N/T: Antes de comenzar con la lectura, me gustaría que tomaran en cuenta la siguiente información con la finalidad de que, en determinado punto del capítulo, comprendan a la perfección un juego de palabras.

Oyster: Ostra. Familia de moluscos que, entre otros, comprende las especies de ostras y ostiones. De entre estas especies, la "Concha Nácar" es capaz de producir perlas de colores intensos: rojo, arco iris, azules, verdes y púrpuras.

Ahora sí, a leer =)


Blaine,

Crees que eres gracioso, ¿no?

Hoy tuve un día de mierda. En primer lugar, se me hizo tarde. Joe no volvió a casa ayer por la noche (creo que se ha "dado a conocer" a sí mismo con la mitad de las damas de Londres) y he estado confiando en él para despertarme, así que fui a clase derrapando diez minutos tarde -sudando de hecho- para ir directamente a las dos horas de baile. Morí.

Luego me fui directo a la clase de actuación, sólo para descubrir que haríamos algo de Pinter (1). Me gusta Pinter, de verdad, así es. Pero es tan... nada que ver conmigo, supongo. De todos modos, realmente me agobió. Salí alrededor de las dos, y me estaba muriendo de hambre. Me acerqué a este lugar de sándwiches que Joe y yo hemos encontrado, esperé en la fila y ordené, sólo para descubrir que había dejado mi cartera en mi habitación. No tenía ni a Joe, ni dinero. ¿Y sabes qué? Ellos no me dejaron comer mi sándwich, Blaine. Ellos no me dejaron. Eso no habría sucedido en mi natal EUA. De ninguna manera. Les dije que iría a casa, a conseguir sus estúpidas cuatro libras inglesas para traerlas de vuelta, pero no. A pesar del hecho de que hemos estado yendo allí casi a diario para el almuerzo durante dos semanas.

Bueno, pueden irse a tomar por el culo (2) (¡¿cuán Británico soy?!) porque fui a Franco, me dio mi moka y mi biscotti (3) con amor de Blaine y me preparó un sándwich y me lo dio gratis también.

Así que regreso a mi dormitorio y decido ver si Rachel está por ahí para una sesión en FaceTime antes de ir a clase. Sí, ahí estaba. Sólo ella podía darme toda una horrible fila de quejas acerca de Finn, y se pasó todo el tiempo chillando con 'dile esto', 'dile aquello'. Odio cuando ella es así porque... porque es como si no fuera mi amiga. Es más como si ella me hablara porque quiere enfadar a mi hermano. Ugh.

De todos modos, yo estaba muy enojado, y revolví las cartas para encontrar "abre esta si quieres reír."

No sé, Blaine, lo que esperaba encontrar. No era un montaje de fotos de toda mi familia y amigos haciendo las caras más ridículas conocidas por el hombre, contigo en el centro en una variedad de poses bobas. ¿Cómo hiciste todo esto? Estoy sorprendido. Tengo algunos mensajes para que los hagas llegar.

Papá y Carole: Si el viento cambiara...

Finn: Así te ves siempre cuando despiertas.

Mercedes: Chica, no. Simplemente no.

Rachel y Santana: Sólo ustedes dos podían tener la capacidad de hacer una cara boba y terminar luciendo como vampiresas lesbianas.

Seb: Siempre tan sexual, siempre.

Wes: Puedo ver el reflejo de Kathy en tus lentes de sol. ¡Awwww!

Nick y Jeff: Debería llamar a la policía.

Mike y Sara: Veo que han superado su talento natural para lucir completamente desquiciados como sus hijos.

Cooper y Claire: Ver más arriba.

Maddie y Tay: Consulten a un consejero.

Tina, Quinn, Sam y Artie: Yo solía pensar que eran relativamente lindos. Especialmente tú, Fabray. ¡Cómo han caído los poderosos!

Todos los demás: Sr. Schue, Mike, Brittany, Brad el tipo piano, etc. etc... Están todos locos.

Y tú, mi adorable y bobo prometido, que puede inflar los cachetes, tirar de sus orejas, sacar la lengua y aún así ser guapo... Me hiciste reír.

Siempre tuyo,
K xxx

. . .

Mi amado Kurt,

¿La pausa que hiciste en tu ejercicio de Pinter... fue deliberada?

Estoy contento de haberte hecho reír, y me tomó mucho tiempo reunirlos a todos, y tuve que ponerme en contacto con Will Schuester sólo por ti. Sin embargo, su rostro fue épico.

Siete días, Kurt. Una semana. Eso es todo.

No podría dejarte ir.

Oh, y desde la última vez que hablamos, he encontrado tres post-its más. Tenía que cambiar la bombilla en la lámpara del vestíbulo. Escondiste una nota en la caja de bombillas de repuesto. E hice macarrones con queso. No es ser perezoso, Kurt. No todo el mundo puede hacer la salsa de queso a partir de cero como tú. Sin embargo, sabías que iría hacia esa caja en algún momento durante tu ausencia, ¿cierto? Y el tercero estaba metido en el bolsillo de tus pantalones deportivos. Sabías a cuáles pantalones recurriría, ¿verdad? Y esto:

"Mi amado Blaine, sé que te has puesto estos pantalones porque te sientes solo. Recuerda que estoy siempre en tu corazón xxx."

Me acabó.

Como siempre y más que nunca, siempre tuyo.
B xxx

. . .

Abre esta si necesitas un tónico estimulante.

¡Heyyyyyy!

No te sientas triste. Espero que hayas abierto esta cuando te sientes un poco cabizbajo en vez de completamente fuera de tí con el dolor y la angustia, porque de lo contrario la solución parecería un poco extraña.

Cualquiera que sea la razón, cuando estás triste tengo algunas cosas que utilizo para hacerte sonreír de nuevo, así que voy a tratar de hacerlo lo mejor que pueda.

1. Llama a la oficina de Jonathan. Pregunta por Tracy. Dile que está llamando Kurt Hummel y que leíste la carta. El resto seguirá.

2. Adjunta a esta carta hay una tarjeta Visa prepagada para que Joe y tú vayan a cenar a algún lugar estúpidamente extravagante. Asegúrate de que Joe tenga que usar una corbata, va a ser divertido verlo retorcerse ;)

3. También en este sobre hay una contraseña. Abre tu laptop y en documentos encontrarás un archivo protegido con una contraseña, esta lo abre.

Mi cuarto método sería el sexo, obviamente. Así que puedes contar esto como un reconocimiento de deuda.

Sonríe, Kurt, y el mundo entero sonreirá contigo.

. . .

Blaine,

1. Tracy (quienquiera que sea) gritó y me dijo que tenía el mejor prometido de la historia. Luego colgó antes de devolverme la llamada veinte minutos más tarde para decirme que el departamento de ropa masculina en "House of Fraser" me estaba esperando. Y allá voy, sólo para descubrir que el mejor prometido de la historia me ha dado un presupuesto de £ 500 para gastar ahí. Es casi como si me conocieras. (Mi guardarropa te da las gracias.) (Utilicé guardarropa en lugar de armario. Necesito irme.)

2. Joe y yo cenamos en Nobu, es un lujoso restaurante de sushi. Me puse el nuevo atuendo que adquirí con el presupuesto anterior, y Joe usó una corbata. Y no sólo una corbata. Ropas a juego. Tomé fotos. Nos divertimos mucho. (Mi estómago te da las gracias.)

3. Estoy tentado a reventar ese archivo protegido con contraseña, quemarlo todo en un CD y marchar alrededor de Sony. Blaine... es increíble. Todas nuestras canciones, las que significan mucho. Te has tomado el tiempo y el esfuerzo para grabar cada una de ellas. Fue tan maravilloso escuchar tu voz así. Por supuesto, al final terminé siendo un lío inútil de sollozos, y tuve que buscar consuelo en los brazos de Joe durante tanto tiempo que se vio obligado a dejar plantada a su cita. Oops. Blaine... Mi corazón te da las gracias.

En cuanto al número 4... ¡TRES DÍAS MÁS!

Siempre tuyo,
K xxx

. . .

Kurt está, o más bien rebota impaciente, mirando el tablero de llegadas. Finalmente ve que el vuelo AA674 de Chicago ha aterrizado, y deja escapar un pequeño grito de emoción antes de sonreír a manera de disculpa a la mujer que está a su lado.

— Mi prometido, —explica, y ella sonríe.

— Alguna vez estuve igual, —dice riendo,— ahora estoy esperando a mi hija.

El estado de 'aterrizado' finalmente cambia a 'En sala de equipaje' y Kurt se encuentra agarrando tan fuertemente la barrera, que sus nudillos se ponen blancos. Cada vez que las puertas automáticas de llegadas se abren, trata desesperadamente de ver en el interior con la esperanza de encontrar unos rizos negros, y entonces él está ahí.

Blaine.

Arrastrando su maleta, con aspecto cansado pero tan feliz, que toda su cara se ilumina con la sonrisa más grande posible mientras Kurt salta la barrera y corre hacia él.

— ¡Blaine! ¡Blaine! ¡Oh, mi Blaine! —él grita mientras salta a sus brazos y, finalmente se están abrazando.

Las manos de Blaine se extienden fuertemente en su espalda mientras levanta la cara para capturar los labios de Kurt con los suyos, sin importarle quien esté mirándolos mientras se besan durante el mayor tiempo posible. Apartándose sin aliento, Blaine procede a bañar el rostro de Kurt con sus besos, aparentemente sin ser capaz de tener suficiente.

— Viniste, —Kurt susurra feliz en su oído.— Viniste.

— Te amo, —murmura Blaine en su cabello mientras lo abraza firmemente una vez más.— ¡Oh, cuánto te amo!

— Oh, Dios, estás llorando, —Kurt se ríe a través de su propia cascada de lágrimas.— Siempre lloras.

— Tú también, —sonríe Blaine.— Somos una vergüenza. Con eso y besándonos apasionadamente en medio de las llegadas, yo diría que deberíamos movernos. —Pone a Kurt sobre sus pies y recoge su maleta de nuevo.— ¿A dónde vamos?

— ¿Huh? ¡Oh! ¡Tren! Tren. Tenemos que uh... sí.

— ¿Estás bien?

— No, —responde honestamente mientras se enjuga los ojos una vez más.— Estoy completamente abrumado, y no creo poder dejar de tocarte.

— Entonces no lo hagas, —le dice Blaine cuando aprieta su mano fuertemente.— ¿Por qué tendrías que hacerlo?

— Supongo que no, es sólo que... se me hace raro. Tenerte aquí, cuando has estado tan lejos por tanto tiempo.

Blaine balancea sus manos entrelazadas entre ellos, sonriendo.— Bueno, pues aquí estamos. Y soy todo tuyo.

No se separan en lo que dura el viaje, y Kurt mantiene su brazo protector alrededor de la cintura de Blaine mientras le enseña como usar su Oyster card (4) de repuesto.

— Me pregunto por qué la llaman así. —dice Blaine mientras pasa la tarjeta y empuja la barrera.

— Porque el mundo es tu... —ofrece Kurt cuando se dan la mano en el andén.

— ¿Perla? —Pregunta Blaine confundido.

— Ostra, —dice Kurt con una risa.

— Oh. ¡Oh! —El rostro de Blaine se ilumina cuando lo comprende.— Lo siento, no entendí. —agrega con una sonrisa de disculpa.

Kurt besa sus labios dulce pero brevemente, consciente del andén lleno de gente y no queriendo exponerse demasiado, así que en su lugar, engancha su brazo en el de Blaine, haciéndolo entrar al tren que va llegando.

— Y bueno, estaba pensando que podríamos ir primero a tu hotel, para luego enseñarte mi dormitorio, y para que puedas saludar a Joe.

— Claro. Um... Kurt, no te pregunté esto antes pero... ¿te quedarás conmigo? En el hotel, quiero decir.

— ¿Dónde más pensaste que me quedaría? —pregunta Kurt mientras pasa su pulgar sobre el anillo de compromiso de Blaine.— ¡No me voy a quedar en mi dormitorio mientras tu estás a diez minutos de distancia en algún hotel lujoso!

— Oh, okay. —ríe Blaine con alivio.— Es que no hablamos de eso antes. Es todo.

Un silencio sobreviene cuando el tren los lleva a la ciudad. Siguen aferrándose fuertemente el uno al otro, pero Blaine mira fijamente a sus zapatos, mientras que Kurt mira alrededor del vagón hacia los demás pasajeros.

— Esto es raro, ¿no? —dice finalmente, un poco nervioso.— Blaine, ¿por qué es raro?

— No lo sé, —suspira.— Supongo... supongo que es porque se trata de una situación extraña. He tenido unas tres horas de sueño en un avión estrecho, todo es energía y excitación acerca de nosotros, y no estamos realmente seguros de cómo actuar. Estamos cómodos en Chicago mientras que aquí... no estamos realmente seguros de qué tan lejos podemos llegar, y yo estoy consciente del hecho de que si te doy incluso el más pequeño de los besos en este momento, voy a terminar violándote.

— Me encanta cuando haces eso, —sonríe Kurt.— ¿Entonces no somos nosotros? ¿Nosotros no somos los raros?

— Somos muy raros, —ríe Blaine,— pero sé lo que quieres decir, y no. No lo somos. Sólo vayamos al hotel, cerremos la puerta detrás de nosotros y estoy bastante seguro de que ambos descubriremos que estamos bien.

Se conducen con éxito a través de Londres -Blaine maravillado de todo y continuamente tomando fotos con su teléfono- y finalmente llegan a su hotel. El se registra y se dirigen hacia el ascensor, la tensión sexual entre ellos es palpable mientras se apoyan en paredes opuestas, disimulando sonrisas cuando se les une un gran grupo de hombres de negocios.

— ¿Estás aquí para la conferencia? —pregunta uno de ellos, asintiendo secamente hacia Blaine.

— Uh no, no. Estoy aquí para visitar a mi prometido, —Blaine responde educadamente.

— ¡Ah, sí! —el hombre se ríe con complicidad.— Ya veo.

— Él uh... él está por allá, —dice Blaine, apuntando sobre el hombro del hombre hacia donde Kurt le ofrece un tímido saludo.

— Oh.

— Bueno... este es nuestro piso, —dice Blaine alegremente cuando las puertas del ascensor se abren.— Disfruta tu conferencia.

Se echan a reír a medida que caminan juntos rápidamente por el pasillo, Kurt agarrando el brazo de Blaine para apoyarse.— Oh Dios mío, ¿viste su cara?

— ¡Sí! Él no sabía qué decir. Pensó totalmente que estaba aquí para echar un polvo.

— Y así es, ¿o no? —Kurt se detiene en el pasillo, levantando una ceja inquisitiva hacia Blaine, quien se queda mirando por un momento y se encoge de hombros.— Mas vale que así sea.

Rompen en risas una vez más, todavía riendo ahogadamente cuando abren la puerta de la habitación y entran.

— ¡Kuuuurt! —Blaine deja su maleta mientras corre al gran ramo de flores cerca de la enorme ventana y la hielera que sostiene el champagne.— ¿Tú hiciste esto?

— No quise ser el causante de que cantes esa canción, —dice con un pequeño encogimiento de hombros.

— Ven aquí.

Así lo hace, y también Blaine mientras se encuentran en el centro de la habitación y luego están en los brazos del otro, una vez más, aferrándose con tanta fuerza que se quedan sin aire en los pulmones.

— Te he echado mucho de menos, —murmura Blaine, separándose un poco para pasar una mano reverentemente sobre la mejilla de Kurt.

Unen sus labios lentamente, suavemente, el más ligero de los toques que los hace a ambos jadear y luego sonreír a medida que se acercan por más. Y ahí se quedan, besándose apasionadamente cuando sus manos se mueven rápidamente hacia el cabello del otro y sus lenguas se enredan juntas mientras simplemente... se besan, incapaces de tener suficiente. Se separan, cada uno sin aliento, con el cabello revuelto, los labios hinchados y los ojos oscurecidos, y sonriéndose lánguidamente el uno al otro.

— Ya no es raro, —susurra Kurt, inclinándose para besar la comisura de los labios de Blaine una vez más, sólo porque puede hacerlo.

— ¿Tenemos... que... um... ¿tenemos una hora específica para estar en tu dormitorio o...?

— No, —dice Kurt, con una sonrisa en los labios.— ¿Por qué?

— Bueno... podrías pensar que esto es realmente extraño, pero sólo quiero estar desnudo contigo, —Blaine se ríe.

— ¿Sólo quieres estar desnudo conmigo?

— Sí.

— Bueno, ¿quién soy yo para negarme? —Kurt sonríe mientras pasa su camisa por encima de su cabeza.

Se desprenden de la ropa rápidamente, Blaine tirando de las sábanas en la enorme cama y saltando dentro, palmeando el espacio junto a él para Kurt, quien se arrastra sobre la cama y cae en sus brazos.

— Oh Dios mío, —Kurt gime feliz cuando sus cuerpos se abrazan.— Mi hogar.

Blaine no dice nada, sólo mira a Kurt fijamente a los ojos mientras pasa las manos reverentemente sobre su cuerpo. Kurt lleva sus manos entre ellos, acariciándolo suavemente sobre el pecho y luego por encima de su escasa barba antes de regalarle sus labios una vez más. El más suave de los suspiros, el más tierno y amoroso de los besos y la suave caricia de manos amorosas son todo lo que se comparte entre ellos durante un largo tiempo, sin ganas de ir más allá, ambos disfrutando de volver a conectarse después de tres largas semanas de estar separados.

— Te amo, —Kurt sonríe finalmente, frotando su nariz contra la de Blaine.— No puedo siquiera comenzar a decirte lo mucho que he echado de menos tu cara.

— Igual yo, —coincide Blaine.— Santana pensó que era raro que no hubiéramos hablado por FaceTime ni nada, pero... no sé... sentí como que...

— ¿Haría mi ausencia más real?

— Sí. —Blaine sonríe mientras se da cuenta que Kurt lo entiende perfectamente.— No estás ofendido, ¿verdad?

— No, porque yo siento lo mismo. Sabía que si yo veía tu cara me perdería completamente, y no sé si hubiera podido levantarme de eso. Te echo de menos, pero es casi manejable. Hay momentos en los que lloro o me siento solo, pero la mayoría del tiempo estoy realmente pasándolo bien. Y ese fue el punto de todo esto, ¿no? darme una experiencia increíble. Y quiero tener eso.

— Bien, —dice Blaine enfáticamente.— Debes querer eso para ti. No me gustaría que esta cara te deprimiera, —se ríe cuando se señala a sí mismo.

— Eso no es lo que quiero decir y lo sabes, —sonríe Kurt.— Pero háblame de ti, honestamente, ¿cómo has estado?

— Hmm, bien, supongo, —reflexiona Blaine. Él se da vuelta sobre su espalda para mirar al techo, atrayendo firmemente a Kurt a su lado.— Creo que... No estoy buscando piedad ni nada... pero creo que es más difícil para el que se queda atrás. Todo es nuevo y emocionante para ti aquí, mientras que yo estoy en el mismo lugar, en la misma rutina, pero sin ti, y el espacio donde estabas se abre cada vez más. Lo noto generalmente en la mañana cuando no estás ahí para que te despierte, y todavía he estado despertando a las seis como si necesitaras que te levante para la universidad. Luego es un día normal hasta la noche de nuevo, y es entonces cuando duele. Cuando me duele mucho, como un puñetazo en el estómago. He estado corriendo mucho.

— Me había dado cuenta, —sonríe Kurt mientras pasa la mano sobre los músculos bien definidos del estómago de Blaine.

— Sí, um... bueno... me gusta mantenerme joven -o intentarlo, por lo menos. —Él sonríe, avergonzado,— Así que corro para matar el tiempo, y he estado escribiendo mucho. Pero al final, cuando me siento a comer no puedo escapar del hecho de que no estás ahí, y por supuesto, lo más fuerte es que no estás en mi cama cada noche. Esto es lo que más extraño de todo, —dice mientras aprieta sus brazos alrededor de Kurt.—Abrazarte, o dejarme abrazar por ti. Simplemente encajamos perfecto.

— Así que... cuando te pregunto cómo has estado, y tú dices 'supongo que bien', ¿lo que realmente quieres decir es?

— Que he estado jodidamente miserable y estoy tan contento de tenerte de nuevo a mi lado, aunque sólo sea por cinco días, —Blaine dice rápidamente mientras sus ojos se llenan de lágrimas.— Eres mi complemento, Kurt. No quiero hacer esto sin ti, y estoy muy contento de no tener que hacerlo.

Kurt no dice nada, sólo alcanza la parte posterior de su cuello para atraerlo en un beso profundo que los deja con ganas de más, mientras Blaine engancha su pierna por encima de la cintura de Kurt y lo arrastra hacia él. Las cosas se intensifican rápidamente, ambos ahora necesitando volver a conectarse con sus cuerpos, tal como sus almas.

— Te necesito, —lloriquea Blaine mientras Kurt provoca su entrada con el dedo.

— Lo sé, —asiente Kurt, empujando un dedo en su interior y pasando suavemente una mano sobre el muslo de Blaine.— Yo también te necesito.

Estira a Blaine rápidamente, necesitando estar dentro, sentir su calor rodeándolo una vez más y hacerlo todo de nuevo. Lo penetra lentamente, obligándose a esperar y a no apresurarse, para saborear cada segundo mientras Blaine arquea la espalda y chilla en voz baja hasta que finalmente puede empujarse más adentro y se inclina para besar los labios de Blaine una vez más.

— Eres tan bello.

Tres simples palabras que abren las compuertas de Blaine, que no puede evitar las lágrimas que Kurt feliz retira con sus besos.

— Lo eres, —susurra Kurt.— De verdad lo eres.

— Gracias, —dice Blaine con un pequeño sollozo.— Puedes moverte ahora.

— ¡Oh! —Kurt se ríe sonrojándose.— Me perdí completamente en el momento. Mover. Sí. Mover.

Los dos se ríen por un segundo, hasta que Kurt se mueve y los ojos de Blaine se agrandan.— Oh, mierda, muy bueno, —susurra mientras se aferra a la espalda de Kurt.

Su ritmo se construye de manera constante, marcado por suaves besos y Te amos susurrados. Blaine envuelve sus piernas alrededor de la cintura de Kurt, que entierra su cabeza en el hueco del cuello de Blaine y marca la tierna carne de ahí mientras se mueve constantemente dentro y fuera. Ambos están temblando en poco tiempo, y tan pronto como Kurt siente a Blaine apretarse alrededor de él, se deja ir también, llenándolo en repetidas ocasiones antes de caer con fuerza sobre él.

— Um... ow, —viene la voz apagada de Blaine.

— No te muevas.

— Okay. —Blaine acepta su destino, enrollando sus brazos alrededor del cuello de Kurt y acariciando con su nariz justo debajo de su oreja.— Me gusta cuando hacemos el amor así. Aunque eso sí, me gusta cuando hacemos cualquier cosa. Me gusta cuando nos venimos por accidente porque nos hemos estado meciendo y eso nos hace perder el control. Me gusta cuando hacemos el sesenta y nueve. Me gusta mucho eso.

— ¿Blaine?

— ¿Sí?

— Silencio.

Kurt se aparta y alcanza los pañuelos desechables, limpia el estómago de Blaine antes de volver a su lado una vez más.

— Estás llorando, —señala Blaine cuando siente la humedad en su pecho.— Por lo general soy yo.

— Lo sé. Dios, —suspira mientras se sienta de nuevo para limpiarse los ojos.— No has hecho más que llegar aquí y ya me estoy preocupando por decir adiós.

— Entonces no digamos adiós, —sonríe Blaine mientras se sienta también y apoya su frente con la de él.— Cuando me vaya serán sólo diecisiete días hasta que llegues a casa. Así que diremos hasta luego, o simplemente no diremos nada de nada, y nos separaremos con un beso. Pero, mientras tanto, no estés triste, mi amado niño. Estamos juntos. Aprovechemos eso.

— Ya lo hicimos, —dice Kurt, y él no puede dejar de reír.

— Cierto. Ahora abrázame hasta que sea absolutamente necesario que nos vistamos. Y, por cierto, —Blaine dice mientras asiente con la cabeza sobre el pecho de Kurt.— No hemos hecho más que estar aquí, aterricé hace cuatro horas.

— Una hora para llegar desde el avión hasta aquí... —murmura Kurt.— Santo Dios, ¿hemos estado en la cama por tres horas?

— Más o menos. Sí. Sólo... mirándonos el uno al otro. Y besándonos. Montones y montones de besos.

— Joe va a pensar que he muerto.

— Joe sabrá exactamente lo que has estado haciendo, —Blaine se ríe.

— Bueno, viejito, —dice Kurt, de mala gana separándose de los brazos de Blaine,— será mejor que vayamos y seamos sociable. Le dije a Franco que estaríamos ahí para el almuerzo, aunque ya haya pasado. No importa. ¿Estás listo para probar los mejores biscotti del mundo?

— ¿Te podré saborear a tí más tarde?

— Por supuesto.

— Entonces, vamos.


(1) Harold Pinter: (10 de octubre de 1930 – 24 de diciembre de 2008), fue un dramaturgo, guionista, poeta, actor, director y activista político inglés, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005. Su carrera como escritor se extendió por más de 50 años y fue uno de los más influyentes dramaturgos modernos británicos.

(2) En inglés Bugger off! Frase usada mayormente en Inglaterra. De ahí la referencia que hace Kurt de ¡¿cuán Británico soy?! En EUA utilizarían algo así como piss off!

(3) Biscotti: También llamado cantucci o biscotti di Prato, son uno de los dulces más apreciados de la gastronomía toscana, típicos de Prato, de ahí su otra denominación.

(4) Oyster card: Tarjeta electrónica que se recarga con saldo y que se utiliza para pagar los billetes de todos los medios de transporte públicos dentro de toda la zona metropolitana de la ciudad de Londres. Con esta tarjeta se puede acceder tanto a autobuses, metros, tranvías y trenes de toda la ciudad, teniendo como beneficio los precios más bajos en todos los trayectos. Las tarjetas Oyster son unipersonales, por lo que no pueden ser utilizadas por más de una persona en un mismo trayecto.