Hola como andan? Acá les dejo el noveno capítulo luego de una larga semana. Perdonen que me tardara es que ultimamente no tengo mucha inspiración pero espero que les guste!
Disclaimer: Los personajes de naruto no me pertenecen.
Advertencia: Naruto no es el jinchuuriki del Kyubi por que su madre no es una uzumaki, ya conoce el rasengan. Naruto tiene dos elementos el rayo y el fuego y, más adelante, revelará dos kekkei genkai. Sasuke nunca se encontró con orochimaru durante el examen chunnin y su familia no fue asesinada por itachi , eso deriva en una actitud más amable y alegre. karin es hija de una uzumaki por lo que es una ninja de konoha.
Capítulo 9: Kumogakure
La ventana de la oficina daba una amplia vista de toda la aldea. El hombre se perdió en los recuerdos de cuando era más joven y entrenaba con Jiraija, uno de los sannin legendarios. Recordó su primer amor, aquella pelinegra que lo había cautivado de tal manera era la esposa de Fugaku, el líder del clan Uchiha: Mikoto Uchiha.
El reciente logro de su hijo de convertirse en el cuarto sannin despertó aquel sentimiento de orgullo y felicidad que solía tener para Naruto.
-Te extraño Mikoto -dijo en un susurro mientras cerraba los ojos lentamente y se dejaba llevar por la imagen de la hermosa mujer, hacía unos días que no se veían y eso lo tenía preocupado. Un golpe en la puerta lo hizo estremecer un poco, sin abrir los ojos habló- ¡Adelante!
-Permiso Hokage-sama -la voz femenina de la recién llegada obligó al rubio a abrir los ojos y volverse, allí estaba Karin- ¿sucede algo? -le dijo la chica interpretando su rostro, pudo descubrir que algo tenía al Namikaze pensativo.
-No es nada Karin, ahora esperemos un poco a los demás y conversemos un poco -la peliroja asintió- ¿Cómo les va a ti y a Naruto en su relación? -la Uzumaki se sonrojó ante la atrevida pregunta. Tomó aire para responderle al Hokage.
-Nos va de maravilla, gracias -le contestó atentamente y con educación- Naruto es maravilloso y no podría pedir alguien mejor que él -una sonrisa había ocupado el rostro de la peliroja mientras recordaba a su novio. El hokage asintió complacido. En ese momento la puerta se volvió a abrir interrumpiendo la conversación, allí estaban los cinco miembros restantes: Sasuke, Sakura, Kakashi, Hinata y Lee. El hokage les dirigió una mirada atenta mientras se acercaba un poco a ellos.
-¿Quería vernos sensei? -preguntó el peliplateado con respeto.
-Así es Kakashi, verán hay algo que me preocupa...
-Es sobre la misión que le dio a Naruto ¿verdad? -lo interrumpió el Uchiha. El Namikaze estaba sorprendido de que aquel muchacho heredara la astucia de Orochimaru y sólo asintió en respuesta.
-Como saben, a los sannin se les ha encargado la misión de llevar una propuesta de alianza a Kumogakure -los presentes asintieron. El hokage continuó- bien, he recibido un reporte sobre un grupo de ninjas que se dirigen hacia aquella dirección -Kakashi se estremeció silenciosamente en su lugar, él conocía a ese grupo y sus intenciones- esta misión que les encomiendo será de apoyo y tendrá un nivel A. La misma puede aumentar a S según el peligro... -el silencio fue total luego de concluir con aquellas palabras. Lee apretó su puño y lo colocó frente a su propio rostro mientras que de los ojos le salían llamas.
-¡Excelente! ¡es hora de poner a prueba el poder de la juventud que llevamos dentro! ¡Vamos! -gritó el muchacho corriendo hacia la puerta. Sakura lo detuvo tomando su chaleco de chunnin con su mano izquierda. La ira comenzó a crecer en su cuerpo.
-¡Baka! -le golpeó fuertemente la cabeza. El pelinegro comenzó a frotarse el cabello con ambas manos.
-S-sakura-chan -se dio media vuelta adquiriendo una expresión de tristeza que casi conmueve a la pelirosa.
-¡Discúlpate con el hokage! -le reprimió forzándolo a que hiciera una reverencia- lo siento señor -"Hum, que patético", le susurró Sasuke a Hinata. La chica asintió sonrojada, mientras que el hokage y Kakashi suspiraron al unísono resignados.
-No se preocupe sensei, partiremos de inmediato -le dijo con una reverencia el peliplateado. Se dio media vuelta para observar al grupo- ¡Nos iremos dentro de media hora! ¡Dispersense! -los cuatro jóvenes asintieron y desaparecieron en una nube de humo.
...
La ascensión fue lenta. El único sonido que se podía oír era la respiración agitada de Tsunade y Orochimaru, esto era debido al poco oxígeno que reinaba allí. Por su parte ni Naruto ni Jiraija se permitieron respirar de aquella manera, cada uno estaba absorto en sus pensamientos y recuerdos de lo vivido en aquel lugar.
Finalmente llegaron a la cima, y se detuvieron a observar el panorama: a una sola montaña de distancia se encontraba Kumogakure. Se sentaron a descansar un momento, la curiosidad fue demasiada y causó que la rubia hablara.
-¿Qué les ocurrió en ese lugar? -preguntó la mujer observando a los pensativos sannin. Naruto se estremeció un poco y Jiraija volvió a sonrojarse. Recobró la compostura y se dispuso a seguir al joven sannin quien se había puesto en marcha.
-Es una larga historia Tsunade, ahora no es el momento para esto -le respondió antes de marcharse. Tsunade se volvió a observar a Orochimaru quien estaba con los brazos cruzados. El hombre le negó con la cabeza mientras seguía al par que iba unos metros delante. La rubia lanzó un suspiro de resignación mientras se encaminaban a la siguiente montaña.
El resto del camino fue en silencio. Era incómodo para la mujer, quien quería conocer la historia detrás de ese sonrojo o ese estremecimiento. Observó como el sol se ocultaba por el oeste y una idea apareció en su mente.
-¡Oigan! -el grito hizo volver a Jiraija y Orochimaru pero no al rubio quien simplemente se detuvo- ¡Realmente estoy cansada, creo que deberiamos acampar aquí! -El sanin pelinegro se acercó a ella lentamente.
-Tsunade, estamos a unos pocos kilómetros de llegar a Kumogakure y... -una mirada asesina de la rubia lo hizo detenerse. Lanzó un "bah" mientras señalaba una cueva dentro de la montaña y se metía dentro de ella.
Jiraija se dio media vuelta y pudo observar que Naruto no se movía de su lugar. Caminó hacia el y le colocó una mano en el hombro derecho, el rubio reaccionó de inmediato y se volvió a ver a su sensei. El hombre le dedicaba una sonrisa de comprensión que hizo sentir un poco mejor al muchacho.
-¡El fuego ya esta preparado! -Los dos sannin se volvieron a ver a la rubia que les gritaba para llamar su atención. El hombre le revolvió el cabello al muchacho y se encaminaron a la cueva.
Allí dentro pudieron observar el pequeño tamaño del lugar, así como que Orochimaru y Tsunade estaban sentados frente al fuego. Les dedicaron una sonrisa al entrar y se sentaron en el suelo, abrigados por el calor de la hoguera. Se quedaron en silencio durante unos minutos, Naruto tenía la cara entre las rodillas y Jiraija miraba inexpresivo el fuego que ardía lentamente frente a ellos. La mujer quería saber la historia detrás de aquello, así que rompió el silencio.
-Naruto, Jiraija ¿se puede saber que...? -
-Ocurrió hace dos años -El joven elevó su rostro desde sus rodillas para observar con atención el fuego. Al verse interrumpido por el muchacho, permaneció callada mientras escuchaba el relato con emoción- habían pasado meses desde que emprendimos aquel viaje...
El rubio narró la historia de lo sucedido en aquella aldea. La mujer escuchaba atentamente hasta que llegaron al momento en que Naruto se entera de la muerte de Yugito. En ese momento por el rostro del rubio comenzaron a surcarlo numerosas lágrimas, las cuales se descontrolaron por completo mientras el muchacho encerraba su cabeza entre sus rodillas. Tsunade se acercó al rubio y lo sostuvo en un profundo abrazo mientras sus mejillas se sonrojaron por la calidez del joven. Ese sentimiento había crecido desde que observó su atractivo rostro y su físico bien entrenado en el combate contra Sasuke. No podía negarlo: se había enamorado de Naruto. Orochimaru volvió a suspirar mientras Jiraija no apartaba su vista del fuego mientras recordaba el pasado.
-¿Cómo obtuviste el elemento Yin? -las lágrimas del rubio dejaron de caer. Aquella pregunta tenía pensativo a Orochimaru y quería averiguar la respuesta.
El rubio se separó lentamente de la mujer limpiandose su húmedo rostro con su mano. La rubia, aún sonrojada, se lamentó de no haberlo sostenido más tiempo aquel cálido abrazo. Cuando el joven se calmó volvió a levantar la mirada hacia el fuego y respondió a la pregunta del sannin.
-Flashback-
-Narra Naruto-
Habían pasado tres días desde que activé por primera vez mi Mangekyo. Luego de aquel suceso continuamos viajando por la Tierra de los arrozales, un país verdaderamente hermoso y pacífico. Nos detuvimos en una llanura bastante grande: el lugar perfecto para entrenar.
-Bueno Naruto hoy proseguiremos con tu entrenamiento. La técnica que te voy a enseñar te permitirá invocar animales en el campo de batalla en cualquier momento que quieras -asentí, permitiendole continuar con la explicación a mi sensei- cada ser humano posee un tipo de invocación diferente. Por ejemplo... -el hombre se mordió el pulgar y comenzó a formar sellos. Al terminar colocó su mano en el césped y de allí apareció un gran sapo- él es Gamakichi -estaba impresionado por aquella invocación. La piel del sapo era de color naranja con líneas moradas, además poseía una camiseta abierta de color azul. Lo más increíble fue cuando me saludó como todo ser racional.
-¡E-es enorme! ¡debes enseñarme esa técnica sensei! -el peliblanco soltó una carcajada por mi entusiasmo. Luego continuó.
-Bien, pero como te he dicho cada ser humano está destinado a un animal diferente. Lo que haremos será descubrir cual es tu invocación.
-¿Cómo haremos eso sensei?
-De la misma manera que lo hice yo cuando era pequeño y entrenaba con Sarutobi-sensei -me dijo con una sonrisa. No podía comprender a que se refería, así que sólo le asentí confundido- estos son los sellos del jutsu -comenzó a formar sellos de manos mientras los nombraba- ¡Jabalí! ¡Perro! ¡Pájaro! ¡Mono! ¡Carnero! -luego de aquello, mantuvo el último sello en sus manos y me insistió en que lo intentara. Me coloqué en posición y repetí los sellos de Jiraija-sensei.
-¡Kuchiyose no Jutsu! -grité y de inmediato me teletransporté a un extraño mundo. Al llegar allí pude observar que me encontraba en la cima de una gran montaña mientras diversas cadenas montañosas ocupaban el paisaje. Alguien se acercó a mi por detrás, y en ese preciso momento...
-Fin de la narración-
-Fin del Flashback-
-¡Alto! ¡los tenemos acorralados ninjas de Konoha! -las presencias en la cueva impidieron al rubio continuar con la historia. La entrada estaba cerrada por unos diez ninjas de Kumogakure quienes sostenían en alto sus katanas. Jiraija y Naruto se levantaron lentamente y se aproximaron al grupo.
-Somos los sannin de Konoha. Vinimos por una misión importante -los hombres ,aún desconfiados, enfundaron sus armas. El peliblanco suspiró aliviado. De repente los ninjas se separaron dejando pasar a uno de ellos.
-¿Brother? -entre ellos había aparecido Bee y se acercaba a Naruto con un rapeo- ¡Naruto! -concluyó el jinchuriki emocionado. Tanto Bee como el rubio chocaron puños, una sonrisa apareció en el rostro del rubio.
-Bee-oniisan -dijo con un tono triste. El hombre sacó de su bolso un libro de rimas y anotó algo.
-He compuesto esta rima desde que te fuiste, y nunca supe como terminarla. Ahora finalmente está completa, ¿Quieres oírla Brother? -el chico se rio a carcajadas. Luego negó con la cabeza lentamente, aún con una sonrisa en su rostro.
-Ahora no es el momento. Debemos ver al Raikage por una misión -el jinchuriki asintió, luego dirigió su mirada hacia los sannin que se encontraban rezagados cerca de la hoguera. Los observó y luego les apuntó con el dedo de su mano derecha- ¡Me olvidaba -ttebayo! ellos son Orochimaru y Tsunade -los dos ninjas hicieron una respetuosa reverencia hacia el hombre. Bee sostuvo su mirada unos instantes y luego la desvió hacia Naruto.
-Síganme -concluyó abriendose paso por el grupo de ninjas, quienes hacían reverencias hacia el hermano menor del Raikage.
Atravesaron el resto de la montaña en completo silencio. Aunque eran escoltados por shinobis de Kumo, ni Naruto ni Jiraija se sentían amenazados por su presencia ni por aquel silencio, en cambio lo disfrutaban ya que eso les daba la oportunidad de pensar en cómo actuarían frente al Raikage o, en el caso de Jiraija, como se comportaría cuando estuviera cerca de Mabui. Por su parte Tsunade y Orochimaru tampoco hablaron, aunque aquel silencio se les hacía bastante incómodo y estaban atentos ante cualquier señal de peligro.
Llegaron a la gran puerta de Kumogakure, estaba igual de como Naruto la recordaba: la puerta tenia un aspecto de madera robusta con picos arriba y el simbolo de Kumogakure grabado por todo su alto. Pasaron por ellas y volvieron a ver aquella magnífica aldea, nada había cambiado, incluso el edificio del Raikage se alzaba imponente sobre la montaña más alta. Bee sacó de su entusiasmo a Naruto con una mano que colocó sobre su hombro, le dedicó una mirada comprensiva oculta bajo aquellos lentes oscuros. El chico asintió y se encaminaron hacia el edificio, volvió su mirada y pudo ver que los ninjas que los escoltaban ya no estaban allí, lo cual sorprendió un poco al muchacho pero no le interesó demasiado y se dio media vuelta para contemplar el panorama. La nostalgia se apoderó de los dos sannin mientras recorrían la aldea en dirección hacia el Raikage. Subieron la escalera del edificio y se encontraron con la misma puerta de roble que antaño habían cruzado para solicitar aquel entrenamiento.
-¡Adelante! -la puerta se abrió y por ella entró Bee, seguido de Tsunade y Orochimaru.
-¡Brother! -le dijo con un rapeo el jinchuriki. El Raikage levantó una ceja algo confundido por la presencia de dos personas a las cuales jamás habia visto y ,juzgando su banda, debían de ser de Konoha.
-Mi nombre es Tsunade y el es Orochimaru -el hombre permaneció sentado en su escritorio sin inmutarse- y somos los sannin de la hoja. Vinimos por una importante misión -el Raikage se vio un poco sorprendido de que aquellos shinobis fueran los legendarios sannin.
-Entonces... me imagino que Jiraija vendrá con ustedes ¿o me equivoco? -preguntó en tono amenazador el hombre, aunque en su interior tenía una albergo de esperanza.
-De hecho, Raikage-sama me encuentro aquí mismo -el hombre volvió su mirada y pudo observar que el sannin peliblanco se hallaba de brazos cruzados en una esquina con una sonrisa en su rostro. "Si Jiraija viene con ellos, entonces Naruto también debería estar aquí" -pensaba el hombre.
-Es bueno verte Jiraija, ahora dime ¿que ocurrió con Naruto? -el sannin seguía manteniendo aquella clásica sonrisa de despreocupación que solía tener durante su estadía en Kumogakure. Suspiró y señaló la puerta a un confundido Raikage quien pensaba que fuera alguna clase de broma.
-Creo que yo puedo responder a eso hermano -una voz hizo dirigir la mirada del Raikage hacia la entrada, allí se encontraba el rubio. Se puso de pie y se acercó a Naruto y, antes de que pudiera expresar palabra alguna, lo sostuvo en un fuerte abrazo que dejaba sin aliento al muchacho- n-no puedo respirar -el hombre se separó del joven y le dedicó una amplia sonrisa. El chico respiró adecuadamente antes de sonreirle al Raikage.
-Bienvenido de nuevo Naruto -le dijo manteniendo su sincera sonrisa y, luego de un momento se volvió y se sentó en su escritorio. La sannin sacó de su mochila un pergamino con el sello de "kage" escrito en el. Se lo entregó al hombre que, al contacto con su mano, se abrió de inmediato revelando su contenido. La mujer suspiró nerviosa mientras el Raikage leía sin inmutarse, luego depositó el pergamino en la mesa y permaneció en silencio unos minutos.
Parecía que, después de un rato, el silencio que ocupaba la sala iba a desaparecer cuando el Raikage comenzó a hablar.
-Entonces, ¿quieren una respuesta? -los tres sannin estaban de pie frente al hombre y asintieron nerviosamente, Jiraija se mantenía en la esquina de brazos cruzados. Naruto buscó con la mirada a Bee, quien había permanecido en silencio durante su llegada, pero no estaba. "¿En qué momento se ha ido?" -pensaba sorprendido Naruto. El Raikage estaba a punto de responder cuando un golpe en la puerta lo interrumpió- ¡Adelante!.
-Permiso Raikage-sama, aquí le traigo los reportes que... -la mujer que entró por la puerta se detuvo al percatarse de las visitas. Les dedicó una reverencia respetuosa ya que intuyó que aquellas presencias eran los legendarios sannin.
-No es necesario que hagas una reverencia frente a mi, Mabui -la voz que emergió del tercer miembro la hizo acercarse a ellos. Allí estaba Naruto.
-¡Naruto-kun! -le dijo corriendo hacia el. Luego lo tomó entre sus brazos y le otorgó un cálido abrazo, Tsunade gruñó suavemente, estaba celosa. Orochimaru se volvió a verla y suspiró resignado- estas más alto -le dijo separandose un poco.
-¿Verdad que sí -ttebayo? -la sonrisa del muchacho le causó nostalgia a la bella mujer. La imagen del sannin peliblanco apareció en su mente.
-¿Qué ha pasado con Jiraija-kun? -le preguntó sorpresivamente. El muchacho sonrió de inmediato.
-No has cambiado en nada Mabui-chan, sigues igual de hermosa -la mujer se volvió hacia el origen de la voz. El peliblanco se había colocado enfrente de ella con aquella sonrisa que la cautivó aquel día.
-¿J-jiraija-kun? -el hombre asintió con felicidad. La mujer se lanzó a los brazos del hombre, se aferró a ellos con fuerza y tristeza. Las lágrimas comenzaron a caer por su rostro mientras se apoyaba en su fuerte pecho.
-Una mujer tan hermosa como tú no debería llorar por alguien como yo -le dijo elevando su rostro con su mano, las mejillas de Mabui habían adquirido un color rojo fuerte que resaltaba aún más su delicado rostro. Se acercó a ella y unieron sus labios en un largo y ansiado beso.
-Te he extrañado tanto -le dijo la mujer separándose un poco para mirarlo a los ojos. El impulso de besarse era mucho, y poco a poco fueron acercándose para unir nuevamente sus labios.
-¡Ejem! -el carraspeo del Raikage los hizo volver a la realidad. Se volvieron y se encontraron con las sonrisas de Naruto y Tsunade y con las miradas de resignación de Orochimaru y el Raikage- entiendo su situación, pero ahora no es el momento. Tendrán tiempo de estar juntos más tarde -la pareja asintió decepcionada, la mujer le guiñó un ojo al sannin peliblanco antes de dirigirse al lado del Raikage y quedarse allí- en cuanto a mi respuesta, me temo que no acepto -ninguno estaba sorprendido, aquel hombre era bastante tenaz en aquellos asuntos- pueden quedarse dos días en la aldea como mis invitados y después deberán marcharse. Mabui los acompañará hacia su estancia, además te doy el resto del día libre -la chica asintió emocionada mientras escoltaba a los decepcionados sannin. Aunque aparentaban estarlo, ni Naruto ni Jiraija se sentían defraudados, es más, la felicidad de volver a aquella aldea y reencontrarse con sus seres queridos era mayor que cualquier alianza.
Durante el recorrido de la aldea, Mabui estaba aferrada al brazo derecho de Jiraija y se encontraban conversando muy felices de su vida. Naruto sonrió por aquella imagen; de repente el rostro de Yugito se materializó en su mente y su sonrisa desapareció al instante. Tsunade notó esto y se colocó enfrente de el, luego lo abrazó con cariño. El rubio se sorprendió de aquella muestra repentina de cariño y, además, del rubor que las mejillas de la mujer presentaban cuando se separó de su abrazo. Le dedicó una alegre sonrisa mientras aún lo sostenía en aquel abrazo y lo miraba a los ojos, se acercó lentamente a él. El objetivo era claro: quería a Naruto y lo tendría a cualquier costo, cerró sus ojos esperando aquel contacto de sus labios.
-¡Tsunade, Naruto! -la mujer se volvió lentamente, abriendo los ojos y expresando una mirada asesina- ¡se van a quedar atrás si no se apresuran! -se dirigió corriendo a Orochimaru y le propició un duro golpe en la cabeza al pelinegro quien se quejaba del dolor.
El rubio quedó pensativo por aquello y algo sorprendido; no lograba entender porque habría hecho eso. La rubia, aún sonrojada, ideó una estrategia para aquella noche.
...
Naruto estaba molesto, se encontraba en la cama de la habitación del mejor hotel de Kumogakure. Con los brazos cruzados detrás de su cuello escuchaba los gemidos de gozo del cuarto próximo al suyo: Jiraija se encontraba con Mabui y aquello no lo dejaba dormir. Aquellos gritos de placer lo hicieron recordar a cuando el y Karin se encontraban juntos unas horas antes de partir a la misión, pero aquello era distinto ya que no molestaron a nadie, en cambio en esta ocasión interrumpia su sueño.
Un golpe en la puerta de la habitación lo sacó de sus pensamientos y lo obligó a levantarse de la cómoda cama. Recorrió el lugar hacia la entrada, encendió la luz, abrió la puerta y allí estaba de pie Tsunade.
-¿Que sucede Tsunade? -le preguntó desconcertado el muchacho. La rubia parecia un poco incómoda.
-Etto, ¿puedo pasar? -el joven asintió lentamente y se apartó para que la mujer pudiera entrar. Llevaba puesto su peinado y ropa de siempre, aunque Naruto tenía una remera negra y un pantalón naranja. Se sentó en la cama e invitó al rubio a sentarse a su lado, el muchacho obedeció y se colocó un poco alejado de la mujer.
-Bien, ¿me dirás ahora que sucede? -Tsunade apartó su mirada del rubio y la depositó en el suelo próximo a ella. Sujetó fuertemente sus rodillas con sus manos mientras trataba de encontrar las palabras adecuadas.
-Es algo que desde hace un tiempo que siento -el joven levantó una ceja y asintió invitando a que la rubia continuara- bueno, yo te amo Naruto-kun -el rubio abrió los ojos en señal de sorpresa mientras se percataba de las intenciones que había tenido la mujer mientras caminaban hacia el hotel- y no me importa si tienes pareja, ya tendré una conversación con Karin -le dijo acercandose más al sorprendido muchacho, quien no dejaba de mirarla. La rubia sonrió complacida mientras continuaba acercandose- si me aceptas te prometo que no te arrepentirás -Tsunade comenzó a quitarse la chaqueta y dejó al descubierto sus enormes pechos contenidos por un pequeño sostén. Un sonrojo apareció en el rostro del muchacho, pero de inmediato se desvaneció: la imagen de Karin y sus días junto a ella lo hicieron recobrar la compostura.
Se levantó de la cama dejando a una sorprendida Tsunade en ella, caminó hacia ella y le dedicó una agradable sonrisa.
-Tsunade-chan, realmente eres una hermosa mujer -la rubia sonrió con emoción- pero yo estoy enamorado de Karin, para mi no hay nadie como ella -la sannin se volvió a colocar la chaqueta con lágrimas en los ojos- no llores Tsunade-chan -le dijo dándole un abrazo cuando estuvo de pie- se que encontrarás alguien mejor que yo -la chica continuaba llorando en los brazos del muchacho, no había sido correspondida- una situación parecida ocurrió con Yugito, me alegra que esto no terminara como aquello -la rubia se separó del joven un momento, lo miró a los ojos y se ruborizó ante aquella cálida sonrisa. No resistió el impulso, de un momento a otro había unido sus labios con los del muchacho en un largo beso que Naruto no rechazó por el simple motivo de no herir aún más a la rubia. Se separaron por falta de aire.
-Eres muy guapo Naruto-kun -le dijo poniéndole un dedo en la boca y luego se dio media vuelta para marcharse- ese beso será el último, Arigato -le inquirió la rubia marchándose del lugar con una amplia sonrisa en su rostro. No se rendiría tan fácilmente, conquistaría a Naruto de un modo u otro.
Cerró la puerta, luego apagó las luces y se recostó en la cama. Los gemidos habían cesado y por fin podría reconciliar el sueño. "¿porqué no puede solamente amarme Karin -ttebayo?" -pensaba mientras se quedaba dormido en la oscuridad de la noche.
...
-Señor, los preparativos están listos -un hombre encapuchado había aparecido en la montaña. Desde allí un enmascarado observaba Kumogakure con ansia. Se dio media vuelta, allí estaba su subordinado y vestía la usual túnica de Akatsuki: era de color negro, cuello alto y nubes rojas marcadas por toda la vestimenta.
-Excelente, mañana mismo haremos la prueba de los bijus -el joven asintió con una sonrisa maléfica- nos llevaremos el Hachibi -se dio media vuelta para observar la aldea que se encontraba iluminada por la luz de la luna. El joven volvió a asentir dispuesto a marcharse de allí- ¿Kabuto?
-¿Si señor? -preguntó deteniéndose.
-¿Estará lista tu técnica para mañana? -el joven de anteojos transparentes reveló lentamente su cabeza. Luego respondió con orgullo.
-Por supuesto, sabes que puedes contar con el Edo Tensei* en la batalla. Tengo planeado revivir a los mejores ninjas de Konoha, entre ellos... -el hombre levantó una mano interrumpiendo al Akatsuki.
*Resurrección del Mundo Impuro
-Mejor sorprendeme mañana. Ahora te puedes retirar -concluyó el enmascarado manteniendo su postura. Kabuto hizo una reverencia mientras se alejaba de allí.
Acá termina el noveno capítulo. Como dije antes, anduve corto de ideas para este cap pero no ocurrirá lo mismo para el próximo. Solo espero que me halla quedado bien y sea de su agrado. Si pueden dejen sus reviews ya que me ayuda y me corrige al escribir, así como pueden aportar ideas que con gusto puedo incorporar a la historia.
