— ¿Sabes que tendrás que arreglar las cosas, no?—me preguntó.

Todo había saldo contrario a lo que pensé y aunque sé que no todo fue mi culpa pero aun así me sentía mal.

—Lo sé, pero no sé cómo arreglarlo—dije incómodo.

Sonó el teléfono.

—Espera, llaman en la otra línea—dije cambiando la llamada.

— ¿Bueno?—dijo una voz familiar.

— ¿Nico? ¿Pasa algo?—pregunté anonadado.

—Quería saber si tú querías venir a mi departamento. Necesito hablar contigo—me contó.

Tal parecía que se abría una nueva oportunidad. Mas valía aprovecharla.

— ¿A qué hora?—pregunté tratando de no exaltarme

Termine de hablar con Nico y de repente todo tenia mejor pinta.

— ¿Qué pasó?—me preguntó el.

—Que ya tengo la respuesta. Te hablo luego Percy—me despedí.


— ¿De qué querías hablar conmigo?—pregunté sentándome en el sillón.

—Lo siento—dijo apresurado.

— ¿Qué?—pregunté sorprendido.

—Lo siento por mi reacción de la otra vez. Sé que solo tratabas de ser buen amigo y todo eso pero yo no reacciono bien cuando gente nueva trata de acercarse a mí. No era en serio lo que dije—explicó y eso me dio esperanzas.

No pensaba que le era tan difícil relacionarse con la gente. Aunque debí haberlo averiguado.

—De hecho, yo te iba a pedir perdón también—confesé apenado.

— ¿Porque?—preguntó ansioso.

—Porque no tengo derecho de andar molestándote cuando apenas me cuentas algo. No quería que pensaras que ando por la vida invadiendo espacio. Así como nada de lo que dije fue mi intención por cierto—le conté sonriendo de nuevo.

—Entonces… ¿tampoco te arrepientes del beso o de haberme conocido?—me preguntó con nerviosismo.

Decidídemostrárselo.

En un segundo lo tomé de la chaqueta y le di un beso pero que duró más que el anterior.

—No. De ninguno de los dos. ¿Y tú?—respondí con seguridad.

—No—dijo riendo.


Nos quedamos así durante un par de horas, pasando el rato entre besos robados y series de televisión.

Era agradable.

— ¿Quieres ser mi novio?—preguntó ilusionado.

Hizo que se me agitara el corazón y sonriera tanto que pensé que nunca podría dejar de hacerlo.

No me había sentido tan feliz, hasta ahora.

—Pensé que no lo preguntarías—bromeé besándolo de nuevo.

—Tengo otra pregunta—me dijo recargándose en mi hombro y viéndome. Parecía un gatito.

—Dispara—le animé.

— ¿Quieres ir a una fiesta?—preguntó.

— ¿Habrá comida y bebida gratis?—pregunté poniendo cara seria.

—Sí y mucha—me respondió.

Me gustaba hacerlo sonreír aun si fuera a mi costa.

—Dime donde y cuando—respondí emocionado.

—En un par de días. Es el cumpleaños de un amigo, Percy—me contó divertido.


Resulta que todo caía en su lugar.

Lo bueno sería que no tendría que mentir sobre porque estaría en la fiesta.

Y que mejor asistiendo en compañía de Nico.

Tendría que llevar el mejor regalo dada la ocasión.

Y sabía a la perfección que podía ser.

Después de todo era una ocasión especial.

Feliz cumpleaños a ti…