— Recuerdo, —reflexiona Kurt mientras se visten para su despedida de soltero, —un momento en el oscuro y lejano pasado, me inclinaste sobre el borde de la bañera y me cogiste duro. Era todo lo que necesitaba y más. De hecho, todavía tengo los recuerdos, —dice sonriendo hacia sus caderas, todavía mostrando las leves contusiones de los dedos de Blaine antes de ponerse los pantalones vaqueros para cubrirlos.

— Eso fue hace una semana, —responde Blaine, esperando pacientemente delante del espejo a que Kurt venga a atar su pajarita.

— Lo cual es mucho tiempo para nosotros, —señala Kurt.

— Has estado encerrado en un estudio de ensayo toda la semana, —le dice Blaine.— De hecho, Joe ha visto más de tu culo que yo en estos últimos días.

— Muy gracioso.

Los ojos de Blaine se agrandan a medida que Kurt se acerca al espejo.— De todos modos, no tienes esperanza de conseguir algo cuando te pones los jeans tan apretados. ¿Cómo se supone que voy a lograr meter mis manos ahí abajo?

Kurt no dice nada, simplemente levanta una ceja hacia sus reflejos mientras se inclina sobre el hombro de Blaine para atar su pajarita.

— Espera... ¿Esos jeans son para mí beneficio, o para el stripper?

— Tuyo, —Kurt se ríe, besando su mejilla.— Ahora deja de ser celoso.

Su familia y amigos se reúnen para cenar en el Park Hyatt, tomando el control de toda una sala de eventos, y Blaine y Kurt están sentados en los extremos opuestos de la larga mesa, muy a su disgusto.

— Pasarán el resto de sus vidas juntos, —señala Rachel mientras se sienta a la izquierda de Kurt.— ¿Cuál es el punto de enfurruñarse sobre una comida?

— Porque no puedo tener suficiente de él, —explica Kurt.— Cuanto más tiempo paso con él, más quiero estar con él.

En el otro extremo de la mesa, Wes palmea la mano de Blaine con simpatía.— Sólo cámbiate si quieres. No me sentiré ofendido. Dile a Rachel o a Burt que se muevan para acá.

— Honestamente, ustedes dos están empeorando en lugar de mejorar, —Seb dice con un movimiento de cabeza.— Pensé que la novedad de su pareja se suponía que desaparecería después de un tiempo. No es que yo sepa, —reconoce con una sonrisa.— Aunque les puedo decir que el atractivo de una noche se disminuye significativamente a la mañana siguiente.

— Apenas lo he visto recientemente, —Blaine les dice.— Todo es tan ocupado. Yo sólo... no sé, cuando estamos lejos el uno del otro, hacemos un esfuerzo extra para estar en contacto tanto como podemos, pero así... los dos en el mismo apartamento pero como barcos que pasan en la noche... sólo me encuentro necesitándolo, deseándolo vehementemente cada vez más.

— Eso está bien, mi amor, —Sara chilla desde el otro lado de Sebastián.

— ¿Por qué estás escuchando? —Blaine se queja, aunque no puede evitar sonreír.

— Porque eres ruidoso, —ella le devuelve la sonrisa.— Ahora. ¿Estamos todos acomodados? ¿Todo el mundo tiene algo de beber?

— Creo que sí, —Wes asiente.

— Atención todos, —llama Mike, de pie y golpeando la cuchara contra el vaso.— Sólo me gustaría decir gracias a todos por venir, —dice débilmente, agarrando el borde de la mesa fuertemente como apoyo.— También me gustaría proponer un brindis, por la felicidad de Kurt y Blaine. Hoy dentro de tres semanas levantaremos una copa hacia ellos como esposos, y no podría estar más satisfecho. Así que... Por Kurt y Blaine. Disfruten del stripper, —ríe cuando todo el mundo alza sus copas.

Se hunde con cansancio en su silla y Blaine y Cooper están a su lado en un instante.— Oye papá, ¿estás bien?

— Estoy bien, Blaine. Bien. La verdad.

— Te puedo llevar de vuelta al hotel si quieres. —ofrece Cooper.

— Absolutamente no, —dice con firmeza.— Estoy aquí para disfrutar de la despedida de soltero de mi hijo, y tengo la intención de ver al stripper.

— Sabes que no es una chica, ¿no? —Comprueba Blaine, lo que hace a Mike rugir.

— Estaría un poco más que alarmado si lo fuera, —dice sin dejar de reír.— Ahora, vayan a disfrutar de la comida. Ambos.

Se apartan de su silla de mala gana y toman sus lugares, aunque Blaine se da cuenta de la manera en la que su madre aprieta discretamente la mano de su padre y le ofrece una pequeña sonrisa, que está llena de preocupación. Dos horas más tarde, el grupo se divide, con todos los chicos, además de Santana y Rachel dirigiéndose a un club del centro donde una habitación privada ha sido contratada, y todos los demás van de regreso al hotel. Sara avergüenza a ambos novios diciéndoles que mantengan sus manos en su regazo en todo momento, y Carole -ligeramente ebria- les recuerda que informen sobre el tamaño de la virilidad del stripper antes de colapsar en risas estridentes.

— Ustedes dos no tenían que venir, ya sabes, —Kurt le dice a Burt y a Mike mientras caminan a lo largo de la carretera.— No estoy del todo seguro de lo cómodo que me siento acerca de ustedes viendo esto.

— ¿Por qué? ¿Qué tan grave será? —pregunta Burt alarmado.

— No sé, es mejor que le pregunten a Joe. Él organizó todo el asunto.

Se enteran en el segundo en el que entran al club y son llevados escaleras arriba. Los saludan dos camareras, anudando baberos alrededor de sus cuellos y llevando a ambos hacia dos sillas en el escenario elevado. Mucho más amigos están reunidos aquí, amigos de la universidad de Kurt, junto con los miembros de la Sinfónica de Chicago que lucen desconcertados. La música comienza a latir con fuerza y dos hombres llegan al escenario vestidos con diminutas tangas, sus pechos bien engrasados brillando bajo las luces.

— ¡Maravilloso! —Sebastián grita alegremente cuando uno de los hombres se monta a horcajadas sobre Kurt.— Joe, cuando me casé, ¡por favor organizar mi despedida de soltero! Pensándolo bien, sólo organízame una fiesta, no es necesaria la boda.

— Oh, Dios mío, Blaine va a matarte, —Wes le dice a Joe cuando ve los ojos de Blaine destellando en ira cuando el modelo comienza a verter una variedad de licores en la garganta de Kurt, que está teniendo la cabeza sostenida por el otro hombre, y está aparentemente disfrutando cada segundo. Blaine se empieza a levantar de la silla, pero es contenido rápidamente cuando es su turno, y es dejado con sensación de vértigo por la cantidad de alcohol y la velocidad de su consumo. Mirando a Kurt, él puede verlo sonriendo, limpiando gotas de vodka en su barbilla mientras disfruta de la vista de Blaine deshaciendo su pajarita y lanzándosela a Cooper.

— ¿Qué? —grita a través del escenario hacia Kurt mientras se desabrocha la parte superior de su camisa.

— Nada, —responde airadamente.

— Estoy caliente, —explica.

— Me había dado cuenta.

— ¡Okay! ¡Es momento de un poco de diversión con estos solteros! —dice la anfitriona. Los dos modelos regresan, arrastrando a Kurt y a Blaine de sus sillas y sentándolos, rociando una línea de crema batida por el pecho de ambos y sobre el frente de sus tangas antes de señalarles a los chicos para que empiecen a comer.

— Tiene que ser una jodida broma, —Kurt se ríe con incredulidad. Tomando la lata de crema, se balancea sobre Blaine haciendo caso omiso de las burlas de sus decepcionados amigos y desabrochando el frente de la camisa de Blaine.

— No he bebido lo suficiente para esto, —Blaine gime por la vergüenza.

— Oh. Bueno, tal vez voy a ir a comer esa crema después de todo, —Kurt lo provoca, empezando a retroceder.

— No te atrevas, —Blaine gruñe, empuñando la parte delantera de la camisa de Kurt y chocando sus labios. El espectáculo se vuelve todo sobre su exhibición después de eso a medida que Kurt rocía una línea de crema y procede a lamerla insoportablemente lento del pecho de Blaine.

— A la mierda. No voy a dejar que esto se desperdicie, —dice Sebastián, y se sube al escenario para las aclamaciones de sus amigos borrachos, donde él procede a lamer a ambos modelos hasta limpiarlos mientras Kurt y Blaine se besuquean en la esquina.

— Llévame a casa, —Kurt jadea en la boca de Blaine.— Deja a todos aquí emborrachándose a costa nuestra y sólo... llévame a casa.

— ¡De ninguna manera! — Se ríe oscuramente.— Querías una stripper para tu despedida de soltero, y un stripper tendrás. —Son llevados de vuelta a sus sillas, ahora desocupadas y limpias, y las luces cambian. Dos bomberos emergen mientras el público grita y aclama y Kurt traga nerviosamente.

. . .

— Hey, Coop. —Cooper se vuelve para encontrar a Sebastian, aún con un pequeño remanente de crema en la esquina de su boca.

— Hey.

— Tu padre no se siente muy bien. Voy a llevarlo de vuelta, ¿de acuerdo?

— ¿Qué? No. No, yo lo llevaré de vuelta. Quédate. —Mirando por encima de la barra, Cooper puede ver a su padre sentado en una silla luciendo pálido mientras Burt se agacha a su lado y sostiene un vaso hacia él.— ¿Fueron ellos?

— No, no. Se estaba riendo histéricamente de su comportamiento, pero cuando bajé del escenario, dijo que se sentía mareado. Mira Cooper, quédate. Has volado todo el camino desde Los Ángeles para la fiesta de tu hermano. No tengo inconveniente, de verdad.

— Pero tú querías ver al stripper, —dice Cooper, asintiendo con la cabeza hacia donde los dos bomberos están ahora desprovistos de chaquetas y empujando sus entrepiernas en la cara de Kurt.

— Habrá otros strippers, Cooper, créeme.

— Muy lindo, —comenta Kurt en el escenario cuando un animado culo es meneado a unos centímetros de su cara.— Pero él es mejor, —dice, estirándose hasta encontrar la mano de Blaine.

— Lo mismo, —dice Blaine, volviendo la cabeza para mirar hacia Kurt con una sonrisa y haciendo caso omiso de la entrepierna que el otro stripper está empujando.— Puedes sacudirlo todo lo que quieras cariño, pero nunca vencerás a mi hombre.

— Preferiría mirarte cualquier día, —dice Kurt, lamiéndose los labios mientras mira a Blaine de arriba a abajo. Los strippers terminar, para deleite de ambos y saltan del escenario y se dirigen a la barra, de la mano y riendo entre sí.

— Sólo ustedes podrían tener a dos chicos calientes extendidos sobre una bandeja ante ustedes y simplemente ignorarlos y hablar entre sí, —Joe se ríe mientras pone un brazo alrededor de los dos.— Vamos, pongamos a Londres borracho de nuevo.

— No, no, no, —dice Blaine rápidamente.— De ninguna manera. Eso fue una sola vez. Yo estaba completamente arruinado.

— Oh, vamos viejito, va a ser divertido, —Kurt sonríe mientras le da un trago de color azul brillante.

— ¿Qué son los body shots? —Burt le pregunta a Wes una hora más tarde cuando un muy borracho Kurt anuncia su intención de participar en la actividad.

— Um... no quieres saber, —sonríe Wes.— Y probablemente tampoco quieres ver a tu hijo, ya sea haciéndolo o teniendo a alguien haciéndoselo a él. Es... un poco... sexual, —susurra, sonrojándose furiosamente.— O con ellos lo es, de todos modos.

— ¿Y eso no lo es? —Burt asiente hacia la barra, donde el disgustado personal está detrás del mostrador mientras Blaine y Kurt, ahora sin camisa, se arrodillan en la parte superior y se besuquean acaloradamente.

— Oh Dios. Burt, lo siento mucho.

— No te preocupes por eso, —dice riendo, dando palmadas en la espalda de Wes.— Pero voy a volver al hotel. No creo que Kurt vaya a apreciar despertar mañana dándose cuenta de que presencié este tipo de comportamiento.

Cooper también se va, declarando que él simplemente no puede ver a su hermanito tratando de fornicar en la parte superior de una barra con un joven casi desnudo de veintiún años. Pero el resto de sus amigos reunidos parecen apreciar cada segundo hasta que de repente Kurt es arrastrado de nuevo hasta el escenario y es atado a una silla.

— ¿Qué...? ¿Dónde está mi Blaine? —Grita, tirando de las restricciones.— ¡Quiero a mi Blaine!

— Aquí está tu Blaine, —Joe sonríe mientras Blaine llega al escenario, bailando extravagantemente al ritmo de 'You Can Leave your Hat On (Puedes Dejarte el Sombrero Puesto.)'

— ¡Oh, Dios mío! ¡Joder! —Kurt chilla, riendo en voz alta mientras Blaine gira alrededor de él, vestido sólo con su camisa, un casco de bombero y un par de calzoncillos. Sus ojos sobresalen cuando Blaine se monta a horcajadas sobre él, tirando el casco antes de desabrocharse la camisa lentamente y dejar que se caiga al suelo.— ¡Béseme, señor stripper! —Kurt dice por encima de la música.— ¡Por favor! Estoy rogando. Haré lo que sea, todo lo que quiera, ¡pero por favor béseme!

Blaine lo complace, el resto de los invitados vuelven a bailar y a beber una vez que se dan cuenta de que están demasiado ocupados besuqueándose como para continuar con el espectáculo.— Oh Dios, ¡bésame otra vez! —Kurt chilla desesperadamente.— Y desátame para que pueda tocarte.

— ¡No! ¡No puedo tener una erección aquí! —Blaine se ríe.

— Desátame y reúnete conmigo en el baño, —Kurt intenta, levantando una ceja para hacer clara su intención. Él suspira felizmente cuando la corbata -Kurt piensa que podría ser de Ken- cae al suelo, y él salta del escenario y corre a toda velocidad al baño antes de que Blaine recoja su ropa y lo siga lo más despreocupadamente que puede.— No voy a durar mucho... ¡mierda! —Kurt susurra mientras Blaine patea la puerta del cubículo para cerrarla, y luego simultáneamente muerde su cuello y desabrocha sus pantalones ridículamente ajustados.

— Yo tampoco, —jadea cuando la mano de Kurt encuentra su miembro, acariciándolo como sólo él sabe hacerlo, garantizando que Blaine se desmoronará en cuestión de segundos.— ¡Jesús, mierda! —Blaine gime, antes de chupar toscamente la piel debajo de la mandíbula de Kurt.

— Bueno, supongo que hemos encontrado a los novios, —la voz de Joe ríe del otro lado del cubículo, y la voz de Wes se puede escuchar instándolo a retirarse.

— ¡Fuera! —gruñe Blaine, y luego todo queda en silencio una vez más. El par se besa acaloradamente mientras se masturban entre sí frenéticamente hasta que de repente los dedos de Kurt se clavan duro en el hombro de Blaine y se viene, gimiendo de placer cuando Blaine se lleva la mano a la boca y la lame hasta limpiarla.

— Voy a cogerte cuando lleguemos a casa, —Kurt susurra en el oído de Blaine mientras continúa bombeando su miembro.— Todavía no he decidido cómo. Podría inclinarte otra vez, o podría dejar que me montes. Podría ponerte en cuatro patas para poder ver mi pene deslizándose dentro y fuera de tu hermoso, pequeño y apretado culo mientras te hago gritar y rogar por más.

— Joder... Me vengo... —Blaine gime mientras se derrama sobre la mano de Kurt, golpeando la cabeza contra la pared del cubículo mientras respira fuerte.— Jesucristo, —jadea.— No puedo creer que simplemente acabamos en el cubículo de un baño.

— Lo sé, —Kurt se ríe.— Pero no podía haber esperado más tiempo.

— Voy a exigir que la cumplas, ya sabes, —Blaine sonríe mientras se pone los pantalones.— Esa promesa de cuando lleguemos a casa.

Kurt lo presiona contra la pared, metiéndolo de nuevo en su ropa interior y subiendo su bragueta.— Por favor, —susurra antes de inclinarse para besarlo con ternura.— Por favor, por favor hazlo.

Vuelven a la fiesta -todos fingiendo como que no saben lo que está pasando- y bailan alegremente con varios amigos durante toda la noche. Con el tiempo, Blaine se da cuenta de la ausencia de Sebastián, y Wes le da los detalles, pero Sebastián regresa a la fiesta y de alguna manera se las arregla para irse con un stripper. Los colegas de la orquesta de Blaine festejan a lo grande, pero no tanto como Kurt y Blaine, quienes finalmente se tambalean por la puerta de su apartamento a las cuatro de la mañana.

— Oh, Dios mío, estoy agotado, —Kurt gime mientras lanza sus llaves en la copa sobre la mesa del vestíbulo.

Blaine se deshace de los zapatos y enrolla sus brazos alrededor de la cintura de Kurt.— Nonononono. Lo prometiste.

— Lo hice, —asiente con la cabeza,— y tengo la intención de cumplir esa promesa en este momento.

Son descuidados, sucios, y completa y perfectamente imperfectos mientras ríen, sonríen y gimen en su camino hacia el suelo para que Kurt conduzca su pene duro en el culo de Blaine, todavía allí en el pasillo. Después yacen juntos en el piso de madera, contemplándose, limpiándose, pero en realidad sin hacerlo. Kurt se arrastra hacia el dormitorio, Blaine siguiéndolo cansinamente con piernas muy temblorosas, donde ambos colapsan felices bajo las sábanas y duermen hasta el mediodía del día siguiente.

— No me siento tan mal, —dice Kurt admirado mientras descansan boca abajo con sus cabezas volteadas uno frente al otro.— ¿Por qué no me siento tan mal?

Blaine se ríe,— No lo cuestiones, simplemente acéptalo como lo que es y sigue adelante. ¿Te divertiste?

— Montones, —Kurt sonríe.— El stripper resultó ser bastante impresionante. Tenías razón en estar preocupado, —dice sonriendo.— No puedo entender por qué no estoy agitándome como un pez moribundo. Mi cabeza ni siquiera duele. ¿Tú te sientes bien?

— Sí, pero de todos modos, siempre suelo hacerlo. Es el whiskey el que me da resaca.

— ¿Es por eso que lo bebes cuando estás deprimido? ¿Para castigarte a ti mismo?

— Sí, —admite en voz baja con una pequeña sonrisa.

— Me alegro de que no has sentido la necesidad de hacerlo en mucho tiempo. —Estirando una mano, Kurt pasa los dedos por la mejilla sin afeitar de Blaine.

— Es un poco difícil estar deprimido cuando estás a punto de casarte con tu mejor amigo, —Blaine responde honestamente.— Nos divertimos mucho juntos. Creo que eso es lo que diría, si alguien me preguntara lo que es estar contigo. Yo diría que es divertido.

— ¿Crees que tendremos esta diversión cuando estemos casados? —Kurt le pregunta.— ¿Todavía querrás emborracharte y bailar extravagantemente conmigo? ¿Tendremos todavía torneos de scrabble para dos? ¿Seguiremos tocando el piano y cantando canciones ridículamente tontas juntos?

— Eso espero, —ríe Blaine.

— Yo también. No quiero que lleguemos a ser complacientes con el otro, —dice Kurt mientras se acurruca más cerca.— Vales mucho más para mí por eso.

— Hmm, lo mismo digo, —Blaine sonríe, cerrando el pequeño espacio entre ellos y besando sus labios.— Creo que ambos apestamos a alcohol rancio.

— Y sin embargo, no hay resaca, —dice Kurt de nuevo, todavía con asombro y con los ojos muy abiertos.— Lo que sea que estuve bebiendo, debe haber estado de acuerdo conmigo. Lástima que no puedo recordarlo.

— Te lo dije, acéptalo y sigue adelante. No tientes a la mala suerte. ¿Quieres un café?

— Voy a decir que sí, —Kurt sonríe.— Por lo general, estoy demasiado ocupado lamentándome y sollozando, agarrándome el estómago mientras vomito en el inodoro. Pero hoy, sí.

— Encantador, —Blaine se ríe, rodando de la cama.— Vuelvo en un... ¿Qué diablos es esto? —Chilla cuando sale al pasillo.— ¡Oh! Kurt... si no te sientes tan mal, ¿te importaría limpiar el esperma en el pasillo? No es muy agradable para los visitantes.

El siguiente fin de semana ve a Kurt tomar el escenario junto con sus graduados compañeros de clase para su producción de Chorus Line. Blaine se sienta orgulloso entre los padres de ambos, feliz de que su padre luce mucho mejor mientras todos animan a Kurt. Se mezclan en el bar después -donde Joe presenta a Blaine con su familia antes de ser arrebatado para conocer a dos directores que tratan de persuadirlo para que se dedique al teatro en lugar del cine. Kurt permanece al lado de Blaine, agarrando su mano fuertemente y esperando, pero nadie se acerca. Blaine sabe que eso se mantiene con él toda la semana. No llora, no lo menciona para nada, excepto que para decirle que se había ganado una opinión favorable en el portal de Internet de crítica teatral The Stage, pero se calla cuando Blaine empieza a entusiasmarse, diciéndole que está demasiado ocupado enfocándose en su exhibición como para distraerse con un buen informe. Su tiempo juntos es escaso, limitado a dormir en brazos del otro para luego despedirse con un rápido beso a la luz de la mañana. Blaine tiene una semana llena de presentaciones, lo que significa que está en la Sala Sinfónica todo el día, y Kurt está encerrado en la Universidad, ensayando, perfeccionando, preocupándose, practicando y preocupándose un poco más. El día de la exhibición de Kurt amanece, y Blaine despierta, estirándose y rodando hacia un lado para encontrar a Kurt despierto y mirando al techo.

— Hey. ¿Cuánto tiempo llevas despierto? No son ni las seis.

— Cuatro y media, —dice monótonamente, sin dejar de mirar el trabajo de pintura.

— Debiste despertarme.

— ¿Por qué? ¿De qué serviría haberlo hecho? No hay nada que puedas hacer.

— Puedo estar aquí para ti. Puedo sostenerte en mis brazos y amarte, —dice Blaine en voz baja. Estira una tentativa mano para acariciar la mejilla de Kurt, suspirando cuando ve su barbilla empezar a temblar.— Ven aquí.

Y Kurt va, cayendo en los brazos de Blaine, dejando que sus paredes se rompan, liberando toda la emoción reprimida y la frustración de los últimos días mientras llora fuertemente, aferrándose a la chaqueta del pijama de Blaine hasta que está empapada de lágrimas, y Blaine simplemente lo sostiene. Sus fuertes brazos atraen a Kurt más cerca, sus manos acarician continuamente su espalda mientras tiembla y solloza.

— No es justo, —llora una y otra vez.— No es justo. Quiero ser ese, Blaine. Quiero ser el que tiene todas las ofertas sobre la mesa, el que tiene a los directores golpeando a mi puerta. He trabajado tan duro por tantos años y quiero mi oportunidad de brillar. No me importa, justo ahora, cuán... cuán... infantil o petulante me escucho. Quiero, quiero. ¡Quiero!

— Está bien, Kurt. Shhh, está bien. Déjalo salir. Di todo lo que quieras, llora, vocifera, grita y vuelve a llorar un poco más. Nadie te juzgará, sólo estoy yo aquí.

— ¡Quiero que la gente se fije en mi! Quiero que la gente quiera entregar su dinero duramente ganado para verme actuar. Quiero que la gente vea mi nombre en las marquesinas y sepan que cualquier show en el que estoy es increíble porque estoy en él. Y... y... y no es así en absoluto —se rompe, sollozando un poco más y limpiándose la nariz.— Tú... tú... consigues vivir tu sueño, y no te envidio, no quiero que pienses eso, pero yo sólo estoy parado de brazos cruzados y esperando, esperando a que alguien me de una oportunidad. ¿Cuándo es mi turno, Blaine? ¿Cuándo?

— Esta noche, mi niño precioso. Esta noche. Esto es lo que vamos a hacer. Vamos a tomarnos algún tiempo para simplemente ser, para calmarnos y reorganizarnos. Después te vas a ir a duchar mientras yo me encargo del desayuno. Después de eso, tú y yo nos encerraremos en esa sala de música y no saldremos hasta que estés completamente satisfecho con tus canciones. Y luego pasaremos a Shakespeare, y así sucesivamente. Posteriormente esta tarde te llevaré al teatro antes de tomar mi asiento para verte dar la actuación de tu vida. Y después, será mi turno de quedarme de brazos cruzados mientras agentes, directores y escritores te adulan en abundancia, y yo muy campante podré decirte 'te lo dije.'

Kurt sonríe a través de sus lágrimas, dejando salir un pequeño sollozo entrecortado mientras se sienta y se limpia los ojos.— ¿Sí? —Blaine le pregunta, y él asiente.— Bien. —Blaine se sienta también, acunándolo más cerca otra vez y besando su cabello.— No te guardes todo adentro, Kurt. Sé que sientes como si tuvieras que ponerte una fachada para todo el mundo, es simplemente tu forma de ser y lo entiendo. Pero no conmigo, por favor. Nunca conmigo. Sé tú mismo. Prometo nunca juzgarte o pensar mal de ti. Nos conocemos el uno al otro mejor que cualquier otra persona. Somos almas gemelas y en una semana y un día, esposos.

— Te amo mucho, —llora Kurt en su cuello.— Eres... Más que perfecto.

— Para ti tal vez, así como tú lo eres para mí.

— Una semana y un día.

— Sí, —Blaine sonríe ante la sola idea.— Pero no podemos dejar que eso nos distraiga ahora. Pasemos a través de este día y luego directo hacia la graduación y a ese vuelo a LA. —Él siente a Kurt sorber contra su cuello, su respiración ahora más calmada y sus lágrimas reducidas a pequeños sollozos ocasionales.— Vamos, —dice él empujándolo hacia las almohadas antes de quitarse la chaqueta de su pijama y dejarla caer a un lado,— Aquí, —Dando palmaditas en su pecho, insta a Kurt a descansar su cabeza ahí.

— Bueno, esto es extraño, —sonríe.

— Creo que somos bastante buenos intercambiando posiciones, —Blaine suelta una risita, poniendo un brazo alrededor de los hombros de Kurt.— Déjame abrazarte un poco más y luego haré el desayuno. Sin embargo recuerda esto, —le dice suavemente.— Pase lo que pase esta noche, te amo siempre.

. . .

Kurt en efecto, sobresale esa noche. Sólo tiene a Blaine en la audiencia esta vez, después de haber convencido a todos los padres que descansaran este fin de semana antes del caos que se viene. Sin embargo, eso no hace ninguna diferencia, de hecho, lo ayuda a relajarse, mientras sale ahí y se siente como si estuviera actuando única y exclusivamente para Blaine. Él está positivamente mareado cuando llega al bar, con la cara limpia y brillante, con una amplia sonrisa cuando Blaine le entrega un gran ramo de flores.

— Estuviste increíble. De verdad, —le dice a Kurt sinceramente.— El mejor que he visto, y realmente no lo estoy diciendo nada más porque sí.

— ¡Gracias! —chilla.— Me siento bien. Me siento enfermo de los nervios, pero bien.

— Okay, ten en cuenta que no todos se acercarán a ti esta noche, —Blaine le recuerda con firmeza.— He visto a algunos directores de casting irse, pero tenían cuadernos y bolígrafos y estuvieron tomando abundantes notas cuando estuviste en el escenario, así que no te preocupes si no pasa nada de inmediato.

— ¿Disculpa? —una voz llama. Kurt gira, con su profesional sonrisa del mundo del espectáculo en su lugar para saludar a una mujer, casi tan alta como él, con el cabello recogido en un moño desordenado. Lleva gafas y mira por encima de ellas, sonriendo amablemente hacia él.— Mi nombre es Anna Farris.

— Kurt Hummel, encantado de conocerla.

— Vine a ver Chorus Line la semana pasada, —continúa,— estuviste excelente.

— Gracias, —Kurt lanza una mirada emocionada hacia Blaine, que como había prometido, se ha mezclado en el fondo y permanece en silencio pero escuchando con atención.

— He oído que diseñaste todo el vestuario, ¿es cierto?

— Cada uno, —le dice con orgullo.— Los estudiantes de moda en el Art Institute los hicieron. También hice mis trajes para esta noche.

— Wow. —Sacude la cabeza con asombro.— La cuestión es, Kurt, que yo soy una diseñadora de vestuario.

Blaine ve el momento en que las esperanzas de Kurt se hunden, sus ojos se vuelven más oscuros y su brillante sonrisa desfallece un poco, pero él permanece siempre como un caballero.— Oh, ya veo, —dice, asintiendo a pesar de que para él, esta conversación está terminada.

— Y tengo que decir que estoy sorprendida. Estoy completamente maravillada de tu talento, jovencito. He pasado la mayor parte de la semana pasada diciéndole a quien quisiera escucharlo sobre tus diseños -sólo que no sabía que eras tú hasta que llamé a la universidad para averiguarlo. Cuando me dijeron que estarías actuando esta noche, sabía que tenía que aprovechar la oportunidad de venir a perseguirte -en un tipo de forma no acosadora, —dice riendo.— Tengo una propuesta para ti.

— Uh... gracias Sra. Farris, pero...

— Me gustaría ofrecerte una pasantía remunerada. Hay una producción de Los Miserables en noviembre en el Cadillac. He sido seleccionada para ser la jefa de diseño de vestuario y estoy buscando a alguien para que trabaje junto a mí, diseñando los trajes de todo el elenco y haciendo los trajes para los principales. Si resulta -y trabajo bien con la persona- estaría buscando contratarlo de manera permanente, y yo quiero que tú seas esa persona, Kurt. ¿Qué dices?

— Yo uh... —Hace una pausa para reír nerviosamente, buscando a Blaine, pero él está hablando con el profesor de música y le está dando la espalda a Kurt.— Sra. Farris, —comienza, respirando profundamente.

— Anna.

— Anna. Es una oferta increíblemente amable, y voy a admitir que ha despertado mi interés... pero soy un actor, no un diseñador.

— Oh, —su cara cae y ella asiente con la cabeza solemnemente.— Ya veo. Supuse que era una posibilidad remota cuando me enteré de que estabas estudiando obra de teatro musical, pero aún así, si no preguntas no sabes, ¿verdad?

— Correcto, —dice mientras sonríe con tristeza.— Espero que encuentre a alguien.

— Estoy segura de que lo haré, pero tengo la sensación de que no será tan talentoso como tú, —dice mientras hurga en su bolso.— Mira, Kurt, fue realmente un placer conocerte, —le ofrece su tarjeta y él la toma.— Te deseo todo el éxito en la actuación... pero si alguna vez cambias de opinión... aunque sea en cinco o incluso diez años, prométeme que me vas a llamar. Podrías ser algo realmente especial, Kurt, no tengo ninguna duda.

Ella lo sorprende abrazándolo fuertemente, entonces vuelve a sonreír y se ha ido. Kurt se endereza, notando la presencia de Blaine sobre su hombro sin siquiera tener que darse la vuelta.— Crees que debí haberlo tomado, ¿no?

— No en este mismo momento, no, —dice en voz baja antes de moverse para estar frente a frente.— Pero sí creo que deberías reunirte con ella y hablar de ello con mayor detalle.

— Yo no quiero ser un diseñador de vestuario.

— Lo sé, —dice de manera uniforme.— Pero tengo que decir, estoy teniendo un momento difícil tratando de averiguar por qué. Pasas la mayor parte de tu tiempo libre inmerso en la moda, estudiando las revistas, viendo programas de televisión, esbozando diseños. Y el diseño de vestuario es parte del Teatro, que amas. ¿Quién fue el que se pasó todo un sábado lluvioso haciendo bosquejos de los trajes que diseñaste para El Mago de Oz?

— Lo sé, y como un hobby está bien. Me gusta el diseño más que la elaboración, me resulta extrañamente calmante e inmensamente satisfactorio. Pero eso es todo lo que siempre será para mí, un hobby.

— Okay, —Blaine se encoge de hombros.— No voy a decirte que vayas por algo si tu corazón no está en ello.

— Gracias, —dice Kurt con gratitud, inclinándose para besar sus labios.— ¿Por qué no nos vamos a casa?

— No podemos, no todavía, —Blaine sonríe mientras sus brazos rodean la cintura de Kurt.— Pero voy a permitir que me beses de nuevo.

Kurt se ríe y lo besa de nuevo, dejando que sus labios permanezcan juntos mientras suspira feliz.

— ¡Tú! ¡Hey, tú!

Se separan para ver a una pequeña mujer mirándolos y Kurt se acuerda de inmediato de una musaraña mientras ella le clava un dedo.— Quiero hablar contigo. Martha Fisher, agente teatral, —ella estalla ofreciendo su tarjeta en lugar de su mano.— Llámame.

— Uh... en realidad, no estaré por aquí en las próximas tres semanas, —Kurt tartamudea nerviosamente.— Es la graduación y luego me voy a casar y...

— Lo que sea, —dice con un gesto desdeñoso de la mano.— Entonces llámame cuando estés cerca. Tenemos asuntos de negocios que discutir.

Kurt la llama rápidamente retractándose, —Los asuntos de negocios... significan... um... ¿Puedo preguntar?... ¿Está interesada en firmarme?

— No, —se detiene, dándose la vuelta.— Te estoy pidiendo que pintes mi casa. Acabas de hacer tu exhibición, chico. ¿Qué piensas?

— ¿Qué demonios fue eso? —Blaine pregunta con confusión mientras permanecen juntos, un poco aturdidos por el encuentro.

Kurt se queda mirando, estupefacto al otro lado del bar, donde Martha está apresurándose hacia la calle.— Creo que me encontré con un agente.