Tantas caras tantas voces a través del tiempo

¡Es un pájaro! (¡¡NO!!), ¡Es un avión! (¡¡NO!!), ¡Es Superman! (¡¡NO!! –Cri, cri, cri-) ¿Entonces quién es?... ¡ES EDWARD CULLEN! XD.

Bien ya basta de delirios sobre vampiros, hombres que vuelan, saltan o cualquier tipo de súper héroe que haga alguna ridícula acrobacia para salvar a una damisela en apuros, Aunque hablando de súper héroes…

LOS PERSONAJES SON PROPIEDAD DE STEPHENIE MEYER… LA HISTORIA CORRE POR MI CUENTA XD.

Disfruten…

Eclipse.

EDWARD POV.

Realmente estaba cansado, hoy había sido un día agotador. Me dirigí al baño para tomar una ducha caliente y así relajarme, en eso estaba cuando algo atrajo mi atención, era mi reflejo en el espejo. Mis hermanos tenían razón ahí estaba el beso… todavía podía sentir sus suaves labios sobre mi mejilla… ¡Edward, no! me reprimí mentalmente, no podía estar sintiendo esto, no ahora, no con ella…

Después de lo sucedido con Victoria no quería que volviera a ocurrir nada de ello, pero aún así, estaba volviendo a ocurrir. Esta afirmación se me hizo la peor al recordar que eran mis hijos los que corrían más riesgo, definitivamente debía bloquearme considerablemente para que nada de esto ocurriera, sólo debía de tratar. Y la mejor forma se me presentaba de la forma más oportuna y casual que hubiera podido imaginar: La Mascarada. Nunca en mi sano juicio aceptaría una idea tan loca como aquella por parte de mis hermanos y mejores amigos, pero ahora era sumamente necesario. Debía luchar contra esto que comenzaba a florecer por aquella extraña muchacha de la librería.

Dejé que el agua corriera por los músculos de mi espalda, tratando así de relajarme. Podría jurar que iba a dormir cuál bebé en su cuna, pero… ¿a quién engañaba? La noche siempre traía consigo la misma horrorosa pesadilla que trataba en vano de olvidar. Todo lo que me ocurría era culpa mía, pero los que estaban pagando por ello también eran mis dos hijos, ellos no merecían eso. De ahí que les permitiera que todo lo que quisieran lo podían tener, incluso su nana. Realmente estaba loco, Emmett ya me lo había dicho, soy un caso perdido, siempre lo fui. Por enamoradizo, por honesto, por confiado, por leal… me había ido como me había ido. La vida no es justa. Salí del baño igual de tenso que como entre, preparándome para entregarme a las manos de Morfeo, mi asesino personal. Si la gente se pregunta por qué tengo ojeras, por qué siempre estoy cansado, entonces déjenme decirles que deberían verme dormir… mejor dicho, verme pelear con mi cama, con mi almohada y despertar a las dos de la mañana empapado en sudor frío. Así eran todas las noches desde hacía tres años atrás cuando Victoria se fue, cuando ella nos abandonó por irse con otro del que se había enamorado en cuestión de segundos. Nunca más supe de ella ni me molesté en averiguarlo, para mi ella estaba muerta, pero en mis sueños su recuerdo seguía presente, tan nítido como si ella siguiera durmiendo del lado derecho de aquella cama que me aguardaba.

Me dejé caer lentamente en mi lecho de muerte como lo hacia noche tras noche, poniendo como de costumbre la alarma en el reloj que reposaba en la mesita de noche de mi lado, claro esto era inservible, ya que a las dos de la mañana ya me encontraba completamente despierto. Uno de los beneficios de esto era que podía darme el lujo de ir y observar el sueño de mis hijos, que dormían como dos ángeles en el cielo, esa era la única parte que disfrutaba como beneficio de mi infructuoso sueño.

Con estas memorias pronto empecé a sentir los párpados pesados, y así lentamente el sueño me venció…

Máscaras. Rostros ocultos tras máscaras de todos los colores y formas me sonreían de forma siniestra y algunas amigables. Todas parecían bailar al compás de una música rápida que no podía reconocer. Las luces le jugaban malas pasadas a mi vista, pues en cada rincón podía ver una melena pelirroja tan rizada y sedosa como la de ella… Trataba de alejarme de esto, pero era en vano las luces no paraban. Pronto la melodía cambió y con ella las luces, que dejaron de ser rojas para pasar a ser blancas, amarillas e incluso azules. Las máscaras se veían menos amenazadoras. Lentamente me dirigí a la barra, donde había gente tomando algo, había muchas parejas juntas, el ambiente era realmente estresante para mi gusto. Aunque el momento era pacífico sabía que después de la calma venía la tormenta, por lo que decidí prepararme para lo inevitable, aquello de lo que venia escapando desde que la luz roja brillaba en el lugar. Fue entonces cuando mi vista se posó en la persona que estaba al lado mío, esta llevaba una máscara también que sólo dejaba al descubierto unos hermosos labios rojos a lo igual que un par de mejillas coloreadas por un adorable rubor, y sus ojos… aquellos ojos marrones que penetraban, denotaban tristeza infinita, quise acercarme más a aquél ángel, pero cada vez que lo intentaba este retrocedía, alejándome.

"No te vayas" supliqué, sabía que si se iba comenzaría mi pesadilla.

"Encuéntrame…" me dijo con la más hermosa voz que jamás había escuchado, para luego desaparecer por completo.

Fue cuando en mi mano sentí algo frío… un brazalete con las letras "I. M. S."…

Pipipipipipipipipiiiiiiiiiiiiiiiii

Qué demonios…

Pipipipipipipipipiiiiiiiiiiiiiiiii

Abrí los ojos de golpe. Era la alarma de mi reloj, el cuál marcaba las… ¡seis de la mañana! Me froté los ojos incapaz de creer lo que estaba viendo. No era un sueño, era real. Había dormido. Después de tantos años… ¡Había dormido! Y lo mejor de todo era que el sueño no había sido una pesadilla, bueno había sido confuso. Me incorporé con lentitud de la cama, aún sin poder creerlo, realmente había dormido.

Bajé rumbo a la cocina, seguramente Queque, nuestra cocinera, ya se hallaba allí. Y no me equivoqué. Allí parada en medio de la cocina se hallaba una señora de unos cincuenta años, con el pelo castaño atado en un rodete, era algo regordeta, bajita y siempre tenía una sonrisa en su cara, era de ascendencia latina, lo que explicaba su tez sorprendentemente morena.

-Buenos días- le saludé aún con la voz medio pastosa.

-¡Santo Dios!- se llevó una mano al pecho- Me ha espantado usted Don Cullen- le miré serio, sabía que aborrecía sus apodos a mi persona.

-Lo siento- dije serio- me he quedado dormido…- me miró incrédula- yo tampoco me lo explico.

-¿Ha tenido usted emociones fuertes en estos días?- me preguntó.

-¿Además de lo de la nana?- ella ya sabía la historia por boca de los niños, por lo que rió ante mi pregunta irónica.

-Jefecito- me miró fijo, yo bufé mientras me sentaba en la mesa que ya tenía el desayuno preparado- Yo se que no soy quién pa' meterme ¿verdad? Pero algo me dice que esta jovencita viene a revolucionar nuestras vidas, es increíble que los niños le hayan tomado cariño tan rápido.

-Lo increíble es que usted, halla podido decir todo lo anterior en una sola bocanada de aire- la mujer rodó los ojos.

-Es imposible- murmuró mientras se alejaba rumbo a la cocina.

-¡La escuché!

-¡Aquí no se puede ni hablar!- se quejó ella, rodé los ojos.

Nuestra cocinera era un tanto exasperante de vez en cuando. Aunque amaba con todo el corazón a mis niños ella no podía hacerse cargo de ellos, ya que no contaba con la fuerza y la paciencia suficiente para poder seguir el ritmo de ellos. Por lo que no protestó cuando le expliqué que contrataría una niñera, me sorprendió que hubiera aceptado. Los niños eran un tema a parte, ya que a ellos ninguna de ellas les pareció la indicada hasta que encontraron a la tal Bella en Barnes & Noble, y como era de esperarse corrieron a contarle a Queque su hallazgo, esta estaba tan sorprendida como yo de que los niños la hubieran elegido y ella parecía no rechazar del todo la oferta. Fue hasta ayer que realmente largo el "acepto". Era una chica extraña.

Terminé mi desayuno rápido para irme a cambiar, debía pasar a recoger unas cosas al hospital, por lo que estaría de regreso en casa para cuando los niños se hubieran levantado. Hoy quería llevarles al cine a ver la nueva película de Disney que Grace tanto quería ir a ver: Thinkerbell. Tomé mi portafolio y salí en dirección a mi auto. Mi querido Volvo plateado arrancó con un suave ronroneo, sintonicé mi estación favorita y así salí de casa. La canción que pasaban era romántica… ¡Puaj! Las canciones d hoy en día eran realmente malas en esos temas. Pero aún así…

Me muero por abrazarte, y que me abraces tan fuerte. Me muero por entregarte, y que me beses cuando despierte acomodado en tu pecho. Hasta que el Sol aparezca, me voy perdiendo en tu aroma…

No me había percatado de que en el auto parecía haber un perfume que parecía flotar en el aire, no era del todo fuerte pero aún así se percibía. Era algo floral como fresias y lavanda, resultaba más fuerte de mi lado derecho, es decir, del lado del asiento de copiloto. Realmente era una fragancia exquisita.

Llegué al Hospital en tiempo récord. En mi consultorio ya me esperaba Irina, la enfermera que se encargaba de ayudarme con mis pacientes. Tenía treinta años, era rubia y de unos ojos azules que lograban que la mayoría de mis pacientes cayera rendido ante sus súplicas, en especial los hombres.

-Buenos días- le saludé.

-Doctor Cullen- me hizo un gesto con la cabeza y con una cálida sonrisa en el rostro.

-¿Alguna novedad?- quise saber.

-Ninguna, sólo la de la semana…- me informó ella- al parecer la nueva doctora llega en uno de estos días.

-Nada de que preocuparse- le dije mientras examinaba los papeles que descansaban en mi escritorio-. No hay competencia- le aseguré.

-Como diga- murmuró más para sí-. Por otro lado su padre desea verle- me dijo.

-¿Ya llegó?

-Esta en su consultorio- asentí.

-Por cierto ¿cómo sigue Laurent?- el esposo de Irina había estado enfermo la semana pasada, nada grave, pero aún así la pobre estaba de cabeza, ya que tenía que cuidar a su hija Kate de tres años.

-Ya mejor- me sonrió ella.

-Me alegro. Bien, ¿es todo?- le pregunté señalando los expedientes que había revisado, ella asintió- Entonces iré a ver que quiere el Jefe- bromee, ella me miró confundida- ¿Qué? ¿No puedo bromear un poco?

-No es típico de usted…- me respondió con aire de sospecha.

-Oh- fue todo lo que pude decir, estaba de buen humor, seguramente se debía a que había podido pegar el ojo después de casi tres años.

Tomé el elevador para ir al tercer piso donde se hallaba el consultorio de papá. Iba tan absorto en mis pensamientos que no me di cuenta y choqué contra algo, mejor dicho, alguien.

-Lo siento- me disculpé ayudando a levantar a la mujer a la que había atropellado.

-No hay problema- me sonrió, era simplemente hermosa, su sonrisa era cálida y dejaba al descubierto sus blancos dientes, su piel era algo pálida pero resaltaba con el color de sus ojos grises y su pelo cobrizo que caía sobre sus hombros- Iba distraído- observó.

-Eso creo- suspiré- ¿Esta bien?

-Perfectamente…

-Cullen. Edward Cullen- me presenté.

-Al fin nos conocemos Doctor Cullen- le miré confundido- soy la Doctora Tanya D'Enali- se presentó.

Ella era la doctora a la que todos estaban esperando con miedo e impaciencia, la que amenazaba con robarme el puesto según Irina. Pero así a la vista parecía una persona amable, no me preocupaba lo que pudiera decir mi enfermera.

-Un gusto- le dije estrechándole la mano.

-¡Eddie!- me sobresaltó la voz atronadora de mi hermano.

-Emmett- el susodicho se acercó a donde nosotros estábamos.

-¿No me vas a presentar?- rodé los ojos.

-Tanya, él es mi hermano Emmett. Emmett ella es la Doctora D'Enali- les presenté.

Emmett me dirigió una sonrisa maliciosa.

-Mucho gusto preciosa- le dijo mientras besaba la mano de la doctora.

-Un placer- jugó ella con él.

-¡Uy!- exclamó mi hermano- Se que aún no nos conocemos del todo, pero…

-Emmett, ¿qué haces aquí?- le interrumpí.

Sabía las intenciones de mi hermano, cada vez que hablaba así con una mujer delante de mí comenzaba su plan: "Buscarle novia a Eddie", que había hecho en un complot con Jasper. Por lo que cada vez que una mujer guapa se acercaba a mi y estos andaban presentes intentaban por todos los medios de que la invitara a salir, en más de una ocasión esto me trajo problemas, la más memorable fue la vez que estaban haciendo un reportaje para la televisión sobre las diferencias de la serie "Grey's Anatomy" con la vida real en un hospital y a Jasper se le ocurrió decirle a la entrevistadora Rita Steeler, que aún trabaja en la ABC y es reportera para la revista People, que hablara conmigo, el doctor más cotizado del Hospital y que además le agregó en suma confidencia que era soltero. A partir de ello mi cara se hizo famosa en las revistas y no precisamente por ser un buen doctor… aún seguía molesto con Jasper por ello. Ya se imaginarán cómo le fue cuando aquella revista cayó en mis manos con el título Lo que ellas quieren, fue hallado en Chicago y una fotografía mía debajo de este.

-Jasper se fue a encontrar con su hermana- me explicó- por lo que decidí hacerle una visita a papá y de paso saludar a mi hermano favorito- me sonrió.

-Bueno…- interrumpió Tanya- yo me tengo que ir, un paciente me espera- nos despedimos.

-Wow- murmuró Emmett- la doctorcita si que esta buena…

-Si la quieres es tuya- le dije.

-Hace buena pareja contigo- dijo abruptamente, bufé, había acertado con mis cavilaciones, a veces sentía como si pudiera leerle la mente a los que me rodeaban…

-Ni en tus sueños- le advertí-. Si me permites voy a ver a papá.

Emmett hizo caso omiso a mi sentencia, por lo que me siguió cual perrito faldero a ver a papá. Iba a ser un día estresante, debí de darme cuenta en cuanto dormí.

BELLA POV.

El día estaba soleado, era agradable, más ahora en vacaciones. Era una lástima que no ayudara a mi estado de ánimo, me encontraba sumamente nerviosa, sabía que era debido a las mil y un cosas que hoy debía de hacer. En primer lugar debía renunciar a Barnes & Noble, segundo hablarle a mamá para contarle las buenas nuevas, tercero llamar a papá y cuarto empezar a empacar, esto último no iba a ser difícil contando con las habilidades de Alice a la hora de hacer maletas, ella era toda una experta.

-Tierra llamando a Bella- rió Jessica a mi lado, sacándome de mis pensamientos.

-¡Oh, lo siento!- sentí mis mejillas arder- ¿qué me decías?

Hoy Jessica, mi compañera de trabajo, y yo estabamos encargadas de acomodar los nuevos libros que habían recibido de las editoriales.

-Te decía que tal vez hoy iré a preguntarle a Mike para salir el viernes.

-Oh…

-Bella, estas muy ausente- observó ella- ¿te encuentras bien?

-Eso creo- suspiré- es que… los voy a extrañar- admití.

-Entonces es cierto lo que decía McCatle el otro día- en el rostro de Jessica se dibujó una sonrisa triste, aunque esto no le llegó a los ojos, pero no me importó aún así extrañaría sus cotilleos con Lauren.

-Si, es cierto- no tenía porque ocultarlo.

-¿De qué vas a trabajar?- quiso saber ella.

Me mordí la lengua, no le había dicho a nadie el tema de ser niñera sobre todo porque McCatle ya lo sabía y había sido su pequeña plática la que me había animado a aceptar del todo el puesto, pues le consideraba como una segunda madre desde que la había conocido.

-De…

-Aquí están hermosuras- me interrumpió para mi alivio Mike, Jessica se puso colorada.

-¿Qué se te ofrece Newton?- pregunté al chico que me sonrió.

-McCatle te busca- informó- pero antes quería saber si quisieran ir a comer…- me miró suplicante, rodé los ojos este chico no iba a parar, por lo menos me libraba de él al trabajar con los Cullen.

-No puedo, quedé con Alice- informé, era cierto había quedado con mi amiga salir a comer, pues quería hablar sobre la mascarada, un tema que me asustaba.

¿Por qué me asustaba? Por dos razones. La primera era porque no se me da muy bien el baile, tiendo a tropezarme a pesar de que el ritmo lo agarro de vez en cuando, y segundo porque ayer soñé algo muy extraño sobre un enmascarado. Si ya tenía que soportar las bromas de Alice sobre el Doctor Cullen ahora tenía que soportarla más, ya le había hasta puesto un apodo al tipo de mis sueños: El Fantasma de la Ópera… Mi amiga si que tenía imaginación.

-¿Te dijo McCatle para qué quiere verme?- Mike negó con la cabeza.

-Sólo dijo que quería verte.

-Bien, ahora vuelvo- le dije a Jessica mientras le guiñaba un ojo provocando que se sonrojara más de lo que ya estaba.

Caminé entre los estantes hasta llegar a la oficina de McCatle. Seguramente quería hablar sobre el trabajo que había aceptado. Toqué a la puerta.

-Adelante- entré tímidamente- Siéntate querida- me señaló la silla frente a su escritorio- yo la obedecí-. Quisiera hablar contigo sobre los detalles de tu ida- la miré confusa- Bella siempre serás bienvenida de regreso si ocurre algún contratiempo, que no creo que suceda, sabes que puedes contar conmigo para lo que quieras- asentí, me emocionaba mucho escuchar aquellas palabras de boca de mi jefa.

-Lo sé- le dije, una lágrima rodó por mi mejilla.

-No llores niña- me reprimió- Se que en ese lugar vas a estar bien, pero sabes que ante cualquier cosa puedes recurrir a mi- asentí- lo que sea. Ahora dime… ¿Es tan guapo cómo le pintan?- me reí de inmediato.

McCatle siempre era impredecible, por eso le había tomado cariño. La iba a extrañar muchísimo ahora que iba a estar dedicada a tiempo completo a cierto par de angelitos…

-Al fin llegas- Alice se veía molesta.

-Lo siento, sabes que estoy a cien con lo de mi salida de Barnes…- me disculpé.

Era viernes y había salido más tarde que de costumbre de la librería, eso se debía a que estaba tratando de mantener el terreno a flote si me iba quería irme bien y no mal.

-Bien, basta de explicaciones y metete ya en la ducha que no tarda en llegar Rosalie- mi corazón se me fue a los pies…

¡La Mascarada! Lo había olvidado… Hoy era el día en que debía preocuparme y lo había olvidado todo por culpa de mi gran sentimentalismo.

-¡Bella!- me gritó Alice empujándome en el baño que para mi sorpresa ya tenía el agua corriendo.

Alice salió como bólido dejándome sola con mis cavilaciones. Me metí en la ducha, a pesar de que el agua era caliente mis manos y pies estaban helados de los nervios que tenía encima, y no era para menos pues iba a conocer a una súper modelo e iba a ir a la inauguración de un club donde todos debíamos usar máscaras… Esto iba a ser el infierno.

ROSALIE POV.

Iba a llegar tarde sino me apuraba, pero es que me había tardado horas arreglando con mi hermano lo de las entradas del club, pues él había invitado a sus dos mejores amigos, a los cuales quería como hermanos. Por fin los iba a conocer y eso me ponía feliz. Por otro lado estaba el hecho en que quería presentarle a estas dos chicas, Alice y Bella aunque a la última no la conociera en persona sabía que me iba a caer muy bien.

Me subí en mi amado BMW, descapotable de color rojo sangre, y manejé hasta el departamento de Alice que quedaba a media hora de camino, era una suerte que hubiera aceptado mudarse cerca ahora que iba a ser mi asistente de imagen. No podía ir y venir por toda la ciudad y que no me reconocieran en el acto. Hoy iba a ser una noche llena de sorpresas, lo presentía o a lo mejor era que pasar los últimos días en compañía de mi hermano me hacía sentir que las cosas iban a ser sorprendentes.

Llegué al departamento de Alice con la hora justa.

-¡Rose!- me saludó la susodicha con una alegría inmensa, realmente adoraba a esta pequeña, era sorprendente como se había ganado mi confianza si a penas la conocía.

-Alice- le devolví el saludo.

-Entra- me dijo mientras me guiaba dentro del departamento.

Debo de admitir que era un departamento muy lindo, cálido para que vivieran en él tres chicas como me había comentado Alice que hay vivían ella y sus dos mejores amigas.

-Bella acaba de llegar- me informó- Por lo que tenemos tiempo para arreglarte- me guiñó un ojo.

Juntas habíamos ideado un plan para que su amiga luciera espectacular esa noche, pues a mi gusto me había parecido tímida cuando le escuché por teléfono, por ello había acordado con Alice para ayudarle, pues me había comentado que nunca salía y volaba a todos sus pretendientes. Bella Swan no sabe lo que le espera esta noche. Por lo que me llamo Rosalie Hale que esta chica hoy va a ser confundida con una súper modelo.

JASPER POV.

Edward estaba nervioso, no podía reprochárselo, pues era la primera vez que se separaba de sus hijos por salir a divertirse con nosotros. Pero aún así me alegraba que hubiera aceptado. Los últimos dos días habían sido catastróficos para Emmett con él, incluso me había comentado que no le había llamado la atención la nueva doctora con la que trabajaría que según Emmett estaba buenísima. Ese asunto pronto se resolvería si no es que esta noche mi amigo no consigue algo. No me gusta verle solo y menos que sus hijos crezcan sin una madre al lado, a pesar de que la idea de la nana no era mala a mi parecer ellos necesitaban una madre.

Me detuve un minuto en la entrada de la casa de los papás de mis amigos, seguramente Emmett ya estaba ahí con Edward y sus hijos. Esta noche por fin les presentaría a mi hermana y eso me ponía un poco de los nervios, aunque sabía que ella me presentaría a las suyas como habíamos hablado estos dos días. Me encantaba la idea de que mi hermana ya tuviera amigas, ya que desde que éramos chicos ella era la clase de chica intimidante, nunca había visto a mi hermana con alguien que le hiciera feliz, por lo que me consideraba un poco protector sobre ese tema con ella. Esta noche no iba a ser la excepción.

-¡Jasper!- me saludó una sonriente Esme.

-Señora Cullen- le salude besándole la mano, juraría que sentí a Esme ruborizarse.

-Jasper- me reprendió, sabía que no le gustaba que le dijera señora, rodé los ojos.

-Esta bien… Esme- ella sonrió.

-Pasa Jasper querido, te esperan en la sala- entré.

La casa era antigua pero bastante modernizada, toda la decoración la había hecho la madre de mis amigos, a la que consideraba como una madre propia desde que mis padres habían muerto en aquél accidente de tránsito hacía años atrás. Al conocer a Esme Cullen supe que sería una madre sustituta que me apoyaría como si fuera uno de sus hijos, la verdad mis amigos eran bastante afortunados.

-¡Jazz!- Emmett me abrazó fuertemente.

-Emmett… suéltame…- los niños reían a todo pulmón- no puedo… respirar- Emmett me soltó.

-Sabes que te quiero- puse cara de asco.

-¡Emmett!- él tonto de mi amigo rió- ¡Eres un pesado!

-Yo también te quiero- rió a la par de mis "sobrinitos"

-Hola chicos- los saludé.

-Hola tío Jazz- me saludaron a coro.

-Edward- le saludé a mi amigo, podía sentir su nerviosismo al estar sólo a un paso de distancia de él- ¡Relájate!- me reí.

-Lo siento… es que…

-Papi vamos a estar bien- se enojó Grace, esta niña era directa, eso era lo que me gustaba de esta pequeña iba de frente y sin rodeos una Cullen por excelencia.

-Abu Esme y Abu Carlisle nos van a cuidar- añadió Lorcan como si eso zanjara la cuestión, no pude evitar reírme ante la cara de sorpresa de mi "hermano", sus hijos eran tremendos.

-Lo sé… pero…

-Nada de peros- le corté- aquí les traigo sus máscaras- Emmett sonrió de forma perversa.

Las habíamos escogido entre él y yo, de ahí que él ya llevara encima un traje rojo con camisa negra: iba de diablo. Yo por mi parte me había conformado con una máscara simple de color negro a juego con mi traje negro y camisa igualmente negra, Emmett había bromeado sobre que iría de Robin… En cuanto a Edward, la idea surgió por su pasión por el piano. ¿Adivinaron ya de cuál máscara se trata? Exacto. Edward iba del Fantasma de la Ópera, aunque he de admitir que la máscara va de color dorado pues no encontré blanca, le quedaría bastante bien con su traje clásico negro y camisa blanca con moño negro que había sido obligado a usar por la ayuda de Queque. La cocinera de Edward estaba al tanto de nuestro plan y era más que nuestra aliada al respecto. Los niños a su vez eran un caso a parte, ellos parecían intuir todo y eso ayudaba. Hoy sería una noche decisiva para mi amigo de eso estaba seguro.

Le entregué a cada uno su máscara, Emmett estaba fascinado.

-Papi pareces Eric…- señaló Grace.

-¿Sabes quién es el Fantasma de la Ópera?- le pregunté sorprendido.

-Te sorprenderías de lo que no sabe- me respondió Edward.

-Cuando seas grande serás una chica muy inteligente…- le dije, ella rió.

-Tú en cambio debes imponer el desorden- le sentenció Emmett a Lorcan que le miró divertido- ¿sabes a qué me refiero verdad?- el niño negó con la cabeza- pues bien, consiste en llevar a todas…

-Emmett será mejor que nos vayamos- le cortó Edward a tiempo, Esme rió ante las ocurrencias de su hijo mayor.

Hay veces en las que me pregunto si Edward no será el mayor y Emmett el menor, son tan distintos que si no los conociera podría jurar incluso que Edward era un tipo chapado a la antigua (a veces de broma le digo que tiene 107 años en vez de 24) y Emmett el tipo moderno del momento, tal vez se deba a las profesiones de ambos o a las vueltas de la vida… Lo que si sé es que ellos son como dos hermanos para mí.

-Rosalie ya me dio las entradas- anuncié sacando tres papelitos rectangulares blancos- Así que…

-¡Tiempo de caza!- dijo emocionado Emmett, Esme y yo reímos ante los ojos de frustración de Edward.

He de admitir que se veía bastante extraño con la máscara encima. A diferencia de Emmett que realmente parecía un diablo… Yo ni me imagino como me veré.

-Iremos en mi auto- dijo Edward- ya que no voy a beber- Emmett hizo una mueca- y por lo tanto conduciré yo.

Luego de despedirnos de Esme y de los niños y que Edward se relajara un rato partimos en dirección al club, en cuya entrada resaltaba la palabra Eclipse resaltada con letras antiguas de color dorado en un fondo negro.

EMMETT POV.

Edward tendría que relajarse un poco, hicimos fila para entrar y mientras lo hacíamos me percaté de que el lugar estaba lleno de hermosas damiselas que pedían a gritos por su príncipe azul… Emmett te toca pensé feliz Hay suficientes para ti y para tus hermanos. Esta noche iba a ser inolvidable.

-Boletos- pidió un chico enmascarado que parecía un bufón de la Edad Media.

-Aquí tiene- le dio Jasper al chico.

-En quince minutos se abre el lugar- se disculpó el chico- es que habrá una pequeña animación para la abertura del lugar- explicó sonriente.

-Genial- murmuró Edward irritado- podía haberme quedado más tiempo con Lorcan y Grace…

-No hay problema- le dijimos al chico a la par Jazz y yo.

El chico siguió pidiendo las entradas.

-Edward cálmate- le dijo Jasper- me estas poniendo de los nervios.

-¡No es mi culpa que percibas las sensaciones que emano!- exclamó enfadado mi hermano, realmente parecía el Fantasma de la Ópera así enfadado, me felicité a mí mismo por la elección de la máscara, si hubiera sido por Jasper, Edward habría llevado una máscara tipo la de la película El Hombre de la Máscara de Hierro pero luego de observar bien en la tienda y recordar la pasión siniestra de mi hermanito por su querido piano… decidimos que el Fantasma de la Ópera le iría mejor, si señor.

-Me estoy calando hasta los huesos- escuché quejarse a una chica delante nuestro, iba con un vestido rosa bastante lindo, me recordaba al que la chica de Harry Potter había usado en la película en donde salía el actor que se parecía a mi hermanito.

Me reí mentalmente de sólo recordar como le molestaba que hiciéramos la comparación con él y ese actor.

-Déjate de quejar Tanya- le dijo la chica de al lado que iba de color verde loro.

-Como si pudiera Carmen- dijo la otra molesta, su cabello cobrizo brillaba bajo la luz del cartel del club- Si Eleazar me hubiera dicho que esto iba a pasar…

-No sabía que iba a pasar- se quejó la chica que respondía al nombre de Carmen.

Las dos chicas se parecían un poco a pesar de llevar máscaras encima que cubrieran sus rostros, la diferencia radicaba en el color de pelo… una era pelirroja y la otra lo tenía cobrizo.

-¡Sean bienvenidos a Eclipse!- anunció una voz en la entrada.

Todos aplaudimos, bueno casi todos, Edward se limitó a bufar. Iba a ser una noche larga… muy larga.

Lamento haber tardado tanto, es que no tuve mucho tiempo, estuve disfrutando lo último que me quedaban de vacaciones, pues tuve dos semanas extras debido a que mi curso se fue de viaje de Egresados a Bariloche, yo por motivos varios no hice el viaje, lo que me facilitaba el hecho de ponerme a escribir, ahora… todo regresó a la normalidad, por lo que les pido paciencia con las dos historias, esta ya la tenía avanzada, en cambio la de Dos Corazones, Un Destino va más lenta debido a que no sé como ensamblar las ideas en la historia, pronto lo lograré porque ya me hice el esquema XD.

Mil gracias por los reviews. Si no los contesto en este capítulo es porque no tengo nada de tiempo realmente. Ya saben que me encantan, les doy las gracias y las votaciones sobre la primera pareja a formar ya están cerradas XD. No digo quién ganó, es sorpresa y sé que les va a encantar.

Yo me despido de ustedes y recuerden que me hacen feliz cuando le dan al GO!

XOXOX

Aye436.

PD: A las que viven en Argentina, me encanta saber que no soy la única loca por aquí XD. ¡Hagámonos notar!