Disclaimer: Ni KHR Ni ninguno de sus personajes son de nuestra autoria. Ni si quiera la mayoria de los OC's que aquí aparecen. Muchos son de sus respectivas a autoras a las que les damos gracias por prestarnoslos~.

Aca Idiot!...Ahem que puedo decir. Este. Capitulo. Apesta. Así que no esperen mucho de el x'D Lo escribi mientras estaba en medio de un bloqueo(?) y casi tuve que forzar las cosas(?).
ANYWAY~ Se que este capitulo las decepcionara (A Anko y a Ma'am. Que creo que son las unicas que leen el fi(?)8.) así que por favor disculpenme~. El proximo sera super-duper-hyper-mega FA-BU-LO-SO(?).
Sus reviews son mas buenos que el pan y son más que bien recibidos 3 Anko asdfgm tú eres speshul por dejarnos Review siempre y alkfmalk ashias 3 Y Ma'am tu también eres speshul por dejarnos un review 3
Espero que disfruten de alguna manera este capitulo~


El muchacho sabía que no había caso en buscar a su hermana, probablemente, a estas horas quien se la hubiera llevado ya estaría muy lejos de allí. Sabiendo esto, se obligó a dormir para mañana por la mañana comenzar la búsqueda, alguien debía saber con quién se había estado juntado su hermana recientemente, probablemente esto le diera una pista. Aun así, solo fue a dormir cuando sus padres llegaron a casa y pudo informarles sobre lo acontecido. Su madre y su padre estabas devastados, y a Ryohei les dolía verlos así. Guardo silencio por unos momentos luego de informarles que al día siguiente comenzaría la búsqueda, pidiéndoles que no se dejaran llevar por las emociones y le ayudaran también en encontrar a su hermana. Podía sonar insensible, y lo que menos quería es afectar a sus padres más de lo que ya lo estaban, pero necesitaba ayuda, y sabía que sus padres no vacilarían si se trataba de encontrar a su dulce hija.

Por esto y más, la gente que estaba acostumbrada a ver a Ryohei por Liverpool se extraño al verlo tan temprano por el lugar el día siguiente, más aun que, en vez de entrenar, se encontrara preguntando por su hermana. Y no solo eso, el muchacho no tenia la euforia de siempre, parecía furioso y frustrado. Hasta un recién conocido lo podría decir con tan solo verle.


Aunque Yamamoto y Gokudera discutían con facilidad, aunque más que discusión se podía decir que Gokudera discutía y Yamamoto solo…respondía tranquilamente. Era raro, pero el castaño creía que podía llamarle discusión a eso, o no estaba seguro. Bueno, el caso es que discutieron una buena part de la noche, y aunque podía ser divertido, era extremadamente perjudicial para el buen sueño.

Sí, el castaño había dormido muy poco esa noche. Aunque llegado a un punto termino cansándose y paro la discusión, dejando que todos durmieran, poco pudo descansar aquella noche. Al día siguiente, Yamamoto y Gokudera se encontraban tan fresco como una lechuga, mientras el estaba casi muerto de sueño. Lección aprendida, no vuelve a compartir habitación con esos dos.

A la mañana siguiente, Yamamoto y Tsuna volvieron al trabajo, junto con Gokudera como nueva ayuda a la reconstrucción de los puestos. Trabajaban, o por lo menos eso era lo que hacían hasta que Yamamoto vio a Ryohei entrar al lugar, preguntando cosas a cada persona que se le cruzada.

A ninguno de los tres les tomo mucho comprender que algo grave había pasado, y que el chico necesitaba ayuda. Así que, dejando de lado el trabajo por un momento, se acercaron a hablar con Ryohei.

Después de que el muchacho les explicara la situación, decidieron ayudarle en la búsqueda de su hermana, cada uno separándose en diferentes direcciones para hacer más eficiente la recolección de información. Debían encontrarse en el bar de anoche antes de que oscureciera completamente.


Ciertamente, Eloise no se encontraba a gusto con la decisión de su abuelo. Sabía que debía, que era por el bien de la familia, pero la idea de casarse con alguien que no conocía le podía de los nervios, aún más tener casi la certeza de que probablemente seria un viejo. No había resentimientos contra los ancianos, claro que no, pero prefería hombres más jóvenes…y con buena retaguardia, si de gustos hablamos.

Pero no podía hacer nada. Ya había pasado una semana, y se encontraba cada vez más desanimada con la idea de tener que irse de la ciudad al día siguiente. Recordando a las chicas, la rubia decidió dar un vuelta, en su búsqueda. Por lo menos debía despedirse de ellas, si es que aun estaban por ahí.


Rosalie se encontraba en apuros, principalmente por Sirin. Sí, podía ser una buen y leal compañero, pero cuando tenia hambre…Ya había atentado varias veces contra la vida del pollito de Alejandra, y ahora el animal se encontraba recorriendo los rincones de la casa de Lal Mirch. Intentaba detenerlo antes de que Lal se diera cuenta, y ya varias veces había salvado a lo que parecía una valiosa pieza de porcelana de terminar en el piso, rota en pedazos. Cuando pudo tranquilizar a su compañero, la pelirroja se unió a las chicas en una habitación grande y llena de varios y diversos objetos, la mayoría relacionados con la navegación.

Lal y Chiara se encontraban discutiendo unas cuantas cosas, mientras las otras chicas husmeaban por el lugar, procurando no tocar las cosas para no hacer enfurecer a la mujer. Presentían que sería temible estando enojada.

En efecto, Lal se encontraba dispuesta a ayudarles a restaurar y remodelar el barco, pero buscaba algo a cambio. Más precisamente, que entregaran algo a un viejo conocido en otra ciudad diferente cuando el barco estuviera completamente restaurado. Si cumplían su palabra de llevarle la entrega a su conocido y ayudándole con algunas otras cosas, las chicas no dudaron en aceptar. No tenían idea de lo que les esperaba.


Giotto nunca había amado tanto el sentir el suelo bajo sus pies. Agradecia que ya hubieran llegado al puerto y que ya no tuviera que estar atado al mástil. Oh, como lo agradecia.

Dejando el agradecimiento infinito de lado, en este momento todos, excepto Daemon, que salió con Elena, estaban concentrados en encontrar los anillos. O, mejor dicho, esperaban a Alaude en el barco. Era bien sabido que era muy bueno consiguiendo información, y también bien sabido que no le gustaba compañía que entorpeciera su búsqueda. Que, desde la vista del hombre, era cualquier ser humano que le acompañara.

No tardó mucho en encontrar la información y volver al barco, donde todos le esperaban. Se le acercaron inmediatamente, pero al ver la expresión de fastidio y molestia que se comenzaba a notar en su rostro, se alejaron.

-Unas mocosas tienen los anillos.- Respondió a la pregunta no formulada por parte de G. No, por sus expresiones, se notaba que no le creían. Su expresión cambio a una aún más molesta, pero prosiguió con la explicación. –Originalmente, un tripulación de estos lados habían robado los anillos, pero al parecer una de estas mocosas le gano el barco al capitán en una especie de apuesta. Dudo que si quiera se hayan dado cuenta de que tienen los anillos.-

G no lo podía creer, y de alguna forma saber que eso era verdad lo enfurecía un poco. Que unas chiquillas tuvieran algo tan importante, como lo son los anillos, y que por eso mismo hubieran que tenido que devolverse a Liverpool, descuadrando así el orden de viaje que tenia previsto. Lo encontraba inaudito, inaceptable.

-Vamos a ir por ellos.- Declaro G, con voz firme y frunciendo el ceño. –Sí, Giotto, tú también.-


¿Qué podían decir?, se sentían orgullosas de su trabajo, en especial Chiara. Habian restaurado el barco y…ciertamente, era majestuoso, hermoso, la envidia de todos los navegantes, una fina pieza de arte. Bueno, tal vez exageraba, el barco estaba normal, claro que con sus toques personalizados. Aun así, haberlo restaurado completamente y que ahora fuera perfectamente navegable era algo que les enorgullecía. Aunque exajeramos, porque el barco, aunque antes se veía bastante deteriorado, era perfectamente navegable. Solo…algo dañado.

La mayoría había comprobado su teoría acerca de Lal Mirch. Aunque algunos piensen que en restaurar un barco no hay mayor esfuerzo, y probablemente tengan razón, esa mujer lo convertía en una tarea titánica. No había permitido que buscaran otra ayuda a parte de ellas mismas, por lo que se habían demorado una semana completa en terminar su tarea.

Ahora mismo, las chicas se encontraban echadas en el suelo de la embarcación, respirando agitadamente. Habían vuelto de darle 5 vueltas al muelle corriendo. Sí, Lal les había obligado a dar las 5 vueltas. ¿Por qué lo hizo?, probablemente, nadie conozca nunca esta respuesta. O probablemente lo sepan en la continuación de este capítulo, nunca se sabe.

-Váyanse mañana mismo.- Les informo Lal, con un tono de voz firme. No, no era una sugerencia, era una orden. Lal Mirch no sugiere, Lal Mirch ordena. Antes de que Chiara pudiera preguntar, Lal hablo.

-Porque, si quieren entregar el paquete a tiempo, así deben hacerlo. ¿Recuerdan la entrega?, es muy importante que se lo lleven a tiempo.- Al dejar de hablar, la mujer saco un sobre, con solo el nombre y la dirección del destinatario anotados en el sobre. –No dejen que nada le pase, y cuídenlo como a su propia vida. Si no recibe la entrega, yo me enterare, estén seguras. Y no quieren saber que pasa si no cumplen su palabras- Así, sin decir más, la mujer abandono el barco, dejando a un grupo de chicas, algunas desconcertadas, otras aterrorizadas por la amenaza de la mujer.


Varia, sin duda alguna, estaba emocionado acerca de la idea de enfrentar a Vongola, y claro, preparándose para el enfrentamiento. Por su puesto, ¿Cómo no estarlo?. Bel afilaba sus cuchillos, alguna que otra vez se podía ver a Fran quitando las pelusas, que no habían, de su sombrero, a Lussurria arreglando el cabello que tenía, a Levi puliendo sus sombrillas, que no lo eran, y a Xanxus despierto, puliendo sus armas con una sonrisa que no le daba buena espina a nadie.

Sí, aún no habían llegado a Manchester para recibir la información necesaria del capitán Cavallone, pero eso no les impedía emocionarse un poco por su misión, ¿O sí?.