IMPORTANTE

Mee: ok, "sugar, we are going down". Esto es jodidamente importante chicas. No son ustedes, somos nosotras (¿?)

Aye: ¿Nosotras? Mee, no somos nosotras definitivamente…

Mee: El tema acá es que básicamente, yo estoy siendo acosada por algunas yegüitas que están comenzando a pudrirme… se metieron con algunos fics míos y ahora, con este que compartimos con Aye.

Aye: Es así, chicos y chicas. La verdad uno como autor lo que menos espera es lo que estan haciendo este tipo de personas. Entendemos que hay foros que se dedican a "criticar" a los Fics mal escritos. Pero uno que tiene como 20 Fics (como en el caso de Mee, porque yo voy por los 11), con buenas críticas, de pronto aparecen un par de pesonas que nos hacen cuadritos el tema de seguir escribiendo.

Mee: La cosa es que… estoy llegando al tope máximo de paciencia y me estoy agotando de la envidia ajena… "eyy no podes tener fics leídos porque los leones te saltan encima" (no me agrando, ni nada por el estilo).

Aye: Como autora una sabe que cuando una historia tiene bastantes reviews es porque además de gustarle a los lectores, es un Fic bastante bueno.

Mee: Parece ser que un chico/chica/travesti, loquesea… dejo un PM en la publicación mia diciendo que nos estaba denunciando unas… 5 veces por dia, lo cual a Aye y a mi nos preocupa taaaaanto. ¿No Aye?

Aye: Mee, el claro ejemplo de que a los Administradores les chupa un pepino eso es, por ejemplo, el Fic que la memorable, que en paz descanse, Daddy's Little Caníbal tenía con su amiga bronze… sino me equivoco era Worlds Collide, o Cigarette Burns, además ahí miles en inglés que son así… hay miles de Fics Robsten como los nuestros y hay miles escritos en script… llevan meses o años en la red y no los han borrado…

Mee: Pero queremos decirle una cosa a esa persona/objeto/alienígena o como sea:

Estimado Crítico:

Nosotras las autoras de este Fic, no dejaremos de escribirlo. Es absurdo el que nos delates si ambas escribimos desde un principio que este Fic era co-escrito, porque a pesar de que ambas lo tenemos en nustras cuentas, NO ES PLAGIO, que sería lo que ponen los Administradores en las Reglas.

Creo que esta es demasiada explicación para una persona sin nada mejor que hacer mas que dedicarse a joder a otras personas, ¿en serio somos tan importantes como para que te empecines en molestarnos?.

Cielo, esto nos halaga, nos encanta… porque cuanto mas te preocupes por nosotras, mas crecemos. ¿A caso nadie te dijo nunca "lo que no mata, fortalece"?. Si, esto definitivamente nos fortalece y nos forja mejor como escritoras.

Sin más dedicate mejor a escribir tus historias y a críticar aquellas que realmente merecen ser criticadas por su mala escritura o falta de trama.

A VOS TE DECIMOS: "No te tenemos miedo".

Atte:

Mee y Aye


Summary: "Una regla esencial en el ejercito es nada de mujeres… y yo la rompí. No podía dejar que mi padre se enfrentara a aquello, acarreando con su avanzada edad. No me importaba cuanto debía arriesgar… ¿o sí?"AU. TODOS HUMANOS. Aye436 y M.- Way

Disclamer: No somos dueñas de nada, porque del polvo venimos y al polvo vamos y bla bla. La cosa acá es que los personajes son de nuestra intima amiga Steph, la Guerra es de los guerreros (¿?), el titulo del fic es de un grupito llamado "Toquio Motel" o "Toque Mote" o como sea que se llame (ojo no tenemos nada en su contra). La idea de Aye, adaptada a Mulan y remixada por el drama de Mee.

Aye: Sentimos la tardanza… estábamos en huelga porque no hay premios para fics en español…(mira los lectores latinos con enojo, pero su expresión se suaviza pronto) No, no es cierto, bueno una parte sí y la otra… fue mi culpa (mira avergonzada a los lectores). He estado enferma, con gripe- hasta ahora no me han dicho que sea de la A1H1- y… bueno me retracé XD. PERDÓN!

Mee: Pero no tiene nada de porcina, por suerte… asi que bleh, ya saben, yo estuve con ese caos de parciales, la porcina paralizó toda actividad academica en Argentina y toda la cosa… esto es un quilombo barbaro…jajaja

Aye: Bien, ¿me toca a mi introducir o lo haces tú?

Mee: Your job, baby!

Aye: De acuerdo… eh… En el año de 1918 una joven llamada Isabella… quiso jugar a los soldaditos pero no contaba con la astucia del guapo y sexy Edward (Aye se empieza a babear viendo una imagen de Robert Pattinson caracterizado de Edward Cullen en Italia mostrando su pintado o no torso)…

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DID THEY SEND ME DAUGHTERS?

(...I asked for sons!...)

Le dolía cada partícula de su cuerpo debido al ejercicio de la mañana. Prácticamente ni se podía sentar en aquellas malditas mesas del comedor.

Hizo una mueca de dolor al sentarse por completo causando una risa disimulada de un tipo grandote y fortachón con rostro aniñado que se sentaba en la mesa paralela a la de ella. Le fulminó con la mirada logrando que se riera más.

El ambiente del comedor tenía un leve aire de excitación por el comienzo del entrenamiento. Todos lo estaban, por lo que en cuanto el Cabo Masen hizo acto de presencia todo mundo guardo silencio, esperando alguna indicación para poder empezar de una vez.

Empezar de una vez, rió mentalmente Bella. Un ejercicio más y sus músculos quedarían reducidos a volutas de polvo y todo gracias a Mike.

–¿Te das cuenta de lo que causas en la población de soldados?–le preguntó en voz baja Emmett a Edward una vez que éste hubo tomado asiento a su lado para empezar a comer antes de la práctica que había preparado.

–Un poco de terror no le viene mal a nadie– le respondió.

Su amigo se carcajeó por lo bajo mientras engullía todo lo que se había servido.

–¡Diablos, Emm!– se quejó Jasper al ver a su fortachón amigo comiendo con la boca abierta– Eres todo un puerco.

–Gracias por el cumplido­– sonrió Emmett.

Edward rodó los ojos, su amigo era todo un niño.

–Por cierto, parece que le caes mal al pequeño bello durmiente– le miró su amigo.

–¿Qué? – preguntó sin entender a qué se refería Emmett esta vez.

–El pequeño… ¿cuál es su apellido Jazz?

–¿Swan? – rió el rubio.

–¡Ese mismo!.

-Miralo!-Emmett apunto al chico-si le hace honor a su apellido…¡es un cisne!-rió

Edward dirigió su mirada hacia la mesa de frente donde ambos hermanos se hallaban sentados, el mayor parecía pagado de sí mismo conversando con otros jóvenes, pero el menor… Edward pensó en esos momentos que si las miradas matasen seguramente él ya sería concentrado de fantasma.

–Te odia con pasión– rió Jasper al percatarse de la mirada iracunda del pequeño muchacho.

–No es culpa, mía– dijo Edward apartando la mirada de los desafiantes ojos cafés que parecían esconder millones de secretos, era difícil saber lo que pensaba en concreto el muchacho en esos momentos.

Edward siempre había sido bueno en eso de leer a la gente. Pero había algo en ese joven soldado que no le permitía entenderle del todo.

–Tampoco del chico– le dijo Jasper–, has sido muy severo y sólo es el primer día.

–Deben aprender a respetar y acatar todas las normas, Jasper– le dijo un poco molesto Edward.

–Lo que digas…– suspiró el muchacho, generando que la mesa quedara en un silencio que sólo era roto por el constante movimiento de los cubiertos.

–Esta comida está cada día mejor– dijo Emmett después de unos minutos de silencio, Edward rodó los ojos, sabía que a su amigo le disgustaba el silencio, según él era un mal augurio, por lo que siempre debía haber sonido alrededor de Emmett– Tendré que darle las gracias a Esme…

–Agrádesele a sus ayudantes– apuntó Jasper–, si mal no recuerdo dijo que para hoy ya estarían ayudándole, ¿cierto?

–Así es– respondió Edward–, sólo espero que no causen alboroto en las tropas…

Para cuando terminó de comer su hermano, Bella ya le esperaba fuera del comedor. No tenía ánimos de hablar con nadie como lo hacía Mike, ella siempre había sido de las almas silenciosas. Sufro en silencio y solitario, era la frase que la caracterizaba.

No le había gustado para nada la mirada que le había lanzado el Cabo Masen, se había enterado del nombre gracias a las conversaciones de Mike con los que habían compartido mesa. En algunas ocasiones alguno intentaba entablar conversación con ella. Pero Bella era más rápida y esquivaba cualquier tipo de charla, tenía miedo a que se notara que era una mujer, por lo que le convenía tener la boca cerrada.

Se preguntó a si misma qué llegaría a decir el pensador inglés Stuart Mill sobre su comportamiento. Seguramente le daría pie al escritor para que re-editara su libro sobre la reivindicación de la mujer en la sociedad, siendo ella la antitesis a toda teoría sobre que la mujer no era capaz de elaborar un trabajo 100% considerado para un hombre.

Suspiró mientras recargaba su peso sobre la pared, varios soldados empezaron a salir del comedor todos con caras satisfechas, debido al "suculento festín" que habían comido. Bella se preguntó cómo sus amigas habrían preparado tal cantidad de comida y que haya estado en perfecto estado, dado que ella sabía de antemano que ninguna de las dos podía cocinar un huevo frito sin quemarlo. La cocina era el punto fuerte de Bella, lo único bueno que había aprendido de su tía Maggie. Al menos había aprendido algo…

–Aquí estas– le sonrió Mike al salir.

–¿Dónde más si no?– le respondió ella con ironía– Renée no creo que me acepte de vuelta…

–Tonta B…– Bella le lanzó una mirada asesina a su hermano, que se quedó congelado al ver que el Cabo Masen y sus amigos estaban saliendo del comedor. ¿Le habría escuchado? –Tonto Ian…– Bella apretó los puños a ambos costados de su cuerpo.

Tenía toda intención de golpear a su hermano, si la descubrían por su causa, ella misma lo mataría con sus propias manos y le importaba un rábano que fueran de la misma sangre.

–Te lo juro Eustaquio, una más y la pobre de Jessica Stanley quedará sin conocer a Mini-Mike– le dijo su hermana en susurros luego de que los tres hombres se perdieran de vista.

–Lo siento B…– Bella le miró mal– Ian, es difícil acostumbrarse… imágina por un momento que me tienes que llamar Michelle…– Mike hizo una mueca de asco, la mera idea le parecía espantosa, de ahí no entendía como su hermana podía soportar que le llamaran como un hombre.

–¿Michelle?– rió Bella– A partir de ahora te llamaré así… Michelle.

–¡Momento no lo dije para darte ideas!

A pesar de que le dolían las piernas, Bella se lanzó a la carrera como solían hacer cuando eran niños cantando a viva voz "Mike es Michelle Eustequina Swan", iba tan concentrada en hacerle pasar un momento embarazoso a su hermano que no se dio cuenta y tropezó con una pared gigante, o al menos eso pensó que era.

–¿Por qué no te fijas por dónde caminas, enano?– gruñó una voz.

A Bella se le tiñeron de inmediato las mejillas de rojo. Había tropezado con aquél hombre gigante de cara aniñada y pelo castaño que compartía mesa con el Cabo en el comedor.

–Y-yo l-lo…– la voz le salía temblorosa, lo que causó que el grandote comenzara a reírse sin piedad– ¿Lo siento? –le salió en forma de pregunta susurrante.

–Demonios, enano por un momento temí que te fueras a hacer pipí en los pantalones– Bella se sonrojó todavía más.

A Emmett le encantaba hacer quedar en ridículo a los soldados más jóvenes, pero el único que no se había dejado intimidar había sido su mejor amigo Edward Masen. El cual si lo estuviera mirando ahora (no lo estaba porque había ido con Jasper a juntar las armas para el entrenamiento), le lanzaría una mirada que pondría a temblar a cualquiera, más sin embargo esa mera idea hizo que Emmett siguiera con su cometido: molestar al pequeño Swan.

–Espero que no sea así, porque déjame decirte que ni tu papi ni tu mami están aquí para salvarte…

Estas palabras hicieron que a Bella le hirviera la sangre, si antes estaba roja de la vergüenza ahora lo estaba pero de enojo aunque Emmett seguía pensando lo contrario.

–¿Me estas llamando niñita?– le preguntó Bella intentando por todos los medios que la voz le saliera sin temblor y lo más ruda posible.

Emmett sonrió, le encantaba como el chico Swan estaba tomando las cosas.

–Tú lo has dicho, Swan. Eres como una niñita

Bella se enojó más, por lo que no tomó medida de las consecuencias que sus actos tendrían después.

–Niña bonita, sólo sirves para limpiar, tejer, niños criar…– rió Emmett, que no se estaba dando cuenta de lo que le iba a hacer Bella.

La chica tomó aire y dejando que el grandote siguiera riéndose como ventaja, le propino un rodillazo en las partes íntimas.

Emmett se retorció en el suelo de dolor. Ninguno de ellos se había dado cuenta de que los habían rodeado en un círculo hasta que la voz del Cabo Masen pidió a la gente que se dispersara.

En todos los años que Edward llevaba de conocer a Emmett, jamás lo había visto retorcerse de dolor tal y cómo lo estaba haciendo ahora. Ian Swan no dejaba de sorprenderle en ningún momento. Él mismo recordaba lo intimidante que podía llegar a ser Emmett con sus manías de llamarle a uno, desde el primer día, gay o incluso niñita, pero parecía que al joven Swan eso no le había intimidado sino todo lo contrario.

–¡Ah, la puta madre!– gritaba Emmett en el suelo– Veo estrellitas…

Edward se acercó a su amigo, poniendo el mayor esfuerzo para no reírse, el joven Swan recibiría un castigo por agresión a un compañero, tenían que trabajar en equipo, no pelearse unos con otros como lo acababa de hacer el chico, que por cierto les miraba desafiante.

–Edward, hermano…– chilló Emmett en cuanto le vio–, estas más pálido y tienes ojeras feas… ¡Me duele hasta lo más hondo, carajo!

–Eso es para que aprendas a hablar con más respeto de las jóvenes– le respondió el chico Swan con enojo– La próxima vez…

–La próxima vez, joven Swan– le cortó Edward–. Debe recordar que estamos aquí para luchar como equipo no para pelear entre nosotros.

Mike llegó en ese momento al lado de su "hermano", no podía creer lo que había pasado hacía unos segundos. Nunca habría pensado que la frágil Bella podría derribar a un monstruo como el que se estaba retorciendo en el suelo en ese momento.

–Pero-

–¡Pero, nada!– le gritó molesto el Cabo– ¡Aquí han venido a trabajar en equipo! No a pelear como niñas.

Bella hizo un esfuerzo grande por no pegarle un puñetazo al creído del Cabo. ¿Qué sabía él si las niñas peleaban o no? Irónico sería si se enteraran que ella no era un él sino una ella.

–Esto es para todos. No quiero ver que esto ocurra de nuevo. ¿Entendido?– Edward miró a todos los soldados presentes, algunos le miraban desafiantes como los hermanos Swan, pero eso no le importó.

Edward quería que entendieran que para que las cosas salieran bien era mejor que todos se dedicaran a trabajar en equipo y no a tontear peleando unos con otros, eso no sería nada bueno para el grupo, él ya había vivido una experiencia así como para que eso volviera a suceder.

Imágenes de la batalla dónde su amigo Jacob Black había perdido la vida llenaron los ojos del joven Cabo por unos segundos. Pero se recompuso enseguida al escuchar los gritos de Emmett cuando Jasper le ayudó a levantarse.

–Deja de quejarte Emmett– rió Jasper.

–Si te hubieran echo esto no dirías lo mismo– chilló Emmett.

–Entonces procuraré no meterme con Ian Swan.

Edward indicó a los soldados que formaran filas en el centro del campo. Pero antes de que Ian Swan se les uniera debía imponerle un castigo.

–Swan…– le llamó.

–¿Si, señor?– le preguntó firme el chico, aunque sus ojos chocolate brillaban con ligero desafío.

–Como le dije recién, no es bueno que el grupo tenga de ejemplo la pelea que acaban de presenciar, debemos mantenernos unidos. – el chico rodó los ojos, lo cual le molestó a Edward, si te quieres hacer el rudo, bien, demuestra qué tan rudo eres después de esto que te espera…– Por lo que estará castigado, deberá limpiar los baños todas las noches, empezando desde hoy.

Edward sabía que los baños quedaban hechos una porquería al final del día. La pobre Esme Platt tenía que tener un poco de ayuda, y si Ian Swan se quería hacer el muy rudo esa tarea sería como anillo para su dedo.

Bella lo miró por un segundo. No daba crédito a sus oídos. ¿Limpiar los baños? Quiso haberse reído a carcajadas. ¿Es que no se le ocurría nada mejor al Cabo que limpiar unos baños?

Los hombres son raros, se dijo a sí misma.

Por un momento el Cabo Masen pensó que el chico comenzaría a protestar, típico de cualquier joven rebelde, él mismo lo hubiera hecho, pero nunca, jamás, se habría ni imaginado que el joven sólo asintiera, como si fuera un trabajo más. Ni un gesto de incomodidad, nada. Algo extraño había en Ian Swan, pero todavía no daba con qué. No era normal un comportamiento de ese tipo y eso que sólo era el primer día.

El entrenamiento resultó ser un reverendo desastre. Varios de los soldados que no estaban en forma terminaron acalambrados antes incluso de dar dos vueltas al campo. Los que realmente merecían un poco más de mérito, y el Cabo debía de admitirlo, eran los hermanos Swan, ambos no se quejaron para nada en todo lo que duró el entrenamiento y eso, que en la mañana les había dejado correr como nunca. Emmett, gracias a Dios, se había mejorado del incidente y corría junto a Jasper haciendo bromas de todo tipo o mofándose de algún soldado, pero jamás se metió de nuevo con Ian Swan.

A la hora del crepúsculo los baños estaban atestados de gente. Las quejas, los murmullos de cansancio se hicieron presentes. Era el momento exacto para que toda la tensión del día se fuera por las cañerías.

Edward esperaría a que el último de sus hombres hubiera terminado para poder así hacer uso de los mismos. No le gustó nunca la idea de compartir un baño, incluso con Emmett o Jasper. Y a pesar de tener sus propias cabañas debían compartir baños. Además la excusa perfecta que tenía ahora era que debía vigilar que los soldados se iban a la cama a horario. Por ello las once y media de la noche le parecía la hora perfecta para lograr su cometido, ya las luces de las cabañas estaban apagadas y nadie interrumpiría su hora de descanso. El único tiempo que realmente disponía para despejar su mente y olvidarse de todo.

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Bella estaba a la espera de que el último soldado se durmiera para poder así sacarse el peso del día de encima. Según palabras de su hermano, ya apestaba cual marrano en un corral. De más esta decir que Mike pagó por decir semejante cosa, acarreando las risas de los soldados que pasaban por ahí.

Ella estaba agradecida de poder compartir la cabaña con su hermano, pero no podía decir lo mismo de los demás. Ya por lo menos conocía los nombres de algunos, como Seth Clearwater, Paul Wolf, Sam Uley, Embry Call y Quil Ateara; alías "La Manada", eran chicos de veinte y treinta años, el más joven era Seth, con quien había compartido dos o tres palabras intentando por todos los medios esquivar una conversación larga. Por fortuna nadie parecía notar sus silencios, los chicos hablaban como si se conocieran de años y eso hacía las cosas un poco más fáciles para ella.

Los ronquidos de varios de sus compañeros la sacaron de sus ensoñaciones. Ya era demasiado tarde. El cuerpo le dolía en todas partes por los ejercicios pesados a los que se había sometido durante todo el día, además de cargar una pesada arma y limpiar como loca el cochinero que sus compañeros de tropa habían dejado en los baños. Le hubiera gustado poder usarlos en ese momento, pero aún era de día y los hombres iban y venían por toda la fortaleza, por lo que no le parecía buena idea.

Se levantó con sumo cuidado para no hacer ruido, lo último que le faltaba era que alguien se despertara y le fuera con el chisme al Cabo… El Cabo. Bella soltó un suspiro de irritación. Aquél hombre era un pesado, un creído, que se sentía el ser superior de la Tierra, aunque debía de admitir que el entrenamiento no había ido del todo mal, al menos no para ella. No podía decir lo mismo del pobre Quil que estaba en pésima forma, y no podía trotar a la velocidad adecuada, lo lamentó mucho por su compañero en cuanto el Cabo Masen le obligó a dar veinte vueltas por el campo como lo habían hecho aquella mañana Mike y ella.

Afuera el campamento estaba silencioso, el frío hacia que una cortina de niebla inundara los pastizales, provocando una imagen siniestra como de aquellos cuentos de Edgar Allan Poe que solía leer para divertirse un rato.

En cuanto alcanzó la cabaña de los baños, agradeció en susurros la suerte que parecía estar de su mano, al menos hasta ese momento. Entró en el cuarto de baño sin hacer ruido, pero casi se le va el alma de la boca en cuanto miró a su alrededor. Alguien estaba en los baños… y ese alguien le estaba dando gracias a Dios la espalda. Bella se apresuró a esconderse en uno de los retretes más cercanos a las duchas, así podría escuchar y ver por las rendijas de la puerta cuando el hombre se hubiera ido. Maldijo internamente, aunque no podía sacarse le la cabeza el torneado trasero de aquél hombre, los colores se le subieron a la cara de sólo pensar en ello.

Sólo esperaba que no la descubrieran, entonces sí tendría un par de cosas que explicar…

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Aye: Bueno en los reviews nos han pedido varias cosas… como la traducción de los títulos de los capítulos y spóilers, que debo decir fue causa de la gran bocaza de Mee al tratar de adelantar cosas -.-'

Mee: ¿Bocaza yo?...capaz, quizás, tal vez. (risa malévola) Hablando de eso… el próximo capitulo-(Aye la interrumpe)

Aye: Hasta aquí llegó el capítulo. Esperamos les halla gustado… eh… Y no se olviden de checar nuestros profiles porque muy pronto les tendremos una sorpresa…

Mee: Una muuuuuy buena ;).

Aye: Cuídense mucho, lo digo en serio. ¡Nos leemos!