— ¿Me lo he perdido? —pregunta Kurt, sentado muy erguido en su intento de desenredarse de las sábanas.

— No, —Blaine sonríe mientras coloca un plato y una taza en la parte superior de la caja más cercana.— Relájate. Todavía es temprano, tienes tiempo suficiente. Te hice el desayuno.

Él le entrega un plato de panqueques y deposita un beso en su cabello adorablemente despeinado antes de sentarse junto a él y pasar una mano sobre su pierna.

— Alguien encontró las cacerolas, —señala Kurt mientras profundiza con gratitud.

— Puede que haya estado de pie por dos horas, —dice Blaine frotando la parte posterior de su cuello.— Pensé en despertarte con una mamada, pero me imaginé que necesitarías algún sustento para tus clases.

Kurt hace una pausa, con el tenedor a medio camino de su boca mientras lo piensa.— Las mamadas siempre son bienvenidas, —dice encogiéndose de hombros con una pequeña sonrisa en sus labios.— Pero el despertar con el desayuno en la cama... en nuestro apartamento... hecho por mi novio, el novio que vive conmigo... sí. Es impresionante. —Y luego su sonrisa estalla, iluminando toda su cara y mostrándose irresistible ante Blaine que toma su rostro entre las manos y lo besa con avidez.

...

— ¿Listo para irnos?

— Sí, —Kurt respira nervioso mientras pasa sus manos suavemente sobre su chaqueta.— Esto... ¿Crees que...? ¿Me veo bien?

— Te ves perfecto, —dice Blaine mientras lo acerca hacia él.

— Me gustaría que fuera lo suficientemente frío para usar el abrigo, —se queja Kurt.— entonces podría sentir que estás conmigo todo el día.

— ¿Te refieres al abrigo de casimir de longitud media en pálido gris melange? —bromea Blaine.— Pronto será invierno y lo vas a poder usar otra vez. Mientras tanto, dame tu muñeca.

— ¿Qué?

Blaine busca en su bolsillo, después tomando la muñeca de Kurt, coloca un pequeño dije en forma de máscara de tragedia y comedia en su brazalete.— Para desearte suerte, —dice en voz baja, tímido como siempre que le da un regalo a Kurt.

— Es hermoso, pero no...

— Tenía que hacerlo. Lo sé. ¿Pero adivina qué?

— Quisiste hacerlo.

— Correcto. Vamos. Quiero acompañar a mi hermoso novio a su primer día en la Universidad.

Ellos caminan de la mano la corta distancia al campus universitario, y se las arreglan para navegar con éxito hacia el edificio correcto de la primera clase de actuación de Kurt con un montón de tiempo de sobra. Algunos otros estudiantes están pululando alrededor, y Blaine siente a Kurt encogerse a su lado cuando se da cuenta de que todos se conocen ya.

— Vas a estar bien, —susurra Blaine en su cabello.— Ve a saludar. Preséntate.

— No puedo.

— Sí puedes. Esperaré aquí. Ve. —Le da un pequeño empujón y observa mientras Kurt se acerca al grupo nerviosamente, jugueteando con el brazalete alrededor de su muñeca mientras habla. Una chica llega, señalando hacia su bolso y Blaine sonríe cuando el rostro de Kurt se ilumina y las palabras "bolso Burberry de piel escocesa ahumada..." llegan a sus oídos, y él sabe que todo irá bien. Mete las manos en los bolsillos mientras observa a su alrededor, sonriendo educadamente a un estudiante que se acerca.

— Hey. ¿Es usted el nuevo profesor de Teatro? Necesito hablar con usted. La semana pasada el suplente nos dejó una tarea y yo...

— Um... no, —ríe Blaine, avergonzado mientras se frota la nuca.— Yo... Yo no... um...

— Es mi novio, —Kurt viene a su rescate, ofreciéndole la mano al desconcertado joven.— Hola. Soy Kurt Hummel. Hoy es mi primer día, y él es mi novio, Blaine Anderson, quien no es para nada un estudiante, ni un profesor.

— ¡Oh! ¡Hola! Oh Dios mío. Lo siento, —dice el joven un poco afectado, apartando una mata de cabello castaño claro de sus ojos.— Es que... supuse, —dice, señalando hacia la pajarita y al chaleco que Blaine está usando.— Lo siento. ¡Soy Joe por cierto! —ofrece su mano a cada uno de ellos en turnos, todavía disculpándose profusamente sin importar la cantidad de veces que Blaine y Kurt le han asegurado que está bien.— ¿Entonces eres nuevo? —pregunta a Kurt con interés.— Está genial. De todos modos no hemos hecho mucho en las primeras semanas. Estoy seguro que te pondrás al corriente.

— Sí, nos acabamos de mudar a nuestro apartamento ayer, —dice Kurt con un orgullo un tanto excesivo.

— Oh, así que están realmente juntos, juntos, —dice Joe.

— Sip. —Blaine orgullosamente pone su brazo alrededor de los hombros de Kurt y lo acerca más.— Completamente.

— Genial. Mi novia fue a Texas, así que veremos qué pasa ahí, supongo, —ríe Joe.— Oh. Ahí viene Adam. Será mejor que te presente, —suspira -aunque Kurt puede decir que no está exactamente emocionado ante esa perspectiva.— Es británico.

— Oh, hola, —dice Adam alegremente mientras le sonríe a Blaine.— ¿Eres el nuevo profesor?

— Uh no. Yo... um...

— Es mi novio. —El tono y la mirada gélida de Kurt hacen que Joe de un pequeño paso hacia atrás mientras deja que la escena se desarrolle.

— Oh. Ya veo, —dice Adam, mirando a Kurt con admiración antes de volver su vista a Blaine.— Luces algo viejo.

— Tú tampoco te ves muy joven, compañero, —escupe Blaine mientras su brazo se aprieta posesivamente alrededor de los hombros de Kurt.

— Estudiante maduro, como tú, —Adam sonríe forzado.

— De hecho, no lo soy. He estado ahí, lo he conseguido. Graduado de la Universidad de Nueva York con un título de primera clase en Música y Teoría de la Música.

— Oh.

— Joe, fue un placer conocerte, —dice Blaine educadamente mientras estrecha la mano del joven.— Espero verte nuevamente en algún momento. —Echa un vistazo hacia Adam pero no dice nada, después besa a Kurt de lleno en los labios.— Te amo, niño precioso. Ten un día fantástico. Estaré pensando en ti.

— Yo también te amo, profesor, —Kurt susurra con una pequeña risa.— Eso es totalmente caliente, por cierto, —dice mientras tira juguetonamente del chaleco de Blaine.

Blaine se aleja lentamente, feliz de ver que Adam se ha ido a molestar a otro grupo. Levanta la mano sobre su hombro para decirle adiós.

— ¡Blaine!

Se voltea, caminando ahora de espaldas mientras mira a Kurt.

— Te veré en casa.

La cara de Blaine se rompe en una amplia sonrisa ante las palabras de Kurt, una sonrisa que coincide con la de Kurt mientras se muerde el labio inferior. Girando con un salto, Blaine escucha a Kurt reír a carcajadas detrás de él, y regresa a casa a esperar.

...

— ¡Hola cariño, estoy en casa! —dice Kurt en voz alta, cansado pero feliz.— Wow. — Entra a la enorme área de la cocina americana y sala de estar para encontrarlo transformado y a Blaine poniendo la lasagna de manera triunfante sobre la mesa.

— Me ocupé.

— Ya veo, —Kurt sonríe mientras mira a su alrededor. Sólo quedan dos cajas, aparte de eso, todo el lugar está inmaculado.— Ahora sólo tenemos que reacomodar los muebles y tendremos todo listo.

— Oh no, no lo harás, señor. —se ríe Blaine.— Quiero decir, puedes, si realmente quieres, pero en este momento necesito que le hables a tu papá y luego a mi mamá para decirles cómo te fue. Luego es hora de la cena y podrás contármelo todo.

— ¿Entonces llamaron?

— ¿Llamaron? Hmmm. ¿Llamaron? Me han plagado de llamadas y mensajes de texto todo el día. Mi mamá incluso llegó al extremo de mandarme un correo electrónico -que le llegó a Cooper, lo que hizo que él también llamara. Pero a él puedes mandarle un mensaje después.

Kurt ríe, lleno de afecto por su familia mientras marca. Después de asegurarle a Burt varias veces que está seguro en las calles de Chicago, y de decirle a Sara Anderson repetidamente que él y Blaine están comiendo bien, cuelga el teléfono y se sienta a la mesa.

— Entonces, —dice Blaine mientras se sirve su cena.

— Entonces.

— ¿Cómo estuvo?

— Bien. En general. Sí. Lo disfruté. Me quedé con Joe la mayor parte del día. Es muy agradable, y me presentó a varios más. Sin embargo, Adam es un completo idiota.

— Oh, gracias a Dios, —dice Blaine rápidamente.— Estaba tan preocupado de que vinieras a casa y me dijeras que de hecho es un tipo increíble o algo así.

— No, —dice Kurt, en una manera tan hosca que Blaine se ríe de su juventud.— El tipo es un idiota. Además de que se le hizo agua la boca contigo.

— ¡Claro que no! Él sólo estaba tratando de aspirar a una mejor calificación. Sin embargo una vez que te miró a ti...

— Bueno, él puede soñar. Ugh. Él es tan... británico.

— ¡No puedes sólo generalizar a toda una nación! —ríe Blaine.— Jonathan es británico, y no es un idiota.

— Cierto, —reflexiona Kurt con una sonrisa.— Como sea. Joe me pidió que fuera a un bar el viernes. ¿Podemos ir?

— ¿Podemos?

— Sí... Tú y yo, —aclara Kurt.

— Um... tú ve. Yo estoy bien.

— ¿Qué? No. No quiero ir sin ti.

— Kurt... son tus amigos. De tu edad. Nuestra diferencia de edad puede no importarnos a nosotros, pero dudo mucho que un grupo de chicos de dieciocho y diecinueve años quieran a un tipo de treinte y tres moviéndose a su alrededor.

— Pero quiero que vayas, —dice Kurt con voz pequeña.— Quiero que ellos te conozcan, quiero que tú los conozcas. ¿Por favor? Si te sientes incómodo podemos regresar a casa.

Blaine suspira.— Okay. Pero si me siento incómodo, yo regreso a casa. Tú no.

— ¿Bailarás conmigo? —pregunta Kurt.

— ¿Te vas a comportar?

— Por supuesto que no.

— Entonces por supuesto que lo haré.

El chico ríe ante esto, y luego las manos fuertes de Blaine cubren las de Kurt mientras lo mira a los ojos.— ¿Eres feliz?

— ¿Qué? Por supuesto que sí. Lo sabes, ¿no es así?

— Creo que lo eres, sí. —Blaine sonríe.— Pero tú sabes... nunca hemos hablado realmente del por qué quisiste irte de Nueva York, sólo decidimos venir aquí. Yo lo habría hecho y lo sabes. Habría vivido contigo ahí.

— Lo sé, —asiente Kurt mientras empuja su plato a un lado.— Pocos días antes de que tú llegaras... simplemente... me sentí inestable. A decir verdad, no era el lugar o las personas -o incluso las compañeras de cuarto, —sonríe.— Pero siempre hay una parte de mi que falta cuando no estoy cerca de ti. Pensé mucho en ello, de verdad que lo hice. Y llegué a la conclusión de que incluso si no hubieras querido mudarte aquí conmigo, estaría lo suficientemente cerca para que cualquiera de nosotros viajara cada fin de semana. No habría sido mi elección, por supuesto. Mi elección es esta. Pero así como tú podrías haber hecho lo de Nueva York por mi, yo habría hecho aquello por nosotros porque... porque nos necesitamos, ¿no es así? No puedo explicarlo mejor, lo siento.

— Nos necesitamos. Estoy de acuerdo. —dice Blaine con un apretón en su mano.

— ¿Qué hay de ti? ¿Por qué cambiaste de parecer?

— Exactamente por lo mismo. Nos necesitamos. Recuerdo estar sentado en mi piano, escribiendo esta canción, y de pronto me pregunté a mí mismo ¿por qué nos estoy haciendo esto? No nada más a mí o a ti, a los dos. Y eso fue lo que más me afectó, supongo. Pensar en nosotros, no en tí y en mí. No sé cuándo empezó, tal vez fue instantáneo, tal vez fue gradual, no lo sé. Pero ahí estaba. Grabado en mi mente, tan claro como el día. Nunca te he dicho esto, pero Will Schuester habló conmigo antes de que te graduaras. Me dijo que estaba mirando hacia atrás, cuando debería estar mirando hacia adelante. Cuando nos conocimos, yo acababa de cumplir treinta y uno. Estaba en la posición de conocer a alguien, vivir juntos, casarme, tener hijos... todo eso. Muchas personas, para cuando llegan a los treintas, están atados a alguien. Pero a pesar de que siempre lo había querido, no estábamos en condiciones de empezar todo aquello juntos. Casi tres años más tarde, me dí cuenta que sí. Rachel me dio el empujón que necesitaba, cuando me dijo que tú siempre habías previsto que fuéramos sólo tú y yo viviendo juntos en Nueva York. Imaginé que tú pensabas que yo tendría mi propia casa, o que los cuatro viviríamos juntos. Y sentado ahí, ese día, me di cuenta de lo idiota que fui. Había esperado pacientemente todo este tiempo para que ambos fuéramos capaces de empezar nuestro futuro juntos, que yo era el único que estaba refrenando las cosas.

— ¿Cuál era la canción? —pregunta Kurt con una sonrisa.

— Te lo diré cuando seas más grande, —responde Blaine con un guiño.

— ¿Es para mi? Tócala.

— El piano no llega hasta la próxima semana, —dice Blaine mientras hábilmente evita la patada en su espinilla.

— Ven aquí, —lo llama Kurt mientras Blaine carga el lavavajillas, se enjuaga las manos y las seca con el paño de la cocina, va hacia él, acomodándose en su regazo y envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Kurt.

— Bueno, esto es nuevo, —comenta Blaine.— Normalmente es de otra manera. Tú me sostienes en la cama, yo te sostengo en las sillas. Así es como es.

— No eres muy receptivo al cambio, ¿verdad? —bromea Kurt mientras abraza a Blaine más fuerte.— Sólo cállate mientras hablo. Sé que estás acostumbrado a ello, así que no debería ser tanto un desafío.

— Cierto.

— Entonces... Gracias. Creo que eso es lo que quiero decir más que nada. Gracias por tener tanta fe en nosotros como para superar tus temores. Y también lo siento. Nunca me he disculpado... por muchas cosas de hecho, porque lo encuentro muy difícil. Pero nunca me he disculpado por huír de ti esa noche. No debí haberlo hecho, y siempre está en mi mente. Sé que estamos bien, sé que no esperas o necesitas escucharlo, pero lo que hice fue cruel, y lo siento.

— Kurt... no tienes por qué disculparte. Ambos lo quisimos, ambos estuvimos de acuerdo y no fue una rápida aventura frenética en el asiento trasero de un auto o algo así. Sé que las circunstancias que nos rodeaban eran tristes, pero de hecho nunca me sentí más conectado contigo que en ese momento. Dios sabe que me encanta la incitación, el fuego, la pasión, pero... esa noche... el cuidado y el tiempo que nos tomamos el uno con el otro... fue hermoso. Así que por favor, no te disculpes por la forma en que nos amamos. Nos necesitábamos mutuamente en ese momento, nada más habría sido suficiente. Y aunque no estábamos listos para reconciliarnos completamente, creo que aún así, fue un gran paso, porque de una manera extraña, nos dio esperanza a ambos.

— Entonces... ¿si te pido que me lleves a la cama en este momento...?

— Te diría que los trastes pueden esperar hasta mañana, —dice mientras toma la mano de Kurt y lo lleva al dormitorio.

— No... déjame, —susurra Kurt con voz grave y sensual mientras detiene las manos de Blaine en sus botones.— Déjame desvestirte. Déjame tocarte, probarte. Entrégate a mi.

Blaine tiembla de anticipación, sintiendo una pequeña emoción por la manera en que Kurt todavía consigue acelerar su corazón tan sólo con sus palabras. Sus manos descansan libremente en la cintura de Kurt mientras él lentamente abre los botones de la camisa de Blaine, empujándola por sus hombros y dejándola caer suavemente en el suelo. Pasa sus manos casi reverentemente sobre los fuertes hombros de Blaine, abajo hacia sus brazos y luego arriba hacia su pecho oscurecido por el vello en el que Kurt se inclina para acariciar con su nariz. Lame anchas líneas sobre cada pezón, sonriendo cuando escucha la respiración de Blaine atrapada en su garganta, después lo besa de camino hacia arriba, a lo largo de su mandíbula hasta que alcanza sus labios.

Han compartido muchos besos, pero cada uno conserva la habilidad de hacerlos jadear de placer y gemir suavemente cuando sus lenguas se encuentran y las manos se mueven para enmarcar sus rostros y tirar gentilmente del cabello. Kurt remueve el resto de la ropa de Blaine, luego la suya, y cuando se acomodan en la cama de lado, uno frente al otro, Kurt pasa ligeramente un dedo a lo largo de la clavícula de Blaine.

— No creo nunca llegar a cansarme de tu belleza, —susurra, una pequeña sonrisa jugando en sus labios.

— Oh, por favor, —Blaine se burla a pesar de que mantiene su voz grave.— Cuando sea viejo y tenga canas, y tu sigas joven, en forma y núbil, tendrás que recordar que una vez me encontraste atractivo.

— No, cuando tengas canas, te vas a ver todavía más guapo y distinguido de lo que ya eres, —Kurt lo corrige a medida que se inclina y lo besa profundamente. Rueda hasta colocarse encima de él, pasando suavemente sus manos sobre sus fuertes hombros.— Y siempre te voy a encontrar atractivo, tonto, —sonríe contra sus labios cuando siente a Blaine relajarse debajo de él.

Cayendo sobre su costado otra vez, Kurt le hace señas a Blaine para que se acomode de cucharita delante de él, atrayéndolo más hacia sí y depositando suaves besos en sus hombros antes de que Blaine sienta un resbaladizo dedo deslizarse por su grieta.

— Tramposo, —jadea mientras siente a Kurt riendo contra su espalda.

— Encontré y escondí el lubricante bajo la almohada antes de irme esta mañana, —reconoce Kurt mientras presiona un dedo en la entrada de Blaine.— Necesito estar dentro de ti. Necesito sentirte rodeándome.

Blaine gime ante esto, empujándose él mismo hacia atrás en la mano de Kurt un poco más y gimiendo de satisfacción cuando siente cómo es estirado.— Poséeme, —susurra con la cara enterrada en la almohada, y las palabras son tan bajas que Kurt se pregunta si ha escuchado mal.

— ¿Qué? Quieres...

— Quiero que me reclames, —aclara.— Poséeme. Tómame como tuyo.

— Oh, eso es... Sí, —Kurt respira mientras desliza otro dedo en el apretado agujero de Blaine.— Eso es muy caliente,— Dirige su otra mano sobre el pecho de Blaine, acariciando su garganta antes de tirar de su cabeza hacia atrás en un ángulo casi incómodo hasta que descansa sobre el hombro de Kurt y él puede inclinarse para alcanzar su cuello.— ¿Quieres que te marque?

— Oh Dios, sí, —gime Blaine con ojos apretados de placer.

— ¿Dónde? ¿Aquí? —pregunta Kurt, rozando los dientes justo por encima de la clavícula de Blaine.— ¿O aquí? —pregunta, moviéndose más arriba hasta descansar su boca justo debajo de la mandíbula de Blaine.— ¿Dónde todo el mundo lo vea? ¿Dónde todo el mundo sepa que eres mío?

— Sí... ahí... ¡Mierda! —chilla mientras Kurt muerde fuertemente en la suave piel y empuja un tercer dedo en su trasero al mismo tiempo, agarrando a Blaine fuertemente alrededor de la cintura para que deje de retorcerse.

Kurt escucha la brusca inhalación de Blaine, el siseo de dolor cuando muerde más profundo pero luego lo alivia con su lengua, chupando, tirando e irritando la suave carne hasta que un enorme moretón púrpura oscuro se destaca en su piel.

— Tú... —Blaine divaga cuando se estira hasta tirar del muslo de Kurt.— Te necesito...

Y Kurt felizmente lo complace, empujándose profundamente dentro de Blaine antes de quedarse quieto, respirando pesadamente y tratando de no sentirse abrumado.— Mierda, —gime suavemente antes de empujar la cabeza de Blaine de vuelta hacia su hombro.— Tan apretado. Y perfecto. —Con una mano libre alrededor de la garganta de Blaine, y la otra sosteniéndolo fuertemente por la cintura, estrella sus cadera hacia atrás y hacia adelante, manejando su boca sobre el cuello y hombros de Blaine todo el tiempo, llenándolo repetidamente y volviendo a Blaine débil de deseo.

— Oh Dios, Kurt... ¡Sí! —las palabras de Blaine son entrecortadas, su cuerpo se retuerce casi hasta el punto del dolor, pero el placer de sentir a Kurt poseyéndolo, controlando la situación y controlándolo a él lo precede, mientras el brazo en su cintura se mueve más abajo y Kurt empieza a acariciar su adolorido miembro al mismo ritmo de sus embestidas.— Kurt... muy bueno. —gime Blaine, todo su cuerpo ardiendo de deseo cuando escucha la respiración de Kurt tornarse en pequeños jadeos, y sabe que está cerca.— Cógeme, bebé, sigue. Tómame.

— Sí... Blaine, —Kurt jadea mientras sus embestidas se vuelven más profundas y duras.— Mi Blaine... —Encaja sus dientes en el hombro de Blaine una última vez mientras todo su cuerpo se estremece con su liberación y gime en voz baja, y todavía dentro del calor de Blaine, acaricia su miembro, llevando a su novio más y más cerca del límite.

— Háblame Kurt, —ruega Blaine entrecortadamente.

— Anda, Blaine, —susurra Kurt en su oreja.— Vente para mi. ¿Sientes mi corrida dentro de ti, bebé? ¿Llenándote? ¿Haciéndote mío? —La única respuesta es un profundo gemido lleno de lujuria. Kurt se retira, empuja dos dedos directo en el agujero abierto de Blaine, reuniendo su propia corrida y empujándolos profundamente en la boca de Blaine, quien murmura apreciativamente.

— Más.

— ¿Sí? ¿Te gusta? —pregunta Kurt mientras repite la acción.— ¿Te gusta saborearme?

— Quiero venirme en tu boca y luego besarte, —gime Blaine mientras lame los dedos de Kurt.— Por favor.

Kurt se hunde en él y Blaine se viene en segundos, empujando sus caderas, empujándose él mismo tan profundo como puede en la boca de Kurt mientras se derrama varias veces antes de que la boca de Kurt esté sobre la suya, su lengua empujándose, girando, dejando que Blaine pruebe cada parte de sí mismo mientras se mezcla con el sabor de Kurt y cae débilmente contra las almohadas, exhausto y tembloroso.

— Mierda.

— Eres todo un caballero, —bromea Kurt cuando cae en brazos de Blaine.— Me dices que quieres venirte en mi boca, pero nunca olvidas agregar "por favor."

— Me gusta ser educado, —se encoge de hombros con una sonrisa.

— Así que esto de verdad es algo para ti, ¿eh? —Kurt pregunta mientras pasa distraídamente un dedo por el pecho de Blaine.

— ¿Qué?

— Ser reclamado.

— Sí... No. No lo sé en realidad. Eres tú. Me gusta que tomes el control. Me gusta sentirte poseyéndome. Me gusta entregarme a ti de esa manera.

— ¿Puedo preguntar por qué? No me mal entiendas, —Kurt dice rápidamente.— Es sexy. Me encanta... me encanta ser yo quien te haga sentir cosas, desmoronarte así. Sólo me preguntaba... por qué.

— Porque... — Blaine medita por un momento, sus dedos bailando sobre la suave piel de la espalda de Kurt mientras encuentra las palabras adecuadas.— Porque ese lado tuyo es para mi, para nadie más. Hemos... explorado juntos. Seguimos haciéndolo, pero por un tiempo... cuando empezamos a salir, se trataba de mi frenándote de la mejor manera posible mientras te mostraba cosas. El hecho de que yo fui todas tus primeras veces, todavía me llena de asombro. Eras ese niño tímido y nervioso que no quería ni siquiera decir la palabra sexo... y ahora eres este... hombre increíblemente sexy que tiene la habilidad de hacerme venir en segundos si así lo decides... que tiene tanto poder... Y lo veo. Lo veo en la forma en que te mantienes, en la forma en que conversas con la gente. Esa confianza. Y sólo bajo esa superficie... la parte que nadie más puede ver, excepto yo, es este maníaco sexual.

Kurt se ríe mientras rueda hacia adelante, empujándose cariñosamente contra Blaine.— ¿Maníaco sexual? Sí, lo tomaré. Entonces... ¿Quieres empezar a decirme señor, o qué?

— Ni lo sueñes, —ríe Blaine.— No tomes ideas sólo porque me gusta que tomes el control una que otra vez. Todavía soy capaz de esposarte al balcón y cogerte a mediados de la siguiente semana si quiero, y tú sólo tendrás que inclinarte y tomarlo... ¿Qué? —pregunta cuando se percata de los ojos de Kurt mirándolo fijamente con la boca ligeramente abierta.

— Um... Wow. Sí.

— ¿Qué?

— Yo... mierda.

— ¿Te estás poniendo caliente otra vez, niño precioso? —Blaine lo provoca mientras pasa suavemente su mano sobre el trasero de Kurt.

— Es tu culpa, —Kurt se queja mientras deja caer su cabeza contra la almohada.

— ¿Te gusta la idea de que te haga todo eso?

— Parece que me gusta la idea de estar a tu merced tanto como a ti te gusta entregarte a mi. Y ahora se supone que debo dormir pero en lo único en lo que puedo pensar es en lo bien que se sentiría tu boca alrededor de mi miembro.

Blaine se envuelve a lo largo del cuerpo de Kurt y lo besa suavemente en su oído.— Una rápida mamada y luego a dormir, —susurra, moviéndose para que Kurt pueda girarse debajo de él.— Te acompañaré a clase por la mañana.

— No creo que vayas a ser capaz de salir del apartamento en algunos días, —dice Kurt disculpándose mientras pasa un dedo sobre la carne magullada en el cuello de Blaine, mordiéndose el labio mientras lo observa con una mueca de dolor.— Lo siento.

— Yo lo quería. —Blaine sonríe hacia él.— Y quiero acompañarte a clases mañana. Puede que seas un maníaco sexual, pero eres mío y me gusta cuidar de ti, —dice con orgullo.

— Okay, —sonríe Kurt, de pronto sintiendo a su corazón acelerarse de felicidad ante las palabras de Blaine.— Creo que podría tener el mejor novio del mundo, así que voy a permitirlo, —concede mientras Blaine se mueve más abajo.