— Necesito hablar contigo, —anuncia Blaine unos días después cuando llega a casa del trabajo.
— Um... Eso suena amenazador, —responde Kurt, sorprendido por su brusquedad mientras se sienta, apaga el televisor y se retuerce en el sofá para enfrentarlo.— ¿Hice algo mal?
— ¿Qué? No, ¡por supuesto que no! —Se mueve hacia el sofá, todavía envuelto en su sombrero, bufanda y abrigo, pero ya sin guantes ni botas, y besa a Kurt con ternura, acunando su mejilla con dulzura.— Hmm, —sonríe felizmente.— No hay nada como volver a casa a la perfección esperando por ti en el sofá.
— Oh, por favor, —se burla Kurt,— la perfección no usa una vieja y raída camiseta y los pantalones deportivos demasiado cortos de su novio. La perfección probablemente también estilizaría su cabello.
— La perfección eres tú, y yo te amo sin importar lo que uses para holgazanear, —bromea Blaine.— Y confía en mí, esta no es una mala charla en absoluto. Por lo menos , yo no creo que lo sea, —dice, arrugando la nariz.
— Bien, ahora estás siendo confuso, —dice Kurt cuando Blaine se retira.
Regresa unos momentos más tarde, sentándose en el extremo opuesto del sofá y jalando los pies de Kurt hasta su regazo, pasando una mano ociosamente sobre el tobillo de Kurt mientras habla.— Quiero preguntarte algo, —comienza.
— ¡No, Blaine! ¡No puedes pedirme matrimonio de esta manera! —grita con horror.— No me he movido del sofá en todo el día, y tengo yogurt en mi camiseta.
— ¿Quién ha dicho algo de pedir matrimonio? —sonríe Blaine, luego se ríe de la manera en que se ruboriza Kurt.
— Oh. Lo siento. Fue la forma en que lo dijiste...
— Bueno, no estoy pidiendo que te cases conmigo, —le dice, un tanto alarmado por la forma en que Kurt pasa tan cerca de la verdad.— Pero es sobre el futuro. Nuestro futuro.
— ¿Ah, sí?
— Yo sólo quiero saber... me preguntaba... —Hace una pausa y mira a Kurt con ojos muy abiertos mientras espera, expectante.— No. ¿Sabes qué? No importa, —dice con decisión.
— Blaine... —El tono de advertencia de Kurt y la mirada que lo acompaña hacen a Blaine mirar hacia otro lado, pero él permanece firme.
— No, en serio. No es nada.
— Obviamente es algo, —razona Kurt.— La forma en que entraste por esa puerta y anunciaste que teníamos que hablar, me dice que has estado en algo todo el día. ¿Qué te hizo cambiar de parecer?
La cabeza de Blaine cae contra el sofá mientras cierra los ojos por un breve momento. Abre un ojo para mirar a Kurt. La preocupación le frunce el ceño mientras se muerde el labio inferior.— Eres tan... joven, —suspira.
— Sí, y tú eres tan viejo, —bromea Kurt, enseñándole la lengua.— Ahora habla.
— No era nada, —dice Blaine finalmente con una sonrisa forzada.— Sólo yo siendo un idiota. Demasiado tiempo en el estudio para sentarme a pensar.
— Es algo. No hagas esto, Blaine. Prometimos que nos diríamos todo.
— Sólo déjalo.
— No, no lo voy a dejar, —dice Kurt empezando a perder los estribos.— Y estoy empezando a enojarme. ¡Habla!
— ¿Quieres tener un bebé conmigo? —le suelta, haciendo a Kurt retroceder por la sorpresa.
— Oh. Wow. No me esperaba eso. Um... Okay. Um... Sí. Pero no en este momento.
— No quise decir que en este momento, —aclara Blaine.— Sólo... quería saber... mas o menos... um...
— Eres realmente malo con esto.
— Cállate, —ríe Blaine.— Okay. ¿Cuándo? ¿Cuándo verías que eso pase?
— No lo sé, para ser honesto, —reflexiona Kurt.— No he pensado en eso. Supongo... en mi cabeza tal vez imaginé que sería a los... ¿treinta y cinco, quizás? No lo sé.
— Oh, —dice Blaine simplemente, cabizbajo.— Ya veo.
— Pero eso no sería justo para ti, —continúa.— Dado que tú tendrías cincuenta. No creo que mi papá quisiera criar un bebé en este momento. Así que... No lo sé... um... ¿en diez años? ¿Qué tal te sienta eso?
— Yo podría ir con eso, —coincide Blaine.— Pero... esto puede parecer una locura, pero necesito saber qué tanto quieres tener hijos. Porque... Yo sí, justo ahora. Pero estamos hablando de diez años, y no sé si todavía los querré para entonces.
— Esto realmente te está preocupando, ¿no es así? —pregunta Kurt. Se mueve hacia el regazo de Blaine, su lugar favorito para las discusiones profundas, donde puede jugar con su cabello mientras habla.
— De hecho sí. Yo... Supongo que estoy sintiendo verdaderamente nuestra diferencia de edad en este momento. —Mirando cómo las piernas de Kurt caen sobre las suyas, no lo mira cuando dice suavemente.— Estoy luchando un poco.
— ¿Con nosotros?
— ¡No! —lo mira rápidamente, con los ojos hechos agua.— Quiero estar contigo más que nada. Es sólo que no sé si estoy siendo justo contigo. No sé si puedo darte todo lo que quieres o mereces en el futuro.
— ¿Por qué eres siempre tan duro contigo mismo? —pregunta Kurt dulcemente.— No estaría aquí si no quisiera estarlo. No estaría siquiera discutiendo un futuro contigo si no lo quisiera tanto como tú. Y en cuanto al asunto del bebé... Siempre he imaginado que tendría un niño... al menos uno. ¿Pero sabes? Si eso no sucede, entonces no sucede. No lo es todo para mi... Tú lo eres. ¿Y sabes qué? Me dices que no sabes si querrás un bebé en diez años, ¿pero cómo sabes si yo lo querré? ¿Qué tal si termino dedicándome a mi carrera o algo? ¿Me echarías?
— ¡No!, nunca haría eso.
— Exactamente. ¿Entonces qué te hace pensar que yo lo haría? ¿Qué tal si ambos decidimos que queremos disfrutar de ser Blaine y Kurt tanto como para alterar nuestra vida compartiéndola con una persona pequeña? No te preocupes por el futuro, Blaine. Lo único que hay que saber es que tenemos uno... juntos. Podríamos preocuparnos sobre todo tipo de cosas, dónde vamos a vivir, nuestros planes de pensiones... cualquier cosa. Pero prefiero enfocarme en el presente, porque ¿justo ahora? ¿Tú y yo? Es más que maravilloso.
Inclina la cabeza y lleva suavemente sus labios a los de Blaine, quien entonces descansa su cabeza contra el pecho de Kurt.— Gracias, —susurra.— ¿Puedo llorar un poco?
— Claro que sí, bebé, —Kurt lo tranquiliza mientras frota su espalda.
— Bueno, ahora lo has arruinado al llamarme bebé y hacerme reír, —se ríe.
— Lo siento. ¿Blaine? ¿Puedo preguntarte algo? La cuestión de la edad... Cuando te digo viejito, o bromeo acerca de ello... ¿te molesta? Porque puedo detenerme.
— No, —dice Blaine honestamente, mirándolo con una suave sonrisa. —Me encanta cuando me llamas viejito, y me encantan nuestras bromas. Te lo he dicho antes, una de las mejores cosas para mi acerca de nosotros, es la forma en que nos reímos. Por favor, nunca dejes de hacerlo. Sé que la cagué aquella vez... en el club con Adam...
— Quien se transferirá de vuelta a Inglaterra al final del semestre, por cierto.— le dice Kurt lleno de felicidad.
— Bien. Yo mismo pagaré su pasaje si eso significa que se irá para siempre, —se queja Blaine.— En fin... volviendo a la pregunta, no, no me molesta.
— Okay, —Kurt sonríe y lo besa nuevamente.— ¿Abrazos y caricias?
— Mmmm, —Blaine suspira feliz mientras se hunde en el cuello de Kurt.— Apestas.
— Lo sé, —suspira.— Estoy hecho un asco.
— ¿Al menos te duchaste esta mañana?
— No. —Kurt trata de ocultar su cara de vergüenza, pero Blaine le retira las manos con una sonrisa.
— ¿Significa eso que tengo que bañarte?
— Sí, —dice Kurt con decisión, saltando de su regazo y ofreciéndole su mano.— Creo que eso suena como una buenísima idea, por cierto.
...
Blaine: ¿Estamos todos?
Wes: Yo creo que sí.
Joe: No lo sé. No conozco a ninguna de estas personas.
Nick: Sí.
Jeff: No estoy aquí.
Blaine: Muy gracioso. Okay. Todo el mundo, Joe es amigo de Kurt de la universidad.
Jeff: ¿El tipo al que golpeaste?
Joe: No, enemigo del tipo al que Blaine le dio un puñetazo. Lo cual fue totalmente increíble, por cierto.
Nick: Estamos todavía en estado de shock.
Blaine: ¿Podemos empezar? Tengo que ir a cenar ir pronto.
Wes: HAHAHAHANAHA
Jeff: HAHA ¡su error tipográfico, Wes!
Wes: ...Mierda.
Blaine: ¿Saben qué? Sólo voy a empezar.
Santana: Espera. ¿Dónde está el suricato?
Wes: ¿Seb?
Santana: ¿Quién más podría ser?
Seb: Lo siento. Me estaba masturbando.
Jeff: Ew.
Joe: Un pequeño recordatorio de que NO CONOZCO A NADIE DE USTEDES.
Seb: ¿Qué, Jeff? Como si tú no lo hicieras.
Nick: Aún así. Tiempo y lugar.
Seb: Y para Jeff eso es en tu garganta cada noche, ¿verdad?
Blaine: Chicos...
Nick: ;D
Joe: *preguntándome qué demonios hago aquí.*
Santana: Sólo espera, corazón.
Blaine: ¡Chicos!
Santana: Ugh. Parece que Blaine tiene algo que decir. Hagamos de cuenta que estamos interesados. Escupe, Anderson.
Blaine: Gracias. Creo. Okay. Bueno... Le voy a pedir matrimonio a Kurt.
Blaine: ¿Alguien?
Nick: Lo siento, estaba arreglando mis uñas. ¿En serio? ¿Se supone que debemos estar sorprendidos?
Blaine: ¡SÍ! Se supone que debes estar gritando internamente como yo ahora.
Joe: Me has estado diciendo desde que te conocí que ibas a casarte con él algún día.
Seb: Dejé de masturbarme para que nos dijeras algo que hemos sabido desde hace años.
Blaine: Bueno, ¡yo no lo he hecho! Quiero decir, yo siempre lo he sabido, pero no había sabido cuándo. Y ahora lo sé.
Santana: Espera... ¿realmente se lo vas a pedir de forma inminente, en vez de en algún momento en un futuro lejano?
Blaine : ¡SÍ!
Nick: ¡Mierda, Blainers! ¡Eso es increíble!
Joe: Oh, ahora lo entiendo. ¡Así se hace Blaine!
Blaine: ¡POR FIN! Gracias :)
Santana: No uses emoticonos, estás tan lejos de ser un adolescente como Seb de ser bien parecido.
Seb: Puede que esté llorando.
Santana: Yo también, pero díselo a alguien y...
Jeff: Sí, sí. ¡OMG Blaine! Así que... ¿cuándo?
Seb: Debes hacerlo después del sexo, él estará tonto y más propensos a decir que sí.
Wes: Él va a decir que sí de todos modos, imbécil.
Blaine: Oh mierda. ¿Y si dice que no? Yo no había pensado en eso. Yo sólo había pensado en la propuesta.
Santana: No va a decir que no. Seb, voy a patearte el trasero.
Jeff: Sigo esperando una respuesta, amigo. ¿Cuándo?
Blaine: Año Nuevo. Y estaba pensando en tener una fiesta...
Wes: Si.
Santana: Estoy dentro.
Nick: Estaremos allí.
Joe: Cuenta conmigo. Voy a dejar que todos en la escuela lo sepan.
Blaine: Oh. Okay. Entonces...tenemos fiesta. Año Nuevo, nuestra casa. Obviamente todos pueden quedarse. No es un gran apartamento, pero estoy seguro de que todos pueden encontrar algún sitio donde dormir.
Santana: NO en mis pechos, Wes.
Wes: *avergonzado*
Santana: Debes estarlo.
Joe: *preocupado*
Wes: Blaine, ¿puedo decirles? ¿Puedo?
Blaine: Adelante.
Wes: Blaine compró el anillo hace un bueeeeeeeeen... un día antes de mudarse a Chicago. Y he sabido de sus planes desde Acción de Gracias. Emocionados, ¿cuánto?
Seb: Bostezo.
Rachel Berry está conectada
Wes está desconectado
Jeff está desconectado
Nick está desconectado
Seb: ¡Huye, Joe! ¡Huye!
Sebastian está desconectado
Joe está desconectado
Santana: Como siempre, totalmente aquí. Sentada al lado de la banshee, de hecho. Prepárate.
Rachel: ¡BLAAAAAAAINE !NO PUEDO CREER QUE VAS A PROPONÉRSELO! ¡VAMOS A ESTAR EMPARENTADOS! (O LO ESTAREMOS CUANDO FINN Y YO NOS CASEMOS, PORQUE LO HAREMOS) ¡OMG BLAINE! ¡OMG!
Blaine: Um... ¿Gracias?
Rachel: ¿PUEDO SER DAMA DE HONOR? ¿PUEDO? ESPERA. ¿LAS PAREJAS GAYS TIENEN DAMAS DE HONOR? NO HAY NOVIA.
Rachel: ¡VOY A GOOGLE!
Blaine: ¿Rach?
Santana: Está googleando '¿Es socialmente aceptable que las parejas gays tengan damas de honor en sus bodas.' Desearía estar bromeando.
Blaine: ¿Rachel?
Santana : Oh que Dios nos ayude.
Rachel: SÍ SE PUEDE... PERO LUEGO LEÍ ALGO QUE ME HIZO PENSAR... EN LUGAR DE SER DAMA DE HONOR, ¡PODRÍA CANTAR!
Blaine: Um...
Santana: Te lo dije.
Blaine: Rachel, yo realmente quería pedirte que no le digas nada a Kurt. Quiero que esto sea perfecto, y eso sólo puede ocurrir si se trata de un secreto total, ¿okay?
Rachel: SI ESTOY DE ACUERDO ¿PUEDO CANTAR EN TU BODA? ¿PUEDO? ¿PUEDO?
Blaine: Si.
Rachel: ¡WEEEEEEEEEEEE!
Santana: De hecho, ella hizo una voltereta. Será mejor que tengas un papel para mí, Anderson.
Blaine: Sabes que sí. Eres mi madrina. O dama de honor. Lo que sea.
Santana: ¿En serio?
Blaine: Por supuesto. Si así lo deseas.
Blaine: ¿Santana? ¿Estás ahí?
Santana: Puedo haber acabado de unirme a Berry en un gran espectáculo de ruedas de carro.
Blaine: Okay... me tengo que ir. Hablamos pronto. Y por favor haz que Rachel guarde silencio.
Santana: Oh no te preocupes, sé exactamente cómo hacerlo.
...
— Entonces como la víspera de Año Nuevo va a estar muy saturada, iba a invitarlos a papá y a ti para almorzar el día de Año Nuevo, —dice Blaine al teléfono mientras dobla la ropa.— A los Hummel también, por supuesto, y Finn y Rachel ya estarán aquí.
— Sería maravilloso, cariño, —dice Sara Anderson alegremente.— Llevaré la ensalada.
— ¿Qué tiene qué ver la ensalada con todo esto? —ríe Blaine.— Estamos como a... bajo cero aquí. Nadie querrá ensalada. Trae pastel.
— Está bien. Oh Blaine, ¡estoy tan emocionada!
— Lo sé, pero por favor, por favor, no digas nada en Navidad, ¿por favor?
— Sí mi amor. ¿Puedo gritar?
— No... Bueno... —piensa,—Puedes gritar con Carole. Solas, en la cocina. Pero en ninguna parte cerca de Kurt, ¿de acuerdo?
— Prometo fielmente encerrar mi chillido. Y no voy a decirle a los gemelos.
— ¡No! Definitivamente no. Voy a llamar a Cooper en este momento, pero él tiene expresamente prohibido decirles. Adoran a Kurt y van a estar desesperados por soltarlo.
— ¿Blaine?
— ¿Sí?
— Yo... sólo quiero que sepas que estoy increíblemente orgullosa de ti. Después de Luke... pensé que tal vez nunca te recuperarías, que nunca tendría a mi niño de vuelta. Pero desde que conociste a Kurt, has... florecido, supongo, —ella ríe.— Te has convertido en el hombre más maravilloso. Somos unos padres muy afortunados, y Kurt es un jovencito afortunado también.
— Puedes traer ensalada si quieres, —solloza Blaine mientras limpia sus ojos.
— Voy a tomar eso como la manera de decirme que te estoy avergonzando, —ríe.— Pero si mi amor quiere pastel, entonces pastel tendrá.
— Te amo mami.
— Ahora sé que estás sentimental, porque sólo me dices así cuando estás abrumado.
— Le voy a pedir a Kurt que se case conmigo, —susurra lleno de felicidad en el teléfono.— He estado esperando este día desde que tenía dieciséis años.
— ¿Has pensado cómo lo harás?
— Tengo dos opciones, —dice a la carrera, desesperado por compartir sus ideas con alguien.— La opción número uno es hacerlo delante de todo el mundo justo a la media noche o un poco antes. A Kurt le gusta la extravagancia, y varias personas me aseguran que dirá que sí, así que espero no quedar como un tonto. La opción número dos es robármelo cuando se acerque la media noche, llevarlo al balcón de nuestra recámara y hacerlo ahí, en privado. Luego regresar a la fiesta como prometidos, —dice levantando la voz un poco conforme se emociona más.
— Bueno... Personalmente me agrada más la idea del balcón, —medita ella.— Pero como dijiste, a Kurt le encanta la extravagancia. Si fueras tú, te gustaría que te lo pidieran en privado.
— Así es, —coincide.— No necesariamente en privado, digo, un restaurante estaría bien, pero no con todos mis amigos mirando.
— ¿Cuántos irán a la fiesta?
— Aproximadamente quince. Es más una reunión que una fiesta como tal. Joe volverá, y sus amigas Jordan, Amber y Holly se quedarán a pasar las fiestas de cualquier manera. Pero el resto estará con sus padres. Así que son los mismos de siempre, además de Sam, Puck, Mercedes, tal vez Quinn.
— Solo te pregunté un número, mi amor. No necesito la lista completa. ¿Estoy en lo cierto al pensar que el balcón se extiende hasta la sala de estar?
— Sí, esas puertas se deslizan.
— Ahí tienes la respuesta entonces. Cierra las puertas, dile a Rachell y a Santana que mantengan a todo el mundo dentro, lleva a Kurt hasta el balcón y pídele matrimonio a la media noche. Hay muchas posibilidades de que haya fuegos artificiales, será increíblemente romántico, además de que todo el mudo estará mirándolos.
Un silencio atónito viene dese el otro extremo de la línea antes de que una lenta sonrisa se extienda por todo el rostro de Blaine.— Mi madre es un genio, —ríe.
— Lo sé. Te he estado diciendo eso mismo durante años, —coincide Sara.— ¡Mike! ¡Mike! ¡Blaine dice que soy un genio!
— Blaine es iluso, —viene la voz cariñosa de Mike en el fondo.
— Papá, ¡lo es! —grita Blaine mientras Sara le dice que está en altavoz.— Es... es... ¡es la mejor mamá de la historia!
— Ahora sí puedo estar de acuerdo, —ríe Mike— Suenas feliz, mi niño. Me gusta eso.
— Estoy más que feliz. Estoy... ugh, no creo que haya suficientes adjetivos para describir cómo me siento en este momento. No puedo esperar a que sea Año Nuevo.
— Navidad primero, —le recuerda Mike.— Kurt y tú vienen después de cenar, ¿verdad?
— Sí. Vamos a ir con los Hummel a la cena de Navidad, luego iremos todos con ustedes al siguiente día después de que Finn vaya con Rachel. Pero Kurt y yo regresaremos aquí al siguiente día.
— Al menos los vamos a ver en Año Nuevo, —dice Mike mientras sonríe en el teléfono.— No puedo esperar.
— Okay, me tengo que ir. Tengo una cita esta noche.
— Genial.
— Sí. Cena y una película. No puede estar mal.
— A menos que te dejen plantado, —señala Mike. —¿Lo recuerdas?, creo que fue en tu segundo año en la universidad, estabas saliendo con Brad...
— Okay... me voy ya.
— Y él te envió a su compañero de cuarto para decirte que lo habían puesto en libertad bajo fianza. Ouch.
— Llevé a ese compañero de cuarto a casa, —dice Blaine con aire de suficiencia.
— Oh. Bueno. Te dejaré ir... y... lleva a tu compañero de cuarto a casa, supongo, —se ríe a carcajadas de su propia broma.
— Te amo, papá.
— También te amo, Cuida a Kurt por mi.
...
— Mi papá dijo que te cuidara, —Blaine le dice a Kurt en la cena esa noche.
— Siempre lo haces, —sonríe hacia él, alcanzando su mano.
— Nunca me dijiste de lo que hablaron cuando fueron a pescar.
— Eso fue hace semanas. No hablamos de algo en específico, —Kurt se encoge de hombros.— A tu papá le gusta contarme historias de cuando eras niño, y a mi me gusta escuchar. Él es divertido... No tengo ninguna queja de él.
— Lo sé, —ríe Blaine.
— Trato de cuidar de ti también, ya sabes. —dice Kurt suavemente mientras pasa su pulgar sobre la mano de Blaine.— Eres muy valioso.
— Lo haces, —dice Blaine con seriedad.
— ¿Tienes trabajo entre Navidad y Año Nuevo?
— Nada agendado. ¿Cuándo regresas a clases?
— El tres de Enero.
— Entonces es cuando regresaré al trabajo, —sonríe Blaine.
— Esperaba que dijeras eso. Me encantan las Navidades con nuestras familias, pero estaba pensando que cuando regresemos, podríamos tener nuestra propia Navidad.
— ¿E intercambiar nuestros regalos?
— Hmmm, tal vez un regalo en Navidad, y el resto en casa, —sonríe Kurt.
— Asumes que te tengo muchos regalos.
— Sí. Y si no los tienes, será mejor que empieces a comprar, —bromea.— Entonces... ¿Qué opinas?
— Pienso que suena perfecto. Ahora come, de otra manera nos perderemos la película.
— De cualquier manera, siempre nos perdemos la mitad de ella, —dice Kurt con la boca llena de pollo.— Podríamos ahorrar nuestro dinero y besuquearnos en casa.
— ¿Dónde está la diversión en eso?
— Voy a ignorar ese comentario, Blaine Anderson, —dice Kurt altivamente.— Y por eso no voy a compartir mis palomitas de maíz.
