Tantas caras tantas voces a través del tiempo
Mil gracias por los reviews!! Algunos ya los he ido contestando, a los anónimos les doy las gracias, chicos son lo máximo. Para quiénes preguntaron (varios) cumplí 18 años… (El jueves, es decir, mi último día de 17, con mi hermana nos la pasamos bromeando diciendo: Queque: ¿Cuántos años tienes?- Aye: 17- Queque: ¿Desde hace cuánto tienes 17?- Aye: (con voz siniestra) bastante- y aquí empezaban las risas de las dos XD). Me la pasé genial, rompí la dieta como es de esperarse y ahora me toca una semana intensa de agua y dieta a full… jaja.
Por cierto felicidades a todos los cumpleañeros de esta semana, que la pasen muy lindo tal y como lo hice yo.
Y antes de que llegue la otra parte… ¿QUÉ LES PARECIO EL TRAILER DE TWILIGHT? ¡¡NO AGUANTO MÁS QUIERO VER LA PELI!! Dios mío cada vez que oigo a Edward diciendo "¿Qué tal si soy el chico malo?" o "Eres mi vida ahora", hace que comience a hiperventilar a lo igual cuando él dice: "Dilo en voz alta, dilo" y Bells responde: "VAMPIRO", me mata la parte en la que a Bella se le cae la manzana y él la atrapa haciendo realidad la portada de nuestro querido libro, la música es imperdible (ya me bajé DECODE y créanme la hago sonar todo el tiempo) los colores nítidos (no oscuros como Harry y en su lugar prevalece el azul jaja), los paisajes… (Maldito Alfa Films por atrasar la peli en Argentina). Les cuento también que el Miércoles recibí mi regalazo: AMANECER, me sorprende a cada página, es gracioso y me esta encantando, obviamente leí spoilers, pero nunca pensé que fuera tan bello el libro, es genial, lo único que sí es que en donde compré el libro no había nadie, estaba desierto, lo cual me hizo sentir… extraña ya que hasta el dependiente me miró raro cuando le dije "Vengo por mi copia de Amanecer" con una sonrisa tonta en los labios y los nervios de punta XD.
Bueno basta de hablar de mí recuerden que las imágenes estan en mi profile, vamos a lo que vinimos y chau. Obviamente aclarando que:
TODOS LOS PERSONAJES DE TWILIGHT© SON PROPIEDAD DE STEPHENIE MEYER, EXEPTO ALGUNOS… LA IDEA ES PURA Y EXCLUSIVAMENTE PRODUCTO DE IDEAS LOCAS DE SU SERVIDORA.
Disfruten…
Pastel de Incidentes.
BELLA POV.
De acuerdo alguien pellízqueme. El lugar era asombrosamente…
-¡Es enorme!- murmuré más para mí, pero Edward debió escucharme pues oí una débil risita proveniente de mi lado izquierdo.
La casa de los Cullen quedaba en los suburbios de Chicago, alejada de la tumultuosa ciudad, llena de ruido a la que yo estaba acostumbrada, meramente el lugar me parecía un refugio o uno de esos castillos escondidos en un bosque, pues el jardín delantero cubría la mayor parte de la vista de la misma. Edward estacionó el auto en el enorme porche de la casa, si he dicho que el Volvo de este hombre era ostentoso me retracto, el Volvo es el más decente al lado del Aston Martin y de otros autos más que ahí había que eran por lo menos cinco más, entre ellos una camioneta roja que acaparó toda mi atención, era bellísima.
-¿Son todos suyos?- quise saber aún sorprendida.
-Digamos que si- respondió él- recuerda lo que dijimos sobre tutearnos- añadió e inmediatamente sentí mis mejillas arder.
-¿Qué es tutar?- preguntó Lorcan mientras abría la puerta de atrás para salir del auto, no pude evitar reírme ante su vocabulario.
Lorcan me miraba expectante, por lo que me incliné a su altura, una vez que salí del auto, para responderle su pregunta.
-Tutear- le dije- es tratar al otro de "tú" y no de "usted" como lo hice recién con su papá.
-¡Ah!- exclamó el niño, sus ojos verdes me miraron con intensidad, se le notaba feliz lo cuál hizo que una sonrisa surcara mi rostro.
-¡Jefecito, ya llegó usted!- oí que una mujer exclamaba por detrás de nosotros, escuché como Edward bufaba y murmuraba algo que no logré entender, rápidamente me incorporé para ver de quién se trataba- ¡Por las tartas de chocolate!- exclamó la mujer en cuanto me vio, era algo bajita y regordeta de pelo castaño que le llegaba por los hombros y de tez morena, no debía pasar los cuarenta y tantos o más, su acento me indicó que era latina, sino me equivocaba mexicana.
-Queque te presento a Bella- dijo Grace feliz, la mujer me miró con curiosidad, para luego tenderme la mano a forma de saludo.
-¿Queque?- pregunté divertida, ella asintió sonriendo.
-Originalmente se llama Ixchel, es nuestra cocinera- explicó Edward por la mujer- ella misma se puso Queque de chica, ya te imaginarás… su madre le decía: "Di Ixchel" y ella sólo soltaba un "Que-que"- añadió con lo que la mujer rodó los ojos causando la risa de mi nuevo jefe.
-Ya va a ver no se salva de esta jefecito- dijo Queque poniendo énfasis en la última palabra, Edward se tornó serio de nuevo- ¡Eres tal cómo te imaginaba!- me dijo alegre la mujer- Bueno, nunca te imaginé tan bonita,- sentí mis mejillas arder, no estaba acostumbrada a los halagos, nunca lo haría- pero ellos- dijo señalando a los gemelos- me dieron todo detalle sobre ti, así que ya te tomé cariño, quién ocupa el corazón de este par ocupa el mío- no pude evitar sonreírle tímidamente, era una señora agradable.
Queque nos ayudó a meter mis cosas en la casa, sólo debo reiterar si por afuera era maravillosa por dentro era… exquisitamente asombrosa. Realmente me sentía cual princesa en un cuento de hadas, la puerta principal daba a unas escaleras paralelas de mármol blanco, el piso me hacía recordar a un tablero de ajedrez con los mosaicos blancos y negros. Los niños subieron corriendo por las escaleras esperando a por nosotros. Doblamos en una entrada a la derecha, ahí había una pequeña salita con una televisión plasma en el medio, los sillones eran de color rojo lo cuál hacía que resaltara la decoración debido a que las paredes eran blancas, le daba un toque de luminosidad inigualable. La salita estaba rodeada de puertas, las conté rápido, eran por lo menos siete puertas distintas, me detuve a esperar lo que vendría a continuación.
-La primera habitación a tu derecha, es la de Lorcan- me dijo Edward entendiendo por qué me había detenido, Queque sin embargo siguió su ruta a la recámara que se hallaba en el centro- Al lado está el baño que comparten él y Grace, cuya habitación es la siguiente- asentí.
-¿Podemos mostrárselas?- preguntaron a coro los niños.
-Dejen que desempaque primero- les dijo Edward, ellos sonrieron por lo que deje escapar una risita, eran tan tiernos…- Las siguientes tres habitaciones son mi cuarto, el baño y tu cuarto, que es en el que ha entrado Queque…
-Y que esta listo para ser usado- dijo la aludida saliendo del mismo con una gran sonrisa.
-Adelante- me animó Edward.
Avancé con cautela al centro de la habitación para entrar por la puerta por donde había salido Queque. Me quedé sin habla, la habitación era preciosa me hacía recordar a la de la película de "El Diario de la Princesa 2" sólo que sin el shopping de por medio, en su lugar había un gran closet en el que estoy segura que sobrará espacio. La cama era enorme, se veía cómoda y suave. Sin siquiera pensar en lo que había a mí alrededor tiré mi maleta en un costado y brinqué en la cama cerrando los ojos y disfrutando de su suavidad, me sentía como una niña.
-¡Acabo de hacer la cama!- se quejó Queque, con lo que abrí los ojos avergonzada, en la puerta detrás de Queque se hallaba un Edward riendo a costilla tendida, mientras sus hijos me seguían y se echaban conmigo.
-¿Te gusta?- quiso saber Grace mientras la ayudaba a acomodarse.
-Si- respondí haciendo caso omiso al bufido de Queque y a la risa ahogada de Edward.
-Esta era la habitación de Bu-Bu Esme- me explicó Lorcan, miré a Queque confundida.
-La mamá del loco que esta detrás de mí- se volteó a verlo, él se recompuso enseguida realmente tiene problemas de personalidad múltiple- Al que por cierto no he visto reír en los últimos diez años como lo ha hecho hoy y tan seguido, algo debe de haber en el ambiente- dicho esto se volteó a verme y me guiñó de forma disimulada un ojo, provocando que se me formara un nudo en el estómago y mis manos sudaran.
Edward depositó la caja que llevaba en la silla del tocador. De inmediato me levanté, los niños me imitaron.
-Aquél es tu baño- me dijo Queque con una sonrisa extraña en el rostro y señalando la puerta contigua al tocador, por alguna extraña razón Edward se sonrojó y frunció el ceño- Asegúrate de tocar antes, aunque aquí el jefecito toma sus duchas en la noche…
De pronto lo comprendí… ¡Iba a compartir baño con él! De acuerdo, no es nada del otro mundo, pero… era una situación incómoda y… ¿Por qué mi corazón late a mil? ¿A caso mi cuerpo juega en mi contra? Ya lo creo, podía sentir mis mejillas ardiendo y estoy segura de que el calor que emanaban se podía percibir a mil kilómetros a la redonda.
-¿Qué es esto?- preguntó Lorcan sacando de una de las cajas uno de mis adornos favoritos, suspiré aliviada por el cambio de tema.
BEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEB
La semana pasó volando, me estaba acostumbrando a la idea de vivir en una súper mansión, los niños realmente eran agradables, Edward por su parte era un poco frío, pero de vez en cuando se bajaba de esa muralla que se había formado y se unía a nuestras bromas. Pronto aprendí lo necesario y ya no me perdía en las habitaciones, la casa era enorme por lo que era fácil perderse. Recuerdo que al segundo día de mi llegada los niños me mostraron su salón de juegos (debo de decir que parece una guardería), salí un momento a contestar la llamada de una frenética Alice que por alguna extraña razón comenzaba a lanzarme bromas o insinuaciones acerca de mi nuevo jefe, logrando que me ruborizara, en esas estaba cuando al querer regresar a la habitación terminé en una sala de cine… Si, la casa tenía una sala de cine incluida, debo decir que en mi vida he visto algo igual.
Pronto me acoplé al hecho de despertarme en las mañanas sin recibir mi ración de café al estilo Brandon, era una cosa que extrañaba en su lugar era recibida por una Queque sonriente. Queque a pesar de ser la cocinera de los Cullen tenía su propia familia, por ello no podía cuidar a Lorcan y Grace por las tardes, ella se iba luego de haber dejado preparada la comida, su esposo "Tuni", quién era el paisajista de los jardines de los Cullen (también de los padres de Edward), pasaba por ella alrededor de las once. Nunca se me estaba permitido tocar la cocina mientras ella estaba en la casa, era un tanto posesiva en cuanto a la cocina se trataba. Más sin embargo aquél martes tenía planeado algo distinto, en cuanto ella se fuera les enseñaría a los niños a preparar el Pastel de la Alegría, un pastel de chocolate que me encantaba y estaba segura de que a ellos también.
Durante esa semana sólo me acomodé al lugar, ya que no era tan ruidoso como el departamento que tenía en la ciudad. Por lo que no salimos a ningún lado, Edward se dedico a detallarme los lugares donde se hallaban los botiquines de emergencia, los números telefónicos a los que debía recurrir en caso de que sucediera algo e incluso me mencionó que Lorcan era alérgico a los gatos.
RIIIIIIIIIIIIIIIIING. RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING.
Mierda, ¿no puedo dormir un rato más? ¡Estoy muerta!
RIIIIIIIIIIIIIIIIING. RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING.
Luchando con mi cansancio, debido a que ayer los niños y yo habíamos pasado la noche viendo películas en el mini-cine, me levanté de la cama. Sin ánimos de cambiarme el pijama primero entré en el baño para lavarme la cara con agua fría.
EDWARD POV.
Algo extraño estaba ocurriéndome, me sentía en paz, ya no estaba solo. Era una sensación de alivio que a pesar de ser exquisita no duraba del todo, una vez la palabra "nana" cruzaba por mi mente lo arruinaba todo. Bella era un encanto con mis hijos, se veían felices juntos, me dolía el hecho de saber que se iban a encariñar demasiado y cuando ella les dejara les dolería en el alma, Jasper tenía razón era un egoísta.
Ni mi hermanote ni mi amigo hicieron acto de presencia durante toda la semana en donde le estuve explicando a Bella lo que debía de hacer en caso de emergencia. Emmett y Jasper se limitaban a llamarme por teléfono a cierta hora de la noche, precisamente a la hora en que Bella bañaba a los niños para que se prepararan para dormir. El que estaba más contento con la idea de que Bella viviera aquí era Emmett, pero debo decir que no era porque le agradara, sino porque su mente cochambrosa intentaba hacer lo de siempre: buscarme una pareja. Lamentaba infinitamente haberles contado el sueño de la semana anterior y que después ELLA resultara la dichosa mujer de aquellos. Era frustrante, por ello decidía mantenerme un poco alejado, no sabía que había ocurrido aquella noche, pero en realidad me asustaba y bastante.
RIIIIIIIIIIIIIIIIIING. RIIIIIIIIIIIIIIIIIING.
Nunca me acostumbraré. Ya llevaba más de una semana entera durmiendo cuál bebé en su cuna y no me adaptaba a la idea de despertarme por el sonido del reloj.
Como pude me levanté, corrí las cortinas para que entrara la luz del amanecer e inundara mi habitación. Ese día debía volver al trabajo. Ya tenía programada una cirugía para dentro de dos horas. Me dirigí al baño para poder lavarme la cara. El mundo casi se me cae encima cuando vi que estaba ocupado, Bella se hallaba reclinada sobre uno de los lavabos echándose agua en la cara, gracias a Dios tenía los ojos cerrados y no me vio. Rápidamente cerré la puerta haciendo el menor ruido posible.
Mi corazón latía a mil por hora, la vista de Bella me había dejado en algo parecido al estado de shock. Rememoré en mi mente lo bien que se veía en ese camisón de seda azul que dejaba ver su hermosa piel pálida. El azul le sentaba exquisito, si antes era mi favorito ahora lo era más… Momento. ¡No puedo pensar de esa forma! ¡Es la nana de mis hijos! Suspiré, me estaba haciendo mal hablar tan seguido con Emmett.
Me apresuré a vestirme con mi traje negro con una camisa azul y a hacer mi cama, no quería llegar tarde al Hospital, nunca se sabía que emergencia podía ocurrir de un segundo a otro. Intenté en vano que mi cabello estuviera presentables, desde siempre era un desorden pero no me hacía gracia la idea de rapármelo o algo parecido.
Bajé a toda prisa las escaleras para llegar como bólido a la cocina donde ya se encontraba Queque haciendo pan queques para Lorcan y Grace.
-Buenos días- saludó ella.
-Buenos días- le dije en respuesta, ella sonrió.
Me senté en la mesa mientras Queque me servía una taza de café bien cargado, como todas las mañanas, y mi ración de frutas. Comencé a leer el periódico que tenía a mi lado, casi me atraganto con el café cuando leí la noticia:
EMMETT CULLEN DEJA EL RUGBY PROFESIONAL.
El gran jugador de rugby Emmett Cullen ha decidido abandonar el juego profesional para dedicarse a dar clases…
-La misma cara puse yo- me dijo Queque al ver mi expresión de desconcierto.
-Pero… ¡él no dijo nada!- dije sorprendido, Queque se encogió de hombros.
Hoy invitaría debía hablar con Emmett, algo no andaba bien con él.
-Buenos días- una fragancia exquisita inundó la cocina, haciendo que todos mis temores se disiparan en ese momento.
Bella llevaba unos jeans oscuros y una playera verde de manga larga. Tenía una sonrisa sincera en el rostro a pesar de que se la veía cansada.
-Debo marcharme- dije de inmediato, ella suspiró y asintió.
-Suerte- asentí, saliendo a paso firme de la cocina hacia la puerta que daba al porche.
BELLA POV.
Queque me ayudó a despertar a los niños, no me cansaba de sorprenderme de lo mucho que el decorado de los cuartos me hacía sentirme en Disneylandía. Los baños también tenían ese toque por lo que era imposible que no me sintiera con la idea de vivir en un sueño.
-Buenos días dormilona- besé en la mejilla a Grace que lentamente abrió sus hermosos ojitos verdes.
-Bella- me sonrió para abrazarme.
-¿Cómo dormiste?- quise saber.
-Como piedra… o al menos eso dice papá que parezco mientras duermo- me reí ante el comentario.
-Bella…- Grace me soltó para verme a los ojos.
-¿Si corazón?
-¿Así se siente que tu mamá te despierte en las mañanas?- me preguntó curiosa, mi corazón latió fuertemente, a cada segundo los niños se ganaban cada pieza de él.
-No lo sé- le dije sincera- No recuerdo mucho sobre cómo mamá me despertaba- era cierto, eso había ocurrido hacía siglos.
-Se siente bien- dijo ella.
-Lo sé- le sonreí- ¿Te cuento un secretito?- ella asintió con un brillo de alegría en los ojos- Me gustaría ser tu mamá y la de Lorcan…- le aseguré.
-¿Y papá?- quiso saber ella, esa pregunta no me la esperaba por lo que tuve una reacción a ello: me sonrojé con furia.
Simplemente no podía parar de pensar en los ojos hermosos de mi nuevo jefe, de la infinita tristeza que había en ellos, sabía que en el fondo no era la clase de hombre fío que aparentaba como me lo había comprobado en la mascarada, el simple recuerdo de sus manos en mi cintura hacía un escalofrío recorriera mi espalda. Pero eso estaba mal, y lo sabía.
-Yo… no…
-Grace, corazón tu desayuno está en la salita- le informó Queque, suspiré con alivio.
BEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEB
La mañana pasó de volada, Edward llamó para ver si todo iba en orden un par de veces, él tenía varios asuntos en el Hospital por lo que llegaría a casa para la cena. Queque se fue como siempre a la misma hora, ella y su marido hacían una linda pareja, se notaba como se querían.
Comimos en silencio los deliciosos platillos que Queque había dejado, me sentía un poco inútil al no poder preparar yo la comida.
-¿Qué vamos a hacer hoy?- quiso saber Lorcan.
-Mmm…- dije mientras ponía cara pensativa y una sonrisa se asomaba en mi rostro- ¿Qué les parece si preparamos un pastel?- en seguida sus ojos se iluminaron.
-¿En serio?- Grace parecía emocionada con la idea.
-En serio, así que ahora escúchenme con atención- ellos asintieron- irán arriba y se pondrán ropa vieja que tengan, bajan de nuevo que yo ya tendré todo listo.
A los quince minutos ya estaban delante de mí cambiados en ropas que les quedaban un poco chicas, pero aún así no dejaban de verse cuales niños de revistas.
-Falta la harina- dije al darme cuenta de que era lo único que me faltaba.
-Esta en la alacena de allá arriba- señaló Grace- Queque la mantiene alejada de nosotros porque una vez Lorcan me jugó una broma con ella…
-Fue divertido, admítelo- dijo él con una sonrisa.
-No lo fue- Grace se cruzó de brazos molesta- Parecías un fantasma de verdá.
-Lo mejor fue tu cara- dijo su hermano con orgullo de sí mismo.
-Eso no esta bien- le dije seria, Grace me sonrió- Ahora bien, ¿cómo voy a alcanzar la harina?
Estaba en lo más alto de la alacena, aún no sabía como Queque había logrado llegar hasta ahí con lo pequeña que era. Poniéndome en puntillas, jalé con mis dedos el empaque. No medí muy bien con lo que logré que la bolsa se me cayera encima tirándome una buena cantidad de su contenido en la cabeza, los niños se empezaron a reír, pronto me uní a ellos. Estaba hecha un desastre, así y todo comenzamos a preparar el Pastel.
-Me encanta el chocolate- dijo Lorcan.
-A mi también- le dije con un guiño.
-A mi me gusta más el blanco- dijo Grace- pero el pastel es mejor así…- añadió sonriendo.
-Bien, concéntrense que esta es la parte que más me encanta- aseguré- es la hora de la… ¡Batidora!
Me encantaba prender esa máquina, se me hacía divertido desde que era niña, por lo que los tres nos acomodamos mejor para ver como comenzaba a batir la mezcla de ingredientes…
-No prende- dije consternada- Su padre me va a matar- murmuré.
-¡No!- chilló Lorcan.
-¿Bella?- me preguntó Grace- ¡No esta estufada!- la niña levantó el cable de la batidora.
Nos empezamos a reír por lo ridículo de la situación, realmente parecíamos tres locos en una cocina, volvía sentirme de nuevo niña.
En cuanto todo estuvo listo limpiamos la cocina y dejamos que el pastel se enfriara.
-¿Podrán quedarse viendo la tele mientras yo me quito esto del pelo?- les pregunté.
-No hay problema- me dijo Lorcan- además ahora empieza Bob Esponja.
-De acuerdo.
Les prendí el televisor de la salita de las habitaciones, para luego encaminarme a mi habitación en busca de un cambio de ropa y las toallas. Prendí el agua caliente dejándola correr un rato para que se calentara el lugar, podía escuchar la risa de los niños afuera. Me metí en la regadera dejando que el agua caliente hiciera sus milagros, al tocar mis hombros, disfruté del olor de mi champú preferido…
-¡Ahhhhh!- escuché gritar a los niños- ¡Bellaaaaaaaaa!
Mierda no sé como hice para salir del baño sin resbalarme y lograr envolverme en una toalla. Salí como bólido a la salita donde los había dejado viendo la tele. Al llegar sentí que el alma se me venía a los pies. Los niños no estaban solos.
-¡Eddie te juro que si me vas a recibir así cada vez que venga a tu casa, vengo todos los días!- sentí mis mejillas arder, me había quedado paralizada, allí delante de mí estaban Edward, Emmett y Jasper.
-Yo…- trágame tierra salí pitando al baño de nuevo.
Al cerrar la puerta tras de mí, logré escuchar la risa atronadora del hermano mayor de mi jefe… No sabía como iba a salir de ahí. Me había espantado de lo lindo al oír a los niños ahí, pero más al toparme con ellos, en especial con él…
EDWARD POV.
El día en el Hospital había sido un martirio, ya quería ir a casa, pero no sin antes haber llamado a Emmett. Cual fue mi sorpresa que mi hermanote y mi amigo me esperaban fuera del consultorio para volver conmigo a casa, Emmett se veía tranquilo y sonriente, por lo que dejé de preocuparme enseguida.
-Así que los niños están con la nana- dijo Emmett una vez dentro del auto.
-Así es- dije serio.
-Mmm… me parece que alguien sigue frustrado- rió Jasper, por primera vez le oía decir eso.
-¿Qué tienes en mente?- demandé- Por lo que puedo percibir nada bueno- ambos rieron.
-Nada Eddie, es sólo que Bella se me hizo una buena chica, eso es todo- respondió Jazz- Además Ali no para de hablarme de ella…
-¿Ali?- quise saber, de inmediato mi amigo sonrió, lo podía ver por el espejo retrovisor- ¿Son novios?
-Si- respondió orgulloso, Emmett rodó los ojos.
-Es muy divertida, tienes que conocerla un día- dijo mi amigo.
-Seguro.
Llegamos a casa rápidamente, Emmett me hizo una seña de que no hiciera ruido, ya que escuchaba a los niños en el piso de arriba y como cada vez que llegaba quería espantarlos. Me reí internamente de lo niño que podía llegar a ser mi hermano.
-¡Buuuuuuuuuu!- exclamó el gigantón al llegar a la salita donde los niños veían la tele muy entretenidos.
-¡Ahhhhh!- gritaron ellos- ¡Bellaaaaaaaaa!
Escuché como algo golpeaba en seco en el baño, la puerta se abrió en un segundo dejando salir gran parte del vapor y ante nosotros hizo acto de presencia la misma Venus…
-¡Eddie te juro que si me vas a recibir así cada vez que venga a tu casa, vengo todos los días!- en ese momento quise matar a mi hermano, Bella estaba muerta de vergüenza delante nuestro.
-Yo…- tartamudeó, para luego salir corriendo al baño cerrando la puerta con seguro.
Emmett estalló en carcajadas, yo sólo seguía con la vista fija en el lugar donde Bella había estado.
-Emmett, Jasper a mi despacho ahora- demandé.
-Pero…
-¡AHORA!
Esto se había puesto feo, Emmett debía disculparse por su actitud.
Bien ¿qué les pareció? Jaja apuesto a que están ansiosos a ver que ocurre…
Bueno yo aquí me despido gracias por los reviews, son asombrosos. Los espero en el siguiente capítulo.
Lamento llegar tarde, he estado a full, pero prometo que pronto actualizo XD.
XOXOX
Aye436
