Capítulo V
El rey Enano había estado observándome sin que yo me diera cuenta.
En silencio se acercó a mí y me hizo una seña. Atolondrada miré hacia todos lados y me le acerqué temblando pues me veía venir una expulsión inmediata de la compañía. Él era sin duda un enano enorme a pesar de que sólo era un poco más alto que yo, me doblaba tamaño era en anchura de hombros y corpulencia.
Caminó hacia donde estaban los ponys, tomó unas ramitas y allí mismo se sentó para hacer una pequeña fogata. No dejaba de admirar la manera tan fácil y rápida que un Enano hacía fuego, era la habilidad de esas increíbles manos.
-Es el frío del Bosque Negro- comentó- Es como el aliento de la muerte-
Me estremecí y creí oír un lamento lejano.
-Ven, caliéntate- dijo con suavidad, pero aún y con todo eso Thorin no dejaba de asustarme, era una criatura muy sombría -¿Te lastimé?- preguntó ante mi temor.
-¿Qué? Ah, ¿la mano?- adiviné yo- No, nada. Estoy bien-
Al fin me senté junto a la fogata, frente a él, y ninguno de los dos habló. No sé si Thorin me estaba estudiando o era que le costaba hablar conmigo, pero ahí a la luz del fuego podía ver su rostro y era otra vez como lo vi allá en Bolsón Cerrado, esa profunda mirada azul tan apacible y a la vez tan intimidante.
-Tal vez no soy muy buen maestro- dijo al rato y a propósito del altercado de la tarde. Ya no había nada de autoridad en él. Su actitud me relajó completamente.
-Oh, no lo creo. Es un buen maestro- admití yo deslumbrada por aquella demostración de fuerza y habilidad con la espada que había visto de él- Porque Kili y Fili son tan buenos como usted- comenté pues sabía que los muchachos estaban bajo su tutela y que Thorin los había enseñado a combatir.
-Soy bastante duro con ellos también- reconoció el Enano algo sorprendido de estar hablando tanto de esas cosas con aquella hobbit. Pero estar con ella era muy diferente a estar hablando con los otros Enanos. Ante los otros Enanos él debía ser fuerte y no mostrar debilidad alguna.
-Ellos no se quejan de nada, de hecho yo creo que usted es muy noble al tomar el lugar del padre que les falta-
-¿Lo cree?- sus ojos se iluminaron y Thorin se sintió más familiarizado y menos cohibido para hablar de cosas privadas, como si conmigo pudiera ser vulnerable sin que eso lo condenara.
El rey Enano estaba empezando a reconocer lo que era la hobbit y la manera equivocada con que pensaba antes. Había sido un tonto como dijo Gandalf, un tonto que no conoce en realidad nada más que la venganza, el odio y la guerra.
-Yo sé lo que es estar sin padre, y sin madre- le dije y bajé la mirada. Thorin reaccionó y a pesar de que no hablaría mucho de eso, sus sentimientos se reflejaban en sus rudas facciones –Y desde que salimos de La Comarca he querido decirle algo, que yo creo que hace bien en no perder las esperanzas de encontrar a su padre vivo-
-Pero…- Thorin estaba profundamente conmocionado, pero luchaba contra sus emociones –Pero Gandalf dijo…¿Usted cree, en verdad?-
-Pues sí- ratifiqué.
-Yo también creo, pero- el Enano se sacudió esa conmoción para recuperar la compostura. Se levantó del piso para alejarse y fingió observar a los ponys –pero no, no se puede ni pensar en ir a Dol Guldur, ¡es una locura!-
-Entiendo, es complicado, y desviar el camino…Ustedes necesitan llegar a Erebor, es lo que tu padre te encomendó y es tu carga, Thorin-
El Enano volteó a mirarme, era la primera vez que decía su nombre y no sólo eso, yo podía ver más allá de la coraza que se había construido alrededor.
-Señorita Belladonna Bolsón- dijo con solemnidad –Creo que he sido muy ignorante hasta ahora con respecto a los hobbits y a las señoritas. Me disculpo- admitió con serenidad. Sonreí y en realidad no sé por qué, yo no era orgullosa.
-Yo no soy tan joven, como sabrá- volví a sentirme orgullosa- Eso de "señorita"- a una hobbit no se le decía "señorita" en realidad- Yo soy una hobbit bastante adulta, señor-
-Pero no se ha casado. ¿Por qué?- preguntó Thorin sorpresivamente.
-Ah, bueno…- carraspeé. ¿Qué iba a saber él de esto? Un Enano como él, de la realeza, tan hermoso y varonil, la sensualidad le salía por los poros…debía tener un historial de mujeres. Pregunta incómoda ésa, pero Thorin estaba allí ansioso de saber. No sé por qué se extrañaba de mi soltería, no era una hobbit tan bonita ni coqueta, como las mujeres que debía conocer – Creo que debería preguntarle eso a los hobbits- dije al fin sin pensarlo mucho –Y usted ¿Por qué no se ha casado?- reaccioné con picardía ¿Cuántos corazones rotos no había dejado Thorin en su camino? El muy pervertido y atrevido Enano. Casi no me aguanto y le digo todo eso.
No sabría decir si se había sonrojado con mi pregunta. Estaba loca si eso creía, alucinando estaba ya ¡Tonta hobbit!
Parece que él tampoco supo qué decir y lo mejor sería era que me callara ¡Él era un Enano! Y yo una hobbit ¿Por qué esa conversación tan inapropiada? Me enfurecería si continuaba con el tema.
-Bueno- carraspeó Thorin con seriedad, tomando la iniciativa para cortar con eso. El Enano se paseó por el lugar disimulando el hecho de que se había inmiscuido en la vida privada de Belladonna pues tenía curiosidad por saber, pero no le incumbía. Se dio cuenta de que se había divertido con toda esa tontería otra vez, y que estaba sonriendo… Vaya cosa extraña, Thorin no entendía qué le estaba pasando pero debía frenar eso, que no volviera a pasar –Mañana tenemos algo muy peligroso que hacer. Tenemos que cruzar ese bosque- se acercó a la fogata y si había sonreído alguna vez, ya no quedaba rastro de eso en aquel rostro- Descanse y prepárese- cortó secamente y se despidió con un gesto después de esa advertencia.
Me quedé allí sentada absorta en el fuego que débilmente brillaba a mis pies, y no podía entender lo que sentía; si Thorin me resultaba difícil antes ahora me intrigaba aún más. Lamenté no haber podido irme y regresar a casa, porque ahora no sólo estaba comprometida a seguir con ese peligroso viaje y el asunto del dragón, sino que me estaba involucrando en un huracán de emociones del que cada vez me era más difícil de escapar.
Al día siguiente nos adentramos a las profundidades del bosque y no vimos más la luz del sol. Nada habitaba aquel lugar. No teníamos casi comida, no teníamos agua y el río que corría allí estaba encantado. Su hechizo nos entumecía a todos nublando el sentido de orientación y finalmente nos extraviamos.
Ya todo había quedado atrás, la distancia y los recelos de Thorin, mi inseguridad y mis remilgos de hobbit inexperta. Un nuevo coraje se había adueñado de mí, que si yo hubiera imaginado eso cuando vivía en mi agujero-hobbit no lo hubiera creído. Portaba mi espada al ristre siempre y había prevenido a Balin, Bifur y Nori de ser atacados por unos extraños murciélagos que salieron de la nada, pues mi espada voló de tal manera que los decapitó hábilmente antes.
Todos me miraron con orgullo incluso Thorin, pues la hobbit se estaba convirtiendo en una Enana, pero él nada me dijo. Yo era otra persona, de mi antiguo yo no quedaba ni la ropa pues los Enanos me habían regalado algunas de sus prendas y armas, y eso era lo que vestía ahora.
Ganaba confianza en mí misma cada día más.
Pero nada hacíamos dando vueltas y vueltas y agotando energías. La noche del altercado con los murciélagos los Enanos empezaron a discutir acaloradamente hasta que yo intervine y puse un poco de orden entre aquellos testarudos hombrecitos que no daban su brazo a torcer. Fue entonces cuando escuchamos música y cantos ¡Hipnotizante! ¡Pero no había que caer en su hechizo! Cálidos cantos y luces, y olor a comida ¡Íbamos a caer en una trampa!
-Escuchen ¡No se acerquen a las luces!- empecé a decir inútilmente. El hambre los llamaba, los hermosos cantos eran seductores- ¡Nori, Ori, Oin, no vayan!- angustiosamente repetía pues no veía a todos los Enanos -¡Bofur ¿Dónde estás? ¡Bombur… Glóin!- No los veía, se estaban desapareciendo –¿Balin, Dwalin? ¿Me oyen? Nori ¡Dori!... – se estaban perdiendo todos, todos incluso él… -¡Thorin!-
Me perdí en la oscuridad buscándolos. No sé si ellos se habían ido hacia las luces, o si el bosque se los había tragado, y ¿qué sería de mí allí perdida sola?
-¡Thorin! ¿Dónde estás Thorin?- el bosque se tragaba mi voz.
¡Se perdió Thorin! El único que podía salvarnos de algo realmente grave.
