Las apuestas han sido realizadas, todos y cada uno de ustedes han apuntado con un rifle al pobre Emmett… jaja Rose no se quedará así, ya verán lo que sucede. ¿Quieren saber dónde anda Grace? ¡Ya lo verán!...
Pero mientras chillo, y chillo y chillo…. ¡¡¡¡¡¡¡¡Falta horrores para el 1° de Enero!!!!!!!!!!! ¿Vieron la Premier? ¡Dios, mío! ¿Quién opina igual que yo de que Robert y Kristen tienen algo más allá? Digo… ¡vean las miraditas de las fotos! Sé que Kiks tiene novio (Michael Angarano- de Súper Escuela de Héroes) pero… tal vez son alucinaciones mías…
Bueno. No los muelo más. Nos leemos abajo (dónde les contaré un poco más de mi triste y patética semana- exámenes los odio).
TWILIGHT PERTENECE A STEPHENIE MEYER, Y A SUMMINT ENTRETAINMENT (¡YA HAN FIRMADO PARA LAS SECUELAS!).
Disfruten…
Noche de Tormenta.
EMMETT POV.
¡Oh, Dios que sorpresa se iba a llevar mi familia! La cara de Rosalie… necesitaba una cámara para ese momento, pero la verdad es que si no hubiera sido por ella no hubiera conocido a Emma. Sin más ni más avancé hacia la puerta de la cocina que daba al garaje, ahí parada en medio de la puerta estaba mi querida Emma… ¡Dios, esta mujer sabe cómo sacarte el aire! Traía un conjunto de vestir blanco, su cabello castaño caía con ondulaciones, sin duda había crecido, no era la niñita quisquillosa que todos veían en la pantalla grande cada año cuando se estrenaba la nueva de Potter.
-Hola- la saludé con un beso que ella respondió.
-Hola grandote- rió ella.
-¿Lista para conocer a la familia?- ella asintió.
Sentí el ambiente en buen momento.
-Familia- dije lo más alto que pude, todos se callaron de inmediato- Quiero anunciar algo.
Todos los ojos se posaron en mí, esto me encantaba.
-¿Vas a volver al rugby profesional?- quiso saber Jasper.
-Nada de eso- sonreí, ninguno se esperaba lo que venía- Ayer a la noche, encontré al amor de mi vida- Rosalie sonrió, esto se me antojo raro, y aunque mi corazón dio un vuelco ante la hermosa sonrisa de la rubia me dispuse a seguir con mi deber- Y quiero presentarles. Ella ha venido hasta aquí, de forma sorpresiva…- reí al recordar que justo cuando colgamos me dijo "De hecho bombón estoy fuera de tu casa, mueve tu lindo trasero y ábreme la puerta AHORA." - Bien…- suspiré- Emma… te presento a mi familia.
Mi novia avanzó hacia la mitad del comedor, dónde me hallaba. La cara de mi familia era un poema, pero la que más me gustó fue la de Lorca sus ojitos verdes no paraban de mirar de forma sorpresiva a mi novia.
-¡Eres Hermione Granger!- exclamó el pequeño, Emma rió.
-Eso creo- respondió.
-Bien, esto… Emma te presento a mi familia… ella es Esme, mi madre- mamá avanzó a saludarla, se veía sorprendida- mi padre, Carlisle- papá le tendió la mano- mi hermano, Edward- los ojos de Emma se abrieron de forma sorpresiva al ver a mi hermano, me tensé un poco, pero Edward estaba en iguales condiciones, por la mirada que me dedicó supe que no le gustaba mi "nueva adquisición" por así decirlo- sus hijos… Grace y Lorcan- los niños la saludaron con gran entusiasmo, en especial Lorcan este niño y yo vamos a tener una plática seria- Bella…- ¿es mi idea o Bella le está lanzando miradas asesinas a Emma? Seguro son mis ideas- Alice y Jasper…- ambos saludaron con un gesto de cabeza, ni siquiera se acercaron- y ella es…
-¡Rosalie Hale!- exclamó Emma sin darme tiempo a decir nada más.
-¿Cómo va todo con Channel Emma?- preguntó la rubia con aire de suficiencia.
-Bien, pero al parecer Anne Hatheway va a ser la nueva imagen de Coco…
-¡Oh, cuánto lo siento!- el rostro de Rosalie decía todo menos de que lo sentía.
-Esto… dejemos los temas de moda a un lado y pasemos a la comida… ¡Muero de hambre!- exclamé, mamá rodó los ojos.
-En un segundo, tomen asiento.- dijo Esme desapareciendo por la cocina.
-Yo te ayudo- le dijeron al unísono Bella, Alice y Rosalie que desparecieron como rayo en la cocina.
-Emma- la voz de Grace me sacó de mis observaciones- ¿Por qué ya no estás con Rupert Grint?
-Oh… yo… ¿sabes corazón?, él y yo nunca… sólo somos amigos.
-¡Pero hacen tan linda pareja!- exclamó mi sobrina, fruncí el ceño.
-¿Y no te gusta que tío Em este con ella?- quise saber, la chica se encogió de hombros y suspiró.
Me quedé de a cuatro, Grace nunca se ponía así, sin más ni más se alejó del pasillo para seguir a las demás mujeres a la cocina.
-Ven Em, sentémonos- dije jalando a Emma a mi lado en la mesa.
-Pero… yo… ¿no sería bueno que ayudara?- le preguntó a Edward que venía detrás de nosotros hablando entre susurros con Jasper.
-Esto… eres una invitada, así que… siéntate- le dijo mi hermano, para tomar asiento con Jasper frente a nosotros.
Una vez sentados pasé un brazo sobre los hombros de Emma, me dedicó una sonrisa suave. Por alguna extraña razón esto no me parecía común. Lorcan no paraba de mirar a Emma con ojitos soñadores.
-Creo que tengo competencia- le susurré riendo a Emma, ella volteó a mirar frente a nosotros, sus ojos volaban de Jasper a Edward- Mi sobrino y yo tendremos una plática…- los ojos de Emma se abrieron de par en par, y me sonrió nerviosa.
-Oh.
ROSALIE POV.
¡Maldita Bruja de Cuarta!
-¿Estás bien Rose?- me preguntó preocupada Esme, yo solo asentí.
-Hay algo extraño en esa Emma- dijo Bella con el ceño fruncido mientras por indicción de Esme partía con cuidado el pan para ponerlo en una bandejita- No es por nada, ni nada, pero…
-Tiene algo en la mirada- afirmó Esme para mi sorpresa, la mujer suspiró.
-Bu-Bu ¿Puedo ayudar?- la pequeña Grace entró en la cocina.
-Con gusto- sonrió Esme, con cuidado tomé a Grace en brazos y la senté en uno de los taburetes de la cocina, así estaría a la altura de nosotras.
-¿Se fijaron que el conjunto que trae es de la temporada pasada?- preguntó Alice como si no hubiéramos sido interrumpidas por Grace, pero sin embargo nadie se inmutó, al parecer a Grace tampoco le agradaba Emma.
-Alice- rió Bella- la ropa no habla de la…
-¡Claro que si!- la cortó ella- A ver… Grace- la niña la miró- ¿Qué prefieres un Dolce & Gabbana o un Prada?
-Mmm… los Dolce son lindos, pero Prada es mejor- contestó ante mi sorpresa la niña- pero si me preguntan adoro a Agatha Ruíz de la Prada- reí ante este comentario, la cara de Bella era única.
-Vaya- murmuró- No sabía que te gustaba la moda.
-Edward no sabe nada- rió Esme- pero yo le enseñé lo que sabe- le guiñó un ojo a la pequeña.
-Eso explica todo- sonrió Bella, Esme la observó con cierta alegría, más bien adoración, lo cual me hizo desear saber que ocurría en aquellos momentos en la cabeza de mi amiga y la madre de Edward.
-¿Qué tal terminó tu cumpleaños anoche?- quise saber, Bella se tensó, sus mejillas adquirieron un violento color rojo.
-¡Oh, es cierto!- exclamó Grace- ¿Me bajas tía Alice?- enarqué una ceja cuestionando a Alice con la mirada, la susodicha se encogió de hombros para bajar a la pequeña que salió corriendo escaleras arriba armando alboroto a su paso.
-¡Grace!- reí ante el gritó enojado de Edward en el cuarto continuo.
-Así que…- continué, Bella no me miraba- ¿Qué tal la noche?
-B…bien- balbuceó.
-¿Era tu cumpleaños en serio?- quiso saber Esme, Bella asintió.
-La llevamos a un club con show- explicó Alice a Esme- Ya que el siguiente sábado se casa nuestra amiga y ella es la madrina…- Ese rió, Bella se ponía cada vez más roja- bueno, para no hacerla más larga, la señorita aquí presente se marchó enojada del club debido a la llegada de…
-Ciertos hombres- le corté yo, ambas reímos.
-Algo de eso me enteré- rió Esme.
-No puedo creer que esté sucediendo esto- murmuró Bella mordiéndose el labio con la vista fija en el suelo.
-No te aflijas Bella- Esme la tomó por los hombros- No sabes cómo estaban esos tres anoche- las tres la miramos con confusión- Cuando vinieron a dejar a los niños, los tres dieron su mejor demostración de hombres en apuros, principalmente Edward…- Esme miró con intensidad a Bella.
-¡Mamá tengo hambre!- gritó el baboso de Emmett, la sangre me hirvió al recordar todo lo que había sucedido.
Sin pensarlo dos veces tomé la ensaladera de la mesada de la cocina y salí disparada rumbo al comedor. Frente a mí Emmett estaba abrazado a Emma que bostezaba, esto me encolerizó más, a tal grado que apreté con fuerza la ensaladera para no asesinar a la maldita bruja que tenía delante.
-Déjalo aquí- ordenó Emma como si yo fuera la sirvienta, la miré con odio apretando cada vez más la ensaladera- ¿Te fallan los oídos o qué?- de pronto sentí como una fuerza sobrenatural se apoderaba de mí, mis manos rompieron en mil pedazos la ensaladera.
-¡Perfecto!- exclamé enfadada- Simplemente encantador, ¿por qué no levantas tu misma tu culo de la silla y te sirves tu misma, eh?
-¿Qué si no quiero?- me miró ella desafiante.
-Emma…- la tomó Emmett por los hombros, sin atreverse a mirarme cobarde.
BELLA POV.
Rosalie salió de la habitación echa una furia, por causa del grandioso Emmett no iba a saber nunca a lo que se refería Esme, porque para mi sorpresa todo lo que la Señora Cullen pensara sobre mí me interesaba de sobremanera, no entendía el por qué.
¡Crash!
-¿Qué fue eso?- preguntó Alice con los ojos abiertos de par en par.
-Sonó a un vidrio romperse- respondió preocupada Esme.
Las tres nos miramos con preocupación y sin pensarlo salimos en dirección a la sala, un olor óxido hizo que mi vista se nublara, sólo había un olor capaz de provocarme la sensación de mareo… la sangre. Rosalie tenía las manos llenas de sangre, o al menos eso era lo que mi vista nublada me permitía ver, las nauseas se iban apoderando poco a poco de mí. Como pude me tomé del marco de la pared, nadie prestaba atención a lo que me ocurría por lo que agradecí internamente, ya era bastante patético oír que le daba a uno náuseas el ver sangre como para agregarle el hecho que podía olerla aún estando tan lejos de la misma. Aún recordaba el incidente en el Laboratorio de Biología cuando iba a la preparatoria en Forks High, al profesor se le ocurrió hacer los test del Grupo Sanguíneo, ya se imaginarán cómo acabé en la enfermería a penas el profesor se pinchó un dedo para mostrarnos la manera correcta de hacer el test, por suerte Alice estaba allí y lo vio venir, sólo que ahora mi amiga estaba tratando de calmar a una Rose histérica que le gritaba un rosario de palabras que no diría nunca delante de mis padres ni de niños a Emma Watson.
-Bella- gemí por lo bajo al escuchar su voz teñida de preocupación.
-Tú no- me apreté más contra el marco de la puerta apoyando la cabeza para calmar el mareo.
-¿Qué te pasa?- dos fuertes manos me tomaron por los costados, abrí los ojos de la sorpresa para encontrarme frente a dos esmeraldas, hubiera deseado que fuera otra persona, no quería que mis náuseas me ganaran y terminara en un muy mal episodio.
-N… nada- articulé como pude- Atiende a Rose.
-Papá lo está haciendo- me informó- Bella no estás bien, estas más pálida que un vampiro- quise reírme pero no pude, sólo hice una mueca.
-Aire- pedí como pude, sentía que si seguía en ese lugar el olor me iba a matar.
Edward me ayudó a salir por la puerta de la cocina que daba al enorme jardín de los Cullen, este era hermoso, tenía árboles enormes, sin duda daba a una especie de bosque, por un momento me sentí de nuevo en Forks, especialmente en aquella casa grande y antigua que había encontrado a las afueras una tarde lluviosa después de una interminable tarde de compras en Port Angeles con Alice y Angela. De hecho la casa de los Cullen le guardaba bastante semejanza.
-¿Estás bien?- yo asentí con cuidado, Edward aún no me soltaba, lo cual agradecí pues aún sentía débiles mis piernas- ¿Te pasa esto con frecuencia?- suspiré rendida, sabía que Edward no dejaría de hacer preguntas, así que era mejor responderlas.
-Solo cuando huelo la sangre- el soltó una risita, me volteé a mirarle, sus ojos me miraban con diversión e incredulidad.
-Bella, la sangre no huele- me dijo sonriente.
-¡Claro que si!- objeté- Huele a óxido y sal…- hice una mueca de disgusto al recordar el olor.
-Vaya y creí que yo era el loco- le miré sin comprender- Yo también… percibo el olor de la sangre.
-Pero acabas de decir que…
-Te lo dije sólo porque a mí me lo dicen- me cortó encogiéndose de hombros- pero la verdad es que el olor es… extraño, he aprendido a soportarlo, más por el hecho de que mi trabajo requiere de constante contacto con la misma.
-Me debes de enseñar- le dije- odio que me pase esto.
-Será un placer- me miró de forma intensa generando que mi corazón latiera a mil por hora, por un momento tuve la sensación de que era capaz de oírlo.
Estuvimos así un rato hasta que Esme nos llamó. Dentro la paz volvía a reinar o al menos eso parecía.
-¡Oh Bells!- exclamó Alice cuando entré- ¿Cómo te sientes?
-Mejor- sentí mis mejillas arder al comprobar que ya todos los presentes sabían lo que me ocurría cuando había sangre cerca de mí- ¿Rose?- la aludida levantó su mano derecha dejando a la vista una venda que cubría su palma, me sonrió con pesar.
-La comida esta lista- anunció Esme.
-¡Esperen!- exclamaron a coro los gemelos Lorcan y Grace que venían corriendo de escaleras arriba con una caja enorme que llevaban entre los dos.
Alice rió ante la actitud de los niños, todos los miraban con curiosidad, en especial Edward. Aunque para mi asombro Emma los miraba con cierta irritación, lo cual me hizo enervar. ¿Quién demonios se cree? ¿La Reina Isabel?
-Esto es para ti- me dijo Lorcan sonriente, lo miré dudosa.
-Sabemos que no te gusta que gasten en ti- añadió Grace- por lo que te hicimos esto…
-Alice- murmuré mientras mi amiga me miraba sonriente, me agaché a la altura de los niños- No se tenían que haber molestado- los abracé dejando a un lado el gran paquete.
-Feliz cumpleaños- dijeron los dos a coro, la vista se me nubló y esta vez no era a cause de que hubiera sangre cerca-
-Los quiero mucho- los apreté más contra mí, ellos me imitaron.
Con cuidado me separé de ellos.
-¡Estas llorando!- exclamó Grace al ver mi cara.
-Si- afirmé- pero de felicidad. A ver qué me han hecho estos dos angelitos- ellos rieron, tomé el paquete en mis manos, era plano, pero largo.
Con cuidado rompí el envoltorio. Parecía un cuadro, pero cuál sería mi asombro al ver que era un marco que contenía fotos de los niños conmigo y Edward, eran las fotos que nos había tomado Queque una tarde antes de que Edward retomara su trabajo en el Hospital, a unos días de mi llegada.
-¡Wow!- murmuré.
-¿Te gusta?- Grace me miraba con cautela, como si pensara que en cualquier momento me pondría a gritarle o algo parecido, lo cual me extraño, este no era un comportamiento habitual en ella.
-Me encanta- volví a abrazarlos, la duda parecía disiparse del todo en Grace.
Hice nota mental de preguntarle más tarde a Edward sobre este comportamiento de la niña, algo me decía que tenía que ver con cierta mujer que les dejó. Emma se aclaró la garganta.
-Tengo hambre- dijo ella, rodé los ojos, esta mujer si que es insoportable, Rosalie apretó su puño sin vendar y le dedicó una mirada acecina.
La tarde pasó sin ningún otro incidente, Esme era una magnífica cocinera y habíamos quedado que un día me enseñaría algunas de sus recetas, las cuales cocinaría solo cuando Queque no estuviera presente, esa mujer podía llegar a ser el demonio en persona si alguien se metía en su querida cocina. Por otro lado Rosalie no paraba de lanzarles miradas acecinas a Emma y a Emmett incluso empezó a apodarlos a sus espaldas "M & M's" el chocolate se envenena en tu lengua, me sorprendió el hecho de que a Grace tampoco parecía agradarle la chica, en cambio a Lorcan parecía fascinarle la idea de que su tío le hubiera bajado la novia a Ronald Weasley de Harry Potter.
Lorcan y Grace quisieron dormir un rato la siesta mientras los demás tomábamos el café, bueno al menos la mayoría, porque Emmett se retiró con Emma para acompañarla hasta su casa. Una vez que desaparecieron por la puerta Rosalie suspiro de alivio.
-Eres mortal hermana- rió Jasper para luego darle un sorbo a su taza de café.
-Quisiera poder asesinarla- dijo ella seria, Esme rió por lo bajo.
-Realmente no es el tipo de Emmett- aclaró ella.
-¿Cuál es su tipo?- preguntó sonriente Alice.
-A él le gustan las rubias- rió Edward, Rosalie se sonrojó.
-¿Y cuál es tu tipo?- se defendió mi amiga, por algún extrañó motivo cuando mi mirada se cruzó con la de Edward él se sonrojó y apartó la vista.
-Yo…
-Le gustan las castañas- Carlisle dio un sorbo a su taza de café mientras se acomodaba en el asiento, me miró con una sonrisa, sentí como la sangre se subía a mis mejillas, Alice emitió una risita que logró confundir con una tos.
-Esto… Esme- la mujer me miró con una gran sonrisa- ¿Me permites tu baño?
-¡Oh, claro! Es en el segundo piso la primera puerta a mano derecha.
-Gracias.
Con cuidado para no tropezar y ponerme en una situación aún más embarazosa me levanté despacio. Al llegar al segundo piso casi me pierdo entre tantas puertas, por suerte las indicaciones de Esme fueron claras. Me refresqué el rostro con agua fría, ya que el café me estaba adormilando, por algún extraño motivo la cafeína nunca surgía el efecto normal en mí, todas las cosas calientes que tomara me adormilaban. Al regresar al piso inferior me perdí, esta vez las puertas parecían iguales, por lo que terminé entrando en un salón bastante amplio con un piano de cola en el medio. Este era hermoso. Me hizo recordar cuando era niña a mi sueño de quererle comprar a Renée uno igual, ya que por aquél entonces el hobby de mi madre era tocar el piano, y lo hacía magnífico, uno de los recuerdos que quedan de aquella época es mi devoción a Claude Debussy.
-¿Te perdiste?- rió Esme detrás de mí, pegué un respingo al escucharla, pues no la había oído llegar.
-Técnicamente- asentí sonriendo muerta de vergüenza- ¿Es tuyo?- quise saber, ella negó con la cabeza.
-¿Tocas?- quiso saber esta vez ella, yo reí.
-No del todo, cuando era niña mi madre me mando a unas clases, pero… como todo hobby…
-Entiendo- suspiró- este piano era de mi madre, si no me equivoco es del año 1918, se lo dejó a Edward, su nieto favorito- sonrió ella ante el recuerdo.
-¿Edward toca?- pregunté sorprendida.
-¡Ya lo creo!
-Vaya- murmuré, cada día aprendía algo nuevo de Edward.
-Desde hace mucho que no toca, de hecho la última canción que compuso fue una nana para los niños- me informó Esme, sus ojos se veían tristes- Mi niño no fue el mismo desde que ella los abandonó.
No había que ser un lector de mentes para entender a quién se refería Esme. La madre de los gemelos había sido muy mala.
-Creo que Grace fue la que sufrió más.- admitió ella.
-¿Por eso su comportamiento dudoso hoy que me entregaron el regalo?
-¿También lo notaste?- me sonrojé de inmediato.
-Mi madre me dice que soy muy observadora…
-Y con un gran corazón- me cortó ella- Realmente eres una persona encantadora Bella.
-Mamá- Edward entró en el salón, su rostro denotó sorpresa al verme con su madre en aquél lugar, cosa que no me extrañó pues después de todo este lugar era algo de él- Esto… papá te necesita en su despacho- le informó recomponiendo su inigualable cara de póker.
-¿Ahora qué sucedió?- preguntó Esme con fingido fastidio.
-Dijo algo acerca de una conferencia en Washington- sonreí ante la mención de mi antiguo hogar, con Charlie en Forks.
-¡Oh!- Esme soltó una risita- Los veo en un segundo- dicho esto se alejó por la puerta con una elegancia envidiable, solté un suspiro.
-Así que… ¿tocas?- quise saber, él soltó una risita nerviosa.
-Mi madre te contó- dijo a modo de afirmación, yo asentí con una sonrisa en el rostro, él suspiró frunciendo el ceño- Hace años que no toco, hay uno en casa…
-¿En serio?
-Seguro.
-Llevo ya bastante en tu casa y aún no la conozco del todo- reí.
-Por lo que veo es así…
-Solo me preguntó no tendrá ataúdes ni pasadizos secretos ¿o si?- él rió.
-No, no pasadizos secretos no, pero ataúdes…- él rió ante mi expresión- No me vas a decir que aún no te habitúas a las bromas de Queque llamándome Drácula- reí ante el comentario.
-Es que no te asocio con un vampiro.
-Oh.
-Deberás tocar alguna vez, tu madre me ha metido el gusanillo de la curiosidad…
-Tú siempre tienes curiosidad.
-Y esta mata al gato- solté al recordar que aquello mismo me decía Charlie.
-En teoría- suspiró- pero esta vez te prometo que algún día tocaré para ti- mi corazón dio un vuelco y tuve que recordarme como respirar.
BEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBE
EDWARD POV.
Viernes al fin. Suspiré aliviado, la semana había sido bastante intensa. Salí de la sala de emergencias para toparme con el reloj. Dos horas más y a casa… Me dirigí rumbo a las habitaciones que me tocaban checar, primero pasaría por la de la Señora MaKettle, una mujer bastante simpática de sesenta años que parecía tener una atracción hacia mi persona, pero eso no impedía que disfrutara de mi paciente.
-¡Doctor Cullen!- su voz grave me hizo sonreír.
-¿Cómo esta mi paciente favorita?- ella rodó los ojos.
-¿Cómo voy a estar sin su amor doctor?- solté una risita mientras leía sus últimos estudios que Irina me había dejado en la puerta.
-Al parecer recuperándote bastante bien, voy a extrañarla mucho- ella me miró con sorpresa- si sigue así en unas semanas se le dará de alta.
-¡Cáspita!- soltó la mujer- Prométeme que cuando salga me presentarás a tu novia- esta vez fui yo quién la miró confuso.
-¿Perdón?
-¡Vamos, corazón!- rió la anciana- Tus ojos tienen un brillo peculiar desde hace semanas… un brillo que hasta una vieja arrugada como yo puede identificar, estas enamorado Edward Cullen y si no me equivoco es alguien muy especial…
-Yo…- fruncí el entrecejo- creo que se equivoca.
-Oh, no las viejas no nos equivocamos en asuntos del corazón, sabemos siempre que después de la Tormenta… viene la calma- como si sus palabras fueran mágicas afuera resonó un trueno, haciéndome pegar un brinco de susto.
En el momento en que la luz cegadora inundó la habitación seguida por el estruendo del relámpago a mi mente vino solo una cosa: ¡Grace!
GRACE POV.
Un relámpago me despertó en medio de mi sueño, era bastante tarde. Como siempre sucedía cada vez que había una tormenta me levanté enseguida, estaba asustada, necesitaba a mi papá, por ello corrí hacia su habitación sólo él podía consolarme, aún no entiendo porque odio las tormentas, es sólo que me hacen sentir sola, a decir verdad creo tener un vago recuerdo sobre mi mamá abandonándonos en una noche así…
-¿Papá?- no obtuve respuesta, su cama estaba vacía, el miedo se apoderó de mí y sólo pude hacer una cosa… llorar.
Fue entonces cuando dos pares de cálidas manos me abrazaron en la oscuridad haciéndome sentir de una forma protegida.
-Todo va a estar bien- me susurró mi ángel al oído, sonreí.
Sabía que así sería.
EDWARD POV.
Demonios. La tormenta era demasiado fuerte, pensé en mi hija, debía de estar asustada como siempre que pasaba esto.
Aceleré llegando a casa de puro milagro. Corrí escaleras arriba, entrando como bólido en el cuarto de mi hija… ¡Grace no estaba allí!
El pánico se apoderó de mí. Malditos turnos nocturnos. ¿Dónde diablos estaba mi hija? Me apresuré a buscar en el cuarto de Lorcan, con cuidado para no despertarle, ahí tampoco estaba Grace. Salí precipitado a mi habitación para tomar el teléfono y llamar a mis padres cuando el alivio se apoderó de mí. Allí durmiendo sobre mi cama estaba Grace, pero no estaba sola, recostada junto a ella estaba la mujer que había cambiado nuestras vidas. Bella tenía abrazada a Grace contra su pecho, ambas tapadas bajo las mantas. Solté un suspiro.
-Oh.- habló Bella de repente encontrándose con mi mirada- Yo…- hizo ademán de levantarse, pero me apresuré a detenerla.
-Está bien, descansa- le dije en un susurro.
-No, no, tu has tenido un día largo- replicó ella.
-Insisto- ella frunció el entrecejo, se veía hermosa aún enojada.
-Hagamos una cosa- dijo ella entre susurros- como tu cama es tres veces más grande que cualquiera, dormiremos los tres juntos, así no despertamos a Grace…
Mi corazón latió a mil por hora ante la idea.
-De acuerdo- solté de golpe- iré a cambiarme.
Sin duda iba a ser una larga noche… Cuando regresé me reí de mí mismo, Bella ya se hallaba dormida abrazando a Grace, la vista era tan hermosa que me quedé observando, velando por el sueño de aquellos ángeles, solo faltaba mi Lorcan para completar la escena, pero de momento así era perfecta no quería despertar a mi hijo, ni mucho menos a ellas.
-Mami- dijo en sueños Grace, mi corazón se hundió en mi pecho, me gustaba mucho oír a mi hija hablar dormida, era algo de lo que nunca me cansaba, pero cuando esta palabra salía de su boca era por una pesadilla, pero esta noche de tormenta fue distinta, su rostro mostraba paz.
-Aquí estoy- me sorprendió oír a Bella, por un momento pensé que se había despertado, pero su respiración lenta y acompasada me dejaron ver lo contrario- Yo quiero… dos de vainilla con menta- hice un esfuerzo grande para no reírme.
-Con conito- añadió Grace, parecía que hasta en sueños se conectaban.
Por la luz de la Luna pude ver de lleno la cara de Bella, afuera ya no llovía, todo estaba en calma.
-Edward- pegué un respingo al oírla nombrarme- te quiero- suspiró en sueños.
¿Había sido posible lo que había escuchado? ¿Estaría dormido? Cierto o no esto me hizo darme cuenta de algo…
-Yo también te quiero.
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Ok, ok. Sé que no tengo excusa que soy bastante mala, pero… ¡Perdón! Es que este mes ha ido de cabeza, si les digo que tengo ampollas en los pies, el cerebro gastado y un calor que me mata… ¿me creerían? No lo sé, les cuento que a pesar de estar de vacaciones mi agenda está siempre llena con algo… jaja, Pero bueno… CHICAS (OS) YA FALTA MENOS PARA TWILIGHT THE MOVIE.
Si bien, las noticias de Luna Nueva me tienen enojada, no dudo que cualquier peli que hagan será tan exitosa como la primera.
EN EL PROXIMO CAPITULO DE LA NANA SWAN:
-¡EMMETT CULLEN!- gritó Emma, el susodicho la miró con confusión- ¿POR QUÉ DEMONIOS ESTAS PINTADO COMO MUJER?
Gracias por los reviews, en cuanto pueda me hago un espacio y se los contesto. Mil gracias por todo. Los leo en el siguiente capítulo.
XOXOX
Aye436.
PD Gracias a quién haya puesto la idea de llamar a Emma y a Emmett "M & M's"
