La pareja de recién comprometidos caminan las pocas cuadras hasta su edificio, Blaine poniéndose de mala gana los guantes ante la insistencia de Kurt cuando siente que sus dedos están tan fríos. Permanecen callados la mayor parte del camino, hasta que están dentro del calor de su hogar, quitándose felizmente los abrigos y chaquetas, subiéndose las mangas de la camisa y dirigiéndose a la cocina, donde Blaine comienza automáticamente a calentar la leche para el chocolate caliente.

— ¿Entonces cuándo querrás decirle a todo el mundo? —Kurt le pregunta emocionado mientras se instala en un banco.

— ¿Mañana? ¿Está bien? —pregunta Blaine.— Sé que es emocionante, y sé que luchas por no decirle al mundo entero cada pequeño detalle de nuestra vida, pero... sólo... mantengámoslo para nosotros esta noche.

— Estoy de acuerdo, —sonríe Kurt.— Pero yo no le digo todo a todo el mundo.

— Sí. Tus estados de Facebook son legendarios, —ríe Blaine mientras se sienta en el mostrador.— Blaine está en la ducha y yo estoy leyendo. Blaine ha ido de compras, apuesto a que olvidará comprar parmesano. Totalmente patearé el trasero de Blaine en el Monopoly esta noche.

— ¡Lo hice! —Chilla.— De todos modos, por lo menos sé lo que es Facebook, —dice Kurt mientras saca la lengua.

— ¡Tengo una cuenta!

— Que no ha sido actualizada en casi un año.

— Bueno, tal vez voy a actualizarla mañana, —dice sonriendo mientras besa el cabello de Kurt.— Estado civil: comprometido con Kurt Hummel.

— ¡Sí! —Dando palmadas de emoción, sus ojos se abren cuando Blaine se quita la corbata y se desabrocha los dos primeros botones de la camisa.— Oh, —exclama en voz baja. Blaine no dice nada, solo arquea una ceja y mira hacia él.— Ardiente, —explica, haciendo reír a Blaine y agita su cabello mientras salta de la barra.

Él hace las bebidas, empujando una al otro lado del mostrador para Kurt, que sopla distraídamente en la parte superior, sólo saliendo de su ensoñación cuando oye a Blaine aclarándose la garganta.— Um... ¿Kurt?

— ¿Sí?

— ¿Podemos...? uh... ¿quieres que nos movamos al sofá?

— Claro, —responde con indiferencia, pero tan pronto como él está sentado, siente que el aire se vuelve cargado de deseo cuando Blaine se acerca más y pasa una mano firmemente sobre su muslo.

— La forma en que soplas sobre tu taza me pone increíblemente caliente, —ríe Blaine, estirándose para pasar sus dedos sobre la parte posterior del cuello de Kurt.

— Y verte en mangas de camisa con el cuello abierto es algo de lo que no me cansaré, —responde Kurt, arrastrando un dedo en el espacio abierto de su camisa. Toma la taza de Blaine, colocando las dos con cuidado sobre la mesa de café.— Quiero hacerte el amor, —susurra, cayendo en los brazos de Blaine y dándole un beso en el hueco de su garganta.

— No te estoy deteniendo, —responde Blaine con la voz quebrada por el deseo.

— ¿Está bien hacerle el amor a mi prometido? —bromea Kurt mientras sus manos vagan bajo la camisa de Blaine para apenas rozar los fuertes músculos de su estómago.

— Está más que bien.

— ¿Te gusta que te diga mi prometido?

— Es todo lo que siempre he soñado, —responde Blaine. La sonrisa en sus labios rápidamente se vuelve un pequeño jadeo de sorpresa cuando Kurt frota las yemas de sus pulgares sobre sus pezones.— Eres perverso. —se ríe.

— Mmhmm, —coincide Kurt moviendo sus manos para ponerlas a trabaja en los botones de Blaine.

— ¿Aún tengo permitido tocar tu ropa? —pregunta Blaine mientras sus manos se ciernen sobre la corbata de Kurt.

— Supongo, —murmura depositando suaves besos en la clavícula de Blaine.— Dado que es una ocasión especial.

— Gracias, —ríe Blaine. Frunce el ceño en concentración mientras lucha con la corbata, dando un resoplido de frustración cuando Kurt la quita por él. No le va mucho mejor con la camisa, los pequeños botones -los que Blaine sabía que recurrirían a Kurt cuando la recogió- se vuelven terriblemente complicados de deshacer, y finalmente Kurt alcanza sus manos temblorosas y las inmoviliza.

— ¿Estás bien?

— No sé por qué, pero estoy increíblemente nervioso, —dice Blaine con una pequeña risa.— Quiero que sea perfecto y ni siquiera puedo desnudar a mi prometido de manera apropiada.

— Bueno, ya sabes, estoy desesperado con los gemelos de tu camisa, —dice Kurt con una dulce sonrisa. —Así que ven, —Poniendo a Blaine de pie, se paran uno frente al otro a la luz de la lámpara.—Vamos a desvestirnos juntos y a poner estas infernales capas fuera del camino.

Blaine se relaja entonces, sonriendo mientras se quitan la ropa rápidamente hasta quedar sólo en calzoncillos cuando Kurt alarga la mano hacia él.— Creo que puedo arreglármelas para quitar esos por ti, —susurra en el oído de Blaine mientras sus dedos se hunden tentadoramente en la cinturilla de su ropa interior.— Aunque no sé por qué, pero también me siento nervioso.

— Somos unos tontos.

— O profundamente enamorados. —ofrece Kurt.

— Eso es bueno. Podemos ir con eso, —ríe Blaine mientras enrolla sus brazos alrededor del cuello de Kurt y lo besa tiernamente.— Porque te amo demasiado. Y esta noche me has hecho el hombre más feliz del mundo.

— Dijiste que sí, tu felicidad no se puede comparar con mi alivio, —le dice Kurt mientras juega con su cabello.

— ¿Alguna vez lo dudaste?

— No precisamente... —comienza, arrugando su nariz mientras piensa.— Pero me preocupaba... no lo sé en realidad. No sé qué me preocupaba, simplemente...

— Sé a lo que te refieres, —lo tranquiliza Blaine.— Algo parecido a como estamos en este momento, supongo.

— Sí. Es como que... sabemos que está bien pero... queremos que sea perfecto para el otro.

— Yo... —comienza Blaine, pero pierde el hilo de sus pensamientos cuando Kurt se empuja más hacia él y sus miembros vestidos se frotan entre sí.— Eso es bueno, —jadea.— Siempre se siente tan bien.

— Recuéstate, —ordena Kurt y Blaine cae sobre el sofá trayendo a Kurt con él.— No me hagas venirme en mi ropa interior otra vez, —Kurt le advierte mientras Blaine levanta su muslo hasta frotarlo contra él.

— Ni lo sueñes. De cualquier modo, no esta noche. —Sonríe mientras se miran fijamente a los ojos, Kurt apartando dulcemente un rizo de la frente de Blaine antes de acariciar su rostro, permitiendo que sus dedos viajen más abajo hasta rozar su pecho.

Suaves suspiros y gemidos llenan la habitación, pero todavía no se mueven mucho más allá de besos y dulces caricias, haciendo más larga la noche tanto como pueden hasta que ambos están duros y empiezan a desesperarse. Es Kurt quien se rompe primero, llevando su mano hasta tomar la erección de Blaine toscamente sobre sus calzoncillos.

— Necesito estar dentro de ti, —gime, bajando su propia ropa interior antes de abordar la de Blaine.

— Sí... Oh Dios, sí, —Blaine rueda desde el sofá, buscando a tientas en el bolsillo de sus pantalones un pequeño paquete de lubricante, haciendo una pausa sobre sus rodillas cuando se da cuenta de que Kurt lo está mirando con una ceja levantada.— No sabía lo que implicaría esta noche, —dice con un ligero rubor.

Kurt niega con la cabeza, ríe y toma el paquete, embarrando sus dedos mientras Blaine cae sobre sus manos y rodillas frente a él. Permanece sentado en el sofá, inclinándose hacia el frente para besar la base de la espina dorsal de Blaine.— Precioso, —murmura mientras lentamente abre a Blaine.— Simplemente exquisito.

Blaine no responde pero cae sobre sus codos, elevando su trasero en el aire y exponiéndose para su amante. Su respiración viene caliente y pesada a medida que Kurt empuja dos dedos profundamente en su interior mientras que pasa suavemente su otra mano por la espalda de Blaine. Con el tiempo, ninguno de los dos puede soportarlo más, Blaine retorciéndose y gimiendo mientras Kurt se acaricia desesperadamente, necesitando algún tipo de fricción.

— Ven aquí, —Kurt lo alienta, y Blaine trepa ansiosamente a su regazo, cerrando sus dedos en la base del cuello de Kurt mientras se hunde lentamente en su miembro.

— Oh, —susurra, incapaz de vocalizar nada más que eso mientras Kurt lo sostiene firmemente y besa su hombro.

— Te amo, mi futuro esposo, —Kurt le sonríe, apoyándose lleno de felicidad en la dulce caricia de la mano de Blaine sobre su mejilla.

— Yo también te amo. —Blaine presiona su frente con la de Kurt cuando empieza a cabalgarlo lentamente, moliéndose en Kurt mientras se besan profundamente, sus lenguas enrollándose felices hasta que tienen que separarse para respirar.

Las manos de Kurt se mueven hasta agarrar el trasero de Blaine mientras se hunde en él, presionando ardientes besos con la boca abierta donde quiera que puede alcanzar. A pesar de la temperatura exterior, sus cueros presionados entre sí, están resbaladizos por el sudor mientras sus cabellos se vuelven húmedos y se aferran el uno al otro. Echando la cabeza hacia atrás, Kurt gime larga y fuertemente, consciente de que el ruido proviene de él, pero completamente incapaz de detenerlo cuando siente los dulces labios de Blaine arrastrándose por su cuello y garganta. Él enrolla los dedos en sus rizos, ahora libres de gel, y tira con fuerza.

— Mi niño, —gime Blaine subiendo y bajando en el miembro de Kurt como si estuviera hecho para ese propósito.— Mírame, Kurt.

Los ojos azules se abren, encontrándose con el ámbar mientras Blaine acuna el rostro de Kurt en sus manos. Su pene está presionado entre ellos, frotándose sobre el estómago de Kurt mientras se derrama, gimiendo en la boca abierta de Kurt que se hunde en él un par de veces más antes de clavarse profundamente, pulsando en su interior, agarrando la espalda de Blaine tan fuerte como puede y suspirando felizmente en el salado sabor de su piel. Se mecen juntos lentamente, compartiendo tiernos y cariñosos besos antes de que Kurt se retire cuidadosamente y Blaine se recueste en toda la longitud del sofá, atrayendo fuertemente a Kurt contra su pecho, quien se ríe en voz baja.

— ¿Te ríes? —Blaine pregunta en la más absoluta incredulidad, todavía aturdido y confundido.

— Sí.

— ¿Has regresado a tus doce años? —Besa el cabello húmedo de Kurt, sonriendo ante la sensación de su cuerpo desnudo temblando de risa mientras descansa en sus brazos.

— Iba a decirte que no derramaras semen en el sofá, —dice mientras se ríe más fuerte.— Entonces me di cuenta de que probablemente arruinaría el momento. Y ahora no puedo dejar de pensar en ello. No sé por qué es divertido, en realidad es un poco asqueroso cuando pienso en ello... pero mi primer pensamiento, cuando te recostaste fue "no arruines el sofá tirando esperma por todas partes" —está riendo a carcajadas, unido por Blaine quien rueda para estar recostado encima de él.

— Ya está. Nada de semen en el sofá. Me alegro de que me voy a casar con un individuo tan elegante, —dice riendo.— Te amo, niño precioso. Vamos a limpiarte y a llevarte a la cama.

Blaine se despierta a la mañana siguiente, cuando es empujado sin miramientos del pecho de Kurt, sentándose y frotándose los ojos mientras su joven prometido salta de la cama.

— ¡Es de mañana! ¡Ya es de día! ¿Puedo llamar a mi papá? ¿Puedo?

La risa ronca de Blaine retumba profundo en su interior.— Sí, —responde, levantándose de la cama y besando los labios de Kurt.— Habla desde aquí, voy a ir a hacer el desayuno y a llamar a mis padres también.

Riéndose del fuerte volumen del emocionado "¡Papá! ¡Tengo noticias!" de Kurt, Blaine se dirige a la cocina y sirve café, esperando pacientemente a que su madre conteste el teléfono.

— ¡Buenos días mi amor! —Sara exclama alegremente.

— Mamá ¿Cómo supiste que era yo? —pregunta Blaine con confusión.

— No lo sabía.

— ... Um... Kurt me pidió matrimonio anoche.

— Eso está bien... espera... espera... ¡Kurt te lo pidió! ¡Oh Dios mío! ¡Ahhhhh! —ella grita alegremente.— ¡Mis niños están comprometidos! Espera un segundo... ¿te ganó de mano?

— Ya lo creo, —Blaine se ríe alegremente.

— Dijiste que sí, ¿verdad mi amor?

— ¡Por supuesto que dije que sí!

— ¡Comprometidos! ¡Oh Dios mío! ¡Mike! ¡Mike! ¡Ven aquí! —Blaine se aleja el teléfono de su oído cuando ella grita fuertemente.— ¡MICHAEL! ¡AQUÍ, AHORA!

Blaine oye murmullos casi imperceptibles y luego la voz ronca de sueño de su papá entrando en la habitación.

— ¿Está papá ahí?

— Sí. Te lo comunico.

— En realidad mamá, ponme en altavoz.

— Hey hijo.

— Tú sabías.

— Así es, —dice Mike con una sonrisa en su voz.— Felicitaciones.

— ¿Lo sabías? —Sara le pregunta.— ¿Qué quieres decir con que lo sabías?

— Kurt me pidió la mano de Blaine en Acción de Gracias, —le dice.

— Él no pidió mi mano, —se queja Blaine avergonzado.— Él sólo quería tu permiso para pedírmelo.

— Sus palabras exactas fueron: "Me gustaría pedirle la mano de Blaine en matrimonio." —Mike le dice con aire de suficiencia.— Yo estaba allí, tú no. ¿Compró champán?

— Sí. Gracias. No tenías que hacerlo.

— ¿Le diste dinero a un menor para comprar alcohol? —Sara le pregunta con incredulidad.— Michael.

— No, le di dinero a mi futuro yerno para comprar un poco de champán para celebrar su compromiso. Así que... Blaine. ¿Cómo está tu prometido?

— Está perfecto, —sonríe Blaine.— Papá, fue maravilloso. Él me confeccionó un traje...

— Sí, lo sé. Él me ha estado enviando correos electrónicos al respecto.

— Oh. Bueno, de cualquier manera, él me hizo este traje y me llevó a cenar.

— ¿En el restaurant de la torre?

— Sí.

— Ah bien. Él estaba preocupado de que no te gustara ese lugar...

— ¿Simplemente lo sabes todo? —dice Blaine bruscamente.

— Me preguntaba lo mismo, —comenta Sara secamente.

— Lo siento. Kurt necesitaba a alguien con quien hablar. El pobre chico ha sido un manojo de nervios por todo esto. Y ya que él no quería que nadie más lo supiera, él sólo me tenía a mi. Lo siento Blaine, continúa.

— No, no sigas, cariño, —Sara interrumpe.— Por favor cuelga el teléfono para que pueda llamar a Carole. Necesitamos chillar.

— Kurt está al teléfono con ella en este momento, así que voy a aburrirlos con todos los detalles, —Blaine sonríe, y luego procede a llenarlos de información.

— Así que Kurt está... —Sara comienza después de que Blaine se extendiera hasta el último detalle.

— ¡Kurt está aquí! ¡Ahora mismo! —dice él, tal vez un poco más fuerte de lo previsto mientras sostiene una mano hacia él.

— ¿Y él sabe que planeabas... ?

—No, no. No, no. —Blaine dice entre dientes, consciente de Kurt mirándolo extrañamente.— Todo está bien.

— Sin embargo vas a tener que decirle en algún momento, —ella razona.

— Lo sé, —susurra con la esperanza de que Kurt se distraiga con su cereal. —Pero no todavía.

— ¿Puedo hablar con Kurt?

— No. Por supuesto que no.

— Oh, por favor, —lo engatusa.— Te prometo que no voy a mencionar nada acerca de tus planes.

— Ugh. Okay. Pero te voy a poner en altavoz, y yo te negaré si...

— Sí, sí.

El resto del día pasa disfrutando de las felicitaciones para Kurt y Blaine, tratando de interrumpir a todo el mundo cuando ellos mencionan la propuesta de Año Nuevo que estaba prevista. Después de la cena, Kurt decide tomar un baño para gran alivio de Blaine cuando se acuerda de la severa orden de Sebastián de conectarse a las ocho en punto.

Blaine: Aquí estoy

Seb: Blaine, ¿Que demonios...?

Wes: Iba a preguntar lo mismo, sólo que no de forma tan elocuente.

Santana: OMG BLAINE, ¡KURT TE LO PIDIÓ PRIMERO! ¡OMG!

Wes: Santana, ¿por qué suenas como Rachel?

Santana: ¡PORQUE SOY RACHEL! SABÍA QUE SI VEÍAN MI NOMBRE TODOS HUIRÍAN, ASÍ QUE ZJDJDMCLSOIDKEKSdkdkdkkdkkoowp,&:

Santana: Laptop ahora recuperada. Berry está en considerable dolor. Entonces. Blaine. Ouch.

Blaine: No, no ouch. Fue perfecto. Él... es increíble, chicos. Tiene diecinueve, por Dios santo, y vendió su auto para comprarme un anillo de compromiso. Me confeccionó un traje, me llevó a cenar, en un lugar muy especial para nosotros, se puso de rodillas y me pidió que me casara con él. Estaba temblando de nervios y rebozante de amor y yo sólo, estoy tan feliz en este momento.

Joe: ¡Awww!

Wes: Sí, Eso... eso fue... ¡MALDITAS Y ESTÚPIDAS LÁGRIMAS!

Santana: ¿Todavía puedo ser madrina de honor?

Blaine: Sí.

Nick: ¿Y ahora qué?

Jeff: Todavía habrá fiesta, ¿cierto? Dime que todavía habrá fiesta.

Blaine: ¡Por supuesto! Sólo que ahora será nuestra fiesta de compromiso.

Joe: ¿Y qué dijo Kurt cuando le dijiste que planeabas pedírselo también?

Blaine: No se lo he dicho. No lo sabe.

Rachel: ¿POR QUÉ NO SE LO HAS DICHO, BLAINE? ESO ES MUY TONTO. ¡PARA SER ALGUIEN TAN VIEJO ERES MUY ESTÚPIDO ALGUNAS VECES!

Seb: Me iba a desconectar para evitar a Berry, pero tengo que decir que estoy de acuerdo.

Blaine: No es tonto. Y se lo diré, en algún momento. Pero quiero que esto sea suyo. Quiero que él tenga este momento. ¿Saben? Nunca me imaginé que alguien me pediría matrimonio. Nunca. Y me imaginé que porque él era tan joven, él esperaría a que yo lo hiciera. Pero no lo hizo. Y no fue algo improvisado tampoco. Fue con mi papá para pedirle permiso, planeó todo hasta el más mínimo detalle de último minuto. No quiero quitarle todo eso diciéndole '¿sabes qué? yo también tenía mi propia propuesta planeada.' ¿Por qué le haría eso?

Santana: Veo tu punto, pero de hecho, no creo que vaya a molestarse. Creo que se pondrá más feliz al tener un brillante anillo de compromiso.

Rachel: ES BRILLANTE, ¿VERDAD BLAINE? ¡TIENE QUE BRILLAR!

Blaine: Debe brillar. Tiene suficientes diamantes.

Rachel: ¡CHILLIDO!

Joe: ¿Quién es esta niña? Está loca.

Jeff: La compañera de piso de Santana y la mejor amiga de Kurt.

Seb: Y sí, está loca.

Wes: Volviendo a nuestro asunto; Blaine, si quieres mi consejo, yo esperaría un tiempo. Como has dicho, deja que Kurt tenga su momento y luego, cuando sea el momento adecuado, le presentas el anillo y le dices. Tienes esta manera encantadoramente dulce de admitir las cosas que haces, que la gente se olvida de tus palabras y se centran en ti. Kurt no se molestará, estará emocionado con un anillo brillante, claro, pero va a estar más encantado de darse cuenta de que quieres casarte con él tanto como él quiere casarse contigo.

Blaine: ¡Y ES ASÍ COMO WES TRIUNFA SOBRE TODOS USTEDES!

Rachel: ¡OMG SUENAS COMO YO!

Blaine: Mierda.

Santana: De hecho, yo triunfo sobre Wes porque tengo senos.

Blaine: Eso es irrelevante para mi, en caso de que no lo hayas notado.

Joe: ¡A mi me gustan los senos!

Jeff: Amigo, ella es una lesbiana de miedo. Estás perdiendo tu tiempo.

Wes: Todos son gays, Joe. Excepto yo.

Rachel: ¡YO NO SOY GAY!

Blaine: No, pero ya estás bastante ocupada. Y Joe, tú también.

Joe: Nope. ¡Ya no!

Blaine: Lo siento.

Joe: No te preocupes.

Seb: De vuelta al tema, ¿Kurt y tú tuvieron sexo caliente y sucio para celebrar?

Blaine: Hicimos el amor, sí.

Nick: HAHAHAHAHAHAHA

Jeff: ¡Blaine, eres condenadamente gracioso!

Joe: Está siendo un caballero.

Santana: ¡Eres más gracioso que él! Blaine y Kurt son unos pervertidos. Puede que no lo parezca en sus elegantes ropas y sus lindas pajaritas y sus sonrojos... pero estamos hablando de tapones anales, esposas, vibradores... Mamadas en callejones...

Blaine: ¡¿Cómo demonios sabes tú de eso?!

Joe: Bueno, nunca te veré de la misma manera, Blaine. No es como si supiera lo que es un tapón anal.

Seb: ¿Te enseño?

Joe: Um...

Blaine: ¿Cómo lo supiste?

Rachel: ¡YO LE DIJE! KURT ME LO DIJO Y YO SE LO DIJE A ELLA Y A FINN

Wes: Y a mi.

Rachel: OH SÍ. Y A WES.

Blaine: ¿Saben qué? Me voy. Kurt está tomando un baño y yo...

Seb: ¿Te vas a unir a él? Oh por favor di que sí, ¡por favor!

Blaine: Sí.

Seb: *suspiros* Gracias Dios.

Blaine: ;D

Kurt grita cuando Blaine entra en la bañera y se acomoda encima de él, cubriendo de besos su cuello y hombros.

— ¡Estaba casi dormido!

— Qué bueno que entré entonces, —dice sonriendo mientras pasa suavemente sus manos por sus costados.— ¿Le dijiste a Rachel sobre nuestro encuentro muy público y oral de hace unas semanas?

— Oh, mierda. Me prometió que no diría nada. ¿Cuándo hablaste con ella?

— Ella se conectó cuando estaba revisando unos correos electrónicos, —miente Blaine.— Y para que lo sepas, se lo dijo a Santana, a Wes... y a tu hermano.

— ¿Ella le dijo a Finn? —Kurt grita mientras se sienta y salpica agua por el borde de la bañera.— Voy a matarla. Maldición. Debí haberlo sabido. Ella es terrible en mantener las cosas para sí misma.

— ¿Nada más ella? —Blaine le pregunta antes de que Kurt se de cuenta de lo que ha dicho y baja la cabeza, avergonzado.

— ¿Estás enojado?

— No, no estoy enojado, —dice sonriendo, levantando la barbilla de Kurt y besando su mejilla.— Pero debes saber que sólo le he dicho a Sebastian mis intenciones de meterme en esta bañera y ponerme sucio contigo antes de que ambos quedemos limpios.

— ¿Cuándo hablaste con él? —chilla Kurt.

— Él estaba en línea también.

— Oh. Entonces eso de ponernos sucios... ¿Qué implica exactamente?

— Permíteme que te muestre, —dice Blaine con una sonrisa.