Blaine se queda en su apartamento todo el día, alternando entre caminar sin descanso, recoger su teléfono para mirar fijamente la pantalla que nunca se enciende, o simplemente sentado, pensando. Para las seis en punto, no puede soportarlo más, se pone un par de zapatos y toma sus llaves. Sin embargo, la puerta se abre desde el otro lado, y un tímido Kurt está ahí, con los ojos rojos e hinchados.
— ¿Puedo pasar?
Blaine no dice nada, sólo se voltea y se dirige de nuevo a la sala de estar, quitándose los zapatos y regresando a su lugar en el sofá. Kurt lo sigue pero permanece de pie, incómodo y no muy seguro de qué decir o cómo actuar. Aclarándose la garganta nerviosamente, mira fijamente a sus pies mientras habla.
— Yo uh... fui a ver a Martha.
— Bien, —Blaine asiente firmemente.
— Creo... creo que probablemente tomaré el tour, si me lo ofrecen.
— Okay.
— Yo sólo... —hace una seña sin convicción hacia la recámara y pasa saliva.— Necesito empacar algunas cosas, así que...
— ¿Dónde te quedarás? —No es mucho, pero Kurt escucha la voz de Blaine quebrarse, ve el malestar y la desesperación en sus ojos, y se aferra firmemente al hecho de que él no quiere que esto suceda en absoluto.
— Um... con Santana.
— Entonces ella sabe, —declara Blaine.
— No... No he hablado con ella todavía, sólo tengo la esperanza de que ella o Lacy estén en casa.
— Ya veo.
Se produce un silencio, durante el cual Kurt continúa mirando fijamente a sus pies y Blaine estudia sus rodillas, hasta percibir que no lo lleva a ninguna parte, Kurt entra a la recámara y toma una bolsa de viaje del armario. Se sorprende al darse la vuelta y encontrar a Blaine observándolo, con lágrimas corriendo por su rostro, pero él continúa a pesar de todo y empaca su ropa desordenadamente, sin preocuparse por primera vez acerca del estilo o la coordinación. Una vez hecho esto, cierra la bolsa y se queda ahí sosteniéndola, y finalmente hacen contacto visual.
— Por favor. No hagas que me vaya, —susurra Kurt, dejando caer la bolsa mientras su cuerpo es desgarrado por sollozos silenciosos.— Soy una persona horrible, y no tengo el derecho en absoluto para pedirte que me dejes quedarme... pero te amo tanto, Blaine. No sé qué tan a menudo puedo decirte cosas hirientes y luego decirte que no quise decirlo y esperar que me perdones, pero de verdad, realmente no quise decir nada de lo que te dije. No creo que pueda perdonarme a mi mismo por ello, y no te culparé si nunca me vuelves a hablar otra vez, pero yo... no quiero perderte, —llora, sus ojos y nariz fluyen mientras se rompe por completo y se hunde en el suelo.— Te amo, eres mi alma gemela, y yo simplemente he destruido todo.
— No quiero que te vayas, —dice Blaine a través de una cascada de lágrimas. Niega con la cabeza mientras trata de darle sentido a sus pensamientos.— No quiero que este sea el fin de nosotros, no quiero que jamás haya un final para nosotros... Pero no estoy listo para perdonarte todavía. Tomaste la única cosa que sabes que me molesta más y la usaste para hacerme daño. ¿Sabes cuántas veces me preocupé de que te arrepintieras de abandonar NYADA? Siempre me aseguraste que no sería el caso, y de pronto me echas en cara todo eso como si yo fuera el culpable de todo. Si fue de rabia, o amargura, o lo que sea, no importa, Kurt. Porque todavía duele como un maldito cuchillo.
¿Sabes?, cada relación tiene su propia dinámica. Tú eres más fuerte que yo, más contundente, apasionado y determinado. Yo soy más tranquilo, el aprensivo cuando me lanzas de cabeza hacia las cosas, y no soy muy valiente... pero eso no significa que sea presa fácil, Kurt. No voy a dejar que me trates así nunca más. Me alejé de Luke porque era demasiado tóxico... Puedo hacer lo mismo aquí si esto continúa. Me va a costar mucho tiempo sobreponerme a esto, y honestamente, espero que consigas este tour, porque creo que necesitamos este tiempo separados para averiguar a dónde diablos iremos después de aquí.
Kurt se muerde el labio, sin confiar en sí mismo para hablar mientras se sienta con las piernas cruzadas en el suelo y mira a Blaine, quien se sienta en el borde de la cama y pasa una temblorosa mano por su rostro.— ¿Sabes? ¿Cuando veniste a casa?, —dice él, y Kurt asiente.— Estaba de camino a buscarte. No sabía por dónde empezar, pero simplemente sabía que no quería que te quedaras en ninguna otra parte. Creo que ambos dijimos cosas que no quisimos, así que yo también me disculpo.
— No tienes por qué disculparte, —dice Kurt negando con la cabeza.— De verdad. Yo estaba medio esperando volver a casa y encontrarte con una botella de whiskey, y aún así no te habría culpado ni un poco.
— Voy a cenar, —dice Blaine de modo tirante, sin querer ahondar más en la discusión.— Desempaca tus cosas.
— ¿Blaine?
Se detiene en la puerta, sin mirar atrás.— ¿Sí?
— ¿Estaremos bien?
Blaine suspira y baja la cabeza, tratando de calmar su respiración por un momento.— No lo sé.
Pasan su tarde en virtual silencio, con gracias silenciosas de Kurt por su cena, y con Blaine informándole a Kurt cortésmente que va a la sala de música para practicar. Kurt se queda en el sofá, tratando de decidir si llamar a su papá o a Rachel, pero al final -decidiendo que no quiere que nadie más se involucre- mira la TV hasta que Blaine sale para decirle que se va a la cama.
— Sí. Yo también debería hacerlo, —dice Kurt poniéndose de pie. Yo uh... tomaré la habitación de invitados...
— No lo harás, —dice Blaine bruscamente.— Dormirás en nuestra cama conmigo. Es a donde perteneces. Donde ambos pertenecemos.
— Blaine, no creo que... —protesta Kurt, pero la contundencia detrás de las palabras de Blaine lo hacen retroceder e ir a su lado.
— Ve a la cama, Kurt. Ahora.
Se cambia de ropa rápidamente y se mete bajo las sábanas donde espera a que Blaine se le una. Se desconcierta totalmente cuando Blaine apaga la luz y llega a él, pero Kurt va voluntariamente, dejando que lo abrace fuertemente y pase sus manos sobre su espalda antes de rozar muy suavemente sus labios, suspirar y luego soltarlo, dándole la espalda a Kurt.
— Buenas noches.
— Blaine...
— Te amo, —dice Baine como si eso lo explicara todo.— Ahora por favor, duerme un poco.
. . .
Cuando Kurt despierta a la mañana siguiente, Blaine ya se ha ido, a pesar aún no son ni las seis. Él limpia frenéticamente en una forma desesperada de pasar el tiempo hasta su audición, y luego camina abatido desde el apartamento, notando que el auto se ha ido y suponiendo que significa que Blaine irá con Wes. Camina a su audición, y aún así llega demasiado pronto, así que se sienta afuera de una cafetería a esperar, el sol de verano corre por su cara -lo que ordinariamente lo haría sentir emocionado ante la promesa del tiempo que pasaría con Blaine y sus familias celebrando el cumpleaños de los gemelos, pero ahora sólo le hace desear que sea invierno, donde sería aceptable acurrucarse bajo un edredón y quedarse ahí. La vibración de su teléfono lo sorprende, pero el mensaje lo sorprende todavía mas.
Buena suerte... rómpete una pierna. Te amo, mi niño precioso. xxxx
Y se limpia frenéticamente los ojos mientras cruza la calle y se dirige al teatro. No regresa a casa inmediatamente después de la audición, pero deja que sus pies lo lleven a un pequeño apartamento donde toca a la puerta antes de pensar mejor y darse la vuelta para irse.
— ¿Kurt? —La cabeza de Santana se asoma por la puerta y lo ve casi a punto de dar la vuelta en la esquina.— ¿Me necesitabas?
— No... no... yo... —se calla inútilmente cuando empieza a llorar una vez más y se queda ahí en el pasillo sollozando hasta que Santana se apresura a tomarlo entre sus brazos.
— Oh Kurt, no llores. Por favor, por favor. Vamos, entra. —Lo lleva al apartamento, y Kurt está agradecido de notar que al parecer están sólo ellos dos.
— Creo que lo he perdido, Santana. —solloza en sus brazos.— Creo que hemos terminado.
— Oh, calla, calla, —dice ella, guiándolo al sofá donde ella aún lo sostiene fuertemente.— No lo has perdido para nada. Ustedes dos son para toda la vida. Él regresará, sólo necesita tiempo. Ambos.
— Entonces te lo ha dicho, —solloza.
— No me ha dicho nada, —responde ella con honestidad.— Pero ha estado aquí llorando la mayor parte del día.
— ¿Eh?
— Llegó esta mañana, después de las seis, y me preguntó si se podía quedar por un rato. El tipo se veía terrible, así que lo dejé entrar y le preparé un poco de café. Estuvo increíblemente compuesto hasta que Lacy se fue a trabajar, y luego se desmoronó. Se negó a decirme qué pasaba, pero supuse que tenía que ver contigo, de otra manera, se habría descargado contigo... Entonces... ¿Quieres contarme?
— No creo poder, —susurra.— Creo que quiero mantener esto entre nosotros, ¿si te parece bien?
— Por supuesto, —asiente Santana.— Es tu matrimonio. —Sonriendo dulcemente, le acomoda un mechón de cabello y besa ligeramente su frente.— Sólo asegúrense de hablar, ¿okay?
— Okay, —dice él, ofreciéndole una débil sonrisa.— Ya sabes, eres muy amable.
— Lo sé, —dice ella, dando una palmadita en su rodilla para ir a la cocina.— Pero dile a alguien y te arranco las bolas. Además, mis motivos son puramente egoistas, puedo asegurártelo.
— ¿Ah, sí?
— Sí. Ya sabes, Blaine y tú son mi familia. Necesito que estén juntos porque toda mi vida he perseguido ese final feliz.
— Pensé que tenías uno.
— Lo tengo, con Lacy, supongo, —asiente ella.— Pero ustedes, chicos, son otra cosa. Casi todo para mi, de hecho. —Sonrie con tristeza mientras coloca un sándwich en la mesa de centro frente a él.— Pero dile a alguien y...
— Sí, sí.
. . .
Se queda con Santana hasta tarde, regresando a casa para escuchar los acordes de una melodía inquietante procedente del piano. La música es triste y melancólica, y Kurt es atraído irresistiblemente hasta la puerta donde observa a Blaine tocar hasta que deja de hacerlo con una mano para palmear el banco junto a él.
Kurt va de buena gana y mientras Blaine continúa tocando, descansa su cabeza en el hombro de su esposo y suspira, satisfecho de permanecer en silencio y mirar sus dedos volar sobre las teclas del piano, obrando su magia. La pieza llega a su fin, pero Blaine se mueve sin problemas a otra cosa, abriendo un ojo para ver la reacción de Kurt cuando empieza a cantar.
Right from the start you were a thief,
you stole my heart,
And I your willing victim.
I let you see the parts of me
that weren't all that pretty
And with every touch you fixed them.
(Justo desde el principio fuiste un ladrón,
robaste mi corazón
y yo tu víctima voluntaria.
Te dejé ver partes de mí
que no eran del todo bonitas
Y con cada caricia las reparaste.)
.
Now you've been talking in your sleep, oh, oh
Things you never say to me, oh, oh
Tell me that you've had enough
Of our love, our love.
(Ahora has estado hablando en tus sueños, oh, oh
Cosas que nunca me dices, oh, oh,
Me dices que has tenido suficiente
de nuestro amor, nuestro amor.)
.
Just give me a reason,
Just a little bit's enough,
Just a second, we're not broken just bent,
And we can learn to love again.
It's in the stars,
It's been written in the scars on our hearts,
We're not broken just bent,
And we can learn to love again.
(Sólo dame una razón,
sólo un poco es suficiente,
sólo un segundo, no estamos rotos, sólo torcidos,
y podemos aprender a amar otra vez.
Está en las estrellas,
está escrito en las cicatrices de nuestro corazón,
no estamos rotos, sólo torcidos,
y podemos aprender a amar otra vez.)
Kurt después de haberse sobresaltado al inicio y haber querido huir, ahora se encuentra listo y dispuesto para cantar con él, abrazando la oportunidad de perderse en la canción como lo ha hecho en tantas ocasiones con su marido, pero esta vez es como si cantaran por sus vidas.
I'm sorry, I don't understand where all of this is coming from,
I thought that we were fine.
-Oh, we had everything.-
Your head is running wild again
My dear, we still have everythin'
And it's all in your mind.
-Yeah, but this is happenin'-
(Lo siento, no entiendo de dónde vino todo esto,
pensé que estábamos bien.
-Oh, lo teníamos todo.-
Tu cabeza se está descontrolando,
mi amor, todavía tenemos todo
y está todo en tu mente.
-Sí, pero está sucediendo.-)
.
You've been havin' real bad dreams, oh, oh
You still lie so close to me, oh, oh
There's nothing more than empty sheets
Between our love, our love
Oh, our love, our love.
(Has estado teniendo muy malos sueños, oh, oh
Todavía descansas muy cerca de mi, oh, oh
No hay nada más que sábanas vacías
entre nuestro amor, nuestro amor
Oh, nuestro amor, nuestro amor.)
.
Just give me a reason,
Just a little bit's enough,
Just a second, we're not broken just bent
And we can learn to love again.
I never stopped,
You're still written in the scars on my heart.
You're not broken just bent,
And we can learn to love again.
(Sólo dame una razón,
sólo un poco es suficiente,
sólo un segundo, no estamos rotos, sólo torcidos,
y podemos aprender a amar otra vez.
Nunca me he detenido,
todavía estás escrito en las cicatrices de mi corazón,
no estás roto, sólo torcido,
y podemos aprender a amar otra vez.)
.
Oh, tear ducts and rust,
I'll fix it for us,
We're collecting dust,
But our love's enough.
You're holding it in,
You're pouring a drink,
No, nothing is as bad as it seems,
We'll come clean
(Oh, mis lagrimas se oxidan,
lo arreglaré por nosotros,
Estamos juntando polvo,
Pero nuestro amor es suficiente.
Tú lo estás conteniendo,
Tú te estás sirviendo una bebida,
No, nada es tan malo como parece,
Llegaremos limpios.)
.
Just give me a reason,
Just a little bit's enough,
Just a second, we're not broken just bent,
And we can learn to love again.
It's in the stars,
It's been written in the scars on our hearts,
That we're not broken just bent,
And we can learn to love again.
(Sólo dame una razón,
sólo un poco es suficiente,
sólo un segundo, no estamos rotos, sólo torcidos,
y podemos aprender a amar otra vez.
Está en las estrellas,
está escrito en las cicatrices de nuestro corazón,
que no estamos rotos, sólo torcidos,
y podemos aprender a amar otra vez.)
Blaine hace por tocar otro coro, pero la mano de Kurt de pronto encuentra su nuca y lo atrae en un largo beso, que para la sorpresa de ambos, él acepta fácilmente -interrumpiendo la canción para poder girarse en el banco y besar a Kurt de vuelta, persiguiéndolo cuando se retira.
— No, —exhala Kurt, y sus ojos bailan con esperanza mientras estudia el rostro de Blaine.— Todavía no. Esta no es la respuesta. Te amo demasiado como para caer en la cama contigo antes de que arreglemos todo esto. Somos mejores que esto, tú y yo.
— Tienes razón, —suspira Blaine, pero no deja ir a Kurt, sólo se mueve más cerca para presionar sus frentes juntas.— Lo conseguiste, ¿no es así?
— Sí, —dice Kurt suavemente.— Salgo en una semana, y tengo ensayos intensos hasta entonces.
— Bien, —Blaine hace una pausa, haciendo un rápido cálculo en su cabeza.— No estarás en Nueva York conmigo.
— No, esta vez no. Te encontraré en LA para el cumpleaños de los gemelos. La gira es por la costa oeste, así que pensé en pasar un tiempo con Joe.
— Ha regresado a casa de Cooper.
— Oh.
— Eso no quiere decir que no puedas visitarlo, por supuesto. —Blaine se encoge de hombros.
— Pensé que estaban preocupados por la prensa...
— Creo que sólo les hizo una seña obsena con el dedo a todos ellos y decidió que era más importante ser leal a sí mismo. Le gusta vivir con ellos, a ellos les gusta tenerlo ahí, así que...
— Cierto. Bueno... Cuatro semanas...
— Sí.
— Algunas veces vuelas para verme...
—No esta vez, Kurt, —Blaine niega con la cabeza tristemente.— Necesito que entiendas esto. Te amo, y quiero que este matrimonio funcione. Necesitamos este tiempo separados, ¿okay? Te llamaré, te escribiré, te enviaré mensajes de texto... pero... en pocas palabras, no quiero verte por un tiempo.
—Genial, —murmura sombríamente.
— ¡No! ¡No te vayas todo enojado conmigo otra vez! —grita Blaine de desesperación.— No es bueno que vuele a San Francisco por veinticuatro horas de ardiente sexo, ¿no lo ves? Eso no va a lograr nada, excepto complicar todo este desastre aún más. Te veré en LA, saldremos del paso por un par de días con todo el mundo y luego, cuando regresemos podremos discutirlo largamente.
— ¿Pero por qué entonces? ¿Por qué no ahora? —Demanda Kurt.— Me estás mandando a una gira sintiéndome como una mierda, Blaine.
— ¡Porque no puedo perdonarte todavía! ¡Es por eso! —grita Blaine, y cualquier compostura que le quedaba vuela por la ventana mietras se levanta y pasea inquieto por la habitación.— ¿Y te estoy enviando fuera sintiéndote como una mierda? Kurt, sólo escúchate. ¡Escúchate! ¿Sabes qué? Todavía no estoy listo para hablar, ni tú tampoco. Necesitas realmente tomarte un tiempo para averiguar qué es lo que quieres y cómo quieres proceder, porque esta conducta de amor violento y pelea constante, contigo haciéndome daño una y otra vez y luego rogando por que te perdone no puede continuar.
— Tienes razón, —suspira Kurt, asintiendo débilmente.— No puedo. Simplemente no sé cómo remediarlo.
. . .
— Blaine, —estalla Wes en el teléfono una semana después.— Acabo de tener a Kurt llorando, y quiero decir histéricamente llorando, en el teléfono. ¿Te importaría explicarme?
— Se ha ido de gira.
— Se va de gira cada verano, Blaine, igual quer tú. Apesta, pero ninguno me había llamado en ese estado antes de ahora. Apenas podía respírar. Estaba sentado escuchándolo llorar, sintiéndome mal del estómago, sin poder ayudarlo.
— ¿Te lo dijo?
— Bueno... no, —admite Wes.— No exactamente. Sólo siguió pidiéndome que te cuidara, que tratara de visitarte si podía y que me asegurara de que estuvieras a salvo en Nueva York.
Blaine suspira cansinamente.— No necesitas visitarme.
— Blaine... ¿todo está bien entre ustedes?
Blaine hace una pausa, a una fracción de segundo de desmoronarse y contarle todo a Wes, pero algo lo detiene. El conocimiento de que necesita arreglar esto con su marido, de que esto es lo que significa el matrimonio, lo detiene y se encuentra a sí mismo diciendo— Bien, todo está muy bien.
— ¿Seguro?
— Estoy seguro, —dice Blaine enfáticamente.— Ahora cuéntame, ¿cómo van los planes de la boda?
. . .
Se despierta a la mañana siguiente por el constante sonido del timbre, fuerte y continuo en su oído. Mira fijamente al techo, decidiendo si es demasiado temprano para lidiar con Santana, aunque sabe que él le dio la misma manera ruda de despertar una semana atrás. Está agradecido cuando todo se queda en silencio, volviendo a dormir enseguida. Cuando se despierta de nuevo es por un miedo repentino, sentándose muy erguido cuando se da cuenta que hay alguien en su apartamento y... ¿está preparando café?
Aturdido y más que un poco confuso, camina hacia la cocina para encontrar a Wes sentado a la mesa de la cocina, leyendo el periódico.— Santana tiene una llave, —dice él sin mirarlo.
— ¿Desde cuándo? —pregunta Blaine incrédulo.
— Desde que tomó el duplicado de aquí y sacó una copia, aparentemente.
— ¿Qué? Esa chica no tiene límites.
— Ahora mismo estoy agradecido. Mira, Blaine, es posible que no quieras decirle a ella o a mi qué está pasando, y está bien. Pero hay algo realmente malo entre Kurt y tú, y de eso no hay duda. Así que este es el plan. —Dejando el periódico a un lado, mira a Blaine, todavía en sus pijamas y mirando fijamente a Wes como si hablara en chino.— Estaré aquí por una semana. Después de eso, tendrás visitas diarias de Santana y Lacy hasta que llegue Seb.
— ¿Sebastian?
— Viene por unos días, sí. Después te irás de gira con la orquesta, y hablé con un loco italiano que me dijo que tú eras -y hago una cita textual- "el Espectacular Gay Blaine," y me prometió que te echará un ojo. Su obligación termina cuando te ponga en un avión a LA, donde con suerte, tu esposo te estará esperando.
— Kurt...
— A Kurt no le fue tan bien en nuestro pequeño plan, —dice Wes con una pequeña sonrisa.— Sebastian voló a Portland hoy para incomodarlo intensa e indudablemente por unos días. Después de eso es el turno de Rachel. En el lado positivo, si es que él puede seguir adelante, Joe lo estará esperando en LA.
— ¿Ustedes... hicieron todo esto por nosotros?
— Blaine, todos los amamos, individualmente, pero aún más como pareja. Se necesitan mutuamente. Si alguno de nosotros no estuviera seguro, no estaríamos haciendo esto, pero lo que sea que esté pasando, ustedes se aman demasiado como para rendirse.
— Así es, —dice Blaine mientras se hunde en la silla, apretando agradecidamente la mano de Wes.— Realmente lo amo demasiado.
— Entonces supéralo, Blaine. Tienes que hacerlo.
— Lo haré, —asiente fervientemente.— Lo haré. Es sólo que no estoy seguro si él va a poder.
Blaine se encuentra agradecido por la distracción que trae la visita de Wes, y para su eterno alivio, Wes nunca lo presiona por algún detalle, sin embargo, lo sigue como una sombra, incluyendo el quedarse a todos los ensayos de la orquesta.
— Sé qué es lo que te preocupa, y no va a suceder, —le dice Blaine un día cuando llega a casa.— Independientemente de la noche de bodas, no he tocado el whiskey desde... bueno, de hecho hay una botella en lo alto de los gabinetes de la cocina que Kurt puso ahí una vez que estuve tentado. Pero nunca bebí nada.
— ¿La has dejado ahí?
— No la alcanzo, —admite Blaine.— Pero no había pensado en ella hasta ahorita.
— Bien. —Wes está ahí en un momento, agarrando la botella y vaciándola en el fregadero.
— ¡Hey! ¡Es dinero!
— Eh, eres lo suficientemente rico. Ahora ve y llama a tu esposo mientras nos preparo la cena.
La parte del día que Blaine siempre teme parece llegar cuando empieza a sentirse mejor. Su estómago se contrae mientras marca el número y espera, secretamente deseando que Kurt haya tenido un llamado temprano, o que no conteste... cualquier cosa para no tener que soportar la altisonante conversasción y las pausas incómodas.
— Hey.
— Hey. ¿Cómo estás?
— Bien, —dice Kurt en voz baja.— Seb vino a casa hoy. Mañananos nos vamos a San Francisco, y Rachel llega el Lunes.
— A pocos días de paz, entonces.
— De hecho, lo voy a extrañar mucho, —suspira Kurt.— Aunque no tanto como te extraño a tí.
— ¿Me extrañas? —pregunta Blaine, con el inconfundible deleite y la evidente sorpresa en su voz.
— Por supuesto. Te amo, idiota.
Blaine ríe.— No me has dicho eso en un tiempo.
— No has reído en un tiempo.
— No ha habido muchos motivos para reír, —dice Blaine y de inmediato se arrepiente de sus palabras tan pronto como salen de su boca, trayendo con ellas el sonido del silencio una vez más.
— No, supongo que no, —dice Kurt después de un tiempo.— Ya sabes... No quise decir las cosas que dije... acerca de Nueva York.
— Lo sé, —suspira Baine.— Pero eso no lo hace más fácil. Y no es sólo eso, ¿o sí? No es sólo lo que dijiste ese día, es... es... son muchas cosas. Tu resentimiento por mi éxito, tu estado de ánimo cuando no consigues una audición, o cuando tomas un trabajo que odias... No se qué es peor, de verdad.
— Y para mi es igual, —se enciende Kurt, pasando una mano por su cabello con exasperación.— Tu estado de ánimo cuando trabajas, silvando o tarareando constantemente, o si no, practicando la misma pieza de música una y otra vez, mientras que yo sigo ahí sin un trabajo al que ir, escuchándote seguir acerca de Riccardo esto, Ken aquello, María esto otro, Abby aquello.
— ¡Te agrada esa gente!
— De hecho, sí. —concede Kurt.— Pero todavía siento como si estuvieras restregándome tu éxito en la cara todo el tiempo.
— ¡No estoy restregándote nada en la cara! ¡Con un demonio! —grita fuertemente.— ¡Quiero que seas parte de ello, pero estás tan colgado en tu proopia amargura y odio hacia tí mismo, que no puedes verlo!
— Okay, okay, —dice Wes alegremente, irrumpiendo en la recámara y tomando el teléfono de manos de Blaine.— Esto no les está haciendo ningún bien. Tómense un tiempo para enfriarse, y Blaine, puedes llamar a Kurt en la noche.
— Mantente al margen de mi maldito matrimonio, —gruñe Blaine antes de encerrarse en el baño.
— ¿Kurt? ¿Está bien? ¿Si Blaine te llama más tarde?
— Lo que sea, —estalla Kurt.— Blaine puede irse a la...
— ¡Okay, adiós! —dice Wes alegremente, colgando y lanzando el teléfono sobre la cama.— ¡La ira es el progreso, Blaine! —dice en la puerta del baño.— Sólo recuerda eso.
Wes se queda con él a través de la ira, Santana se ocupa de él a través del silencio contemplativo, y Sebastian llega para las lágrimas, ofreciéndole a Blaine pañuelo tras pañuelo, dejándolo llorar hasta que lo ha hecho por una hora o más, empezando todo una vez más.
— Y pensar que solía querer dormir contigo, —remarca Seb, tomando la cara hinchada y manchada de Blaine mientras yace acurrucado en la cama.
— Nah, no querías eso, —solloza Blaine, sentándose para sonarse la nariz.
— No, tienes razón, —confirma Sebastian, acomodándose contra la cabecera.— Con cualquier persona, de hecho. Sólo quería dormir con cualquier persona.
— Todavía lo quieres.
— Cierto. Sin embargo, eso no significa que no te envidie.
— No todo es tan bueno como parece.
— ¿El matrimonio? —pregunta Sebastian y Blaine asiente.— Sí lo es. Sólo estás abatido en este momento. Y está bien, tienes derecho. Pero sabes bien que es todo lo que deseabas. Kurt y tú, desde el primer día, cuando todos te molestábamos por tener un flechazo con un niño de quince años... sabías que era donde terminarías, o al menos lo esperabas. Y ambos fueron lo suficientemente afortunados para que eso pasara. Superarán esto.
— Me pregunto si necesitamos un consejero o algo.
— ¿Por qué necesitarías un consejero? —dice Sebastian con una risa.— ¿No tienes amigos?
Blaine agacha la cabeza y Sebastian se ríe, estirándose para alborotar su cabello.— Ooh, tu cabello es tan suave sin gel.
— A Kurt le gusta mi cabello, —susurra, lo que le trae un nuevo brote de lágrimas.
— ¿Sabes? Wes se está alterando porque no le dices qué está mal, pero yo no creo que haya algo malo en absoluto.
Blaine voltea la cabeza para mirarlo.— ¿Qué quieres decir?
— Bueno, él no tuvo una aventura... tú no te quieres mudar a México..., Sólo se perdieron de vista el uno del otro.
— Sí, —suspira Blaine pesadamente, acomodándose contra la cabezara junto a él.— Creo que tienes razón.
— Y hablando de ninguna experiencia en absoluto, es un problema común en las relaciones que han durado tanto como la suya. Seis años... Para Kurt es más de la cuarta parte de su vida.
— Oh Dios.
— Creo que como sus amigos, hemos hecho todo lo que podíamos. Necesitas verlo, cara a cara. ¿Y quieres mi consejo?
— Me lo vas a dar de cualquier manera.
— Así es, —confirma Sebastian.— ¿Cuándo fue la última vez que pasaron todo el verano juntos?
— Hace tres años, —dice Blaine, de pronto dándose cuenta de lo terrible que suena.
— Exacto, y fue una mierda, porque no tenían ni un centavo. Él no necesita un tour cada verano... de hecho, realmente no sé por qué se molesta. Pero tu tampoco. Tu banda va de gira todo el tiempo...
— No es una...
— Lo que sea, —lo interrumpe.— Consigue el horario, siéntate con Kurt y vean cuales quieren hacer, juntos.
Blaine permanece en aturdido silencio.— Ese... es de hecho un muy buen consejo. No sé por qué no pensé en eso antes.
— Porque te gusta castigarte yendo a Nueva York cada verano, por eso, —sonríe.— Pero creo que ir allí ha sido fácil y siempre lo va a ser, gracias a Kurt. Sólo déjalo ir. Las chicas se han mudado, no hay nada ahí para ti. Tienes el reconocimiento y la admiración que te propusiste lograr del mundo clásico, ya no necesitas probarle nada a nadie.
— Tengo que ir en un par de semanas, —señala Blaine.— Estoy contratado para el tour.
— Entonces hazlo una vez y luego ve hacia Kurt, —dice Sebastian enfáticamente.— Él te necesita.
Pero es sorprendido cuando después de diez días de gira, Riccardo se acercda a él en Boston para anunciarle que le ha reservado un vuelo a LA para la mañana siguiente.
— No puedo, tenemos Nueva York.
— No, Blaine, —le dice negando con la cabeza.— Nosotros tenemos Nueva York. No tú. Tú tienes un esposo a quien aprecio mucho, y necesitas estar con él. La orquesta puede arreglárselas sin tí. Ve con él.
— No sé que decir, —menciona Blaine, abrumado y lleno de gratitud.
— Puedes decir 'Gracias Riccardo' y subirte al avión, —sonríe.— Y cuando regreses a Chicago, hay una recepcion para el dieciocho. Te necesito ahí para eso... porque es en tu honor.
— ¿En mi... qué? —pregunta Blaine aturdido.— ¿Por qué?
— Relájate, —ríe Riccardo.— Es la gran revelación como nuestro nuevo concertista de piano, eso es todo. El primero que ha tenido la Sinfónica. Bastane inusual mantener a un pianista en el papel de una Orquesta.
— Lo sé. Pero esperas que toque, ¿o qué?
— Un par de piezas, quizás, —Riccardo se encoge de hombros.— Nada de monumental impotencia.
— Importancia, —lo corrige Blaine con una sonrisa.
— Y tu esposo estará de regreso a tu lado a donde pertenece.
La canción de este capítulo es "Just Give Me a Reason" de P!nk.
