— Y tenía que estar lloviendo, —Kurt se queja mientras caminan de vuelta por el área de Llegadas.

— Lo sé, —gime Blaine, ni siquiera teniendo el corazón para tratar de darle un giro positivo a esto para animar a su marido.— Además te tienes que afeitar para tu reunión de mañana, lo cual es totalmente como una mordida en el trasero.

Sin embargo, Kurt sonríe ante esto, ruborizándose cuando se acuerda de lo mucho que le encanta a Blaine su barba rozándose contra sus nalgas mientras él le está dando un beso negro.— He hecho un montón de eso en las últimas dos semanas, —dice en voz baja.

— ¿Eh? —Dan un paso fuera del aeropuerto, Blaine buscando distraídamente un taxi.— ¿Has hecho mucho de qué?

— Morderte el trasero.

— ¡Dios mío! —Blaine grita, riéndose mientras un taxi se detiene.— Kurt Hummel-Anderson, ¡no puedo creer que hayas dicho eso!

— En realidad, —Kurt continua una vez que Blaine ha cargado sus maletas en el portaequipaje y se desliza en el asiento de al lado.— He hecho un montón de todo. No se dejó piedra sin remover.

— Bueno, hay algo... —medita Blaine, tratando de parecer indiferente.

— ¿Ah, sí?

— Tengo muchas ganas de verte masturbándote, —susurra ardientemente en su oído, riendo profundamente ante la mancha de color rojo brillante que se extiende desde la punta de las orejas de Kurt, hasta su cara y cuello.

— Me has... visto... terminar por mi cuenta antes... —dice en su cuello.

— Lo sé. Pero estoy hablando de mí sentado ahí, mirándote darte a ti mismo todo el placer.

— Okay.

— ¿Qué? —Blaine se endereza, mirando a Kurt sorprendido de lo rápido y fácil con que está de acuerdo.

— Sí. Sé que es lo... tuyo. Y sé lo caliente que lo encontré cuando tú... Así que sí. Pero no voy a decirte cuando. Me reservo el derecho de la sorpresa total.

— Absolutamente bien por mí, —Blaine sonríe, acomodándose con el brazo sobre los hombros de Kurt.— Tengo el mejor marido del mundo.

Aunque sintiéndose desanimados por tener que volver de la luna de miel, la pareja está feliz de estar de vuelta en su apartamento de nuevo, y una vez que Kurt ha cargado a su risueño esposo a través el umbral, desempacan rápidamente antes de sumergirse en el baño juntos. Kurt toma algún tiempo para seleccionar un atuendo listo para encontrarse con su potencial nuevo agente al día siguiente mientras Blaine intenta llamar a casa de sus padres, pero al no obtener respuesta, llama a Wes en su lugar.

— ¡Hey! Están en una sola pieza. ¿Lo pasaron bien?

— De lo mejor, —Blaine sonríe.— Así como, realmente, verdaderamente de lo mejor. ¿Están mamá y papá contigo? Sigo tratando de llamarles pero no hay respuesta.

— Uh... no, —Wes tartamudea, provocando de inmediato la preocupación en Blaine.— Yo um... Creo que deberías llamar a Cooper.

— ¿Qué? ¿Por qué? —Blaine pregunta, alzando la voz y haciendo a Kurt salir de la habitación e instar a Blaine a poner el teléfono en altavoz.— ¿Si tú sabes por qué no están en casa, por qué no puedes decirme? Siempre me dices esas cosas.

— Yo uh... te lo puedo decir... pero podría ser mejor escucharlo de tu hermano. Él sabe más que yo...

— Dime.

— Siento que te he decepcionado, —susurra Wes, con la voz llena de vergüenza.

Blaine habla a través de sus dientes apretados, con el corazón palpitante de miedo.— Dime.

— Es tu padre, —dice en voz baja, estremeciéndose por la fuerte inhalación de Blaine.— Él está vivo, es importante que lo sepas antes de seguir adelante. Pero el día después de la boda, él... él... él tuvo un derrame cerebral. Todavía está en el hospital en Los Ángeles, no está lo suficientemente fuerte como para viajar todavía.

— Pero... pero... ¿pero por qué nadie me lo dijo? —Blaine le pregunta; su voz es pequeña e infantil mientras Kurt lo guía al sofá y lo abraza fuertemente.— Nadie me llamó...

— Tu mamá no quiso. Lo siento Blaine, pero estuve de acuerdo con ella. Yo te conozco, y conozco a Kurt. Habrían volado de vuelta, y ninguno de nosotros quería que perdieran su luna de miel. Los doctores lo estabilizaron bastante rápido, de hecho, ahora es sólo el largo camino hacia la rehabilitación.

La voz de Blaine suena pequeña, perdida y asustada.— Pero es mi papá.

— Lo sé. —La voz de Wes se quiebra mientras habla.— Y lo siento mucho por ti... por ustedes. Pero de alguna manera supongo que fue mejor que estuviera en LA, al menos Sara tiene a Cooper y a Claire para apoyarse...

— ¿Entonces él...? No sé. ¿Se espera que mejore o...?

— Él no se recuperará por completo. Ha afectado su lado izquierdo principalmente, pero creo que su función cerebral es buena, sólo un poco de pérdida de memoria leve a corto plazo. Pero va a necesitar un andador para moverse, y no será capaz de mantenerse en pie por mucho tiempo, de hecho, él no camina en absoluto en este momento. Cuando estuve ahí el fin de semana, estaba empezando a aprender a trasladarse de la cama a la silla de nuevo, y el médico dijo que están muy contentos con su mejoría. Su forma de hablar es todavía bastante mal articulada, pero serás capaz de entenderlo.

— ¿Tú estabas ahí el fin de semana?

— Sí. Me quedé por un par de días más, pero tuve que volver al trabajo, así que Kathy se quedó. Volé este fin de semana y el último, y voy de nuevo el viernes con Burt y Carole.

— ¿Kathy todavía está ahí?

— Sí, pero ella viene a casa conmigo el domingo.

— Gracias, —Blaine le dice con sinceridad.— Si Kurt y yo no pudimos estar ahí, me alegro de que Kathy y tú hayan estado.

— Te decepcioné, —susurra Wes,— Debí haberme tomado un tiempo libre, pero eran finales y...

— Wes, has hecho todo lo posible, y una vez más tú, y ahora Kathy han dado un paso por mi. Lo digo en serio, gracias.

— Siento mucho que esto haya sucedido, Blaine, —dice Wes, y las lágrimas silenciosas de Kurt inician cuando se da cuenta que Wes está llorando.— Quiero decir, sé que la vejez nos sucede a todos pero...

— Pero que se nos recuerde la fragilidad de la vida, todavía se siente como una mierda.

— Sí.

Kurt se sienta pacientemente hasta que terminan su conversación, entonces mantiene abiertos sus brazos para que su esposo se acurruque en su abrazo, alisando su cabello mientras solloza y se enfurece sobre la injusticia de todo.— Lo sé, mi amor, lo sé, —Kurt lo calma.— Pero él está vivo, y hay que aferrarse a eso. Volaremos a Los Ángeles mañana, justo después de mi reunión, ¿está bien?

Blaine niega con la cabeza,— Yo iré. Tú te quedas aquí. Necesitas estar alrededor para las audiciones y...

— Y tengo que estar alrededor para abrazar a mi marido, —Kurt sonríe con tristeza.— Iremos a Los Ángeles, y veremos qué pasa. No sé, pero ¿tal vez podríamos tratar de conseguir algún tipo de enfermera para ayudar a tu mamá en su casa por un tiempo? Eso podría ayudarle a llegar a casa más pronto.

— Si él sabe que hay una joven enfermera núbil y en forma esperando por él, estará caminando todo el regreso a Ohio, —Blaine ríe a través de sus lágrimas.— Ese es un pensamiento muy considerado, Kurt. Gracias.

La mayor parte de la noche se pasa en llamadas de teléfono, cuando Blaine llama a Cooper y luego Kurt llama a su papá. En el momento en que Blaine ha terminado su conversación con Santana, y Kurt ha dicho un hola rápido a Rachel, quien le dice que tiene un último llamado para Maria Von Trapp (1), el par cae cansadamente en la cama y se acurrucan cerca.

— Siento mucho que tuvimos que volver a casa para esto, —dice Kurt en la oscuridad, besando el cabello de Blaine.— ¿Te sientes mejor después de haber hablado con Cooper?

— Un poco, —Blaine le dice, enterrándose más profundamente en su cuello.— Supongo que es como cuando estaba enfermo, me sentiré mejor una vez que lo haya visto con mis propios ojos. Cooper advirtió que se le ve muy frágil, pero dice que está logrando decir unas pocas palabras a la vez.

— Él va a mejorar, cariño.

— No lo sé.

— Él lo hará, —Kurt dice con firmeza.— Es fuerte, y tiene todo para vivir. Te dijo la última vez que no iría a ninguna parte hasta que haya visto a todos sus nietos, y sé que lo decía en serio.

— No está en él decidir, ¿verdad? —Blaine dice con amargura.— Alguna otra fuerza o ser, o sólo nuestros propios cuerpos deciden cuando es suficiente, y por más que lo deseemos no podemos mantenernos vivos.

— No estoy de acuerdo. Quiero decir, llega un punto en el que tu cuerpo se rinde, sí. Como mi madre. Pero durante mucho, mucho tiempo ella siguió adelante. No quería dejarme a mí o a papá, y ella se aferró todo el tiempo que pudo. Tú sabrás, y él sabrá, cuando sea el momento. El momento adecuado. Así como nosotros lo hicimos. Pero te lo digo, él no está listo para decirnos adiós todavía, y estaría molesto de que incluso estemos teniendo esta conversación, así que me voy a callar ahora.

— ¿Crees que va a irse pronto? —Susurra Blaine y Kurt suspira ante la sensación de las lágrimas de Blaine sobre su pecho desnudo.

— No sé, —Kurt admite.— Y no creo que sea útil de alguna manera saber nuestras propias fechas de vencimiento. Sólo sé que él estará luchando de nuevo porque los ama a todos ustedes, y él sabe lo mucho que es amado.

— Yo lucharía por ti.

— Yo sé que lo harías. Siempre lo haces, y siempre lo harás. Es por eso que me casé contigo. Recuerdo estar sentado en mi cocina cuando tenía sólo dieciséis años, y te dije que quería un hombre que luchara para tenerme y luchara incluso más duro para mantenerme. Ese eres tú.

— Me gusta cómo cuidas de mí, —murmura Blaine, besando su pecho ligeramente.— Me haces sentir seguro.

— Y sólo puedo hacer eso porque tú haces lo mismo por mí, —dice Kurt, parpadeando para contener las lágrimas que él puede sentir amenazando.— Siempre estaremos aquí para cuidarnos mutuamente. Supongo que ese es un pensamiento muy reconfortante.

No hay respuesta de Blaine, sólo un ligero ronquido mientras su sueño lo llevan hasta la madrugada cuando se despierta llamando a su padre, después de haber soñado que era un niño pequeño otra vez, y estaba perdido en unos grandes almacenes. Kurt se sienta con él, calmándolo y tranquilizándolo una y otra vez hasta que está durmiendo de nuevo, sin agitarse, hasta que la alarma estalla un par de horas más tarde. Él encuentra a Kurt en la cocina, ya duchado y vestido y mirando al plato de pan tostado como si estuviera dispuesto a desaparecer sin tener que digerirlo en realidad.

— Lo siento.

Kurt se sobresalta ante la voz de Blaine, una brillante sonrisa se abre camino por su cara mientras se levanta de la mesa y besa sus labios antes de servirle café.— No hay por qué sentirlo, —dice en confusión.— ¿Por qué tienes que disculparte?

— Por quedarme dormido en ti, luego mantenerte despierto la mitad de la noche, luego quedarme dormido esta mañana y no estar ahí para ti. Es tu gran día. Debería enfocarme en eso y no revolcarme en mi miseria.

— Bueno, si sirve de algo, yo también estoy revolcándome en mi miseria, —dice Kurt, deslizando su café a través de la mesa, y es sólo entonces que Blaine puede ver sus ojos rojos.— Pero por favor, no te disculpes. Fuiste mi roca cuando mi papá estuvo en el hospital, ahora déjame a mi ser lo mismo para ti.

— ¿Estás nervioso por hoy?

— En realidad no, —dice Kurt, un elemento de sorpresa arrastrándose en su voz cuando se da cuenta.— Siento que lo que pase, pasará. No tengo nada que perder, poniéndolo de esa manera.

— Cierto, pero mucho que ganar. Ahora me iré a duchar, y cuando regrese, pondremos todos los pensamientos de papá a un lado para enfocarnos en ti, y me colocaré mi sombrero de 'el esposo qué mas apoya en el mundo' firmemente en su lugar, ¿okay?

— Okay, —Kurt sonríe.— Pero si alguna vez tienes un sombrero como ese, por favor que conste que te negaré.

. . .

Kurt toca el timbre de la oficina número trece -un presagio como ninguno, y da un paso atrás para esperar. Ninguna voz viene por el intercomunicador para saludarlos, pero la puerta se abre a un pasillo lúgubre, con un tramo de escaleras que suben en frente de ellos.

— No. —La voz de Blaine es firme en su intento por guiar a Kurt hacia la puerta.— De ninguna manera.

— Claro que sí, —dice Kurt, eludiendo su agarre.— Esta es la única oportunidad que tengo. La conociste, parecía... bueno... abrupta tal vez... pero bien. Ella puede firmar conmigo y ponerme en el camino del éxito. Todo el mundo tiene que empezar en alguna parte, ¿cierto?

Blaine no dice nada, sólo sigue a Kurt a regañadientes por las escaleras donde entran en una habitación estrecha para encontrar a Martha Fisher sentada detrás de un escritorio con papeles apilados al azar por todas partes. Fotos de estrellas de TV, cine y teatro descoloridas de envejecimiento adornan las paredes, pero Kurt decide no preguntar si realmente representó a Richard Burton o si simplemente muestra su imagen por su rostro.

— Viniste, —dice ella con sorpresa, haciendo un gesto para que se sienten.— No pensé que lo harías.

— ¿En serio? —Kurt sonríe amablemente.— ¿Por qué?

— Demasiado snob. Pensé que buscarías la oficina, echarías una mirada y correrías.

— Sí... bueno... no es nuestra área usual, debo admitir, —Kurt dice firmemente.— Pero todo el mundo necesita una base.

— ¿Alguna vez has pensado en ir hacia el modelaje? —Martha pregunta abruptamente.— Ya sabes, con esos ojos y esos pómulos...

— No, gracias, —Kurt responde con una sonrisa tensa.— Sólo quiero hacer musicales.

— Haz lo que quieras, —Martha se encoge de hombros.— Pero podrías hacer un montón de dinero.

— Kurt no necesita dinero, —Blaine interrumpe, ganándose una mirada penetrante de su marido.— Está haciendo esto por amor a ello, no por un sueldo.

— ¿Y usted es? —Martha pregunta. Sus palabras suenan educadas y muy bien intencionadas, pero hay una frialdad en sus ojos mientras habla.

— Soy el esposo de Kurt, —Blaine dice con orgullo.

— Oh. ¡Oh! Bueno, ya sabes... —hace una pausa, entrecerrando los ojos hacia él antes de enmarcar el rostro de ambos con sus dedos.— Podrían retocar con photoshop algunas de las canas... Ustedes dos podrían ser un éxito financiero en conjunto.

— Gracias, pero no, —Kurt dice con firmeza.

— Bien, —dice ella encogiéndose de hombros.— Pero tengo que ser honesta aquí, Kurt; si lo que quieres es trabajar en teatro, vas a luchar. Tienes una hermosa voz, no me malinterpreten, pero ningún director que valga la pena, va a contratar un contratenor como protagonista masculino. El mono volador número tres, tal vez. El miembro del consejo en Hairspray, posiblemente. Pero nunca vas a ser el próximo Raúl, o Marius.

— ¡Cómo se atreve! —Blaine explota.— Kurt es increíblemente talentoso. Él...

— Puede ser, señor... Esposo, —Martha dice con desdén.— Y no estoy en desacuerdo. Sólo estoy declarando los hechos. ¿Por qué alguien contrataría a Kurt como protagonista masculino cuando él puede cantar más alto que su co-estrella femenina?

— Señora Fisher, —Kurt dice con forzada cortesía, con la espalda rígida de tensión mientras habla.— Soy bueno. Sé que soy bueno. Si me acepta, trabajaré duro para usted.

— No lo dudo, chico. Pero no eres como los demás tipos. Te ves gay, para empezar, y tu voz te delata al momento de hablar. La mayoría de los actores de teatro lo son, con toda honestidad. Pero no necesariamente lo sabes. Pueden ser campistas de un congreso de niños exploradores cuando no están en el trabajo, pero en el escenario pueden crear química con una chica y tener a cada miembro de la audiencia en el borde de su asiento. Yo no tengo eso contigo. Cuando te vi en tu presentación con tu Julieta, vi a una chica con su mejor amigo gay, no un romance trágicamente apasionado interpretándose ante mis ojos. ¿Por qué deberíamos creer que Fiyero se está enamorando de Elphaba cuando él puede alcanzar un Fa mejor que ella?

— Mire, le doy las gracias por su honestidad, pero sólo quiero saber si está preparada para representarme o no. —Kurt dice, con voz cargada de derrota.

— Te aceptaré, —asiente Martha.— Y te conseguiré trabajo, seguro. Pero será un trabajo de coro, tienes que darte cuenta de eso. Y probablemente no serán las partes que estás deseando. Vas a tener que trabajar más duro que la mayoría para lograrlo, cariño. La única manera en que vas a conseguir tu gran oportunidad es por algún escritor no descubierto pero inmensamente talentoso enamorándose de ti y creando un papel para ti. Tienes que ser la musa de alguien.

— Bueno, ya pertenezco a alguien, por lo que está fuera de la cuestión, —dice Kurt enérgico mientras aprieta la mano de Blaine.

— Entonces inicia con el modelaje, conviértete en el próximo ícono de la moda y entra a la actuación de esa manera. Anunciar un cambio de carrera en la cumbre del éxito funciona bien para una gran cantidad de celebridades.

— Yo no quiero modelar, —Kurt dice con los dientes apretados.— Tampoco quiero ser una celebridad. Yo sólo quiero cantar y bailar, y actuar en el escenario noche tras noche. Es todo lo que quiero hacer. Es todo lo que sé hacer.

— Bueno, eso no es cierto.

— Cállate, Blaine, —Kurt estalla, el color en sus mejillas va en aumento a medida que siente las lágrimas amenazando.— Sólo... deme una oportunidad. Por favor.

— Okay, —Martha suspira mientras abre su laptop.— Prepararé los contratos y te los enviaré por correo electrónico.

— Kurt, —Blaine le sisea.— ¿En serio vas a hacer esto?

— Ahora no, Blaine.

— Señora Fisher, por favor discúlpenos por un momento, —dice Blaine cortésmente.— Sólo tengo que hablar con mi marido en privado.

Arrastrando a Kurt hacia el estrecho pasillo, baja la voz a un susurro.— ¿Qué demonios? ¿Vas a firmar con ella?

— No tengo mucha opción, —dice Kurt, evitando decididamente los ojos de Blaine.

— Sí la tienes, mi amado niño, —Blaine dice amablemente.— Podemos ir a ver a otros agentes. No es como...

— ¿A quien? —Kurt le pregunta, con la voz quebrada por la emoción.— No hay otros agentes, Blaine. Yo no soy como Joe. No tuve seis agentes clamando por mi atención justo después de mi presentación, o como Rachel, una invitación para la audición del resurgimiento de 'The Sound of Music.' No conseguí a nadie excepto a Martha. Y por alguna razón, ella está decidida a darme una oportunidad. Así que voy a firmar y voy a demostrarle a ella, y a todos los demás que están mal. Voy a hacer esto, Blaine. Lo haré.

— Yo no lo dudo, —Blaine dice mientras lo atrae hacia el.— Te amaré siempre, sólo recuerda eso. Y estoy tan increíblemente orgulloso de ti.

— Gracias, — Sorbe su nariz mientras una lágrima escapa.— Creo que realmente necesitaba escuchar eso en este momento.

— Vayamos a cerrar el trato allá adentro, y luego podemos ir a almorzar antes de nuestro vuelo, ¿eh? Celebrar que firmaste.

— No estoy seguro de que haya mucho que celebrar, pero sí, —Kurt sonríe con los ojos llorosos.

— Lo habrá, niño precioso. Lo habrá.

Para el momento en que aterrizan en LA, Kurt se siente mucho más positivo, gracias sobre todo a su marido que le ha estado dando una charla constante desde que salieron de la oficina de la agente. Enciende su teléfono mientras Blaine arregla su coche, y ve que ya tiene una llamada perdida de Martha, marcándole de vuelta entusiasmado.

— ¡Niño! Conseguiste una audición.

— ¿Ya? ¡Wow! —Kurt se ríe.— ¿Para qué? ¿Y cuándo?

— Tranquilo. En la producción itinerante de Calamity Jane. Miembro del coro. La audición es el viernes.

— ¡Pero eso es pasado mañana! —Kurt chilla en desesperación.— No puedo hacer eso. Mi suegro está enfermo, estoy en Los Ángeles y...

— Niño, no me importa si has perdido ambas piernas, estarás allí.

— Pero la gira... ¿cuánto dura?

— Cinco semanas. Arizona, Nuevo México, Oklahoma y Kansas.

— Me está tomando el pelo ¿verdad? —Kurt dice inexpresivamente.

— No, ¿por qué? ¿Sientes que estás por encima de eso?

— No, no, —dice rápidamente.— Es que... ugh. ¿Cuándo comienza la gira?

— El lunes.

— ¡¿El lunes?!

— Ya está en marcha en realidad,— dice Martha sin miramientos.— Pero han tenido que despedir a unos bailarines, así que están contratando nuevos. Te voy a registrar y te enviaré un mensaje con la hora.

— ¿Estás bien? —Blaine le pregunta cuando vuelve para encontrar a Kurt mirando el teléfono en su mano.

— No. Tenemos que hablar.

Blaine tropieza ligeramente y se apoya contra la pared.— ¿Mi papá?

— ¡No! Oh no, lo siento Blaine... lo siento. Debería haberlo dejado claro. No. Es um... Martha llamó.

Le dice todo a Blaine, y para el momento en que ha terminado, están sentados en el coche de alquiler, con Blaine mirando en silencio a través del parabrisas, tratando de dar sentido a todo.

— No tengo que ir, —dice Kurt con un suave toque en su brazo.

— No... tienes qué, tienes qué. —Se vuelve hacia él, tratando de ocultar el dolor en sus ojos.— Está bien. Sabíamos que potencialmente este sería el caso. Por supuesto, no teníamos en cuenta todo esto, —dice haciendo un gesto a su alrededor.— Pero ¿por qué lo haríamos? No lo sabíamos. No... ve. En serio.

— No, no voy a ir, —Kurt decide.— No tengo que hacerlo. No lo necesito. No necesitamos el dinero, esto no va a conseguirme un protagónico en Broadway... no. Sólo lo estaría haciendo por mí, y no por nosotros.

— Kurt... —Blaine suspira profundamente.— Mira. ¿Quiero que vayas? Por supuesto que no. Pero dentro de dos semanas, si mi padre está lo suficientemente bien, me tendré que ir de gira de todos modos. ¿Vas a ser feliz sentado en casa en Chicago, o siguiéndome a lo largo de la Costa Este, esperándome en habitaciones de hotel todo el día? Tú sabes la respuesta. Y eres demasiado bueno para simplemente estar sentado a mi sombra. Querías esta carrera y ahora estás logrando una oportunidad real en ella. Sí, el calendario es una patada en el culo, y ambos sabemos que cinco semanas serán un infierno. Pero ahora estamos casados... tenemos toda la eternidad.

— ¿Y si llego a casa y hay otra gira esperando?

— Entonces la haces. Este es tu trabajo, Kurt. Eres un actor. Tienes que ir donde está el trabajo. Si me hubiera quedado en Ohio, de ninguna manera estaría tocando en la Sinfónica, ¿verdad?

— Supongo que no pero... siento que ser tu esposo es mi trabajo, en primer lugar. Mi papel más importante. Y simplemente no veo cómo puedo hacer eso con eficacia si estamos a cientos de kilómetros de distancia todo el tiempo.

— Puedes y lo harás, porque eres perfecto para mí, —Blaine sonríe.— En el lado positivo, los tours de ambos terminarán aproximadamente al mismo tiempo, por lo que podemos reunirnos de nuevo en Chicago con la esperanza de que esta vez sea más de una noche.

— Estaré contigo en Nueva York... —Kurt inicia, pero Blaine lo interrumpe rápidamente.

— No, no lo harás. Tú y yo sabemos que eso no va a suceder, —dice con un triste movimiento de cabeza.— Pero está bien...

— No, yo estaré allí...

— Kurt. Por favor. No hagas promesas precipitadas que no puedes mantener, porque vas a terminar odiándote a ti mismo. Voy a estar bien. Son tres días en Nueva York, igual que el año pasado. Puedo manejarlo.

— Esto realmente es una mierda, —Kurt llora, dejándose golpear por sus lágrimas de autocompasión.— Odio la vida.

— No, claro que no. Ahora anda, vayamos a visitar a papá.

. . .

Llegan al hospital, donde Sara y Cooper están esperando para darles la bienvenida. Kurt los abraza fuertemente a ambos, pero él puede decir que Sara se está conteniendo, tratando de mantenerse compuesta por el bien de su hijo menor, que ahora parece positivamente petrificado mientras caminan por el pasillo.

— Es probable que esté durmiendo, —Cooper está explicando, pero Blaine no está oyendo sus palabras en absoluto.— Cuando él se despierte, es importante que no vea que estás alarmado por su forma de hablar de ninguna manera. El médico dijo que todos debemos seguir como si no hubiera nada fuera de lo normal, de lo contrario eso lo podría asustar y causar otro derrame cerebral.

— Ustedes dos entren. —Sara dice amablemente.— Nosotros esperaremos aquí afuera.

Kurt asiente y abre la puerta de la oscura habitación, tirando de Blaine suavemente hacia adentro. Mike Anderson se encuentra allí, luciendo pequeño y vulnerable en una bata de hospital. No está durmiendo, sólo mirando al techo, pero vuelve un poco la cabeza ante el ruido y Kurt se da cuenta con horror que él es incapaz de girar más. Da un paso hacia adelante, dentro de su línea de visión y empuja a Blaine hacia adelante, que ahora tiembla mientras intenta duramente no romperse.

— ...Laine, —su papá gruñe, su boca apenas moviéndose para formar la palabra. Es demasiado para Blaine, quien niega con la cabeza y sale precipitadamente de la habitación. Sabiendo que Cooper lo acogerá, Kurt trata de actuar indiferente y sonríe brillantemente, arrastrando una silla y tomando la mano derecha de Mike.

— ¡Hey Mike! Es bueno verte de nuevo.

Mike parpadea con fuerza, y el corazón de Kurt se contrae cuando ve una lágrima escapar.— Laine.

— Él uh... Bueno, ya sabes cómo es, —Kurt dice con una risa ligera, pero parece hacer eco en las paredes y reverberar alrededor de ellos.— Que él... no es muy bueno con las personas enfermas. No es que estés enfermo, —añade apresuradamente.

— stoy... —dice Mike.— No pue... dddooo... haaa... aaaa... lar.

— ¿No puedes hablar? —pregunta, y Mike asiente.— Bueno, yo puedo entenderte muy bien.

— Agradas, —dice Mike con una especie de sonrisa nerviosa.

— Lo sé. Siempre he sido tu favorito, —Kurt bromea, y toma el gracioso ladrido de Mike como una risa.

Él parlotea sobre su luna de miel, y le dice a Mike todo acerca de su audición hasta que un Blaine con los ojos rojos regresa con una sonrisa de disculpa y hace el intento de sentase a su otro lado.

— Aquí, —Kurt dice con una mirada significativa.— Siéntate de este lado.

Blaine se tambalea, pero se sienta y toma la mano de su padre, inclinando la cabeza por un momento antes de mirar hacia él.— Así que... —comienza,— Cooper dice que no arrastre la atención hacia lo que pasó... pero lo sabes, ¿verdad?

Mike intenta un movimiento de cabeza.— Dddd... dddd...

— ¿Derrame?

— Mmm.

— Sí, —Blaine asiente con la cabeza.— Y siento haberme puesto tan molesto y salir corriendo así, pero... pero no soporto verte así.

— Tampoco yyyyy... yo.

— Verás, eres mi padre, —dice Blaine, deteniéndose para besar su mano.— Te amo tanto, y no estoy listo para decirte adiós todavía.

— Además, la presión sobre Blaine y yo para proporcionarte un nieto es un poco agotadora, —Kurt interviene, haciendo sonreír a todos.— De modo que si pudieras dejar de enfermarte durante un tiempo, realmente lo apreciaríamos.

Mike intenta reír, y su sonrisa es tan amplia como él puede lograrla, pero resulta en una línea de baba cayendo del lado izquierdo de su boca floja, que Kurt tiernamente limpia sin decir una palabra.

— Yo... yo... —Mike intenta, haciendo un ruido frustrado cuando las palabras no van a formarse.

— ¿Tú qué, papá? —Blaine le pregunta mientras se mueve para sentarse en la cama.— Trata de susurrar, podría ser más fácil.

— Yo no los voy a dejar, —susurra, satisfecho con su esfuerzo.— Los amo demasiado a todos.

Blaine no dice nada, pero se acurruca en la cama junto a su padre y tira de su brazo alrededor de sus hombros, y Kurt se levanta, besando su frente antes de salir de la habitación para darles un momento a solas. Él encuentra a Sara en el corredor, quien explica que Cooper ha ido a casa.

— Bueno, no sería una visita de hospital sin nuestra visita a la cafetería, —sonríe, ofreciéndole su brazo.— ¿Vamos?

Para el momento en que se aproxima la noche, la habitación de Mike se llena con toda su familia y Kathy, y el médico llama para pedir hablar con Sara.— Oh, sí... —dice ella con una mirada de preocupación de su marido.— Yo sólo...

— Cooper, ¿por qué no van Blaine y tú con tu mamá? —Claire le pregunta.— Todos nos quedaremos aquí, estoy segura de que los gemelos pueden darle al abuelo una lección de cómo utilizar un iPod o algo así.

Ellos caminan por el pasillo de nuevo, esta vez hacia una pequeña oficina donde el médico les hace una seña para que se sienten.— Así que... estamos pensando que el Sr. Anderson podría estar lo suficientemente fuerte como para trasladarlo de regreso al Centro de Rehabilitación de Embolia Cerebral en Colombus el lunes, —dice con una sonrisa.— Su corazón está sin duda lo suficientemente fuerte para el vuelo, y estará en una ambulancia aérea especial para que no tenga que sentarse, puede acostarse en una camilla. Preveo que permanecerá ahí de seis a ocho semanas para rehabilitación intensiva, momento en el cual tendríamos una indicación mucho más clara de su nivel esperado de recuperación. Pero tengo que decirles -considerando todas las cosas- que está haciéndolo muy bien.

— ¿Él va a estar bien? —Cooper pregunta esperanzado.

— Depende de lo que entiendas por bien, —el doctor dice con cautela.— Como he dicho antes, él necesita un andador para moverse y caminar largas distancias estará fuera de la cuestión, también conducir. Pero su forma de hablar, lo más probable es que regrese casi a la normalidad completa. Son las cosas pequeñas, como empuñar su mano izquierda, por ejemplo, que probablemente no recuperará muy bien, pero en general... para un hombre de su edad... sí. Va a estar bien. Ciertamente capaz de sostener a ese bebé del que él parece seguir hablando, —dice con una sonrisa mientras mira a Blaine.— Felicidades, por cierto.

— ¡Oh! —Un desconcertado Blaine luce muy sorprendido.— Eso no es... no estamos... no. No hay bebés todavía. Él está sólo esperanzado, eso es todo. Mi papá tiene una tendencia a sobreexcitarse.

— Bueno ojalá que siga, —el doctor dice mientras estrecha sus manos.— Y tengo que decirles que él es increíblemente afortunado de tener una familia tan unida.

— Bueno, mi papá es impresionante, —dice Blaine, su mano encontrando la de su madre y apretándola fuertemente.— Amarlo es un trabajo bastante fácil.

. . .

— Creo que podría volver con mamá por unos días, —Blaine reflexiona esa noche una vez que están metidos en la casa de la piscina.— Tú te irás de todos modos, y creo que si le explico a Riccardo, él entenderá. Siento que no quiero que esté sola por el momento.

— Estoy de acuerdo, —dice Kurt, besando su cabello.— Digo, ella ha vuelto a llamar a todos mi amor, pero todavía se ve perturbada, lo cual es totalmente comprensible. Tengo que decirte, sin embargo, que estoy deseando ver a tu papá de nuevo mañana. Incluso tan enfermo como está, él me hace sonreír.

— Sí. Estaba pensando... ¿por qué no volamos de vuelta mañana por la noche? Nos dará una noche más juntos antes de que te vayas, y una noche en tu propia cama antes de tu audición. No vas a querer bajar de un avión e ir directo ahí.

— Espera un minuto... —Kurt se sienta, empujándolo de su pecho y mirándolo fijamente en la oscuridad.— ¿Vas a regresar conmigo?

— Por supuesto que sí. Veré a papá el lunes de todos modos. No estoy dispuesto a separarme de ti todavía.

— No tengo que ir, —dice, acostándose y tomando a Blaine en sus brazos una vez más.

— Hemos pasado por esto, —dice Blaine mientras se mueve hasta cernirse sobre él.— Vas a ir. Ahora dame algo para que te recuerde.


(1) María Von Trapp: Fue la matriarca de los cantantes de la familia Trapp. Su historia, especialmente en lo que se refiere a su huida del nazismo tras el Anschluss (la incorporación de Austria a la Alemania nazi) fue la inspiración del musical La novicia rebelde en Latinoamérica o Sonrisas y lágrimas en España (título original, The Sound of Music)