Bon jour! Jaja muchos de ustedes estarán ansiosos por saber si habrá algo entre Bells y Eddie en este capítulo. Pues… ¡¡¡AUN NO!!! ¿Cómo creen que ya van entrar a la cuarta base cuando aún ni siquiera han pasado por la primera? (metáfora sobre las relaciones de pareja según mis amigas y yo, es decir: 1° base: sita, 2° base: beso, 3° base: faje o algo extra, y 4° base: eh… eso jaja) Bueno, pero eso no quiere decir que no les tenga sorpresas, a no… jaja siempre tengo sorpresas e ideas locas rondando en mi cabecita… de hecho estoy pensando en el argumento de otro fic, pero no se preocupen, primero termino este y luego voy con el otro, este me divierte demasiado.
Bueno basta de cháchara, se lo que quieren y pus… ¡Léanlo!
Ningún personaje me pertenece, son toda propiedad de Stephenie Meyer y de Summint Entretainment, ya que tiene los derechos para traernos una súper película, que se estrena este ¡21 de Noviembre! (lástima que sólo en Norteamérica)
Disfruten…
Entrenando a Emmett.
BELLA POV.
-Lamento haber salido corriendo- dije minutos más tarde para romper el silencio, que a pesar de no ser incómodo me parecía eterno y ya los oídos empezaban a zumbarme.
-Debí de decirte que éramos nosotros…- suspiró- es que el plan de Jasper consistía en otra cosa- por algún motivo apretó fuertemente el volante.
-Ah- fue lo único que mi cerebro procesó para decirle en ese momento.
La oscuridad reinaba por las calles de Chicago, por lo que se me hizo imposible distinguir bien por dónde íbamos. Me fijé en el velocímetro del auto…
-¡Dios mío Edward!- grité- ¿¡Intentas matarnos!?
-¿Qué?- me preguntó alarmado.
-¡Vas a ciento sesenta en una de ochenta!
-¿Y?
-¿Cómo que "y"?- estaba histérica- ¡Baja la velocidad!
-No me gusta manejar despacio- dijo tranquilo.
-¡Si nos hacemos puré de Volvo será tu causa!- chillé cerrando mis ojos con las palmas de mis manos.
Él rió bufó, pero aún así no me atreví a mirar aún.
-Ya puedes abrir los ojos- dijo luego de un rato.
Lentamente bajé mis manos, suspiré aliviada al comprobar que por lo menos íbamos a cien.
-¿Mejor?
-Ni te imaginas- dije entre dientes- ¿cómo no hemos conseguido una multa?
-¿Te das cuenta de la hora que es?- miré mi reloj. Este indicaba cerca de las once de la noche.
-Madre- murmuré, Edward lanzó una risita.
Entonces me acordé de algo bastante importante.
-¿Y los niños?- quise saber.
-Eh… en casa de mamá- me respondió Edward, le miré confundida- No me gusta dejarles solos cuando salgo por una emergencia o por alguna locura de Emmett y Jasper- añadió para explicarme.
-Oh.
-Bella…- me miró de reojo.
-Dime.
-Nada, mejor olvídalo- me encogí de hombros y me dediqué a ver por la ventana.
Afuera la Luna había hecho acto de presencia, ya que minutos antes la habían tapado varias nubes. Reí internamente al recordar la fantasía que tenía de niña acerca de que la Luna era una especie de luz que nos seguía a todas partes.
Pronto llegamos a la Mansión, ninguno dijo ni una palabra en el resto del camino, por lo que me tomó por sorpresa cuando Edward me abrió la puerta y me ayudó a salir del auto, mis mejillas se tornaron rojas, agradecí a los cielos que estuviera oscuro y él no lo notase.
-Bella- dijo al fin cuando entramos en la cocina, me volteé a mirarle, se veía sumamente sexy cuando se mordía el labio inferior ¡Bella!- Esto… ¿ya cenaste?- su pregunta me tomó desprevenida.
-No- contesté recordando que Alice no se había molestado ni siquiera en dejarme cenar antes de salir y entrar en el infierno.
-¿Quisieras acompañarme?- me miró con cautela- Ya sabes después de cambiarnos por algo más cómodo… si quieres- una sonrisa tonta se dibujó en mi rostro.
-Seguro- respondí, él asintió- ¿Qué hay de cenar?- quise saber mientras los dos nos dirigíamos a nuestras habitaciones, estas ropas eran de lo más incómodas, agradecí mentalmente por su ocurrencia de "algo más cómodo".
-Eh…- le había pillado con la guardia baja- Mmm… ¿Te gusta la pasta?- no pude evitar reírme al ver cómo nervioso se pasaba la mano por su ya desordenado cabello.
El alcohol daña las neuronas… ¡Te estas riendo de tu jefe!
-La pasta es deliciosa- dije lo más seria que pude, él me miró confundido y yo ya no aguanté la risa.
-¿Qué es tan gracioso?
-Estar parada aquí en medio de una mansión, en medio de la noche con mi atra…- me detuve en seco al darme cuenta lo de lo que iba a decir- con mi jefe- sentí mis mejillas arder al sentir la mirada intensa de Edward- que propone comer pasta como si fuera un crimen- no lo pude evitar y en la última parte ya me estaba riendo a mandíbula batiente.
-Muy gracioso- dijo Edward serio, lo cuál sirvió para que soltara una carcajada, ya no podía permanecer más parada.
Me senté en las escaleras riendo a todo lo que daba. Pronto Edward se unió a mi risa, lo cuál me sorprendió.
-Parecemos… dos locos…- dije con poco aire.
-Ya lo creo- suspiró Edward al tiempo en que recomponía su seriedad.
Dejé de reírme al instante, si que sufre de bipolaridad.
-Bien…- me paré de golpe, lo cuál me provocó un leve mareo que cesó al instante.
-¿Estas bien?- Edward me miró preocupado.
-Si… el alcohol genera que mi cabeza da vueltas… ¡Nunca volveré a beber champagne dulce!- Edward soltó una risita.
Ambos seguimos en dirección a nuestros cuartos. Justo cuando escuché que la puerta de Edward se cerraba al lado suspiré y maldije internamente, pues se veía endemoniadamente guapo con ese traje encima… ¡Es tu jefe! Me repetía la parte buena de mi conciencia, mientras la otra gritaba: ¡No importa, esta qué arde!
Quince minutos después, ya con mi pijama y la bata puesta me dispuse a bajar a la cocina. Casi me da el patatús cuando mis ojos se toparon con la espalda descubierta de Edward cocinando… Dios, nunca más volveré a beber, lo prometo. El alcohol te hace ver cosas…
-H…hola- articulé como pude.
Edward se giró hacia mí casi en cámara lenta, parecía salido de un comercial de televisión. Sentí mis mejillas arder, por lo que baje la mirada mordiéndome el labio.
-Ya casi están los spaghetti- me informó- la mesa ya esta puesta… siéntate y yo…
-Yo sirvo Edward, ya has hecho mucho hoy por mí.
-Es tu cumpleaños- objetó él, evadiéndome, le fulminé con la mirada, aunque lo que mi mente engañosa hizo fue comérselo con la mirada.
-Ni me lo recuerdes- él rió.
-Es difícil cumplir años- murmuró.
-Ya lo creo…- me miró confuso.
-Tengo una idea- me dijo- en lo que se terminan de cocer los spaghetti ¿por qué no jugamos al juego de las veinte preguntas?- solté una risita- ¿Qué, es mala idea?
-No, es que sonaste a un chico de diecisiete años…- me dedicó una sonrisa traviesa que hizo que mi corazón se acelerara- Bueno, juguemos.
-Las damas primero- rodé los ojos.
-¿Cuándo es tu cumpleaños?- quise saber, así por lo menos sabría cuando fastidiarle.
-El 20 de junio cumplí veinticuatro- le miré sin poder creérmelo, parecía un poco más grande- lo sé, aparento treinta o más…- rió sin que la alegría le llegara a los ojos.
-No te preocupes, mi madre siempre me dijo que había nacido con cuarenta años de maduración y que cada año aumentaba cinco, así que… debo de estar pasada de los cien años- le dije, él rió.
-¿Cuál es tu color favorito?- me preguntó.
-Mmm… cambia según el día… así que hoy es… dorado- dije- ¿El tuyo?
-Azul- no entendí porque de pronto su mirada sobre mí se hizo más intensa.
Sólo nos sacó de transe la cacerola hirviendo, indicando así…
-La cena esta lista- anunció Edward.
Comimos en silencio, realmente era un buen cocinero.
-Deberías dedicarte a la cocina en vez de ser doctor…- reí.
-No es lo que acostumbran a decir pero…- se encogió de hombros.
-¿Por qué?
-La mayoría de las veces quemo la comida, por eso nos ayuda Queque con ese tema- me explicó- sólo se cocinar un plato decente de spaghetti u omelet- me reí.
-No te aflijas- le dije- mi papá no puede tocar la cocina sin quemar nada, tuve que aprender a cocinar variado por causa de ello- añadí.
-Un día de estos deberás cocinarnos- me dijo.
-Tenlo por seguro- sonreí- ¿A qué hora vendrán mañana los niños?- Edward me sonrió.
-¿Quieres acompañarme a buscarlos?- no me esperaba esa respuesta, pero mi corazón se aceleró al máximo- Así conoces al resto de la familia… los niños estarán más que encantados de verte y podrás reírte a costa de Emmett.
-¿Por…?
-Aún vive con mis padres- me informó.
-¿En serio?- reí.
-En serio, y eso no es todo ahora parece que le picó la mosca de ser entrenador de rugby para niños… ni loco dejo que Lorcan termine en su equipo.
-¿Por qué?- pregunté- ¡Sería divertido!
-Realmente no has visto lo salvaje que juega Emmett… parece un oso pardo.
-¿Y tú que pareces?- pregunté divertida.
-Me han dicho que un puma pero…- reí- no es gracioso, corro rápido.
-Cómo usted diga señor león- dije llevándome una mano a la cabeza en forma de saludo militar.
Edward rió. Hice una nota mental sobre su risa, era irresistiblemente hermosa.
-No hemos terminado el juego- me dijo- ¿Cuál es tu gema favorita?
-La esmeralda- solté, de repente me tensé y lo miré espantada- pero estoy segura de que si me preguntas en una semana será el ónice…- dije para salirme por la tangente.
-¿Existe algún motivo especial detrás de tus cambios de gusto de colores y gemas?- quiso saber.
-Aún ni te teca, pero igual te la respondo- le dije- Si, hay un motivo. Me gusta el dorado porque ciertamente últimamente sueño con aquél sueño que te conté en la feria… los ojos del vampiro del que se enamoró la chica eran dorados, o al menos eso parecía, cambian según sea el sueño. Y mi gema…- me ruboricé de inmediato.
-Suéltalo no debe de ser tan malo- me animó.
-No quiero que pienses mal.
-No lo haré.
-Es el color de… los ojos de ustedes, de Lorcan, Grace y… los tuyos- lo último lo dije casi atragantándome y en susurro.
-Ahora te toca a ti- dijo Edward rompiendo el silencio, yo asentí.
-¿Cuál es tu música o canción favorita?
-Clair de Lune de Debussy- me respondió.
-¡Es una de las mías también!- exclamé sin poderlo creer- Rayos, adoraba cuando mamá ponía el CD en las noches, prácticamente me entregaba a los brazos de Morfeo con ello- sonreí recordando cuando era niña.
-¿Alguna otra música que te guste?
-De actualidad… Muse. Adoro a esa banda, y el cantante esta…- Edward se tensó un poco, pero no le di importancia- y últimamente Alice me ha pegado una canción nueva… creo que se llama Decode y es de Paramote. Según me contó es de una película sobre vampiros…
-Hay que irla a ver entonces.
-Seguro, al parecer esta basada en una novela. Me gustaría leer el libro, pero nunca le pude poner las manos encima a pesar de que trabajé en Barnes & Noble.
-¿Cómo se llama?
-Si no me equivoco Twilight.
-Buen nombre para un libro- asentí- ¿Quiénes actúan?
-La actriz de Zathura, Kristen Stewart- reí al recordar lo que Alice me decía.
-¿Qué es gracioso?
-Alice dice que me parezco a ella, ¡y eso que soy mayor que ella!- reí- Creo que la diferencia es que ella tiene ojos verdes y yo cafés, además ella es más linda que yo…
-No lo creo- creí escuchar murmurar a Edward, pero lo deje correr.
-También trabaja el que hizo de Cedric Diggory en Harry Potter…
-Qué ironía- dijo esta vez en voz alta, le miré sin entender- Mi mamá solía gastarme bromas diciendo que me parecía al tipo ese…
-¿A Robert Pattinson?
-Ese… creo- rió pasándose una mano por su cabello broncíneo despeinándolo aún más.
-Edward…- le llamé- Yo… ¿dónde esta la mamá de Lorcan y Grace?- él me miró con tristeza- No hace falta que me lo digas… era sólo curiosidad… ¡Diablos, yo y mi gran bocota, nunca aprendo!
-No te preocupes, es que… nadie me había preguntado antes, mi familia sabe lo que pasó, pero…- suspiró- es una larga historia- me miró dudoso, buscando algo en mi rostro que le diera la confianza para seguir, al parecer lo encontró porque tomó una gran bocanada de aire para continuar hablando- Sucedió hace ya tres años, los niños tenían un año cuando pasó… Victoria- hizo una mueca al decir el nombre de la mujer- nos dejó para irse con su manager, es modelo. Desde que se fue no hemos vuelto a saber de ella…
-Lo siento- le dije, me dolía y no entendía por qué, no era la culpa por haber preguntado, no, era como si el dolor de Edward me hubiera pasado a mí.
-Ya lo hemos superado, los niños… no preguntan por ella, aunque sé que esta mal que no crezcan con una figura materna del todo… mamá siempre me apoya y…
-Edward- le corté- yo siempre voy a estar cuando me necesiten, tus hijos son tan adorables, tan buenos… por eso te repito cuando mi momento de marcharme- una escalofrío recorrió mi espalada, era una idea que me aterraba, pero sabía que en cualquier momento Edward podría rehacer su vida y yo pasar a último plano, la mera idea me dolía en el alma- halla… llegado, aunque deba irme, siempre estaré detrás del escenario para ayudar…- concluí sin apartar la mirada del mantel que ahora se me antojaba de un blanco intenso.
-Bella… yo…- Edward quería decir algo, pero aún así, sacudí la cabeza para cortarle y alcé la mirada con decisión, no quería decir adiós ahora. Los ojos de Edward contenían una emoción difícil de interpretar, algo propio en él, jamás me cansaría de ese bosque verde, que irónico pensar en ello cuando al bosque más verde le aborrecía por completo.
-No lo digas Edward, no ahora, sé que en algún momento pasará, sólo espero estar lista para…
-¿Es qué te quieres marchar ya?- la voz de Edward se quebró.
-No… es que…- volví a apartar la mirada hacia el mantel- tu vas a rehacer tu vida y…
-Escúchame bien Bella… - sus fríos dedos tomaron mi mentón obligándome a alzar la vista, una vez más me vi perdida en la profundidad de esas obres verdes- Siempre, siempre te vamos a necesitar. No tienes ni idea de lo que has cambiado, de lo que has hecho en esta casa, nos pusiste a todos de cabeza… eres, eres increíblemente…- mi corazón latía a mil por hora, el aliento de Edward tan cercano debilitaba mis pensamientos- eres perfecta…- solté una risita ante el comentario, él me miró confundido.
-Dudo que dentro de la palabra perfección este abarcado el concepto torpe y…
-No tienes idea de lo perfectamente imperfecta que eres, no tienes idea de lo que puedes hacer con sólo una mirada…- hablaba en susurros, los cuáles enviaban miles de descargas sobre mi cuerpo- no tienes idea de lo que puedo llegar a sentir si te marchas…
De acuerdo, si antes estaba atontada, ahora lo estaba a mil, mis manos sudaban con sólo sentir la proximidad de mi jefe, con sólo escucharle, con sólo mirarle, con sólo sentir su aroma dulzón tan pero tan cerca… Cómo si de un imán se tratase me encontré acercándome lentamente a él, podía sentir su cálido y mentolado aliento entremezclándose al mío. El momento era tan perfecto tan…
RIIIIIIIIIIIING.
Gemí por lo bajo, no podía ser, no esta vez. ¿Quién maldita sea se atrevía a llamar a estas horas de la noche interrumpiendo…? Demonios Bella, apártate, esto NO esta bien.
RIIIIIIIIIIIING.
-Tienes que contestar- le dije cerrando fuertemente los ojos para calmarme.
-No quiero…- susurró, apoyando su frente contra la mía.
RIIIIIIIIIIING.
-Puede ser importante…
Lentamente sentí como se alejaba de mí. Me sentí incompleta, pero no podía ponerme a pensar en ello. No era correcto. No podía enamorarme de mi jefe…
EDWARD POV.
Dios mío Edward… ¡Casi pierdes el control idiota! Suspiré con enojo decidido a tomar el maldito teléfono de una vez.
-Casa de la Familia Cullen- dije.
-¡Edward!- chilló la inconfundible voz de la mejor amiga de Bella del otro lado del teléfono- ¡Gracias al cielo contestas! ¿Has encontrado a Bella?- mi estómago dio un vuelco con la simple mención de su nombre, aún podía oler su hermoso perfume tan cercano a mi…
-Si, esta bien. ¿Quieres hablar con ella?- pregunté.
-No, no hace falta, supongo que mañana la veré en casa de tus padres…- fruncí el ceño, ¿cómo demonios sabía ella eso? ¡Ni siquiera Jasper lo sabía!
-Ummm… si, eso creo- escuché una risita del otro lado, rodé los ojos, Jasper debía de estar del otro lado mofándose a costa mía.
-Sólo una pregunta más.
-Dime.
-¿Emmett esta contigo?- preguntó Alice preocupada- No lo hemos visto desde que Rose le… le pateó el orgullo.
-No, no lo he visto. Supongo que ya debe estar en casa o desquitándose con alguna de sus amiguitas- Alice rió.
-Típico de él. Ojalá Rose se decida a darle el sí.
-Sería algo… un tanto fuera de serie- reí.
-Claro, claro. Bueno Doctor Cullen ya no interrumpo más- ¿por qué su frase sonaba a que sabia algo que no debía saber?- Le veré mañana.
-Hasta mañana Alice.
Colgué. Realmente esa chica estaba loca, era una suerte que Jasper la hubiera encontrado.
-¿Quién era?- pegué un respingo.
-Alice- dije de inmediato, volteándome para encontrarme con esos ojos chocolate que tanto me gustaban.
-Oh. Supongo que la pequeña diablita estaba asustada…- sonrió malévolamente.
-¿Te agrada la idea de hacerle pasar un mal rato?
-Que se sienta egoísta…- respondió- Un poco de su medicina no le vendrá nunca mal. Especialmente cuando se trata de las compras- me reí ante la expresión de Bella- ¡No es gracioso!- exclamó- Te juro que es una tortura en la extensión de la palabra- al decir esto último dejó escapar un largo bostezo.
-Creo que debes ir a dormir- le dije.
-No tengo sueño- la miré fijo y ella volvió a bostezar.
-De acuerdo…- rodó los ojos- Buenas noches Edward.
Oírla decir mi nombre lanzó una corriente eléctrica por todo mi cuerpo, realmente esto se estaba pasando de la raya.
-Buenas noches Bella y… feliz cumpleaños- ella rió.
Contemplé como se alejaba escaleras arriba rumbo a las habitaciones. Mientras lo hacía una suave música empezó a inundar mi mente. Me sorprendí a mí mismo tarareando la música. Hacía años que no componía nada. Para ser exactos desde el nacimiento de mis dos tesoros, pero… esta melodía era hermosa. Tan hermosa como esos ojos chocolate llenos de sentimientos…
EBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBE
-¿Lista?- le pregunté en cuanto se abrochó el cinturón de seguridad, ella sintió.
Se veía bastante bien en esa blusa color azul que resaltaba su pálida y hermosa piel. Su cabello suelto cayendo en ondas sobre sus hombros le daba el aspecto del ángel que era.
-¿Dónde viven exactamente?- quiso saber ella, sacándome de mi escrutinio.
-A unos diez minutos- ella asintió y se dedicó a mirar por la ventana, pude sentir como se tensaba al ver la velocidad a la que íbamos, pero aún así no dijo ni grito nada como la noche anterior.
Durante el trayecto a casa de mis padres, ambos estuvimos en completo silencio, no un silencio incómodo, uno de los que a mi me gustaban, era fácil estar al lado de Bella sin sentirse incómodo.
-Ya llegamos- anuncié en cuanto doblé en la entrada cubierta de árboles que daba a la casa de mis padres.
-¡Dios mío!- escuché murmurar a Bella a mí lado, lo cuál me causo risa.
-Mi madre la remodeló- informé- Era una casa antigua, mamá removió algunas paredes y colocó en vez de pared un ventanal en toda la parte trasera de la casa, así se puede ver el Río Michigan desde aquí.
-¿Tu madre también hizo tu casa?
-Si- respondí contento.
Estacione en el garaje de la casa, ahí se encontraba el Jeep de Emmett y el Mercedes de Carlisle, pero me llamó la atención ver el BMW descapotable de la hermana de Jasper, seguramente estaban en casa… todos.
-Es hermosa- dijo Bella en cuanto entramos, le ayudé a quitarse su chaqueta y la colgué en el perchero al lado de la puerta.
-Por aquí- le indiqué las escaleras que daban al piso superior, donde se encontraba la cocina, el comedor, la sala y el despacho de mamá- Les dije que no tenían que hacer nada pero…
-¡Tú debes de ser Bella!- Esme salió a recibirnos en cuanto pusimos un pie en el pasillo de la cocina.
-Bella ella es Esme mi madre.
Justo en ese entonces vi algo sorpresivo. Papá, Emmett y Rosalie estaban cocinando.
-Preparamos algo de comida italiana, Alice dijo que era tu favorita- le dijo Esme a Bella, ella asintió mientras un leve rubor aparecía en sus mejillas.
-Gracias. No tenía por qué molestarse…
-¡Oh, nos has dado un motivo para cocinar!- rió mi padre mientras terminaba de cortar el pollo.
-Él es mi padre…
-El Doctor Carlisle Cullen- me cortó Bella para mi asombro- ¿Cómo…?
-¿Te mencioné alguna vez mi torpeza?
-No, pero me he dado cuenta…- se puso de un adorable color rojo.
-Bueno…
-¿Cómo va esa rodilla?- le preguntó mi papá poniéndose frente a ella.
-Bien- respondió ella- No me han dado calambres así que…- miré confuso a mi padre que sólo se limitó a reír.
-Hace tres meses Bella se accidentó en su trabajo- me explicó.
-De la manera más tonta que existe- rió ella- perdí el equilibrio, mi rodilla hizo un movimiento extraño y pegó con el borde de la silla…
-Estiramiento de ligadura- concluyó Carlisle, ella asintió.
-¡Hey Bells!- exclamó Emmett blandiendo peligrosamente un cuchillo sobre su cabeza a forma de saludo, ella sonrió.
-Hola Emmett- Rosalie bufó- Hola a ti también Rose.
-Pensé que no ibas a saludarme nunca- Bella rió.
-¿Y Alice?- quiso saber.
-Arriba con Jasper y los niños- informó mamá mientras terminaba de darle un último toque a la comida.
-Iré por ellos- dije.
Lentamente subí las escaleras hacia el tercer piso, donde aún se encontraba mi habitación de cuando era más chico. Las risas de mis niños me dejaron muy en claro de que Alice y Jasper los estaban entreteniendo…
BELLA POV.
-Déjeme ayudarle Señora Cullen- le dije a la madre de Edward que estaba sazonando el pollo.
-Llámame Esme, cariño- me sonrió, me sentí de nuevo una chiquilla, Esme desprendía ese calor de madre.
-Bueno… Esme- ella rió- déjame ayudarte.
-Ya lo has hecho- la miré confundida- Gracias por devolverle la sonrisa a Edward…- mi corazón comenzó a latir a mil por hora, gracias a Dios Emmett y Rosalie estaban en el comedor peleando entre ellos y siendo reprendidos por el Doctor Cullen.
-Yo…- ella me puso una mano en el hombro.
-Bella- me dijo con ternura- mis nietos me han hablado de ti y por supuesto Edward no deja de hablar tampoco- la miré sin comprender- el pobre ha estado tan solo este tiempo, pensé que nunca volvería a ser el mismo…
-Yo no he hecho nada- aseguré.
-Tal vez no te das cuenta porque no has vivido tan cerca de ellos, pero mis nietos te quieren y Edward no se queda atrás- me miró fijamente dándome una sonrisa cálida. Sentí mis mejillas arder.
-Yo no sé que decir…
-No digas nada, solo cuídalos.
-Con mi alma- le aseguré- yo… ellos son como una parte de mi vida, podría dejar de vivir sin ellos…- me sentía algo relajada al podérselo contar a alguien, pensé que tal vez sólo tal vez por el hecho de que Esme desprendiera esa calidez me había hecho entrar en confianza y casi contarle todo lo que me sucedía.
Anoche mientras dormía, un ángel visitó mis sueños. Un ángel de ojos verdes, esa fue la primera noche que soñé con él enteramente. Por lo que hoy podía decir que estaba absolutamente segura de tres cosas. Primera, un día lluvioso me trajo a dos pequeños angelitos a los que adoro. Segunda, Edward Cullen el prestigioso doctor es su padre. Y tercera, estoy completa e irrevocablemente enamorada de él. Sé que esto último es una locura, más aún teniendo en cuenta que él es mi jefe y yo la nana.
-¡No, no y no!- la voz de Edward retumbó en la cocina, parecía enojado.
Miré con confusión a Esme que rió por lo bajo y rodó los ojos.
-Dios pensarás que se criaron con una manada de lobos- reí ante el comentario.
-Me recuerdas a mi madre…- le dije- solía decirme lo mismo- ambas reímos para asomarnos al comedor donde un Edward miraba con enojo a su hermano, Jasper le tomaba de un hombro, mientras Rosalie y Alice murmuraban entre ellas, la última al verme me saludó con alegría. Yo le devolví el gesto. Fue entonces cuando fui invadida por un par de manitas.
-Mis niños- los saludé abrazándolos fuertemente a ambos- los extrañé mucho.
-Fueron un par de horas Bella- me dijo riendo Grace.
-Aún así los extrañe mucho- les repetí dándoles besos en sus sonrosadas mejillas.
Sentí las miradas de Carlisle y Esme posadas en nosotros, pronto me separé para poder hacer mi pregunta del millón.
-¿Qué ocurre?
-Tío Emmett nos quiere enseñar rugby- reí al recordar lo que Edward me había contado la noche anterior, el susodicho me miró serio.
-¿En serio?- traté de parecer seria ante el hecho.
-En serio Edward sería genial tener a tu miniatura en el equipo- señaló a Lorcan.
EDWARD POV.
Ahí estaba yo. Parado en medio del comedor siendo observado por mi familia entera. Bella me miraba con expresión divertida, mis mejillas ardieron.
-Déjalo que entre en el equipo…- repitió.
Sólo a mi hermano se le podía ocurrir algo así.
-¡Por fa!- rogó Lorcan. Suspiré en señal de rendición.
-De acuerdo.
Los dos empezaron a brincar gritando a todo pulmón, Bella les miraba sonriente. Cuando nuestras miradas se encontraron pude vislumbrar una chispa en sus ojos que antes no estaba… esperanza. Lo cual me alegró por completo.
-Papi- me llamó Grace- ¿puedo ser porrista?- tragué en seco.
¡De ninguna forma Grace iba a ser porrista! Victoria lo había sido en su momento…
-Yo… no…
-¡Tengo una idea!- soltó Alice- Rose, Bella y yo dirigiremos el equipo de porristas- Bella se tensó.
-¿Estas loca?- le preguntó a su amiga- La última vez que hice algo semejante terminé con la pierna fracturada- me mordí el labio para no reírme. Me imaginé a Bella unos años más chica haciendo de porrista, su largo, ondulado y sedoso pelo castaño brillaba a la luz del campo de fútbol…
-Si, pero Jake no paró de alabar tu salto de gacela- objetó Alice, sin saber por qué la sangre me hirvió a la simple mención del nombre de ese chico.
-Alice, Jacob siempre me miraba…- dijo Bella enojada- sabes lo molesto que era,- la tensión de mi cuerpo se alivió- además eso no quita el hecho de que sea un peligro para la humanidad entera, sabes a lo que me refiero- añadió poniéndose roja… de nuevo, de pronto tuve la urgencia de acercarme a ella y acariciar esas mejillas suyas que tanto se encendían. Pero me contuve.
-Estaré allí con el botiquín- sonrió mi padre, Bella abrió los ojos con terror- No dejaré que ocurra nada- añadió papá.
-¿Lo ves?- sonrió Alice.
-Asunto resuelto- cerró Rosalie como si fuera un contrato empresarial.
-No- Bella se cruzó de brazos- me niego a andar en minifalda con pompones ridículos…
-Vamos Bells- interrumpió Jasper por primera vez- No será tan malo…
-¡Yo seré el entrenador del equipo campeón!- exclamó Emmett- Así que necesito a mis dos armas poderosas… Al mini Eddie- despeinó a mi hijo, yo gruñí ante el apelativo, él sólo rodó los ojos- y a mis porristas- señaló a las chicas y a Grace que no paraba de sonreír de la emoción- ¿Qué dices, aceptas o no?
-Yo…
-Por fa- pidió Grace. Ahora era mi turno de mirar a Bella sufrir con el chantaje emocional de mis hijos.
-Bien- se rindió- Pero están advertidos, si hay alguna catástrofe no será mi culpa…
Lentamente cuando nadie se daba cuenta pues todos empezaron a preparar las cosas para la operación: "Entrenando a Emmett". Me puse detrás de Bella y me acerqué a susurrarle al oído.
-No dejaré que te pase nada, siempre estaré detrás de ti…- sentí como se estremecía.
-Papi- volví a la realidad en cuanto Grace me llamó- ¿Puedo acompañar a Alice al centro comercial para comprar los pompones?
-Claro.
El teléfono de Emmett comenzó a sonar, este se puso algo nervioso, era raro ver a mi hermano así.
-¿Hola?- le escuché atender desde la cocina- Si…- su voz estaba cargada de emoción- No, aún no les dije- fruncí el ceño, ¿qué se estaba guardando Emmett?- Claro, amor…
Me quedé atónito. Emmett… ¿llamando a alguien amor? Miré en la habitación para asegurarme de que Rosalie no estaba hablando por teléfono con él. No, no era así, lo cual me sorprendió. Siempre tuve la idea de que esos dos iban a tener algo…
-Familia- la voz atronadora de Emmett calló los preparativos para el entrenamiento- Quiero anunciar algo.
Todos los ojos se posaron en él.
-¿Vas a volver al rugby profesional?- quiso saber Jasper.
-Nada de eso- una sonrisa enorme enmarcaba el rostro de Emmett acentuando más sus hoyuelos- Ayer a la noche, encontré al amor de mi vida- de reojo vi como Rosalie sonreía ante la mención de ello, hubiera querido avisarle de lo que venía a continuación, pero era tarde…- Y quiero presentarles. Ella ha venido hasta aquí, de forma sorpresiva…- rió ante un chiste privado de él- Bien…- suspiró- Emma… te presento a mi familia.
La cara de Rosalie dejó ver la desilusión, para luego pasar al enojo… iba a estallar la tercera guerra mundial. Lo presentía.
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Siento haber tardado, es que estos días no me sienta muy bien encontrar tiempo para escribir e inspirarme. Muchos querían que pasara algo entre Edward y Bella en la noche, así que espero no haberles dejado con mal sabor de boca y con ganas de más. Jaja lo que no se esperaban era lo de Emmett, debo agradecer a mi hermana, fue su idea. ¿Alguien sabe qué Emma famosa es? Hagan apuestas, sólo doy la pista de que pertenece a una serie de películas de la Warner Brothers.
Bien, mil gracias en serio. Los reviews son fantásticos, no he podido responderles, lo lamento en el alma, pero el tiempo de exámenes me tiene mal jaja.
Pero en fin… por otro lado anuncio que estoy trabajando en otro fic, tal vez ya lo leyeron: The Princess Swan… (jaja mis títulos son parecidos), estoy en proceso de finalización del segundo capítulo así que tal vez suba pronto.
Bueno… les dejo una probadita de lo que se viene…
EN EL SIGUIENTE CAPÍTULO DE LA NANA SWAN:
Demonios. La tormenta era demasiado fuerte, pensé en mi hija, debía de estar asustada como siempre que pasaba esto.
Aceleré llegando a casa de puro milagro. Corrí escaleras arriba, entrando como bólido en el cuarto de mi hija… ¡Grace no estaba allí!
El pánico se apoderó de mí. Malditos turnos nocturnos. ¿Dónde diablos estaba mi hija?
Bien ya saben lo que me gusta… ahora denle a "DEJA TU REVIEW" (debo decir que el nuevo diseño me gusta XD) y yo continuaré.
XOXOX
Aye436.
