Ojala Dios tenga piedad de mi patética alma, que les viene a traer este capitulo tan atrasado y…odivle(?).Ya tenía escrito este capítulo desde hace un buen rato, pero las hojas en las que lo había escrito terminaron refundidas en la mochila de la escuela. Empezó a transcribirlo el… viernes a las 11, pero supongo que para cuando lo suba ya será sábado, así que, ¡Feliz sábado de actualización!~. El que se me hayan perdido las hojas sigue sin ser una excusa para la tardanza del cap, así que, lo siento c':
Muchísimas gracias por tomarse la molestia de leernos, así no dejen review, aunque gracias y una galletita para las que dejan review(?).
Y acerca de lo de meter a Jack…Yo no sé, ppl, yo nunca he visto piratas del caribe x'D Esos negocios son con Anne(?).
Ahora sí, a lo que venimos(?).
Disclaimer: Ni KHR, ni ninguno de sus personajes nos pertenece, así como tampoco APH o sus personajes. Varios OC's son de creación de otras autoras, y los únicos OC's nuestros son Chiara y Eloise…hasta el momento(?)
Con algo de dificultad debido a la ropa y a que el agua estaba helada, cuando Tsuna llegó al puerto se subió la orilla y se hizo bolita, intentado recuperar el calor perdido por ser arrojado al agua helada, el aliento y el alma. Es que nadie se esperaría ser tirado por la borda de un barco así como así. Una vez dejo de temblar y sus ropas escurrieron un poco, el castaño se puso en pie, dispuesto a encontrar a sus amigos y llegar a la posada lo más pronto posible. La noche fría más el baño gratis que le acaban de regalar no le darían una buena salud.
Poco después de que empezó a caminar y se adentró en las calles de la ciudad, pudo oír varios pasos y voces haciéndose cada vez más claras. Una voz hablaba sobre encontrar a una chica que se les había escapado, otra se quejaba de algún dolor constantemente mientras la tercera y última, que se le hacía muy familiar, decía que esperaran por más información.
Se quedó quieto un momento, tratando de recordar en donde había escuchado esa voz antes. Era extremadamente familiar, y sentía que si pensaba un poco más se daría cuenta. Recordó justo a tiempo quien era el dueño de esa voz para esconderse dentro de un barril cercano y ver, desde un agujero, poder ver los rostros de los dueños de las voces. No tardo en afirmar sus sospechas, su hermano estaba en Liverpool. Y solo podía agradecer el haberse dado cuenta para esconderse a tiempo, guardaba cierto… ¿Resentimiento? Contra él, y no creía este el momento adecuado para encontrárselo. Además, ¿El pelirrojo al lado de él no era G?, si, tenía que ser G.
Preguntándose a quienes estarían buscando, el castaño salió del barril una vez pasaron, asegurándose que nadie más viniera detrás de ellos. Por un breve instante pensó en seguirlos y en descubrirlo, pero una brisa le recordó que si no llegaba pronto a la posada, se enfermaría. Y viajar enfermo no era nada agradable, él podía asegurarlo. Comenzó a caminar en la dirección contraria por la que se había ido su hermano, cruzando varias calles.
Tal vez el universo por fin empezaba a compadecerse de el, pero cuando oyó la voz de Yamamoto llamarle a sus espaldas, tuvo que hacer todo posible por no lanzarse a abrazarlos. Volteo a verlos, con una sonrisa animada y aliviada.
-¡¿Dónde estabas,Sawada?!. ¡Te estuvimos buscando desde hace un buen rato!.- Aunque la voz de Ryohei estaba en su tono habitual, resonaba por las calles, y aunque el castaño estaba seguro que aquello molesto a Gokudera, pareció ignorarlo por un momento.
-¿Se encuentra bien?, ¿El perro no le hizo nada?.- Pregunto el peliplata, mientras examinaba al castaño por todos lados, logrando incomodarlo.
-Ya ya, cálmate un momento, Gokudera. Tsuna está perfectamente, ¿No es así, Tsuna?.- Pregunto, logrando detener la acción del peliplata, que por un momento vio al pelinegro con una mirada asesina, pero que volvió a ver al castaño para obtener una respuesta.
-Así es, estoy perfectamente bien. El perro no me hizo nada, fui…-Recordó el momento en el que aquella chica lo salvo, muy linda, por cierto, y sus mejillas adquirieron un leve tono carmín, que espero que los demás no notaran. –Fui suertudo.-
Los cuatro se mantuvieron un momento en silencio, sin saber que decir, hasta que Ryohei se dio cuenta de un detalle importante.
-¡Estas empapado al extremo, Sawada!.- Las palabras no tardaran mucho en resonar en los oídos de Gokudera, para que se echara al castaño al hombro.
-¡Rápido, Idiota y Cabeza de césped!, ¡Ayúdenme a cargarlo, tenemos que llevarlo lo más rápido a la posada!, ¡Le puede dar hipotermia!.- Así, el peliplata consiguió que, entre los tres, cargaran al castaño como si llevaran una escalera.
Aunque Yamamoto y Ryohei no creían que aquello le pasara al castaño, Ryohei se vio contagiado por la energía de Gokudera y Yamamoto lo encontraba divertido. ¿El castaño?, él se preguntaba que había echo para merecerse eso (?). Tal vez el universo, o Dios, no se había apiadado de él, si no que quería jugar con él un momento más. Hacerle creer que las cosas serían normales hasta que se daba cuenta que nunca podrían serlo. Lo único que agradecía era que no hubiera nadie por la calle, y ni eso, porque los gritos de Ryohei y Gokudera lograron despertar a varias personas, que, o los veían pasar con cara de "¿A estos que les pasa?" o, los más irascibles, los perseguían con cuchillos y otros objetos peligrosos.
En serio, ¿El que había echo para merecerse eso?.
Aun no podía creer que Reborn le había echo ir desde Liverpool hasta Londres solo para decirle que fuera a Manchester a darle información de una misión a Varia. Aunque toda la marina inglesa sabía que los de Varia no aceptarían bajo la condiciones que ellos le proponían, si estaban seguros que harían lo que ellos buscaban, debilitar a Vongola. O lo que Reborn quería.
A Dino le dolía tener que ser el mensajero de aquel mensaje a los Varia, había sido compañero de tragos de los Vongola desde que entraron a la piratería, pero las amenazas de su ex tutor no eran algo a lo que alguien podría darle poca importancia. Además, no podía meterse el problema que tenían esos dos, Giotto y Reborn.
Sí, Giotto también había sido alumno de Reborn, pero al parecer surgieron inconvenientes entre los dos y desde entonces, habían mantenido una relación bastante hostil. Nadie sabia decir bien porque, al parecer era un secreto que los dos mantenían bien guardado, aunque habían muchas especulaciones sobre el porqué, nadie, ni si quiera la persona más allegada a esos dos, podría decir con exactitud el motivo de la pelea entre Tutor y Alumno.
Pero dejando a un lado las divagaciones, el joven italiano se aburria como nunca. Habia echo una cama en el muelle con varios barriles, acostado en ella con las rodillas dobladas, una mano detrás de su nuca y la otra abanicándose, con Enzio en su pecho. Los primeros cuatro botones de su camisa estaban desabrochados y dejaba ver su pecho bien formado, mientras que se había remangado las mangas de su camisa hasta la mitad del antebrazo. Aun así, sentía que moria de calor, y el calor nunca ayudaba a mantenerse despierto, pero no, no debía dormirse, no debía dejar que sucediera. Romario estaba a su lado, parado y también esperando a la aparición de los Varia, pero, conociendo la reputación de estos, sabían que no estarían allí a la hora acordada, oh, claro que no. Ya habían pasado cinco horas y ni rastro del grupo.
Y Aunque el sol de la tarde estuviera asando a Dino, que en este momento más que nunca deseaba buscar una sombra para refugiarse, sabía que no podía moverse de allí. Pondría furiosos a los de Varia que los hicieran esperar, y nadie querría enojar a los de Varia, eso denlo por seguro.
Dejando que su mente divagara, reproducía una vez y otra vez el recuerdo de la pelirroja en su mente, deleitándose con los pocos, y bellos detalles, que recordaba de ella. Era lo único que le animaba a seguir con la vida que llevaba…Eso y las hermosas mujeres, los tesoros, la comida y el alcohol(?).
Momentos antes de que el sueño le ganaran, el ruido de un barco llegando al puerto y la bulla de sus tripulantes lo despertó. Tomo a Enzio y se bajo de los barriles, poniendo a la tortuga en su hombro. Sí, por fin habían llegado los de Varia. Instintivamente llevo una mano al costado derecho de su cadera, tomando el látigo. Mejor era prevenir que lamentar.
-Xanxus.- Saludo con una sonrisa amable una vez el líder de los varia estuvo frente a el, aunque sin quitar la mano de su arma. –Creo que conozco un lugar más propicio para hablar que este, por favor síganme.- Y así, el rubio les dirigió hasta su bar favorito de Manchester. Aunque lo encontraba algo hipócrita, ya que había ido allí varias veces con los Vongola y ahora traía a sus oponentes allí…Bueno, de nada serviría pensarlo más. Así que, una vez se sentaron, comenzó a darles los detalles de la misión.
Dejaron que el barco siguiera su rumbo, dejando a Eloise a cargo del timón. No tenía sueño y tampoco una habitación para quedarse a dormir, así que no vio problema en quedarse a cargo. Con la única instrucción de seguir el rumbo que llevaban, lento y despacio, además, y de esquivar rocas que se interpusieran en el camino, la rubia se quedó sola en la cubierta. Hizo una silla apilando varias de sus maletas y se sentó frente al timón.
Rápidamente se dio cuenta de que no podía quedarse sin hacer nada, porque recordaría la despedida que tuvo con su padre y lloraría como una nena(?). Así que busco la carta que tenía el nombre del lugar al que debían ir, los mapas y las brújulas, las cartas de navegación y una pluma con tinta, debía ponerle rumbo al barco, porque sabía que no lo habían hecho. Mientras llevaba los mapas al piso cerca de la cubierta, un ruido atrajo su atención. Apresuro el paso y dejo los mapas en el piso rápidamente, para volver al lugar del ruido. Allí lo vio, una caja en el piso medio abierta, con varios regados cerca de ella. Se arrodillo cerca de estos, para recogerlos. La caja tenía siete huecos para que pusieran los anillos, pero la chica solo encontraba seis. Había uno rojo, otro azul celeste, azul oscuro, verde, rojo y uno de diferente forma de los demás, que tenía gemas del mismo color de los anillos en el. Al parecer, el anillo que faltaba era de color morado. Supuso que debían de ser de las chicas, y que alguna debería tener el morado, así que, guardando los seis que encontró en la caja, y pensando en dejarlos en un lugar seguro en lo que se hacía de día, la chica los guardo en su maleta más grande. No sé había dado cuenta que el ultimo anillo había caído en un rincón de la cubierta, donde seria difícilmente encontrado.
Así, gracias a las variadas clases que le dieron sus tutores y sus padres, la chica pudo poner el barco en marcha a la Isla de Man, donde aguardaba el destinatario de aquella carta.
Espero que les guste, queridas~
PORQUE GASTE UNA HORA LIBRE DE MI DIA DE ESCUELA POR ESCRIBIR ESTO(¿?), Nah, de echo se que me quedo mal, pero es lo que se puede hacer cuando intentas que tus compañeras no se den cuenta que estas escribiendo algo para que después te lo arrebaten y se pongan a leer que es.
Si quieren saber en que anillos me base, estos son: api . ning files / 6dR8Z5i3AEjcXzBRbocRmtL5xvx5qHb-q60AWy8WyQhl-k-PXC cqibvMsTQwmdoi4pyI23H2k9y2gBSAjcY9ooZ0goCUZAtu / 156720_184321311585120_171324382884813_750708_6406 510_ ?width=545
Ya saben que hacer, mis amores, UNAN LOS ESPACIOERHKAMSKL (¿).
Que tengan un buen día/tarde/noche.
