— Dios mío, pero te ves hermoso en toga y birrete, —dice Blaine cuando Kurt emerge del dormitorio.

— Luzco potencialmente idiota, —refunfuña, —pero gracias.

— Estoy tan orgulloso de ti.

— ¡No! —Ríe Kurt.— ¡No empieces a llorar todavía! Tenemos todo el día de hoy, además de la boda mañana. No dejarás nada.

— Okay, —Blaine sorbe por la nariz, secándose los ojos.— Ven aquí. Tengo un regalo para ti.

Kurt va, tendiéndole la muñeca izquierda donde sostiene el brazalete, pero Blaine lo sorprende, fijando el broche de una máscara de la tragedia y la comedia en su toga.

— ¿Son diamantes? —Kurt pregunta con admiración ante las pequeñas piedras que cubren ambas caras.

— Sí.

— Pero hay muchos.

— Shine bright like a diamond (Brilla como un diamante.) —susurra Blaine cuando termina de fijarlo y besa su mejilla.

— Sí, gracias, Rihanna, —Kurt sonríe y toma su rostro entre las manos y lo besa profundamente.— Eres maravilloso y te amo muchísimo, —sonríe lleno de felicidad mientras cierra los ojos y lo inspira.— Gracias por el broche, pero también por todo el apoyo que me has dado, no sólo en los últimos tres años, sino siempre, y gracias por el apoyo que sé que me seguirás dando. No sé si lo digo lo suficiente, pero estoy tan feliz de estar contigo. Completas mi vida. Me mantienes cuerdo, me amas y me consuelas incondicionalmente, y realmente, nunca podría haber deseado un mejor esposo.

— ¡Me dijiste que no tenía permitido llorar y luego vienes y vuelcas todo eso en mí! —Blaine ríe mientras se enjuga los ojos.— Yo no voy a decir mucho porque en serio empezaré a sollozar, y nos tenemos que ir ahora. Pero siento lo mismo. ¿Es eso suficiente por ahora? ¿Que sepas eso?

— Siempre es suficiente, Blaine, —Kurt sonríe, tomando su brazo y dejando que Blaine lo escolte fuera del apartamento.— Siempre.

. . .

La ceremonia de graduación de Kurt deja a Blaine, a sus padres, a Carole, a Burt y a Finn secándose las lágrimas de orgullo mientras él les sonríe con alegría desde el podio y le lanza un beso a Blaine, que casi se recompone antes de que se deje caer nuevamente cuando el nombre de Joe es llamado, quien bromeando también le lanza un beso.

— No puedo creer que mis chicos lo hayan hecho, —dice Burt feliz mientras abraza fuertemente a Blaine.— Escucha, en caso de que no tenga oportunidad de decirte esto mañana... Les deseo a Kurt y a ti toda la felicidad del mundo. Y sólo quiero agradecerte, por amarlo de la manera en que lo haces. Has tenido que ejercer verdadera paciencia y moderación en los últimos años, y soy muy consciente de que en momentos has tenido que poner tu propia vida en suspenso para esperar a que él crezca, y sin embargo nunca te he escuchado quejarte. Cuando llegaste por primera vez a mi taller con un neumático desinflado, recuerdo que pensé que realmente quería golpearte, pero no pude encontrar ninguna causa justificable, —ríe y niega con la cabeza.— Y luego cuando me preguntaste si podías salir con él, casi te derribo, excepto que estaba en la cama de un hospital y lo preguntaste tan amablemente, e hiciste esa... cosa... que haces con tus ojos, cuando luces como una especie de animal herido. Lo que estoy tratando de decir, Blaine, es que estoy tan orgulloso de ti como lo estoy de él, y estoy extremadamente complacido y feliz de que vas a ser mi hijo también.

Blaine lo abraza fuertemente una vez más.— Gracias, —dice en su hombro antes de apartarse para mirarlo.— Eso significa todo. Pero si nunca me he quejado es porque Kurt nunca me ha dado motivos. Y Carole y tú han hecho esto tan fácil para nosotros. Tal vez no en un principio, —sonríe ante el recuerdo,— creo que fue una empinada curva de aprendizaje para todos nosotros, pero llegamos ahí -y siempre mostraron tanta tolerancia y comprensión. Sé que Kurt te ama demasiado y... bueno... yo también.

— ¡Mi amor! Los necesito para unas fotos, —Sara les grita, y siguen a la multitud de emocionadas familias hacia el sol brillante donde Kurt está de pie esperando por ellos.— Lo hice, —le sonríe a Blaine.

— Lo hiciste.

Se besan tierna y amorosamente, ignorando a la gente arremolinándose a su alrededor hasta que Sara habla.— Genial. Tengo algunas fotos muy adorables de eso, pero pueden dejar de besarse ahora... Dije que se detengan. —Los reprende, rodando los ojos cuando se separan riendo.

— Joseph, mi amor, ¿puedes dejar a tu familia por un momento para tomarte una foto con Kurt?

—Claro que sí. —Ríe, dejando a su hermanita de pie y lanzando sus brazos alrededor del cuello de Kurt.— Lo hemos hecho bien, ¿no es cierto? ¿Tú y yo?

— Así es, —ríe Kurt, dejando que Joe salte a su espalda para que Blaine tome otra foto.— Estoy tan contento de haberte encontrado en mi primer día.

— Sí, amigo, pensé que Blaine era el profesor, —Joe sonríe.— Ahora es como... mi segundo mejor gay. ¡Y! —Ríe,— Yo ni siquiera conocía a nadie que fuera gay. Ahora estoy rodeado de ellos por todos lados.

— Bueno, estás pegado a nosotros, me temo, —Kurt le dice juguetonamente.— Estás destinado a vivir tu vida repeliendo mujeres dondequiera que vas porque todas asumen que estás en una especie de triángulo amoroso homosexual.

— Kurt, realmente no pienso que esa sea la razón por la que repelo a las mujeres, —se ríe,— puedo manejar eso bastante bien por mí mismo, gracias. —Titubea por un momento, mirando hacia abajo nervioso.— ¿Kurt? Me visitarás, ¿verdad? ¿En LA?

— Por supuesto, —dice Kurt, colocando una mano tranquilizadora en su brazo.— Sé que piensas que nos extrañarás, pero créeme Joe, vas a estar tan ocupado que tus pies no tocarán el suelo. Yo estaré encerrado en una profunda y significativa relación con tu contestador automático.

— No, —Joe niega con la cabeza enfáticamente.— Eso no es lo que quiero en absoluto. Si ese es el precio que tengo que pagar por ser actor de cine, entonces no quiero hacerlo. Nunca me dejes llegar a eso, Kurt, por favor. Si todo va acorde al plan, las cosas van a estar bastante agitadas, y realmente voy a necesitarlos a ti y a Blaine para mantener mis pies en el suelo. Prométeme que lo intentarás.

— Lo prometo.

— Bien. Y a cambio, me reservo el derecho de exigir mis pijamadas gays cada vez que así lo desee. ¡Ahora! Hacia el aeropuerto, mi amigo, ¡porque tenemos una boda a la que asistir!

— Supongo que sí, —sonríe Kurt, y no puede evitar la risita sobreexcitada que escapa de él.

— Tu madre es sólo tres años más grande que yo, —se queja Blaine, llegando y descansando su cabeza en el hombro de Joe.— Eso es tan deprimente.

— No importa, Blaine, —ríe Finn,— Aún no eres tan viejo. Te doy un año de matrimonio.

— ¡Hey! —objeta Kurt, empujando juguetonamente a su hermano.

— ¡Okay, chicos! —los llama Mike.— Tenemos que seguir adelante si queremos tomar nuestro vuelo. El Señor me ayude, viajando con todos ustedes, —se queja cariñosamente mientras camina por las escaleras.

— Entonces se está sintiendo mejor. —Comenta Kurt mientras lo ve salir.

— Sí. Bueno, niño precioso. Esto es todo. En los próximos años, cuando nuestra hija quiera saber por qué no celebraste tu graduación, le puedes decir que fue porque exigiste que nos casáramos justo al día siguiente.

— Sí. —Sonríe.

— Entonces... ¿Estás listo?

Kurt toma la mano extendida de Blaine mientras juntos corren por las escaleras hacia la acera y al coche que los espera, Finn dándole las llaves a Blaine antes de deslizarse en el asiento de atrás.

— ¡Sí! —Chilla Kurt emocionado.— ¡La boda Anderson-Hummel está oficialmente en marcha!

— ¡Kurt!

— Lo siento. ¡Hummel-Anderson!

. . .

— ¡Fuera de esta cocina! ¡Fuera! ¡Largo! —Kurt y Blaine reciben gritos de todos lados por una serie de mujeres arreglando flores y decorando cupcakes apresuradamente, además de Cooper ondeando una manga pastelera en su dirección.

— Que Dios me ayude si lanzaron una mirada a esos pasteles porque terminaré con ustedes, —estalla Cooper.— Hemos estado escarchando esos bastardos desde el amanecer, los tres mil, y me retracto de cada declaración que hice acerca de que Kathy es dulce y amable, y esa hermana suya es una perra maníaca.

— ¡Estoy justo aquí! —Teresa estalla desde la larga mesa en donde sostiene varias rosas amarillas.

— Sí, y hay una buena razón por la que Santana eligió trabajar con ustedes, —Cooper responde.— Las perras se juntan con las suyas.

— Voy a recoger ese guante en un minuto, —Claire, su esposa, ataca desde el lado de Teresa.

— ¡Okay, amores! —Sara entra a la habitación, después de haber dejado su maleta en el pasillo y encontrado un delantal y un rodillo.— ¿Cómo lo estamos haciendo?

— Bien, supongo, —dice Kathy dulcemente.— Aparte de tu hijo idiota.

— Hijo idiota, por favor ve y ayúdale a tu padre y a Burt con el equipaje, y mándame a mis queridos nietos para acá, necesito sus dedos ágiles. Hijo idiota número dos y tres, vayan a encerrarse a la casa de la piscina como siempre lo hacen -no son de ninguna utilidad para nadie. ¡Muy bien, queridas! Rachel, sé un amor y pásame aquel tazón de glaseado de chocolate.

— ¿Tu madre me llamó idiota? —Kurt le pregunta a Blaine con incredulidad mientras lo arrastra a la casa.

— Indirectamente, sí. Pero también te llamó hijo, así que enfócate en eso.

Caminan penosamente hacia la casa de la piscina, eligiendo cerrar la puerta detrás de ellos y cayendo en la cama, donde Kurt rápidamente toma a Blaine en sus brazos.— A esta hora mañana, ciento cincuenta personas se reunirán para vernos contraer matrimonio. ¿Puedes creerlo?

— En realidad no, —sonríe Blaine.— Podríamos simplemente hacer todo este asunto a un lado y en su lugar pasar el día aquí, —bromea, colocando un suave beso en el hueco de la garganta de Kurt.

— Hmm, simplemente estoy tratando de imaginar la cara de Cooper si lo hiciéramos. No puedo creer lo increíblemente generosos que han sido nuestros amigos y familiares a lo largo de todo esto. Haciendo cosas, clasificando pedacitos y piezas, viajando a Chicago todo el tiempo para varias pruebas de vestuario y eventos... Somos tan afortunados.

— Lo somos, —Coincide Blaine.— Pero yo soy el más afortunado de todos, porque voy a casarme contigo. —Besa nuevamente la garganta de Kurt, corriendo su lengua y haciéndolo temblar.

— Oh no, no señor. De ninguna manera.

— ¿Qué?

— Es la tradición. Y tampoco tienes que pensar que dormiré aquí contigo esta noche. Te quedas aquí con Wes, y yo en la casa con Joe.

— Tienes que estar bromeando.

— Blaine, faltan veinticuatro horas para la boda. Todas las bromas están suspendidas hasta nuevo aviso. Así como toda actividad sexual.

— Entonces pasaremos nuestra última noche de solteros con hombres heterosexuales. Wow.

— Sí, —responde Kurt firmemente, luego una sonrisa traviesa ocupa su rostro.— Aunque tengo que decir que no me opondría a un poco de besuqueo antes de que vaya a hacer ajustes finales a los atuendos de Maddie y Taylor.

Blaine sonríe mientras rueda su peso encima de él.— Descarado.

— Amas a tu pequeño descarado.

— Lo hago, —confirma Blaine, en picada para besar sus labios.— Oh mierda... lo hago. —Estrella sus labios contra los de Kurt, deslizando sus dedos en el suave cabello castaño, sintiéndose de pronto desesperado de deseo cuando Kurt ansioso responde debajo de él, gimiendo en su garganta cuando sus lenguas se disputan el dominio -con Blaine ganando al final. Abre las piernas de Kurt con un empujón de su rodilla, estimulado cuando Kurt lo deja, incluso dándole la bienvenida, impulsándose hacia arriba cuando Blaine frota su mano sobre su bulto, apretando el miembro semi duro de Kurt.

— Oh mierda, —Kurt gime con un susurro ronco de deseo cuando Blaine lo besa a lo largo de su mandíbula.— Sólo tómame.

— Sí... Oh Dios... sí, —Jadea Blaine, alzando la pierna de Kurt alrededor de su cintura y friccionando su ahora dolorido miembro contra el suyo.

— ¡El equipaje va aquí! —Llama Mike brillantemente, abriendo la puerta y encontrándose cara a cara con Blaine encima de un completamente despeinado Kurt, ambos con rostros sorprendidos mirando hacia la puerta.— ¡Oh! Es mi culpa. Lo siento. ¡Retírate, Burt! —Dice, y es sólo entonces cuando los chicos ven a Burt y a Cooper de pie justo afuera.— ¡Los chicos están teniendo sexo en la casa de la piscina!

— Entonces tendremos que dejar el equipaje afuera, —ríe Cooper.

— Bueno, no vamos a tener sexo ahora, ¿o sí? —Blaine resopla con molestia, rodando fuera de su prometido y acercándose a recoger su maleta.— Dios. Hablando de arruinar el momento.

— Hasta mañana, supongo, —dice Kurt, cayendo de vuelta contra las almohadas, con las mejillas rosadas de vergüenza.

— Supongo. —Blaine cierra la puerta de la casa de la piscina otra vez y se sienta de nuevo en la cama.— ¿Estás nervioso?

— Completamente petrificado, —admite Kurt, tomando su mano y sonriendo suavemente,— y no sé por qué.

— Igual. Te amo, ya sabes.

— Lo sé, —asiente Kurt.— Y yo también te amo. Pero supongo que será mejor que vaya a encontrar a esos sobrinos nuestros, esperando a que no hayan crecido mucho en un mes.

Su cena esa noche consiste en pizza con su familia y amigos más cercanos, y la noche es relajada e informal. Kurt y Blaine se lanzan tímidas miradas amorosas el uno al otro durante la mayor parte de la noche, pero evitan hablarse demasiado, un acuerdo implícito entre ellos para reservar todo para mañana en la noche. Sin embargo, Kurt atrapa a Blaine bajo el enorme árbol de magnolias para decirle buenas noches, besándolo castamente en los labios antes de inclinar la cabeza en su hombro.— Te veré en el altar, —dice en voz baja en el hueco del cuello de Blaine.

Blaine suspira satisfecho, un escalofrío corre a través de su cuerpo ante la sensación del cálido aliento de Kurt dispersándose sobre él.— En el altar.

— O en la tira de pasto frente a la que estará el oficiante.

— Sí, ahí. —Blaine ríe.— Bueno... creo que tu compañero de cama está esperando por ti, —dice él notando a Joe acechando por la puerta de atrás.— Como el mío. Así que...

— Esto es todo.

— Lo es.

— Te veré mañana.

Se besan rápidamente una vez más, ambos deseando permanecer y profundizarlo pero se resisten, sabiendo que hay más por venir, y cuando sea, será sublime. Blaine encuentra a Wes sentado en la puerta de la casa de la piscina, donde le entrega una copa de whiskey.

— ¡Blaine!

— Sólo una, —dice sentándose junto a él.— Quería hacer un brindis. Por los amigos ausentes, —dice alzando su copa hacia el cielo nocturno.

Wes lo mira con intención.— Por Luke.

— Sí, —coincide en voz baja.— Por Luke.

Beben juntos, permaneciendo en silencio por un momento hasta que Wes habla.— Él estaría orgulloso de ti, ¿sabes? Porque todos lo estamos. Sé que siempre eres del tipo de auto-despreciarse pero tienes que admitir que tu vida se ha vuelto algo bastante espectacular.

— Lo es, —Blaine mira hacia el suelo y niega con la cabeza.— Pero sólo gracias a ti. Lo he dicho muchas veces, te debo mi vida entera y lo hago, porque no creo haber tenido esta vida, o cualquier forma de vida en absoluto si no fuera porque me salvaste del modo en que lo hiciste.

— No me debes nada, —le dice Wes sinceramente mientras pone un brazo alrededor de sus hombros.— Cualquier deuda o carga que sientas, déjala ir. Me has pagado momento a momento dejándome verte finalmente encontrar la felicidad y el amor. Te conozco, y sé que siempre piensas que esta amistad es unilateral, ¿pero honestamente? Yo tampoco sé dónde estaría sin ti. Aún soltero, para empezar. Pero es más que eso, Blaine. Es saber que siempre estás ahí si te llamo, es saber que atesoras nuestro tiempo juntos tanto como yo lo hago, y es saber que amas a Kathy y a mi familia tanto como yo amo a Kurt y a los tuyos. Es saber que tus hijos y los míos crecerán juntos y se verán unos a otros como familia, y un día, dentro de cincuenta años, estaremos sentados en algún porche viendo a nuestros nietos correr por ahí juntos y pensando 'sí, lo hicimos bien.'

— Tuve suerte el día en que esos chicos me golpearon, —dice Blaine con la voz ronca de emoción mientras recuerda.— Porque me llevaron a ti, y a Nicky y a Jeff, a Sebastian también... pero por encima de todo, a ti.

— ¿Entonces me vas a permitir llevarte a la cama?

Blaine ríe a carcajadas, levantándose y tirando de Wes con él.— Sí, supongo que sí. ¡Ha! Solías decirme eso todo el tiempo en Nueva York.

— Sí, pero eras un borracho gruñón que solía gritarme entonces, —sonríe burlonamente mientras cierran la puerta detrás de ellos.— Ahora eres un hombre comprometido de treinta y cinco años que caerá voluntariamente en la cama conmigo a la primera solicitud.

— ¿Conseguiré dormir contigo otra vez la noche previa a tu boda?

— ¡Por supuesto! —Ríe Wes.— De hecho, podría invitar a Kurt a unirse a nosotros.

— Okay, —ríe Blaine.— Esta conversación está cambiando completamente a algo más, y es tarde, y voy a contraer matrimonio en la mañana, así que...

— Sí. A la cama.

Dos horas más tarde, cuando ambos se han quedado dormidos, Blaine se sienta de repente.— ¡Santa mierda! ¡Me voy a casar en la mañana!

. . .

— ¡Santa mierda! ¡Me caso hoy! —Kurt da un codazo a Joe en las costillas, quien gruñe y resopla en su camino al despertar, sentándose y frotándose distraídamente la mandíbula mientras trata de recordar por qué está en una cama con Kurt en LA.

— Sí, —ríe.— Totalmente. Amigo. Cuando ustedes dos se comprometieron, la boda parecía a una vida de distancia. Y Seb, Wes, Rachel... todos ellos... yo no los conocía para nada. Ahora simplemente los incluyo en mi lista de amigos. Oh Dios mío, eso es lo que he hecho. Te he robado a todos tus amigos y ahora me voy a mudar con tu cuñado.

— ¿Tú harás qué? —Kurt pregunta con sorpresa.— ¿Desde cuándo?

— Desde ayer. Le estaba diciendo que estoy a la caza de un apartamento, pero que apenas tengo dinero en este momento hasta que caiga el filme, y él me ofreció un lugar aquí. Tiene sentido, yo supongo, y no estaré solo.

— Es genial, —sonríe Kurt.— Me siento mucho más feliz en realidad. Admitiré que estaba algo preocupado por ti ahí afuera por tu cuenta.

— No te preocupes por mí, —dice Joe, saliendo de la cama y moviéndose a ver el ejército de proveedores y organizadores de bodas pululando alrededor, creando filas y filas de sillas en el enorme jardín de Cooper.— Preocúpate por ti, mi amigo. Es casi la hora de la boda.

. . .

— Siento que voy a vomitar. ¿Por qué siento que voy a vomitar? No puedo casarme con Kurt con vómito en mi aliento. Oh Dios mío, voy a arrojarlo a sus pies otra vez. —Blaine pasea nerviosamente de aquí para allá en los confines de la casa de la piscina mientras Wes se sienta en la cama.

— No vas a vomitar, y tu aliento está bien, —le dice Wes, levantándose y deteniéndolo en el camino.— Los nervios son buenos. Eso demuestra que lo estás tomando en serio. Ni Kurt ni tú han entrado en esto a la ligera, ya sabes. Tuvieron tiempo suficiente para pensar y reflexionar lo que significa casarse, y ambos desean esto más que nada. Es por eso que te sientes asustado.

— No puedo hacer esto, no puedo hacer esto, no puedo...

— Puedes hacerlo y lo harás, —dice Wes con firmeza mientras sacude pelusas invisibles de los hombros de Blaine y endereza su pajarita.

— Hay tanta gente, —dice Blaine en un susurro aterrado mientras mira a escondidas a través de las persianas.— Voy a decir mal mis votos y será horrible. Kurt nunca me perdonará.

— Estoy bastante seguro que una vez que el oficiante los declare esposos, él te perdonará todo. Olvídate de todos nosotros y céntrate en Kurt. Este es su día. Suyo y de nadie más. Todos nos sentimos inmensamente privilegiados de que quieran compartirlo con nosotros, pero hoy es acerca de ti y de Kurt, y nada más importa. —Aprieta fuertemente la mano de Blaine mientras el cuarteto de cuerdas empieza a tocar.— Vamos, —sonríe,— el amor de tu vida está esperando por ti.

. . .

— No mucha gente puede decir que ha tenido a la Orquesta Sinfónica de Chicago dándoles una serenata mientras caminan por el pasillo, —dice Burt mientras se para al lado de su hijo. Miran hacia abajo desde la ventana del dormitorio, reconociendo a todos los invitados reunidos en el jardín. Los caballeros de honor: Cooper, Joe, Sebastian y Finn están escoltando a los invitados a sus sillas, y Kurt observa a Mike escoltando a Sara y a Carole a la fila de enfrente.

— No es toda la Orquesta, —medita Kurt.— Sólo un cuarteto. Pero sí, somos muy afortunados. Riccardo amablemente lo organizó para nosotros. Papá, me siento enfermo. ¿Por qué estoy tan nervioso? Es sólo Blaine. Y aún así estoy petrificado. ¿Por qué me estoy sintiendo así?

— Porque has estado soñando con este día desde que tenías tres, —ríe Burt, poniendo un brazo alrededor de él y atrayéndolo más cerca.— Y has estado soñando con este día con este hombre desde que tenías quince -y ni siquiera intentes tratar de fingir que el matrimonio no fue la primera cosa que pensaste cuando lo conociste, porque te conozco muy bien para eso.

— Yo... —Kurt empieza a protestar, luego se ríe y niega con la cabeza.— Sí. Recuerdo estar sentado en la clase de historia al día siguiente de haber hablado con él por primera vez, y me pregunté cómo sería ser su esposo, —sonríe.

— Bueno, estás por averiguarlo.

— Desearía que mi mamá estuviera aquí, —dice Kurt en voz baja, mirando fijamente hacia el jardín.

— Lo sé. Y yo también. Pero me gusta pensar que está mirándonos desde algún lado, y sin dudas está tan orgullosa de ti como lo estoy yo, —dice Burt, ahogándose con las lágrimas alojadas en su garganta.— Eres el mejor hijo que podía haber deseado, Kurt. Y estoy tan feliz de que te vas a casar con Blaine. Puedes ser un adulto ahora, pero siempre serás mi pequeñito, y necesito que sepas que te voy a cuidar, a pesar de que eres capaz de cuidarte por ti mismo.

— Soy más alto que tú.

— Por un centímetro, —dice Burt empujando su hombro juguetonamente.— Pero no me importa. Puedo estar en mi lecho de muerte, rodeado por nietos y bisnietos y tú seguirás siendo ese diminuto bebé de brillantes ojos azules, que por alguna inexplicable razón eligió amarme con todo su corazón incluso cuando lo haya estropeado y no haya dado mi mayor esfuerzo.

— Eso es pura basura, —dice Kurt, volteándose para enfrentarlo.— Siempre me has dado lo mejor de todo, y ha sido fácil amarte tanto porque has sido maravilloso, y siempre lo serás. Nada cambiará, papá.

— Oh, lo sé, —dice con una sonrisa apretada.— Pero las cosas cambiarán, porque estás creciendo. Te has graduado, estás en el mundo real, y ahora estás por casarte también. Lo siguiente será sumergirte en el trabajo, luego los bebés mientras yo me retiro y me siento en el porche esperando a que me visites ocasionalmente. Pero no me importa. Porque llegaré a vivir indirectamente a través de ti. Y no podría estar más feliz por ti.

— Estoy ridículamente emocionado por el futuro, —admite Kurt tímidamente.— Y no le he dicho esto a Blaine, porque no estoy listo todavía, y no quiero darle falsas esperanzas... pero lo que más me emociona es tener un bebé con él.

— Haha, te recordaré esto cuando tengas uno, —ríe Burt.— Ahora, ¿saldremos ya y sacaremos a Blaine de su miseria?

— Sí, —dice Kurt, con una sonrisa enorme iluminando su rostro mientras Burt besa su frente.— Sí.

. . .

Kurt se ve resplandeciente en pantalones de vestir negros y una camisa blanca con chaqueta de terciopelo color burdeos y corbata. Su cabello está impecable, y debería estarlo- dado el tiempo y el esfuerzo que ha puesto en él. Blaine luce clásico y elegante en un tradicional esmoquin negro, con una pajarita color burdeos y un chaleco, su cabello bien gelificado pero no demasiado -Wes habiendo sido preparado por Kurt para ser firme acerca de la cantidad de gel utilizado. Las damas de honor están en vestidos de baile a juego color burdeos, llevando sencillos ramos de lilies blancas, mientras que los padrinos y los caballeros de honor están todos en esmóquines con pajaritas color burdeos. El tiempo y el esfuerzo que Kurt ha puesto en los atuendos es evidente, el cuidado y la atención al detalle en toda la exhibición mientras la conversación entre los invitados se desvanece y un expectante silencio cae antes de que el cuarteto empiece a tocar.

No dicen una palabra cuando están frente a frente, pero Blaine sonríe, sus ojos brillan cuando le ofrece su mano a Kurt, quien la toma, agarrando sus dedos firmemente y con confianza, y juntos caminan por el pasillo hacia el oficiante que espera, Wes y Burt caminan detrás de ellos seguidos de Satana y Rachel. El oficiante saluda a todos cálidamente, entregando un breve discurso sobre el amor y la santidad del matrimonio antes de dirigirse a Kurt y pedirle que diga sus votos.

— Um... Blaine, yo... —hace una pausa, lanzando una tímida mirada hacia sus pies antes de levantar la vista y encontrarse con su mirada.— Oh, te amo tanto. —Ambos liberan una risa nerviosa entrecortada ante esto, y luego Kurt se pone serio.— Blaine, prometo amarte, honrarte y protegerte, renunciando a todos los demás por el resto de nuestras vidas. Prometo escucharte, ayudarte y alentarte en todo lo que hagas, y prometo adorarte siempre.

Las lágrimas ya han comenzado para Blaine, como él sabía que lo harían, y extiende una mano temblorosa para acunar dulcemente la mejilla de Kurt, aún así, su voz viene firme y segura.— Kurt, prometo amarte fielmente hasta el fin de los tiempos. Prometo hacer mi mayor esfuerzo para hacerte feliz, para mantenerte seguro, defenderte y luchar por ti. Siempre, pero siempre te atesoraré, te respetaré y te mantendré amado en mi corazón. Eres perfecto para mi, mi único y verdadero amor, y soy todo para ti.

Burt se acerca tranquilamente, entregándole un anillo a Kurt, quien toma la mano izquierda de Blaine, sonriendo tentativamente mientras Blaine nota el grabado interior.— Mi viejito, —dice Kurt suavemente.— Blaine Devon Anderson. Con este anillo me caso contigo, con mi cuerpo te honro, con mi corazón te amo y todo lo que soy te lo doy a ti, completamente y para siempre.

Tomando el anillo a juego de manos de Wes, lo sostiene en su palma para que Kurt vea las palabras.— Como si alguna vez hubiera alguna duda, —sonríe. Tomando su mano, sostiene el anillo en la punta de su dedo.— Niño precioso, Kurt Elizabeth Hummel. Con este anillo me caso contigo, con mi cuerpo te honro, con mi corazón te amo y todo lo que soy te lo doy a ti, completamente y para siempre.

Deslizando el anillo en el dedo de Kurt, Blaine libera un aliento que no sabía que había estado conteniendo, y escucha a Kurt hacer lo mismo. Ambos alzan la mirada, sus ojos se encuentran y brillantes sonrisas resplandecen en sus rostros cuando se dan cuenta que finalmente han hecho de su mayor sueño una realidad.

— Es para mí un gran placer declararlos casados, —dice el oficiante mientras alguien -muy probablemente Rachel- trata de suprimir un chillido.— Y con toda su familia y amigos mirando, y dándoles una enorme ronda de aplausos, pueden ahora ambos besar a sus esposos.

Es un beso como ningún otro; abrasador en su pasión e intensidad, pero suave, tierno, y en conjunto más amoroso que ninguno que hayan compartido mientras Blaine toma el rostro de Kurt en sus manos y junta sus labios. Los brazos de Kurt abrazan a Blaine fuertemente, arrastrándolo más cerca mientras suspira dentro de su boca sin hacer caso de la multitud aplaudiendo ruidosamente, dejando que su lengua se enrolle dentro de la boca de Blaine, quien responde con entusiasmo. Es el carraspeo no tan sutil de Burt lo que finalmente los interrumpe, separándose con enormes sonrisas mientras Kurt descansa su frente junto a la de Blaine.

— Lo hemos hecho, —susurra lleno de felicidad, con los ojos cerrados en dichosa alegría.— Somos esposos.

— Lo somos, —Blaine ríe en voz baja.— Y prometo ser el mejor esposo que pueda ser. Te amo muchísimo, Kurt.

— ¡Damas y caballeros! —dice Wes fuertemente.— ¡Es para mí un gran, enorme y abrumador placer presentarles al Sr. y Sr. Hummel-Anderson!