— Y la cama va aquí, —dice Kurt mientras pasa un brazo a lo largo de la enorme pared del dormitorio.

— No, la cama va aquí, —le dice Blaine mientras se apoya en la pared adyacente.

— No, va aquí para que podamos recostarnos juntos y admirar la vista, —reitera Kurt, señalando a la gran ventana en el lado opuesto.

— Va aquí y si siento la necesidad de estudiar la vista, entonces me vuelvo una cuchara grande para poder ver sobre tu hombro, —sonríe Blaine.— Esa pared da al baño.

— ¿Y? —se burla Kurt.— El baño estaba en esta pared en tu antigua casa.

— Sí, pero iba directo —explica Blaine pacientemente.— Esta rodea a la derecha, directamente detrás de la cama, y como un caballero, me gustaría mantener algo de misterio. —le dice con un guiño.

— Blaine, cariño, sé que te masturbas ahí, —sonríe dulcemente.— Está bien.

— Kurt, cariño, —dice Blaine inclinando la cabeza a un lado y arrugando la nariz adorablemente.— También hago otras cosas ahí, cosas que preferirías no tener que escuchar. La cama va aquí. —Sonríe con suficiencia ante el rubor en las mejillas de Kurt a medida que avanza.— Sin embargo, si alguna vez quieres escucharme masturbarme, eres más que bienvenido. Ahora, ¿podemos poner juntos la maldita cama para que podamos bautizarla?

— Es la misma cama, —ríe Kurt.— Ha sido bautizada en cada pulgada de su vida. Me sorprende que todavía siga de pie.

— Bueno, no en este momento, —dice Blaine señalando todas las piezas regadas en el suelo a su alrededor.— Ahora, vamos a hacerlo.

Es de noche para cuando terminan, ambos dándose cuenta que son más que inútiles para el armado de muebles. Aún así, la enorme cama de caoba de Blaine está ahora de pie orgullosa en la habitación, junto con abundantes cajas.

— Comida, —suspira Blaine con cansancio cuando se acuesta en el suelo.

— Armario, —dice Kurt mientras abre las puertas y entra.— Mi ropa ha estado encerrada por muchos días, llorará de alegría cuando logre ponerla aquí. ¿Cuánto espacio necesitas?

— Hmm, tengo la sensación de que voy a tener que conformarme con lo que quede, —sonríe Blaine. Camina a través de la habitación y hacia el armario, deslizando sus brazos alrededor de la cintura de Kurt y respirando ardientemente contra su cuello.— No es que me importe. No sé por qué un armario compartido me hace sentir como un niño en Navidad, pero así es, —sonríe contra la piel de Kurt.— Voy a ordenar comida, tú haz a tu ropa -y a ti mismo- delirantemente feliz.

Kurt se queja cuando Blaine se aleja, necesitado, con ganas y lamiendo su labio mientras lo observa dejar la habitación. Cuando regresa cargado de cajas de comida china es para encontrar a Kurt en sus apretados bóxers y el armario entero -incluyendo la ropa de Blaine- pulcramente organizado.

— No sé por dónde empezar, —dice Blaine mientras lo mira.— El hecho de que eres increíblemente talentoso con este tipo de cosas, dice señalando a las filas de ropa,— el hecho de que arreglaste lo mío también -que es lo más lindo- o el hecho de que sólo estás vistiendo esto, —dice tirando de la cinturilla de la ropa interior y metiendo sus dedos justo debajo para rozar la suave piel.

— Sí... —Kurt gime suavemente. Empieza con la ropa interior. Por favor.

— Todavía no, —ríe Blaine mientras se aleja. Tenemos comida.

— Estoy hambriento de algo más, —intenta Kurt.

— Conseguí pollo a la naranja... —Blaine lo llama por encima del hombro, riendo otra vez cuando escucha a Kurt corriendo hacia la sala de estar detrás de él. —Eso pensé. ¿Al señor le gustaría sentarse en el suelo o en una caja de cartón?

— Creo que en el piso, —dice Kurt cuando empieza a sacar la comida mientras Blaine hurga en la cocina.

— ¡Aha! —viene el grito triunfal, y Blaine regresa sosteniendo dos tazas y una botella de champagne.— No pude encontrar los vasos, —se encoge de hombros.— Pero es necesario un brindis, —dice haciendo estallar el corcho y llenando las tazas.— Por nuestra primera noche en nuestra primera casa.

— Por nosotros, —Kurt coincide y chocan sus tazas. Se estremece ante la efervescencia pero le sonríe a su amante y se inclina por un beso.— Estoy ridículamente excitado.

— Yo también, —Blaine le sonríe.— Nunca pensé que sería tan emocionante, digo, estuvimos juntos muchas veces en mi casa o en la tuya. Pero este es nuestro hogar. Y cuando llegue a casa, llegaré a casa contigo.

Kurt no responde, sólo se retuerce hasta estar sentado entre las piernas de Blaine, sonriendo en todo momento. Comparten su comida llenos de alegría, alimentándose mutuamente con los palillos y riendo ante la cantidad de arroz que termina en el pecho de Kurt.

— Es todo, he terminado, —Kurt gime mientras empuja la caja hacia un lado.— Llévame a la cama para que pueda arder este lugar.

— ¡Ha! Todavía no...

— Siempre todavía no, —Kurt pone mala cara cuando se da la vuelta para mirarlo.— Es tarde.

— Lo sé, pero hay una cosa más que tengo que hacer, —Blaine sonríe.— Espera aquí.

Kurt se sienta a meditar en la información que ha recibido de su curso -una perspectiva que le emociona y le aterra a la vez. Se sobresalta cuando oye golpes procedentes de la habitación, pero luego todo queda en silencio.

— ¡Okay! —Blaine lo llama y Kurt ansiosamente se apresura hacia la habitación.

— ¡Pusiste nuestra foto! —exclama lleno de felicidad, mirando hacia arriba de la cama donde ahora cuelga su retrato de Hawaii.

— Así es, y no es tu misión derribarla de la pared estrellándome contra la cabecera, —Blaine responde desde la cama, y es ahí cuando Kurt mira hacia abajo para encontrarlo desprovisto de ropa excepto por un par de calzoncillos ajustados.

— Oh Blaine, —ronronea mientras se arrastra por la cama y sobre su cuerpo.— Calzoncillos.

— Te lo dije, no uso nada diferente desde que me dijiste que te motivan.

— Así es, —dice mientras se inclina y acaricia su rostro contra su bulto.— Por supuesto que sí.

— Ve directo... ¡oh!... al grano. ¿Por qué no lo haces? —Blaine suspira feliz mientras Kurt continúa moviendo la boca sobre su creciente dureza.

— Mmmm, lo haré, —Kurt suspira.— He extrañado muchísimo esto.

— Ven aquí para que pueda besarte.

— Nunca rechazaré los besos, —Kurt sonríe mientras serpentea por el cuerpo de Blaine. La mano de Blaine encuentra su camino hacia la parte posterior del cuello de Kurt y lo acerca más, y luego se besan fuerte, fervientemente y como si nunca fueran a tener suficiente el uno del otro, gimiendo de placer mientras las manos tienen rienda suelta una vez más y Blaine aprieta el trasero de Kurt con fuerza, presionando sus miembros cubiertos con un suave gemido.

— ¡Oh Kurt! —Blaine articula contra su piel, desesperado y con ganas, abrumado por la emoción mientras sus dedos se mueven hasta agarrar su espalda.— ¡Kurt!

— ¿Sí? —se aleja, desbaratado y absolutamente perverso -cabello salvaje, labios hinchados y ojos oscuros. Se cierne sobre Blaine, apoyado en sus manos pero manteniendo un ritmo ondulante y suave con su ingle, frotándose en pequeños círculos contra su amante.— ¿Qué pasa?

— Nada, —un aturdido Blaine responde mientras pasa suavemente sus manos sobre los bíceps de Kurt.— Sólo... ¡Oh, Kurt! Es todo. Se siente tan bien estar así otra vez. La última vez que hicimos el amor fue hermoso, pero triste. Y ahora...

— Ahora estamos en nuestro propio apartamento, —sonríe Kurt, y no puede evitar la risa que brota y escapa.

— Y vamos a bautizarlo por completo, —Blaine le sonríe.

— Claro que sí, —Kurt se abalanza sobre él y lo besa una vez más, tirando del muslo de Blaine para envolverlo alrededor de su cintura, gimiendo cuando Blaine hace palanca para darles la vuelta y clavar los brazos de Kurt sobre su cabeza antes de besarlo con fuerza. Él gruñe gravemente, moviéndose para morder juguetonamente en el cuello de Kurt antes de atormentar sus pezones con la lengua, sonriendo contra el pecho de Kurt ante la manera en que se arquea.

— Por favor, Blaine. Por favor.

— Dime lo que quieres. —La voz de Blaine viene ardiente y pesada mientras corre su lengua sobre los músculos del estómago de Kurt, y jugueteando con los dedos en la cinturilla de su ropa interior.

— Quiero montarte, —gime entrecortadamente.— Por favor déjame montarte.

— Oh mi amor, no tienes ni qué pedirlo, —Blaine sonríe mientras rápidamente empuja los bóxers de Kurt hacia abajo.— Perfecto, —susurra antes de doblarse para lamer una zona en la base del miembro de Kurt, quien ya está ruborizado y necesitado. Chupa ligeramente la cabeza antes de que Kurt lo aparte.

— Voy a explotar por todas partes, —se ríe avergonzado.

Blaine asiente y se estira hacia la mesita de noche... sólo que la mesita no está ahí.— Mierda. ¿Dónde demonios?

— Um... Hay una caja en algún lado, —Kurt trata de pensar.— La que tiene escrito "Cosas del dormitorio."

— Todas tienen eso escrito, —señala Blaine mientras observa la habitación, luego se vuelve hacia Kurt con una ceja levantada.— ¿Crees que podamos sin eso?

— Apuesto a que sabes exactamente dónde está el lubricante, —Kurt se queja, pero incluso mientras lo hace, se está colocando animosamente en cuatro patas.— Esto es sólo una táctica desesperada para que me lamas el trasero.

— Me conoces muy bien, —se ríe Blaine mientras se quita los calzoncillos antes de doblarse sobre la espalda de Kurt y besar toda su espina dorsal.— Oh Dios... sin embargo es tan caliente, —gime mientras deposita besos sobre las nalgas de Kurt.— verte desmoronarte a causa de mi lengua en tu culo. —Y entonces está ahí, hundiendo la cara en Kurt mientras su lengua da vueltas sobre su entrada, volviéndola resbaladiza antes de empujar en el anillo de músculos a medida que Kurt gime de placer y aprieta fuertemente la cabecera.

— Jesús... ¡Joder! Sí, Blaine. Justo así. —Se empuja contra la cara de Blaine, inhalando fuertemente cuando siente un dedo, cubierto de saliva, empujándose junto con su lengua.— Por favor... —Kurt está necesitado, con ganas mientras se aferra a la sábana y sus gemidos se hacen más fuertes.

— Todavía no, —Blaine sonríe contra él.— Sé que sigo diciendo eso, pero en serio, todavía no.— Regresa a la tarea en cuestión, empujando dos dedos dentro de Kurt, trabajando en él con su lengua y su mano mientras se agarra su miembro con desesperación.

— ¡Blaine! —Kurt grita más fuerte que nunca cuando Blaine decide ver cuánto puede tomar Kurt, cogiéndolo con tres dedos y su lengua simultáneamente. Kurt cae de lleno en la cama, frotándose lascivamente en las sábanas mientras la cara de Blaine lo sigue, implacable conforme abre a Kurt todavía mas.— Me voy a venir. —Gime Kut, y Blaine gruñe de placer cuando siente el agujero de Kurt apretarse alrededor de su lengua, pulsando mientras se viene duro sobre las sábanas y luego se golpea inevitablemente contra la cara de Blaine, quien se ríe y se aleja.

— Alguien estaba ansioso.

— Alguien es condenadamente bueno en eso, —murmura Kurt con la cabeza hundida en la almohada.

— No tendrías esto viviendo con Santana y Rachel, —señala Blaine con suficiencia cuando se deja caer a su lado.

— No quiero ni siquiera pensar en ellas en este momento, —gime Kurt levantando la cabeza y dando un golpecito en el brazo de Blaine.— ¿Conseguiré montarte ahora o qué?

— Dios, eres tan... joven, —Blaine se ríe mientras pone a Kurt encima de él.— Qué recuperación tan rápida. Me encanta.

— Y lo envidias, —bromea Kurt.

— Sí, eso también. —Se ríe pero se detiene bruscamente cuando Kurt se dobla para chupar su miembro, haciéndolo endurecer completamente en cuestión de segundos, mojándolo lo más que puede antes de ponerse a horcajadas sobre él, hundiéndose lentamente y mordiendo su labio por el ardor y la resistencia.— ¿Estás bien? —le pregunta Blaine mientras frota los muslos de Kurt con dulzura.

— Sí, —exhala mientras se da un momento para ajustarse.— Eres más grande de lo que recuerdo.

Blaine echa la cabeza hacia atrás y ríe a carcajadas.— No ha pasado tanto tiempo, —señala.— Y te prometo que no he tenido ninguna mejora.

— Bien, —Kurt jadea mientras se empieza a mover lentamente,— Realmente no necesitas nada. —Ambos se callan cuando Blaine sostiene fuertemente las caderas de Kurt mientras él monta su miembro, el único sonido proviene de sus respiraciones entrecortadas y el sonido de sus pieles chocando entre sí. Levantando sus rodillas, Blaine se alza para encontrar el trasero de Kurt una y otra vez, extasiado por la forma en que Kurt echa la cabeza hacia atrás y expone su grácil garganta. Las manos de Kurt descansan en el pecho de Blaine, sus pulgares rozando distraídamente sus pezones mientras sus cortos y suaves gemidos gradualmente se vuelven más largos y más fuertes, acentuados por los gruñidos de placer y el esfuerzo excesivo de Blaine mientras embiste hacia arriba. Sintiendo su inminente placer, Blaine alcanza el miembro de Kurt, lo acaricia al mismo ritmo que sus embestidas.

— Vente conmigo, —Blaine jadea.— Kurt... —él no puede continuar cuando Kurt se derrama sobre su mano e inmediatamente siente su propio orgasmo golpeándolo duro mientras lo embiste lo más profundo que puede, su miembro pulsando repetidamente mientras su mano sostiene las caderas de Kurt tan fuerte que es seguro que dejará moretones. Permanecen así, descendiendo de las alturas y esperando a recuperar el aliento hasta que Kurt se baja de Blaine y se acurruca a su lado.

— Ew, —se queja, arrugando su cara con disgusto.— Zona húmeda.

— Es tu lío, —ríe Blaine mientras lo arrastra más hacia él.— Dios, te amo tanto, Kurt. Pero condenadamente tanto.

— Lo sé, —sonríe mientras besa su hombro.

— No, pero en serio, te amo tanto, —enfatiza Blaine.— Te amo tanto como que algunas veces siento que podría estallar con la fuerza de mi amor. Como que podría conseguir mucho de ti pero nunca, jamás sería suficiente. Estoy tan desesperada y locamente enamorado de ti. Así es, —sonríe lleno de alegría cuando se recarga en un codo para mirarlo.— Vamos a vivir juntos por el resto de nuestras vidas, Kurt. Piensa por un segundo en ello.

— Estoy seguro que debería ser aterrador con sólo dieciocho años, —reflexiona Kurt por un momento.— Pero es el sentimiento más increíble del mundo. —dice sonriendo mientras tira de Blaine en un largo beso.

— ¿Pataditas juguetonas? —pregunta Blaine mientras sonríe felizmente contra los labios de Kurt.

— Pataditas juguetonas, —ríe Kurt cuando ambos se recuestan sobre sus espaldas, chillando y pateando sus pies con entusiasmo antes de deshacerse en risas incontrolables.

— Menos mal que vivo contigo, —dice Kurt una vez que se han recuperado.

— ¿Por qué?

— Creo que nadie más lo entendería.

Blaine ríe a carcajadas nuevamente mientras jala la sábana de debajo de Kurt y hurga en la maleta para encontrar más.— He extrañado reírme contigo, —dice, mirándolo con adoración mientras le aparta tiernamente el cabello de la frente.— No hemos tenido muchas risas recientemente, y ahora aquí estamos. Me alegro.

— Bueno, te mantienen joven, supongo, —Kurt bromea mientras rueda para que Blaine coloque la sábana limpia debajo de él.

— No ayudas ni nada, —ríe Blaine con incredulidad.— Está bien. Yo lo haré.

— Gracias. Y ya que estás de pie, me vendría bien en este momento un poco de chocolate caliente, —le suplica con enormes ojos azules -la perfecta imagen de la inocencia.

— Bueno, es complicado, porque todavía no hemos desempacado las cacerolas, —ríe con suficiencia mientras se deja caer nuevamente en la cama y se acurruca con Kurt.

— ¡Ah! Un pequeño proyecto para ti mañana mientras estoy ocupado conectándome con todos mis nuevos amigos universitarios.

— Hmm, ¿te sientes bien respecto a eso? —pregunta Blaine a medida que pasa un dedo arriba y abajo sobre el torso de Kurt.

— Nervioso como el infierno.

— ¿Quieres que te acompañe?

— Sí, por favor, — Kurt se precipita con un beso de agradecimiento en sus labios.— Gracias.

— ¿Kurt?

— ¿Sí?

— Vas a estar más que fabuloso, lo sé.

— Con la edad viene la sabiduría, ¿eh?

— ¿Kurt?

— ¿Sí?

— Cierra la boca.

— ¿Blaine?

— ¿Sí?

— Te amo.

— Yo también te amo.