Capitulo tres.
-Necesito un corte de pelo, Doctor.
-Y yo necesito un juego de palos de golf.
-Estoy hablando en serio. ¿Podemos ir a algún lugar donde me pueda cortar el pelo?
-Tienes el pelo más corto que yo, ¿Por qué ¨necesitas¨ un corte de pelo?
-Lo quiero corto, solo eso. ¿Podemos ir?
-Claro que sí, pero…
El doctor empezó a dar vueltas sobre su propio eje y alrededor de la consola de la Tardis, mientras Constantine lo miraba con infinita paciencia.
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-De verdad, ¿Me estas preguntando, si me puedes hacer preguntas?
-Si.
-Puedes, aunque no estoy segura si tengo respuestas a cada una de tus preguntas.
El doctor se coloco justo enfrente de Constantine la miro de arriba abajo repetidas veces antes de abrir la boca y hablar.
-Te he visto cada día durante semanas, y me he dado cuenta que hay cosas que haces, que te definen, que a primera vista podrían parecer que las haces inconscientemente, pero yo se que no.
-Esa no es una pregunta.
-Déjame acabar. Desde el día en que te conocí, me di cuenta de que la forma en que vistes, no solo es a propósito, si no que significa algo, e incluso algunos gestos los haces con un propósito. ¿Tengo razón?
-Si.
Se quedaron mirando un largo rato, el Doctor esperaba la continuación de la respuesta, pero al darse cuenta de que nunca llegaría continuo.
-¿Vistes completamente de negro por una razón?
- Si.
-¿El cabello corto tiene un propósito?
-Si.
-¿Puedo saber las razones?
Fue el momento de Constantine de empezar a girar sobre su propio eje y alrededor de la consola, el Doctor la seguía con la mirada hasta que ella se detuvo frente a él, no lo miro directamente si no que jugaba con los dos anillos que llevaba en la mano izquierda uno en el dedo anular y otro en el dedo medio. Cuando subió la mirada, se veía decisión en sus ojos.
-¿Quieres que te diga las razones, o quieres verlas?
El Doctor la miro, abrió la boca para decir algo pero inmediatamente después el cerro, una luz de entendimiento ilumino su cara.
-¿Fecha y lugar? Pregunto el Doctor.
Constantine empezó a reír y siguió al doctor alrededor de la consola.
La Tardis aterrizo con su particular sonido, justo al borde de un parque para niños, justo donde las sombras de los arboles ocultaban a la Tardis, se abrieron las puertas y el Doctor junto con Constantine salieron de la Tardis.
-¿Dónde estamos?
-Sígueme.
Constantine tomo la mano del Doctor y lo guio afuera del parque y lo llevo frente a un edificio de tres plantas de piedra, rodeado de un patio con juegos para niños. Constantine en lugar de llevarlo a la puerta principal del edificio lo guio a la parte trasera del edificio, donde estaban los juegos para niños.
Alejados un poco de los juegos, había una pequeña niña de unos 5 años de edad sentada en el suelo jugando con una muñeca, su largo cabello que llegaba hasta el suelo le cubría la cara. Constantine se paro detrás de un árbol ocultándose tras él, el doctor veía a Constantine con expresión interrogante hasta que vio a la pequeña niña con más atención y se dio cuenta de que estaba viendo una versión más joven de la Constantine que se ocultaba de sí misma.
-Ella soy yo cuando tenía 5 años, este lugar es el primer hogar que recuerdo, en este lugar están las primeras personas que recuerdo.
-¿Dónde estamos? Pregunto por segunda vez el Doctor.
-Es el Orfanato de San Patricio. Mi archivo dice que llegue aquí cuando tenía tres meses de nacida.
De una de las puertas traseras del orfanato, salió un niño corriendo en dirección a la pequeña Constantine, llevaba en cada mano una gran manzana verde y al llegar con la pequeña Constantine este le ofreció una de ellas, ella la acepto con completa naturalidad y el niño se sentó junto a ella antes de morder su propia manzana.
-El se llama Alexander, no hay en mi memoria un plazo de tiempo donde no esté él. A él lo recuerdo desde siempre.
El doctor miraba intercaladamente a los niños en los juegos y después a Constantine que los miraba embelesada.
-Dos niños en un orfanato, ¿es esa la razón por la cual haces todo?
Si. Pero aun no lo entiendes, tanto él como yo no recordamos nada antes de este lugar, el nació en el orfanato, yo llegué a los tres meses, nuestras vidas empezaron aquí, siempre nos cuidaron bien, pero nunca fuimos hijos de nadie. Los huérfanos como nosotros vivimos los primeros años de nuestras vidas esperando a ser adoptados, nos aferramos a una esperanza que muere cuando cumplimos 7 años.
-¿Siete años?
-Es la edad estadística donde las probabilidades de ser adoptado se reducen a casi cero, los padres que adoptan prefieren hacerlo con bebes o con niños pequeños, después de tu cumpleaños número 7 nadie te lo dirá, pero es casi seguro que no saldrás del orfanato si no hasta que cumplas la mayoría de edad.
El momento que estás viendo, es cuando Alexander y yo imaginábamos que seriamos adoptados por los mismos padres y podríamos convertirnos en hermanos, en este momento Alexander tiene 6 años y está a un año de pasar la barrera.
-¿Lo adoptaron? El Doctor pregunta con sincera preocupación en la cara.
-No. Constantine mira a ese par de niños que juegan y comen al mismo tiempo, como todos los niños que tienen el tiempo del mundo, pero prefieren correr como si este se estuviera acabando. Pronto cumplirá los siete, y cambiara su sueño de ser adoptado por el sueño de solo salir de aquí, después de que el cumpliera los siete vivía atemorizada de ser adoptada sin él y que me alejaran de él para siempre.
El Doctor la miraba con absoluta atención y ella siguió.
-A mí tampoco me adoptaron. Viví en el orfanato hasta que me pidieron que me fuera. ¿Seguimos?
-¿A dónde esta ves?
-Aquí mismo pero 10 años mas tarde.
La Tardis no se mueve de su lugar pero se materializa en el mismo parque, que esta vez tiene los barrotes, que lo dividen de la calle, pintados de un color rojo escarlata.
Constantine cierra la puerta e inmediatamente se esconde detrás de otro árbol que está cerca, el doctor está a punto de decirle que no hay necesidad de hacer tal cosa, pero a lo lejos ve a una Constantine adolescente, tomada de la mano de un Alexander también adolescente, Constantine viste de un vestido de color verde esmeralda, lleva el pelo largo y rizado hasta las caderas, lo lleva suelto y se mueve al compas de su risa, Alexander que la tiene de la mano le señala el alto de un árbol y Constantine se ríe de nuevo antes de que Alexander la besara en los labios y la abrazara por la cintura.
-Creo que ya no les interesa ser hermanos, ¿cierto?
Constantine ríe ocultándose en el árbol casi idénticamente como la adolescente del parque. Los mira y vuelve a reír.
-No, ya no. Dejamos de querer ser hermanos y empezamos a ser novios como a esta edad, a escondidas por cierto, en teoría no deberíamos ya que vivíamos bajo el mismo techo, pero nunca deje de quererlo profundamente, así que cuando salíamos de la escuela tomábamos el camino largo antes de regresar al orfanato, para ignorarnos el resto del día.
El doctor sigue a la pareja que sigue caminando de la mano, aunque reconoce a la Constantine del parque de la mano de Alexander, luce diferente, tiene un halo de felicidad que la Constantine que tiene a su lado le falta.
-Por entonces ya teníamos sueños distintos, Alexander trabajaba en una pequeña imprenta como asistente y yo daba asesorías a niños de primaria para ahorrar dinero. Constantine se dio cuenta de la cara interrogante del Doctor y antes de que él se atreviera a formular la pregunta ella respondió.
-Los huérfanos deben dejar el orfanato en cuanto cumples la mayoría de edad, nos avientan al mundo terminando la preparatoria, sin trabajo y sin un lugar donde vivir, así que muchos de nosotros empezamos pronto a trabajar para tener algo al salir.
-Eso parece injusto.
-Lo es y no lo es al mismo tiempo, detrás de nosotros hay muchos otros niños que necesitan los recursos que nosotros usamos, pero por otra parte la injusticia reside en que si, aun somos muy jóvenes cuando nos sacan del orfanato.
Tanto Constantine como el Doctor siguieron con la mirada a la joven pareja que paseaba por el parque, sin dirigirse directamente hacia la salida del parque.
-Creo que empiezo a entender… dice el doctor mientras Constantine se dirige de nuevo a la Tardis.
-No, todavía no. Tenemos que ir 3 años más en el futuro.
La Tardis aparece y desaparece en el mismo lugar y cuando abren la puerta, el lugar parece ser el mismo, Constantine toma la mano del Doctor y lo guía hasta la esquina más próxima a la entrada principal del orfanato, por la puerta sale Constantine con su cabello largo hasta la cadera y con ella lleva tres maletas de distintos tamaños, cruzando la calle se encuentra Alexander que va a su encuentro y le ayuda a cargar las maletas que ella llevaba a cuestas.
-Acabas de cumplir 18 años ¿Verdad?
-Sí, es el día de mi cumpleaños, Alexander ha venido a buscarme, si los seguimos veras el lugar donde empezamos a vivir, el había salido del orfanato un año antes y había empezado a trabajar como asistente administrativo en una empresa que produce papel y estudiaba negocios a medio tiempo, para cuando salí del orfanato había empezado la carrera de matemáticas en la universidad a tiempo parcial y trabajaba el resto del tiempo como mesera en diferentes restaurantes cerca de nuestro departamento o de la universidad.
-Espera, ¿matemáticas?
-Si concéntrate.
Caminaron a una distancia prudente de la pareja que cargaba las tres maletas, la pareja caminaba deprisa pero riendo y haciendo bromas entre ellos. Ambos entraron a un bloque de departamentos no muy lejos de ahí, se veía que eran unos departamentos muy pequeños amontonados unos contra otros, la pareja entro a uno de los edificios. El Doctor y Constantine se quedaron afuera de los departamentos, Constantine guio al doctor por la calle hasta la esquina norte y le señalo al Doctor hacia una de las ventanas del departamento.
-La tercera ventana de de izquierda a derecha en el tercer piso, es la ventana de nuestro departamento, Alexander empezó a vivir en él desde que salió, antes de que cumpliera la mayoría de edad ya había pactado la renta del departamento.
-Se ve pequeño.
-Lo es. Es pequeño, caluroso en verano y frio en invierno, pero debo admitir que en ese departamento viví los años más hermosos de mi vida, también los mas cansados, pero fueron hermosos, en los primeros años, estudiaba y trabajaba al mismo tiempo, era capaz de quedarme dormida de pie en el metro, hacia mis tareas en el autobús o en mis descansos de mesera. Nunca tuve o he vuelto a tener un periodo de mi vida más ajetreado o cansado, pero con gusto lo volvería a vivir sin pensarlo dos veces. Todo cuanto ganábamos era para nuestros gastos básicos y para la escuela y lo que ahorrábamos era para poder casarnos.
-¿Te casaste con él?
-¿Quieres ver?
El doctor asintió pero cuando siguió a Constantine de regreso al parque noto que con cada viaje, la sombra de la tristeza se intensificaba en su cara, la siguiente vez que se materializo la Tardis, lo hizo cerca de una plaza pública y cuando empezaron a caminar por ella, el doctor distinguió la característica melena de Constantine brillar al sol, en esta ocasión llevaba el pelo medio recogido, no le cubría la cara pero si la espalda de su vestido blanco de novia, caminaba de la mano de Alexander que vestía un sencillo traje negro y camisa blanca sin mucho adorno.
-Ahorramos dos años enteros para poder hacer esto, lo único que le pedía era poder casarme con un vestido de novia que yo escogiera, el caso es que era caro y me tarde dos años, Alexander solo quería los anillos y se tardo dos años es poder compra los anillos que había escogido para los dos.
El Doctor vio a Constantine jugar con los anillos que llevaba en la mano, y después busco en su saco y saco unos binoculares pequeños y los enfoco en la pareja que había salido hace poco del edificio municipal y que estaba rodeada de un grupo pequeño de personas que los felicitaban, el doctor enfoco todavía más los binoculares a las manos de los recién casados y dio un suspiro.
-Son los mismos, no estás equivocado.
Constantine dio la vuelta en redondo de regreso a la Tardis, el doctor la siguió y cuando estaba a punto de hacer una pregunta, Constantine se adelanto y dijo:
-Después de casarnos nos tardamos otros 3 años en acabar la carrera, nos tardamos más de la cuenta ya que lo hacíamos a tiempo parcial pero la acabamos nos graduamos con diferencia de un semestre, el primero y después yo, en cuanto se graduó, a Alexander lo promovieron en su trabajo y poco después a mi me contrataron en una empresa farmacéutica, empezamos a creer que seriamos capaces de salir de nuestro pequeño departamento de una habitación.
Cuando entraron en la Tardis el Doctor permaneció en silencio esperando las indicaciones de Constantine para que los guiara a su nuevo destino, Constantine se recargo en a consola y mientras jugaba con sus anillos mantenía la cabeza agachada sin mirar al Doctor a la cara y con un leve suspiro y casi en un susurro lo dio la dirección la fecha y la hora a la que debía dirigirse.
Por primera vez en ese viaje al abrir la puerta era de noche, estaban en una calle contigua a una calle principal, al llegar ahí se encontraron con una avenida llena restaurantes, bares y clubs nocturnos. Se notaba que había briza de primavera y el aire despeinaba el cabello de las personas que salían y entraban en los diferentes establecimientos de la calle.
-Míranos, ahí están Alexander y yo saliendo de ese bar, se llama el dragón verde, y solíamos ir ahí seguido ya que yo había trabajado en el por un periodo de un año y el dueño me trataba muy bien y nos hacia descuento a Alexander y a mí.
-Se ven felices. Y así parecían habían salido abrazados del bar, Constantine caminaba junto a Alexander hablando con el sin ver a la calle, solo viéndolo a cara, Alexander turnaba su mirada entre Constantine y el camino mientras dirigía a Constantine por la cintura hasta la parada de autobús que había en la esquina.
-Lo fuimos. Acababan de ascender a Alexander y con su nuevo puesto seriamos capaces de cambiarnos de nuestro pequeñísimo departamento e irnos a una casa en forma, en cuanto eso pasara empezaríamos a pensar en formar una familia, ambos estábamos de acuerdo de que tendríamos al menos dos hijos, la sola idea de un niño creciendo solo con un par de adultos nos parecía monstruoso, habíamos crecido rodeados de muchos niños todos cuidando de todos, que la idea de crecer solos nos parecía atroz. Cuando me entere del ascenso de Alexander y de nuestras nuevas posibilidades de vida, fue la primera vez que me atreví a soñar con una vida distinta a la que tenia, empecé a soñar con una casa con jardín en la parte de atrás, conmigo plantando flores en el borde del jardín mientras un niño pequeño que apenas es capaz de caminar persigue al gato de la familia y a Alexander grabando con una cámara al niño que persigue sin éxito al gato que se limita a huir de él. Fue la primera vez que me atreví a pensar conscientemente en un sueño. Alexander, un niño, un gato, una casa y un jardín. Eso era lo que quería y lo que no me había atrevido siquiera a pensar. Esta noche mientras me ves caminando a la parada de autobús es lo que estoy pensando. Alexander, el niño, el gato, la casa, el jardín.
El doctor sale de su ensimismamiento y revisa su reloj, se ve como cualquier otro hombre que revisa la hora en su reloj de mano.
-Hoy es un año antes exactamente antes de que te encontrara en el puente.
-Tienes razón, como siempre.
-¿Qué paso?
Constantine se queda mirando a Alexander y la versión más joven de sí misma subir al autobús le dirige una triste sonrisa al doctor antes de empezar a hablar de nuevo.
-¿Puedes ver el camión que está parado en el alto?
El doctor dirigió su mirada hacia donde veía Constantine y vio el camión al que se refería Constantine, estaba esperando a la luz verde para poder avanzar, del lado opuesto de la calle el autobús al que se habían subido Constantine y Alexander empezaba a moverse.
-El conductor del camión se llama Aarón, tiene una esposa y dos hijos, el menor de ellos cumplirá años próximamente y lo único que le ha pedido a su padre es una bicicleta de color azul de cuatro velocidades, Aarón se ha propuesto comprársela por fin este año.
La luz verde se prende y el camión empieza a moverse y a aumentar de velocidad conforme se acerca hacia donde se encuentra el Doctor y Constantine.
-Aarón ha trabajado durante 36 horas seguidas y al entregar esta mercancía le pagaran lo suficiente para comprar la bicicleta que su hijo tanto desea, se ha mantenido despierto a base de café y cigarro, si todo sigue como va, Aarón llegara a su destino dentro de 30 minutos.
El camión ha aumentado su velocidad y se dirige hacia la misma avenida por la cual se ha ido el autobús de pasajeros. Da vuelta a la esquina y se pierde del campo de visión de Constantine y el Doctor. Constantine mantiene la vista fija en la dirección en donde se ha ido el camión, un ruido estridente llega de lo lejos, se escuchan las llantas del camión derrapar antes de escuchar el característico sonido del metal chocando con metal.
Constantine se mantiene de pie, inmóvil viendo en la misma dirección.
-Aarón murió de inmediato, se quedo dormido en el volante y cuando despertó era demasiado tarde para esquivar el autobús, afortunadamente en el íbamos pocas personas pero el conductor y tres de los pasajeros murieron casi instantáneamente, Alexander seguía respirando cuando las ambulancias llegaron pero le declararon muerte cerebral, poco después de que llegara al hospital, a mi me encontraron una lesión cardiaca a causa del choque, requerí de 4 operaciones antes de que me dieran de alta. Ahora mismo estoy en el autobús atrapada en mi propio cabello que se ha enredado en los tubos de metal del autobús.
El doctor miraba a Constantine consternado y podía escuchar a lo lejos las sirenas de las ambulancias, cuando Constantine las detecto salió de su ensimismamiento y empezó a caminar de regreso a la Tardis si mirar atrás. Constantine abrió la puerta de la Tardis y se sentó en el pequeño sillón que había en una de las esquinas de la consola.
Titubeando el Doctor trata de encontrar la manera de empezar a hablar después de abrir y cerrar la boca en tres ocasiones, junto el valor para empezar a hablar.
-No puedo cambiar lo que acaba de pasar.
-No insultes mi inteligencia, todo menos eso, crees que no sé que si te pido que detengas el camión o que evites que Alexander y yo subamos al autobús estoy cambiando el pasado y si lo hago, la Constantine que está enfrente tuyo jamás habría existido y que de igual manera no me habrías conocido en el puente, entonces no habría forma de que te pidiera que cambiaras mi pasado. Sé que es una paradoja cuando la veo a la cara.
Constantine se para y se pone justo enfrente del Doctor se agarra el cabello.
-Los paramédicos cortaron mi eterno cabello largo al tratar de sacarme del autobús, desde entonces lo mantengo con el corte que usaba Alexander, cada vez que me has visto tocarme el cabello en realidad es el de Alexander el que imagino.
Se desabrocha los dos primeros botones de su camisa y revela una cicatriz en medio de su pecho.
-De las cuatro operaciones una fue un trasplante de corazón, cuando llegamos al hospital y habían declarado a Alexander con muerte cerebral, descubrieron que era donador de órganos, así que por decisión del hospital pusieron su corazón en mi pecho, el corazón que me ha mantenido con vida desde hace más de un año es el corazón de Alexander aun vivo dentro de mí.
Volvió a cerrarse la blusa y el doctor trato de mirar a otro lado que no fuera la cara de Constantine con lágrimas en los ojos.
-Visto siempre de negro porque estoy de luto. Aun uso mi anillo de matrimonio con el de él en el dedo medio para mantenerlos juntos. Todo cuanto alcanzas a ver en mi es a causa de el. Cuando el murió no solo murió el, se murió mi familia entera, se murió el sueño que tenia. El murió y lo odie por dejarme atrás. Cuando me viste en el puente estaba a punto de saltar de el, lo único que me detenía era el conocimiento de que el corazón de Alexander aun latía dentro de mí.
-Aun puedes tener ese sueño, Constantine.
-No lo quiero si no es con Alexander, querías saber la razón de mi y esta es la respuesta.
Volvio a sentarse en el pequeño sillón de la consola y repitió a pregunta original.
-¿Podemos ir a algún lugar donde me pueda cortar el pelo?
-Sí. Fue la respuesta.
