Hola como andan?. Acá les dejo el décimoprimer capítulo del fic luego de más de dos semanas sin actualizar (problemas de mi vida), en fin espero que les guste!.

Disclaimer: Los personajes de naruto no me pertenecen.

Advertencia: Naruto no es el jinchuuriki del Kyubi por que su madre no es una uzumaki, ya conoce el rasengan. Naruto tiene dos elementos el rayo y el fuego y, más adelante, revelará dos kekkei genkai. Sasuke nunca se encontró con orochimaru durante el examen chunnin y su familia no fue asesinada por itachi , eso deriva en una actitud más amable y alegre. karin es hija de una uzumaki por lo que es una ninja de konoha.

Capítulo 11: La verdad es revelada, decisiones tomadas.

La aldea de Kumogakure no había sufrido muchas bajas. Para su suerte además, el Nibi solamente había destruido la puerta de entrada y alguna de las casas o tiendas del área. Para Naruto eso no importaba en absoluto, había pasado una semana desde su regreso de Kumo y aún lloraba la muerte de su sensei, Jiraija.

-¿Naruto? -elevó su rostro. Ante él estaba su padre- ¿puedo sentarme a tu lado? -el rubio no respondió. Simplemente lanzó un suspiró con desgano el cual Minato interpretó como un sí.
-Aún no puedo creer que muriera, si hubiera sido más fuerte podría haberlo protegido... -El yondaime observó que en su mano llevaba el primer libro de Jiraija-sensei: "La historia del ninja audaz". Sonrió recordando el momento en que leyó aquella novela.
-He leído el reporte por parte de Kakashi. Aunque te hubieras podido mover (N/A Naruto no podía moverse debido a una herida provocada por el Nibi, leer capítulo 10: Edo Tensei) no sería ninguna diferencia -un escalofrío estremeció el cuerpo de Naruto, se quedó tenso mirando la nada- alguien
debía sellar a Zabuza y él era el único que conocía la técnica del Shiki Fuin, yo se la enseñé... -esta vez el rubio no se pudo contener y se puso de pie de un salto arrojando el libro al suelo y mirando con odio al Hokage.
-¿¡Cómo siquiera se te ocurre hacer tal cosa?! ¡si no le hubieras enseñado esa técnica Jiraija-sensei seguiría vivo! -Minato se puso de pie y se inclinó a tomar la novela del suelo. Limpió un poco el encuadernado y observó la puesta de sol. Naruto lo miraba con ira, incrédulo a lo que estaba viendo.
-Tal vez, pero ustedes y quien sabe cuantos shinobis de Kumo estarían muertos -aquello shockeó al rubio. Su padre tenía razón, lo mejor era dejar ir ese sentimiento y continuar con su vida- Bien, debo irme. Ah, una cosa más -el muchacho le dirigió una triste mirada empañada por unas pocas lágrimas- ¿Sabes cual era el nombre del héroe de esa novela? -el rubio no lo sabía, aún no había podido terminar de leer la novela- su nombre era Naruto, es por esa razón que decidimos ponerte ese nombre -una sonrisa se cruzó en el rostro del muchacho. Minato se alegró de ver mejor a su
primogénito- hoy tengo un encuentro planeado en la Mansión Uchiha, sí, es por Mikoto -le dirigió su total atención- ¿podrías hacerme un favor? Habla con Karin, la he visto un poco rara en estos días. Quizás sea el hecho de que no has vuelto a casa en 2 días -aquello lo sorprendió, se había
olvidado por completo de Karin.


Caminó hacia la mansión Namikaze, por el camino todos lo saludaban y algunos le presentaban sus condolencias por la muerte de su sensei. Obviamente, estaba tan concentrado en el tema de Karin que no le dió mucha atención a la gente.

En pocos minutos estuvo dentro de la mansión, un olor delicioso impregnaba la sala. Se acercó a la cocina y allí estaba Karin preparando el almuerzo. Se acercó por detrás, y le tapó los ojos como si fuera una sorpresa.

-¿Quien soy? -preguntó en un tono inocente. La chica rió con ganas.
-Naruto-koi -dijo dándose vuelta- ya sabía quien eras desde el momento que entraste. El chico hizo un puchero que rápidamente fue eliminado debido a un beso sorpresivo. Se separaron luego de un largo rato- bienvenido a casa -le dio un último beso y lo apartó suavemente mientras que tomaba la olla y servía la comida en la ya preparada mesa.

Lo invitó a tomar asiento y le sirvió un poco de alimento. El rubio se dispuso a comer animadamente perdiéndose en su gran sabor.

-¡Esta delicioso Karin-hime! -la chica se sonrojó y le asintió complacida- a propósito, ¿que ocurrió con tus lentes? -la chica se tocó los ojos. Pensó que no lo notaría, nunca lo hacía.
-Al haberme sincronizado con el Kyubi obtienes muchas habilidades, como por ejemplo, curar la vista -el rubio seguía degustando su tazón de estofado con ganas, no era ramen pero era bastante bueno.
-Entiendo, incluso he visto cómo te miran las personas. Han cambiado, no puedo creer que alguien halla esparcido la noticia tan pronto... -la chica se estremeció y una lágrima recorrió su rostro. Se había dado cuenta, aquel rubio que antes no prestaba atención a casi nada era otro.
-Naruto-koi es hora de que te cuente la historia de cómo murió mi madre -aquello fue demasiado, Naruto apartó el tazón y puso toda su atención en Karin, un tanto sorprendido por aquello.

-Flashback-

-Narra Karin-

La muerte mi madre no fue algo natural como todos pensaban. Yo sabía la razón, fue el Kyubi. Ocurrió un tiempo después de que partiste en tu viaje, vivíamos felices. Los días sin ti no fueron tan malos al estar cerca de un ser querido, incluso parecía que ella también había encontrado el amor con Minato-kun pero...

-¡Mamá! ¿Qué está sucediendo? ¿porqué me tienen aquí? -ocurrió cuando volvía a casa luego de una misión. Me habían golpeado y me encerraron en una gran celda que sólo tenía una cama. Me desperté y mi madre estaba junto a mi acariciando mi cabello.
-Todo estará bien hija, todo estará bien... -me dijo abrazándome. Pude notar como lloraba y como su cuerpo temblaba por el temor.

Permanecimos pocos minutos juntas, en un momento la puerta de la celda se abrió y por ella entraron dos hombres. Vestían la misma túnica: negra con nubes rojas y uno de ellos tenía una máscara anaranjada. Por su parte, el otro estaba encapuchado, me fue imposible vislumbrar algún
rasgo de su rostro.

-La hora del sellado ha llegado. Vengan -mi madre trató de oponerse pero fue inútil, un golpe en mi cabeza me impidió seguir viendo lo que ocurría.

Me desperté sobresaltada. Encendí la luz y pude reconocer mi habitación, entonces pensé que todo había sido un sueño. Corrí por toda la casa, pasando del cuarto de mi madre al baño pero no había rastro de ella.

-¡¿Dónde estas mamá?!
-¡Deja de hacer tanto escándalo mocosa! -me vi transportada a una gran habitación. Las paredes eran de un color oscuro y transpiraban agua. Frente a mi se encontraba una gran prisión de metal con un monstruo enorme de 9 colas que permanecía encerrado dentro: era el Kyubi- ¿Ahora te quedas callada? ¿acaso mi presencia te da miedo? -se burló aquella bestia. Su chakra me había dejado muda de tanta maldad que poseía.
-¿Acaso eres el...? -pregunté aterrorizada. El biju soltó una sonora carcajada, luego me sonrió con maléficamente mostrando su larga hilera de afilados dientes.
-Veo que por fin comprendes tu situación, estúpida... -me molestó un poco la forma en que se dirigía hacia mi, pero no le respondí, tenía miedo en aquel entonces- ahora te contaré lo que le ocurrió a Kushina -aquello me sorprendió, mi madre nunca me había contado acerca del kyubi y este
parecía conocerla.

Me relató con detalle lo ocurrido después de mi desmayo y de cómo, extirpando al kyubi del cuerpo de mi madre, lo habían sellado dentro de mí. Ni las habilidades curativas de los Uzumaki la habían hecho rival para la extraña técnica de los Akatsukis, era obvio que tenían un plan sellando el biju dentro de mí porque, de no ser así, se lo hubieran llevado con ellos.

-No puede ser, mamá... -después del relato caí de rodillas en aquel frío y húmedo suelo y no pude contener las lágrimas. Inmediatamente después no escuché nada más y me encontré en mi habitación.

-Fin de la narración-

-Fin del flashback-

-Los días fueron eternos desde aquel incidente incluso, al principio, permanecí encerrada en mi casa y no comía. El único recuerdo que me mantuvo viva fue el de tu rostro, Naruto-koi, el que me impulsó a continuar mi vida con la esperanza de que algun día regresarías... -Karin había tomado
sus manos y le dedicaba una triste sonrisa.

El rubio comprendió por fin toda la soledad por la que había pasado la muchacha. La ira lo hizo temblar un momento pero la mirada que le dirigía la chica lo relajó y lo embargó un sentimiento de tristeza y comprensión profunda: Karin lo amaba demasiado y lo había estado esperando desde que
partió. En su mente aparecieron las miradas de odio y asco que le dirigían a la chica y eso lo llevó a tomar una dura decisión.

-Karin-hime, no tenía idea lo siento... -la chica asintió sin soltarle las manos. Naruto inhaló aire preparándose para lo que tenía que decirle- No puedo soportar un minuto más el desprecio con el que te trata la aldea -apretó suavemente la mano de la Uzumaki. La chica le dirigió una sonrisa.
-Naruto-koi eso no importa, mientras estés a mi lado nada me hará daño... -hubo un repentino llanto por parte del Namikaze quien estaba conmovido por aquellas palabras. La decisión que había tomado segundos antes no iba a cambiar. La chica hizo ademán de levantarse e ir a consolarlo pero
Naruto con un gesto de su mano le impidió hacerlo mientras se limpiaba las lágrimas.
-No, te amo Karin-hime y no permitiré que sufras. Es por eso que debemos irnos de aquí... -aquello shockeó a la peliroja, "¿irnos, adonde?" -pensó con curiosidad.
-Es una locura Naruto-koi, si hacemos eso perderás tu vida y a tus amigos y seremos ninjas perversos -el rubio le dedicó una confiada sonrisa. Karin asintió, esa mirada significaba que estaba dispuesto a todo por ella y eso era lo que más le gustaba del muchacho- veo que estas decidido pero ¿Adónde iremos? -no se soltaron las manos y el chico sostenía aquella tierna sonrisa que hizo sonrojar un poco a la muchacha.
-En Kumogakure no sato nos recibirán con gusto, partiremos a la medianoche.


La mansión Uchiha era tal como le habían descrito Naruto y Mikoto tiempo atrás. Llegó hasta la puerta, estaba un poco nervioso de como acabaría aquello pero se armó de valor pensando en el motivo de la pelea. La puerta se abrió antes de que pudiera golpearla, frente a él estaba de pie el mejor shinobi de Konoha: Itachi Uchiha vestido en su usual túnica de anbu pero sin la máscara.

-Hokage-sama -dijo sin sorpresa y haciendo una pequeña reverencia. Luego se dedicó a observar el rostro del rubio como esperando una respuesta.
-He venido a ver a Fugaku, tengo asuntos pendientes con él... -aquello no sorprendió al Uchiha: tarde o temprano aquella situación tenía que ocurrir. Lo invitó a pasar haciéndose a un lado, el yondaime le agradeció e ingresó a la lujosa vivienda.

El muchacho lo guió hasta la sala de estar y lo invitó a sentarse en uno de los cojines del suelo.
Minato tomó asiento mientras observaba la habitación que estaba adecuadamente decorada para las reuniones importantes con una mesa en la cual se reunían varios asientos, uno de ellos era donde se encontraba el Namikaze.

-Iré a buscar a mi padre -dijo y salió de la sala en dirección al campo de entrenamiento trasero.

Luego de un minuto entraron por la puerta Fugaku e Itachi, el primero lo observó con ira disimulada en su rostro. El rubio se puso de pie y le dedicó una reverencia con respeto, el hombre solamente gruñó en respuesta y le indicó que volviera a sentarse.

-Itachi, dile a Mikoto que prepare el té -el chico asintió y se encaminó hacia la cocina en busca de su madre.

Ambos hombres permanecieron en silencio, mientras se dedicaban frías miradas. Minato supo que algo no andaba bien con aquel hombre, era como si lo odiara, "¿Acaso él sabe de mis sentimientos por Mikoto?" -pensaba el rubio. Luego negó con la cabeza, si lo supiera ya hubiera intentado matarlo,
era lo más lógico. El Namikaze decidió romper el silencio luego de unos minutos.

-Fugaku-san he venido a...
-Sé a lo que has venido Minato -El rubio sintió nerviosismo pero a la vez alivio de no tener que explicarle la situación.

En ese momento Mikoto ingresó a la habitación cargando una bandeja de plata con una tetera y unas tazas de porcelana, así como unos rollos de canela. Al ver al rubio se estremeció un poco pero recobró rápidamente la compostura y colocó la bandeja sobre la mesa. Se disponía a marcharse pero Fugaku tomó su muñeca con fuerza causándole daño.

-No te irás, ¡siéntate! -le gritó con ira. La mujer tenía miedo de aquella repentina actitud del líder de los Uchiha pero obedeció al hombre. Minato sintió deseos de golpear al hombre, pero sabía que estaba en su casa así que decidió permanecer en silencio- creíste que no me daría cuenta, ¿no
es así Minato? -Lo sabía, desde el principio Fugaku sabía todo acerca de ellos. No pudo creer lo estúpido que fue al no percatarse- ¿Cómo pudiste hacerme esto? te consideraba un amigo, compañeros del mismo equipo, ¡Eramos el equipo 9 maldita sea! -golpeó la mesa con fuerza,
causándole una grieta. La mujer comenzó a llorar por el miedo mientras el Uchiha lo miraba con desprecio y rabia.
-Fugaku, he venido a retarte a duelo por Mikoto. Si gano aceptarás que venga conmigo y viva en mi casa. Si pierdo renunciaré a ser Hokage... -una sonrisa apareció en el rostro del jefe del clan. Aquello creó una fantasía en su mente: los Uchiha, al mando de Konoha y él como su líder y Hokage.
-¡Minato, no puedes...!
-¡Cállate! -le gritó golpeándole el rostro con su mano. La mujer cayó al suelo activando su sharingan inconscientemente. El hombre también lo había activado bajo la mirada de rabia que le dedicaba el actual Hokage- en cuanto a ti, acepto el combate. No tengo nada que perder, más que a
una infiel esposa. ¡Sígueme! -le dijo llevándolo al campo de entrenamiento.

Itachi suspiró al verlos frente a frente en posición de combate. Que Sasuke no estuviera allí aquel día y estuviese con Hinata era lo mejor.

-"No habrá ninguna interrupción" -pensó mientras observaba la batalla.


-Es por eso que pido la mano de su hija Hiashi-sama -aquella proposición había dejado intrigado al líder del clan Hyuga, las palabras del muchacho resultaron raras para el hombre ojiblanco.

-¿Un Uchiha, pidiendo la mano de ese estorbo quien dice ser mi hija?, siempre supe que ella sólo serviría para ser esposa de algún idiota...

-¡Basta! -gritó poniéndose de pie bajo la atenta mirada de Hinata y Hanabi quien permanecían sentadas a ambos lados de su padre. La primera estaba muy sonrojada y a punto de desmayarse por la proposición de Sasuke y la segunda se encontraba divertida con aquella situación- ¡No permitiré que trate así a Hinata-chan! -había activado su Mangekyo sharingan, quería destrozar a aquel insensible Hyuga con su Tsukuyomi que Itachi le había enseñado a realizar.

Hiashi lo pensó detenidamente un momento, aquel compromiso resultaba beneficioso para el clan Hyuga. Los conflictos entre ambos clanes se verían solucionados y de la unión del byakugan y el sharingan nacería un nuevo dojutsu* que haría temblar a las demás naciones ninjas. Además la alianza entre el clan Hyuga y el clan Uchiha traería mayor poder a la aldea.
Suspiró resignado con la decisión que iba a tomar, eran muy jóvenes, pero al fin y al cabo le convenía aquel casamiento.

*dojutsu: Técnica ocular.

-Está bien, tienen mi bendición. La boda se realizará de forma íntima, sólo los consejeros del clan Hyuga pueden asistir así como tus parientes -Le dijo sin dedicarle una mirada. Sasuke desactivó su Mangekyo sin convencerse del todo aún. Asintió con una reverencia mientras se volvía
a Hinata que permanecía sonrojada y tenía la mirada perdida.
-¿S-seré l-la e-esposa d-de S-Sasuke-kun? -el padre le asintió con rabia en sus ojos. El corazón de la chica comenzó a latir con fuerza "Sasuke-kun y yo nos casaremos y tendremos ¿hijos?" -pensó mientras se desmayaba ante el pensamiento de que el Uchiha sería el padre de sus hijos.


-Permiso Hokage-sama, emm ¿está usted bien? -Estaba agotado, la pelea con Fugaku había sido más dura y difícil de lo que había pensado: el Uchiha era un digno oponente. Por suerte para él y para Mikoto había resultado vencedor frente a Fugaku y eso le había permitido que la mujer se trasladara a su mansión, realmente estaba feliz con aquello.

-Sí, me encuentro bien -respondió luego de unos segundos a su nueva asistente. La observó unos momentos: era una mujer joven, con un cabello corto y lacio de color oscuro, tenía ojos del mismo color de su cabello y su piel era clara. Usaba un kimono negro azulado con bordes blancos y un par
de sandalias. Bajo su manga derecha, llevaba un lanzador de agujas envenenadas- ¿Qué sucede Shizune-chan? -la mujer se sonrojó, aún no acostumbraba a que el Hokage le tuviera tanta confianza.
-Hay alguien que quiere verlo -dijo abriendo la puerta. Por ella entró una mujer de cabellos grises la cual era muy familiar para Minato pero no recordaba quien era.
-Hokage-sama, mi nombre es Mabui -cuando escuchó aquel nombre inmediatamente la identificó: era la novia de Jiraija y la secretaria del Raikage. Era idéntica a cómo se la habían descrito.
-Mabui-san, es un placer conocerte. ¿A qué se debe tu visita? -Shizune no se había movido en todo el tiempo. Quería escuchar lo que aquella mujer quería decirle al Hokage.
-Antes que nada, ¿podría hablar con Naruto primero? tengo algo que decirle, es muy importante -el rubio asintió y se volvió hacia Shizune. La chica asintió y salió corriendo de la oficina en busca del Namikaze.
-Puedes contármelo, yo soy su padre -Mabui dudó por un momento, pero luego asintió convencida de que sería lo mejor.
-Hasta hace un tiempo yo era la novia de Jiraija-kun. Pero, usted sabe, desde que... -el rubio le asintió indicándole que conocía la situación y la invitó a continuar- el asunto es que hace unos días supe que estaba embarazada -Minato se levantó de su escritorio y se acercó a la muchacha, le
dedicó una amplia sonrisa y la felicitó con alegría. La chica agradeció al Hokage por eso y luego continuó- Quisiera, si usted no se opone, que Naruto fuera el padrino -aquello alegró en gran manera al rubio. Asintió convencido de que era una gran elección.
-Me parece perfecto, ahora debemos esperar a que Shizune vuelva con mi hijo, entonces estoy seguro de que...
-¡Hokage-sama! -gritó Shizune entrando por la puerta e interrumpiendolo- ¡Naruto no está! -Corrió hacia él y le entregó una nota bajo la confusa mirada de los presentes. El Hokage leyó con cuidado la nota.

Otousan:

Estos últimos años han sido los mejores de mi vida hasta que ocurrió la muerte de mi sensei. Con Karin hemos decidido marcharnos de Konoha, queremos alejarnos de la aldea que tantas tristezas nos ha traído pero a la vez tantas alegrías. No te culpes, en ningún momento esto fue por culpa tuya. Espero que sean muy felices Mikoto y tú y que puedan solucionar todo el asunto con el clan Uchiha. Realmente nos cuesta dejar atrás todo, pero sabemos que es para el bien de todos. Lo único que quiero pedirte es que no nos busquen y que le cuentes a todos mis amigos y a Kakashi-sensei lo ocurrido y que esto es por desición propia.

Te quiero otousan, con cariño Naruto.

P.D: Karin me ha dicho que está embarazada, no puedo ser más feliz.

El Hokage terminó de leer la carta y luego la apretó contra su pecho. Abundantes lágrimas recorrieron su rostro mientras Mabui y Shizune lo observaban atentamente, esperando una respuesta.
Luego de unos minutos elevó su rostro para encontrarlo con el de las mujeres, vieron que aquel llanto era por felicidad y no por tristeza debido a que también esbozaba una amplia sonrisa.

-¡Voy a ser abuelo! -exclamó.

Acá termina este capítulo, un poco corto en mi opinión pero algo quedó.

ATENCIÓN: En poco se viene el final del fic, pueden faltar entre dos o un capítulo. En cualquier caso quedense atentos.

Si pueden dejen sus reviews ya que me ayuda y me corrige al escribir, así como pueden aportar ideas que con gusto puedo incorporar a la historia.

Kurashi no kona: Me alegro que te halla gustado, no te preocupes que seguiré actualizando.

Darth MC: Gracias por tu comentario, me alegro que te halla gustado. La muerte de Jiraija era algo necesario ya que él (por lo menos en este fic) era el único que conocía el Shiki Fuin aparte de Minato así como técnicas de sellado.

.12: Gracias por comentar y me pone contento que te halla gustado esta pobre historia, seguiré haciendo capítulos aunque no se si serán dos o uno los que falten para el final.