Capitulo 22

Helio y Minun salieron de la airada sala. El Flygon con el que se acababa de enfrentar era la criatura más dura con la que jamás ha plantado cara. Pero ya estaba capturado. Solo faltaba por ver una cámara más. El último pokémon que quedaba por liberarle de su agonía.

Pero aún le preocupaba Gionna. Se vio tan aterrada y dolida que no podía dejar de pensar en ella. Si diera prioridad a la bestia encerrada, la conciencia no lo dejaría en paz. Giró a la derecha y desde un principio vio a Kyumbreon observar las llamas. Pero no a ella. Nada más acercarse un poco más, el felino lo miró con sus inamovibles ojos. Sin saludos, ni demoras, ni esperas a preguntas, le proporcionó la información que buscaba.

-Mi señora está detrás de la estatua, si a verla ha venido.

Fue a comprobar si su Umbreon no estaba mintiendo. Miró detrás, y ahí seguía, con una postura relajada. La cabeza estaba apoyada en la base de la escultura y sustentaba al Entei. Pero no parecía que se hubiera dado cuenta de que la veía.

Dormía. Estuvo tan dolida y ofuscada que tenía que apartarse de la realidad por momentos. Pensaba en despertarla para preguntarla como estaba, pero, ¿para qué? Se la veía tan plácida estando en pleno letargo... Estaba bien.

Mas, Kyumbreon tenía una prioridad. Antes de que Gionna tomara una siesta, le pidió que vigilara que él no se marchara antes de que ella pudiera avisarle del inminente peligro. Tenía que actuar antes de que volviera a sus andadas.

-Su amistad está aquí.- Le anunció, sin que Helio oyera su voz.

Casi no parecía haber reacción. Solo un quejido y un lento movimiento para acomodarse. Hizo parecer que estaba teniendo una pesadilla, lo cual retuvo a Helio un momento por preocupación.

-Vamos, antes de que cause esa temidas calamidades en el mundo.

Lentamente, iba desperezándose. No obstante, él dejó correr sus supuestas pesadillas y se iba encaminando. En cuanto abría los ojos, pudo ver la espalda de Helio. Impidió su ida agarrándole el tobillo con cara de sueño y sin tener muy claro por qué. Tras dar solo un paso hacia la cuarta cámara, él sintió sus finos dedos aferrándose para que no se marchara, como el tentáculo de un pulpo se tratase. Giró la vista. Aún parecía dormida, pero lo que acababa de hacer demostraba todo lo contrario.

-¿Qué-pero-pero no estabas dormida?- Preguntó con desconcierto, y a la vez, con risa.

-Seeeh...- Afirmaba.

-¿Entonces...?

-Na, que me he despertado... Y... Eh...- Tenía algo en mente. Algo que decirle. Pero el cerebro aún no estaba por la labor. -Es igual...

-¿Eh, que, qué quieres decirme?

-Ene Pe I, pero no creo que sea importante.

-Bueno, ¿al menos estás mejor?

Se detuvo a pensar. Parece que su letargo hizo su trabajo. El dolor físico le era más llevader,o por lo que moverse ya no le era tortuoso, todo y que sus pies aún le daban la tabarra. En cuanto al trauma, pudo apartarlo y dejarlo en su sitio. Sin embargo, ese proceso de sanación le dejaba espesa. Tenía que pasar un rato para que pueda volver a tener las ideas claras. Pero, a parte de eso, el resto estaba mejor.

-Eeeeh... Pues sí. Ya no me duele tanto.

-Ah, me alegro.

-Puedo acompañarte entonces, ¿no?

Helio se lo pensaba. Ya que su entrenadora no estaba por la labor, Kyumbreon se encargó de convencerlo para que la deje.

-Si dice que está bien, es que está en condiciones de seguirle el paso. Yo no le permitía por su deplorable estado, pero ahora ha mejorado. ¿No lo ve, a caso?

-No. Parece que esté aún medio grogui.

-Es normal en ella hablar de ese modo una vez recién levantada. Ya verá vos como luego será como siempre.

Lo logró. Helio ya estaba convencido. Gracias a la persistencia del gato, Gionna pudo volver a caminar con él. Igual, no lograba encontrar la causa de esas ansias por acompañarle. Parecía que quería protegerlo, sin embargo, no recordaba de qué. Aún estaba muy espesa para poder rememorar.

Mientras intentaba hacer que su memoria diera alguna pista, ya estaban en la entrada de la prueba apocalíptica. Los suelos lustrosos de color carmesí y blanco indicaban a los visitantes que estaban adentrándose en otro entorno hostil con una bestia igual de adversa. Esperaba aún el momento en el que su entrenadora contaba la treta que ya tenían preparada para todos ellos, pero aún no parecía por su labor. Tuvo que intervenir de nuevo, antes de que Helio decidiera entrar.

-¡Espere! ¿No le interesaría que le leyera el legado que dejaron sus ancestros? Podría proporcionarle información esencial sobre la bestia a la que se enfrentará...

-Bien. Pero que sea rápido. Quiero acabar ya con esto.

Parado de nuevo, procedió a la distracción. Se acercó al pedestal con el colmillo partido y se dispuso a leer. Se encontró con un grabado degradado. Rayas distribuidas al azar talladas con la misma poca profundidad se confundían con las letras. Casi no se distinguían las letras escritas. EL bajo relieve era ininteligible. Ni siquiera se podía hacer una interpretación.

-... El texto escrito está oculto bajo un mar de rallas. No puedo leerlo.

-Pues que raro. ¿Por qué lo habrán borrado?- Se le ocurrió preguntar Helio. Desde ahí, Kyumbreon aprovechó para persuadirle con una deducción inductiva.

-Todas las inscripciones evocan a seguir adelante. Entonces, este texto no sería una excepción. Si tus ancestros llegaron a saber que esta bestia era indomable y que por tanto, llegaría llevarse una vida consigo, para prevenir de que muriera más gente en sus garras, fauces, lo que Lunetah quiera que tenga, tenían que borrar toda idea que pudieran dar a partir de las inscripciones.- "O bien, esta vez advertía realmente del peligro y esos demonios lo emborronaron para que entraramos despreocupados", pensó mientras argumentaba. -En caso de que sea así, no recomiendo a vos adentrarse más allá de esta sala.

-Pero... Si la vez anterior la descripción advirtió a Gionna... No, no me cuadra.

-Ella es un caso a parte. Toda palabra que le surgiera a peligro se lo tomará como advertencia, y toda advertencia que pueda significar una injuria que no merezca la pena pasar la cumple en el sentido más ortodoxo de la palabra. Pero en caso de alguien tan impulsivo como vos... Simplemente se quedaría con la orden y se atendría a las consecuencias.

-¡Pues me da igual! He estado liberando pokémon que han sido todo un peligro. ¡Y lo voy a seguir haciendo!

Estas palabras venidas de la boca de Helio hizo que Gionna recordara repentinamente aquella maquinación vil salida de las perversas mentes de los hermanos Go-Rock. Lamentablemente, este se le había adelantado por tercera vez, y tenía que pisarle los talones de nuevo.

-¡Espera!- Gritó a voz viva para detenerle, sin algún resultado a causa de la distancia. Tuvo que tomar carrerilla para alcanzarle. El entorno se había vuelto más caliente. Había magma por los lados, y cráteres por el suelo rocoso. El aire caldeado por la roca fundida obligó a Gionna a remangase las mangas de la camisa interior que sobresalía de la torera roja.

-Espera, por Dios...- Hiperventilaba para recuperar el aliento cuando llegó a estar a unos cuantos centímetros de distancia.

-¿Qué pasa?

-Nada... No, nada no, sí que pasa algo. Si capturas a este... El mun... no, el mundo nada, pasará algo. Algo malo.- Hubo un rato de silencio. El ranger no pudo evitar echarse unas carcajadas respecto a lo que dijo. Las frases que ella articuló no tenía sentido.

-No, en serio. Mientras estaba descansando, vi a los de la cabeza engomada ve...

Las risas de Helio se volvieron más estruendosas, quitándole el habla a Gionna, e irritándola de paso.

-¡Por favor, Gionna! ¿Has tenido un sueño "premonitorio" y crees que los hermanos Go-Rock van a venir aquí y nos van a matar? ¡Por favor! ¿¡Cómo van a venir aquí, si no saben que estamos aquí!?

No sonaba para nada creíble. Sus palabras no tenían valor alguno.

-Kyu, di algo, por favor...

-Ya hice bastante. Y poco creo que me vaya a tomar en serio. Recuerde cuando intentaba argumentar que no era una asesina. Mas...- Hizo una pausa. Sus largas y sensibles orejas percibían graves y agudos provenientes de una lejanía. -Creo que no hará falta que pronuncie palabra a su favor... Si su amigo detuviera su risa por un momento...

-¿Qué, qué quieres, Kyu...?

Al nombrarlo indirectamente, hizo el esfuerzo de no reírse para oír. Debilitado el tono de las carcajadas, pudo oír lo mismo que Kyumbreon. Eso liquidó de una vez por todas aquel estruendo. Gionna pudo también escuchar aquellas notas eléctricas que variaban de tono.

-¿Qué es ese sonido? Parecen guitarras afinándose...- Puntualizó Gionna. Helio no podía creerlo. Ese sonido le era totalmente inconfundible. Parece que la inexistente profecía se cumplía por momentos. Fue corriendo hacia la procedencia de aquellos perturbadores sonidos. Otra vez, Gionna y compañía tuvieron que seguirle para garantizar que pudieran evitar que entregara la victoria a los conspiradores.

Justo como temía.

Todos juntos, todos reunidos. Estaban los cuatro administradores del equipo Go-Rock. Los cuatro músicos. Los cuatro hermanos. Detrás de ellos, un Charizard estaba quieto con cara de tristeza y apatía. En vez de darles una despectiva bienvenida, como era de costumbre. En vez de eso, hicieron su presentación musical.

-¡Pokémon a go go!- Gritaron a unisono.

-Escucha.- Alberto se desvió del ritmo para hacer el solo. Era una secuencia de notas graves que pretendía dar al bajo protagonismo. Iba en crescendo moderadamente. Luego prosiguió Aina.

-¡Deléitate con nuestros melódicos ataques!- El suyo era un solo más agudo e impetuoso, como violín que era. Hasta saltaba y alzaba demasiado la cabeza cuando tocaba.

-¡El ritmo de la furia pega duro!- Gritó Emilio. Tocó furiosamente su bombo y lo remató con un golpe más.

-¡Que la melodía de la codicia llegue a los cielos!- David tocó toda una pieza rápida que empezaba con su espalda doblada para atrás y finalizaba tocando todas las cuerdas y con su postura agachada. Y luego a unisono, gritaron:

-¡Si no nos conoces, vas a oír lo que es bueno!

-¡David!

-¡Alberto!

-¡Emilio!

-¡Aina!

-¡Los hermanos Go-Rock son la última sensación musical! ¡Nuestro nombre será la banda sonora de tus pesadillas! ¡Los hermanos Go-Rock!

Y finalizaron la pieza tocando conjuntamente un final. Nada más acabar, Gionna fue la que habló primero. Tenía que decirlo.

-¡De sensación musical nada! ¡Vuestra canción es muy monótona, y la letra es totalmente penosa, despreciativa y egocéntrica!- Con esto, incrementó el odio hacia ella a casi todos. Emilio fue el primero en reprochar.

-¡Oye!

-¡Nos hemos tirado semanas practicándolo!- Dijo también Aina.

-No... no te gusta... Y yo que quería impresionarte...

Alberto se puso triste. Sinceramente, quería atraer su atención, y lo único que recibió fue una punzante crítica.

-¡Oh, mira lo que has hecho a mi hermano, so loca! ¿¡Cómo te sientes, eh, eh!?

-Ea, ea, calma, tíos, calma...- Intentó poner orden el hermano mayor. -Que no hemos venido aquí para soportar la crítica de esta plasta. No tiene ni pajorera idea de música. ¿Veis a este pobre Charizard detrás nuestro? Pues, veréis, hemos estado jugando un poco con nuestros súpercapturadores y le hemos hecho mucha pupa. ¡Mirad como sufre!

Este sacó llamaradas por sus fauces. Gionna se estremeció al ver al dragón en movimiento. El temor volvía a surgir otra vez. A Helio, en cambio, le partía el corazón.

-¿Qué le habéis hecho...?

-Jo, pues lo de siempre. ¡Ala, a ver si lo podéis atrapar!- Retaba David. Helio iba directo, pero recordó que él no podía capturarlo. Tuvo que suplicarle a Gionna que lo hiciera.

-Gionna, por favor... Ya ha tenido suficiente...

-Helio, es una trampa.- Soltó finalmente. Aina lo oyó, y no le gustó nada. La insultó en voz baja. Pero él se mantenía escéptico ante los hechos.

-¿Cómo que una trampa? ¿¡Cómo va a haber una trampa!?

-Intentaba decírtelo, pero cuando te lo estaba explicando, te reías...

-Puf... Ala, va, cuenta.

-Pues, mira, en cuanto vi a estos cuatro venir, me escondí detrás de la estatua... Y estos se pusieron delante y a repasar un plan... Y... pretenden que capturemos a este Charizard, del cual forma parte de una prueba que nunca tiene que ser superada y causará el caos. Y, claro...

Helio no se lo acababa de creer todavía. Gionna dejó algunas cosas en vilo con su explicación. Pero la versión completa de los acontecimientos le hacía plantear dudas. Por la tardanza de reacción y toda la trama desvelada, los cuatro formaron una piña. Su plan estaba en riesgo de ser desbaratado porque su compañera descubrió casualmente sus tramas. Entonces David habló con un pequeño discurso elocuente.

-Jo, vale, sí, lo teníamos planeado. Queremos que capturéis al Charizard para que rompa el sello, se encienda la cuarta llama y cause el caos. Pero, si no lo capturáis, ¿qué será del pobre Charizard? Vivirá dolido hasta que llegue a viejo. O quizá ni siquiera llegue a viejo. Además...- Añadió por si eso fuera insuficiente. -Lo del caos viene a partir de una vieja leyenda. Puede ser cierta y que pase algo espantoso... o puede que solo se encienda una maldita llama. Quién sabe, ¡ni siquiera nosotros lo sabemos!

Ahora Helio no dudaba; retomó su iniciativa. Suplicó a Gionna de nuevo, pero esta seguía negándose con rotundidad. Tenía la certeza de que la leyenda de las cuatro pruebas no se quedaba en una mera historia de fantasiosa ficción. ¿Por qué maquinaban con tanta alegría, si no? Pero el desespero y las fuertes emociones hicieron que Helio actuara.

-Lo siento...

Sin que ella se lo esperaba, él hizo un placaje a Gionna. Chocó contra el escudo de Kyumbreon, que formó al verle sus intenciones.

-¡Razone, Helio! En estas tierras las leyendas tienen la mala costumbre de ser ciertas.

-¡Me da igual! ¡Pienso sanar al Charizard!

-¿Pero qué le proporcionará capturar a esa desdichada bestia? ¿Acaso no ha pensado en las consecuencias que podría causar si se diera noticia de la atrocidad que has cometido en este cálido lugar?

-Me da igual. ¡Minun, consigue su capturador!

El conejo corrió hacia la chica. Ella intentaba evitar que tocara la mochila retrocediendo, pero casi llega a meter el talón en el magma. Tuvo que girar, y de ahí, Minun saltó hacia la mochila. Los intentos de hacer que se soltara fueron nulos. Cogió el llavero del capturador por la boca y se lo llevó a Helio. Luego este fue corriendo hacia Charizard. Gionna no podía permitir que lo atrapara. Tenía que impedirlo. En cuanto Charizard levantó vuelo, por órdenes de su entrenadora, Kyumbreon retuvo al ranger en el aire.

-No permitiré que cometas ese error, Helio. Kyumbreon te mantendrá en el aire hasta que desistas.

-¿Y tenías que detenerme en el aire, eh?

-No había otro modo.- Contestó resignada a tener que recurrir a estos métodos.

Al hacer esto, Plusle se sintió decepcionada. Pensaba que era igual que Selena, solo que tenía diferentes métodos de captura... Pero ahora veía que era tiránica en cuanto consideraba que algo no se tenía que hacer por conveniencia. Y eso no le gustaba nada. Pero por el momento, no podía dejarla de lado, con lo insegura que es.

Por iniciativa propia, Minun golpeó a Kyumbreon con un ataque rápido para que se desconcentrara y soltara a su compañero. Luego ellos dos siguieron su marcha. La entrenadora y sus pokémon empezaron a perseguirles. Verlos peleándose por capturarlo o no les resultaba a los hermanos un espectáculo digno de presenciar.

Los hoyos que habían en el suelo brillaban más fuerte que antes. Helio casi llegaba a alcanzar a Charizard en un punto por donde estaba marcado con el dibujo pintado de una llama, pero este volvió a escapar, como si quisiera evitar el enfrentamiento.

Otro estrecho camino con hoyos tenían que atravesar. Pero esta vez, los hoyos expulsaron lava. Helio los evadió rápido, frenando a sus perseguidores por el miedo a quemarse; al menos a Gionna. Se decantó por ir con cuidado de no estar muy cerca de los géisers ígneos, pero los cráteres vomitaban roca fundida sin dar aviso alguno. Tenía que ir corriendo antes de que erupcionaran más. En cuanto llegó al siguiente punto sin cráteres, con la garganta dolida por las constantes inhalaciones, se encontró con un mar de llamas que le impidió llegar a Helio.

Dentro de este círculo, Helio se estaba enfrentando a poca distancia del dragón, pero suficiente para poder sacar el disco capturador a bailar. Apenas Charizard se movía y solo se limitaba a escupir fuego por su boca para obstaculizar la vista. Y Helio era bueno en evitar obstáculos con el aparato, todo y que se le hacía complicado rodearlo cuando el dragón se escondía detrás del fuego. El sonido de las llamaradas apartarse por obra de Kyumbreon ni siquiera le desconcertó. Gionna entró el el círculo junto con Plusle, ignorando su propio cansancio.

-En serio... No me dejas opción, Helio. Intenté no hacerte daño, pero veo que tengo que hacerlo.

Tomó una pausa. No se creía lo que iba a hacer.

-Plusle... Electrocútale.

Esto ya era el colmo. Ahora pedía que ella paralizara al tercer ser humano que había conocido. No dudó en desobedecerla. Visto que tardaba en reaccionar, volvió a repetir la orden. Nada. Y no podía decirle a Kyumbreon que hiciera algo más a parte de mantener las llamas a raya.

Todo esfuerzo quedó en vano. Helio acabó con Charizard. La influencia de los otros capturadores y de la vidaesfera se fueron sobre la conciencia del dragón naranja. Voló una vez más para romper a que lo atormentaba todo el rato. Las llamas poco a poco se apaciguaban.

Antes de que el ranger pudiera replicar sobre su intento de frenarle, aparecieron por detrás los cuatro hermanos. David aplaudía lentamente, pero fuerte.

-¡Bravo, bravo, bravísimo, tontorrón! Acabas de liberar al maligno dragón ígneo.
-¿Cómo que maligno? ¿No lo habíais atrapado vosotros?

-En efecto... Lo habíamos atrapado. No fue fácil, pero sí. Pero el caso es que estaba aquí por algo... No te lo tomes como algo personal.- El enamorado se dirigía a Gionna con esta última frase. Ella no dijo nada al respecto.

-Sí, sí, sí, Alberto, déjate de rollos amorosos, tío. ¡Este grandullón romperá el sello! ¡Y entonces toda la isla temblará!

-Ay... Si salís vivos de esta... Ji, ji, ji...- Se reía de la desgracia que se iba a cernir sobre ellos Aina. -Ala, que os dejamos. Ojalá no os de tiempo ni a salir de aquí. Chao.

Después de esta despedida con tono burlón, se fueron, abandonándolos a su suerte. No sin que antes David diera una pista críptica sobre lo que iba a suceder:

-"En cuanto el guardián de los mares del averno sea liberado de sus ataduras sólidas, vegetación y vida perecerá en lumbre venida del subsuelo..."