¿Kurt? ¿Dónde estás?
Afuera.
¿Afuera dónde? No son ni las ocho.
De pesca con tu papá.
... ¿Disculpa?
Lo sé.
Estás bromeando, ¿cierto? Esto tiene que ser una broma.
No es broma. Me preguntó que si quería acompañarlo y dije que sí. ¿Por qué no pasas el día con Wes o algo?
¿El día? ¿Vas a estar de pesca TODO EL DÍA?
Así parece. O más bien, él estará pescando y yo estaré tratando de completar el nivel 127 de Candy Crush.
¿Regresarás para la cena?
Creo que la idea es que nosotros llevemos la cena. Puede que estés hambriento esta noche.
Oye Kurt, ¿te acuerdas cómo solíamos mandarnos mensajes de texto?
Okay. Me voy.
No, no te vayas. Anda, Kurt.
No. No, no, no y otra vez no. Tu papá está justo al lado mío.
Estoy duro.
Duro trabajo.
Por favor.
NO. Ve... a ver porno o algo.
Nah, no lo necesito. Todavía tengo imágenes muy vívidas de la otra noche.
Bien. Úsalas. Te veré más tarde ;)
Blaine se deja caer de nuevo en la cama con una sonrsisa antes de enviarle un mensaje de texto a Wes para luego dirigirse a la ducha.
...
— ¿No hay Kurt? —pregunta Wes cuando Blaine entra al auto una hora más tarde.
— No. Él uh... ha ido de pesca con mi papá.
— ¿Él qué?
— Lo sé.
— Esa es la cosa más extraña que he escuchado desde esa vez que te pusiste borracho y trataste de ordenar un sándwich de tiburón en KFC.
— Había olvidado eso, —ríe Blaine.— Fue hace años.
— ¿Entonces qué quieres hacer?
— Necesito que me ayudes a elegir un traje.
— Oh no. Blaine, por favor. Debes dejar que Kurt elija toda tu ropa. Él es mucho mejor que tú o que yo en eso.
— Ya lo sé, pero él no puede elegir este porque es una sorpresa y no quiero que Kurt sepa.
— Oh, —dice mientras pone en marcha el motor.— ¡Oh! —La comprensión llega a él mientras mira a Blaine con ojos enormes.— ¡Vas a pedirle matrimonio!
Blaine se muerde el labio inferior.— Sólo llévame al centro comercial, Wesley.
— No me digas Wesley.
— ¿Serás mi padrino? —le dice rápidamente.
— Blaine, yo... yo... sí. Por supuesto que sí. Gracias.
— ¿Estás llorando?
— Un poco, sí, —dice Wes, deteniendo el auto incluso antes de haber llegado al final del camino.— Mierda. Siempre me haces llorar. Estoy seguro que no deberíamos ser amigos. —Sin embargo eso no lo detiene de estirarse y atraer a Blaine en un abrazo, mismo que Blaine le devuelve fácilmente.
— Gracias, Wes. Por todo.
— No hay problema. ¡Aw hombre! No puedo creer que vas a pedirle que se case contigo, —su voz es casi un chillido de emoción cuando finalmente vuelven al camino.
— Estoy planeando pedírselo, diría yo. Todavía tengo que pedirle permiso a Burt.
— ¿En serio? ¿Vas a hacer eso?
— Sí. Creo que... bueno, creo que significaría mucho para Kurt que lo hiciera.
— Seguramente sí. Sólo espero que esté de acuerdo.
...
Dos semanas más tarde.
—Okay. Sé que dije que echaba de menos nuestras tardes de viernes, pero esto es ridículo, —sonríe Burt mientras envuelve a Baine en un fuerte abrazo.— Qué gusto verte, amigo. ¿Viene Kurt contigo?
— No, tiene clases. Nada más vine porque... um... Bueno, quería verlo por una razón.
— ¿Ah sí? Manejaste desde Chicago sólo para preguntarme algo? ¿No podías llamar por teléfono? —pregunta Burt cuando se sientan en los bancos de siempre, aunque él ya adivina lo que Blaine trata de decir.
— No, —dice Blaine mientras exhala nervioso.— Yo uh... tenía que ser cara a cara.— Respirando profundamente una vez más, se vuelve para mirar a Burt directamente a los ojos.— Me gustaría pedirle a Kurt que se case conmigo, si eso está bien para usted.
— Está más que bien, —sonríe Burt cálidamente.— No hacía falta que me preguntaras, lo sabes.
— Lo sé. Pero sentí que debía hacerlo. Es lo correcto. Creo... creo que si fuera al revés, me gustaría que le preguntara a mi padre... especialmente si tuviera diecinueve.
— Supongo que es jóven de alguna manera... pero es algo de dos. Nunca han sido convencionales en nada. ¿Cuándo se lo vas a pedir?
— En Año Nuevo, —dice Blaine con decisión.— Iba a esperar hasta el verano, o incluso hasta su cumpleaños... Pero he tenido el anillo haciendo un agujero en mi bolsa trasera desde hace cuatro meses.
— ¿Tanto tiempo?
— Sí... Arrastré a Wes para que me ayudara a elegirlo justo después de que nos mudamos. Siempre lo he sabido.
— Es curioso. Yo también, —bromea Burt.— ¿Entonces ya tienes una fecha en mente?
— Bueno, él tiene que decir sí primero, —ríe Blaine, y Burt nota inmediatamente los nervios en su voz.
— Difícilmente se rehusará, —dice Burt con una mano firme en su hombro.— Relájate.
— Yo sólo quiero... necesito... que sea perfecto. Kurt se merece la perfección.
— ¿Es aquí donde dices una ocurrencia acerca de es por eso que está conmigo?
— Haha, no. Ya quisiera.
— ¿Estás bien, chico? —pregunta Burt, de pronto mirándolo más de cerca.
— ¿Soy demasiado viejo? —pregunta súbitamente, mirándolo con un rubor formándose en sus mejillas.
— ¿Estás preguntándome a mi, un hombre de cincuenta, si tú, uno de treinta y cuatro, eres demasiado viejo? ¿Demasiado viejo para qué exactamente?
— ¿Es justo? ¿Que pida la mano de Kurt? Que lo ate a mi para toda su vida? En mi cabeza, nos casaríamos después de que se graduara, pero voy a tener casi cuarenta.
— O treinta y siete, —señala Burt.— Dependiendo de cómo lo veas. ¿Y puedo ser honesto? Creo que sería condenadamente injusto que no se lo pidieras. Tú sabes que es todo lo que él quiere. Kurt te ama, y sólo a ti. No le importa una mierda lo viejo que seas, lo joven que él es, o si llueve o hay sol, siempre y cuando estén juntos. No dejes que un miedo infundado se lleve lo mejor de ti, Blaine.
— Él uh... quiere un bebé algún día, —Blaine casi susurra.— Yo también, pero sigo pensando... ¿qué tal si todo sale mal? ¿Qué tal si soy demasiado viejo, demasiado impaciente para ser padre por primera vez a los cuarenta? Porque eso es lo que voy a ser, para el momento en que nos establezcamos propiamente y Kurt se sienta listo.
— Blaine, ¿Alguien te ha dicho algo?
— No, —dice,— bueno... no recientemente. Solía tener miedo de que me dejara por alguien de su edad, —suspira mientras le entrega su café a Burt.— Ya no me preocupo por eso. Sé que no me dejará. Es algo así como... un miedo completamente infundado.
— Está bien.
— Sí. Pero hay un chico en su curso... Adam, —escupe el nombre y Burt asiente, comprendiendo inmediatamente.— Él quiere a Kurt, —explica Blaine.— Sé que Kurt no está interesado... como dije, eso no es un problema. Pero este chico sigue jugando con todas mis inseguridades, y la última vez que nos vimos, siguió con lo de la diferencia de edad, con que Kurt va a estar en su mejor momento mientras que yo voy a ser un viejo lleno de canas... Y luego dijo algo acerca de los bebés. Y eso me tocó un punto sensible, supongo. Porque... honestamente... Yo estoy listo para tener bebés en este momento. Y me sigo preguntando si... si... para cuando Kurt esté listo... ese momento habrá pasado para mi, y me estaré preguntando si de hecho, un niño será una molestia para mi.
Burt suspira, camina hacia la puerta del taller y voltea el cartel de cerrado antes de regresar a instalarse en en lado opuesto a Blaine.— Okay. Respóndeme lo siguiente. Si -cuando Kurt y tú hablaron acerca de esto por primera vez- si él hubiera declarado que nunca querría niños, que no podía soportarlos y que no tenía intención de ser padre, ¿todavía hubieras querido estar con él?
— ¡Por supuesto! —Blaine responde sin dudarlo.— Eso no define a Kurt. Eso no altera la personalidad del Kurt del que me enamoré.
— ¿Y ahora? ¿Si él te dijera que lo ha pensado y que no quiere tener hijos?
— Todavía lo querría, —enfatiza Blaine.— Quiero a Kurt.
— ¿Y crees que Kurt te quiere o que quiere tener hijos?
— Él me quiere, —dice Blaine con una sonrisa boba.
— Correcto. Ustedes chicos... No va a ser fácil. Recuerdo a tu padre diciéndonoslo, años atrás, que algunas veces la diferencia de edades entre Cooper y tú se sentía como nada, y en otras ocasiones se sentía enorme. Será igual para ustedes dos, Blaine, y no puedes evitarlo. Tienes que aprender a lidiar con ello. Justo ahora, todo está perfecto, porque ambos están bajo el mismo tenor. Pero piensa en aquella época en la que apenas empezaban a salir. Tú sabes que hubo momentos difíciles. Dios lo sabe, cuando él estuvo envuelto en todo ese lío con Karofsky, él actuó como un completo adolescente por mucho tiempo... y por supuesto, eso era ni más ni menos, pero casi los lleva al punto de la ruptura. Tienes que discutir esto con él, —lo insta Burt, incluso cuando Blaine niega con la cabeza enfáticamente.— Sí. Tienen que encontrar un compromiso.
— Esperaré hasta que esté listo.
— No, no esperarás, Blaine. La única cosa que casi los hace terminar hace unos meses, fue tu completa incapacidad para hacer frente a tus miedos. Entiendo que te gusta hacer feliz a Kurt, lo sé. Pero esto es importante para tí, Blaine, y no puedes casarte con el chico y luego sentarte tranquilo con la esperanza de que querrá hijos tarde o temprano.
Observa a Blaine jugar con las llaves de su auto, absorbiéndolo todo y procesando sus pensamientos antes de volver a hablar.— Hijo, por el momento, retiro mi permiso para que te cases con él...
— ¿Qué? —grita Blaine mientras alza la cabeza.
— Escúchame... sólo momentáneamente. Mientras déjame decirte algo. Y es importante, ¿okay? No te ofendas. Voy a decir esto por tu propio bien como por el de Kurt.
— O-Kay, —Blaine accede con recelo.
— Piensa bien acerca de esto, Blaine. Asegúrate de que las razones por las que le vas a pedir que se case contigo sean las indicadas. No te precipites sólo para tratar de silenciar a los demás, o asegurar su relación. Kurt y tú son mejores que eso. Ya estás lo suficientemente seguro. Nadie va a interponerse entre ustedes.
— ¿Es lo que piensa?
— De hecho, no. Pero me gustaría escuchar las razones por las que quieres pedirle matrimonio, porque no hay duda que será un compromiso muy largo.
— El cumpleaños número diecisiete de Kurt. —Empieza a decir, mirando a cualquier lado excepto a Burt.— Yo uh... le di el brazalete. Uno de los dijes tiene un juego de diamantes y le dije que era... uh... porque esperaba algún día poder poner un diamante en su dedo. —Haciendo una pausa, se aclara la garganta y deja salir un suspiro enterecortado. Burt sonríe y se da cuenta lo difícil que es para Blaine hablar de esos momentos tan íntimos de su relación, sintiéndose tranquilo por lo mucho que significan.
— Siempre lo he sabido. Siempre he soñado con pedirle que se case conmigo, y ha habido varias veces en los dos últimos años en los que he estado tan consumido por mi amor por él que todo lo que quiero hacer es poner una rodilla en el suelo y pedírselo en el acto. Pero siempre me he contenido. Para empezar, no quería asustarlo, y necesitaba que saliera de la escuela porque de otro modo se sentía incorrecto. Pero tan pronto como nos instalamos en Chicago, simplemente supe que no iba a tardar mucho, es por eso que llevé a Wes a comprar el anillo tan pronto como nos mudamos.
...Algo cambió en el Día de Acción de Gracias. No sé decir a ciencia cierta qué fue exactamente, pero fue como si nuestra relación hubiera subido de nivel. Kurt me dijo que se está poniendo cada vez mejor, y tiene toda la razón. Estoy bien con un compromiso de tres años, porque veo ese anillo como la confirmación de la promesa que nos hicimos mutuamente, que nuestro futuro nos pertenece a ambos. Además de que Kurt necesitará todo ese tiempo para planear su atuendo, —sonríe, avergonzado de su desahogo, y cae agradecido en el abrazo que le ofrece Burt.
— Permiso rehabilitado, —dice con voz ronca en el hombro de Blaine.— No es que mi permiso deba tener que ver en todo esto.
— Tiene todo que ver, para mi, —le dice Blaine con seriedad.— Lo amo, y Kurt lo ama. Necesito saber que tengo su bendición para hacerlo mi esposo.
— La tienes. Completamente, —dice Burt con una amplia sonrisa.— ¿Y Blaine? No escuches lo que los demás digan. Eres bueno para él... perfecto, de hecho. Y tus amigos y familia lo saben y lo entienden. Pero ultimadamente, son sólo Kurt y tu los que importan en todo esto.
— Gracias, —asiente Blaine.
— Y ya sabes... si este idiota persiste, simplemente dale un puñetazo.
— Lo tendré que hacer, si lo veo cerca de Kurt otra vez, —refunfuña Blaine.— ¿Qué es tan gracioso?
— Nada, —ríe Burt, poniéndose de pie y lanzando las tazas desechables a la basura.— Sólo la idea de ti pegándole a alguien, eso es todo. Anda. Agarra tu overol, puedes ayudarme con ese Chevy.
...
Blaine suspira y alcanza su teléfono, tamborileando los dedos de su otra mano sobre el volante con excitación.
No estás en casa. Boo. :(
No, teclea, deteniéndose para moverse hacia adelante otro poco. El tráfico frente a él es muy pesado.
El tráfico es una pesadilla. Adelante con la cena, comeré algo cuando finalmente llegue.
Quería que saliéramos esta noche.
Todavía puedes ir.
¿Sí?
Claro. De todas maneras, estoy un poco cansado.
¿Muy cansado para un Kurt cachondo y ligeramente borracho cuando llegue a casa?
¡Ha! Nunca. Si me quedo dormido, sólo despiértame, ¿okay?
¿Cómo estuvo el trabajo?
Bien.
¿Eso es todo? Por lo regular divagas... Quiero decir... me dices cosas muy interesantes ;)
Sí, estuvo bien. Okay. Tráfico en movimiento. Te mando mensaje más tarde. Te amo xxx
Una hora más tarde, y Blaine se ha movido menos de diez kilómetros, y se está lamentando de haber terminado su conversación mediante mensajes de texto de manera tan repentina, pero no puede mentirle a Kurt, incluso si es por una buena razón. Juega con su iPod, cantando algunas canciones al azar y pensando que necesita encontrar otra noche acústica para tocar, cuando su teléfono se enciende nuevamente.
¿Está bien este atuendo? Datos adjuntos: 1 imagen.
Joder, Los dedos de Blaine vuelan sobre las teclas mientras ríe para sí. Sabes lo que me provoca el delineador. Y esos jeans... Kurt, tu trasero debe ser ilegal. Mierda.
¿Entonces está bien?
Mucho más que bien, pero ahora me estoy poniendo duro. Y todavía estoy en medio del tráfico pesado.
Pensé que habías dicho que ya te estabas moviendo. Se me figuró que te habías detenido por comida. Estas parado, ¿no es así?
Sí, gracias. Dios Kurt. ¿Por qué me mandaste eso?
Porque te quiero cachondo como el infierno, listo y esperando por mi cuando regrese, ¿okay?
Puedo decir con seguridad que ese no será un problema.
Creo que te la voy a mamar.
Kurt, ¿por qué me haces esto? Sólo... ve a molestar a Joe o algo. Él es inmune a tus encantos sexuales.
¿Mientras que tú?
Mientras que yo soy muy consciente de ellos y ahora muy desesperado. Mierda. Y ahora estoy acariciándome y la mujer en el auto de al lado me está mirando de manera extraña.
¡Haha! Okay, Me voy a molestar a Joe :P ¡Te amo! xxx
Finalmente Blaine hace buenos progresos, y aunque el embotellamiento le ha añadido dos horas a su viaje, está de buen humor y con ganas de que Kurt regrese más tarde. Se estaciona en un restaurante de hamburguesas a las afueras de Chicago, pensando que será más sencillo que cocinar cuando llegue a casa. Está a mitad de su comida cuando la imagen le llega, y casi deja caer su teléfono dentro del plato. Kurt está mirando directamente a la cámara, sus ojos enfatizados con el delineador negro y su cabello artísticamente moldeado. Sus mejillas están rosas con euforia y sus labios seductoramente curvados alrededor del popote que está chupando. Pero Kurt en sí no es lo que le causa conmosión a Blaine -por más ardiente que sea la fotografía. Es la innegable presencia de Adam justo detrás de él, mirando hacia un lado pero todavía con una mano descansando en el hombro de Kurt lo que lo hace. Agarra su teléfono, estampa un puñado de billetes sobre la mesa y le manda un mensaje de texto a Joe mientras asalta su auto.
¿En qué bar están?
¡Hey! En el Bedford. ¿Por qué? ¿Te unes a nosotros?
Sí. Pero NO LE DIGAS a Kurt.
Llega una hora después, todavía hirviendo de rabia mientras escanea el bar en busca de Kurt y sus amigos. Los encuentra sentados alrededor en altos taburetes. Kurt riendo y bromeando con Joe y otros, haciendo caso omiso de Adam cuando se inclina para decirle algo. Esto es lo que provoca a Blaine, y sin perder más tiempo, los toma por asalto, quitando a una chica de su camino, y aterrizando un sólido gancho derecho a la mandíbula de Adam.
— Aléjate de él, —ruge cuando Adam cae al suelo.— Es mi novio, no el tuyo. ¿Cuántas veces más necesitas que te lo diga? —Se arregla su ropa y se vuelve a mirar a Kurt -y el miedo y el temor en sus ojos se encuentran con... ¿orgullo? ¿felicidad? —Kurt le sonríe cuando toma su mano.
— Joe. Voy a llevar a mi novio a casa, —dice en voz baja mientras conduce a Blaine a través del bar.
— ¡Claro que sí! —Joe dice detrás de ellos.— Te llamaré mañana por la tarde.
— Lo siento, Kurt, —dice Blaine tan pronto como están en la calle.— Sé que no debí haber hecho eso pero yo ump...
Se calla abruptamente cuando Kurt lo empuja contra la pared más cercana y lo besa ávidamente.— Eso fue increíble, —logra decir antes de unir sus labios otra vez, ignorando los abucheos de los paseantes en favor de empujarse contra Blaine y gruñir de deseo.
— Me pone tan jodidamente enojado, —Blaine dice furioso, casi ajeno al deseo de Kurt, mientras que inconscientemente le permite el acceso hacia su cuello.— Mierda. Quiero regresar y golpearlo otra vez.
— No, no, —dice Kurt mientras lo aleja del lugar.— Vamos a casa. ¿Manejaste?
— No, corrí, —dice Blaine mientras se deja arrastrar por la calle.— En serio, —dice Blaine despertando finalmente hacia Kurt,— ¿te gustó?
— Sí, —ríe, —¿Qué más se puede pedir? Mi novio golpeando al idiota más grande hasta caer al suelo porque estaba coqueteándome. Es... es lo más caliente.
— Tú también, —le dice Blaine, deteniéndose para deslizar sus manos alrededor de la cintura de Kurt.— Nunca dejaré de pelear por ti. Y no voy a tolerar a nadie coqueteándote cuando saben que ya estás tomado. —Muerde el cuello de Kurt, ríe gravemente ante la forma en que Kurt gime pidiendo más.— Tomado por mí, —susurra ardientemente en su oído.
— Sí, —Kurt gime suavemente, arqueando su cuerpo hacia el de Blaine, serpentenando sus brazos alrededor de su cuello.
— Niño descarado, —Blaine sonríe antes de besarlo profundamente, empuñando su cabello y arrastrándolo indescriptiblemente más cerca mientras sus lenguas se encuentran.— Me estás poniendo duro.
— ¿Qué vas a hacer al respecto? —pregunta Kurt arrogantemente, separándose y paseándose por la calle, balanceando el trasero justo de la manera en que sabe que le gusta a Blaine. Escucha una risa de incredulidad, seguida de pasos apresurados antes de que los brazos de Blaine estén rodeándolo por detrás.
— Me la vas a mamar, —susurra en su oído, haciendo a Kurt temblar.
— Entonces vamos a casa, —responde con voz entrecortada de deseo ante este lado dominante de Blaine.
— No en casa. Aquí. —Arrastra a Kurt hacia un estrecho callejón.
— ¿Estás bromeando? —pregunta Kurt con incredulidad.— Cualquiera podría pasar y ver. La gente usa este callejón como un atajo...
— En realidad no me importa.— dice Blaine ásperamente mientras se desabrocha el pantalón.— Dijiste que me la mamarías, y es lo que vas a hacer. Suena como si alguien pudiera hacerlo para recordar a quien pertenece.
— Joder, —Kurt se recarga contra la pared, permitiendo que Blaine lo acaricie sobre los jeans antes de que una fuerte presión sobre su hombro le recuerde caer de rodillas.— Soy tuyo, —dice simplemente. Sus ojos brillan en las sombras cuando su lengua sale para lamer alrededor de la cabeza del miembro de Blaine.— Siempre tuyo.
— Sí, —suspira Blaine satisfecho mientras deja que Kurt haga su magia.— Mío. Joder, sabes muy bien como usar esa boca, Kurt.
No hay respuesta, solo un murmullo de satisfacción mientras Kurt desciende más alrededor de él, atormentándolo y dibujando con su lengua los patrones más impresionantes mientras mama el miembro de Blaine.
— Sólo mío, —gruñe Blaine cuando enreda sus dedos en el cabello de Kurt.— Mírame, —le ordena. Cuando Kurt mira hacia arriba, es con una sonrisa traviesa, sus labios descansando cerca de la cabeza y sus ojos brillando en la tenue luz.— Sabes lo que quiero hacer, ¿verdad?
— Hazlo, —dice Kurt mientras abre la boca y agarra la parte posterior de las piernas de Blaine.
Blaine no pierde tiempo, golpeando sus caderas hacia atrás y hacia adelante mientras coge duro la boca de Kurt, quien simplemente lo toma. Kurt puede sentir las lágrimas inundando sus ojos cuando trata de no ahogarse, y sabe que hay saliva escurriendo por su barbilla y en su camisa, pero no le importa. Blaine es tan... fuerte. Tan viril y caprichoso, ardiendo con lujuria y celos mientras arremete con fuerza en la cara de Kurt... y de pronto se congela. Temblando en el frio aire de la noche, el suelo helado filtrándose por las rodillas de sus jeans, Kurt mantiene su boca alrededor de Blaine y mira hacia arriba, expectante.
— Shh, —dice Blaine suavemente con un dedo en sus labios, y es entonces cuando Kurt oye pasos. Trata de moverse, pero una fuerte mano en su cabello le ordena que se quede inmóvil donde está, y mira cuando Blaine ve por encima de su hombro izquierdo.— Buenas noches, señoritas, —dice él, en la que Kurt denomina como su suave voz femenina.
— Hola, —una de ellas sonríe, luego cuando se dan cuenta del contorno de Kurt, al asecho y de rodillas en las sombras, se disuelven en risitas y aceleran el paso.
— ¡Joder, Blaine! Ellas...
— Chúpame, —le vuelve a ordenar, y Kurt siente que este no es el momento de discutir. Kurt no sabe si es el frío, la emoción de ser atrapados o lo molesto que está, pero muy pronto Blaine está asegurando una mano contra la pared detrás de la cabeza de Kurt mientras se viene, caliente y mojado en la boca de Kurt, quien lucha por no ahogarse pero arreglándoselas para tragar cada gota antes de ser jalado toscamente hasta ponerlo de pie y ser besado apasionadamente. Su espalda está presionada contra la dura e incómoda pared detrás de ellos pero no le presta ninguna atención cuando la lengua de Blaine explora su boca, saboreándose a sí mismo y gimiendo mientras lo hace. Cuando su mano encuentra la parte frontal de los jeans de Kurt, sacude salvajemente sus caderas bajo la caricia y rompe el beso para gritar.
— ¡Oh mierda! ¡Blaine! Por favor, por favor. Tócame. Oh joder... necesito que me toques. —Él está desesperado, gimiendo de necesidad mientras Blaine lo acaricia toscamente otra vez y calla su boca besándolo nuevamente antes de separarse para poner una mano bajo su mandíbula y morder la suave carne del cuello de Kurt.
— ¿Te gusta que te toque?
— ¡Sí! ¡Sí! —gime Kurt mientras busca a tientas para tratar de desabrochar sus jeans.
— ¿Me deseas?
— Siempre te deseo. Sólo a ti, Blaine. Sólo... ¡Joder! —Se viene con un grito de alivio teñido de frustración, pero luego sonríe cuando se da cuenta que su novio de más de dos años todavía puede hacerlo venirse en sus pantalones.— ¡Madre santa! —gime mientras deja que su cabeza caiga sin fuerzas sobre el hombro de Blaine.
— Realmente lo siento, —dice Blaine mientras envuelve a Kurt en un fuerte abrazo.— No quise ser brusco, es que... estaba enojado. No contigo, —agrega rápidamente.
— No fuiste brusco, tonto, —dice Kurt levantando la cabeza para besar su mejilla.— Sé que Adam es un idiota, y siento mucho que todo eso pasara, pero me encantaría tener un poco más de mi Blaine celoso.
Blaine resopla una risa avergonzada mientras le ofrece un brazo a Kurt.— Vamos a casa. Podemos preparar chocolate caliente con malvaviscos y hablar sobre los eventos de esta tarde.
— Um... como yo lo veo, fuiste un súper héroe totalmente sexy, golpeaste a un chico malo, me arrastraste hasta afuera y luego tuvimos sexo increíblemente caliente en algún callejón y fuimos bruscamente interrumpidos a medio camino. Ahí lo tienes. Ahora, vayamos a casa para la segunda ronda... esta vez podría durar el tiempo suficiente para que me toques.
— Kurt... Para que lo sepas... Te amo más que nunca.
Andan todo el camino del brazo mientras Blaine descansa su cabeza satisfecho en el hombro de Kurt, y él besa el cabello del hombre mayor.
— Yo también te amo, Blaine. Y para que lo sepas... Soy tuyo para siempre.
