— ¿Es una broma? —pregunta Blaine cuando Kurt sale del edficio arrastrando dos maletas.— Nos iremos por diez días.

— Lo sé, —dice Kurt mientras ayuda a subir el equipaje al maletero.— Pero conoceremos a Kathy, y quiero causar una buena impresión.

— Creo que ella estará más preocupada con lo que Wes está usando que con un gay comprometido de diecinueve años, —le dice Blaine mientras mantiene la puerta del auto abierta para él, riendo cuando Kurt le enseña la lengua.

— ¿Entonces nadie conoce a Kathy todavía?

— No, —Blaine ríe mientras empieza a manejar.— Wes tendría insuficiencia cardíaca si ella conociera a Sebastian. Creo que él quiere mi aprobación antes de atreverse a hablar de ella con alguien más.

— ¿Entonces ya están saliendo?

— No seas tonto. Te lo dije, él nunca se lo pedirá ni en un millón de años.

— Pero sí han salido, ¿no? La última vez que hablé con él, habían ido a tomar café.

— Salen todo el tiempo, pero ambos siguen clasificándolo como amistad y no como una cita. —le explica Blaine.

— Entonces su primer no-cita doble será en Breadstix. Genial.

— Lo dice el hombre que aparentemente llena una maleta extra con ropa para el evento.

— Me gusta estar preparado, —dice Kurt mientras juguetea con la radio.— Y sé que Breadstix no es el colmo de la sofisticación, pero normalmente salimos a cenar en algún lugar elegante en LA.

— De hecho no iremos a Breadstix esta noche.

— ¿Qué? ¿Qué es toda esta farsa? —chilla Kurt con fingida indignación.— ¿Entonces a dónde iremos?

— No lo sé. A algún lugar en Columbus. Wes nos recogerá a todos.

— ¿Es una broma?

— ¿Eh?

— ¡Wes no puede recogernos, tonto! —chilla Kurt exasperado.— Wes tiene que recoger a Kathy, a solas, y decirle algo así como 'Kurt y Blaine se han retrasado, nos alcanzarán allá.' De esa manera, conseguirá llevarla a su casa al final de la noche.

— ¿Por qué tendría que hacer eso? No tiene sentido, —dice Blaine mientras frunce el ceño, confundido.— Pasará justo frente a la casa de mis padres. ¿Por qué no nos recogería?

— Toda la población femenina está dando gracias a sus estrellas de la suerte de que no seas un hombre heterosexual en este momento. ¡Cielos!

— Si yo conduzco, no voy a poder beber.

— ¡Entonces yo conduciré, idiota! Para ser honestos, pobre Wes. No es de extrañar que no tenga esperanzas. Digo, mira quién es el que le da consejos.

— No lo he hecho tan mal, —dice Blaine.— Te tengo.

— Detente, —ordena Kurt de pronto.

— ¿Qué?

— Detente.

Blaine hace una señal y se detiene en una gasolinería, volteándose a ver a Kurt con preocupación.— ¿Estás bien? ¿Te sientes mal?

— No. Pero no puedo hacer esto si estás conduciendo, —le dice antes de besarlo apasionadamente.— Te amo muchísimo.

— Te encanta tomarme el pelo, —se queja Blaine cariñosamente.

— Sí. Pero me gusta mucho más besarte.

— Entonces será mejor que lo hagas de nuevo, —sonríe Blaine mientras inclina la cabeza.

. . .

— ¡Perdón por llegar tarde! —dice Blaine mientras cruzan la puerta principal de la casa de los Anderson.— Estábamos...

— Besuqueándonos, —termina Kurt por él cuando Sara y Mike aparecen en el pasillo.

— Está bien, mi amor, —sonríe Sara mientras abraza a Kurt fuertemente, dándole a Blaine una mirada fulminante cuando él trata de golpear a su prometido.— Blaine, mi amor, no seas rudo con Kurt. A Kurt no le gusta.

Blaine resopla ruidosamente mientras Kurt mira hacia el suelo, agradecido cuando Mike lo distrae con un abrazo.— ¿Cómo están mis muchachos? —sonríe.— ¿Listos para las vacaciones? Kurt, he estado mejorando mis habilidades en el ajedrez.

— Como sea, —dice Kurt fríamente.— Todavía voy a vencerte. Nunca me ganarás Mike, ya deberías saberlo.

— Kurt nunca pierde, —confirma Blaine mientras empieza a subir las escaleras.— En nada. Nunca. Ahora su misión en la vida es lograr que Wes y Kathy estén juntos.

— Bueno, alguien tiene que hacerlo, mi amor, —dice Sara siguiendo el camino de los hombres.— Wes sólo habla de ella cuando nos visita.

— Tu madre tiene razón, —concuerda Mike cuando deja el equipaje en la habitación de la infancia de Blaine.— La última vez que estuvo aquí, Burt y yo estuvimos tratando de convencerlo de que le pidiera una cita, pero él no estuvo dispuesto a ello. Incluso Finn se ofreció a llamarla en su nombre, pero su oferta fue rechazada rápidamente.

— Parece que todos ustedes tienen esta vida que sigue sin Kurt y sin mi, —se queja Blaine cuando se sienta en su antigua cama.

— Bueno, por supuesto que sí, mi amor.— dice Sara mientras le acaricia el cabello.— ¿Qué esperabas que hiciéramos? ¿Que permaneciéramos ahí sentados sin atrevernos a socializar entre nosotros hasta que ustedes nos regalaran una visita fugaz?

— Si nos extrañan demasiado, tendrán que mudarse para acá otra vez después de que Kurt se gradúe, —dice Mike con una sonrisa.

— No haremos eso, —dice Blaine con una amplia sonrisa.— Mi prometido va a ser una estrella de Broadway.

— ¿Qué? —pregunta Kurt súbitamente.— ¿Desde cuándo?

— Desde siempre, —responde Blaine confundido.— Me lo dijiste cuando tenías quince.

— Lo sé, pero eso fue antes...

— ¿Antes de qué?

— Um... los dejaremos para que... arreglen las cosas, —dice Sara delicadamente mientras saca a Mike de la habitación.— Los vemos abajo.

— ¿Y bien? —pregunta Blaine cuando la puerta se cierra.

— Yo sólo... pensé que en no seguir el camino de Broadway, eso es todo.

— ¿Pero por qué? — toma las manos de Kurt y lo atrae hasta la cama junto a él.— ¿Qué ha cambiado?

— Tú... Nosotros... Matrimonio... bebés...

— ¿Pero y tus sueños? ¿Han cambiado?

— Sí, en la forma en que ahora tú estás en el centro de ellos, —responde Kurt honestamente.— Digo, Broadway sería genial pero... Pero pensé en trabajar en Chicago. Dispone de una gran escena teatral.

— Así es, —coincide Blaine, —pero eso no quiere decir que debas ceder a tu más grande ambición. Alcanza las estrellas, niño precioso. Encuentra un agente en Chicago por todos los medios; establécete ahí si quieres, pero por favor, nunca dejes de esforzarte por llegar a la cima. Ya sabes, para llegar a Broadway de todos modos vas a tener que actuar en cualquier lugar y en todos lados para llamar la atención.

— Pero tú quieres...

— Quiero verte feliz. Quiero verte en un escenario, brillando como la estrella que eres.

— Bebés, —termina Kurt.

— Ya hemos pasado por esto. Sí, los quiero, pero nada me va a detener de quedarme en casa cuidando a un bebé mientras estás fuera entreteniendo a las multitudes.

— ¿Y no te importaría? Por que, ¿honestamente? A mi sí. Me molestaría si tu te fueras a hacer lo que amas y yo me quedara esperando en casa con un bebé a la cadera.— Kurt se ruboriza ante su propia honestidad, esperando no haberlo ofendido, pero Blaine se inclina hacia él y besa su mejilla.

— Ya lo sé. Y lo sé porque sé lo mucho que odias que yo sea la única fuente de ingresos, y sé lo mucho que disfrutaste el tener un trabajo este verano porque sentirte en igualdad de circunstancias es muy importante para ti. Pero velo de esta manera, Kurt; este es mi momento de ganar dinero, de pagar la renta y las cuentas y al mismo tiempo ahorrar para nuestra boda. Y mientras estoy ocupado haciendo eso, tú estás ocupado aprendiendo tu oficio. Yo aprendí el mío también, no lo olvides. Algunos años atrás, cuando tú apenas eras un pequeñito, yo estaba esforzándome en aprender las complejidades de la música para que pudiera vivir de ello. No es diferente de lo que tú estás haciendo ahora, excepto que no nos conocíamos en ese entonces. Así que vas a estudiar muy duro para que cuando estemos listos, podamos cambiar de roles. Tú serás el sostén de la familia y yo me quedaré en casa con un bebé en mi cadera y no me molestará en lo más mínimo.

— Ugh, —dice Kurt mientras se deja caer en la cama con un suspiro.— Ahí vas de nuevo.

— ¿Qué hice? —pregunta Blaine, preocupado cuando cae junto a él.

— Hacer que me enamore todavía más de ti. Es algo así como el don que tienes, —sonríe Kurt.

— Aw, detente, —se sonroja Blaine.

— Es la verdad. Y si no tuviéramos que ir a algún lugar esta noche, besaría cada centímetro de ti, sólo para demostrar mi punto. Pero sí tenemos, así que esto tendrá que esperar. Sólo quiero que sepas que estoy eternamente agradecido de haber encontrado a alguien que me entiende y que me ama a pesar de mis defectos.

— Es por tus defectos que te amo, idiota. —dice Blaine cariñosamente cuando se envuelve en los brazos de Kurt.— Porque eso es lo que te hace perfecto para mi. Pero tener ambiciones no es un defecto. No querer cruzarse de brazos mientras el mundo pasa frente a ti, es algo para admirarse. Personas como tú... fuiste hecho para ser visto y escuchado, tienes que hacer una diferencia a gran escala.

— ¿Y si no lo hago? —preguta Kurt con miedo.

— Ya lo hiciste, —dice Blaine, sentándose y tendiéndole una mano.— Me pediste que me casara contigo.

. . .

Llegan al restaurante para encontrar a Wes sentado nerviosamente junto a una preciosa pelirroja en un gabinete, ligeramente alejados la una del otro, como si temieran cualquier tipo de contacto físico. Wes alza la vista, sonriendo enormemente cuando ve a la pareja y corre a abrazarlos a ambos fuertemente.

— Es ella, —susurra emocionado cuando pone la cara entre ellos.

— Es muy bonita, —dice Kurt alegremente.— Háganse cargo de sus abrazos y besos no-gays, voy a saludar.

Camina hacia la mesa donde está Kathy mirando a Wes y a Blaine con sospecha cuando Blaine toma la cara de Wes entre sus manos y besa su frente firmemente.

— Ignóralos, siempre hacen eso después de haber estado separados por mucho tiempo. Soy Kurt, —dice, tendiéndole una mano con una sonrisa.

— Kathy, —dice ella cuando estrecha su mano.— Wes es...

— Wes es heterosexual, —la tranquiliza.— Y mi prometido es completamente mío de cualquier manera, —dice orgulloso,— pero ellos son... son como... más que mejores amigos. Incluso más cercanos que hermanos.

— Oh, —dice Kathy asintiendo, aunque ella realmente no entiende en lo más mínimo.— ¿Crees que vendrán a sentarse? Me parece que están en el paso de los meseros.

— ¡Blaine! Quítate, —dice Kurt cuando el par rompe su abrazo y vienen a la mesa.

— Lo siento, —dice Wes tímidamente.— Es que extrañé a Blaine muchísimo. ¡Oh!, —exclama, de pronto recordando.— Él es Blaine. Mejor amigo, hermano, y confidente.

— Y Wes es mi salvador, —dice Blaine estirándose a través del gabinete para estrechar su mano.

— ¿O-kay? —dice Kathy mientras sus ojos se mueven de un lado a otro.— Bueno, es un placer conocerte al fin.— sonríe.— Después de todos los correos electrónicos que hemos intercambiado. Gracias por dejarme vivir en tu casa.

— No te preocupes, —ríe Blaine.— Me alegro que te gustara.

— Había olvidado que eres Inglesa, —dice Kurt feliz.— Tu acento es adorable.

— ¿Verdad que sí? —dice Wes, luego se sonroja.

— Blaine, mi amor, ¿por qué no van Wes y tú a traernos unas bebidas al bar? —dice Kurt acariciando dulcemente su mano.

— Podemos pedirlas desde aquí, —responde Blaine con una sonrisa.

— Aún así, ¿por qué no van al bar?

— ¿Por qué? Ellos vendrán a tomarnos la orden aquí. No tengo...

— Ve al bar, Blaine, —dice Kurt con una patada en la espnilla bajo la mesa.— Ahora.

Blaine se pone en marcha arrastrando a Wes, ambos quejándose de Kurt y de sus pedantes maneras. Volviéndose a Kathy con una brillante sonrisa tan pronto como están fuera del alcance del oído, Kurt dice,— Entonces. Wes y tú.

— Oh, no hay Wes y yo, —dice Kathy en voz baja mientras juega con su servilleta.— Él es... uh... sólo un amigo.

— ¿Te gustaría que fuera algo más? —pregunta Kurt audazmente.

— Lo que yo quiera no importa, —dice ella con un pequeño encogimiento de hombros.— Él no está interesado.

— ¿Cómo lo sabes?

— Nos vemos mucho, hablamos todos los días. Vamos al cine, a cenar, a tomar un café o simplemente a caminar pero... bueno... él nunca ha intentado... nada.

— Porque está aterrado, es por eso, —susurra Kurt con complicidad mientras se inclina hacia ella.— Le gustas. Mucho. Créeme.

— Pero entonces por qué él no...

— No lo sé. ¿Tal vez él piensa que es muy pronto después de tu divorcio?

— ¡Pero no lo es! —dice Kathy enfáticamente.— Nos alejamos seis meses antes de haber discutido lo del divorcio, y fue muy amistoso.

— ¿Wes lo sabe?

— No, supongo que no, —dice ella mirando hacia la mesa.— De verdad me gusta, Kurt. —Kathy lo mira con ojos brillantes.

— Entonces ve por ello, —le dice Kurt, estrechando su mano.— Wes es... increíble. No lo conozco tan bien como Blaine, pero lo conozco lo suficiente para decir que sería el segundo novio más perfecto del mundo -obviamente dado que Blaine es el primero.

— ¿No te incluyes a ti mismo?

— Cariño, estoy en un nivel distinto, —dice haciendo a Kathy reír a carcajadas.— ¿Te ha dicho como es que él y Blaine se volvieron tan cercanos?

— No, —niega con la cabeza.— Dijo que eran amigos desde la escuela pero que se volvieron más cercanos después de la universidad. Le pregunté pero murmuró algo de que necesitaba la autorización de Blaine para decir algo.

— Sí, supongo... supongo que no se sentiría cómodo diciendotelo de otra manera. Pero si vas a estar por aquí, es probablemente algo que debes saber. Eso ayuda a explicar por qué se cuentan todo -a menudo antes de decírselo a otras personas... aunque lo que realmente quiero decir con esto es que Blaine le dice a Wes la mayoría de las cosas antes de decírmelas a mi.

— ¿Eso te molesta?

— No, —dice Kurt como si nada.— Solía molestarme. Pero en última instancia, estoy feliz de que se tengan el uno al otro. Y amo a Wes profundamente.

— Allá vienen, —dice Kathy de pronto cuando mira por encima de su hombro.— Gracias, Kurt.

— Cuando quieras. Y será mejor que vayas sobre él esta noche.— sonríe cuando ella enronjece.

La cena pasa demasiado rápido, Blaine y Kurt encuenternan la compañía de Kathy estimulante, y la timidez de Wes completamente adorable. Se despiden en el estacionamiento, con Kurt indicándole a Kathy desesperadamente que vaya por él hasta que se da cuenta que Blaine lo está mirando.

— Eso estuvo bien, —dice Blaine esa noche mientras yacen en la cama juntos.

— No hemos hecho nada todavía.

— La cena, tonto, —responde Blaine con una risa.— Aunque... —rodando hasta colocarse encima de Kurt, lo besa profundamente, moviendo rápidamente sus manos al frente del pantalón de la pijama de Kurt.— No diría que no a besarte mucho antes de dormir.

— Eso es más que 'besarme mucho'... ¡oh! —gime Kurt cuando los dedos de Blaine de pronto se mueven al interior de sus pantalones para agarrar su miembro medio duro.

— Lo siento, tienes razón, —dice Blaine con una sonrisa mientras se retira.— Qué inapropiado de mi parte.

— Pon tu boca a mi alrededor en este momento, —gruñe Kurt, pero justo cuando Blaine está agachando la cabeza en esa dirección, su teléfono vibra en la mesita de noche. Se vuelve para leerlo -para total frustracion de Kurt- y luego cae sobre la almohada con una risa, dándole el teléfono a Kurt.

— ¡Finalmente! —murmura, poniendo el teléfono de vuelta en su lugar -el mensaje de texto de Wes aún brillando en la pantalla.

¡KATHY ME BESÓ!

. . .

— Hey Tío Blaine, ¿adivina qué? —dice Taylor cuando se arroja a sus brazos abiertos.

— ¿Qué? —ríe Blaine mientras se las arregla para atrapar a su sobrino, quien ahora casi lo iguala en altura.

— Somos ahora un año más jóvenes que el Tío Kurt cuando ustedes dos se conocieron, —termina Maddie por él.

— Okay, voy a necesitar que dejen de hablar, —un avergonzado Blaine ríe cuando la besa.

— Cuando nos conocimos, no cuando empezamos a salir, —señala Kurt mientras abraza fuertemente a cada uno de ellos.

— No, porque ya tenías dieciséis cuando eso pasó, —bromea Taylor.— Oh Dios mío, recuerdo que pensaba que eras tan genial, —dice él con incredulidad.

— Eso fue antes de que descubrieras las patinetas, y cuando todavía mantenía alguna esperanza para ti respecto a la moda, —bromea Kurt de vuelta.— ¿Qué son estas? —pregunta tirando de las cadenas que cuelgan de sus jeans.— Pareces como un oficial de prisión.

— Moda, Tío Kurt. Algo de lo que tú no sabes nada.

— ¡Ooh! —ríe Cooper cuando llega por el pasillo a saludarlos.— Cuidado, Tay, harás un enemigo de tu persona favorita.

— ¿Qué? —grita Blaine indignado.

— No te preocupes, eres mi favorito, —susurra Maddie mientras lo toma del brazo y lo conduce al interior.

Como siempre en sus viajes a LA, el tiempo pasa rápidamente. Blaine y Kurt sienten que apenas se ven el uno al otro hasta que colapsan, exhaustos, en la cama cada noche. Kurt pasa tiempo con Cooper y Mike, mientras que Blaine y su madre entretienen a los gemelos, luego Maddie arrastra a Blaine a un centro comercial con Cooper y su tarjeta de crédito mientras que Kurt, reacio, hace un viaje al parque para ver a Taylor y sus amigos deslizándose a lo largo de algo que aparentemente se llama Half Pipe (1), pero que a Kurt le parece como una gigantesca pérdida de tiempo. Aún así, sonríe y aplaude, y al final admite que Taylor tiene un don para el skateboard, aunque lo hace trazar una línea en intentarlo por sí mismo.

Las cenas están salpicadas de tardes perezosas alrededor de la piscina, donde Claire y Blaine permanecen en el agua, mientras que Mike trata desesperadamente de vencer a Kurt en el ajedrez, Sara toma fotos sin fin de todos sus amores y Cooper corre dentro y fuera buscando bebidas y helados. Como siempre, su última noche termina con un paseo al atardecer por la playa, y Cooper y Blaine finalmente tienen tiempo a solas.

— Gracias por venir de nuevo, —dice Cooper mientras patea en la arena.— Me gusta que se ha convertido en una tradición de la familia Anderson.

— Fue un placer, —sonríe Blaine mientras observa a sus padres paseando delante de ellos de la mano.— Un matrimonio como el de ellos, eso es lo que quiero, —dice cuando se da cuenta que Cooper está viéndolos también.

— Yo también. Claire y yo nos esforzamos por ser así. Son sus bodas de oro el próximo año.

— Lo sé. Dios. Cincuenta años. Me pregunto si Kurt y yo llegaremos tan lejos. Tendré ochenta y siete.

— Bueno, eso me pone en noventa y seis por lo que creo que vamos a terminar esa conversación ahora, —Cooper se ríe.

— Odio verlos envejecer, —admite Blaine en voz baja mientras observa a sus padres detenerse para sentarse en la pequeña pared.— Papá particularmente. A veces los miro y me doy cuenta que ya no son jóvenes. Ya sabes, a mamá le toma un poco más de tiempo hacer las cosas, papá olvida cosas...

— Graciosa realidad, —reflexiona Cooper.— Tienes niños y pasas tantos años viéndolos crecer. Me pregunto cuándo cambia eso. Cuándo piensas 'está bien, suficiente de crecer, permanece tal y como estás por favor.'

— Bueno, yo no sé nada de niños, pero no me importaría mantener a Kurt de diecinueve años para siempre, —bromea Blaine.

— Cálmate, veterano, —ríe Cooper.— Ustedes dos son ridículos. Van a estar todavía en la fase de la luna de miel en sus bodas de oro, de eso no tengo ninguna duda.

— Hmm. Sí, —sonríe Blaine,— Es fantástico. Pero las cosas cambian. Han cambiado desde que empezamos a vivir juntos. Pero sólo para bien.

— Todavía 'se divierten' en esa casa de la piscina, —dice Cooper con un codazo.— Literal y figuradamente.

Blaine tiene la decencia de sonrojarse.— Como he dicho, me gustaría poder mantenerlo de diecinueve años. Aunque apenas puedo seguirle el ritmo a mis casi treinta y cinco, por lo que probablemente me mataría a los cincuenta.

— Me alegro de que todo saliera bien, —dice Cooper.— Cuando pienso en su graduación...

— Lo sé. Pero eso quedó en el pasado. Estamos juntos para siempre.

— Oh, yo sé que así es. ¡Dios! Kurt me decía lo mucho que te extrañó cuando te fuiste. Estaba contento de tenerte en casa... ¿Por qué estás sonrojándote? ¿Qué hay de vergonzoso en eso?

— Nada, —murmura Blaine.— Yo también lo eché de menos.

— No puedo creer que él haya rechazado la oportunidad de estudiar en Inglaterra porque te extrañaría demasiado.

— Perdón, ¿qué? —dice Blaine bruscamente cuando él se para en seco.

— Oh, mierda. —Cooper parece horrorizado cuando Blaine se pasa la mano por el cabello.— Yo no sabía que no lo sabías. Él no dijo que era un secreto. Mierda. Mierda.

— Um... Está bien. Wow. ¿Él lo rechazó?

— Eso es lo que dijo, —Cooper se encoge de hombros, todavía mortificado por su desliz.— Que podría haber ido a estudiar a cierta escuela de teatro en Inglaterra durante seis semanas, pero dijo que no porque no quería estar lejos de ti por tanto tiempo... he echado todo a perder, ¿no? Ahora habrá una gran pelea y voy a tener que perseguir a Kurt de nuevo.

— No, no, —Blaine lo tranquiliza rápidamente.— Estoy sorprendido. Pero no voy a pelear con él sobre eso. Voy a hablar con él cuando lleguemos a casa.

— ¿Blaine? ¿Estás enojado?

— No enojado... bueno... un poco enojado tal vez, porque él siempre está sobre mí para que le diga las cosas y luego va y hace exactamente lo que él no quiere que yo haga. Pero estoy más que nada triste de que él sintiera que no podía hablar de esto conmigo.

— Tal vez no había mucho que discutir, —sugiere Cooper.— Podría ser que simplemente decidió de inmediato que no quería ir.

— Hmm, tal vez, —Blaine fija una brillante sonrisa en su rostro.— Ah, bueno. Me atrevo a decir que todo se solucionará por sí mismo. Ahora, háblame de esa película que está haciendo.

. . .

— ¿Estás bien? —Kurt pregunta más tarde esa noche. Están en la cama juntos, encerrados en la casa de la piscina de Cooper, escuchando los sonidos suaves de la noche a su alrededor. La cabeza de Blaine descansa en el pecho de Kurt y pasa un ocioso dedo sobre su esternón mientras Kurt acaricia suavemente sus hombros.

— Sí, —murmura Blaine en voz baja.— Sólo triste de irme, supongo.

— Lo sé, —dice Kurt con un pequeño beso en el cabello.— Sé que es triste. Pero no pasará mucho tiempo de aquí al día de Acción de Gracias.

— Supongo. —Un silencio cae -uno que Kurt no puede dejar de sentir que está cargado con algo, pero Blaine no está comunicativo. Él suspira profundamente, a punto de preguntarle una vez más lo que está mal, pero Blaine lo sorprende.

— ¿Kurt? Me lo dirías, ¿verdad? ¿si algo te molesta?

— Por supuesto, —exclama, apoyándose en un codo, por lo que Blaine se ve obligado a sentarse derecho.— ¿Por qué?

— Porque... No importa.

— No te atrevas, —Kurt estalla de repente, sacudiendo la cabeza con vehemencia.— No hagas esto otra vez.

— No, no lo estoy haciendo, —lo tranquiliza Blaine.— Tenemos que hablar cuando lleguemos a casa, eso es todo.

— ¿Sobre qué?

— Aquí no, Kurt. No quiero hacer esto aquí y ahora, cuando los dos estamos cansados y que potencialmente podría derivar en una discusión. Odio cuando nos peleamos incluso por las cosas más pequeñas.

— ¿Y tú crees que vamos a pelear por lo que sea que es? —pregunta Kurt, cada vez más preocupado.

— No quiero pelear, —repite Blaine.— Es por eso que te estoy pidiendo que esperemos. Como aquella vez que pasaste la noche en casa de Joe y tuve que esperar por ti.

— Okay, —murmura mientras cae sobre la almohada con un suspiro, aunque Blaine puede decir que no está contento.

— Entiende esto, Kurt. Aún te amo, y no hay nada malo en nuestra relación, ¿de acuerdo?

— ¿Seguro?

— Seguro.

— No sé si seré capaz de dormir, —dice Kurt mientras su voz va haciéndose repentinamente pequeña y Blaine se da cuenta que está llorando.

— O, niño precioso, —Blaine suspira mientras lo toma en sus brazos.— No es nada malo, te lo prometo. Y yo no voy a ir a ninguna parte.

— Por favor, no lo hagas. Nunca.

Él cae en un sueño intranquilo al final, pero Blaine se despierta varias veces en la noche, cuando Kurt grita en su sueño, gimiendo y retorciéndose mientras llora una y otra vez porque Blaine se quede con él. Blaine hace su mejor esfuerzo para calmarlo, apartándole el cabello húmedo de la frente y sosteniéndolo cerca hasta que finalmente Kurt se despierta en la madrugada, mareado y desorientado y quejándose de dolor de cabeza. Se mueven por la casa en busca analgésicos, luego, permanecen en silencio bebiendo café hasta que gradualmente la casa comienza a despertar.

Kurt está pálido y callado en el vuelo a casa, lo que lleva a Sara a preguntarle un millón de veces qué está mal, y a rogarle a Blaine para que pasen la noche en Ohio, pero Kurt insiste en que se sentirá mejor en su propia cama, por lo que dicen adiós y vuelven a casa.

— Bien. —dice Blaine tan pronto como llevan las maletas a la habitación.— ¿Qué pasa?

— ¿Eh?

Blaine lleva a Kurt hasta el sofá, donde espera con nerviosismo, pero Blaine lo jala hacia atrás hasta estar descansando en la esquina, y luego toma las manos de Kurt en las suyas.— Anoche te dije que teníamos que hablar. Hasta ese momento estabas bien. Y luego me asustaste. Entonces, ¿qué es? Entiendo que podrías estar preocupado, pero hice todo lo posible para asegurarte que estábamos bien. Toda la noche estuviste llorando por mí, porque no te dejara, apenas has hablado en todo el día y luces enfermo. Me gustaría saber, por favor. ¿Qué crees que está mal? — Sus palabras directas y la firmeza con que las dice sorprenden a Kurt, que había pensado que podría salir de esto fingiendo una enfermedad, pero se hace bastante evidente que Blaine no lo tolerará.

— Tú sabes, —Kurt susurra vergonzosamente.— Yo sé que tú sabes, y me siento tan mal. Debería haberte dicho. Hice exactamente lo que siempre te decía que no hicieras, y luego le dije a Cooper.

— ¿Qué era, Kurt? —Blaine lo insta amablemente, necesitaba oírlo de él.— ¿Qué le dijiste?

— Que he sido seleccionado para estudiar en Inglaterra durante seis semanas, —dice Kurt, con apenas un susurro.

— ¿Pero lo rechazaste?

— ¡Por supuesto que lo rechacé! —exclama con incredulidad.— ¿Qué pensaste que iba a hacer?

— No sé, Kurt. ¿Hablarme de ello, tal vez?

—¿Qué había que hablar? No voy a ir, y eso es todo. Siento no habértelo dicho, y siento que tuvieras que enterarte a través de tu hermano, pero te prometo que no voy a ir a ninguna parte, —dice sonriendo, suavizando su tono mientras trata de tranquilizarlo.

— Aún así, me gustaría saber más sobre ello, si te parece bien.

— ¿Por qué?

— Porque sí, —responde Blaine con firmeza.

— ¿Qué quieres saber? —Kurt suspira con petulancia, recordándole a Blaine los quince años de edad que una vez tuvo.

— Bueno, has dicho que te seleccionaron. ¿Cuántos fueron elegidos?

— Seis, —Kurt mantiene la mirada baja, negándose a mirar hacia arriba mientras habla.

— ¿De cuántos?

— El curso entero.

— Wow, —Blaine deja escapar un silbido.— Eso es increíble. Entonces, ¿qué implica?

— Estudiar en la Escuela Central de Discurso y Drama. Es como un programa de intercambio, envían a seis estudiantes aquí y nosotros vamos allá.

— ¿Y tiene algún costo, o qué?

— Hay que pagar el vuelo, obviamente, y los alimentos. Te proporcionan el alojamiento.

— ¿Alguno de tus amigos va?

— Joe. Él es... bueno, es un actor increíble. Sé que no lo ves en el escenario, pero sinceramente, él es fascinante de ver. Los tutores están bastante seguros de que va a ser la próxima gran estrella, probablemente en el ámbito del cine. Él no canta ni baila mucho -a pesar de que está estudiando teatro musical.

— Wow. Me alegro por él, — Blaine sonríe, feliz de oír el orgullo en la voz de Kurt cuando habla de su amigo.— Creo que debes ir.

— ¿Qué? —Kurt está en pie al instante, con las mejillas en llamas mientras comienza a gritar.— ¿Estás loco? ¿O simplemente quieres deshacerte de mí durante más de un mes?

— ¿Puedes escucharme? —Blaine pregunta calmadamente, indicándole que se siente.

— ¡No! No quiero escuchar porque ya te lo dije, ¡no es una opción! —Kurt está hirviendo mientras grita cada vez más fuerte y al mismo tiempo Blaine se sienta tranquilamente, con las manos cruzadas en su regazo.— ¡No quiero ir!

— Yo creo que sí.

— ¿Eso crees? ¿Eso crees? Bueno, yo creo que no me conoces en absoluto entonces. Yo no voy a ir, no me quiero ir y no puedes obligarme a ir. Si quieres deshacerte de mí simplemente déjame y terminamos con esto. ¡No me pongas en un puto avión a Inglaterra!

— ¿Te estás escuchando? —Blaine le grita, finalmente perdiendo la calma mientras sigue a Kurt hasta el dormitorio.— ¡Hablas como un niño! Por eso no quería tener esta discusión en LA, porque no quería que nos peleáramos por ello. Me tomé mi tiempo, procesé mis pensamientos y traté de tener una conversación madura contigo acerca de esto. ¡Pero no estás dispuesto a escucharme! No esperes que me siente allí a escuchar como me gritas y a dejar que te salgas con la tuya Kurt, porque no lo haré. Si no estás preparado para comportarte como un adulto, entonces yo no estoy dispuesto a discutirlo, pero no me culpes dentro de diez años cuando estés sentado ahí pensando 'Realmente desearía haber tomado todas las oportunidades que se me ofrecieron.' Si piensas que no voy a extrañarte estás muy, pero muy mal. Y si piensas que estoy sugiriendo esto como una manera de terminar nuestra relación, entonces debes mirarte a tí mismo larga y profundamente Kurt, porque entonces eres tú el que no me conoce, y no al revés. Ahora te voy a dejar para que te pongas de mal humor, como el petulante de quince años que pareces ser, con la intención de canalizar el momento, y cuando estés listo para hablar de manera adulta, por favor, ven a buscarme a la sala de música.

Él cierra la puerta del dormitorio con fuerza e irrumpe en la sala de música, donde no pierde el tiempo en conectar sus auriculares y sentarse frente al piano, sacando su ira y frustración con Bethoven. Permanece solo durante mucho tiempo antes de que la puerta se abra y aparezca un tímida Kurt con ojos rojos, sintiéndose aliviado cuando Blaine deja de tocar y da palmaditas en el banco junto a él.

— Lo siento mucho, —susurra Kurt.— Perdí los estribos y dije algunas cosas que son inexcusables.

— Perdonado, —dice Blaine simplemente cuando pone un brazo alrededor de sus hombros.— Pero, por favor trata de mantener ese temperamento bajo control. No es... —suspira, tratando de encontrar las palabras adecuadas.— No me importa que te pongas así por cosas que son justificables. Pero lo único que estaba tratando de hacer era hablar contigo. Eso es todo. Sin recriminaciones, ni juicios... y simplemente te pusiste contra mi.

— Lo siento. Estoy listo para escuchar, si todavía deseas hablar.

— Sí, porque siento que esto es importante. Kurt... Hemos estado juntos tres años y medio. En ese tiempo has cursado dieciocho meses de secundaria, te has graduado y terminado tu primer año de universidad. Vamos a estar juntos por el resto de nuestros días, nunca habrá otro para ninguno de nosotros. Pero yo no quiero ser siempre la razón por la que te refrenas. Es por eso que nunca te sugerí que asistueras a otra universidad que no fuera NYADA. Es por eso que tenía que asegurarme un millón de veces que te transferías a Chicago por ti, y no para apaciguarme. Yo no te quiero, cuando tengas treinta y cinco, sentado ahí y pensando 'Si yo hubiera' sobre cualquier cosa... Especialmente si te frenaste por mi culpa.

Haciendo una pausa, formula sus palabras en su cabeza con cuidado antes de continuar.— Yo lo hice, ya ves. Trato de no vivir con remordimientos porque en última instancia mi camino me ha llevado a ti, pero hay tantas cosas que desearía poder haber hecho, que no hice. Cuando conocí a Luke me pidieron que fuera de gira con Aerosmith. Ahora, yo sé que es un concepto divertido para que puedas comprenderme, —dice sonriendo cuando se da cuenta de la sonrisa de Kurt.— Pero ellos me lo pidieron y yo lo rechacé. Una gira mundial de diez semanas y dije que no. Simplemente desperdicié esas diez semanas en un enorme loft rodeado de gente que no podía soportar y que se drogaba mientras me sentaba en un sofá, esperando a que mi novio se fijara en mí. Me hubiera gustado haber ido. Desearía haber tratado de convertirme en un artista propio cuando me gradué, en lugar de esconderme detrás de otras personas porque no tenía suficiente fe en mí mismo. Me hubiera gustado haber intentado vender algunas de mis canciones. Me hubiera gustado haber ido con Luke ese día que me dijeron que estaba muy mal, en lugar de esperar cuarenta y ocho horas. Pero más que nada, desearía no haber puesto a mis padres y a Wes en ese infierno que le siguió.

Se toma un momento más y lo mira a los ojos.— Kurt... no quiero que eso nos suceda a nosotros. Estoy más que consciente de que al vivir conmigo te estás perdiendo de toda la vida en un dormitorio en la universidad, y de la vida estudiantil real, pero de alguna manera pienso que es mucho más adecuado para ti vivir en un apartamento elegante con un enorme armario, —bromea con suavidad.— Pero escucha. Has sido seleccionado para esto, eso significa que ellos piensan que tú y otros cinco chicos son lo suficientemente talentosos como para representar a su universidad. Esta es una oportunidad increíble, y la oportunidad de experimentar la vida en otro país por un corto tiempo con tu gran amigo al lado. Te echaré de menos como no tienes una idea, y sí, va a doler. Pero, no sé, tal vez podría volar y visitarte a la mitad.

— Sin embargo, son seis semanas, —dice Kurt en voz baja.— Seis semanas enteras.

— Pero, ¿qué son seis semanas cuando dispondremos de sesenta años? —Blaine toma la mano izquierda de Kurt, pasando su pulgar sobre el anillo de compromiso.— Yo quiero que vayas, —dice, parpadeando para contener las lágrimas.— Y creo que si eres honesto contigo mismo, tú también quieres ir.

— Me iría en un mes. Estaríamos separados para tu cumpleaños.

— O podríamos pasarlo en Londres, juntos.

— Me siento como un niño pequeño, —susurra Kurt.

— ¿Por qué? —La voz de Blaine es suave, cariñosa cuando lo mira con preocupación.

— Porque yo sólo quiero que alguien me abrace mientras lloro y lloro.

— Creo que puedo hacer eso.

— No va a ser bonito, —dice Kurt, y las lágrimas ya empiezan a caer.— Estoy hablando de chillar con ganas.

— Seguirás siendo hermoso para mí.

— Oh Blaine, —la voz de Kurt se quiebra cuando se rinde y deja que enormes sollozos se hagan cargo de su cuerpo.— Te voy a extrañar muchísimo.


(1) Half Pipe: es una estructura en forma de "U" usada, generalmente, en la práctica de deportes extremos, como el skateboard. Los materiales suelen variar en función del deporte. En el skate suelen ser de madera.