Primero que nada… ¡muchas gracias por sus comentarios! Enserio que me animaron mucho a seguir, muchas muchas gracias ^^

Tengo pensado publicar todos los jueves, el anterior tuve un percance así pero de ahora en adelante será todos los jueves.

Sin mas aquí esta capitulo.

Con el tiempo… Llegara.

Eran las doce menos quince y el bar estaba medio vacío para ser día viernes, todos los clientes que habían estaban reunidos en la barra entregando billetes al tabernero.

- Kirkland, Bravinski, Jones, Vargas, Carriedo y Honda. -anotaba el tabernero con osca expresión.- Todos ustedes apuestan que la hija del Señor Sadic no conseguirá marido este año y nunca lo hará.

- Así es holandés de mierda -Arrastrando las palabras dijo el ingles que ya estaba bástate borracho y termino apostando mas que nadie.

-¡¿Cómo me dijiste?! -grito de vuelta golpeando la barra.

- Calma, calma Gorvet, ya sabes como se pone el inglesito cuando se le pasan las copas. -intento calmar los ánimos Antonio.

- Tu no te metas, Blody Hell. -intento decir amenazante, pero fallado en el intento.

- Kolkolkolkolkol ya comenzara la pelea, que emoción.

- No intentes nada Ivan o tendré que meter a mis hombres en esto. -declaro Jones que era el encargado de seguridad de la ciudad.- Y tu Arthur, vendrás conmigo a casa después, Alice me matara si te dejo ir en ese estado.

- ¡Ya basta todos ustedes o quedaran vetados de por vida de mi bar! -termino diciendo fríamente el holandés que inspiraba mas miedo que cualquier otro ahí presente.- Así me gusta, ahora con lo que estábamos. El único que apuesta que la señorita Erzebeth conseguirá marido este año es el señor Wang.

- Valiente apuesta -susurro Vargas, un tímido italiano sentado a un lado de Antonio- Si no lo consigue tendrás que pagar mucho y… ya conoces los rumores. -la única familia italiana de la cuidad era la de los Vargas y eran mayormente conocidos por rumores de supuestos mafiosos y por supuesto contratos con los yakusas del Señor Honda, pero todo se quedaba en rumores.

- Vargas-kun tiene razón.

- Me quedare con todo su dinero y luego les sacare mas todavía cuando logre trae opio al fin y todos ustedes se vuelvan adictos, aru.

- Apuestas cerradas. -sentencio Gorvet.- y el bar ya cerro, ahora lárguense todos o volveré a subir los precios. -todos se despidieron y cada honorable caballero se fue por direcciones distintas; a excepción de Arthur y Alfred, que como buen cuñado se los llevo a casa.


Los vargas habían llegado hace aproximadamente 15 años atrás. Su trabajo oficial era una casa de empeño y prestamistas de dinero, pero las malas lenguas decían que el negocio no era tan limpio como ellos afirmaban, aun así nadie dudaba.

La familia constaba de un abuelo absurdamente joven y tres nietos, de los padres nadie sabia nada. Los dos mayores eran Lovino e Isabel, mellizos exactamente iguales de carácter y de no ser hombre y mujer, serian iguales físicamente también; la muchacha estaba comprometida con el hijo de los Fernandes-Carriedo y Lovino tenia una especie de amistad con su cuñado. Por ultimo estaba Felicia, la menor de los tres y que según su abuelo era un alma demasiado buena e inocente para este mundo vil. Ellos eran los Vargas y tal como decían los rumores, tenían tratos misteriosos con Kiku Honda, un japones que nadie se dio cuenta cuando llego, pero de un momento a otro todos conocian. ¿De que vivia? Nadie lo sabia. Lovino y Kiku habían organizado las apuestas y lograron un trato con el holandés para que estuviera a cargo de dirigirlas; años tras año ganaban grandes cantidades de dinero y por supuesto… siempre ganaban.


- Padre acaba de llegar una carta de la señora casamentera que dice que mi hermana es la peor candidata que ah tenido y jamás conseguirá marido.

- ¡Gupta! Que te eh dicho de leer mi correspondencia. -de un manotazo le quito la carta qu ya estaba abierta.

- Pero mi versión de la carta era mucho mas divertida. -murmuro mas para si que para que su padre lo escuchara.

- No creas que no te escuche -gruño mientras terminaba de leer.- Por Dios, Erzebeth terminara por matarme antes de tiempo.

- Es injusto, yo quería matarte de un infarto. -rezongo el menor.

- No digas tonterías, hijo -dijo riendo y dandole un abrazo a su pequeño.- ven, vamos a la cocina a comer algo para pasar el mal rato.

- ¡Genial! Licofrón también querrá un bocadillo.

- Miaaaaaaaaauuuu.


- Entonces usted dice que era joven es muy buen partido, pero que no esta interesada en el matrimonio. -repitió las palabras de la carta a Misstres Alice.

- Efectivamente, no olvide que es muy bella también, -recalco con tranquilidad, este muchacho no se le escaparía.- Estoy segura que seria la esposa perfecta para usted, joven Roderich.

- No me cabe duda. -dijo terminando su te muy educadamente.- Por favor organice una cita, quiero conocerla.

- Porsupuesto, lo antes posible. - Alice estaba feliz, no tendría otro fracaso.

- Ahora si me disculpa, tengo practica de piano en 30 minutos, adiós.

Roderich Eldenstein era el único y ultimo descendiente de una aristocrática familia. El tiempo corría y si no quería que su línea de familia se perdiera, entonces pronto debería casarse y conseguir por lo menos un hijo y Erzebeth era una perfecta opción. El tampoco estaba interesado en el matrimonio y solo quería una esposa para tener hijos, seguramente la muchacha aceptaría el trato y el podría seguir su carrera de pianista sin problemas, solo educar a un hijo para que fuera su viva imagen de todos los Eldenstein y todo era muchísimo mejor si su esposa era una mujer hermosa, tal como aseguro Misstres Alice.

Nuevamente muchas gracias por leer.

Onny.

PD: Abby ¿hay alguna forma de que pueda contestarte los Review? Seria un poco extenso contestar por aquí :P