— ¿Seguro que estás bien? —pregunta Blaine por tercera vez, haciendo una mueca cuando escucha a Kurt resoplar al otro lado de la línea.
— ¡Sí! Por el amor de Dios, Blaine. Han sido tres días. Eso es todo. Tres días. No he incendiado el apartamento, los padres de Joe fueron adorables, sus hermanas parecen adorables pero son una patada en el trasero, y juro solemnemente que he bebido y comido normalmente. Ahora, ¿necesitas que te describa mis hábitos en el baño?
— No, —viene la hosca respuesta.— Sólo estoy preocupado, eso es todo.
— ¡Soy un maldito adulto! —grita Kurt, finalmente perdiendo la paciencia.
— ¡¿Crees que se trata de eso?! —pregunta Blaine.— ¡¿Tu edad?! Kurt, no me preocupo por ti porque seas joven, me preocupo por ti porque eres mío. Y seguiré preocupándome por ti cuando tengas cincuenta. Eres perfecto para mi, PERFECTO, y simplemente... no voy a cambiar.
— Oh.
— Sí, oh.
— Lo siento.
— No te preocupes. Lamento ser dominante.
— ¿Blaine?
— ¿Sí?
— No estoy bien.
— ¿Qué?
— Mentí. No estoy bien. Me siento miserable. Esta bien cuando estoy en el trabajo, o con mis amigos, pero cuando estoy aquí, en soledad... te extraño como loco. Extraño estar juntos. Extraño tus sonrisas, tus besitos, tus abrazos. Extraño abrazarte en la cama... Dios sabe que extraño todo de ti. —deja escapar un enorme suspiro tembloroso cuando se deja caer en la cama.
— Oh, Kurt, —Blaine suspira pesadamente.— Está bien admitirlo, —dice suavemente.— ¿Quieres que lo hablemos por Skype?
— No, —Kurt solloza entre lágrimas.— Porque entonces veré tu rostro y realmente me desmoronaré, —dice mientras busca a tientas un pañuelo desechable.— ¿Está bien?
— Claro. ¿Cuándo llega tu papá?
— Mañana, después de que salga de trabajar.
— Bueno, eso es algo, ¿no? Él te levantará el ánimo y te mantendrá ocupado.
— Sí. —la voz de Kurt se alegra ante esa perspectiva.— Es raro. Nunca he vivido por mi cuenta, y la casa se siente tan vacía sin ti aquí.
— Yo también te extraño, ¿sabes? —lo tranquiliza Blaine.— ¿Quieres que te cante antes de dormir?
— Sí, por favor, —dice Kurt mientras de desliza bajo las sábanas.— Creo que eso me gustaría muchísimo.
. . .
Burt Hummel llega al día siguiente, con un enorme paquete de parte de Carole, que contiene galletas y pasteles que casi devoran en su totalidad mientras se ponen al día con las noticias de cada uno.
— ¿Entonces todavía no han visto ningún lugar donde celebrar la boda? —pregunta Burt con la boca llena y esparciendo migajas de pan por doquier.
— No, —Kurt pone mala cara.— Hemos estado muy ocupados. Pero vamos a tener que empezar pronto, porque de lo contrario, los mejores lugares estarán reservados. Estamos a menos de dos años de distancia.
— Absolutamente, —dice Burt, levantando una ceja antes de tomar otra galleta.
— ¿Papá?
— ¿Hmm?
— ¿Te gustaría... ser mi padrino?
— ¿Yo? —pregunta Burt en shock mientras se le cae la galleta.
— Tú. Tendremos un padrino y una dama de honor cada quien. Blaine eligió a Wes y a Santana, y yo voy a pedírselo a Rachel cuando mis tímpanos estén a la altura. Pero... realmente me gustaría que estuvieras ahí, a mi lado porque... bueno, porque eres el mejor hombre que conozco.
— ¿Qué pasa con Blaine?
— Blaine está excluido de la conversación, por razones de... bueno, por razones, —sonríe antes de ponerse serio.— Yo no quiero ser entregado, —explica.— Para empezar, no soy una novia y en segundo lugar, porque no soy alguien que quiera ser entregado. Yo me entrego a Blaine, de buena gana y voluntariamente.
— ¡Con calma!
— Fuiste tú el que lo malinterpretó, no yo, —Kurt se ríe.— En serio, papá, ¿lo harás?
— Será un honor, —Burt ríe mientras salta de su banco y lo abraza fuertemente.— ¿Quieres saber algo, amigo? Eres el mejor chico que cualquiera hubiera deseado tener. Estoy tan contento de que estés feliz con Blaine.
— Gracias, —dice Kurt mientras se traga el nudo en su garganta.— ¿Quieres hablar de esquemas de color? Tengo una carpeta.
— No puedo pensar en nada mejor, —sonríe Burt.
El tiempo con su papá hace muy feliz a Kurt, y eso se nota en los lindos y coquetos mensajes de texto que le envía a Blaine, constantemente recordándole lo mucho que es amado y extrañado, y también asegurándole que su nube negra se ha disipado y que ahora se siente mucho más feliz. Por supuesto, el tiempo con su padre pasa demasiado rápido y en poco tiempo, Kurt está de pie en la acera, despidiéndose de Burt con ojos llorosos una vez más, pero en cuanto entra, su intercomunicador zumba y camina cansadamente para responder.
— ¿Cuántas veces? El quince D es el que ordena la pizza, este es el quince C.
— Soy yo, —viene el confusa voz de Joe en el otro extremo.
— Oh. Sube.
Kurt abre la puerta para encontrarse con un enorme ramo de flores.— De parte de un tal Señor Anderson, con amor.
— ¿Qué?
— Blaine llamó, —explica Joe cuando aparece detrás de las flores.— Él dijo que estarías sintiéndote mal porque tu padre se ha ido y me preguntó si te podría traer unas flores.
— Eso es...
— Es muy lindo, —dice Joe con una mirada mordaz mientras pasa junto a él al interior del apartamento.— Así que ni siquiera te atrevas a quejarte.
— No iba a hacerlo.
— Bien. Iba a llamarte para ver si querías salir esta noche de todos modos, pero cuando Blaine dijo que lo más probable es que estarías triste, pensé en venir y quedarme a dormir.
— ¿Te vas a quedar?
— Sí. Nosotros, mi amigo, tendremos una pijamada.
— Genial, —dice Kurt mientras toma las flores y se dirige a la cocina.— Pero no vas a compartir mi cama, puedes quedarte en la habitación de invitados.
— Oh, no te preocupes, lo haré, —bromea Joe.— Ahora. Nunca he sido amigo de un chico gay antes, así que no estaba muy seguro de lo que debía traer para animarte, —divaga cuando vacía el contenido de su mochila sobre la mesa.— Así que perdóname si he sido horriblemente estereotipado. Me detuve a nada de traer mascarillas faciales.
— ¿Ves?, por eso me agradas, —Kurt se ríe mientras saca dos latas de refresco de la nevera.— Acabas de decirlo tal como es. Nunca has tenido un amigo gay, y sin embargo, nos aceptas a mi y Blaine como si no fuéramos diferentes.
— Pues no lo son, —dice Joe con el ceño fruncido, confundido.— Excepto que te vistes como si estuvieras listo para una sesión de fotos de Vogue y Blaine como si tuviera noventa.
— ¡Él no se viste así! —Kurt se ríe.
— Claro que sí. Como sea. Traje helado, —dice alegremente mientras arroja el envase para Kurt.— Y palomitas y películas. Pero sé lo mucho que te quejaste de Duro de Matar, así que asalté la habitación de Holly.
— ¿No se ha ido a casa para el verano?
— Sí, pero dejó una llave. ¿Bridget Jones?
— Odio a Bridget Jones.
— Oh, gracias a Dios, —dice Joe feliz mientras la mete de nuevo en su bolsa.— ¿Vaselina?
— Ya he tenido suficiente con este verano.
— Yo también. ¿Moulin Rouge?
— Podría con esa, —Kurt sonríe.
Más tarde esa noche, cuando se han llenado de palomitas de maíz y helado, y ambos están vestidos con sus pijamas de spiderman a juego, Kurt introduce a Joe en el mundo de "Bridezilla" (1).
— Este es el show más gay que he visto en mi vida, —dice con asombro.
— ¿Cómo puedes decir eso? Todas las parejas que se van a casar son hetero.
— Eso no importa. Es lo más gay de lo más gay, gay, gay. Me encanta.
Kurt se ríe en voz alta, alcanzando su teléfono cuando empieza a sonar.
— Hola, viejito.
— Buenas noches, niño precioso. ¿Puedo entender que llegó Joe?
— Sí. Estamos haciendo cosas gays juntos.
— Umm... Okay. Bien. Sí, tratándose de Joe, supongo que está permitido, —bromea.
— Gracias, —ríe Kurt.— Y gracias por las flores. ¿Cómo estás? ¿Tuviste un buen día?
— Estuvo bien. Lo mismo de siempre.
— ¿Blaine? —Kurt se da cuenta inmediatamente del malestar en su voz, tomando la llamada en el dormitorio.— ¿Qué pasa?
— Nada, es que... supongo que es mi turno de extrañarte muchísimo, —suspira.— Había estado muy ocupado cuando llegué por primera vez aquí, entonces Wes vino por la noche y ahora me... me siento solo.
— Oh, bebé, —Kurt hace un puchero.— Yo también te extraño.
— Me gustaría poder estar allí contigo. Necesito que me hagas sentir bien.
— Dado que Joe está sentado en el sofá , yo diría que eso sería un poco inapropiado, —bromea.— Pero cuando vuelvas te prometo que vamos a cerrar la puerta delantera y a no aparecer en público otra vez hasta que ambos estemos completamente satisfechos.
— Te echo de menos en otras formas también, ya sabes, —dice Blaine con sinceridad.— No sólo eso. Aunque tu cuerpo es... demasiado sexy... para morirse.
— Cuatro días más.
— Lo sé, —dice Blaine con un gemido ahogado.
— Blaine, cariño, ahora no, ¿okay?
— Okay, —dice de mala gana con un suspiro.— Lo siento.
— ¿Me llamarás más tarde para cantarme?
— Por supuesto.
. . .
La noche siguiente, cuando Blaine llama, Kurt empieza directamente con una disculpa.— Lo siento mucho, —dice rápidamente.— Me quedé dormido en casa de Joe. Me desperté en el sofá a las tres para encontrar que se había ido a la cama y pensé que no te gustaría que te llamara tan tarde. Luego, íbamos casi tarde para el trabajo esta mañana, así que no tuve tiempo, y he estado intentándolo desde entonces, pero obviamente estabas en el estudio.
— Kurt, está bien, —Blaine se ríe.— Me alegro de que te hayas divertido con Joe. En serio, no es gran cosa.
— Pero creo que no fue muy amable de mi parte. Estabas triste y yo estuve... apartado. Lo siento mucho.
— Kurt, en serio, está bien.
— ¿Seguro?
— Seguro. ¿Cómo estás?
— Bien. Contando los días... las horas...
— Yo también, —sonríe Blaine.— Dime lo que estás haciendo ahora mismo.
— Um, okay. Bueno, acabo de tomar un baño, y me iba a poner mi pijama antes de acomodarme a leer un poco e ir a dormir. Es el colmo de la excitación, te lo dije, —dice riendo.
— Iba a... significa que no tienes... —Blaine sonríe mientras sostiene el teléfono un poco más fuerte.— Entonces... ¿qué llevas puesto ahora?
— Um... ¿una toalla? —dice Kurt confundido.— Está alrededor de mis caderas.
— ¿Dónde estás?
— En la cama. Verás, mi teléfono estaba en la mesita de noche, así que...
— Kurt, tócate para mi.
— ¿Perdón?
— Tócate. Ponte duro.
— Blaine —Kurt ríe nerviosamente.— En serio.
— Hemos hecho esto antes.
— Lo... lo sé. Es que me siento un poco... avergonzado.
— Soy sólo yo, Kurt, —lo engatusa Blaine.— Nos satisfacemos con algún tipo de actividad sexual casi todos los días, a menos que yo esté deprimido y las cosas no funcionen, —se ríe de auto-desaprobación.— ¿Por qué te pones de repente tímido?
— Me siento... no sé... un poco expuesto, supongo.
— Okay, —dice Blaine dulcemente.— No tenemos que hacerlo. Lo siento.
— ¡No! No, no me entendiste. Lo deseo... Algo así como... de verdad lo deseo.
— Oh. —Blaine se aclara la garganta en la línea -es su turno para sentirse un poco incómodo.— Um... Okay, tengo una idea. Apaguemos nuestras luces y metámonos en nuestras sábanas.
Se produce una breve ráfaga de actividad, incluyendo una maldición en voz alta de Blaine cuando se golpea un dedo del pie con la esquina de la cama, lo que hace a Kurt reír.
— No es gracioso, —él resopla.— ¿Por qué no pueden tener un control remoto de iluminación como nosotros?
— Porque nosotros tenemos clase, y claramente el hotel donde te hospedas no la tiene.
— ¿Cómo te sientes ahora?
— Mejor, —dice Kurt con una pequeña sonrisa.— Pero no preparado para... para...
— ¿Dejarme escucharte masturbándote?
— Si. Eso. No estoy listo para eso... todavía.
— Puedes decirlo.
— Lo sé, es que se siente raro. Estoy tan acostumbrado a tenerte aquí conmigo. Es más fácil decir todas esas cosas cuando estamos en medio de la pasión.
— Lo sé... pero eso no significa que no pienses en ello. —Blaine le explica pacientemente.— A menudo tú inicias las cosas, o me envías mensajes de texto insinuantes.
— Oh, pienso en ello todo el tiempo, —dice Kurt, lo que hace a Blaine reír en voz baja.— En eso o en la boda.
— Ambas son formas perfectamente aceptables de pasar el tiempo. Entonces... dime lo que piensas.
— Respecto a los esquemas de color, me preguntaba si...
— ¡De la boda no, Kurt!
— Lo sé, —Kurt se ríe a carcajadas, relajándose al oír la risa de Blaine también.— Estaba bromeando. Pienso en... cosas.
— ¿Qué tipo de cosas?
— Algunas veces sólo pienso en ti, en tu sabor, en la forma en que tu piel se siente bajo mis manos, en la forma en que tu cuerpo se mueve. En la forma en que tus ojos se vuelven casi negros cuando hacemos el amor, y sólo tienen este brillante anillo dorado alrededor del exterior, la forma en que tu sonrisa ilumina toda tu cara.
— ¿Y otras veces?
— No, no. No es... no. Es que...
— Está bien tener fantasías, Kurt. Es bueno, de hecho.
— ¿Tú las tienes?
— Por supuesto, —dice Blaine como si nada.— Tengo muchas fantasías. Todas te involucran de una manera u otra. Solía fantasear con otros hombres, pero desde que te conocí ha sido... Bueno, no es que no encuentre a otros hombres atractivos, porque lo hago, pero tú eres a quien más deseo, si eso tiene sentido.
— ¿Podrías... decirme alguna?
— Claro. Pero hay que saber que es una fantasía, ¿okay? Algunas ya las hemos hecho, pero otras cosas... bueno, son sólo escenarios que me... um... han ayudado por así decirlo.
— Okay, —dice Kurt, su voz instando a Blaine para continuar.
— Bueno, una de las más grandes para mí fue sexo en el balcón, —dice, sabiendo perfectamente bien que Kurt está sonriendo en el teléfono.— Así que puedo palomear esa. Pero fue tan caliente. Me gusta la emoción de la posibilidad de ser descubierto. Para ser honesto, probablemente habría muerto si así hubiera sido, pero sí.
— Esa vez que te di una mamada en el callejón... nos descubrieron. Y fuiste arrogante como nunca.
— Es cierto, —admite Blaine.— Sin embargo no sé cómo me sentiría si alguien realmente nos viera cogiendo.
— Oh. —El ruido es suave, agudo y va inmediatamente al miembro de Blaine mientras sostiene el teléfono un poco más fuerte.
— ¿Kurt?
— La forma en que dices cogiendo. Es simplemente...
— ¿Lo quieres duro?
— Sí, —gime Kurt cuando siente su miembro crecer.— Digo... hacer el amor es hermoso... pero a veces sólo quiero ser sucio.
— Oh Jesús. —Blaine pasa la mano por encima de su erección e inspira con fuerza por la nariz.
— Me gustaría que me cogieras muy fuerte. Que me inmovilizaras y que simplemente me lo dieras.
— Me estás matando, —ríe Blaine.— ¿Estás duro?
— Estoy desesperado, —Kurt le responde honestamente.
— Ponte lubricante y empieza a acariciarte para mí. Pero hazlo lento para empezar, ¿okay?
Blaine toma el gemido como confirmación, poniendo crema hidratante en su propia mano y pasándola por encima de sí mismo.— ¿Lo estás haciendo?
— Sí, —susurra Kurt.— Dime más, Blaine. Dime lo que quieres que hagamos.
— Quiero... quiero que me uses, Kurt. Pero que realmente me uses. Quiero que me cojas y luego quiero que me la metas a la fuerza en mi garganta. Quiero que me cojas la cara, duro.
— Blaine... sí, —Kurt gime mientras hace caso omiso de las instrucciones de Blaine y empieza a bombear su miembro frenéticamente.— Quiero hacer eso, y quiero que me cojas con un consolador mientras lo estoy haciendo.
— Oh Dios... sí... joder, —exclama Blaine.
— Quiero que me cojas contra una pared, —Kurt le dice mientras Blaine aparta las sábanas de una patada, frenéticamente cambiando el teléfono a altavoz para poder poder pasar un dedo resbaladizo sobre su culo.— O tal vez yo te coja contra las puertas del balcón, donde los vecinos puedan descubrirnos en cualquier momento, mirando mientras gritas por mi pene en tu culo.
— Sí, cógeme Kurt. ¡Tómame! Oh Dios.
— Dedéate para mí.
— Lo estoy haciendo, —dice Blaine entrecortadamente.— Pero no es suficiente. Te necesito, bebé. Necesito que me cojas muy duro.
— Sí Blaine... oh Dios, sí... tómalo... —Kurt se viene con un grito, chorreándose sobre su estómago en calientes rayas blancas mientras escucha a Blaine gritando su nombre mientras él se viene también.
— OhDiosMío, OhDiosMío, OhDiosMío, —Blaine exclama suavemente mientras su respiración vuelve poco a poco a la normalidad.— Kurt, eres... demasiado bueno. Dios. No vuelvas... —hace una pausa para reír con incredulidad,— nunca vuelvas a hacerte el inocente conmigo, jovencito.
— ¡Ja! No fue fingido, —dice Kurt honestamente.— Pero tienes esta habilidad con las palabras que me prende... y luego la presa revienta y entonces emergen todo tipo de cosas.
— Eres tan... ugh. No lo sé. Tan caliente, tan lindo, tan hermoso, tan travieso... una embriagadora mezcla de inocencia y perversión. Me encanta.
— Tres días, —dice Kurt con nostalgia.
— Lo sé, mi amor, lo sé.
— ¿Blaine?
— ¿Hmm?
— Me gustó lo que hicimos. Me gustó escuchar... esas cosas... que quieres probar, y no puedo esperar para que las intentemos.
— ¿En serio?
— Si. Pero lo que más estoy deseando hacer, es estar en tus brazos otra vez. Eso es lo que extraño más que nada, estar envuelto en tu abrazo.
— Bueno, cuando yo pase por esa puerta el sábado por la noche, me comprometo a abrazarte muy fuerte, ¿de acuerdo?
— ¿Tal vez un beso también?
— Puede ser. Nunca se sabe. Te amo, niño precioso.
— Yo también te amo.
. . .
Blaine avanza lentamente a paso cansino por el pasillo el sábado en la noche, arrastrando su maleta detrás de él. Su rostro se ilumina considerablemente cuando ve su puerta, y la abre a toda prisa, de par en par.
— Estoy... ¡No me jodas! —Blaine se detiene en atónito asombro ante la vista delante él. Extendido en la alfombra de la sala, está Kurt. Completamente desnudo, con el culo al aire, cogiéndose a sí mismo con un gran consolador morado, mirando por encima del hombro a Blaine, con los ojos muy abiertos. En la enorme pantalla de televisión se está reproduciendo una película porno, pero Blaine no le presta ninguna atención cuando su boca se abre completamente y él sólo mira.
— Todavía no te esperaba de vuelta, —dice Kurt en voz baja.
— Es evidente. —Traga repetidamente, y parpadea rápidamente pero la vista sigue siendo la misma.— Te envié un mensaje de texto.
— Yo uh... no estaba mirando mi teléfono.
— Obviamente no, —dice Blaine, arqueando una ceja.
— ¿Podrías... tal vez cerrar la puerta? Estoy como que... expuesto.
— ¿Hmm? ¡Oh! Claro. Sí. —Blaine cierra la puerta de una patada y vuelve a su lugar, como si hubiera echado raíces allí y sin ser capaz de hacer cualquier otra cosa mas que mirar fijamente.
— Voy a... —Kurt murmura mientras que hace el intento de retirar el juguete.
— ¡No! No. No... no te detengas.
— Um... okay. —Kurt asiente y comienza a mover el consolador de nuevo, gimiendo en voz baja antes de detenerse para volverse hacia Blaine una vez más.— O te unes a mi o te sientas y ves, pero no te quedes ahí parado con tu maleta, y todavía con el abrigo y los zapatos puestos.
— Yo... uh... ¡Muy bien! Sí. Oh Jesús. —Blaine entonces parece volver a la vida, entrando de lleno en la sala de estar, donde arroja su ropa rápidamente antes de arrodillarse delante de Kurt.— Bésame, —suplica cuando Kurt levanta la cabeza de la alfombra para mirarlo.— Por favor, bésame.
Derribado hacia atrás con la fuerza de los brazos de Kurt, Blaine lo devora, gimiendo en voz alta mientras sus cuerpos desnudos se presionan entre sí y siente los dedos de Kurt tirando de su cabello. Sintiendo el miembro de Kurt enterrándose en su cadera, Blaine alcanza el juguete, y de inmediato comienza a meterlo duro en Kurt.
— ¡Joder! —gime Kurt, clavando sus uñas en los hombros de Blaine.— Oh, sí Blaine. Dame lo que necesito.
— Dime lo que quieres bebé, —le susurra al oído antes de morder sobre la sensible piel justo debajo de su oreja.
— Chúpamela.
Kurt Está esperando a que le den la vuelta y lo coloquen sobre su espalda, pero Blaine lo sorprende girando debajo de él, deslizándose a lo largo hasta poder tomar el pene de Kurt en su boca. Entendiendo la indirecta, Kurt se dobla para chupar a Blaine también, y por un momento la sala está en silencio hasta que Blaine mueve el consolador para frotar la próstata de Kurt y se aparta para gritar.
— ¡Blaine! Jesús... ¡joder! Oh mierda... ¡sí!
Empujando a Kurt de nuevo con la rodilla, Blaine toma su miembro tan profundo como puede, hasta que está golpeando la parte posterior de su garganta. Es demasiado para Kurt, la garganta profunda, siendo cogido por un consolador y chupando el miembro de Blaine, y se viene en el tibio calor de la boca de Blaine. Temblando y pulsando antes de que sus piernas fallen por completo, se las arregla para caer sobre la alfombra y no en el rostro de Blaine. Blaine rueda sobre su costado, sonriendo hacia él antes de besarlo tiernamente.
— Quiero verte venir, —Kurt susurra contra sus labios.— Así como lo hiciste el otro día en el teléfono. —Toma la mano de Blaine y chorrea lubricante en su palma.— Déjame verte masturbándote. Dedéate para mí, anda.
Nunca tímido, Blaine lo complace felizmente, arrodillándose para abrirse con tres dedos mientras acaricia su miembro. Kurt lo besa con fuerza antes de reemplazar la mano de Blaine con la suya, atrayendo a Blaine contra él mientras gime en la calidez del cuello de Kurt.
— Me voy a venir, —le dice entrecortadamente, apretando la cintura de Kurt con un brazo mientras llega al orgasmo, su cálido semen goteando sobre el estómago de ambos mientras Blaine gime feliz. Besa a Kurt suave, dulcemente, apartándose para sonreírle feliz de reencontrarse con su amor una vez más.
— Vaya regreso a casa, —dice riendo.
— Te he echado mucho de menos, —dice Kurt con un pequeño y lindo chillido en su voz que tiene a Blaine sonriendo mientras lo toma en sus brazos.
— Sé que te prometí mimos, —dice mientras apaga el DVD con el control remoto.— Simplemente no creo que haya mimos post coitales tan rápidamente. —Feliz y satisfecho, Blaine se acuesta sobre su espalda con los ojos cerrados y los brazos envueltos firmemente alrededor de Kurt, quien se hunde en su cuello.
— ¿Blaine?
— ¿Hmm?
— Recibí tu mensaje.
— ¿Cuál mensaje? —Frunce el ceño ligeramente, su cerebro trata de averiguar de lo que Kurt está hablando.
— El que me mandaste avisándome que estarías en casa en veinte minutos.
— Bien... ¡Hey! —Sentándose derecho, baja la vista hacia Kurt quien se ríe como un niño de escuela mientras mueve sus pies.— ¿Planeaste todo esto?
— ¡Sí! —Es todo lo que Kurt puede decir mientras ríe incontrolablemente ante la mirada de incredulidad en el rostro de Blaine.
— Tú... Pero... pensé que me había inmiscuido en un momento muy privado. Yo... —Sacudiendo la cabeza como si estuviera tratando de poner sus pensamientos en un cierto orden, Blaine intenta hablar varias veces antes de ceder y reír a carcajadas.— Kurt Hummel, pagarás por esto. ¡Pagarás! —Grita mientras se abalanza sobre él y comienza a hacerle cosquillas sin piedad.
— ¡Yo no te oí quejarte! —grita Kurt mientras se retuerce en la alfombra.— ¡Basta! ¡No, no, por favor!
Blaine deja de hacerle cosquillas, capturando las muñecas de Kurt e inmovilizándolas sobre su cabeza antes de besarlo duro.— Eres increíble, —dice sonriendo.— Después de nuestra conversación del otro día...
— Eso fue lo que me dio la idea, —dice Kurt con orgullo.— Incluso compré el consolador por mí mismo, sin ayuda de Wes.
— ¿Fuiste a una tienda a conseguirlo?
— Sí. ¿Te gusta?
— Parece... púrpura, —Blaine termina torpemente.
— Se siente fantástico, —dice Kurt mientras escapa de las garras de Blaine para sentarse.— No puedo esperar para usarlo en ti.
— ¿Se siente mejor que yo? —pregunta Blaine con un pequeño puchero.
— ¡Por supuesto que no! Nada podría sentirse mejor que tú. No hay nada mejor que sentirte dentro de mí, y no hay nada como esto, tampoco, —dice mientras se acurruca más cerca de él.— Esto es lo que realmente he estado esperando.
— Yo también. —Moviéndose hasta que su cabeza está descansando sobre el pecho de Kurt, Blaine suspira satisfecho.— Por favor, dime que podemos permanecer así el resto de la noche.
— Sin duda alguna podemos, —Kurt acepta con un dulce beso.— De vuelta a donde ambos pertenecemos.
(1) Bridezilla: Reality show estadounidense que se transmite por WE tv y que debutó el 1 de junio de 2004. Relata la vida de mujeres comprometidas para casarse, manejando los preparativos para la boda de manera enfática y, a veces humorística. La palabra "bridezilla" es un acrónimo que combina la palabra Bride (novia) con la bestia de ficción Godzilla para indicar una novia difícil.
