— Luces divino, —dice Blaine mas tarde esa noche, ofreciendole la silla a Kurt.— Hueles divino, también, —susurra con voz grave mientras besa su mejilla.

Kurt se sonroja, lleno de alegría de sentir mariposas en el estómago nuevamente, y mantiene sus ojos fijos en los de Blaine mientras se sienta frente a él.

— ¿Es una nueva camisa?

— Um... sí. —dice Kurt en voz baja, mirando hacia la camisa blanca con delicado diseño de pequeñas flores moradas.— La hice esta tarde.

— Tú... —Blaine se queda callado, sacudiendo la cabeza con admiración.— Es increíble. Luces maravilloso.

— Ya habías dicho eso, —dice Kurt con una tierna sonrisa, alcanzando su mano.— ¿Por qué estás nervioso?

— Porque quiero que esto sea perfecto, —suspira Blaine.— Ya sabes... nuestra boda parece muy lejana ahora, y todavía la recuerdo como si hubiera sido ayer. Espero que siempre esté así de fresca en mi memoria. Pero se me ocurre que tal vez la tengo en el primer plano de mis pensamientos porque... bueno, porque desde entonces no han habido muchos momentos tan perfectos como ese.

— ¿No eres feliz?

— No dije eso, —contrarresta uniformemente.— Pero regresamos de la luna de miel para lidiar con mi papá y su derrame cerebral, luego estuvimos separados en el verano y... no sé, simplemente parece que ha sido una batalla, eso es todo. Supongo que la vida es así, y debemos aceptar las dificultades tal como aceptamos los momentos placenteros, pero... prefiero los placenteros.

— Creo que todo el mundo los prefiere, —sonríe Kurt.— Pero me duele escucharte decir esas cosas. Hemos tenido buenos momentos. Europa fue divertido...

— Oh, claro que lo fue, sí. Y supongo que si soy honesto, los momentos realmente difíciles no comenzaron sino hasta que regresamos. Tuvimos desacuerdos ocasionales antes de eso, pero lo resolvimos rápidamente, mientras que recientemente... ha habido esta atmósfera de no me importa para nada.

— ¿Te refieres a "recientemente"... desde que decidí realmente ir por la actuación?

— No, —niega con la cabeza.— Hablo desde que decidiste darle una oportunidad y yo decidí sumergirme en la orquesta. Te lo dije más temprano, no he estado para ti y lo lamento.

— Dudo haberte escuchando, de cualquier manera. —Kurt sonrie tristemente y se separan para ordenar, bebiendo gratamente el vino cuando llega.— Te escucho ahora, —susurra, alcanzando la mano de Blaine una vez más.— ¿Es suficiente?

Blaine asiente fervientemente.— Sí. Porque sé que quieres que esto funcione tanto como yo, y sé que aún me amas. Quiero... No... Necesito que seas feliz, Kurt, porque en los últimos seis años, todo lo que he tratado de hacer es hacerte feliz, pero no puedo tener el control de tu destino, Kurt. No depende de mi.

— Lo sé, —suspira Kurt.— Me di cuenta de ello hace tiempo. Pero la cuestión es que no soy muy bueno teniendo el control de mi felicidad.

— Lo eres. —Blaine se inclina sobre la mesa, descansando su barbilla en la palma de su mano mientras se miran fijamente el uno al otro.— Sólo necesitas descubrir si la actuación te hace feliz.

— ¿Crees que es así? Responde honestamente.

— No.

— Ya veo. —Kurt mira a la mesa por un momento, reuniendo sus pensamientos antes de levantar la mirada.— No estoy listo para renunciar a ello.

— Y eso está perfectamente bien, —dice Blaine, apretando sus dedos.— Pero tienes que intentar no ponerte tan histérico cuando las cosas no salen como quieres. Me hace retroceder. Trato de que no sea así, trato de ayudarte con todas mis fuerzas en lo que sea que estás sintiendo, pero al final, viene un punto en el que me retiro a mi pequeño mundo porque te escucho decirme cosas, comentarios hirientes, atacándome acerca de mi trabajo o mi éxito, y sólo hay una pequeña parte de mi que sigue creyendo que no quisiste decirlo.

— ¡Y así es!

— Sé que así es, —Blaine toma su mano y besa su dorso suavemente.— Pero algunas veces es dificil, es todo.

— Lo sé. Pero debes darte cuenta que también es difícil para mi.

— ¡Lo sé! —Chilla Blaine, un poco más fuerte de lo previsto, y baja rápidamente la voz.— Lo sé. Es por eso que me he esforzado por incluírte siempre en mi trabajo desde ese viaje a Austria.

— ¿Entonces podemos estar de acuerdo en que ambos lo intentaremos un poco más, y que siempre recordaremos lo mucho que nos amamos?

— Creo que eso me gusta un montón, —sonríe Blaine.

El resto de la cena es un acontecimiento feliz, y dejan el restaurante del brazo para una larga caminata por el Navy Pier, deteniéndose a recordar el pasado sobre la propuesta de matrimonio de Kurt. Para el momento en que llegan a casa, los dos están mareados e inundados de amor una vez más, con Blaine deteniendo la llave de Kurt en la cerradura con el fin de inmovilizarlo contra la puerta y besarlo fervientemente.

— Te amo, —susurra contra los labios de Kurt, curvados en una amplia sonrisa.— Tengo un regalo para ti.

— Dime que eres tú, desnudo y extendido debajo de mi, —exhala Kurt, gimiendo suavemente cuando siente los dedos de Blaine deslizándose bajo el dobladillo de su casmisa para acariciarlo ligéramente a lo largo de la cinturilla de sus pantalones.

— Dos regalos entonces, —sonríe misteriosamente.

Se dirigen directamente hacia la habitación donde Kurt se posa en el borde de la cama mientras Blaine hurga en la cajonera, emergiendo triunfante.— Así que, el primer aniversario de bodas es papel, —dice tímidamente.— Y después de los horribles pasos en falso en Navidad, cuando me diste un Stradivarius y yo te di aún más ropa, quería hacerlo bien.

— No fue un paso en falso, —ríe Kurt, tomando la caja.— Sabías que quería un traje Versace, y yo había dejado mis recortes usuales por ahí para que pudieras estar seguro de verlos. Y... ¡Oh, Dios mío!

Los ojos de Kurt descansan en un scrapbook (1), cuya cubierta Blaine ha decorado cuidadosamente con cientos de pequeñas fotos de ellos dos juntos. Levantando la cubierta, sus ojos se llenan de lágrimas cuando encuentra cada una de las cartas que Blaine había escrito cuando Kurt estuvo en Londres, todo encuadernado prolijamente dentro y preservado para toda la vida. Lo hojea lentamente, y luego jadea nuevamente cuando llega a las páginas cubiertas de los post it's que Blaine había encontrado en su ausencia. El libro está lleno hasta la mitad, y Blaine tímida y nerviosamente, le ofrece un sobre.

Para abrir en nuestro primer aniversario de bodas.

Mi amado Kurt,

Bueno, hemos pasado el primer obstáculo. De hecho, hemos pasado un montón de obstáculos juntos, tú y yo, pero lo que quiero decir es que hemos navegado exitosamente a través de nuestro primer año de matrtimonio. No ha sido tan fácil en realidad, ¿o sí? Pero tengo que decir que, a pesar de todo, estoy más feliz que nunca.

He sido lo suficientemente suertudo de venir a casa contigo por los últimos cuatro años, y juro que mi corazón todavía se salta un latido cada que salgo del ascensor y camino a lo largo del pasillo. Tu rostro, Kurt. Ver tu rostro cada día me hace más feliz de lo que nunca sabrás. Me haces sentir seguro, feliz... y amado.

Llamarte mi esposo me hace reventar de orgulloo cada vez, y no puedo imaginar un momento en que eso no suceda. Cuando veo ese anillo en tu dedo, o veo el mío -generalmente cuando toco el piano- me recuerda la promesa, el compromiso que hicimos el uno con el otro.

"Kurt, prometo amarte fielmente hasta el fin de los tiempos. Prometo hacer mi mayor esfuerzo para hacerte feliz, para mantenerte seguro, defenderte y luchar por ti. Siempre, pero siempre te atesoraré, te respetaré y te mantendré en mi corazón. Eres perfecto para mi, mi único y verdadero amor, y soy todo para ti."

Esos fueron mis votos, pronunciados exactamente hace un año. No estoy seguro si he cumplido todo eso en la medida de mi capacidad o no. Me gustaría pensar que sí, pero ¿honestamente? Te he amado fielmente, sí. Te he atesorado y mantenido en mi corazón. ¿Pero te he hecho feliz? Sé que cuando estamos juntos -haciendo cosas mundanas como preparar la cena o ver la TV- somos felices. Sé que en Día de Acción de Gracias, Navidad, Europa fuimos -en su mayoría- felices. Pero creo que debería darte más de mi. Necesito escucharte más, no besarte en la mejilla y decirte que voy a ensayar en este momento pero que hablaremos más tarde, y luego olvidarlo porque llego a casa para decirte todo acerca de las payasadas de Riccardo en su lugar.

¿Te he mantenido seguro? Lo he intentado. Al menos puedo decir eso. Te proveo financieramente, aunque ahora tú lo haces conmigo también. Sigo con las facturas, mantenemos el auto en conjunto... pero de nuevo, tal vez debería protegerte más. Pero supongo que ya eres un adulto -en un mundo de adultos- y no puedo protegerte de eso para siempre. De hecho, creo que tú haces un mejor trabajo manteniéndome seguro -Nueva York es el mejor ejemplo de ello. Defenderte, luchar por tí... Nuevamente, supongo que no siempre puedo ser tu caballero de brillante armadura. No puedo llevarte hasta un panel de audición y exigir que te contraten para que tus sentimientos no se vean afectados, no es práctico y además, me matarías. Pero necesito hacer más por tí en un nivel práctico. Sé que Joe te dijo que asistieras a cualquier audición, y es un buen consejo hasta cierto punto, pero creo que debemos discutir cada una de las audicones a las que te llamen para decidir si realmente vale la pena. No necesitas el dinero, sólo estás haciendo esto por satisfacción propia, y algunas veces creo que tomar un trabajo sólo por intentar y sentirte bien contigo, en realidad puede terminar haciéndote sentir peor.

Kurt, eres increíble. El hombre más maravilloso que he conocido o que alguna vez conoceré. No te menosprecies o desestimes a ti mismo. Déjame hacerte sentir bien contigo mismo. Déjame ayudarte. Lo siento si te he decepcionado como esposo este último año, y te prometo hacerlo mejor, y cumplir esos votos que hice. Pero por favor, sabe esto... por encima de todo, no hay otro lugar en el que prefiera estar.

Siempre tuyo,
Tu esposo, Blaine.
xxx

Kurt no habla, sólo deja que el pedazo de papel vuele hacia el suelo. Lo mira caer, sin saber qué sentir. Puede ver las piernas de Blaine cuando se levanta, nervioso esperando por alguna reacción, pero sus lágrimas son demasiado gruesas y rápidas para hablar. El silencio parece extenderse hasta que finalmente se las arregla para encontrar su voz.— ¿Cuánto tiempo has estado esperando para decir todo eso?

— Hace un tiempo. Un par de meses, supongo, —Blaine susurra con un leve encogimiento.— No sabía como, y luego decidí sentarme y escribirte una carta para nuestro aniversario, y simplemente salió.

— Poprque... Tal vez no siempre lo digo, pero en realidad pienso que eres un marido bastante increíble. El mejor, de hecho. Y en serio me molesta pensar que te has sentido de ese modo acerca de ti mismo, que no has cumplido tus votos, porque para mi, no sólo los has cumplido, has sobrepasado todas las exectativas que tenía.

— Oh.

— Me pregunto, —dice, sin dejar de mirar a los pies de Blaine, sin levantar la vista.— ¿Por qué sigues aguantándome? Porque he sido menos que fácil de sobrellevar, y te he hecho pensar que eres un fracaso.

— No me hiciste pensar eso, lo pensé yo mismo. Y te aguanto por varias razones. Tienes veintidós. Todavía estás creciendo, por Dios santo. Es una edad ridículamente joven para estar atado a una persona. Seamos honestos aquí, si ambos fuéramos de tu edad no estaríamos casados todavía. Tal vez estaríamos comprometidos, pero hasta ahí. No habríamos vivido juntos durante la universidad, y probablemente después de que hubieras encontrado tu propio hogar con algunos amigos por un tiempo, es decir, cuando pasara toda la mierda, podría haberme alejado y regresado cuando todo estuviera feliz otra vez. Pero no quiero eso, pero tampoco espero que seas capaz de lidiar con esto de manera exitosa, y que aún así seas perfectamente cortés conmigo en medio de ello. Sin embargo, la razón principal por la que te aguanto, es porque te amo y te adoro sin medida.

Levantándose, Kurt va hacia él, abrazándolo fuerte mientras se funden en los brazos del otro.— Igual, —susurra en su oído.— Igual. Para siempre.

— Te necesito. —Blaine se acurruca en su cuello, llevando sus manos bajo la camisa de Kurt para encontrar su suave y cálida piel.

— Nos necesitamos mutuamente, —Kurt susurra dulcemente.— Intentemos hacerlo sin ropa esta vez, ¿de acuerdo?

— Si no, entonces lloraré, —ríe Blaine.

— Levanta las cobijas.

— ¿Dónde están...? —Blaine comienza cuando se da cuenta que no están sus osos, pero cuando tira del edredón, los encuentra debajo y ríe cuando lo nota.— ¡Les hiciste los trajes de a boda!

— Feliz aniiversario, —sonríe Kurt, real, abierto y honesto cuando se da cuenta de lo mucho que a Blaine le gustan.— Réplicas exactas. Y revisa los bolsillos de sus chaquetas.

Unos anillos diminutos de metal están escondidos dentro de cada uno, junnto con dos pedazos pequeños de tarjetas con sus votos pulcramente impresos en ellas.— Para recordarnos, —dice Kurt, llegando detrás de Blaine y envolviendo sus brazos alrededor de su cintura.— Siempre.

— Son hermosos, pero van a tener que voltearse hacia la pared. —Blaine lleva los osos a través de la habitación, acomodándolos en el sillón hacia la esquina.— Es momento de quirtarnos la ropa. —Empuja a Kurt hacia atrás hasta que grita con sorpresa, sintiendo la manija de la puerta del vestidor presionando contra su espalda. Adentro.

— ¿En el clóset?

— En el clóset.

— Estoy muy seguro que salimos hace años, —Kurt bromea, pero abre la puerta y entra, deseando saber el plan de Blaine.

Se besan por largo tiempo, cosa que a Kurt no le importa en lo más mínimo mientras se relaja y se vuelve dócil en brazos de Blaine, que parece feliz de tener el control, deshaciéndose de la camisa de Kurt en tiempo récord junto con la suya, y gimiendo cuando sus pechos se encuentran.— Realmente me enciendes, —jadea Kurt cuando Blaine mueve sus labios para arrastrarlos por su cuello.

La voz de Blaine viene caliente y pesada en su oído, haciéndolo temblar de deseo.— Esa es la idea.

Las manos de Kurt se deslizan con entusiasmo detrás de los pantalones de su esposo, toqueteando su trasero mientras Blaine muerde, besa y chupa su camino por el pecho de Kurt antes de caer de rodillas.— Oh, sí. Chúpame, —gime Kurt.— Por favor, Blaine, chúpame.

Blaine mira hacia arriba, buscando a tientas para abrir los pantalones de ambos y deslizar los de Kurt hasta el suelo.— Lo que mi esposo quiera... —Su boca lo envuelve, haciendo que las caderas de Kurt se sacudan y que grite, sus dedos traspasando el gel en el cabello de Blaine mientras se empuja profundo en la garganta de Blaine.— Mierda... lo siento, lo siento, —dice cuando Blaine se ahoga, pero él galantemente niega con la cabeza y continúa, trabajando su boca y lengua soobre él y en la forma en que sabe que hará a Kurt desmoronarse rápidamente, y lo hace, cogiendo el rostro de Blaine duro y rápido antes de que Blaine se quite de repente para tomar sus bolas en la boca.— ¿Calculo que puedes ir dos veces? —pregunta Blaine, su respiración entrecortada y desesperada mientras lo mira.— Porque realmente quiero...

— Lo que quieras. Hazme lo que quieras, —suplica Kurt.— Lo haré las veces que quieras, pero... no te detengas.

— Mmm, —responde Blaine, su boca llena de pene otra vez mientras le sonríe y lleva una mano para acariciar las bolas de Kurt cuando se retraen y se derrama en la boca de Blaine, quien ansiosamente traga cada gota. Pero no se detiene ahí, dándole a Kurt sólo segundos para recuperarse mientras se quita el resto de la ropa y se recuesta en el suelo del vestidor.— Siéntate en mi cara, —ordena él, y los ojos de Kurt se agrandan ante la sugerencia.— Mira en el espejo mientras te hago rimming.

— Oh Dios... —Kurt se queda callado, notando que Blaine se ha acomodado en diagonal para que ambos puedan verse en el espejo de cuerpo completo. Se posiciona sobre Blaine, de cara hacia sus rodillas y es atraído inmediatamente mientras Blaine besa y lame sobre su trasero como si estuviera hambriento.

— Mierda, —viene su grito ahogado con la boca enterrada en Kurt. Corriendo la lengua sobre su entrada unas cuantas veces, se separa echándose hacia atrás para respirar.— Lo mejor. Esto es lo mejor.

— No. Uh-uh, —ríe Kurt, antes de doblar a Blaine casi a la mitad mientras recoge sus piernas y se inclina para regresarle el favor.— Esto es lo mejor. —No es tan fácil darse besos negros simultáneamente, y Blaine realmente está doblado en el ángulo más incómodo, pero cuando abre los ojos y mira en el espejo, es casi todo lo que puede hacer para no tocar su miembro sólo una vez y venirse ahí y ahora. Por supuesto, la lengua de Kurt se siente completamente perfecta, y cuando desliza un dedo junto con ella, Blaine le corresponde y se vuelve casi un juego de toma y daca (2) hasta que ambos estan enterrados el uno en el otro, lenguas retorciéndose y dedos empujándose, buscando, hasta que Kurt da un grito ahogado y Blaine sabe que ha llegado ahí primero. Él sólo atormenta a Kurt por un segundo, sin embargo, golpea su muslo y lo hace moverse hasta que está en cuatro patas mirándose directamente en el espejo.

— Oh, mierda.

— Sí, —Blaine sonríe mientras llena de lubricante su miembro.— Ya sabes lo que viene. Ojos abiertos. —Agarrandose fuertemente a sus caderas, se guía a sí mismo en el agujero de Kurt que se extiende apretado alrededor de él mientras sus ojos se fijan en los del otro en el espejo. Se mueve lentamente, saboreando la sensación de estar dentro de Kurt después de tanto tiempo en una emoción profundamente erótica que les brinda el mirarse en el espejo. Kurt lucha por mantener sus ojos abiertos mientras Blaine se mueve dentro de él, y recurre a morderse fuertemente su labio inferior, dándole la bienvenida al tirón que Blaine le da a su cabello haciéndolo seguir manteniendo contacto visual.— Ven aquí, —Blaine gruñe, arrodillándose de nuevo y atrayendo a Kurt contra su pecho, enganchando la barbilla sobre su hombro y mirando fijamente a sus reflejos mientras se empuja nuevamente dentro y pasa la lengua a lo largo de su cuello.

— Mierda, —murmura Kurt, alzando un brazo alrededor de la nuca de Blaine.— No voy a durar mucho tiempo así. Mirándote... mirándome... mirándonos.

— Te amo, Kurt.

— Yo también te amo. Muchísimo, —gime Kurt, su voz se convierte en un gemido de desesperación mientras Blaine toma el ritmo ligeramente y se empujaa largo y profundo en su marido, con una mano extendida sobre su pecho, y la otra alcanzando su miembro.— Blaine...

— Lo sé, —jadea en su oído, manteniendo los ojos fijos en el otro a través del espejo.— Conmigo, —ordena suavemente.

— Contigo, —responde Kurt, apretando los dientes mientras se contiene.

— Sí... Kurt...

Se vienen juntos, Blaine agarrándose fuertemente a Kurt mientras sus suaves gemidos llenan el aire, seguido de largos suspiros de satisfacción. Se mueven juntos lentamente, Blaine finalmente apartándose y ayudando a un cansado Kurt a llegar al baño donde le entrega un paño tibio y besa sus labios tiernamente.— Te esperaré en la cama.

— ¿Sabes? Esa es otra cosa que amo de ti, —dice Kurt cuando sale del baño.— Eres un caballero. Después de seis años, podríamos haber dejado de cuidarnos, pero hay cosas que realmente no deberían ser vistas, y siempre respetas eso.

— Lo intento, —sonríe Blaine, rodando hasta que su cabeza descansa en el pecho de Kurt.— No sé si pueda dormir.

— ¿Por qué?

— Demasiado feliz, —dice, posiblemente con la risa más tierna que Kurt piensa que jamás ha escuchado.

Kurt sonríe, besando su cabello.— Ha sido un aniversario bastante lindo, después de todo, ¿no es así? Siento que hemos hablado de muchas cosas, y me siento mucho más feliz.

— Yo igual, niño precioso. —murmura Blaine, bostezando ruidosamente, lo que hace a Kurt reír.— Oh. Tal vez pueda dormir después de todo.

. . .

Y sí duerme, y despierta con la luz del sol para encontrar vacío el lado de la cama de Kurt y el aroma de tocino frito llenando todo el apartamento. Estirándose satisfecho, utiliza el baño rápidamente antes de ponerse unos shorts y dirigirse por el pasillo hasta la cocina donde puede escuchar a Kurt hablar por teléfono.

— Sí... sí... entiendo, —dice él. Blaine besa su cuello en silencio mientras pasa junto a el pata tomar café, sintiendo una opresión en el corazón cuando Kurt retrocede visiblemente, pero trata de no pensar demasiado en ello y vuelve su atención a la sartén en la estufa en su lugar, donde el tocino luce muy cerca de quemarse.

— No. No. Está bien. Llamaré hoy más tarde, y estaré ahí mañana... Okay. Sí... te veo esta tarde. —Deja el teléfono y se aferrra al borde de la encimera, respirando fuertemente por la nariz.

— ¿Todo bien? —pregunta Blaine en voz baja.

— No.

— Cuéntame. —Poniendo dos platos de tocino y panqueques en la mesa, lleva a Kurt tiernamente a una silla.

— Martha sólo renovará mi contrato mes por mes, —suspira.— Mi contrato inicial fue de un año, y cuando termine en dos semanas, será de forma continua a partir de ahí.

— ¿Qué? —grita Blaine,— ¿Por qué?

— No estoy consiguiendo suficiente trabajo, aparentemente.

— Estás consiguiendo montones de trabajo.

— Montones no. —corrige Kurt, dibujando en sus labios una tensa línea mientras pica su desayuno con el tenedor.— Lo extraño. Nada substancial. Como sea... —dice débilmente.— Tengo que ir a verla esta tarde, tiene una audición para mi mañana.

— ¿Para?

— Una producción itinerante de "Siete Novias para Siete Hermanos." Cuatro semanas.

— ¿Coro?

— Un hermano.

— Entonces está bien, ¿cierto? ¿Un papel hablado?

— Supongo. Si lo consigo.

— Estoy seguro que lo conseguirás.

—Como sea, —medita Kurt, arrastrando su silla hacia atrás y tirando a la basura su desayuno sin probar.

— ¿Quieres hablar de esto? —pregunta Blaine, de pronto sintiéndose en el límite una vez más.

— No, —estalla él, dirigiéndose a la habitación.— Absolutamente no.

Blane lo deja solo, limpiando el resto del desayunno y cargando el lavavajillas antes de dirigirse a la habitación para encontrar a Kurt bañado y parcialmente vestido acurrucado en la cama, mirando fijamente hacia la ventana. No reacciona al movimiento del colchón cuando Blaine se sienta junto a él, pero cierra los ojos ante la sensación de su mano jugando distraídamente con su cabello.

— Quiero hablar contigo de algo, pero quiero que me escuches y que me prometas no gritar, ¿okay? —dice Blaine suavemente.

— Suena amenazador. —murmura Kurt

— Creo que debes cambiarte a diseño de vestuario.

— ¿Qué? —Su voz se torna oscura inmediatamente, con un tono duro y amargo mientras rueda para mirarlo.

— Creo que me has escuchado perfectamente, Kurt. Eres... un hombre increíble, y te amo muchísimo, pero no creo que lo tuyo sea la actuación. La paciencia no es tu mayor fortaleza, niño precioso, y simplemente no creo que tengas lo que se necesita para esperar tranquilo y trabajar en esos papeles de mierda en lo que llega la gran oportunidad. Los bocetos que haces, los diseños que haces... Son impresionantes. Tienes un talento natural, y realmente creo que podrías hacerlo bien... y ser feliz en ello.

— ¿Es porque no estoy manteniendo mi parte para ser la exitosa y fabulosa pareja gay?

— ¿Qué? —chilla Blaine incrédulamente.— ¿De qué estás hablando?

Kurt se sienta, sus ojos escupen fuego mientras le grita.— ¿Te estoy decepcionando? Estás avergonzado de mi, ¿es eso? ¿Blaine Hummel-Anderson, violinista extraordinariamente talentoso, el concertista de piano y buen tipo, casado con Kurt, actor de teatro musical de segunda quien consistentemente se entrega a actuaciones por debajo del promedio? Sí, el diario La Tribuna no estaría ferliz con eso supongo. ¿Por qué no empujarme injustamente a una carrera más aceptable?

— Kurt... esto... esto es... eres increíble, —Blaine balbucea mientras ve todo el ciclo empezar otra vez.— Esto te está destruyendo... Y estoy aterrado de que vaya a terminar destruyéndonos también. ¿Eres realmente feliz así? ¿Sintiéndote así? Porque tengo que ser honesto... Te amo y estoy feliz de que seas mi esposo, pero ¿feliz de verte así? No... no lo estoy.

— ¿Entonces te quieres ir? ¿Es lo que estás diciendo? Una relación de seis años, casados por un año ¿y quieres tirar la toalla?

— ¡No! ¡Kurt, hablamos de esto anoche! Me casé contigo para toda la vida. Nunca me daré por vencido. Pero quiero que seas feliz. Quiero al niño con el que me casé. Lo extraño.

— Pero ya no soy ese niño, Blaine. Te casaste con un niño inocente de veintiún años. Ha pasado un año. Todo un año de lucha en un mundo de mierda. Un año de rechazos constantes. Un año de nunca sentirme lo suficientemente bueno, de vivir en tu sombra. Y un año de ser presentado como 'Kurt, el esposo de Blaine.' O 'El esposo del músico más venerado de Chicago,' o peor, no ser presentado en absoluto.

— Tenía la idea de que ser presentado como mi esposo debía ser emocionante, no algo para quejarse, —dice Blaine con voz pequeña.— Sé cómo me emociona decir esas palabras. Una de mis partes favoritas de mi trabajo es presentarte a la gente.

— No intentes aplacarme con esa mierda, —estalla Kurt, saliendo de la cama y poniéndose el resto de su ropa.

Blaine niega con la cabeza con asombrosa incredulidad, con ojos brillantes de lágrimas mientras estudia a su enojado y joven marido.— No es ninguna mierda, —dice quedamente, pasando saliva por el nudo en su garganta.— Nunca te mentiría.

— Verás, ahora eso sí es pura mierda, —grita Kurt, girando para enfrentarlo.— Porque sí me has mentido. ¡Pasaste los dos primeros años de nuestra relación mintiéndome acerca de mudarte a Nueva York!

— ¡No lo hice! —grita Blaine, levantándose para enfrentarlo cuando su temperamento arde.— Nunca te mentí, simplemente no fui honesto contigo, que sé que estuvo mal, ¿pero por qué estás sacando todo esto a flote? ¡Lo habíamos superado, Kurt! ¡Habíamos pasado mucho más allá de eso!

— Tal vez tú, —estalla otra vez.— Pero enfrentémoslo, Blaine, si hubiera entrado a NYADA como se suponía que sería, nada de esto estaría pasando.

Blaine retrocede como si hubiera sido golpeado por el veneno de las palabras de Kurt. Sentándose pesadamente en la cama, lucha por respirar, apretando y aflojando su puño.— Tú... cómo pudiste... Kurt... ¿cómo pudiste haberme dicho algo así? —susurra, sin siquiera intentar contener las lágrimas que ruedan por sus mejillas.— Los dos apostamos todo para mudarnos aquí juntos, para empezar una nueva vida en el lugar que nos hacía felices, donde nos pasaron cosas buenas.

— Bueno, claramente ya no es el caso, —Kurt resopla apoyándose contra el tocador y cruzando los brazos.— Pero aún así, —continua amargamente,— fue mejor que no fuéramos a Nueva York. No estoy seguro de cómo es que hubiera podido aguantar tus constantes lloriqueos, tus ataques de pánico, y el sexo de mierda.

— Largo, —susurra Blaine, pasando una mano temblorosa por su cabello.

— ¿Perdón?

— Me escuchaste, Kurt. ¿Quieres hacer esto? Bien. Yo pago la renta de este apartamento; yo decido quién vive aquí, y justo ahora, tú no. Voy a tomar una ducha y cuando salga, quiero que te hayas ido.

— ¡No puedes echarme de mi propio apartamento! —grita Kurt, ardiendo de indignación y rabia.— ¿A dónde demonios se supone que iré?

Blaine hace una pausa en la puerta del baño para mirar hacia él.— Justo en este momento, Kurt, realmente no me interesa.


(1) El scrapbook o libro de recortes es la técnica de personalizar álbumes de fotografías. Al guardar recuerdos o recortes en un diario o trozos de papel de regalos se está haciendo scrapbooking.

(2) La expresión inglesa tit for tat significa "represalia equivalente" (toma y daca, tanto "tit" como "tat" son golpes suaves, por lo que vendría a decir "golpea suavemente al que te ha golpeado suavemente.")