Epílogo
Un pitido. Voces desconocidas hablaban en una lengua distorsionada que no podía entender. Parecían robots que retumbaban en las paredes de un limbo vacío. Luego las palabras fueron más claras. Hablaban de estados y datos que no parecían ser de su incumbencia. Después de unos gemidos de dolor, la joven despertó de un largo letargo. Los médicos le dieron una fría bienvenida, complementada con información sobre su estado de salud. Habían confirmado que tenía quemaduras de segundo grado repartidas por una cuarta parte del cuerpo y una anemia causada, probablemente, por las hemorragias de estas. Pero no explicaba por qué estuvo inconsciente tres días seguidos.
Expresaron también su espanto cuando, según ellos, un dragonite gigantesco vino con ella en pésimo estado sobre la palma de su mano, y varios rangers magullados. Algunos no sobrevivieron. Mas eran pocos los que habían muerto, por fortuna. A los que conocía sobrevivieron. Helio se hizo cargo de ceder a sus pokémon en manos de profesionales. Google era el que aún estaba más grave. Afortunadamente Lol y Akirosoku lo cuidaba bien con sus aguas. Comentaron también los problemas que tuvieron con Kyumbreon, que rehusó de sus tratamientos y tomó de enseguida las riendas de su salud. Los maldecía aún con sus buenas intenciones. Incluso los amenazó de muerte. Pero los profesionales cambiaron de opinión cuando lo vieron tomar la bendición de la luna. Estuvo en su regazo nada más recuperarse. Lamentablemente no pudo verlo, pues se fue a birlar cafés pensando que aún estaría inconsciente.
Había otra noticia más que debía saber, aunque se enteró por las lenguas de los heridos. Un flygon con una bolsa de cuero añil había estado rondando por el edificion, tanto por encima de la azotea como alrededores e interiores. Se metió por la puerta espantando a los pacientes y provocando infartos a los enfermos de corazón hasta que la encontró. Pero la echaron. Cuando oyó el detalle de la bolsa, sabía de donde procedía.
Pasaron los días. Varios reencuentros fueron efectuándose en el transcurso de aquellas horas. Muchos de ellos debían permanecer ingresados durante más tiempo, como Elena, que a duras penas estaba mejorando su estado. Hubieron afortunados que solo tuvieron que quedarse dos días. Soel fue uno de ellos. Se despidió de los rangers anunciando que iría a ejercer de entrenador en Teselia para buscar a su primer amor. Emily iba a seguir con su cargo, cómo no. Pero con orgullo podrá decir que contribuyó a la salvación del mundo.
Oyó también por la boca de Gobios que Gordor había sido rescatado y llevado al hospital; pero la caída del altar le dejó graves secuelas, dejando que la muerte cesara su locura. Sabía también, por la carta de despedida de Alberto, que los cuatro hermanos habían decidido dedicarse a su única pasión; la música. Parecía que la sed de sangre del equipo Go-Rock había sido sellado para siempre. Se alegraba que al fin Floresta podía respirar tranquila.
Nada más que le tocara el primer rayo cálido de abril, comprobó que aquella historia era cierta.
─¿Felamina?
Era la leal compañera de su abuela. Surcó los cielos del oeste justo para dar con ella. Fue una ardúa búsqueda de treinta-y-un días, pero al fin la encontró. Y todo gracias al mastodonte que aguardaba por las aguas del muelle. Lo primero que hizo aquella criatura fue acariciarle con el morro, en muestra de afecto. En su respuesta, la entrenadora la abrazó, agradeciendo que la pudiera volver a ver.
Pero había algo que la consternaba. Si Felamina estaba ahí... podía suponer malas noticias. Mas no era el caso.
Había venido a entregarle una carta.
La letra curtida de su abuela fue reconocida de enseguida.
A mi querida nieta:
No sé por dónde andarás, pero te mando a Felamina para informarte de que hemos expulsado a estos patanes que provocaron tu exilio de la región. Nos ha costado sudor, sangre y lágrimas, pero hemos podido derrocar ese gobierno corrupto. Ahora está en mejores manos.
No te preocupes por la gente. Hemos podido limpiar tu nombre. Puedes volver sin temor.
Esperamos volver a verte.
Eldarya.
Era un alivio leer aquello. Más que un alivio, era una enorme dicha. Al fin todos estos años de sufrimiento habían acabado. El mal fue derrocado. Se hizo justicia.
No demoró más y fue hacia Villavera para empacar. Tampoco había hecho un enorme desorden como para tener que dejarlo todo ordenado. Más aún, fueron pocas las veces que había estado en esa habitación. Qué irónico... empezó siendo el camino hacia un rescate y acabó siendo eso y la reconciliación de su mejor amigo.
No. Más que eso. Había enfrentado sus miedos y había blandido la espada que le fue otorgada para combatir contra sus propios fantasmas. Había dejado atrás rencores y aprendido a resolver los problemas de otro modo. Hizo justicia con su mano, y había salvado a toda una región. Sus actos compensaron al fin con las mentiras infundadas que los periódicos decían de ella.
Fue una aventura dura. Pero los resultados eran gratificantes. ¿Quién lo iría a decir? Sería al fin aclamada por todos. Aunque prefería el anonimato.
Fue a cargar con el peso de sus propias cosas y subirlas a su enorme dragón. Sin embargo, el ruido de las ruedas llamó la atención de Plusle, que rondaba por la base a sus anchas. Sin saberlo, le dio una calurosa bienvenida. No pudo resistir a darle una caricia.
La sonrisa del roedor se desvaneció cuando se despidió de ella. Pero prometió que alguna vez vendría de visita.
Aprovechando que Selena estaba descansando en la cama de Helio, escribió una carta de despedida y se subió a lomos de Akumagon para volver a casa. Muchos fueron testigos de su ida, pues se hizo oír y ver en todos los pueblos. De enseguida, los habitantes reconocieron a la bestia y su jinete. Pero no como la amenazan que suponían.
Ahora, la entrenadora que iba en las riendas del destructor sería recordada como aquella cuya mala fortuna la hizo ranger para salvarlos del caos.
FIN
Bueno. Por fin terminé este fanfic. Han sido tres largos años de escritura y mindf**cks, pero por fin he acabado este pequeño experimento literario. Lo cierto es que he mejorado bastante a lo largo del tiempo que estuve redactándolo. Me enorgullezco de él, pues es la primera historia que escribo y termino (aunque la historia no fuera la más brillante, pero bueno, por algo se empieza, ¿no?).
A todo esto, aunque haya dado punto y final a esta trama, seguiré corrigiendo los primeros capítulos para así mejorarla. Hubo cosas que no me gustaron leer, y pensé que tal vez estaría bien cambiarla. Solo serían en los primeros quince-dieciocho capítulos, igual.
Al que haya seguido toda la historia, sea desde sus inicios o prematuramente o aún lo esté leyendo, gracias.
