— ¿Así que compratste whiskey? Muy inteligente, Blaine.

— ¡Sólo tenía una! —exclama Blaine cuando Kurt le pone la tapa a la botella y se sube al mostrador para ponerla encima de los gabinetes, justo hasta atrás donde sabe muy bien que Blaine no puede alcanzarla.— ¡Hey!

— Aún así, son las siete de la mañana. Te conozco, Blaine. Y no voy a tolerarlo. Entonces... No hay dinero. ¿Te importaría explicarme? —Se pone de pie, apoyándose en el mostrador con los brazos cruzados y los labios tensos. Parece cansado, y Blaine sólo desea llevarlo a la cama y cobijarlo... pero puede decir cuál sería la respuesta de Kurt a esa sugerencia.

— Te he defraudado muchísimo, —susurra.

— ¿Por qué? ¿Apostaste? ¿Despilfarraste? ¿Le pediste prestado a un usurero?

— ¡No! No, nada de eso. —llora Blaine.

— Entonces dime.

— Mi inquilino se fue, —dice con un profundo suspiro.— Así que tengo que pagar la hipoteca de mi sueldo. Lo que estaría bien, pero rechacé un poco de mi trabajo de sesiones, pensando -estúpidamente- que estaría con la Sinfónica. Luego te inscribiste en las clases de ballet... lo que también está bien, —añade apresuradamente.— Pero también estoy pagando aún mi tarjeta de crédito por la compra de tu anillo de compromiso... y es que las cosas están... apretadas supongo. No estoy completamente quebrado, —dice con desesperación.— Todavía puedo pagar el alquiler y los servicios, pero... pero como que... no queda nada después de eso.

— ¿Por qué demonios no me dijiste nada de esto?

— Porque esperaba que las cosas cambiaran, —dice Blaine, con los ojos llenos de lágrimas mientras se da cuenta que Kurt está llorando también.— Y yo no quiero defraudarte. Tengo treinta y cuatro años y no puedo manejar mi propio dinero, ¿qué debes estar pensando de mí ahora? Quiero cuidar de ti. Quiero que tengas lo mejor en la vida, siempre. Porque te lo mereces. Quería llevarte de vacaciones este verano, quería que fueras capaz de elegir al mejor diseñador para que confeccionara tu esmoquin para la boda, quería...

— Voy a buscar un trabajo,— le anuncia Kurt, alejándose del mostrador y empezando a caminar.

— ¡No! Por favor, no hagas eso. Por favor.

— Blaine, escúchame,— Kurt estalla mientras se vuelve para mirarlo.— No entiendo por qué siempre piensas que tienes que ser el cazador, el más importante, el jefe. Sinceramente, entiendo que quieres cuidar de mí, y eso es muy dulce, pero a veces siento como si quisieras un ama de casa de la década de los cincuenta en lugar de una pareja, un igual. Yo no fui hecho para estar al servicio de nadie, Blaine, y sí, eres más grande, pero eso no te pone a cargo. Soy más que capaz de cuidar de mí, de nosotros. —Hace una pausa pasándose una mano por el cabello antes de arrodillarse frente a Blaine, reuniendo sus manos entre las suyas y hablando en voz baja.— No estoy enojado porque nuestras finanzas no anden muy bien, me duele que no me hayas dicho nada. No tengo que tomar esas clases extra, puedo tomar las que están en la universidad y que son gratis. No tenemos necesidad de salir de vacaciones, podemos ir a Lima por unos días, o incluso a Nueva York para visitar a Santana y a Rachel si realmente sentimos la necesidad de salir, pero aparte de eso, puedo hacer lo que la mayoría de los otros niños de la universidad hacen en verano. Puedo conseguir un trabajo. Puedo trabajar y ganar dinero al igual que tú. Puede que no sea mucho, pero va a ser algo.

— Lo siento mucho, —le susurra Blaine mientras dos lágrimas se abren paso por sus mejillas.

— Está bien, —dice Kurt.— Vamos a salir de esta. —Aparta suavemente un rizo de la frente de Blaine.— Juntos. No son tus problemas económicos, son nuestros. ¿Y sabes qué? Es sólo dinero.

— Pero te gusta comprar cosas, —señala Blaine.

— Y gasto muchísimo dinero, ¿no es así? —Kurt sonríe tristemente.

— Sí, así es. Pero yo también lo hago, o lo hacía.

— Pero ¿Blaine? No tenemos que hacerlo. Tengo una tendencia a comprar libros que bien podría pedir prestados en la biblioteca, sólo porque me gusta el olor y el tacto del papel nuevo. Y tenemos un armario completamente lleno, no necesito más ropa. En cuanto a los esmóquines para la boda... serán confeccionados por el mejor diseñador, porque voy a hacerlos yo mismo, y lo había decidido mucho antes de que todo esto saliera a la luz.

— Eres impresionante, —dice Blaine, formando una débil sonrisa.

— Y tú también, —dice Kurt con firmeza.— No seas tan duro contigo mismo. No has hecho nada malo, fue un conjunto de circunstancias inevitables -una racha de mala suerte que nos ha dejado luchando un poco. La mayor parte del país está en las mismas circunstancias en estos momentos. El mundo, incluso. No hay nada de que avergonzarse, y volveremos a nuestro camino en muy poco tiempo.

— Te amo muchísimo, —Blaine se atraganta mientras medio se ríe y medio solloza de alivio.

— Y yo también te amo. Pero tienes que hablar conmigo. Eso es lo que me preocupa más que el dinero. Tu incapacidad o renuencia a decirme lo que te está molestando. Estos anillos se supone que dicen que nos amamos lo suficiente como para comprometernos a estar juntos el resto de nuestras vidas, Blaine. ¿Cómo puedo amar cada parte de ti si no me dejas entrar? Necesito ver lo que está en tu corazón, necesito que des voz a tus pensamientos, a tus inseguridades... para que pueda ayudarte, sí, pero también para que pueda conocerte y amarte tanto como me sea posible.

— Lo sé. Y lo intento, de verdad.

— Ya lo sé, y lo haces cada vez mejor. Pero como te dije, soy tu compañero. Tu igual. Sí, necesito que me cuides, pero tú también necesitas que yo te cuide. Se supone que debemos hacerlo el uno por el otro. Así que déjame cuidarte, ¿sí?

— Pero... —él comienza, y Kurt se ríe mientras sostiene la cabeza de Blaine entre sus manos.

— Sí Kurt, por supuesto, Kurt, —dice mientras mueve la mandíbula de Blaine arriba y abajo, imitando su voz.— Prometo contarte todo, Kurt.

— Basta, —ríe Blaine mientras aparta sus manos.— Está bien, te lo prometo.

— Bien. —Inclinándose hacia adelante, aún de rodillas, envuelve sus brazos alrededor del cuello de Blaine.— Ahora bésame, tonto. Los besos siempre son gratis.

Blaine pasa los dedos por la mandíbula de Kurt lentamente, sonriendo ante la sensación áspera de su ligera barba antes de mover su mano a la base de su cuello, deslizando los dedos en su suave cabello castaño. Sonriendo, inclina la cabeza y lleva sus labios a los de Kurt en un suave roce. Se aparta y observa cómo los ojos de Kurt pestañean hasta cerrarse, y sus labios siguen apretados buscándolo después del beso, antes de ceder y besarlo de nuevo. Abriendo más la boca esta vez, deja que sus lenguas se encuentren. Kurt inhala fuertemente por la nariz, como si esto fuera lo que necesita, lo que ha estado esperando. Moviéndose repentinamente, se levanta sin romper el beso hasta que cae en el regazo de Blaine y gime en su boca.

— Wow, —Blaine exhala cuando finalmente se separan.— Eso fue...

— Bésame otra vez, —exige Kurt, y entonces lo hace. Y siguen besándose; una y otra vez hasta que las manos de Blaine están arriba y debajo del suéter de Kurt, sosteniéndolo fuertemente y deleitándose con el tacto de una piel suave y el sabor de la boca de Kurt en la suya. Llegando a sus sentidos, se aleja, sonriendo cuando Kurt lo mira fijamente con ojos grandes e interrogantes.

— Hay algo más por lo que me gustaría disculparme, —explica Blaine.

— No es necesario, pero está bien.

— Sí es necesario, porque es importante para nosotros como pareja. Me gustaría decir lo siento por... um... no sé por qué me da vergüenza, —ríe tímidamente mientras se frota la parte posterior del cuello.— Siento mucho no haberte hecho el amor durante tanto tiempo, —dice apresuradamente con mejillas sonrosadas.

— Hemos hecho cosas, intenta Kurt.

— Te he dado unas pocas mamadas rápidas, —Blaine lo corrige.— Tú y yo sabemos que eso es un pobre sustituto de nuestras formas habituales. Y yo sé que tú sabes que algo anda mal, —continúa, levantando una mano para acallar la protesta de Kurt,— porque no has tratado de iniciar algo conmigo desde aquella noche en que me puse a la defensiva. Te mereces algo mejor que eso. Supongo... supongo que es como... mira, algunas personas se estresan y esto afecta su apetito. Bueno... el estrés afecta mi apetito sexual. Pero es realmente importante que sepas que no eres tú.

— Lo sé, —dice Kurt con calma.— Pero me alegra que lo menciones. Esto es un avance. Porque ahora sé que si estás estresado, no vas a querer sexo como una técnica de distracción, —bromea.

— Es sólo que... cada vez que empiezo a excitarme, es como si hubiera esta queja en lo profundo de mi cerebro que me dice que no debería estarlo, porque tengo problemas con los que tengo que lidiar... luego esta queja se va y no puedo pensar en nada más que en esos problemas. Todavía te deseo.

— Blaine, lo sé, dice mientras se acurruca más contra él.— Como te he dicho, hemos hecho cosas. No me he quedado sin nada.

— Sí... pero también sabes que me gusta adorar cada centímetro de ti, —le sonríe.— La sensación de presionar mi cuerpo desnudo contra el tuyo es... bueno, no hay nada que lo mejore, para ser honesto. Esa cercanía, el tiempo que tomamos parar estar el uno con el otro.

— Extraño mucho eso, —admite Kurt en voz baja.— Y no sólo el acto en sí. Echo de menos la intimidad, las caricias tiernas y amorosas que nos ayudan a conectarnos mutuamente.

— Sabes... —Blaine comienza mientras permite que sus manos viajen bajo el suéter de Kurt una vez más.— Todavía es temprano. ¿Tienes algún plan para hoy?

— Mis planes implican saltarme la clase de Historia del Teatro, y pasar el día entero desnudo contigo, —dice sonriendo.

— ¿No tienes ninguna otra clase? ¿No tienes baile?

— Nope. Nuestro profesor está enfermo, así que nos pidieron que practicáramos la rutina en nuestro tiempo libre. Cosa que hice anoche con Joe.

— ¿Le dijiste a Joe...? —Blaine comienza nerviosamente.

— No. Le dije que estábamos potencialmente peleando y que no quería que estuviéramos enojados el uno con el otro y decirnos cosas que podríamos lamentar. Él no preguntó nada. Fuimos a los estudios de baile para ensayar, luego compramos pizza y vimos una película de chicos con su compañero de cuarto.

— Su idea de una película de chicos y la nuestra probablemente difieren ligeramente, —ríe Blaine.— ¿Cuál película vieron?

— Um... ¿Duro de Matar?

— Ooh. Son buenas. ¿Cuál de todas?

— ¿Hay más de una?

— Algunas, —ríe Blaine.

— Entonces... ¿tienes algún plan para hoy? —le pregunta Kurt.

— Creo que tengo que llamar al estudio para agendarme a todo lo que sea posible. Podría también intentar algo en Nashville si no te importa que potencialmente vaya a tener que irme un par de veces.

— No importa, ¿pero podrías llamar mañana? Pasemos todo el día... unidos.

— ¿Unidos o amarrados?

— Cualquiera de las dos, —sonríe Kurt mientras se inclina para besarlo con fiereza.— Sólo llévame a la cama y adora cada centímetro de mi, por favor.— Él grita cuando Blaine se pone de pie con él en sus brazos.

— Aquí y ahora, —dice sonriendo de nuevo con malicia mientras sienta a Kurt en la mesa y se para entre sus piernas, lo empuja hacia atrás hasta que está casi recostado, ligeramente apoyado en los codos y en shock mientras Blaine se sube a la mesa y se pone a horcajadas sobre él. Besándolo apasionadamente, Blaine tira de su cabello, arrastrando sus labios a lo largo de toda la pálida extensión del cuello de Kurt, mordiéndolo suavemente mientras pasa una mano sobre su estómago tonificado, sintiendo los músculos agitándose bajo su toque.

Kurt despierta entonces a la vida, respondiendo al toque de Blaine empujando sus caderas hacia arriba, gimiendo cuando siente que los dedos de Blaine se sumergen en la parte de atrás de sus pantalones, deslizándose sobre la parte superior de sus nalgas. Buscando a tientas la bragueta de Blaine, mantiene una mano extendida sobre la mesa, Sosteniéndose mientras se las arregla para abrir la cremallera y poder tomar lo que hay adentro.

— Oh Dios. No voy a durar. —Blaine gime mientras se las arregla para deshacerse de sus pantalones y calzoncillos a gran velocidad antes de rasgar la ropa de Kurt en un frenesí. Finalmente pasa su camiseta sobre su cabeza y empuja a Kurt hacia atrás para que esté completamente recostado sobre la mesa. Presionándose sobre él, ambos gimen de placer al sentir finalmente sus cuerpos juntos, sus duros miembros alinedos y presionados uno contra el otro. Cuando Blaine levanta la cabeza para besar a Kurt una vez más, se empuja sin querer en la ingle de Kurt haciéndolos a ambos gritar y Kurt clava las uñas en los hombros de Blaine. De repente todo se vuelve una persecución de ese alivio difícil de alcanzar mientras se mecen uno contra el otro desesperadamente. Se siente seco y áspero casi hasta el punto de ser doloroso, pero conforme más se van excitando, el pre-semen de ambos se mezcla, volviéndolos a ambos resbaladizos mientras Kurt engancha una pierna alrededor de la cintura de Blaine para atraerlo más contra él.

— Cerca, —Kurt se las arregla para decir, pero Blaine no puede ni siquiera formar palabras mientras se vienen al mismo tiempo. Sus cuerpos meciéndose juntos mientras se abrazan con fuerza y los latidos de sus corazones martillean fuertemente contra sus pechos. Kurt se hunde de nuevo contra la mesa, tratando de recuperar el aliento, pero sonriendo cuando Blaine llena su cara de dulces besos.

— Estoy todo sudado, —protesta débilmente.

— Mi tipo favorito de Kurt, —Blaine sonríe mientras lo lame a lo largo de su clavícula.

— Bueno, sé que eso es mentira, porque en el transcurso de nuestra relación, me has dicho que el Kurt limpio después de un baño, adormilado, excitado, enfadado, achispado, posesivo, tímido y avergonzado, es tu favorito.

— Es porque eres mi favorito, —dice Blaine besándolo ligeramente antes de bajar de la mesa para ir a buscar pañuelos desechables.— Y bueno, pido disculpas por no haberme tomado el tiempo de adorar cada centímetro de tu cuerpo, —dice con una sonrisa mientras limpia a Kurt,— Y en lugar de eso, voy, te arranco la ropa, me froto contra ti y me vengo en segundos. —lo mira avergonzado.— Discúlpame.

— ¡Ah! —Kurt se sienta y envuelve sus brazos alrededor del cuello de Blaine.— De verdad que no tienes que disculparte por eso. Era justo lo que necesitábamos. Ahora puedes adorar cada parte de mi, y luego te devolveré el favor.

— ¿Ahora?

— Vamos, Blaine, puedes hacerlo, —Kurt ríe y besa su frente.— Estoy seguro que esos viejos huesos todavía tienen algo de vida, —bromea.

Blaine se pone de pie con las manos en las caderas y lo mira.— ¿Estás burlándote de mi, Hummel?

— ¿Yo? —pregunta Kurt inocentemente mientras baja de la mesa.— Nunca. Me enseñaron a respetar a mis mayores.

— Mmmhmm, —asiente Blaine.— Deberías. O me veré obligado a perseguirte.

— ¿A tu edad? El ejercicio puede ser dañino en una edad avanzada, viejito, —dice Kurt con una risa que se convierte en un chillido cuando los ojos de Blaine se oscurecen con picardía y se lanza contra él. Kurt corre desnudo por todo el apartamento, saltando sobre el respaldo del sofá mientras Blaine lo sigue pisándole los talones. Da un grito de sorpresa cuando Kurt corre por la mesa de centro, saltando sobre una pequeña mesa auxiliar y esquivando las manos de Blaine antes de saltar graciosamente a través de la habitación dirigiéndose a la sala de música.

Riendo a carcajadas, Blaine lo sigue, sonriendo con suficiencia a medida que avanza y arrincona a Kurt, quien trata de luchar para alejarse de él.

— ¡No! ¡No! —grita, entrelazando sus dedos con los de Blaine y tratando de mantener sus manos lejos.

— Tengo que enseñarte una lección, —sonríe Blaine, luego de pronto gira, agarrando a Kurt por la cintura y cargándolo sobre su hombro.— Niño malo, —dice dándole una nalgada en el trasero mientras lo lleva a través de la habitación.

— ¡Ow! ¿A dónde me llevas, Blaine? ¿Qué estás haciendo?... ¡No! —grita cuando es arrojado sin elegancia en la ducha y Blaine abre la llave del agua fría, que cae pulverizada sobre ellos.— Helada, helada, ¡HELADA! —grita Kurt mientras trata de encogerse en la esquina.

— Caliente, caliente, caliente, —dice Blaine cuando gira la llave a cálido y nubes de vapor llenan el baño. Colocándose bajo el agua, toma las muñecas de Kurt y las clava sobre su cabeza, contra las frías baldosas mientras lo besa profundamente.— Muy caliente, —vuelve a murmurar. Y esta vez se toma su tiempo para abrirse camino por todo el cuerpo de Kurt, besándolo, tocándolo, saboreándolo antes de lavarlo suavemente, negando con la cabeza cada vez que Kurt trata de tocarlo.— Quiero hacer esto por ti, —susurra mientras pone shampoo en el cabello de Kurt.— Puedes devolverme el favor en un momento.

— ¿Quién dice que quiero?— Kurt resopla en broma cuando se mueve junto a Blaine bajo el chorro del agua.— Estaba pensando en sexo caliente.

Pero lo lava amorosamente, terminando en los dedos de sus pies antes de besar lentamente todo el camino de regreso hasta que están frente a frente una vez más.— Debí besarte primero, —hace una mueca.— Mi boca sabe a jabón.

— Quiero probar, —dice Blaine atrayéndolo más para que su lengua pueda explorar.— Sí, sabes a jabón. Pero eres tan malditamente hermoso.

— Boca sucia.

— Lo sé. —Se quedan en silencio otra vez, cediendo a sus deseos mientras sus manos recorren y provocan hasta que Blaine es apoyado contra la pared de la ducha, el agua cayendo contra su espalda mientras Kurt se empuja dentro de él, agarrando fuertemente sus caderas. El baño inundado de vapor se llena con el sonido de piel mojada chocando contra piel, y los gemidos de placer de ambos hombres hasta que Kurt se viene duro, su miembro palpitando dentro del calor de Blaine, quien lo sigue poco después.

— No me jodas. Creo que me has matado, —dice Baine mientras se hunde en el frío suelo.

— Creo que debemos tomar una siesta, —le dice Kurt, tendiéndole una mano a Blaine para ayudarlo a levantarse.— Para que estemos listos para más tarde.

— ¿Más? —pregunta Blaine, aceptando agradecido la toalla que Kurt tiene para él.— No más. No puedo.

— Siempre dices eso, y entonces, antes que te des cuenta, estás en cuatro rogando por mi pene en el trasero.

— Um... —Blaine se queda en silencio, sorprendido, estremeciéndose cuando siente que se pone duro una vez más.— Wow.

— ¡Te lo dije! —ríe Kurt por encima del hombro mientras se dirige al dormitorio. No se molestan en vestirse, pero felizmente se arrastran bajo las cobijas donde Blaine descansa su cabeza en el pecho de Kurt, envolviendo sus brazos alrededor de su cintura y suspirando lleno de felicidad.

— ¿Blaine?

— ¿Hmm?

— Siento mucho haberme ido anoche. Espero que hayas sabido que no estaba pensando en dejarte o algo así.

— Lo sé, —lo tranquiliza.

— Es que... estaba enojado... no por la situación, pero sí porque no habías hablado conmigo. Me dolió que le hubieras dicho a Wes y no a mi, para ser completamente honesto, y no quería esperar a que regresaras a casa y termináramos en una horrible pelea. No quería decir o hacer nada que luego pudiéramos lamentar.

— Lo entiendo, —dice Blaine moviéndose para poder mirarlo directamente a los ojos.— Y, ahora que somos honestos, me dolería que hablaras con Rachel acerca de algo grande y no conmigo. Es por eso que trataré de mejorar. La cuestión es que, a través de todos estos años, siempre ha sido Wes el que me ha levantado, y creo que soy un poco dependiente de eso.

— No quiero que sientas que no puedes hablar conmigo de cosas, —dice Kurt rápidamente.— Sé que su amistad se extiende más allá de ser sólo amigos desde la escuela.

— Así es. Pero mi unión contigo es la cosa más especial que tengo, y nunca quiero perder eso. Para ser franco, sí pensé en decírtelo. Pero estabas siendo tan bueno, animándome después de la audición, tan maravillosamente dulce y amoroso, que simplemente no quise lastimarte con eso. Y luego estaba el simple hecho de que Wes era una voz en el teléfono... mientras que tú me mirabas con tus ojos y...

— Sí, tengo ojos, Blaine.

— Haha, —dice Blaine secamente.— Sabes a lo que me refiero, sé que lo haces, porque me dices que es lo mismo contigo.

— Así es.

— De verdad lo siento, Kurt.

— Y de verdad te perdono, Blaine. —Sonríe cuando Blaine ríe y niega con la cabeza antes de acurrucarse contra él otra vez.

Blaine despierta primero un par de horas más tarde, estirándose después del sueño más satisfactorio que ha tenido en semanas. Se levanta cuidadosamente de la cama, poniéndose un par de shorts antes de dirigirse a la sala de estar, donde envía muchos correos electrónicos a clientes y estudios anteriores, haciéndoles saber que está disponible para trabajar inmediatamente. Decide preparar café, viendo que a pesar de que pasa del medio día, para ellos es en realidad de mañana. Colocando pan tostado en un plato, prepara una bandeja con todo y se dirige de vuelta al dormitorio, incapaz de resistirse a besar el trasero desnudo de Kurt que se asoma deliciosamente debajo del edredón.

— Te dije que estarías caliente, —dice Kurt mientras abre un ojo.— ¿Huelo café?

— Así es. Café y pan tostado para mi hermoso prometido, —sonríe Baine, besando la mejilla de Kurt mientras se acomoda contra la almohada.— Dios mío, eres adorable cuando despiertas.

— Me estás contemplando, —dice Kurt cuendo alcanza un pan tostado, pero se emociona secretamente, y sonríe para sí mismo ante la forma en que su corazón late alocadamente contra su pecho.— Todavía lo haces... —ríe en voz baja, casi con incredulidad.

— ¿Qué cosa? ¿A quien?

— Tú. Todavía me haces sentir como cuando nos vimos por primera vez. Como un emocionado niño de quince años que acaba de descubrir lo que es ser admirado, ser deseado. Quien descubrió lo que era sentir.

— ¿Aunque soy increíblemente viejo? —bromea.

— No te incomodé, ¿verdad? ¿Antes?

— ¡No! Ya te lo dije. Deja de preocuparte. Me encanta que nos hagamos bromas.

— Estás completamente feliz de nuevo, —reconoce Kurt cuando es su turno para contemplarlo.— Me encanta.

— Me siento mucho más positivo. Creo... no... que vamos a salir de esto. Y espero tener pronto otro inquilino. Es lo más importante, en realidad. Si no fuera por eso... y por los diez mil dólares del anillo de compromiso... estaríamos bien.

— ¿El...? ¡Blaine...! ¡¿Qué?! —chilla Kurt.— ¡No es cierto!

— Sí, —se encoge de hombros.— Había ahorrado la mitad, pero entonces lo vi y no me pude resistir. ¿Pero sabes qué? Algún día estos anillos no serán nuestros, se los daremos a nuestra hija o a nuestro hijo. Reliquias de familia, —dice mientras admira la mano izquierda de Kurt.

— Eso me pone triste. Porque eso habla de que moriremos.

— Algún día pasará.

— Lo sé, pero de todas maneras. No me gusta pensar en mi vida sin ti, o viceversa.

— Entonces viviré hasta que tenga ciento quince, —dice Baine con decisión.— Y cuando estés listo, nos iremos juntos.

— Tonto.

— Por ti.

Permanecen así el resto del día, saliendo de la cama sólo para preparar comida o ir al baño. En algún momento, ya tarde, cuando se han hundido de nuevo bajo las sábanas y permanecen acurrucados, mirándose a los ojos, Kurt se inclina y besa los labios de Blaine muy suavemente. Sus corazones alocados recuperan el ritmo otra vez conforme el lento beso se construye. Finalmente, cuando el sol ha desaparecido del cielo y la luna ha salido, Blaine se acomoda detrás de Kurt y se empuja tiernamente en su interior, llevándolos a ambos a través del tercer orgasmo del día. No hay palabras pronunciadas durante o después, excepto un susurrado "Te amo" por parte de Blaine mientras besa a Kurt detrás de la oreja antes de que ambos caigan en un profundo sueño.