Amigas lectoras, hay muchos aspectos que ya están tratados en la historia original, que en realidad no interesa tratar en mi historia, que se centra en los Enanos y Belladonna y su aventura emocional y física.
Es muy posible que en mis fics que saldrán a raíz de éste yo ahonde en los eventos paralelos a la situación de los Enanos atrapados en Erebor, por ejemplo la desolación de Smaug, los elfos y los Hombres de Esgaroth, así como al muerte de Smaug.
No lo sé, yo avanzo a cómo salga en el momento, no están en realidad calculadas o algo, pero tal vez estos eventos no estén muy detallados en este fic. No sé vamos a ver cómo continúa :)
Capítulo XVI
-Él es como un hijo para ti ¿Verdad?-
El rey Enano reaccionó ante mis palabras. Estaba ahogada con el pecho oprimido y el calor que había en las entrañas de la tierra me hacía sentir febril, pero aún podía hablar con dificultad.
-Él es un hijo para mí- susurró aclarando el significado de aquello. La hobbit podía ver lo que él sentía, y cada vez que eso pasaba su corazón daba un vuelco –Yo he sido duro con él, con ellos, y no me perdonaré si algo les pasa y no he sido un buen padre. No sé cómo puedes decir que yo he sido un buen padre con Fili y Kili-
-Lo has sido, yo lo veo en ellos. En verdad-
Agradecido el rostro del rey se relajó y esas lágrimas ya no tenían razón de ser.
-Está bien, lo presiento- le aseguré para calmar su angustia por la vida de Kili- Tendremos a ese chico con sus bromas y metidas de pata por todo el resto de nuestras vidas- sonreí a pesar de mi padecimiento físico. Porque mi estado físico, el peligro, la situación del reino, eso era lo que menos me importaba en ese momento. En ese momento me sentía feliz.
-Pero ¿Estás bien tú? No hables mucho, debes descansar- Thorin tocó mi frente sudorosa para ver si tenía fiebre y notó lo dificultosa de mi respiración- ¡Oin!- gritó de repente- ¡Oin ven acá!-
El Enano obedeció pero nada podía hacer sin tener ningún medicamento o un pañuelos siquiera para tapar mi boca y nariz.
-¿Qué pasa? no respira nada bien-
-Tiene los pulmones llenos de humo, Thorin- sentenció el anciano Enano.
-Nosotros también-
-Pero nosotros somos Khazâd, ella no, ella es una hobbit. No tiene nuestra fortaleza física ni capacidad de vivir en las entrañas de la tierra- le recordó Oin, pero después tranquilizó a Thorin- Sin embargo mírala, esta hobbit sorprende. Ha hecho lo que otras razas nunca hubieran podido: hacerse toda una Enana, parece que la vida dentro de la tierra no le pega tanto. Y ese pie se curará apenas halle algo para entablillarlo- el Enano buscó por todo el lugar pero no encontró nada que pudiera servirle- Resistirá, Thorin, no te preocupes, esta chica se ha adaptado a nosotros más que otra raza posible… -
-Es la única persona que ha podido verme, Oin, y que no me ha juzgado a pesar de lo difícil que soy por lo que he tenido que pasar…- dijo Thorin buscando las palabras que no le eran fáciles. Pero yo oía todo aquello y eso me mantenía con vida, como si las palabras fueran mi medicina.
Oin cortó un pedazo de tela de su ropa y lo puso seco sobre mi boca, no había agua para mojar un poco mi rostro o mis quemaduras, pero ellos hacían lo posible.
-Sabemos por lo que estás pasando ahora- le dijo a Thorin- Es confuso, lo sé, pero estoy seguro que la raza Khazâd aceptará a esta hobbit como… Reina Bajo la Montaña-
-¿Tú crees?- Thorin dio un sobresalto pues era la primera vez que alguien mencionaba aquel título, pero en seguida volvió a la realidad–Yo no creo que la acepten, no será nada fácil-
-Thorin…Tú la aceptas y si tú la aceptas pues los demás Enanos mucho más fácil- sonrió Oin a propósito de la fama de Enano receloso contra otras razas que tenía Thorin.
El rey entendió pues Oin tenía toda la razón.
Entonces él tomó mis manos entre las suyas y estaban cálidas. Eran manos de guerrero, grandes y gruesas pero me sorprendía el sentir lo suaves que eran. Mi respirar dificultoso me daba mucho embotamiento, estaba entre la ensoñación y la realidad. Pero estaba segura de lo que mis oídos captaban.
-Yo…- hablé otra vez con dificultad- desde un principio te vi, Thorin, vi tu alma no tu actitud superficial-
La Piedra del Arca y el oro de Erebor ya no surtían efecto alguno en Thorin, el amor y la comprensión estaban borrando la maldición de Smaug sobre el linaje de Durin. Los otros Enanos presentes en aquella cámara veían a su jefe sujetar las manos de Belladonna y presentían un enorme cambio en el destino de todos. "La Reina Bajo la Montaña" susurraban en voz baja con un cántico.
La mitad de ellos había salido en busca de Kili, mientras, no se sabía nada de la bestia.
-Ori y Bofur están afuera, según sé- decía Dori- Deben averiguar algo del dragón, dónde está, o si va a regresar otra vez-
-No podemos salir de aquí- gruñía Thorin- Estamos atrapados. Sólo espero que ellos puedan traernos noticias- luego se volvió hacia mí- Bella debe descansar y esperar con paciencia, está estable-
-Thorin…- yo tenía demasiado qué hablar, eso de "Reina Bajo la Montaña" ¿Qué rayos era eso? ¿De qué habían hablado Thorin, Balin, Glóin, Oin y Bofur aquella tarde del Día de Durin? Todo me desesperaba. Pero un temblor me impidió pronunciar palabra pues el movimiento de la tierra sacudió mi pierna herida y el dolor se me clavó en la carne.
Un temblor y luego oímos voces, y vimos figuras que venían corriendo por uno de los pasillos que estaban atrás. Thorin se paró como un resorte espada en mano y Dori, Bifur, Nori, Oin se pararon detrás de él listos para el ataque…. Eran los otros Enanos los que llegaban.
-¿Dónde está Smaug?- preguntaba Thorin todavía alerta, abriendo los ojos muy bien para poder ver lo que venía en medio del humo.
-¡Está afuera de la Montaña Solitaria! Nos tiene rodeados. No sabemos qué hizo allá afuera- jadeaba Bofur- Pero, pero…- no había dicho lo peor, que atrás venían Fili, Bombur y Ori cargando un cuerpo inerte.
Thorin lo vio enseguida y de su boca no salió sonido alguno.
-Kili- fui yo quien lo dijo, viendo todo desde el suelo bajo el resplandor rojizo de las llamas de Erebor. Los Enanos se apuraron en colocar a Kili en el suelo junto a mí y ante la perplejidad de Thorin que cae de rodillas junto a su sobrino, Balin que venía con ellos le dice:
-¡Está vivo, tranquilo Thorin que el muchacho está vivo todavía!-
Pero Thorin parecía no oír a nadie, arrodillado junto a su sobrino caído lo miraba tontamente. El joven estaba todo ensangrentado y no respondía, no se movía, estaba como… muerto.
Kili fue embestido por Smaug, según pensaron los Enanos, y estrellado contra las rocas, y tenía fracturas no sabían cuántas… el joven rostro del Kili estaba pálido e inexpresivo, y ampollas de quemaduras le cubrían el lado derecho.
Mil lamentos retumbaron en la caverna, eran las voces de los Khâzud atrapados que esperaban y esperaban, con dos heridos en su haber y nada con qué curarlos.
-Esperen, allá hay algo que nos puede servir- distinguió Fili en medio del humo que ya comenzaba a disiparse. No habían cosas en Erebor que alimentaran el fuego de Smaug, por lo tanto poco a poco éste se estaba extinguiendo, y corrió hacia uno de los pasillos. Trajo en sus manos piezas de lanzas que encontró por allá y Oin exclamó:
-¡Claro, eso me puede servir para entablillar las fracturas! Buen trabajo Fili- y se apresuró a estudiar el cuerpo de Kili junto con los demás Enanos que observaban la escena muy nerviosos. Thorin aún permanecía a mi lado expectante e incapaz de razonar.
Laboriosamente Oin limpió el cuerpo semidesnudo de Kili con trazos de tela limpios que habían conseguido o sacado de sus propias ropas, y procedió a vendar el brazo y la pierna rota del joven Enano que permanecía inconsciente. Las quemaduras también las vendó.
-Ojalá tuviéramos Athelas, yo podría sanar esas heridas- susurraba con voz ahogada. Y cuando Oin terminó con Kili vino hacia mí.
-Vamos a ver señorita, qué tenemos aquí- Oin me revisaba toda bajo la mirada vigilante de Thorin- Oh, por Mahal… ese pie-
-¿Qué pasa?- yo empecé a asustarme mucho –Dime Oin-
-Si no alineo esos huesos rotos, tu pie quedara inútil de por vida, Bella…-
-¿Qué significa eso?- intervino Thorin con una mueca de desagrado ante la visión de mi pie herido.
-No podrá caminar. Para entablillar el pie debo arreglar los huesos rotos- explicaba Oin y luego de una pausa tomó aire profundo, tosiendo un poco por el humo que aún quedaba en el ambiente –Pero no tengo nada para dormirla, y el procedimiento es… muy doloroso-
Los Enanos se miraron entre sí y Thorin apretó firmemente mi mano entre las suyas.
-Bella, dime si quieres que haga esto- preguntaba Oin y yo temblaba de miedo- Si quieres recuperar tu pie-
Tragué saliva aunque tenía la boca totalmente seca y mis ojos buscaban consuelo en los de Thorin.
-No podemos hacer eso, Oin, es demasiado cruel- gruñía el rey Enano meneando la cabeza nerviosamente.
-No, háganlo. Soportaré… yo soportaré- gemí con lágrimas en mis ojos, pues ya había sufrido suficiente como para no hacer nada por curarme lo que me hizo Smaug.
-Bella ¿Estás segura?- Thorin titubeaba arrodillado junto a mí, sosteniendo fuerte mi mano.
Asentí aunque para nada estaba segura, temblaba y gimoteaba de miedo pero para mí era más importante recuperarme y ser como antes para empezar una vida nueva con mis Enanos y tal vez con mi Thorin, no una lisiada de por vida. Eso nunca, ya lo había sido toda mi vida en La Comarca, pero ya no más.
Los Enanos todos me rodearon mientras Oin se colocaba a mis pies y tomaba el herido entre sus manos, haciendo que el dolor me apuñalara.
-Tú eres valiente, Bella- comenzó a decirme Thorin con mi mano muy cerca de su pecho- Eres más valiente que todos nosotros. Además, mira lo que lograste conmigo, mira. Esto es algo que nadie más en esta tierra hubiera podido hacer… despertar este arrollante, loco, hermoso, apasionado y perturbador sentimiento en mí, hacerme abrir los ojos y ver mis errores. Mira que este tesoro y la Piedra del Arca ya no me importan como tú-
El dolor me ensordecía, agonizaba, pero Thorin insistía:
- Bella, tú eres la única que ha visto aquí dentro de mí, no te echaste para atrás como todos lo demás, con una imagen mala de mí. Por eso tú y sólo tú te ganaste mi corazón. Te mereces una vida mejor que la que tenías entre los hobbits, y has hecho que yo, Thorin, hijo de Thráin hijo de Thrór, cambien las leyes de los Enanos- decía solemnemente- Sin ti yo no lo lograré, sin ti la locura se adueñará de mí- decía con voz quebrada y una emoción profunda se reflejaba en su rostro- Entonces… Bella… tú, tú ¿Te casarías conmigo, con un rey Enano?-
Todos los Enanos soltaron exclamaciones y esperaron expectantes el desenlace de aquel memorable acontecimiento.
Las manos de Oin manipularon mi pie y ante el primer movimiento sentí que mi visión se volvía negra y grité desde lo más profundo de mi ser, con lágrimas ardientes quemado mis mejillas. No pude responder aunque mi corazón latía enloquecido.
-Resiste Bella- Bofur se había arrodillado también, y Ori, y Bombur, todos para apoyarme- Vamos, nena, esto no es nada para ti-
-Sí, nos enseñaste lo que es fortaleza de verdad, más que la podríamos tener nosotros que estuvimos en miles de campos de batalla. Con tu cuerpo frágil has luchado más. Vamos- animaba Balin.
No lo soportaba, me aferraba a Thorin agonizante y perdía la visión del dolor. Las manos de Oin era lo único que sentía y no quería sentir más.
Y no vi más, y no supe más.
