Disclaimer: Ni La Imagen de la historia, ni Katekyo Hitman Reborn, ni Axis Powers Hetalia son de nuestra autoría. Todo aquí es de su respectivo autor, incluyendo los OC'S que nuestras amigas nos prestaron, y solo Chiara y Eloise son nuestras.

Acá, mis apreciadas personas, es cuando se dan cuenta de cuan vaga puede ser Idiot. Sí, sé que no tengo perdón de dios(?), pero simplemente… no sé me daba la gana de escribir, que les digo, soy una mardeta floja x'D
Pero prometo que de ahora en adelante seré puntual con los capítulos. Además que Anne es una gran motivadora, en serio C8 –cofcofauxioliocofcof(?).-


¡Claro que el castaño se había sentido feliz de que Yamamoto le acompañara!, resultaba muy agradable viajar con su compañía y en poco tiempo ya se habían vuelto amigos muy cercanos. Y, sinceramente, agradecía haberse topado con él, de algún modo le distraía del remordimiento que acudía a el de vez en cuando. Sí, porque, muy a pesar de que navegar los siete mares era, y es, su sueño, su meta en la vida, no podía evitar sentirse culpable de abandonar a su familia, sin ninguna nota, sin nada, a pesar de que sabía que sus padres estaban seguros de que el seguiría el ejemplo de su hermano.

Pero pensar en su madre, tan dolida y débil como lo había estado luego de que su hermano se fue de casa, le destrozaba el corazón. Aún más el, que se había ido sin previo aviso. Y a eso se le sumaba su padre, que tenía que trabajar desde el alba hasta bien entrada la noche y que, a veces, tenía que irse en viajes largos. Su padre, que no podría estar allí para apoyarla y consolarla.

Y también se sintió culpable de que Yamamoto dejara a su padre solo, pero en aquello no podía opinar y, siendo un poco egoísta, prefería que el pelinegro se quedara a su lado.

Pero, dejando de lado las preocupaciones del castaño, que poco se volvían más difusas, el muchacho nunca había disfrutado tanto. Con su familia había sido muy feliz, pero el hecho de saber que tenía un amigo que compartía su sueño con él, que le acompañaría, le emocionaba en sobremanera. Así, aunque el viaje hasta la ciudad parecía agotador en algunos momentos, el castaño lo disfruto como nunca.

Unos pocos días después de que Tsuna abandonara la casa de los Takeshi, en compañía de Yamamoto, llegaron a su destino, Liverpool.

Aquella ciudad, sin lugar a dudas, era la ciudad ideal para comenzar la aventura desde cero. Su comercio era abundante, y, sin lugar a dudas, allí encontrarían a más jóvenes que desearan unirse a ellos.

Una vez llegados, lo primero que hicieron fue buscar un alojamiento. Dejaron sus pertenencias allí y salieron, en busca de un trabajo para poder pagar el hospedaje. Con lo que tenían entre los dos, estaban seguros que no sería suficiente. Por lo menos para pagar esa noche, pero no sabían cuánto tiempo se quedarían allí, así que mejor era prevenir.

Extrañamente, varios mercaderes de la zona comercial necesitaban ayuda para reconstruir sus puestos y transportar las provisiones que llegarían en unos días. Los dos chicos no tenían ni idea de lo que había pasado para dejar los puestos tan destrozados, pero de lo que estaban seguros era de que agradecían lo que sea que hubiera pasado, ya que, además de que les iban a pagar bien, les dejarían un poco de su mercancía, en pago de que trabajarían desde el alba hasta entrada la noche.

Esa misma tarde, los dos amigos iniciaron con su trabajo, mientras un tercer muchacho les observaba desde lejos.

Aquel muchacho era, ciertamente, atractivo. De cabello color platino y ojos verdes esmeralda, además de una constitución física buena, el muchacho no tenia porque envidiarle nada a nadie. Además, por las ropas que llevaba, se notaba que era de buena familia. Y ni más ni menos, su madre, una hermosa japonesa, había tenido un romance con un importante empresario italiano. Allí, en Italia, había nacido el muchacho de cabellos platinos, Hayato Gokudera. Poco tiempo después de que su madre muriera, aun siendo niño, su padre decidio mudarse a Liverpool, y allí habían vivido hasta ahora.

Y aunque no tuviera nada que envidiar, sentía cierta envidia por aquel castaño y aquel pelinegro, que se divertían haciendo algo tan simple como lo era trabajar, que eran libres de hacer lo que quisieran.


Poco tiempo después de Chiara, Alejandra y Eloise dejaran el manoseo(?), Eloise comprobó, horrorizada, que no se había presentado ante las demás. Así lo hizo y así consiguió que todas se presentasen. A pesar de la pelea iniciada hace un rato, no hubo ni una pizca de tensión en el ambiente y pronto conversaban todas acerca de trivialidades, en un ambiente agradable. Claro, cada una a su manera. Rosalie comentaba de vez en cuando, sin dejar de ser echada a un lado de la conversación, con una pequeña y apenas perceptible sonrisa de satisfacción.

Luna, Kai, Andy y Alyssia eran las más animadas en la conversación, y, un poco tiempo después, se les unio Eloise, dejando su faceta de señorita de lado.

Chiara, Alejandra y Elisa también hablaban, pero esas cinco eran bastante…alegres(?). Al final, resulto que Andy y Alejandra eran esposas, Chiara, además de "Prima", abuela de Alejandra y…Bueno, un cuadro familiar bastante enredado en las que todas, sin excepción, estaban acomodadas. Un árbol genealógico que, ciertamente, le sacaría canas verdes a Mendel.

Sin que se dieran cuenta, o que les importara, el grupo de chicas dejo que callera la noche mientras conversaban. En una extraña y unánime sinfonía, sus estómagos rugieron, reclamando comida. Antes de que pudieran decir nada, Eloise se paró de golpe y comenzó a hablar alguna cosa para si misma, sumamente rápido, recién notando que había anochecido. Se notaba bastante preocupada. Con la expresión de preocupación y nerviosismo, la rubia comenzó a andar a paso rápido fuera del lugar. Pero paro abruptamente y volvió, con una expresión angustiada.

-Yo…Lo siento, chicas. Es muy de noche y mamá se enojara si llego aun más tarde. Lamento no poder agradecerles que nos sacaran de ese aprieto.- Iba a darse la vuelta e irse, cuando cayó en cuenta de algo. –Aún no saben dónde van a comer, ¿cierto?. Les propongo algo, vengan a cenar a casa conmigo y, si quieren, duermen allí.- Por un momento observo la expresión recelosa de Elisa. –No te preocupes, ya alimentamos a colmillos y no soy de guardar rencor…aunque lo que hiciste estuvo mal(?).-


De alguna forma u otra, Eloise logro convencerlas, alias chantajearlas, de que aceptaran su oferta. Y Ahora estaban todas cenando en el comedor. La actitud de Eloise volvía a ser la de una señorita, y regañaba de vez en cuando a alguna de ellas por no sentarse correctamente o poner los codos sobre la mesa. Para el alivio de Eloise, sus padres aun llegarían a casa sino hasta mañana.

La mansión era lo suficientemente grande como para que cada una tuviera su propio y espacioso cuarto donde pasar la noche. Eso si, antes tuvieron que ponerse los pijamas que les dio Eloise. Decía que tenían que dormir adecuadamente(?). Y, además de todo, a cada una le hizo dos coletas. Se veían como muffins cremosos entre las pijamas y las coletas(?).

Entre conversaciones, en su mayoría llenas de temas triviales y divertidos, lo que alguien podría considerar estúpido, las horas se pasaron y cuando se fueron a dormir, ya pasaba de la una de la mañana.

A la mañana siguiente, cuando ya todas estaban listas y hubieron desayunado, ya que Eloise no les dejo irse antes de eso, estaban todas en la salida de la mansión.

-Bien, pues espero que les vaya bien en su viaje. Si se quedan un rato más por aquí, no les hará daño venir a visitar, ¿o sí?.- Les dijo a todas la rubia, con una sonrisa alegre, justo después de despedirse de cada una. La inglesa quería unírseles, pero sus obligaciones familiares iban primero.

Aunque algunas se opusieron, alegando que era más seguro de esta forma, hizo que se fueran en carruaje hasta sus lugares de alojamiento.


Giotto, sin duda alguna, era uno de los mejores capitanes. Su liderazgo ejemplar y las proezas que el, junto a su tripulación, habían echo, eran uno de los temas más recurrentes de los marineros. Aunque, a pesar de que fuese un muy buen capitán, y casi nunca se equivocaba a la hora de tomar decisiones, cuando se trataba de celebrar una victoria podía llegar a excederse un poco.

Hace poco habían desembarcado en Liverpool, el principal motivo era celebrar una de sus recientes victorias. Y luego, los motivos prescindibles, eran re abastecerse de provisiones y un par de cosas más. Como de mapas, brújulas, binoculares. Por lo menos, así venia organizada la lista de prioridades del rubio.

Ahora mismo se encontraban en un bar, el rubio sentado solo en una mesa, bebiendo a la vez que coqueteaba con las mujeres que le habían rodeado hace poco. Mujeres muy bellas, cabe destacar.

G le veía, un poco molesto. Probablemente tendrían que cargarlo hasta el barco, ya que, conociéndolo como lo hacia, quedaría tan ebrio que ni pararse podía.

Knuckles y Asari celebraban a su manera, sanamente con un vaso de agua cada uno (?). Alaude se mostraba indiferente a la situación mientras bebia de su cerveza, A Lampo le habían dejado a fuera porque aún estaba muy chico para esas cosas, y Daemon…Bueno, él siempre se perdía por la noche y aparecía al día siguiente, que importaba (?). Y agradecían que desapareciera, porque de no ser ese el caso, se pondría a molestar a Alaude y cosas feas suceden cuando molestan a Alaude.

En fin, Giotto estaba celebrando al más puro estilo pirata. No tenía ni idea de que muy pronto se vería involucrado en las locuras de cierto grupo de personas.


…Lo único que me queda decir es que, por favor, tengan compasión de un pony tan feo como yo C': (?). Se que soy una mardeta floja, que el capitulo estuvo del asco, pero alkdfaem

Solo espero haber manejado bien a los personajes, a sus OC's y que la gramatica sea aceptable.

Por favor dejen review C: Sus críticas y comentarios son importantes, no importa que tipo de comentario / critica sea.

Ahora sí, que tengan buenas noches/días/ tardes~.