De aquí hasta el final sí que ya me invento muchísimo, ya no habrá casi nada del libro en el resto de mi historia . Pero para eso son los fanfics ¿No? jajaja XD ¡A venir inventos míos! entre ellos los nombres de la madre de Gimli y el esposo de Dís XD, y TODO el final será muy distinto
Capítulo XII
Los días de estancia en Esgaroth renovaron nuestras energías y nuestros ánimos.
Los Enanos andaban radiantes y gordos de tanta comida y descanso. A pesar de la cercanía de Smaug estaban bastante alegres, y la verdad es que a veces me incomodaba tanta atención. Todos eran corteses conmigo, incluso los Hombres del Lago, en especial Bardo que compartió mucho con nosotros en la taberna esa noche. Nos contaba historias de los grandes Reyes de Númenor y de mí quería saber todo sobre la historia de los hobbits.
Yo en realidad no podía contarle mucho más que lo que me contó mi abuelo.
¡Y si mi abuelo supiera hasta dónde había llegado yo! Que había conocido Elfos, que había matado arañas gigantes, y que ahora estaba en una taberna repleta de Hombres sentada en una mesa con doce Enanos, y aún me faltaba el gigantesco dragón…. Qué hubiera imaginado mi abuelo que este corazón mío iba a despertar por un Enano…un legendario Naugrim, heredero de reyes.
Pero eso era lo último que quería pensar.
Me enteraba que Glóin estaba casado, de hecho era el único casado de la compañía ya que los demás éramos todos unos solteros sin remedio, y estaba deseoso de poder terminar con el viaje para volver a ver a su esposa y su hijo Gimli. Gimli solía ser compañero de juegos de Kili y Fili, y Glóin hablaba con mucho orgullo de él. Él decía que su hijo tendría un futuro notable para la raza de los Enanos. Y yo deseé conocerlo, de hecho conocer a todos, a su esposa, y a Dís la hermana de Thorin y madre de Fili y Kili.
Sí, haría lo posible por recuperar Erebor para que el pueblo de Durin esparcido por las Montaña Azules regresara a casa.
Ahora ¿Qué haría yo después? Mis compañeros estaban haciendo planes como si ya estuvieran en su reino, libres de Smaug. Kili y Fili no me dejarían ir con facilidad, pues ya se hacían a la idea de que nosotros tres practicaríamos arco y flecha todas las tardes ante el ocaso a puertas de Erebor.
-Ya eres una de nosotros, Bella- decía Kili con su sonrisa habitual y su brazo rodeándome en un abrazo de camaradas de guerra- ¿Qué harás cuando todo esto termine victoriosamente?-
-Kili, aún falta lo más importante como para pensar que el final será victorioso- opinó Fili más serio. Claro, era el heredero de Thorin, y él se había encargado que fuera más responsable que Kili, por eso Fili no era tan soñador.
-No lo sé- dije con cierta amargura. Si bien el viaje me había hecho mucho bien y ahora tenía amigos y confianza en mí misma, también me trajo el amor, y ese amor que me había llegado era un Enano y no podía soportar no ser nada para él. No podría soportar verlo encontrar el amor con una Enana que fuera su reina.
Pero Thorin ponía todo su legado sobre los muchachos, como si estuviera decidido a que él jamás tendría descendencia. Se preocupaba por el futuro matrimonio de Fili y los herederos. Tanto así que el mismo Fili estaba fastidiado de esa presión.
Extraño sí, eso indicaba que por su cabeza no pasaba ni de lejos la idea de un matrimonio para él.
-Pero ¿Thorin no ha pensado en casarse?- pregunté como si nada a los otros Enanos.
-¡No que va!- bufaron Dori, Dwalin y Oin a coro –Por eso es tan gruñón-
-Y por eso está encima mío- gruñó Fili fastidiado de la presión de encontrar esposa.
-Es que verás, Bella- intervino Balin –No hay casi Enanas mujeres, por eso muchos nos quedamos solteros. Las Enanas están todas comprometidas o casadas- y miró a Glóin.
-No me vean así. Yo no tengo la culpa de que mi Fhinli se haya fijado en mí y no en ustedes. Soy mucho más guapo- rió Glóin con una enorme jarra de de cerveza en la mano celebrando ese hecho.
-Entonces, Fhinli es la madre de Gimli- adiviné yo.
-Así es- soltó Glóin con emoción añorando a su familia la cual tuvo que dejar en Ered Luin para partir en esa arriesgada misión.
-Volveremos, Glóin. Te lo prometo- yo le puse mi mano sobre la suya, haciendo una promesa al afligido Enano -Y tú, Fili. No te sientas presionado. Mírame a mí, yo nunca me casé obligada sólo porque tenía. Si no llega el amor pues no me caso- comenté al joven Enano de cabellos rubios –Y tú tampoco, Kili-
-Yo no creo que encuentre nunca esposa. Mi tío dice que soy un inepto- refunfuñó Kili, el Enano de hermosos cabellos negros sueltos. Era el único que no lo cargaba con trenzas.
-Kili, no digas eso- le dije yo. En realidad Kili era muy guapo pues tenía la belleza heredada de su tío y seguro de su madre también.
-Yo creo que has visto eso con tus propios ojos- acotaba el joven.
-Sí, he visto que Thorin es estricto pero ¿Sabes algo? Él los quiere mucho, a los dos, me lo ha dicho- le conté yo.
-¿Thorin te ha dicho eso?- se asombró Dwalin, que era muy grande y muy rudo pero por dentro era bastante tierno.
-Sí, él y yo hemos hablado a lo largo del viaje de cosas- confesé sobre algunas conversaciones que había logrado tener con Thorin.
Los Enanos todos se vieron unos a otros como si no creyeran lo que yo decía.
-Es cierto, yo los vi hablando de vez en cuando- comentaba Bofur, y Bifur su hermano asentía.
-¿Por qué sería raro?- me extrañé torciendo el gesto.
-Que Thorin hable así contigo podría resultar inusual. Él es muy reservado incluso con nosotros sus compañeros de tantos años- me decía Balin con una sonrisa y me parecía que me guiñaba el ojo. Estaba sugiriéndome algo con eso.
-¿Es porque soy una hobbit y mujer?- alcé las cejas obviando las insinuaciones de Balin.
-Tal vez- se encogió de hombros Balin –Ya sabes, Bella, al principio algunos de nosotros somos algo tontos. Y la verdad es que nunca nos relacionamos con otras razas. Pero contigo mucho ha cambiado-
-¡Claro, no eres una elfa al menos!- exclamó Dwalin y los demás celebraron eso.
Kili seguía cabizbajo sintiéndose menos que los otros Enanos, casi no comía.
-Kili, Thorin me contó que él fue el primer Enano en cargarte cuando recién habías nacido, y se sintió muy dichoso. Yo creo que eres especial para él- le confesé a Kili sabiendo que eran cosas muy privadas de Thorin. Pero esas cosas necesitaban ser dichas.
-¿En serio?- al joven se le iluminaron sus grandes ojos negros.
-Tu padre, ya sabes, él…- yo no quería entrar en tema tan doloroso, pero la cálida atmósfera de la taberna esa noche antes de partir a Erebor nos hizo hablar a todos –Murió poco antes de que nacieras tú-
-¡Malditos orcos, malditos mil veces malditos!- exclamaron los otros Enanos en memoria de Khîm , difunto esposo de Dís.
-Y entonces él era el único que quedaba allí para ser tu padre, tuyo y de Fili…- continué. Kili sonrió emocionado y Fili también- Y bueno, estuvo contigo abrazándote pequeñito. En verdad eso me lo contó-
Todos los Enanos brindaron conmigo:
-¡Bravo por Belladonna, y si fuera Enana pues ojalá y le crecieran mucho más las barbas!- celebraron a su estilo bebiendo cerveza y molestando al pobre Bombur quitándole la comida.
-No sé cómo no encontró mujer Thorin…- musité después -Él tiene un corazón muy noble-
-No la consiguió, pero por eso no tiene que andar presionándonos a nosotros con eso del matrimonio ¿No? - prosiguió Fili quejándose.
Pero yo sabía por qué la actitud para con sus sobrinos: Thorin había perdido todas las esperanzas de encontrar el amor, tal como yo. Ésa era la verdad, por eso estaba totalmente enfocado en su misión, sus deberes y en presionar a Fili para que formara una familia, porque pasara lo que pasara ya el destino hablaba: el futuro trono de Erebor pasaría a la descendencia de Fili o Kili nada más.
La mañana llegó llena de ilusión y de temor.
Los Hombres nos iban a llevar a todos en bote hasta las laderas de la Montaña Solitaria. Thorin fue el primero en salir de su habitación y pidió que fuera yo con él en un bote, y el resto en los otros botes. Tenía el mapa de su padre en la mano y una llave de plata muy extraña, y me dijo:
-Bella, debemos interpretar este mapa. Hay una puerta secreta, por donde huyeron mis antepasados. Es por allí que debemos entrar. Mira, mi padre tenía la llave-
-¡Sí, es verdad!- yo no había visto aquella llave, de seguro que Gandalf se la entregó a Thorin en algún momento.
-Las runas indican el lugar donde está la puerta- Thorin y yo íbamos a la cabeza de la caravana. Atrás venían los otros botes con el resto de los compañeros. El sol nacía detrás de la montaña y bañaba el lago con un romántico tono rojizo… Era realmente encantandor si olvidábamos lo que hacíamos en verdad allí.
El Enano estaba bastante sereno y muy pegado a mí me consultaba los pasos que tenía pensado seguir cuando llegáramos a la montaña:
-"Estad cerca de la piedra gris cuando llame el zorzal" - leía yo el mapa-" y el sol poniente brillará sobre el ojo de la cerradura con las últimas luces del Día de Durin"-
Thorin asentía meditando aquel acertijo.
-Tú puedes encontrar ese lugar, estoy seguro-
-Oh sí, soy buena para eso. Pero ¿Cuándo es el día de Durin?- pregunté yo mecida por el suave ir y venir del agua. En el bote nos acompañaban dos hombres que remaban pero estos permanecían atrás dándonos a nosotros total privacidad.
-El primer día del año nuevo de los Enanos- me explicó Thorin- Por eso planeamos el viaje en estas precisas fechas, en este preciso momento. Este año es el Día de Durin y no se presentará más. Es pasado mañana. Tenemos dos días para subir la montaña y encontrar la puerta-
-¡Por Ilúvatar, es demasiado cerca!. Muy poco tiempo- gruñí yo con desesperanza.
Thorin sorpresivamete pone su mano sobre la mía y me reconforta con una mirada. El contacto de nuestra piel fue como un corrientazo de placer. Retiró su mano algo perturbado por eso y luego dijo:
-Llegaremos, ya estamos aquí que era lo más difícil. ¡Quisieron los Valar que no nos encontraran los orcos o los trasgos! ¡Benditas sean nuestras barbas! Y subir una montaña es un paseo para un Enano, y para un hobbit también- sonrió y me quedé perpleja por toda esa conversación, era hermosa su sonrisa, y esa cercanía… Durante el viaje tenía la sensación de que se alejaba de mí. Todo había cambiado de la noche a la mañana, otra vez sentía en él insinuaciones extrañas. En realidad Thorin era bastante tímido, comprendí que no era como todos creíamos que era. Estaba empezando a ver cosas en él que no veía antes.
Yo lo imaginé un conquistador arrogante, que debía tener una fila de mujeres enamoradas detrás de él, porque así lo mostraban esos ojos seductores y esa mirada penetrante y atrevida muchas veces. Pero por lo que me dijeron los Enanos anoche… me equivoqué aparatosamente.
Thorin no tenía la más remota idea de cómo comportarse con una mujer que lo intimidara, eso era todo. Ahora notaba la dificultad que tenía para acercarse a mí, al fin lo reconocía.
Sonreí muy sonrojada y no sé si él lo notó.
-Y dime algo ¿De qué hablaron anoche? ¿Eh?- preguntó él muy curioso a propósito de nuestra reunión en la taberna.
-Ah, de todo un poco. Hubieras comido con nosotros, la taberna de Esgaroth sirve muy buena comida-
-Estaba muy ocupado estudiando este mapa- explicaba Thorin- para no llegar tan desorientados allá arriba- y señaló allá, a la inmensidad natural que teníamos adelante.
-Fili está preocupado porque dice que los presionas mucho- aproveché la ocasión para entrarle a ese tema- Es muy joven todavía para preocuparse por matrimonios, Thorin. Yo sé muy bien que no hay nada peor que eso. El amor debe llegar naturalmente-
-Fili ya es un hombre y un hombre debe ser, Bella. Es muy distinto. Debe buscarse una mujer porque ya es hora, y nuestras mujeres son notoriamente escasas, así que tiene trabajo. Claro que sí. Que honre a nuestros ancestros enriqueciendo nuestro linaje- soltó orgulloso y terco.
Entonces lo miré sugestivamente diciéndole con mis ojos "¿Y por qué tú no te has buscado tu pareja?" El Enano se tambaleó vencido ante eso y luchó contra una sonrisa muy indiscreta.
De repente hizo silencio y los dos contemplamos el lago por donde navegábamos a plena luz matinal. Y hacía muchísimo frío pues era invierno por aquellos lares.
Me estremecí y él lo notó. Y tuvo intensiones de abrigarme con su limpia y reluciente chaqueta de cuero adornada con finas pieles, un perfume a cuero y telas finas embargaba toda su presencia, pero la timidez lo limitó.
-Recuerdo esto como si fuera ayer cuando vivíamos aquí, yo y mi familia- susurró rompiendo el silencio del bote, respirando el aire fresco lleno de olores familiares de tiempos pasados.
-Me imagino lo que debes sentir, Thorin-
Él me agradeció toda la compresión, pero había algo que lo atormentaba y no podía decirme qué.
-Te agradezco todo lo que has hecho, de no ser por ti no estaríamos aquí, Bella- de la noche a la mañana hablábamos como viejos amigos. Estábamos muy a gusto. Aquello era inevitablemente la presencia de la muerte que ya la sentíamos- Pero quiero que sepas que si no te sientes segura con tu misión, pues no dudes en decírmelo-
Oh sí que estaba sorprendida. Pero ante eso dije:
-Estoy aquí porque quiero, una vez tuve intensiones de dejarlos y regresar a mi casa. Pero ya…- me sinceré emocionada ante su sonrisa –Ya no quiero regresar-
-Bella, tú no conoces a Smaug- el horror cruzó los ojos del rey Enano.
-Ese monstruo no sabe que estamos aquí. Cumpliré con el trabajo para el que me contrataron. Nunca hice nada en mi vida, así que ahora yo los ayudaré a que ustedes recuperen su tierra, Thorin. Bardo tenía razón al cuestionar nuestro plan, hay que hacer algo más para lograr eso: Hay que buscar la manera de matar a Smaug. Así que yo lo sacaré de su guarida protectora- le dije con firmeza y juntos observamos el camino que teníamos enfrente del bote: las laderas de la imponente y legendaria Montaña Solitaria.
Thorin Escudo de Roble estaba impresionado y nunca pudo sentirse más enamorado de Belladonna Bolsón.
