— Bueno Señor Prometido, ¿cómo me veo? —pregunta Kurt, entrando en la sala de estar, todavía en calcetines pero aparte de eso, cubierto de la cabeza a los pies con ropa de diseño que Blaine le compró.

— Excepcionalmente bien parecido y muy guapo, —responde Blaine mientras desliza los brazos alrededor de su cintura.— ¿Y qué piensa mi Señor Prometido de mi?

— Apuesto como siempre, distinguido, elegante... y mío, —dice sonriendo.— Tenemos diez minutos antes de que lleguen los invitados.

— Yo ni siquiera sería capaz de hacerle frente a ese broche en diez minutos. —Blaine se mueve a la cocina, pasándole una copa alta de champán.— Así que voy a hacer un brindis en su lugar. Por nosotros, nuestro futuro juntos y... la planificación de la boda.

Un Kurt radiante tintinea su copa y da un sorbo.— ¿Sabes? hubo un tiempo en que ni siquiera me gustaba el champán. Me has convertido en un alcohólico.

— No mucho esta noche, por favor, —dice Blaine con el ceño fruncido.— Eso sonó terrible, me disculpo. Es sólo que mañana vendrán nuestros padres a almorzar...

— Blaine está bien, —lo tranquiliza Kurt.— No me he emborrachado desde... bueno... sí.

— Supongo que podemos ponernos un poco achispados, —medita Blaine.— Pero no tanto como para que me ponga a pensar en voz alta que el sexo semi-público es una buena idea.

— Está bien, pero tú no te emborrachaste la última vez, —se ríe cuando suena el interfón.— Aquí vamos. La Fiesta de Año NUevo de Kurt y Blaine está a punto de comenzar.

Una hora más tarde todo el mundo está reunido y charlando en voz alta, la música llena el apartamento mientras Kurt y Blaine saludan a sus amigos calurosamente, Wes esconde la bebida lejos del alcance de Puck, y Sebastian hace interminables bromas admirando el anillo de Blaine. Kurt pasea entre todos, tan sociable como siempre, mientras que Blaine es más feliz con su multitud habitual de Ex Warblers y Santana, a quien arrastra a la pista de baile hecha en casa en medio de la sala de estar.

— ¿Por qué siempre me haces bailar contigo? Esto es ridículo, —gime ella.— Soy como cuatro metros más alta que tú.

— Cállate y sufre. Y dime... ¿cómo va la universidad?

— Bien. Soy excelente en danza, para disgusto de Berry, viendo que nunca he tenido ningún tipo de formación que no sea porrista y Glee.

— Ustedes dos son algo más.

— Ella es como la hermana más irritante del mundo... a quien amo más que a mi vida, —añade a regañadientes.— Te echo de menos, —dice ella mientras se inclina sobre su hombro.

— Lo sé, y yo también te echo de menos.

— Sin embargo tienes a Kurt. Yo tengo al porno.

— Necesitas el amor de una linda mujer, —bromea.

— La vi, en Navidad, —susurra en voz baja.

— ¿A Brittany?

— Si.

— Santana, tienes que seguir adelante, cariño. Sé lo mucho que te importaba, lo mucho que la amabas aún cuando...

— Ella no sentía lo mismo.

— No. Pero ¿sabes qué? Es lo que ella es. Artie, Sam... todos ellos han pasado por ella. Algunas personas están hechas para volar por la vida en soledad, sin importar lo cariñosas y dulces que puedan ser. Mira a Sebastian.

— ¡Ja! —se burla.— Entonces... ¿Crees que estoy destinada a volar en soledad?

— No, creo que encontrarás a alguien a quien amar, adorar y que te adorará como lo mereces, —dice Blaine con firmeza.

— ¿Conoces a lesbianas calientes?

— Sólo a una, —dice sonriendo.

— Relájate.

...

— ...Y entonces se lo pedí, —Kurt está diciéndole a su grupo de amigos de McKinley High cuando Blaine pasa y aprieta su hombro en su camino a la cocina.

— Amigo... Estuvo genial, —exclama Puck alegremente.

— ¿Cuáles fueron tus palabras exactas? —pregunta Finn.— ¿Podrías anotarlas? Es que voy a tener que pedírselo a Rach un día, y realmente no sé qué decir.

— Estoy aquí, —estalla Rachel, aunque toda su cara se ilumina ante esa perspectiva.

— Finn, mis palabras involucraron algo así como 'Blaine Devon Anderson' y algo sobre desear que seamos los Hummel-Anderson. Nada de lo que sería aplicable para Rachel.

— ¿Pero por qué decidiste hacerlo tan silenciosamente? —pregunta Tina.— Dijiste que decidiste incluso no pedírselo en el restaurante, y que miraste a tu alrededor antes de ponerte de rodillas para comprobar que no hubiera demasiada gente alrededor.

— Estoy de acuerdo. Una petición nada parecida a ti, Kurt, —asiente Quinn.

— Porque no era mi propuesta, —dice Kurt, sin darse cuenta de que Blaine está poniéndose de pie detrás de su silla, con el pretexto de hablar con Wes.— Era la de Blaine. La noche -para mí- era acerca de Blaine y sólo de Blaine. Sí, si hubiera sido al revés, me habría gustado toda la fanfarria, el bombo y el platillo, el gran gesto... pero Blaine odia todo eso. El único momento en el que se siente cómodo con la atención es cuando está cantando, cuando puede adoptar otra personalidad. Así que... fue discreto porque quería que fuera perfecto para él.

— Y lo fue, —dice Blaine de repente cerca del cuello de Kurt y haciéndolo saltar.— Todo lo que siempre soñé. Baila conmigo, niño precioso.

Lo lleva a través de las grandes puertas de cristal, lejos de las otras personas que bailan y lo envuelve entre sus brazos. Kurt suspira feliz ante la sensación familiar de las fuertes manos de Blaine en su espalda, y luego sonríe cuando 'Awake' de Josh Groban comienza a sonar.

— Me encanta esta canción.

— Lo sé. ¿Por qué crees que está sonando?

— Tramposo, —ríe Kurt.

— Prefiero increíblemente romántico. ¿Te estás divirtiendo?

— Sí, pero como en todas estas ocasiones sociales, nunca consigo demasiado tiempo contigo.

— Es cierto. Pero es necesario ser sociable a veces, de lo contrario nunca apreciaríamos esos momentos que pasamos a solas. Además, tenemos varios amigos maravillosos.

— Así es. Estoy tan feliz de que todo el mundo haya podido venir. De que hayan querido venir.

"If I could make these moments endless
If I could stop the winds of change
If we just keep our eyes wide open
Then everything would stay the same"

("Si pudiera hacer que estos momentos nunca terminaran
Si pudiera detener los vientos del cambio
Si sólo mantenemos los ojos bien abiertos
Entonces todo podía seguir igual")

Blaine canta en voz baja al oído de Kurt mientras se balancean juntos y Kurt lo atrae más hacia él, moviendo las manos a los suaves rizos que tanto ama.

"So keep me awake for every moment
Give us more time to be this way
We can't stay like this forever
But I can have you next to me today
We'll let tomorrow wait, you're here, right now, with me
All my fears just fall away, when you are all I see"

("Así que mantenme despierto en todo momento
Danos más tiempo para seguir de esta manera
No podemos quedarnos así para siempre
Pero puedo tenerte a mi lado hoy
Dejaremos que el mañana espere, estás aquí, ahora mismo, conmigo
Todos mis miedos desaparecen, cuando tú eres todo lo que veo")

Besando la mejilla de Kurt con ternura, deja de bailar y lo gira para mirar las luces de Chicago rodeándolos y la suave nieve que baila a través del cielo. Sin decir palabra, toma el pañuelo del bolsillo de su camisa y se lo ofrece, sonriendo cuando Kurt se limpia delicadamente los ojos.

— No llores, —susurra mientras siente el peso familiar de la cabeza de Kurt en su hombro y él pone su brazo alrededor de su cintura.— Ningún hombre es digno de tus lágrimas.

— Son lágrimas de felicidad, te lo aseguro, —solloza Kurt.— Y tú eres digno de un océano de ellas. Ah, realmente necesitas encontrar un lugar para actuar, ¿sabes? Echo de menos escucharte cantar.

— Canto todo el tiempo en todo el apartamento.

— Sí cariño, y tu Maria Von Trapp es insuperable, —dice mientras Blaine ríe.— Pero me refiero a realmente cantar.

— Sé lo que quieres decir. Voy a buscar. Hay una cafetería en la Avenida Lincoln que tiene música en vivo.

— Creo que deberíamos ir de nuevo a ser sociables, —suspira Kurt cuando se da cuenta que la fiesta continúa a sus espaldas.— Y esos baby cupcakes no se va a comer solos.

— Te amo, mi amor, —dice Blaine, incapaz de resistir la tentación de atraerlo en un largo y lento beso.

— ¡Suéltalo! —Nick les llama.— Tendrás lo tuyo después, Anderson. —Le guiña un ojo y luego sale corriendo, riendo hacia donde Puck, Jeff y Joe están jugando beer pong* en la mesa de la cocina.

— ¿Me encontrarás a la medianoche? —Kurt le pregunta en voz baja, con los dedos bailando sobre los botones de la camisa de Blaine.

— Sólo trata de detenerme.

Se separan, Kurt a bailar con sus amigos de la universidad, y Blaine a encontrar a Wes.

— Ven a mi recámara, —dice, tomándolo de la mano.

— ¡Blaine! ¡Te conozco desde hace muchos años y...!

— Cállate, —se ríe encendiendo la luz y cayendo en la cama, la puerta cerrándose detrás de él y acallando a la multitud.— Lo amo, Wes.

— ¿En serio? No me había dado cuenta. Por Dios. Eres un completo tonto. —Se sienta en la cama junto a Blaine, sonriendo ante la sonrisa boba que encuentra plasmada en el rostro de su amigo.— ¿Hay alguna razón por la que me querías entretener en tu alcoba? ¿O sólo querías que esos chicos universitarios hablaran?

— No hay ninguna razón real, —confirma Blaine.— Es que...

— Estás llorando , —se queja Wes.— Siempre lloras.

— Lo sé, —sorbe por la nariz mientras se frota los ojos.— Me sentí abrumado.

— Los hombres gays siempre tienen pañuelos desechables muy a la mano en sus mesitas de noche, —comenta Wes mientras le pasa a Blaine unos cuantos.— ¿Me pregunto por qué será?

— Es porque cuando tenemos sexo, uno de nosotros...

— ¡Lalalalala! —canturrea Wes en voz alta mientras se mete los dedos en los oídos.— SÉ por qué es, imbécil. ¡Dios!

— Lo siento. —dice Blaine mientras comienza a llorar de nuevo.

— Ven aquí, —suspira Wes y Blaine se arrastra a través de la cama con gratitud para descansar su cabeza en el regazo de Wes.— Si alguien viene en este momento, definitivamente hablará, —ríe mientras su brazo cae sobre el hombro de Blaine.— ¿Supongo que estas lágrimas son porque eres delirantemente feliz?

— Sí. Nunca pensé que sería tan feliz, Wes. Nunca. Pensé que terminaría con un trabajo bastante decente y luego pasaría el resto de mis días viendo al mundo a mi alrededor enamorándose y casándose mientras era olvidado como mercancía dañada.

— Creo que acabas de describirme, —dice Wes en voz baja.

— ¿Qué? ¡No! —chilla Blaine mientras levanta la cabeza.— Wes, encontrarás a alguien. Lo harás. E incluso si no lo haces, me tienes a mí.

— Sí, gracias por la oferta, pero no estoy seguro de que puedas darme exactamente lo que necesito, —dice riendo.— Soy feliz, no me malinterpretes, —añade mientras ve que el rostro de Blaine se ensombrece por la preocupación.— Te extraño a montones, pero me encanta mi trabajo y me encanta estar cerca de Seb, Nick y Jeff. Es sólo que siento como... como que estoy listo para todo aquello. Estoy listo para una esposa y dos hijos. La idea de tener una liga de béisbol infantil me llena de felicidad en comparación con el horror extremo que alguna vez me provocó.

— Si tengo un niño antes que tú, puedes pedírmelo prestado totalmente.

— ¡Ja! Está bien, me aseguraré de que mantengas tu palabra, —se ríe.

— En serio Wes, eres un hombre increíble. Alguien, en algún lugar es perfecto para ti, y la encontrarás, sé que lo harás. Vendrá a tu vida en el momento más inesperado -míranos a Kurt y a mí.

— Ella tiene que ser legal, Blaine.

— Touché.

Se ríen juntos, sentados uno al lado del otro en la cama y Blaine lo empuja con el hombro.— Voy a hacer que la misión de mi vida sea verte a ti y a Santana establecidos.

— ¡No el uno con el otro! —chilla un horrorizado Wes.

— Es una pena que sea lesbiana, —piensa Blaine en voz alta.

— No para ella.

— ¡Ja! Ustedes dos estarían bien juntos.

— No Blaine, no lo estaríamos. Si quieres emparejarme con alguien, está bien. Mis reglas son simples. Tiene que ser mujer, que respire y que no sea lesbiana.

— ¿Considerarías a Sebastian?

— Ni siquiera voy a responderte. Vamos, es casi medianoche.

Volviendo a la fiesta, Blaine recluta a Mercedes, a Tina y a Finn para que se aseguren que todos tengan una copa en la mano y mantiene a Wes cerca de él mientras localiza a Rachel y a Santana.

— Chicas, tengo una misión para ustedes, —dice sonriendo.

— ¡Oh! ¡Oh! ¡Me encanta las misiones! —aplaude Rachel emocionada mientras Santana rueda los ojos.— ¿Es una misión secreta?

— Más o menos. Voy a correr esas puertas en un momento, —dice señalando al balcón cerrado detrás de ellos.— Su misión es mantener a todo el mundo fuera del balcón, pero que todo el mundo esté reunido para que puedan ver.

— ¿Para que puedan ver? —pregunta Santana.— ¿Ver que?

— Fuegos artificiales, —sonríe Wes antes de seguir a Blaine.

— Disculpen... Señoritas y Joe, —dice Blaine con una pequeña reverencia.— ¿Podría robarles a Kurt un momento?

— Pero estábamos... ¡Oh! ¡Sí! —dice Joe mientras atrapa la pequeña sacudida de cabeza de Blaine.— ¡Adelante!

— ¿Qué está pasando? —le pregunta Kurt, mirando a Blaine mientras Wes pone una copa de champán en su mano.

— Ven conmigo, —dice Blaine, llevando a Kurt por la habitación hasta salir al balcón.

— ¿Blaine? Hace mucho frío aquí afuera.

— No vamos a estar aquí mucho tiempo. —Respirando profundamente, se vuelve hacia él, tomando las dos manos de Kurt en las suyas. Intenta hablar, pero termina resoplando una carcajada al oír a Rachel gritándole a alguien.

— ¡Ni un paso más! —ella grita.— ¡Te lo advierto! Te echaré a mi compañera de cuarto, y no va a ser bonito.

— ¿Qué está pasando ahí? —Kurt le pregunta lleno de confusión.

— Les di a ella y a Santana la tarea de mantener a todos dentro —Blaine sonríe suavemente.— Quiero que esto sea sólo entre nosotros.

— O-Kay.

— Y bueno... aquí está la cosa. Yo um... el otro... oh Dios. Estoy divagando. Um... Wow. Okay. —Mira a Kurt con ojos sinceros.— Kurt... Yo tenía la intención de pedirte matrimonio esta noche.

Un pequeño y suave "Oh" se escapa de los labios de Kurt mientras lo mira fijamente, y se vuelve muy consciente de que ahora todos están reunidos en el umbral.

— Yo uh... compré un anillo... justo antes de mudarnos. Había querido hacerlo durante mucho tiempo, pero estaba esperando a que te graduaras y luego... bueno, todos sabemos cómo terminó eso, —él ríe con timidez.— Pero luego todo funcionó y yo sabía que quería un anillo para ti. Para que pudiera mirarlo de vez en cuando y saber que era una promesa para mí mismo, más que nada. A decir verdad, no tenía intención de pedírtelo mientras siguieras siendo tan joven. Pero en Acción de Gracias... simplemente... lo entendí, Kurt. No hace ninguna diferencia la edad que tengas -o incluso lo viejo que yo sea, supongo. Veo un compromiso como una confirmación de una promesa que nos hicimos el uno al otro hace mucho tiempo, u... u... un contrato de nuestras intenciones, si así lo prefieres.

Se detiene un momento, alargando una mano hasta rozar una lágrima perdida en la mejilla de Kurt, y le sonríe suavemente.— Llevé a Wes al centro comercial ese día que estuviste fuera supuestamente de pesca con mi papá, —se ríe, más para sí que en voz alta.— Elegimos un traje... que todavía está colgando en mi armario. ¿Y esa vez que pensaste que había ido a Michigan por cuestiones de trabajo? Fui a Lima a pedirle permiso a tu padre. Llamé a todos nuestros amigos más cercanos y les dije de mis intenciones... tenía todo planeado.

— Y lo arruiné, —un horrorizado Kurt susurra mientras su mano vuela hasta taparse la boca.

— No lo hiciste, Kurt. ¿No te das cuenta? —Tomando las manos de Kurt de nuevo en las suyas, las aprieta suavemente y le ofrece una tierna sonrisa.— Hiciste que todo fuera mucho mejor -Yo no sé ni por dónde empezar. Sé que siempre has soñado con una gran propuesta, —dice mientras Kurt se ríe entre lágrimas.— Supuse que te quedarías sentado a esperar eso de mi. Ahora sé que nunca debo asumir nada cuando se trate de ti. Sé que querías la fanfarria, los aplausos cuando dijeras que sí... mientras que yo... yo también he soñado con una propuesta. Tuve el sueño de que un día alguien me amaría lo suficiente para ponerse de rodillas bajo la luz de la luna y pedirme que me casara con él. Y lo hiciste. Lo haces. Y sí, compré un traje... pero ¿por qué iba yo a querer usarlo cuando tengo este? —le pregunta mientras hace una seña hacia la obra maestra de Kurt.

...Tú no arruinaste nada, mi niño precioso. Confirmaste que mi idea de estar comprometidos ahora no era tan loca como me temía, que estabas tan listo para esto y que lo deseabas tanto como yo. Me diste la noche más perfecta y romántica que he experimentado... Cuando estábamos en el muelle y nos besamos, me aparté para apoyarme en la barandilla. Estaba a unos segundos de pedírtelo, —dice sonriendo.

...Es por eso que me sorprendí tanto al verte de rodillas. Estuve a punto de pedírtelo muchas veces, Kurt. No tienes ni idea de cuantas. No en la casa de la piscina de Cooper, ni en el estacionamiento de la escuela, ni en tu habitación, o en el sofá ese día... pero sí tantos otros momentos que me han tenido contenido, refrenándome de soltar esas palabras porque yo quería que fuera perfecto. Y luego me superaste de la manera más sorprendente, perfecta, fuera de este mundo y sublime posible.

Kurt suspira con feliz alivio feliz, e intenta besarlo, pero en lugar de eso, el dedo de Blaine se encuentra con sus labios, en silencio pidiéndole que lo escuche.

— Para mí fue perfecto, —añade cuando Kurt frunce el ceño en confusión.— Pero Kurt... tú también te mereces una propuesta de matrimonio perfecta.

Cuando hinca una rodilla en el suelo, ahí en el balcón con la nieve que cae en sus ojos y una algarabía de emoción silenciada procedente de todos sus amigos que ahora se empujan en el umbral, Kurt lleva una mano temblorosa hasta su boca y comienza a llorar, una mano que Blaine alcanza de nuevo para sostenerla fuertemente entre la suya.

— Sé que esto es real, —dice Blaine mientras mira hacia arriba con ojos brillantes.— Sé... Espero saber... cuál será tu respuesta. Pero así es como yo soñé que sería esta noche, y me aseguraré de ver que nuestros sueños se hagan realidad.

Suavemente presenta una pequeña caja, levanta la tapa y los ojos de Kurt se agrandan totalmente cuando ve un anillo de oro blanco con una hilera de relucientes diamantes brillantes.

— Kurt Elizabeth Hummel. Te amo y te adoro. ¿Podrías hacerme el gran honor de dar tu consentimiento para ser mi esposo?

— Tus palabras fueron mejores que las mías, —susurra.— Y yo no quiero ni saber cuánto costó ese anillo.

— Tú sabes, la mayoría de las personas sólo dan un simple sí o un no por respuesta, Kurt, —bromea Blaine.

— Lo sé, pero no somos convencionales en nada, —dice sonriendo.

— ¿Entonces sí quieres? ¿Casarte conmigo?

— ¡Sí! —Kurt llora fuertemente.— ¡Mil veces, sí!

Blaine está de pie en cuestión de segundos, pone el anillo en la mano izquierda de Kurt y luego saca el aire de sus pulmones cuando lo aprieta fuertemente contra su pecho y lo besa con fiereza. Una enorme alegría estalla cuando sus amigos se empujan a través de la puerta por fin, y son separados en una marea de abrazos y besos.

— ¡Oh! ¡Todo el mundo! ¡Ya es hora! —grita Rachel hacia la calle por debajo de ellos cuando el inicio de la cuenta regresiva llega a sus oídos. Entonces, de repente Blaine está empujándose a través de la multitud para tener a su prometido en sus brazos.

— ¿Listo para iniciar el nuevo año como prometidos? —dice sonriendo.

— Más que listo, —Kurt le devuelve la sonrisa.

— Tres... Dos... Uno... —todos gritan.— ¡Feliz Año Nuevo!

Los vítores continúan, junto con la risa y el estallido de los corchos del champán, pero Kurt y Blaine son inconscientes de ello mientras permanecen allí, envueltos en los brazos del otro, besándose aún mucho después de que todo el mundo haya vuelto a entrar.

— ¿Crees que deberíamos pedirles que entren? —dice Sebastian mientras observa los dedos de Blaine enredarse en el cabello de Kurt.

— Nah, —Wes niega con la cabeza.— Van a darse cuenta muy pronto.

— Se enfermarán si se quedan ahí por mucho tiempo, —se preocupa Rachel.

— Se van a poner calientes antes de enfermarse, —dice Santana con conocimiento de causa.

Ella está en lo cierto, por supuesto, y un fuerte golpe hace eco a través de la habitación cuando Kurt tropieza con la puerta de cristal, y lo único que se puede ver es su espalda presionado contra el cristal y las manos de Blaine a ambos lados de su cabeza cuando finalmente se separan con una sonrisa avergonzada y Kurt tira de Blaine hacia el interior.

— ¡Eso fue todo un espectáculo! —dice Sebastian mientras Blaine se queda mirando a sus zapatos.— No se detengas por nosotros.

— Vayan, —dice Wes en voz baja, poniendo un brazo alrededor de los hombros de ambos.— Cierren la puerta de su habitación y sólo... estén juntos... En silencio, —añade en el último momento.— Podemos ponernos en orden y arreglarnos por nuestra cuenta. Los veré por la mañana.

— Gracias Wes, —dice Kurt con una sonrisa.

— No hay problema. ¡Oh! Y felicidades... otra vez.

Yacen juntos en la madrugada, saciados, felices y soñolientos. Blaine descansa su cabeza sobre el pecho de Kurt mientras este pasa la mano suavemente por la espalda de Blaine, mirando su mano izquierda que inclina hacia uno y otro lado, viendo como brillan los diamantes a la luz de la luna.

— Me sorprendiste, —dice en voz baja, sonriendo cuando Blaine levanta un poco la cabeza.

— Bien. Supongo que ahora estamos en paz -porque yo no creo que vaya a superar el shock de darme la vuelta y verte en una rodilla.

— Es gracioso, ¿no? Ambos sabíamos que el matrimonio sería parte de nuestro futuro... y aún así fuimos atrapados mutuamente con la guardia baja.

— Disimulamos muy bien, —dice Blaine, y Kurt sonríe cuando un estruendo de risas resuena en el pecho de Blaine antes de que caigan en el silencio una vez más.

— Por cierto... Rachel sabía desde el principio, —dice Blaine.— Resulta que ella sí puede guardar un secreto.

— ¿Ella sabía? ¿En serio? Huh.

— ¿Estás enojado porque ella no te lo dijo?

— ¡Por supuesto que no! Estoy sorprendido, pero no enojado. Yo no hubiera querido saber. Esta noche fue... maravillosa.

Blaine se inclina y besa los labios de Kurt, apartando el cabello de sus ojos antes de frotar sus narices entre sí.— Buenas noches, mi prometido precioso.

— Veo lo que hiciste ahí, —Kurt sonríe en la oscuridad.— Muy lindo. —Acaricia su mejilla en los suaves rizos de Blaine.— Buenas noches um... viejito prometido. No... espera. Eso no funciona. Buenas noches hombre prometido... nope. Um...

— Sólo buenas noches, —ríe Blaine.

— Buenas noches mi hermoso anciano prometido a quien amo muchísimo, —Kurt se decide antes de acurrucarse cerca de él nuevamente para soñar con su futuro juntos.


*Beer pong: Juego de beber de origen norteamericano en el que los jugadores tratan de encestar desde el extremo de una mesa, con pelotas de ping-pong en vasos llenos de cerveza. Normalmente se juega por equipos formados por dos personas y un número variable de vasos dispuestos de forma triangular. Aunque no existen unas normas oficiales, lo habitual es jugar con 6 vasos para partidas individuales y con 10 para partidas en parejas.