— ¿Qué quieres hacer para Acción de Gracias? —Kurt le pregunta una noche mientras carga el lavavajillas.
— Me da igual, —Blaine responde. Él está sentado a la mesa de la cocina, en su computadora portátil mientras responde a varios mensajes de correo electrónico y trata de organizar sus sesiones. Sus tres meses en Chicago hasta el momento han pasado volando. Kurt está ocupado con la universidad y el trabajo dos tardes a la semana y los sábados por la mañana en la biblioteca del campus. Blaine, por su parte, nunca ha estado más ocupado. Tan ocupado de hecho, que está teniendo que rechazar trabajo por primera vez en la historia. Las cosas están bien. Su relación es fuerte, Adam parece haber dado marcha atrás por el momento, y aunque Kurt ha estado saliendo, con y sin Blaine, se ha abstenido de beber tanto -la resaca de tres días todavía sirve como un recordatorio desagradable.— ¿Qué quieres hacer?
— Estaba pensando, ¿podríamos ir a casa? —Kurt pregunta tentativamente.— Rachel va a estar allí, y creo que si estuviéramos en casa, entonces Santana podría volver también.
— Suena bien, —Blaine está de acuerdo.— Para ser sincero, creo que mi mamá está un poco decepcionada de que sólo hayamos vuelto dos veces desde que nos mudamos, y que hayan sido visitas de una sola noche. ¿Podríamos quedarnos con mis padres en esta ocasión y con los tuyos en Navidad?
— Por supuesto. De todas formas, tiene más sentido si Cooper viene para Navidad. Digo, los amo, pero esos gemelos aún no entienden el significado de la palabra privacidad, incluso a los trece años.
— Es extraño, volver y saber que hay alguien más en mi casa, —medita Blaine.
— ¿Crees que la venderás con el tiempo?
— Bueno, sí, cuando queramos comprar algo en algún lugar, supongo. Pero en este momento el ingreso está resultando útil. Creo que lo estamos haciendo bastante bien por nosotros mismos, ¿no crees?
— Lo estás haciendo bien, sí. Estoy ganando cien dólares a la semana.
— Y haciéndome el hombre más feliz del mundo por amarme, —dice Blaine mientras se acerca a él.— Estás estudiando para tu futuro, Kurt. No lo menosprecies, ni tu contribución a nuestra relación.
— Lo sé. Y el dinero es útil.
— Para comprar ropa, —sonríe Blaine mientras rodea a Kurt con sus brazos.
— De hecho, estoy ahorrando para algo, —dice con un golpecito en su nariz.
— ¿Ah, sí?
— Si. Entonces... ¿no hay nada que valga la pena ver esta noche?
— Vaya manera de cambiar de tema, —ríe Blaine mientras Kurt cae sobre el sofá.— Siempre un enigma.
— Lo sabes.
...
— ¡Amores! —Sara Anderson grita alegremente mientras se lanza hacia Kurt y Blaine.— Oh, ¡es tan bueno verlos! —Ella aprieta el rostro de Blaine mientras lo besa con cariño, seguido de Kurt que se ríe y la abraza con fuerza.
— Es muy bueno estar de vuelta, —Kurt admite mientras se deja guiar hacia la casa.
— ¡Ahí están mis muchachos! —Mike resuena mientras los abraza a los dos.— Kurt, una de dos, o todavía estás creciendo, o yo me estoy encogiendo, —dice mirándolo de arriba a abajo.
— Papá, él tiene diecinueve años. Él ya no es un niño, —Blaine gime cariñosamente.
— Me quedo conque usted se está encogiendo, —bromea Kurt mientras se apoya en el hombro de Mike.
— Como sea mis amores, vayan a lavarse. Cenamos en cuanto lleguen Burt y Carole.
— ¿Qué? ¿viene Papá?
— Oh, siempre cenamos juntos una vez a la semana, —dice Sara como si se tratara de una noticia vieja.— Ya sea aquí o allá. A veces salimos. Wesley, Finn y Noah se unen a nosotros algunas veces, me preocupa que no están comiendo bien.
— Wes tiene treinta y cuatro, —murmura Blaine cuando comienza a subir las escaleras tras ella.
— ¿Y?
— Nunca dejas de dar cuidados maternales, ¿verdad? —dice Blaine besándola en la mejilla.
— Nunca. Me gustaría disculparme, sólo que no lo siento. Cenamos pronto, —dice sonriendo. La puerta se cierra y Kurt se vuelve hacia Blaine con una amplia sonrisa en su rostro mientras sacude la cabeza con incredulidad.
— Tu mamá es...
— Embarazosa.
— Adorable. Y tu padre también.
— No puedo creer que ella esté alimentando a todos todo el tiempo.
— Bueno, a ellos debe gustarles o acabarían diciendo que no, —señala Kurt.— De cualquier forma Wesley es parte de la familia.
— Tú sabes, él ni siquiera permite que sus propios padres le llamen así.
— No, pero tan dulce como es ella, simplemente no hay discusión con tu madre, cariño, —dice riendo.
— No lo hagas. —Él acepta el abrazo de Kurt con entusiasmo, jalándolo hacia la cama mientras lo besa detrás de la oreja.— ¿A qué hora dijo que cenaríamos?
— Pr... ¡Oh! ¡Pronto! —Kurt jadea mientras los dedos de Blaine se arrastran a lo largo de la cinturilla de su pantalón.— Pero en realidad...
— En realidad, deberíamos dejar que Blaine se lo chupe a Kurt, —bromea Blaine mientras mueve sus labios hacia el estómago de Kurt. — En vista de que a alguien se le hizo demasiado tarde para unas mamadas esta mañana.
— Oh mierda, —Kurt se queja, pero incluso cuando habla, se está bajando los pantalones a toda prisa.— Sesenta y nueve conmigo entonces.
— Oh bebé, —Blaine gime alegremente mientras se baja su ropa interior.— Sería un placer.
El inevitable "¡Hora de cenar, amores!" sube por las escaleras diez minutos más tarde cuando el vozarrón de Burt se puede escuchar saludando a Mike.
— Ugh, —Kurt deja de chupar el miembro de Blaine por un momento y levanta la cabeza.— Después.
— No, nada de después, —jadea Blaine.— Estamos muy cerca.
— ¡Blaine! ¡Kurt! ¡Dije a cenar!
— ¡Ya vamos! —grita Blaine, sonando un tanto desesperado. Aterriza un fuerte golpe en el trasero de Kurt mientras se disuelve en risas por encima de él, y precipitadamente dirige su boca de nuevo a donde se necesita.
Cuando llega al comedor cinco minutos más tarde, él está sonrojado y sonriendo mientras alegremente se da cuenta que Finn y Rachel se les han unido.
— ¿Dónde está Kurt ? —Carole le pregunta mientras mira por encima del hombro.
— Cepillándose los dientes, —viene la contestación inmediata de Blaine, y mientras se sonroja levemente y Rachel ríe, el resto parece ajeno.
— Bueno, hola por ahí, —alguien pronuncia lentamente y él se da vuelta para ver a Santana descansando en la puerta.
— ¡Santana! —Él extiende sus brazos, pero ella lo mira con recelo.
— ¿Te has lavado las manos?
— Sí.
— En ese caso, —su rostro se rompe en una amplia sonrisa y ella salta a sus brazos donde él la aprieta con fuerza.— Te he echado mucho de menos, —dice en voz baja contra su cuello.
— Yo también, yo también, —dice Blaine mientras la pone de pie nuevamente.— Es tan bueno verte. —Besando su mejilla, se sienta junto a ella cuando Sara y Mike comienzan a llevar una variedad de platos a la mesa.
— ¿Estás llorando? —Rachel le pregunta a Santana.
— No. Tengo algo en el ojo.
— Lo estás. Estás llorando.
— No lo estoy. —Santana estalla.
— Claro que sí. Te ves como esa vez que vimos Bambi.
— No estaba llorando entonces.
— Sí lo estabas.
— Yo no estaba...
— ¡Sí lo estabas!
— ¡Kurt! —Ambas dicen a coro llenas de felicidad mientras vuelan de sus asientos y de inmediato comienzan a hacer aspavientos sobre él. Se hacen más saludos antes de que Kurt finalmente arrastre su silla al otro lado de Blaine.
— Yo diría que Chicago fue un escape afortunado, —Kurt murmura a Blaine en voz baja.
— Mmhmm.
La comida está llena de charla entre amigos y familia, todos poniéndose al día con las noticias de los otros, con Blaine particularmente feliz de escuchar lo bien que lo está haciendo Santana en NYADA, y todos los padres haciendo escándalo sobre cómo sus diversos críos están yéndose a vivir solos.
— Tengo treinta y cuatro mamá, sí, ya sé cómo lavar la ropa. Por si no te diste cuenta, viví solo algunos años antes de vivir con Kurt.
— Lo sé, mi amor, pero la ropa de Kurt es más bonita que la tuya. Sólo quiero asegurarme de que no estás arruinándola.
Kurt sonríe con aire de suficiencia ante esto y le da un codazo a Blaine juguetonamente.— Él es el compañero de habitación perfecto, —dice mientras levanta sus manos unidas y besa sus nudillos.— No podría pedir más.
— Nunca me tratas así, Berry, —se queja Santana.
— Eso es porque en primer lugar, estás lejos de ser la compañera de piso perfecta y en segundo lugar, Kurt y Blaine son amantes. Nosotras no. Nunca lo vamos a ser, muchas gracias, por mucho que lo puedas desear.
— Oh, sí, tengo algo muy real por los suéteres de renos y los calcetines de cuadros hasta la rodilla.
— ¡Chicas! —Burt interrumpe.— Por amor de Dios. Me alegro de no ser su vecino.
— ¿Qué no eran amigas? —Mike pregunta con confusión.
— Lo somos, —dice Rachel, volviéndose hacia él.— Adoro a Santana, y ella a mi también. —Para sorpresa de todos, Santana no niega nada, simplemente sonríe y sigue comiendo por un tiempo antes de volver a Blaine.
— Así que... ¿Tu amante y tú todavía son intensos?
— Sí. ¿Y qué?
— Nada, nada. Sólo pensé que ahora que vivían juntos, podrían ser capaces de mantener sus manos lejos el uno del otro por más de cinco minutos bajo el techo de tus padres.
Finn deja caer su tenedor con estrépito.— ¿Por eso...? ¡Hombre! ¿Por eso estabas sonriente cuando apareciste? —pregunta mientras Blaine se queda mirando a su plato.
— Esa es sin duda la razón por la que Kurt estaba cepillando sus dientes antes de cenar, —Rachel ofrece, y luego chilla ante la patada bien colocada en su espinilla que recibe por parte de Kurt.
— Los dos somos adultos, —dice Blaine, mirando implorante a Burt.
— No me mires a mi, hijo. Supe lo que habían estado haciendo en el segundo en que puse los ojos en ustedes. Es sólo que soy lo suficientemente maduro como para no hacer comentarios al respecto, a diferencia de estos gorilas, —dice haciendo un gesto hacia todos ellos.
— ¿Podríamos hablar de otra cosa que no sea la vida sexual de Blaine y Kurt? —pide Sara con una sonrisa.— Son jóvenes, están enamorados. Es natural que ellos quieran... quieran... quiera...
— ¿Tener sexo? —ofrece Finn.
— Sí querido, gracias. Tener sexo tanto como pueden. Quiero decir...
—¡Mamá! ¡Por Dios! —Blaine sostiene su cabeza en sus manos mientras Kurt trata de ocultar su risa.
— Lo siento Blaine, —dice alegremente.— ¿Quién quiere postre? Hice pastel.
...
— Estoy tan jodidamente caliente que podría morir, —anuncia Blaine dramáticamente cuando finalmente cierran la puerta de su habitación más tarde esa noche.
— Ten cuidado, —ríe Kurt.— Tu mamá y tu papá escucharán.
— Creo que estoy más allá de ser cuidadoso, —dice Blaine mientras se desviste.— De cualquier manera todo el mundo parece saberlo todo de nosotros. Juro que esas niñas discuten nuestra vida sexual más que la de ellas mismas.
— Eso es porque Santana no tiene ninguna vida sexual y a Rachel no le va mucho mejor, —dice Kurt mientras observa a Blaine recostado en la cama y empezando a acariciar su miembro.— De todos modos, ¿por qué tan caliente? Lo hicimos justo antes de la cena. Mi padre puede recordártelo por si lo has olvidado.
— Kurt, por favor, —dice, señalándose a sí mismo y a su creciente dureza.— Y estoy caliente porque mirarte toda la noche a través de una habitación llena de gente y no ser capaz de... tomarte, acariciarte, me vuelve loco. Joder... la manera en que te contienes, tu voz, la manera en que tus ojos brillan cuando te ríes... simplemente... me enciende. Eres locamente sexy.
— Mientras que tú eres sólo un loco, —bromea Kurt, deslizándose sobre la cama e intercambiando la mano de Blaine por la suya.— Dime lo que quieres.
— Quiero venirme, —dice Blaine sin rodeos.
— ¿Quién dice que el romance está muerto?, ¿y dónde y cómo quieres venirte?
— En tu... no, —dice Blaine, pensando en voz alta.— Contigo en mi... oh, pero me gusta cuando... ¿Por qué me dejas elegir? —Blaine llora con una carcajada.— No puedo decidir.
— ¿Quieres venirte en mi cara, bebé? —dice Kurt diabólicamente mientras sus ojos se oscurecen.— Te gusta eso, ¿verdad?
— Si, pero me dijiste que nunca lo volveríamos a hacer después de mi cumpleaños.
— Sólo mantenlo fuera de mi ojo esta vez.
— Pero quiero que me cojas también.
— No puedo decir que no a eso.
— Lo sé, —Blaine sonríe ampliamente.— ¿Kurt?
— ¿Mmm? —responde perezosamente mientras sigue bombeando a Blaine en su puño.
— ¿Me harías rimming?
— Oh. —Sentándose, mueve sus manos a su regazo mientras juguetea nervioso.— Yo no he... um...
— Lo sé, por eso pregunté. De alguna manera lo hiciste una vez... cuando estábamos usando el vibrador, pero sólo fue alrededor del borde porque el juguete estaba en el camino y yo sólo...
— Sin embargo, yo podría ser realmente un desastre.
— ¿Qué? No. Me niego a creer eso, —dice Blaine con decisión.— ¿Estás nervioso?
— Sí.
— Eso es ardiente.
— ¿Qué? ¿Por qué es ardiente? —Kurt chilla con incredulidad.
— Porque me recuerda cuando lo hicimos por primera vez, —sonríe Blaine mientras se sienta contra la cabecera.— Pero en serio, no tienes que estarlo.
— Me estás pidiendo que te haga rimming, por primera vez, mientras tus padres duermen a dos puertas de distancia de la nuestra. Creo que tengo todo el derecho a estarlo.
— No tienes que hacerlo.
— No, no. Pediste rimming y rimming tendrás. Date la vuelta.
— ¿Quién dijo que el romance está muerto? —bromea Blaine mientras se vuelve y se coloca en cuatro patas.— En serio Kurt, no tienes que hacer esto.
Hace una pausa, medio acomodado entre las piernas de Blaine mientras lo mira fijamente con los ojos llenos de sinceridad.— Lo sé. Blaine, hemos estado juntos dos años y medio, eres la persona más dulce y cariñosa que conozco. Si de repente empiezas a presionarme a hacer cosas que no quiero hacer, estaría alarmado.
— Está bien. Puedes hacerme rimming ahora.
Riendo, Kurt muerde la nalga de Blaine juguetonamente antes de pasar su lengua de forma experimental a lo largo del surco entre sus nalgas. Confía en su amado novio para ponerlo completamente cómodo, piensa mientras repite la acción. Todas sus preocupaciones se derriten como siempre cuando Blaine deja caer su cabeza y gruñe profundo en su garganta.
— OhDiosmío, —dice rápidamente, a continuación resopla una breve carcajada cuando siente a Kurt sonreír contra su entrada.— Muy bueno, —explica.
— Y me siento halagado, —dice Kurt mientras lame de nuevo, pero esta vez justo sobre su agujero. Había sido diferente la última vez, Blaine ya estaba resbaladizo por el lubricante, y a decir verdad, no era como si Kurt hubiera planeado poner su cara allí, él simplemente se dejó llevar por el calor del momento. Pero él sabe lo bien que se siente cuando Blaine le hace esto a él, y él no está más que determinado a hacer a Blaine desmoronarse usando sólo su lengua. Él va lento, dando vueltas alrededor de su entrada, humedeciéndolo, presionando con insistencia en ese apretado anillo de músculos hasta que siente que comienza a abrirse y gradualmente puede mover su lengua dentro. Blaine casi se desmorona varias veces y tiene que morder con fuerza su muñeca para no gritar.
— Kurt , Kurt , Kurt , —él grita casi hipnóticamente mientras jadea para respirar.— Mierda Kurt, muy bueno. Tan... condenadamente... bueno, —exhala con fuerza en la última palabra, liberando un largo gemido cuando Kurt toma su dolorido miembro en la mano y lo bombea de forma rápida, una vez, dos veces antes de que Blaine se venga en las sábanas, gimiendo mientras su cabeza y su torso caen sobre la cama y se queda temblando mientras oye a Kurt apresuradamente desabrocharse su cinturón detrás de él.
— Jesucristo, —jadea mientras busca su miembro, agarrándolo con fuerza y suspirando con alivio. Blaine mira por encima del hombro, justo a tiempo para atrapar la vista de la cara de Kurt mientras él se masturba duro en el culo de Blaine, decorándolo con largos y gruesos hilos mientras entierra los dedos de la otra mano en la piel de la espalda de Blaine, arrastrándolos hacia abajo y dejando largas marcas rojas a su paso.— Lo siento mucho, —susurra mientras cae al lado de Blaine.— No fue mi intención sólo... venirme sobre ti.
— ¿Qué? ¿Estás loco? Esa fue la mejor parte. Jesús. Voy a estar excitado por ello durante meses. Joder.
— Iba a cogerte. Duro.
— Mañana, —dice Blaine con un gesto desdeñoso de la mano. Lanzando un brazo perezoso sobre la mitad de Kurt, besa su cabello húmedo.— Te amo, lo sabes. Demasiado.
Kurt se gira en sus brazos hasta su costado, donde puede llegar a la mejilla de Blaine y acunarla dulcemente, sintiendo la aspereza bajo su toque.— Yo también te amo. Dios, cómo te amo. —Acaricia su nariz contra la mandíbula de Blaine, besando su mejilla suavemente.— Cada vez se pone mejor, ¿no? No el sexo... aunque eso también, por supuesto. Pero nosotros, quiero decir.
—Así es, Kurt. Real y totalmente mejor.
...
— Buenos días cariño, —dice Sara Anderson alegremente cuando Blaine se dirige a la nevera. Se detiene y besa su mejilla antes de continuar, hurgando alrededor mientras silba alegremente.
— Buenos días, —él finalmente regresa.
— Alguien se divirtió anoche, —se ríe mientras toma nota de la forma en que hace un poco de baile mientras sirve café para él y para Kurt.
— Mamá, —se queja.— ¿Debemos hacerlo?
— Sólo decía, eso es todo. Había olvidado el ruido que siempre acompaña tus visitas y las de Kurt. Sólo estoy bromeando, cariño, —dice riendo mientras trata de dejarlo en paz.— Me gusta que Kurt te haga tan feliz.
— Kurt es sin lugar a dudas el mejor y el más increíble novio del mundo, —afirma con decisión.— Me niego a escuchar otra cosa.
— Entonces es posible que desees empezar a pensar en convertir a ese novio tuyo en un prometido... pronto en algún momento, —Ella tararea canciones sin sentido mientras voltea los huevos en un sartén.
— Sí, un día. Pero acaba de cumplir diecinueve. No creo que él vaya a querer darme las gracias por un anillo de compromiso en estos momentos.
— No, creo que no, —coincide ella con un pequeño suspiro.— A veces olvido lo joven que es en realidad. Me refiero a mí, él es sólo... Kurt. Nuestro Kurt.
— Mi Kurt, —corrige mientras toma un trozo de tocino de la bandeja.
— No querido, —sonríe con un toque en su mano.— Muy nuestro.
— Muy de su propia persona, —dice Mike mientras camina a la cocina y rueda los ojos con cariño hacia los dos.— Pobre hombre. Si él pudiera escucharlos...
— Puedo escucharlos, —anuncia Kurt.
Blaine levanta una ceja al ver a Kurt todavía en pijama y con el cabello revuelto -un signo inequívoco de lo cómodo que se siente ahora alrededor de los Anderson, al igual que en la forma en que envuelve de inmediato sus brazos alrededor de la cintura de Blaine y besa a su labios.
— Buenos días guapo, —dice sonriendo.
— Buenos días Kurt, —responde Mike a espaldas de él, haciéndolo reír y agachar la cabeza sobre el hombro de Blaine.
— Sí, creo que caí en la broma.
— Lo hiciste cariño, —ríe Sara.— A Mike le gusta pensar que es gracioso. Sólo discúlpalo. El desayuno está listo.
Ellos holgazanean, viendo la televisión y charlando hasta que Sara se traslada a la cocina, seguida de Kurt -lo que ella estaba esperando- y también de Blaine, a quien no esperaba.
— Normalmente, ves el partido con tu padre, —comenta Sara mientras Kurt se acomoda para trabajar en el montón de papas.
— Lo sé, pero quiero estar donde está Kurt, —dice mientras pasa su nariz por su cuello por detrás.
— Kurt estará en la sala de emergencias si no lo dejas en paz, —dice Sara mientras lo aleja de él.—Si quieres ayudar, entonces está bien. Estas zanahorias no se pelarán solas.
Lado a lado, Blaine y Kurt comparten miradas lindas y coquetas el uno al otro a medida que trabajan, dándose empujones juguetones mientras Blaine mete un pedazo de zanahoria en la boca de Kurt.— Te amo, —le susurra al oído antes de besar su mandíbula mientras mastica.
— Yo también te amo, —Kurt le sonríe mientras traga.— Eres mi novio favorito.
—Soy tu único novio. Para siempre, —dice Blaine con una inclinación de cabeza, y más que un toque de orgullo de ser el primero y el único para Kurt.
— Y es por eso que eres mi favorito.
— Kurt , ¿puedes abrirle la puerta a Carole por favor? —le pregunta Sara.— Ella está cargada de platos.
— No escuché el timbre, —dice Blaine con confusión.
Levantando un dedo, Sara sonríe mientras suena el timbre fuertemente.— Ahí está.
Kurt niega con la cabeza, riendo con incredulidad a medida que avanza hacia el vestíbulo y Blaine vuelve a las verduras.
— Sabes mi amor, no creo que le moleste en lo más mínimo, —Sara susurra con complicidad mientras se apoya contra el mostrador.
— ¿Qué? ¿De qué estás hablando?
— Kurt. No creo que le moleste una propuesta en absoluto. De hecho, creo que estaría muy encantado.
Entonces son interrumpidos por la presencia fuerte de Burt y Carole, seguidos por Wes y Santana, pero eso no impide que Blaine entre en su propio ensueño reflexivo del que sólo se mueve cuando Burt murmura en su rostro, queriendo saber por qué no está viendo el partido.
— ¿Huh? Oh... um... Kurt, —se las arregla para tartamudear.
— ¡Kurt! —Burt le llama a través de la cocina.— ¿Por qué no dejas que Blaine ver el partido?
— Puede ver el partido, —Kurt responde con calma.— Blaine, ¿quieres?
— No, yo quiero verte a ti, —dice sonriendo.
— Honestamente. —Santana rueda los ojos.— Burt, creo que voy a ver el partido. Mejor que ver este espectáculo, —resopla con afecto.
— ¿Por qué me miras? —Kurt susurra cuando se sientan a cenar.
— ¿Huh? No lo hago. ¿O sí? —pregunta Blaine.
— Realmente lo haces, —Carole le dice en voz baja a su otro lado.— Pero eso está bien. Él es lindo.
— ¿Podemos ir con devastadoramente guapo? —Kurt resopla indignado.
— Por supuesto que podemos. —Encontrando la mano de Kurt debajo de la mesa, Blaine la aprieta, pasando su pulgar sobre la palma.— ¿Estoy siendo espeluznante?
— No, —Kurt lo tranquiliza.— Sólo pareces estar mirándome de un modo muy reflexivo, eso es todo. ¿Estás bien?
— Estoy mejor que bien, —sonríe Blaine.
Se las arregla para apartar los ojos de Kurt para comer -sobre todo porque sabe que viendo a Kurt comer, sus gestos e inflexiones, la forma en que su boca se mueve o su garganta trabaja mientras traga, le hacen tener el despertar sexual más omnipotente y no está seguro de si será capaz de mantenerse bajo control. Así que él mantiene sus ojos fijos en el plato hasta mucho después del postre, cuando todos están satisfechos y descansan en sus sillas bebiendo café.
— Vamos entonces, —Mike sonríe.— ¿Quién está agradecido y por qué? Vamos a ir alrededor de la mesa. Estoy agradecido por el resultado del partido, y el pronóstico del tiempo que me dice que este fin de semana va a ser bueno para la pesca. ¿Sara?
— Qué lindo, querido. Estoy agradecida por nuestra familia. Wesley, Santana, estoy tan feliz de que hayan venido este año.
— Gracias, —dice Santana con sinceridad.— Estoy agradecida por usted, —dice sonriendo.— Yo iba a decir que por Blaine, pero ¿saben qué? Usted cocinó la más increíble cena de Acción de Gracias, y todos los buenos rasgos que tiene Blaine los recibió de usted. Así que sí... Estoy agradecida por que usted es una persona increíble. ¿Wes?
— Arrastrada, —murmura mientras Sara abraza a Santana calurosamente.— Estoy agradecido de que Kurt y Blaine hayan logrado venir para esta celebración. Los he echado de menos chicos. ¿Papá Burt?
Mirando a Wes de lado, Burt se aclara la garganta.— Bueno... Este es el tercer día de Acción de Gracias que hemos pasado juntos, —le dice a los Anderson.— Y siempre me hace pensar en lo agradecido que estoy de que Kurt y Blaine se hayan encontrado, porque llevaron a cabo la unión de dos familias.
— Y estoy agradecida de que Finn y Rachel hayan ido a la casa de los Berry este año, —bromea Carole.— Más comida para todos los demás. No, en serio, estoy agradecida de que toda nuestra amada descendencia parezca tan feliz. Es bueno no tener ningún drama. Tu turno Blaine.
— Estoy agradecido por la familia, —comienza Blaine,— e incluyo a Santana y a Wes, por supuesto. Pero uh... —Haciendo una pausa, se frota la parte posterior de su cuello en un manierismo entrañable y nervioso, que Kurt no había visto presentarse durante algún tiempo.— Este año, de lo que estoy más agradecido por encima de cualquier cosa, es de Kurt. —Él se da vuelta en su silla para tomar las manos de Kurt en las suyas y mirarlo a los ojos.— Gracias por amarme por completo. Hace unos meses yo casi pierdo todo esto y me alegro de que nos las hayamos arreglado para hacer que todo eso funcione. Nunca sabrás lo feliz que me hace volver a casa contigo. Cómo mi corazón se acelera cada vez que subo por las escaleras y abro la puerta frontal. Una pequeña emoción pasa a través de mí todo el tiempo, sabiendo que estás ahí esperando por mí, o que voy a entrar para esperar a que vengas estallando a través de la puerta, ligeramente sin aliento y con esa hermosa sonrisa en tu cara. Puedes estar haciendo algo muy mundano -viendo la televisión o estudiando- y sin embargo tu gracia y belleza me quitan el aliento en todo momento. Muchas gracias por compartir tu vida conmigo Kurt, por abrazarme fuerte cada noche, por saber cómo consolarme y tranquilizarme cuando lo necesito, por saber cómo apoyarme y cómo hacerme sonreír. Gracias por ser como eres. Te amo.
Un silencio expectante ha caído en la habitación, pero Kurt es ajeno a todo mientras mira fijamente a Blaine, con los ojos brillantes de lágrimas. Santana y Wes se ven el uno al otro, y luego de nuevo a la pareja antes de que Wes hable.
— ¿Has terminado?
— Sí, —exhala Blaine, con ojos todavía fijos en Kurt.
— Maldita sea, —dice Wes, deslizándole a Santana un billete de veinte sobre la mesa.— Pensé completamente que se le iba a proponer, —le dice a Mike a modo de explicación.
Blaine se ríe en voz baja, mirando hacia abajo sobre su regazo con una tímida sonrisa antes de mirar de nuevo a Kurt que se inclina hacia delante y lo besa con ternura, sus manos todavía unidas.— Estoy muy agradecido por ti, —dice Kurt apenas en un susurro y ajeno a la forma en que el resto de la familia se esfuerza para escuchar.— Blaine, estoy agradecido por la forma en que te preocupas por mí. Te ves tan bien después de mí, —dice sonriendo suavemente mientras estira su mano y pasa los dedos por la mandíbula de Blaine.— Me haces sentir tan querido, tan amado y apreciado. La forma en que te aseguras de meter un muffin en mi bolsa si sabes que no he tenido tiempo para comer. Las pequeñas notas de amor que encuentro dentro de mis libros de texto, y cuando estoy en la clase de historia del teatro jacobeo, sintiéndome abatido y desesperado por estar en casa, tu escritura está ahí, animándome y recordándome que piensas el mundo de mí. Me encanta que cuando camino y entro a paso cansino por la puerta en un jueves, siempre tienes un baño caliente esperándome porque sabes que he tenido el doble de baile y que me duele todo el cuerpo. Siempre recuerdas despertarme más temprano un lunes porque tengo clase vocal antes de la escuela -incluso si no tienes por qué estar de pie tan temprano para algo tuyo. Amo -ejem- amo la forma en que me despiertas, —se sonroja profundamente antes de presionar sus frentes entre sí.— Adoro que para el resto de mi vida, estos labios son míos para besarlos. Te amo tanto, viejito.
— Yo también te amo, niño precioso.
Su beso es casto, pero lleno de promesas y amor cuando sus labios se encuentran y se alejan casi tan rápidamente, sin aliento por la emoción.
— ¿Eso es todo? —pregunta Santana.
— Ya he terminado, —dice Kurt, agachando la cabeza sobre el hombro de Blaine, quien besa automáticamente su cabello.
— Maldita sea. —Ella desliza el mismo billete de veinte de vuelta a Wes, quien se lo embolsa y sonríe con aire de suficiencia.— Pensé que Hummel iba a hacerlo, —le dice a Sara.
— Creo que Kurt y yo vamos a dar un paseo, —anuncia Blaine de repente, poniéndose de pie y ofreciéndole una mano a Kurt.
— ¿Ah sí?
— Así es.
Una vez fuera, envueltos en sus abrigos y bufandas, y caminando por las frías calles, Blaine finalmente empieza a hablar, exhalando en pequeñas nubes.— Discúlpame por haberte defraudado.
— ¿Qué? —Kurt se detiene y se vuelve hacia Blaine para mirarlo.— ¿De qué estás hablando? No me has defraudado. Me has hecho llorar con tu sincera expresión de amor. Blaine... lo que dijiste en la mesa, fue hermoso.
— Pero no te propuse matrimonio.
— ¿Planeabas hacerlo?
— Um... no, —dice Blaine mientras mira fijamente a sus pies.
— Entonces, ¿a quién has defraudado? A mi no, eso es seguro. Blaine... no estaba esperando que me lo propusieras. ¿A quién le importa lo que pensaban Santana y Wes? Sabemos lo que nos depara el futuro, y eso es más que suficiente para mí.
— ¿Seguro?
— Totalmente, —dice Kurt con firmeza.— Por favor, no pienses que me defraudaste. Hiciste todo lo contrario.
— ¿Te gustan las notitas? —pregunta Blaine con una pequeña sonrisa.
— Me encantan las notitas, —lo corrige Kurt.
— Pensé que podrían ser molestas.
— Son preciosas. Al igual que tú.
Están allí, en la esquina de Lakeland drive y Spring Road, ajenos a todo mientras se besan como si sus vidas dependieran de ello, Blaine sosteniendo el rostro de Kurt en sus manos mientras que Kurt cierra sus manos firmemente en la chaqueta de Blaine... y Blaine toma una decisión.
