—Parece que las cosas no salieron bien—dijo Percy incómodo.
—No. Y parece que fuera mi culpa—dije frustrado.
—Bueno…-intentó decir Percy.
— ¿Qué?—pregunté viéndolo con las cejas arqueadas.
—Eres mi amigo y todo pero sí creo que los dos tuvieron a culpa, en especial tu—opinó Percy titubeante.
— ¿Por qué sería mi culpa?—pregunté ofendido por eso.
—Porque (aunque Will también tuvo culpa de lo que pasó) tu siempre te cierras cuando compartes tu vida. Te proteges y un comentario bien intencionado te lo tomas a mal. Y lo sabes. Peor ahora que te gusta Will—recordó Percy planeándome el hombro.
Pensé en eso. Cuando conocía a alguien nuevo no era como si yo abriera los brazos y liso, por el contrario, me costaba confiar del todo en alguien. Era algo que aún no superaba.
—Si pero nunca se me ha dado bien la gente, ¿Qué se supone que haga?—inquirí desesperanzado.
—Te cobrare mis consejos porque son buenos. En mi opinión yo creo que simplemente deberías ser sincero y si lo acepta bien y sino al menos sabrás que lo intentaste—aconsejó Percy con ánimo.
— ¿De qué querías hablar conmigo?—preguntó Will sentándose en el sillón.
Respiré hondo antes de empezar.
—Lo siento—dije apresurado.
— ¿Qué?—preguntó sorprendido.
—Lo siento por mi reacción de la otra vez. Sé que solo tratabas de ser buen amigo y todo eso pero yo no reacciono bien cuando gente nueva trata de acercarse a mí. No era en serio lo que dije—expliqué sintiendo mi estómago hacerse pedazos
Will tardó minutos en reaccionar y con cada que pasaba me sentía peor. Sabía que al final era su decisión pero si yo estaba siendo sincero era porque de verdad quería que me perdonara.
—De hecho, yo te iba a pedir perdón también—confesó apenado.
— ¿Porque?—pregunté ansioso.
—Porque no tengo derecho de andar molestándote cuando apenas me cuentas algo. No quería que pensaras que ando por la vida invadiendo espacio. Así como nada de lo que dije fue mi intención por cierto—explicó sonriendo de nuevo.
Me maravilla que a pesar de cosas así sonreía de nuevo.
Era como si fuera un sol independiente iluminando cuando sonríe.
Que cursi soné.
—Entonces… ¿tampoco te arrepientes del beso o de haberme conocido?—dije sintiendo el corazón acelerado y emocionado.
A eso solo sonrió y se acercó tomándome de la chaqueta y besándome de nuevo. La primera me pareció inesperado (en parte lo fue) pero aun así me gustó la sensación que me provocó, como con este.
—No. De ninguno de los dos. ¿Y tú?—respondió después de separarse de mí.
—No—dije riendo.
Nos quedamos así durante un par de horas, viendo cosas en la tele y hablando como antes pero con la diferencia de que de vez en vez el me robaba un beso o yo a él.
Era agradable.
Y pensé que podía durar más.
— ¿Quieres ser mi novio?—pregunté ilusionado.
—Pensé que no lo preguntarías—bromeó besándome de nuevo.
