba el pueblo, aunque le bastaba con la luz blanca y su memoria. El río fluía componiendo una melodía para la llanura. No tardó mucho en llegar al pueblo. Pudo ver las luces de las pocas casas de la villa.

Finalmente, entró en una casa para tratarse las heridas de la mano y descansó.