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El Potterverso es de Jotaká.
Este fic pertenece al reto especial "Homenaje a Rowling" del foro First Generation: The story before books.
«POR TERCERA VEZ»
Por Victoire Black.
{ ¡Volví! Ay, Dios querido, juro que no saben lo bien que se siente haber vuelto a escribir y subir algo de Harry Potter después de meses enteros sin aparecer. Este fic solo serán pequeñas viñetas sobre algunas cosas que suceden en Hogwarts en la época de la TG, y aclaro desde ya que habrán algunas cosas que no concuerden con el canon, cosas pequeñitas, pero me gustaría aclararlo igual. Enjoy! ¡Y muchas gracias por volverme a leer! }
I. Se abre una vez más.
Los ojos de Harry Potter quedaron como platos cuando, siguiendo los pasos nerviosos del nuevo director de Hogwarts, se topó de frente con una leyenda en la pared que lo hizo estremecerse: "La cámara de los Secretos ha sido abierta nuevamente. Enemigos del heredero, ¡temed!". Se quedó unos instantes congelado en su lugar, pensando…
¿Qué diablos era eso? ¿Un chiste? ¿Una advertencia seria? ¿Una forma de hacerle saber que aún existían chicos idiotas en ese mundo? ¿O quizá la evidencia de que otra Ginny Weasley había caído en las garras de un mago sin corazón?
—¿Ha habido algún desaparecido? —atinó a preguntar, girándose hacia el director, que no hacía más que revolver las manos, nervioso. El hombre no le contestó al instante—. Señor Boot, ¿ha desaparecido alguien desde el comienzo del curso? ¿Ha visto a alguien comportarse de manera extraña?
—No, no, señor —respondió finalmente—. Han habido un par de… ¿cómo las llamaría? Revueltas estudiantiles, podría ser. Muchos alumnos no están de acuerdo con el hecho de que vamos a convertir la torre de Adivinación y algunos salones del séptimo piso en nuevas habitaciones…
—¿Nuevas habitaciones? —preguntó Harry, sin entender qué tenía que ver una cosa con la otra.
—Sí, ya sabe, señor Potter. Muchos alumnos de los colegios que vendrán han protestado por tener que dormir a bordo de sus transportes, y no poder alojarlos en el propio colegio. Estamos solucionando el tema de la mejor forma que podemos, pero a muchos estudiantes no les ha caído bien que gente de Durmstrang se quede en el castillo…
Ahí Harry entendió el asunto. El Torneo, el maldito Torneo. ¿Qué otra cosa podía ser, si no? Ya no había basilisco, casi nadie conocía la entrada… Se golpeó la frente con la mano, en un gesto de impotencia.
—No creo que haya nada de qué preocuparse en este momento, señor director —resolvió Harry, exasperado—. Es probable que solo sean chicos pretendiendo asustar a los otros colegios. No… No es posible que haya una amenaza proveniente de la cámara nuevamente.
El director, un hombre unos años mayor que él, le dedicó una sonrisa nerviosa. Parecía que el asunto le estaba afectando de verdad, y Harry lo comprendía. Casi despiden a Dumbledore en la época que la Cámara se había abierto por segunda vez, y sabía que muchos atinarían en culpar al director de forma inmediata en caso de que peligrara la vida de sus hijos.
