— ¿Estás seguro que se ve bien? —Molly le pregunta a Kurt, tirando nerviosamente de la cintura de su vestido. Él se ha encerrado en su habitación durante la última hora vistiéndola en el atuendo que habían elegido al principio del día. Kurt tuvo que admitir que disfrutó ir de compras con ella y Marie, su madre. Fue bastante divertido no prestar ninguna atención a las etiquetas de precio, y cuando Molly había visto el vestido perfecto, pero estaba molesta de que no contaba con una faja, Kurt se había ofrecido rápidamente a comprar un poco de material y hacerle una.

— Te ves hermosa, —dice Kurt mientras caminan por el pasillo hacia la escalera.— Te verás como una muñeca absoluta bailando el vals. Mientras que yo sólo voy a lucir torpe e incómodo.

— No, no lo harás, —ella sonríe.— Además, al menos tienes a alguien con quien bailar. Si tengo suerte, mi papá me podría dar un giro rápido. ¡Oh, Dios mío! —Chilla cuando llegan a la parte superior de la grande, majestuosa y elegante escalera.— Tu acompañante te está esperando, Kurt, ¡y se ve tan guapo!

— Mi acompañante. —Él sonríe a Blaine, de pie, luciendo casi nervioso mientras tira de las mangas de la chaqueta de su esmoquin. Él no se da cuenta de Kurt, demasiado ocupado viendo la corriente sin fin de las damas en sus elegantes vestidos de fiesta haciendo su camino por las escaleras.

— Esto me recuerda a Titanic, —Molly dice con efusividad exagerada junto a él.— Cuando Jack espera a Rose.

— Y mira quién está esperando por ti, —dice Kurt con una inclinación de cabeza hacia donde Jules está de pie mordiéndose los labios y sonriendo hacia ellos.— Creo que vas a recibir ese baile después de todo. Que se diviertan, —dice con un guiño cuando ella jadea y corre por las escaleras. Su descenso hace que Blaine los mire, sonriendo con orgullo a medida que Kurt camina lentamente hacia él, luciendo elegante en un frac clásico.

— Te ves... radiante —dice Blaine en voz baja mientras se inclina para besar la mano de Kurt.— Divino.

— Gracias, —Kurt sonríe tímidamente, peligrosamente cerca de las risitas y de saltar arriba y abajo en el mismo punto.— Te ves hermoso como siempre. Sabes que me gustas en un esmoquin.

— Creo que ayer por la noche, después del concierto me recordaste eso, —dice Blaine mientras ambos sonríen ante la memoria.— Bueno, Cenicienta, ¿iremos al baile?

— Uh-uh, —dice Kurt, reordenando sus brazos para que el de Blaine esté entrelazado a través del suyo.— Eres la chica, ¿recuerdas?

— Tengo la sensación de que no vas a dejar que me olvide de eso, —ríe mientras caminan la corta distancia hacia el Palacio Imperial de Hofburg (1).

— Esta será una de esas noches que permanecerán conmigo para siempre, —Kurt suspira felizmente una vez que están en el interior del palacio.— Es tan romántico.

— Bastante, —Blaine está de acuerdo.— Pero en este momento tengo que ir a tocar. Estaré de vuelta tan pronto como me sea posible.

— Y estaré bien en tu ausencia, —dice Kurt, besando su mejilla suavemente.— Porque sentarme aquí me da una gran vista de ustedes tocando. Así que ve.

La orquesta interpreta mientras los debutantes bailan, lo que significa que Kurt puede relajarse y ver a Blaine verter su corazón y alma en su música. Después, ellos están sentados para la cena -un suntuoso banquete de cuatro platos que ambos disfrutan inmensamente. El baile comienza, pero se contentan con mirar un rato, y escuchar el canto de la soprano hasta que Kurt se pone de pie.— ¿Puedo tener el honor? —él sonríe, ofreciendo su mano a Blaine.

— Por supuesto. —Se deja conducir a la pista de baile, y empiezan a girar al ritmo de la música, siguiendo a las otras parejas alrededor de toda la pista.— Uno, dos, tres; uno, dos, tres; uno, dos, tres... voy a conseguir el paso, —Blaine sonríe.— No quiero defraudarte.

— No lo harías. Lo estás haciendo muy bien, —Kurt sonríe.— Ya sabes que tenemos que bailar con todas las chicas de nuestra mesa, ¿verdad?

— ¿Qué? —Blaine se tambalea un poco, pero se corrige él mismo de forma rápida.— ¡No puedo dirigir!

— Vas a tener qué, —Kurt se ríe.

Pasan los próximos bailes separados, hasta que Blaine insiste en que tiene que sentarse para que la pista deje de girar.— Son la primera pareja del mismo sexo en bailar juntos en Le Grand Bal, —les dice Ken.— Bastante impresionante si me preguntan.

— ¿En serio? Apuesto a que la mitad de los chicos en esta sala son probablemente gays, —Blaine se ríe,— o un tercio, de todos modos.

— Pero no tan orgullosos de sus parejas como ustedes dos lo están, tal vez. —Él sonríe y palmea su mano.— Vamos mi amigo, se acerca la medianoche. Vamos.

Kurt y Gill terminan su baile juntos y todos los invitados se reúnen para la cuenta regresiva de Año Nuevo.— Entonces, —dice Blaine mientras desliza sus dedos juntos.

— Entonces, —Kurt sonríe de vuelta.

— Esto es todo. Este es el año en que nos volvemos esposos.

— Lo sé. Oh Blaine... no puedo esperar.

— Creo que debes tener en cuenta que dos cosas están a punto de suceder, —Blaine se apresura mientras parte de la multitud inicia la cuenta atrás desde diez.— Voy a besarte como loco, justo en frente de esta multitud y no me importa quién está mirando, y también voy a llorar.

— Aquí vamos entonces, —Kurt sonríe.— Tres... dos... uno.

La multitud estalla, y los fuegos artificiales afuera están en pleno auge, pero las manos de Blaine se encuentran en la cara de Kurt, sus labios se mueven juntos mientras Kurt lo agarra fuertemente. Ellos profundizan el beso, Blaine cumpliendo su promesa y abriendo más la boca, lo que lleva a Kurt a hacer lo mismo a medida que sus lenguas se encuentran. Se besan y se besan, sin prestar atención a las personas que se empujan sobre ellos, todos moviéndose para entrar en posición para el Vals del Danubio Azul. Un toque firme en el hombro de Kurt, seguido de otro, y otro, con el tiempo lo hace apartarse, sin aliento por la emoción mientras mira fijamente a los ojos de Blaine.

— Ustedes... eh... están a punto de ser atropellados por los bailarines, —Molly se ríe.

— ¿Huh? —él responde, con los ojos todavía fijos en Blaine.— Oh... bien. Sí. Baile. Está bien. ¿Puedo? —susurra, ofreciéndole a Blaine su mano una vez más.

— Puedes.

Blaine parece tan aturdido como Kurt, y rápidamente se limpia las lágrimas antes de que asuman sus posiciones y la música comience. El baile llega más fácil esta vez y ni una palabra se habla entre la pareja mientras giran alrededor en el tiempo perfecto, con los ojos fijos el uno en el otro constantemente.

— Te necesito, —le susurra Blaine, besándolo con fiereza cuando la música se detiene.

Asintiendo su consentimiento, Kurt toma la mano de Blaine y lo dirige de la sala a las escaleras del palacio y a lo largo del camino hacia el hotel. Kurt los detiene afuera, tirando más cerca de Blaine por las solapas de su chaqueta para besarlo de nuevo, tropezando un poco cuando presiona su cuerpo más cerca.— Tan hermoso como te ves en un esmoquin, te necesito fuera de él, —dice sonriendo contra la boca de Blaine antes de llevarlo al interior del hotel. Ellos sonríen amablemente a los pocos huéspedes mezclándose alrededor pero se mueven hacia su habitación rápidamente, sin siquiera molestarse con la luz cuando entran; los fuegos artificiales que se apagan en toda la ciudad y las luces parpadeantes bañan la habitación en un resplandor ámbar suave.

Su beso se hace más profundo, más íntimo a puertas cerradas, ambos sacudiéndose las chaquetas de sus hombros y dejándolas aterrizar donde quiera que caigan. Blaine recuesta a Kurt cuidadosamente sobre la cama, sonriendo suavemente mientras se desliza hasta descansar sobre las almohadas. Se desnudan despacio mutuamente, provocativamente, pero finalmente permitiendo que sus manos y bocas vaguen libremente mientras saborean y toman. A horcajadas sobre el estómago de Kurt, Blaine toma el lubricante de él, se abre por sí solo mientras Kurt lo observa antes de hacerle señas para que se acerque a besarlo. La sensación de Blaine jadeando en su boca mientras se da placer a sí mismo es profundamente erótica, y Kurt tiene que aferrarse al cabello de Blaine para no terminarlo por sí mismo en ese momento, pero finalmente Blaine se hunde lentamente hacia abajo, envolviéndolo en su calor hasta que está colocado al ras contra él.

Se mueven juntos, Blaine subiendo y bajando mientras Kurt se empuja hacia arriba para encontrarse con él cada vez hasta que los dos están jadeando por el esfuerzo, el cabello ahora rizado y salvaje de Blaine, cayendo sobre la frente cuando se inclina para capturar los labios de Kurt, jadeando ante el cambio de ángulo y chupando duro en su lengua. Ellos se separan, Blaine sentándose una vez más mientras Kurt envuelve una mano alrededor de su pene y se entrega a ola tras ola de placer, exclamando suavemente mientras rayas blancas decoran el estómago de Kurt y él lo sigue, embistiendo hacia arriba con fuerza mientras pulsa dentro de un ahora agotado Blaine que se derrumba con fuerza en su pecho. Están en silencio, sólo respirando juntos por un momento más largo, con Blaine acurrucándose en el hueco sudoroso del cuello de Kurt y con la sensación de que podría quedarse allí para siempre, pero eventualmente la humedad pegajosa se convierte en demasiado para los dos y se mueven, limpiándose rápidamente en el cuarto de baño antes de tirar el edredón al suelo y arrastrarse por debajo de las sábanas.

— No creo haberte amado más de lo que lo hago ahora mismo, en este momento, —Kurt susurra mientras se acurrucan cerca.— Mi viejito, —suspira feliz, besando su cabello.— Pronto mi marido.

— Te amo demasiado, niño precioso, —Blaine sonríe contra su pecho.— Feliz Año Nuevo.

. . .

Un mes más tarde.

— ¡BLAAAAAAAAINE! —Kurt le grita mientras irrumpe a través de la puerta del apartamento.— ¡BLAINE! ¡BLAINE!

— Sí, sí, está bien, —dice Blaine, que emerge del baño abrochándose la bragueta.— ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

— ¡Lo tengo! ¡Tengo el papel principal en nuestra producción final! Bueno, uno de los principales... ¡pero lo hice, Blaine! ¡Lo hice!

Blaine se ríe, corriendo para arrastrarlo a sus brazos.— ¿Chorus Line?

— ¡Sí! ¡Una de mis favoritas también!

— Eso es maravilloso, —Blaine sonríe, abrazándolo fuertemente.— ¿Qué parte?

— Mike... así que tengo un número en solitario, y líneas. Un montón de líneas. Y no es el gay, lo que realmente quería evitar, y va a haber agentes ahí y directores y...

— ¡Y vas a estar condenadamente increíble! —Blaine grita, mareado con el éxito de su prometido.— Y voy a estar ahí... junto con todos los demás, por supuesto, pero voy a estar ahí, animándote y aplaudiéndote en cada paso del camino.

Kurt se ríe en voz alta, dejando que Blaine lo gire alrededor mientras chilla.— ¡Estoy tan feliz!

— Vas a estar estúpidamente ocupado, ¿te das cuenta de eso? —Blaine advierte.— La boda, la graduación, tu presentación y ahora esto...

— Lo sé, pero todo culminará en nuestra boda perfecta seguida por una luna de miel completamente relajante... así que... serán unos pocos meses duros por venir, pero el resultado final valdrá la pena, espero.

— Así será. Realmente deseo que de esto vengan cosas buenas para ti, Kurt.

Blaine está en lo correcto, y los próximos meses se mueven con rapidez, con Kurt pasando horas ensayando para Chorus Line y para su propia presentación, para lo cual debe realizar un extracto de Shakespeare, una pieza contemporánea, una canción y un número de baile solista, así como tomar parte en la final de grupo. Además de todo esto, él está empeñadamente decidido a hacer no sólo el traje de Blaine y el suyo para la boda, sino el de todos los caballeros de honor, las dos damas de honor y los padrinos. Su segundo dormitorio se asemeja a una tienda de artículos de mercería con rollos de tela, maniquíes, cintas métricas y tijeras puntiagudas apuntando peligrosamente mientras Blaine permanece de pie, con los brazos extendidos con paciencia.

— No puedes haber crecido, —Kurt murmura con enojo.— Por amor de Dios, ¿qué hombre de treinta y seis crece?

— ¿Tal vez yo crecí alrededor de mi cintura un poco? —Blaine ofrece nerviosamente.— Quiero decir, hemos estado sobreviviendo bastante de comida para llevar recientemente.

— Tal vez... —Kurt reflexiona mientras vuelve a prender con alfileres una manga.— No debería darte brazos más largos sin embargo. ¿Puedes volver a correr de nuevo? ¿Por si acaso? Quiero decir, no va a hacerte ningún daño, ¿verdad?

— No Kurt.

— ¿Estoy siendo terriblemente grosero?

— Sí, Kurt.

Él mira hacia arriba, con los alfileres entre los dientes mientras sostiene el material firmemente en sus manos.— Lo siento.

— No te preocupes por eso, —Blaine se ríe.— De todos modos, estaba esperando a la Briedzilla en pleno para el último mes. Así que esto es poco.

— Estoy tan estresado que no lo creerías, —dice mientras trabaja rápidamente para asegurar la manga más larga antes de pasar al otro lado.— Y mañana simplemente va a ser abominable.

— Sólo tenemos que ser firmes con todo el mundo, —dice Blaine.— Ellos están aquí para su prueba de vestuario, y mientras que estoy agradecido de que todo el mundo haya hecho el esfuerzo de venir, también tenemos que recordarles que no pueden perder el tiempo mientras tú estás tratando de trabajar. Ugh. Me siento tan inútil.

Kurt mira hacia arriba, intrigado.— ¿Por qué?

— Porque tú estás haciendo todo y yo no estoy haciendo nada.

— Estás manteniéndome conectado a tierra, me mantienes cuerdo, —dice sonriendo.— Y la música, y la luna de miel, y estás colaborando con Cooper y el pastel y las flores...

— Espera, ¿qué?

— El pastel y las flores.

— ¿Quién?

— Tú. Tú ordenando el pastel y las flores, —dice Kurt de nuevo, con una sonrisa indulgente en su rostro.

— Um...

— No. —dice Kurt, los ojos oscureciéndose mientras deja de estar de rodillas en el suelo para mirarlo de frente, estando ambos a una altura similar con Blaine de pie sobre un pequeño taburete.— No, Blaine, no lo hiciste.

— Está bien, —dice apresuradamente.— Tenemos tiempo.

— ¡Un mes! —Kurt le grita.— Tenemos un mes, durante el cual tú tienes cuatro recitales, y yo tengo unas semanas corriendo por un espectáculo, mi presentación y la graduación. ¡UN MES DE MIERDA!

— ¡Dios! Okay, okay, —Blaine retrocede hacia la puerta con las manos en alto.— Me encargaré de eso.

— ¡Devuélveme la chaqueta!

— Lo siento. —Le lanza la chaqueta de nuevo a Kurt y se retira a la sala de estar, llamando a Wes inmediatamente.

— Hey Kathy, ¿está Wes ahí?

— No, se ha ido a la casa de Seb. Escucha, Blaine, dado que tienes cinco segundos... um... me voy a mudar con Wes.

— Ya era hora.

— Lo que significa que ya no tendrás un inquilino.

— Okay.

— ¿Eso es todo? —Kathy pregunta incrédulamente.— ¿Eso es todo lo que tienes que decir?

— Sí, —Blaine dice con un suspiro.— Me preocuparé por conseguir otro inquilino después de la boda. Sólo... bueno... mira, pagaste mi cuenta de la semana pasada. Vamos a dejarlo ahí. Múdate cuando lo desees.

— Oh Blaine, no podría hacer eso. Te voy a dar el mes de previo aviso adecuado...

— Kathy, por favor. Vamos a estar en la vida del otro para siempre. Creo que ahora nos conocemos lo suficientemente bien como para prescindir de formalidades... de hecho ya conoces todos mis secretos más oscuros. Por favor, deja de pagarme la renta, no me parece correcto.

— Lo hice... Wes me lo dijo, sí, —dice en voz baja.

— Bueno. Yo le dije que lo hiciera

— Lo sé. Y estoy abrumada de que confíes en mí lo suficiente con eso, así que gracias. Aunque todavía me gustaría saber lo que había en esa caja que Kurt había enviado a Wes hace todos esos años.

— No, no querrías saber, —dice riendo.— Mira, ¿puedes hacer que Wes me llame tan pronto como él esté de vuelta? La he cagado extremadamente, y necesito su... no sé... ¿ayuda, consejo? Aunque no hay mucho que pueda hacer en un nivel práctico, pero... ugh. Sólo que me llame.

— ¿Qué has hecho?

— Es más lo que no he hecho... como... Arreglar lo del pastel o las flores.

— ¡Blaine!

— Lo sé.

— Déjamelo a mí.

— ¿Qué?

— Déjamelo a mí. Llamaré a tu mamá para ver si ella puede hacer el pastel si yo lo decoro. Tomé clases nocturnas de artesanías en azúcar y decoración de pasteles. Hice un montón de pasteles de bodas. Y Teresa hacía los arreglos florales. Si me das el número de tu cuñada, puedo ver si ella puede ordenar las flores para que después Teresa pueda arreglar los ramos para las chicas y los arreglos de las mesas cuando llegue a Los Ángeles.

— En serio, ¿es eso lo que hacen los británicos para divertirse?

— ¿Quieres que te ayude o no?

— ¡Sí! Sí. Lo siento. Gracias.

— Mira, te veré mañana y podemos platicar de diseños y otras cosas, mientras tanto, mándame por correo electrónico cualquier otra cosa que pueda necesitar, ¿okay?

— ¿Kathy?

— ¿Sí?

— Estoy eternamente en deuda contigo.

— Tienes toda la condenada razón, —ella ríe.— Ve y dile a Kurt que la crisis se evitó y que los veré mañana.

Kurt se aplaca un poco, aunque Blaine puede decir que todavía está en el borde, y tan sabiamente le da un gran respiro, optando por pasar su noche en Skype con una Rachel muy estridente a medida que trabajan a través de opciones de canciones potenciales para la recepción. El día siguiente se inicia muy temprano con los padres de ambos en su puerta.

— Kurt mi amor, Carole y yo vamos a hacer el pastel, —dice Sara mientras entra apresuradamente en el apartamento.— No en este momento, obviamente, pero tenemos que saber cualquier idea que tengas.

Blaine se entromete,— Tengo ideas.

— Muy gracioso, mi amor. Entonces, Kurt.

— No... —Kurt hace una pausa, notando la mirada de dolor y desconcierto en el rostro de Blaine.— Blaine tiene ideas, y buenas. Creo que deberíamos oírlo. Sigo diciendo esto, pero es nuestra boda, no sólo la mía. Sé que puedo ser muy exigente y específico, y es bueno que todo el mundo esté preparado para complacerme -porque francamente me merezco ser complacido- pero ese día es acerca de nosotros dos.

Sus ojos se encuentran, y a pesar de que están sentados en sofás opuestos, con cuatro adultos entre ellos, la mirada de amor y anhelo en sus ojos es inconfundible mientras sonrisas tímidas juegan en sus rostros.

— ¿Lograremos escuchar estas ideas, entonces? —Carole les pregunta, mirando entre los dos.— ¿Kurt? ¿Blaine?

— ¿Huh? —Blaine tartamudea de vuelta a la vida.— Ah, cierto. Sí. Bueno... Kurt... yo sé lo mucho que te encantan los cupcakes... ¿y me preguntaba si en lugar de un pastel tradicional sólo tenemos una enorme torre de cupcakes?

— Sí. —Kurt está de acuerdo de inmediato.— Una torre de cupcakes. Sí.

— Bueno, eso fue fácil, —Sara se ríe.— Cuando Kathy llegue podemos discutir las decoraciones, pero por ahora estoy adivinando que Kurt quiere poner esas pruebas de vestuario en marcha. Mike, date prisa junto con Kurt ahora... y compórtate.

— Oye papá, —Blaine llama después de él mientras se mueve por el pasillo.— ¿Estás bien?

— Oh, estoy bien, —Mike dice con una pequeña sonrisa.— Simplemente bien.

— ¿Seguro?

— Un poco indispuesto, eso es todo, —dice, acariciando la mano de Blaine.— Pero emocionado por la boda. Ahora, vamos a medirnos ese traje.

El día se hace más ruidoso con la llegada de Wes, Kathy, Sebastian y Joe, seguidos poco después por Rachel, Finn, Santana, Nick y Jeff. Blaine sigue queriendo hablar con su padre otra vez, pero con todo el ajetreo y el bullicio, además de hablar con Kathy sobre el pastel y enviar correos electrónicos a Teresa y Claire acerca de las flores, nunca se las arregla para que pase.

— Muy bien, chicas... ¡Son las siguientes! —Kurt dice en voz alta, y se sorprende cuando Blaine entra en su lugar.— ¿Qué estás haciendo aquí? Pensé que estabas pidiendo pizza.

— Necesitaba besarte, —dice simplemente, tomando el vestido de las manos de Kurt y colocándolo cuidadosamente sobre la mesa.— Todo esto es maravilloso, y divertido, y ocupado, y frenético... pero yo no quiero que nos perdamos de vista el uno del otro. Necesito tenerte en mis brazos, necesito sentir tus labios sobre los míos y necesito decirte lo mucho que te amo.

Kurt sonríe, todo su rostro iluminándose mientras sus brazos vienen para descansar libremente sobre los hombros de Blaine.— Creo que eso suena bastante perfecto y adorable para mí, —dice, frotando sus narices juntas.— Yo también te amo.

Blaine se ríe.— No te he dicho cuánto todavía.

— Yo sé cuánto. Pero ¿qué tal si me lo enseñas más tarde esta noche, cuando todos estos gorilas se hayan ido?

— Acabas de llamar a todos nuestros amigos y familiares más cercanos gorilas, —Blaine se ríe en voz baja.— Pero sí, eso suena perfecto. Creo que vamos a necesitar de un relajante baño en la tina.

Se inclina, rozando sus labios con los de Kurt en un toque extremadamente ligero que se profundiza rápidamente mientras suspiran en la boca del otro, provocándose con sus lenguas y agarrándose fuertemente entre sí.

— Debí haberlo sabido, —Santana dice con voz cansina cuando ella y Rachel entran en la habitación.— Sepárense. Por Dios.

— Blaine, deja amablemente la habitación para que Santana y yo podamos desnudarnos.

— Demasiados chistes, —Blaine sonríe mientras se aleja de Kurt a regañadientes, lanzándole un beso.— Demasiados chistes.

El día es agotador, culminando con todo el mundo comiendo pizza por cortesía de los dos novios, se dicen adiós con la promesa de verse para las despedidas de soltero del siguiente fin de semana. Kurt se apresura de nuevo a su habitación para seguir cosiendo mientras Blaine se encierra lejos con su piano para atender su descuidado trabajo de publicidad, y es pasada la medianoche cuando finalmente se encuentran en la bañera juntos, Kurt recostado felizmente sobre el pecho de Blaine mientras se relajan.

— Estoy casi temeroso de decirlo, pero creo que los atuendos están prácticamente hechos, —Kurt dice con orgullo.— ¿Quieres ver?

— Mañana, si eso está bien, —dice Blaine, apretando sus piernas posesivamente alrededor de la cintura de Kurt.— Esta noche eres mío.

Kurt sonríe, inclinando la cabeza hacia atrás sobre el hombro de Blaine.— Me gusta el sonido de eso.

— Sin embargo, yo no quiero ver tu atuendo. Sé que tú has visto el mío -es inevitable- pero me gustaría esperar y ver el tuyo hasta ese día, y sólo espero no rasgártelo justo ahí.

— No habrá ninguna rasgadura involucrada, gracias, —dice Kurt remilgadamente.— Sólo desabrocharlo y liberarlo de pelusa cuidadosamente antes de colgarlo perfectamente.

— ¿Estás esperando a que quite la pelusa de tu chaqueta en nuestra noche de bodas? Sí, porque eso va a suceder.

Ríen juntos antes de que Blaine se incline a besar el cuello de Kurt.— ¿Estás cansado?

— Sí, desde lo más profundo de mis huesos. Pero no estoy demasiado cansado para ti.

— ¿Excitado?

— Todavía no, —dice Kurt, mirando hacia abajo,— pero si sigues besando mi cuello así...

— Yo estaba hablando de la boda.

— Lo sabía, —Kurt se ríe,— y sí. Mucho. ¿Y qué hay de usted, próximo Sr. Anderson-Hummel?

— Kuuuurt, —Blaine se queja, dejando caer la cabeza hacia delante en desesperación.

— Lo dije mal otra vez, ¿no?

— ¿Quieres simplemente cambiarlo? Lo dices de esa manera todo el tiempo. ¿Es una indirecta no tan sutil que me estoy perdiendo?

— ¡No! No. —Kurt se gira, el agua salpicando sobre el borde de la bañera hasta que acomoda su barbilla sobre el pecho de Blaine y deja que sus brazos rodeen su cintura.— Cada vez que lo digo, luego pienso para mí 'no suena tan hermoso como debería,' y es por eso. Porque Hummel-Anderson suena mejor.

— Si estás seguro. —Blaine mira hacia él, sus ojos buscando cualquier duda o vacilación, pero no encuentra ninguna. Se ríe cuando Kurt asoma su lengua para circular perezosamente alrededor de un pezón.— Eres un pequeño diablo.

— Caliente, —responde, como si eso lo explica todo.

Para el momento en que Kurt se encuentra inclinado, agarrando el borde de la bañera mientras Blaine se empuja dentro de él, la calentura se ha convertido en pura necesidad y desesperación mientras él grita en voz alta por más. Blaine se impulsa más duro y más profundo a medida que Kurt ruega y ruega a Blaine que lo llene, lo cual hace, sus dedos dejando moretones a su paso y Blaine cayendo con fuerza sobre la espalda de Kurt, depositando besos húmedos y erráticos donde quiera que pueda alcanzar.

— Cama, —gime.— Soy demasiado viejo para todas estas artimañas. Necesito dormir.

— Me gustó esto, —dice Kurt, enderezándose y cayendo en los brazos de Blaine.

— Bien, eso es bueno, —Blaine ríe a carcajadas, besando su mejilla.— Vamos, los dos estamos demasiado cansados para tener sentido alguno.

Se arrastran a la cama, Blaine acomodándose de cucharita detrás de Kurt, besando su hombro mientras yacen en la oscuridad.— ¿Kurt? —susurra.

— ¿Hmm?

— ¿Te acuerdas cuando eras pequeño, cómo se sentía estar en la cama esperando a Santa?

— Sí, —Kurt sonríe en la oscuridad, riendo en silencio ante el recuerdo.

— Así me siento ahora. Esas burbujas excitables que efervescen en mi barriga, las brillantes estrellas titilantes que aparecen cada vez que cierro los ojos... todo eso.

— Eres más que lindo, —dice Kurt, dándose vuelta para estar frente a él, sonriendo hacia el rostro de Blaine radiante en la luz de la luna.

— Sólo que esta vez está teniendo lugar algo aún más inimaginable y excitable.

— ¿Algo más emocionante que un anciano que baja por la chimenea en medio de la noche? —Bromea Kurt, arrugando la nariz.— Sí, tienes razón, —dice él, girando sobre su espalda para que Blaine descanse en su pecho.— Demasiado cansado para tener algún sentido.


(1) Palacio Imperial de Hofbur: El Palacio Imperial de Hofburg es el palacio más grande de la ciudad de Viena. Fue la residencia de la mayor parte de la realeza austriaca, especialmente de la dinastía de los Habsburgo, y de los emperadores de Austria y de Austria-Hungría.