Habían pasado poco más de dos meses y el que Nico y Will se encontraran en la cafetería se había vuelto algo habitual.

Lo raro era que apenas pasaban de un hola.

Eso incentivó a Will a ir más allá.


—Nico—dijo Will tocando la mano de su acompañante.

— ¿Si?—dijo este.

— ¿Te gustaría salir conmigo?—preguntó Will poniendo su mejor sonrisa aun cuando por dentro se sentía al contrario.

— ¿Qué?—preguntó Nico con genuina sorpresa y un sonrojo que crecía con el tiempo.

—Sí, tú y yo en una cita—explicó Will esperanzado.

Nico se quedó pensando. En parte porque en sabía que decir y porque le agrado e impacto.

No se lo esperaba obviamente, pero en retrospectiva por primera vez pensó que no lo pensaría. No era usual en él. Algo le pasaba.

—Está bien—respondió Nico sonriendo.

Eso alivio a Will.


Will solo le había dicho a Nico que pasaría por él y que a donde irían sería una sorpresa para él.

Y sí que lo fue.

A pesar de que Nico nunca había tenido grandes expectativas se sintió a rebosar de felicidad cuando pararon enfrente de un McDonald's.

Lo hizo reír.

Pasaron y se sentaron y en unos minutos que tardo Will en ordenar y volver, Nico formulo la pregunta que rondaba por su mente.

— ¿McDonald's? ¿En serio?—inquirió con diversión notable.

—Bueno, pensé que te gustaría además de que es barato—bromeó Will ganándose una airada mirada por parte del otro.

Porque al menos en un futuro cercano el no aceptaría el hecho de que de las pocas veces que habían hablado de ellos, Will sí que había puesto atención de Nico y como este tenía una extraña obsesión con la comida y el lugar en donde estaban.

—Cierto—concedió Nico mirándolo transparente.

Lo curioso de la situación es que aun cuando estaban comiendo también hablaban. Mucho más de lo común.

Tal parecía que lo que necesitaban para empezar a conocerse de verdad era una cajita feliz.

Hablaron de todo un poco, sus carreras, sus amigos, alguna que otra anécdota y ambos se sintieron bien.

Eso con el plus de las miradas que compartieron sin cesar.

Porque cuando uno miraba al otro y volvía la vista, los papeles se invertían.

—Dime un secreto—pidió Will con interés.

— ¿Porque?—preguntó Nico.

— ¿Por qué necesitas una explicación? Por diversión—dijo Will rodando los ojos.

—Um, ya se. Le tengo algo de miedo a los rayos—dijo Nico encogiéndose de hombros.

— ¿Solo un poco?—se burló el otro.

—Calla tonto. Tu turno. Dime un secreto—cambió de tema Nico.

"Ok, un secreto" pensó Will.

— ¿Recuerdas el día que me caí en la cafetería?—pregunto Will esperando a que Nico asintiera para continuar—bueno, tengo que aceptar que yo si te había visto en esa cafetería poco tiempo antes.

Sonrió.

— ¿Solo un poco?—repitió Nico con sorna.

—Un poco—dijo Will riendo.

Ambos sonrieron cómplices y atrapados con el otro.

Las cajitas felices indudablemente podían unir a la gente.