Y aca despues de mil años les traigo conti 8D

Ahora se me salio lo vago a mi... es horrible(?)

Tenia muchas cosas en la cabeza y pues, la insiracion se largo a Narnia(?)

sin mas los dejo!


Las nubes grises ocupaban el firmamento no parecían quererse ir y darle paso a el sol, al contrario, parecía como si una tormenta fuese a soltarse en cualquier momento.

Un niño miraba por la ventana de la carroza, a su lado, una niña se acurrucaba junta a él, usando una manta para cubrirse.

Eran hermanos, huérfanos. Habían estado por años en el orfanato de esa iglesia. Aunque nadie les dijera nada, sabían que los tenían atestados, los odiaban; ¨engendros¨, ¨demonios¨; cosas demasiado comunes, en especial para él.

En esos momentos, una pareja que al parecer no podía tener hijos, los había adoptado. Para el niño era más que obvio que aquel acto no era sincero. En primer lugar no se presentaron a recogerlos, mandaron a uno de sus siervos.

Y además… él lo vio… en los ojos de esas personas… ellos no eran buenos.

Poso su mano sobre las vendas que tapaban su ojo.

Si aquellas personas osaban hacerles algo malo, el haría lo necesario por proteger a su hermana y a el mismo.

Incluso matar… como había tenido que hacer con sus padres biológicos.

Un joven de alrededor unos 18 u 19 años estaba sentado en el suelo de un callejón. Su flequillo no permitía ver sus ojos. Pero podía distinguirse una sonrisa en sus labios. Una sonrisa sádica, rencorosa.

Y solo el murmullo de una peculiar risa podía oírse en el callejón

o-o

Un joven de cabello negro ébano, vestido con ropas negras en su totalidad salía de un bar, dejando tras de sí, la puerta abierta. Logrando verse con claridad la masacre que había dentro.

El joven muchacho siguió su camino con tranquilidad. Tenía que entregar un informe a la policía.

o-o

En una habitación a media luz, debido a las horas en que se encontraban, justo después del atardecer; se encontraban tres personas. A simple vista se podía distinguir que detrás de un gran escritorio se encontraba un hombre, ya entrado en años. Al otro lado del escritorio, quedando frente al hombre; se hallaban dos mujeres de características demasiado similares, denotando el parentesco que había entre ellas.

-¿Para qué nos llamaste?- resonó una voz de las féminas. Su voz denotaba una leve molestia con un tono mordaz, así como seriedad.

La otra mujer a su lado solo mantenía su común expresión afable, pero se podía ver la seriedad en sus ojos a la espera de la respuesta de aquel hombre.

-La marina está detrás de los anillos- comento el hombre mayor. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho, con la espalda totalmente recargada en la silla.

La mujer que había estado manteniendo la expresión relajada frunció el ceño.

-Que es lo que debemos hacer padre- pidió, dejando al fin oír su voz suave y melodiosa.

-Déjalo- comento la otra mujer poniendo una expresión aburrida para incredulidad de los otros dos.

-Lovina- dijo el hombre, dispuesto a dar un sermón. Eso no era común en él, pero la seriedad de la situación lo ameritaba.

-¿Qué?- dijo despreocupadamente manteniéndole la mirada al hombre –Mires por donde lo mires, esos anillos están vinculados a nosotros- soltó una risita para sorpresa de los otros dos presentes –Seguro que a estas alturas esa chiquilla ya debió de haberse topado con los portadores del anillo-

Ese comentario relajo notablemente a los otros dos, provocando que volvieran a sus expresiones relajadas y casi idiotas, según la misma Lovina; de siempre.

-¿Y cómo le está yendo a Antonio con la partida de Chiara?- pregunto la otra mujer, con un tono afable y algo divertido –Gilbert sigue sufriendo la ida de Ale- comento.

-Igual que cuando se fue, Felicia- dijo esbozando una sonrisa –llorando como marica cada que lo recuerda- este último comentario logro que los otros dos rieran.

-¡Jefe!- exclamo un joven entrando en la sala, irrumpiendo en el cálido ambiente que había formado la familia -¡un ataque en la casa del oeste!- informo rápidamente, tomando una postura firme.

El hombre mayor se puso de pie, con una expresión seria. Paseo la mirada por las dos mujeres.

-Vuoi permettere questo pezzo al suo vecchio padre? (¿Le permitirían esta pieza a su viejo padre?)- Dijo el hombre, lo que provoco una risita en las mujeres y una respuesta afirmativa.

La paciencia del hombre contra sus enemigos había llegado a su límite. Nadie le hacía daño a su familia.

Ya era hora que conocieran el poder de la familia Vargas.

o-o

Tsuna estaba sentado fuera del callejón, con un niño en brazos y mirando indignado como otro hombre se iba ¡Que él no era una mujer, maldición!

Ya más tranquilo, suspiro, preguntándose cómo había llegado a eso.

Se habían apurado en partir. El hecho de estar en el mismo lugar que su hermano le preocupaba en sobremanera.

El trayecto hasta al siguiente pueblo había sido lo más normal posible, teniendo en cuenta a sus compañeros. Por qué se sorprendió a si mismo esperando que Ryohei comenzara una carrera con un caballo que había por ahí.

Cuando la carrera había acabado, se ayudaron del equino de color chocolate para ayudarlos a llevar algunas cosas. Hasta ahí todo normal.

Pero justo a las entradas del pueblo encontrón un niño pequeño, de uno años. El niño se veía en un estado lastimero, con sus ropitas rasgadas y golpes por doquier. La escena apretujo el corazón del castaño, y sin pensarlo mucho, se llevó al niño con ellos.

Y ahora se encontraba ahí, sentado con un niño en brazos. Él lo recogió, él debía cuidarlo. Miro disimuladamente a su alrededor, esperando que Takeshi, Hayato o Ryohei, que eran los que habían salido a buscar trabajo; viniera y le diera buenas nuevas.

Miro más atentamente al pequeño niño. Tenía cabellos negros y algo largos, en un gracioso peinado que parecía una motita de algodón negro. Como estaba inconsciente (o dormido) no había podido ver el color de los ojos de este.

Pero el niño tenía algo que le perturbaba. Y ese sentimiento aumentaba al ver el collar de este. Una medalla de cobre sencilla… con una gema verde en forma de rayo en medio.

Ese pequeño detalle era el que le tenía preocupado. Ese collar… era como si le llamara y no sabía el por qué.

Estuvo a punto de tocar aquella medalla, pero las voces de sus amigos aproximándose lo hicieron volver en sí.

Aunque no eran dirigidos a el precisamente… era a la pelea.

Se puso de pie, acercándose rápidamente.

Pudo divisar a un hombre entrado en sus treinta, gordo y grotesco, golpeando a un joven un par de años mayor que el mismo.

El joven no parecía hacer mucho por defenderse. Pero no tardo mucho, cuando Yamamoto y Ryohei hubieron irrumpido en la pelea. Ryohei le atesto un golpe al hombre, y Yamamoto ya llevaba un tramo de camino con el chico que recibió la golpiza a cuestas.

Rápidamente, tanto el, con el niño en brazos; y Gokudera, siguieron el ejemplo de los otros dos y desparecieron del lugar.

o-o

Un grupo de lindas y femeninas (?) señoritas se encontraban haciendo un circulo alrededor de esa ¨cosa¨ que había chocado con su barco esa mañana.

La ¨cosa¨ venía con un cofre, por eso lo recogieron. Grata –usando la ironía-fue su sorpresa al ver que el cofre estaba vacío. Y ahora esperaban que la ¨cosa¨ despertara.

La cosa en realidad era una persona. Un hombre, fácilmente un adulto.

El hombre estaba inconsciente. A leguas se podía notar la suciedad en él. El hombre tenía el cabello largo y descuidado y unas curiosas manchas negras en los ojos (identificado fácilmente por algunas de las chicas como una especie de maquillaje). El hombre era claramente pirata, o eso les decían las ropas que usaban.

El hombre comenzó a removerse provocando un respingo de sorpresa en las chicas.

El hombre se sentó de la nada, mirando a su alrededor.

Y así fue, como el Capitán Jack Sparrow llego.


Un capitulo lleno de intriga :o (?) okno

Pronto apareceran el resto de la tripulacion de la Tuna y mas participacion de los personajes de Hetalia... creo ;D

Y Jack XD

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Dejen Review!