No me canso de repetirlo: ¡¡QUIERO LA PELI!! ¡Arg! A estas alturas ya estaría mandando a mi profe de matemáticas y sus bidones de gasolina a la estúpida de Alfa Films. Pero bueno… no me animo a tanto XD. Por otro lado… ¡¡AMO AMANECER!! No puedo creer que halla gente a quién no le ha gustado, ¡Por todos los santos, es Stephenie Meyer! ¿Qué esperaban? ¿Una batalla a lo Harry Potter donde Harry con sólo obtener tres objetos vence al poderoso Voldemort? ¡Vamos! (ya saqué mi lado defensor a Meyer XD, entiendo que a muchos no les gustara el final o que no lo esperaran, pero yo antes de leer incluso los spoilers me temía que algo así iba a pasar, después de todo es una historia de amor, con algo de suspenso y sí, se parece a SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO- a los que se pregunten por qué, mándenlo en el review y yo les digo por qué se parece a la obra- tal y como nuestra autora lo dijo).
En fin, con las ansias de ver la peli y que salga Midnight Sun… jaja les dejo este capítulo recuerden que…
TWILIGHT© es propiedad de Stephenie Meyer, los derechos son reservados para Summint Entretainment (de hecho ya se puede afirmar que New Moon también lo es) y Alfaguara Juvenil. Cualquier parecido con las novelas pegajosas y cursis de la tarde o de la noche son mera coincidencia, la idea es exclusiva de la desbordada imaginación de su servidora.
Disfruten…
La Feria.
JASPER POV.
Tres… Dos… Uno…
-Emmett, Jasper a mi despacho ahora- demandó Edward, estaba tenso lo sentía y no era para menos.
-Pero…- Emmett estaba tratando de salirse por la tangente.
-¡AHORA!
Enojo, frustración, ira, más ira y… ¿vergüenza? ¡Dios Edward nunca se avergonzaba! Todo ese torrente de emociones fluía por el cuerpo de mi amigo, me sorprendía que hubiera sido capaz de contenerse y pegarle una patada en el trasero a Emmett, eso hubiera sido digno de ver.
-Vamos- le dije al tonto de Emmett que seguía estancado en su lugar, él me siguió escaleras abajo, mientras Edward mandaba a dormir a Grace y a Lorcan que habían empezado con sus incómodas interrogantes acerca de lo que quería decir Emmett con lo que dijo y el por qué Bella aún no salía.
Suspiré. Pobre Bella.
-Eres un zoquete Emmett- solté en cuanto ambos estuvimos en el despacho de Edward, el aludido se puso a jugar con el globo terráqueo que su hermano tenía al lado del escritorio.
-Pero aún así me quieren- dijo él con una sonrisita de suficiencia.
-¿Acaso estas demente?
-¿Qué hice?
-¡Emmett!- rodé los ojos- Bella seguramente no saldrá de ahí en años…
-Que sea tan frustrada como su jefe no es mi problema, ¿o me vas a negar que no esta muy buena?
-Sólo tengo ojos para Ali…
-¡Bueno Señor-Ya-Tengo-Con-Quién-Pasar-La-Noche!- exclamó él- Son tontos por no apreciar una deidad como la que…
-¡TU!- Edward entró de golpe en el despacho, ver sus ojos me hizo acordar a la frase "si las miradas matasen…" Emmett seguro sería concentrado de fantasma.
-¿Yo, qué?
-¡Tu gran… oso idiota!- Edward estaba fuera de sí.
-Relájate Eddie sólo fui sincero….
-No te golpeo porque…- Edward resopló mientras apretaba los puños a sus costados.
-Admítelo Eddiekins te gusto la chica…
Si alguna vez dije que me moría de ganas de ver a Edward ruborizado, ya lo estaba haciendo. Edward descrispó sus puños y…
-No es cierto.
-¡Ja!- Emmett elevó un puño al aire como en forma de victoria.
-Vamos amigo, eres hombre- le dije, aunque me lanzó una mirada asesina no di el brazo a torcer.
Aliar se iba a poner a brincar de la alegría cuando le contara las buenas y vergonzosas nuevas de nuestro par de tórtolas por unir.
-Además eres Doctor Eddie, ni que nunca hubieras visto la anatomía femenina en su máximo esplendor- dijo Emmett.
-Son pacientes- dijo Edward enojado y entre dientes.
-Lo que digas- Emmett hizo un movimiento con la mano- no voy a dejar de decir que si siempre que venga vamos a ser…
-Seguramente no va a haber otra vez- dijo Edward serio- lo más probable es que en cuanto se recupere del shock quiera irse.
-Apuesto cinco dólares a que se queda alegando que los niños le robaron su corazón- dije de inmediato, Emmett me miró con una sonrisa maliciosa.
-Hecho- dijo el grandote pagado de sí mismo.
-Momento- Edward volvía a estar enojado- ¿Van a apostar a su costa?
-Digamos que a probar al futuro- le dije seguro.
-¿Desde cuando tientas al futuro?- quiso saber mi amigo.
-Desde que el destino me mostró a Alice- Emmett rodó los ojos.
-Pensé que ibas a soltar algo como "desde que estamos en el secundario cuando apostábamos a ver con que chica ligábamos", sonaste a una niña Jazz- me palmeó el hombro y le lancé una mirada asesina.
-Como sea, estoy seguro de que va a salir en cualquier momento, y para ese entonces Emmett deberás disculparte y no poner las cosas más densas…- Emmett protestó- y tu Edward- el aludido suspiró- te aconsejo un baño de agua helada- Emmett rió al ver la cara de Edward.
Estaba para retratarla como un momento Kodak, abría y cerraba la boca cual pez en el agua y para colmo sus mejillas estaban de un color rojo tan competible con el de los tomates que me parecía injusto que los pobres fueran sometidos a la comparación.
BELLA POV.
Mierda, mierda y más mierda. ¿Cómo iba a salir de esto?
El agua del baño todavía corría, no me había molestado en cerrarla por lo que el vapor no me dejaba pensar con claridad, seguía sofocada por lo acontecido. ¿Por qué mierda tuve que salir corriendo? Y lo más importante de todo ¿Por qué tenían que estar ellos – en especial él – en ese lugar?
Como siempre la suerte nunca estaba de mi lado. Había nacido para el desastre, siempre propensa a los accidentes o momentos bochornosos como el que estaba viviendo justo ahora. Así estaba en mis reflexiones cuando escuché unos leves golpecitos en la puerta, la respiración se me cortó.
-¿Bella?- suspiré con alivio.
-Ahora salgo Lorcan- dije al niño que me había llamado.
Rápidamente me puse el camisón de Alice y una bata para apagar rápidamente el agua del baño y acomodar un poco el desastre que había armado. Suspiré de nuevo para ser recibida por un par de ojitos vidriosos.
-¿Qué pasa corazón?- le pregunté arrodillándome para ponerme a su altura.
-No te vayas- me dijo con la voz cortada.
-¿Quién dijo que me iba?
-¿No te vas?- preguntó esta vez Grace que había llegado donde su hermano con un rostro tan triste como el de su gemelo.
-¿Y dejarles solos?- meneé la cabeza en forma de negación, la mera idea era ridícula, si bien me sentiría un poco avergonzada delante de ciertos mayores… ¡era ridículo pensar en irme!- ¡Jamás!
-Te queremos Bella- en ese momento fui atacada por dos pares de bracitos.
Les abracé con fuerza, ya los sentía parte de mí, sabía que si me alejaba por mínimo que fuera me iba a doler cómo nunca.
-Y yo a ustedes. Bien, creo que… ¿cenaron?- dije de pronto recordando que con todo lo del pastel no habían probado bocado.
-Papá nos mandó a dormir- dijo Grace- Y eso que aún ni acaba Bob Esponja.
-Es cierto- dijo Lorcan.
-Bien, entonces vamos a cenar…- ambos me sonrieron y me tomaron de las manos.
Con cuidado para no resbalarme, como era costumbre mía, dejé que ellos bajaran primero las escaleras, no quería que sufriéramos un accidente por mi causa. Se escuchaban voces al otro lado del pasillo, provenían del despacho de Edward. Seguramente estaban discutiendo de lo lindo por el incidente, un escalofrío me recorrió la espalda. Pero aún así anduve hacia la cocina.
EDWARD POV.
Estaba furioso, si llegaba a perder a Bella por las estupideces de mi hermano mayor juré que lo iba a matar, a sabiendas de que eso iba a dolerle a mamá, pero era necesario, si mis hijos sufrían por ello Emmett lo pagaría y muy caro.
-Ya Ed, déjalo correr- me sonrió mi hermano- Deberías alegrarte un poco, tengo noticias que dar…- sus ojos brillaron con intensidad.
-Escúpelo grandullón- dije sin ánimos.
-Dejo el rugby profesional para dedicarme a dar clases y además… ¡Abriré mi taller de autos!
-¿Estas de broma?- le dije serio.
-¿No te alegra?
-¡Es lo más grandioso que jamás hallas echo Em!- rió Jazz- ¿pero a qué se debe tu cambio radical?- el oso se encogió de hombros.
-Creo que encontré mi verdadera pasión- dije él en respuesta.
Era cierto, desde que tenía uso de memoria Emmett era amante de los autos, recuerdo que siempre que se le descomponía el Mercedes a papá, él se lo arreglaba, incluso una vez arreglo mí querido Volvo. Emmett sabía mucho de mecánica.
-¿Por eso estabas viendo locales en venta?- pregunté.
-¡Claro!
-Felicidades, entonces- le dije mientras le abrazaba, aunque no tenía muchos ánimos de hacerlo, todavía recordaba los ojos de mis hijos cuando los mandé a dormir…
-Edward, todo irá bien- me tranquilizó Jasper al ver mi mueca.
-Eso espero…
Los tres nos quedamos en silencio.
-¿Escuchan?- preguntó de golpe Jazz.
-Si, creo que si- dijo Emmett con el ceño fruncido- ¿qué escucho?- rodé los ojos, Emmett es un idiota a veces, pero esta vez yo no tenía el suficiente oído para escuchar lo que Jazz había oído.
Jasper sonrió de forma aterradora.
-¿No escuchan?- quiso saber, se notaba que tenía un aire de suficiencia- Vayan sacando sus cinco dólares chicos- rió mi amigo mientras caminaba con paso decidido fuera del despacho.
Jasper tenía razón, había ruido. Más bien, risas. Eran las inconfundibles risas de mis hijos y de ¿Bella? Emmett me miró incrédulo.
-Voy a verlo con mis propios ojos- dijo mi hermanote con un brillo en los ojos que hizo que yo también saliera disparado de la habitación. No quería que Emmett causara más problemas de los que ya había causado.
BELLA POV.
-Mmm…- el pastel estaba delicioso.
-Esta rico- dijo Lorcan contento, tenía bigotes de betún de chocolate, lo cual me causó risa- ¿Qué pasa?
Grace vio a su hermano y empezó a reírse también.
-Tu… cara- logré articular- necesitas una servilleta…- le pasé una, Lorcan me miró con gracia.
-¡Oh!- exclamó él entendiendo lo que pasaba- No importa, me gusta el bigote.
Los tres nos empezamos a reír.
-Pareces Mr. Bigotes- dijo Grace muerta de risa.
-Y tu también tienes- Lorcan tomó un poco de su betún y se lo embarró a Grace en la cara.
-¡Vas a ver!- dijo la chica con una sonrisa maliciosa en el rostro.
Grace empezó a perseguir a Lorcan por toda la cocina. Justo en ese momento llegó Jasper que quedó embarrado de pastel.
-¡Niños!- les reprendí.
-¡Ups!- dijeron al unísono.
-No se preocupen- dijo Jasper serio, lo cual hizo que me avergonzara.
-Pero…- empecé.
-¿Qué pasa aquí?- Edward hizo acto de presencia seguido de su hermano.
-Sólo comíamos pastel papi- explicó Grace con cara inocente.
-¿Qué significa esto?- preguntó el padre señalando a la camisa de Jasper manchada con pastel.
-¿Nada?- dijo Lorcan.
-Esto… Edward- dije viendo que estaba colérico- No es su culpa ellos sólo…
-¡Se van a dormir ahora!
-Pero…
-¡Es una orden!- me quedé estática en mi lugar.
No me podía creer que Edward fuera tan duro con los niños. ¡Ellos no habían echo nada! ¿Y qué pasó con su hermano y la vergüenza que me hizo pasar?
-Esto… Bella- me llamó Emmett adelantándose hacia mí- Siento lo de…
-No hay problema- mascullé, estaba apretando los puños, realmente estaba enojada pero no por lo de Emmett sino por la actitud de cierto padre con problemas de bipolaridad.- Iré a acostar a los niños- informé saliendo de ahí con paso firme.
Edward no dijo ni "mu" cuando pasé por su lado, lo cuál me dio más rabia. Lorcan y Grace me esperaban en las escaleras, ambos tenían caritas tristes.
-No se preocupen- les dije- Es sólo que su padre está molesto…
-Sucede de vez en cuando- dijo Lorcan encogiéndose de hombros- Ya estamos acostumbrados- suspiré, éste hombre entonces tiene mal genio.
Después de limpiarles la cara de chocolate les arropé. Primero a Lorcan, quien inmediatamente después de darle su beso de buenas noches se dejó ir al lugar de los sueños, y luego fui con Grace.
-Bella- me dijo.
-¿Si?
-¿Me cantarías para dormirme?- me pidió- No puedo dormir…- suspiré.
-De acuerdo, déjame ver que puedo hacer…- ella me sonrió.
Se veía muy dulce en su cama como de princesa abrazando a su osita de peluche.
-Esta es una historia que sé casi de memoria, ya ves, cuentos de la abuela si tomas la sopa…- Grace rió- Lo que ella quería era ser su dulce princesa y creer que él la raptaba y la hacia su reina… Sobre un gran caballo blanco o en un descapotable- no pude evitar sonreír ante el recuerdo del descapotable rojo de Rosalie al cantar esta parte- con un ramo de rosas… y coronas de brillantes…- Grace bostezó- Baila, baila princesita la de los pies descalzos, despeina ya tu alma que llega tu amado… Baila, baila princesita en tu bosque encantado y canta más allá del sueño del amor… del amor soñado- acaricié lentamente la mejilla de Grace que empezaba a cerrar sus ojitos, aunque no del todo.- Él vendrá repleto de luz, de mil aventuras, con un gran tesoro y encontrará lunas… Él es el valiente, lo sé, que cruzará a tiempo…- la puerta del cuarto se abrió, Grace ya estaba a punto de dormirse, por lo que no se percató, yo seguí cantando sentada a los pies de la cama de la niña si siquiera querer voltearme a ver quién era, aunque tenía la leve impresión de quién era- el puente que une su tierra y mi cielo… Sobre un gran caballo blanco, o en un descapotable con un ramo de rosas… y coronas de brillantes. Baila, baila princesita, la de los pies descalzos, despeina ya tu alma que llega tu amado… Baila, baila princesita en tu bosque encantado y cantale al deseo de un amor… del amor soñado- sentí como la cama se hundía al lado mío, pero no me molesté en levantar la vista que la tenía fija en el rostro sonriente de Grace que luchaba por mantenerse despierta- Baila, baila princesita en tu bosque encantado y cantale al deseo de un amor… del amor soñado… Y este cuento ha terminado…- Grace suspiró cansada.
-Te quiero Bella- me dijo.
-Y yo a ti mi pequeña traviesa- ella me sonrió.
-Buenas noches papi, te quiero…- diciendo esto Grace cerró por completo los ojos y sus respiración se volvió lenta.
No tenía intención de voltearme. No quería.
-Bella, debemos hablar- Edward acarició una mejilla de su hija mientras murmuraba.
-De acuerdo- suspiré y sin levantar la mirada salí del cuarto.
Seguro me echaría de ahí. Primero por lo del baño y luego por lo del pastel, ya que seguro diría que era una irresponsable y que no sabía cuidar de sus hijos… Pero yo los quería y me dolería separarme de ellos.
-Ellos te quieren- afirmó como si hubiera leído mi mente al salir de la habitación de Grace, lentamente me volteé para enfrentarle- Siento haberme enojado…- dijo él, tenía la vista fija en el suelo- También siento lo que pasó con Emmett…
-Esta todo olvidado- le dije sincera- Si vas a echarme sólo hazlo- añadí un poco frustrada, ya que no me gustaba que la gente se fuera con rodeos.
-¿Qué dices?- mis ojos se encontraron con sus obres verdes.
-¿No vas a…?
-¿Debería hacerlo?- una sonrisa enmarcó su rostro, aunque esa alegría no le llegó a los ojos del todo, en ellos había miedo.
-No lo sé, esperaba que tú me lo dijeras- le dije- Soy muy irresponsable, ya te habrás dado cuenta…
-¿Hablas por lo de la cocina y lo de Emmett?- asentí, él suspiró dejando salir una risita- No estoy enfadado contigo Bella- me aseguró- Es más… demostraste que los quieres demasiado, te arriesgaste a salir de…- Edward apartó la vista de mi rostro sonrojado, sentí mis mejillas arder ante el recuerdo- al oírles gritar… eso es…
-Tuve miedo- admití- Pensé que les pasaba algo- él volvió a levantar la mirada.
-Serías una buena madre Bella- me dijo, mi corazón latió a mil por hora, en los ojos de Edward brillaba una emoción que no sabía descifrar- Gracias por quererlos…
No me había dado cuenta de nuestra proximidad y de la electricidad en el ambiente entre nosotros hasta que Edward pasó a mi lado sin decir ni una palabra más.
-Buenas noches Edward- me despedí.
-Buenas noches…- me dijo sin voltearse entrando en su habitación.
Suspire aliviada. No me había despedido.
BEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEB
-¿A dónde vamos?- preguntó Grace en el asiento trasero de la camioneta que Edward me había dado par llevar a los gemelos de paseo, ya que no había mucho que hacer en la casa, y quería enseñarles un lugar: La Feria. Esta sólo se montaba los fines de semana, por lo que este sábado era genial para ir, más por el hecho de que las clases estaban próximas a empezar y las vacaciones de los niños iban llegando a su fin. De hecho ese lunes empezaban las clases, lo que me recordaba que dentro de trece días… ocurriría algo que odiaba con ganas, quise no pensar en el asunto, hoy me divertiría como nunca.
Habíamos acordado con Edward encontrarnos en uno de los puestos de la Feria para comer, ya que esta quedaba algo cerca del Hospital, por lo que podía darse una escapada para pasar el sábado con sus hijos.
-Es una sorpresa- le dije.
-¡Me gustan las sorpresas!- exclamó Lorcan.
-A mi no- les dije riendo- pero me gusta hacerlas, no que me las hagan…
No me pasó desapercibido que los gemelos intercambiaban miradas cómplices, eso no me gustó para nada.
-Llegamos- anuncié aparcando el auto en el abarrotado estacionamiento del lugar.
Había muchas familias, los niños corrían divertidos de juego en juego mientras los padres tomaban un helado. También había varias parejitas tomadas de la mano… El lugar era como toda feria: una atracción llena de diversión.
-¡La Feria!- exclamaron los gemelos al caer en la cuenta en donde estábamos.
-Así es- les dije sonriendo- Primero vamos a sacar las entradas y luego nos subimos a algún juego para más tarde reunirnos en el área de comidas con su papá.
-¿Papá viene?- preguntó emocionado Lorcan.
-Si.
-Nunca nos acompañaba a las ferias con Bu-Bu- explicó Grace.
-Papá no es divertido- añadió Lorcan- sólo en ocasiones raras…
-Esta debe ser una- les dije riendo- Recuerden que el lunes empiezan las clases, así que sólo le queda hoy y mañana para disfrutarlos sin que ustedes tengan tarea o escuela- Lorcan bufó, no le gustaba la escuela- pero, bueno vamos a divertirnos…
-¡Si!
-Un adulto y dos menores, por favor- dije al llegar a la taquilla de entrada.
-Veinte- anunció la chica del otro lado, saqué de mi billetera el dinero.
-Que lindos niños tiene- me dijo una señora detrás de mí, yo le sonreí.
-Lo sé- dije.
-Tienen su misma nariz- me dijo- y la chica se parece un poco más a usted, son adorables…
-¡Oh, no!- exclamé en entendimiento- Yo soy…
-Es usted una bella madre, niña- me ruboricé ante la idea, ya no podía seguir hablando con aquella señora chiflada, si bien Lorcan y Grace eran encantadores… ¡No eran mis hijos! Por más que lo soñara…
-Gra… gracias- de inmediato tomé los boletos y me alejé de la señora con Lorcan y Grace tomados de la mano.
Después de aquél incidente no ocurrió nada nuevo, pero la gente me veía seguramente como la madre de los niños, sólo esperaba que Edward no se enfadara. Alrededor del medio día, después de habernos subido al carrusel, al túnel del tiempo- dónde por cierto casi me mato por la oscuridad-, al sapito, a las tacitas y a otros juegos más, nos dirigimos al área de comida, para esperar a Edward.
-¿Bella Swan?- preguntó alguien. Volteé a ver de quién se trataba…
-¿Benjamín, eres tú?- no me lo podía creer, él era un amigo mío de la primaria.
-El mismo- me sonrió él, seguía igual de blanco mortecino que siempre, su pelo negro acentuaba el color de su piel y destacaba sus ojos turquesa.
-No has cambiado- le dije.
-Tampoco tú- me guiñó un ojo, y yo me ruboricé.
-¿Mami, vamos a buscar a papi?- me dijo Grace, mi corazón dio un vuelco.
-¡Oh, no te interrumpo más!- dijo Benjamín.
-Yo…
-Nos vemos luego- se despidió.
-Grace- le dije a la niña seria.
-¿Te enojaste?- quiso saber.
-¿Por qué lo hiciste?
-No me gustó como te vio- dijo ella.
-Se supone que soy yo la que debo cuidar de ustedes…- murmuré, pero sin embargo una sonrisa apareció en mi rostro al recordar lo bien que sonaban las palabras de Grace… sólo podía soñar con ellas, jamás las volvería a oír, de eso estaba segura.
-Te quiero mami- dijo Lorcan, yo me ruboricé.
-Chicos…- empecé a sentirme incómoda, ellos sólo rieron.
-¡Papá!- exclamó Lorcan al ver a su padre, lo solté para que corriera a él.
Edward lo recibió con los brazos abiertos y lo alzó en los aires. Se veía tan tierno... y aún así seguía guapísimo. ¡Bella!
-Hola- saludó con su voz de terciopelo al llegar a donde estábamos, Grace le abrazó.
-Hola- le respondí apartando rápidamente la mirada ruborizada- Ahí hay un asiento- señalé.
Los cuatro nos sentamos en la mesa.
-¿Qué van a comer?- quise saber para poder ir por la comida.
-Hamburguesa- dijeron al unísono Grace y Lorcan para echarse a reír.
-De acuerdo… ¿tu Edward?- el aludido pegó un respingo en cuanto escuchó su nombre, se le veía distraído.
-Eh… lo mismo- dijo sin mirarme.
-Bien- me apresuré a levantarme, la situación era incómoda.
Mi corazón me jugaba malas pasadas mientras me mantenía cerca de él…
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Bien, bien, el capítulo no es muy largo, pero tampoco corto. Espero que les halla gustado, estoy tratando de contestar los reviews, no tengo mucho tiempo pues ya estoy empezando con el rollo de las Universidades (cursos de ingreso), exámenes integradores (parecidos a los finales) y por si fuera poco me lancé a traducir un Fic. XD.
Ya les dije mi locura no tiene límites.
Mil gracias por los reviews. Ya saben que me encantan. Y en gratitud…
EN EL PRÓXIMO CAPITULO DE LA NANA SWAN.
-¡¿Qué vamos a donde?!- pregunté escandalizada.
-No te enfades Bells, además hoy cumples veinticuatro años y eres la madrina, no hay despedida sin la madrina- me dijo Alice con una sonrisa maliciosa.
-¡Pero ni loca iría a un lugar así!
-Loca ya estas, por lo que no hay inconveniente…- dijo Rose como quién no quiere la cosa- ¿O temes ver una anatomía perfecta?
Tragué saliva como pude, esta no era mi noche…
Bueno chamacos y chamacas yo me despido y los espero en la próxima.
XOXOX
Aye436.
