Summary: "Padre, he pecado". La vida de la hermana Isabella nunca fue fácil, pero todo se pondrá de cabeza cuando una de sus alumnas enferme y se cruce con una mirada esmeralda…

Disclamer: Los nombres de los personajes de la saga Twilight© son propiedad de Stephenie Meyer, Alfaguara Juvenil, Little Brown Editions y Summint Entretainment. Cualquier similitud a algunas telenovelas… no es coincidencia- Alice es prácticamente la Tía Pelucas de Carita de Ángel… XD-, la historia le pertenece a su servilleta. NO INTENTEN PLAGIO.

N/A: Regresé… ¿hay algo más que decir? Oh, si… ¡Odio los exámenes y trabajos prácticos! Y dedico la personalidad y nacionalidad de esta Alice a mi compañera francesa y gemela perdida de Ashley Greene ;-) (es increíble como Marie se parece a Alice, ya van varias veces que casi se me sale decirle Alice).

Consejo: Para mayor disfrute del capítulo Aye436 les aconseja apagar toda fuente que sirva como distracción para la lectura del Fic, estos pueden ir desde celulares y teléfonos repiqueteando, en tono de llamada o mensaje recibido, hasta hermanas molestas que te pidan la computadora a cada rato porque "es su turno"…

Disfruten…


ESTO NO ES LO QUE YO LLAMO DIVERSIÓN

Mary Alice Swan era la sobrina del empresario multimillonario más reconocido de toda Francia y el mundo de la moda: Charles Ernst Frederich Swan, o como a él le gustaba que le llamaran: Charlie.

Alice había crecido rodeada de lujos, siendo mimada por su tío, ya que la historia de él era demasiado triste. La esposa de Charles había ido a visitar a sus familiares a los Estados Unidos, hacía casi veintidós años, la mujer estaba embarazada con la que sería la heredera del Imperio Swan, justo a una semana de su arribo al Estado de Washington, la mujer desapareció. Era como si se hubiera borrado de la faz del planeta tierra, dejando a Charlie destrozado, ya que nunca pudo conocer a su hija y no siquiera saber si seguían vivas o no. Alice creía lo primero.

A diferencia del resto de su familia, Alice, tenía la esperanza de encontrar algún día a su prima y tía. Fue por eso que la mañana en la que recibió la noticia de que Charlie tenía cáncer decidió que era tiempo de actuar, de lo contrario todo pasaría a manos de su hermano mayor James, de quien Alice no confiaba pese a ser de la misma sangre.

James Swan era conocido por su fama de mujeriego empedernido y adicción al juego. Tenía en su propiedad alrededor de 500 millones en deuda, y muchos tenían ganas de matarle, por eso Alice no podía permitir que la empresa de su tío fuera a parar a manos de semejante sanguijuela como lo era su hermano.

Debía encontrar cuanto antes a sus familiares perdidos, y de paso llevarle felicidad a su tío antes de que les dejara para siempre.

Se encontraba sentada en su oficina, teniendo como vista el atardecer parisino que contrastaba con la elegancia de su pueblo natal y la torre Eiffel la saludaba en su máximo esplendor, cuando alguien llamó a la muerta.

—Pase— contestó poniendo su mejor sonrisa.

Su secretaria Maggie entró con un sobre alargado y una sonrisa cómplice bailándole en el rostro.

—Su pedido ha llegado, mademoiselle Alice— la aludida pegó un brinquito de alegría. Su secretaria ni se inmutó, a decir verdad la chica también estaba danzando en su interior, ya que si lo que le habían dicho al entregar el sobre era real, entonces su jefa estaría a un paso de descubrir el paradero de su prima perdida.

Maggie adoraba a Alice y su familia, pero odiaba con fervor a James. Si este llegaba a tomar posesión de la empresa, no sería el ambiente agradable que siempre solía ser. Solo quedaba rogar que la pequeña duendecillo –como llamaban todos a Alice– lograra dar con la familia perdida de Charles.

Alice abrió con cuidado el sobre.

Estimada Mademoiselle Alice,

Adjuntos a esta carta encontrará los últimos papeleos y testimonios que señalan que su tía Reneé Ameliè Higgenbotham fue vista por última vez en el trasbordador que conecta a la Península de Olympic con la Ciudad de Seattle en el Estado de Washington. A partir de ahí es donde su rastro parece haber sido borrado del mapa.

Es sabido que sus familiares viven en un pueblito llamado Hoquiam, pero nadie me ha logrado informar datos concretos, por lo que es probable que su tía nunca halla llegado a encontrarse con su familia, lo más probable es que halla sido secuestrada y en su peor caso asesinada.

De igual forma, estas son puras hipótesis a falta de respuestas, yo sé que por su convicción usted aún mantiene la esperanza de encontrar a la hija de su tío, en caso de que ella siga con vida, los pasos a seguir serán buscar niños nacidos en esa área alrededor del mes de septiembre de 1988.

Sin más me despido de usted.

Sabe donde localizarme,

Atentamente:

Aro Volturi

Detective Privado

Efectivamente el señor Volturi había adjuntado declaraciones y fotos obtenidas de cámaras de seguridad –cabe mencionar que de baja calidad debido a la fecha en que fueron tomadas–, esto era algo de lo que Alice estaba segura que nunca le habían mostrado a su tío. La investigación que él había ordenado concluyó con que Renée había sido vista en New York en compañía de un extraño. Lo que difería con los datos que el detective que ella había contratado le presentaba. Renée nunca había pisado New York, ni mucho menos alguna gran ciudad, había hecho una corta estadía en Seattle (de no más de una noche), y había partido rumbo a la Península de Olympic, lo demás era bien sabido o a falta de palabras, inconcluso.

Lo que a Alice le intrigó fue que le mintieran a su tío. Por eso, después de dar con el misterio de Renée y su prima, estaría decidida a saber quién quería borrar del mapa a su tía de aquella forma, porque los datos que ellos habían conocido de toda la vida, eran datos falsos, mentiras que lograron acabar con la esperanza de los Swan.

Con una determinación digna de su sangre, Alice comenzó a trazar un plan, algo dentro suyo sabía que su prima seguía viva en algún lugar de los Estados Unidos. Solo le cabía rezar y entregarse a los brazos del destino.

—Maggie, prepara mis maletas— le anunció a su secretaria que no se había movido de su lugar esperando la reacción de su jefa—. Es momento que me tome esas vacaciones que no he tomado desde que trabajo aquí, es decir, desde hace seis años.

—Enhorabuena— Alice le guiñó el ojo—. ¿Quiere que le reserve boleto de avión?

—Será un placer, no te olvides… destino Seattle, Washington. Preferentemente con escala en New York.

...

La vida de Lillian habría sido un cuento de hadas, eso si su ceguera de anteojos color rosa no se hubiera caído del lugar para dejar paso a la oscura realidad que tenía por delante.

Su familia era una de las más adineradas de New York, los Dwyer eran bien conocidos en las familias de elite de la sociedad neoyorquina. Por ello no era de extrañarse que como heredera debiera casarse con un joven ejemplar, de ahí que luego de terminar la preparatoria sus padres la hubieran presentado con la familia King, dueños de la cadena de bancos de New York. Su hijo Royce King Jr. tenía la edad de Lillian, pero se encontraba en el extranjero cuando ella conoció por primera vez a la familia.

Después de cinco años, la chica por fin conoció a Royce, con el que comenzó una relación. Dos años más tarde se comprometieron y faltando seis semanas para su boda, Lillian Dwyer se encontraba metida en un mundo de corrupción y mafia. Los King no eran quienes decían ser. Su prometido se dedicaba a matar gente y al narcotráfico, ella lo había descubierto cuando se había olvidado su bolso justo hacía unos días atrás, en su oficina.

Si Lillian hubiera llegado después su mundo no se habría derrumbado, pero la suerte no estaba con ella. Por lo que entró en el momento menos indicado en el lugar menos esperado.

Frente a sus ojos, su prometido había matado a un muchacho, por lo que había escuchado no había entregado el paquete a tiempo. Un grito hizo que los presentes se fijasen en Lillian, la chica tuvo que correr como el alma que se la lleva el diablo. Habiendo crecido en las calles de Manhattan, se conocía el lugar como la palma de su mano, por lo que logró escapar por poco.

Como fiel ciudadana denunció el hecho a la policía, quien le informó que su prometido era un pez gordo que siempre se les escurría de las manos, ella debía ser testigo en el caso que se estaba llevando a cabo en su contra. Fue ahí cuando conoció al agente Jasper Withlock.

—Debido a la peligrosidad del asunto, debemos mantenerte alejada del Estado. Serás una testigo protegida— ella le miraba sin entender, pese a que con la presencia del hombre se sentía más segura—, por eso deberemos hacerte desaparecer del mapa. Te pondremos en un lugar seguro donde Royce y sus hombres no puedan encontrarte.

—Pero… ¿y mi familia?— si sus padres estaban en peligro por su culpa debía avisarles.

—Les estaremos vigilando, lo más importante ahora es que ellos crean que has muerto. Por ello, justo en este instante una doble tuya esta teniendo un accidente mortal con tu auto, del que obviamente no saldrá con vida. Esa será tu coartada perfecta, esperaremos hasta el día del juicio para que tu identidad regrese.

Aún no sabía como había aceptado, pero lo había hecho. Pese a los contras que veía en el plan maestro del FBI –si, ahora el caso era del jodido FBI– no pudo negarse. Nadie le mentía a Lillian Dwyer de la manera que los King habían hecho.

Fue así como con el agente Jasper se encontró abordando un avión rumbo a Seattle, iría a vivir a un monasterio. La parte mas absurda del plan y que casi manda a volar su decisión fue que debía adquirir la identidad de una monja: la hermana Rosalie Hale, que se instalaría en el lugar con su hermano Jasper, pues sus padres habían fallecido hacía unos meses atrás y para que su hermano pudiera descansar, decidieron trasladarse a un pueblo de la Península de Olympic, en Washington.

—¿Lista?— le sonrió el agente Jasper con algo de diversión, ya que la chica iba con su disfraz.

—No— gruñó ella—. Aún no me acostumbro a esto, es tan incómodo y pasado de moda…

El chico solo se rió. Sin duda alguna esta aventura sería una de las mejores de su vida.

—Sin duda Sor Hale— fue el turno de la chica en reír. Ella había decidido ese apellido debido a la rima que hacía con hell, infierno en inglés.

Ambos abordaron el avión que los llevaría a Seattle y de ahí tomarían un trasbordador rumbo a la Península Olympic.

...

El pequeño pueblo de Forks es lo que se podría llamar como un pedazo de tierra alienígena, donde la mayoría de los alrededores es verde –prácticamente todo esta cubierto de musgo– y los días soleados al año pueden ser contados con los dedos de ambas manos. Por ello era bastante extraño que aquél día el astro sol hubiera decidido hacer acto de presencia.

—¡Vamos Jake!— Nessie salió prácticamente arrastrando a Jake del comedor, el pobre no había podido degustar tranquilo su cereal Chococrispis.

—¡No Nessie, no!— Jake trataba por todos los medios de retenerla— Quiero terminar mi desayuno.

—Era tu tercer plato— le regañó la niña sin dejar de forcejear con él—. Además, sabes muy bien que al Padre Ilde no le gusta cuando hay bajas en su cereal favorito.

—¡Es mi cereal favorito también!— chilló el chico— Y tú también sabes que él odia que le digan Padre Ilde— añadió imitando la voz de su amiga, lo cual logró enfadarla.

—¡Esta bien, mejor!— Jake la miró incrédulo una vez que le hubo soltado.

—¿Me dejarás ir?— preguntó lleno de sorpresa.

—Si, así yo sola ayudaré al Padre Emmett con su nuevo proyecto científico.

La cara del pequeño cambió drásticamente. Él nunca quería perderse de los nuevos inventos que el Padre Emmett fabricaba.

—Esta bueno, te acompaño— dijo con pesar viendo aún de reojo su delicioso desayuno.

Ambos pequeños se lanzaron a correr por el patio, casi atropellando con su paso a la pobre Madre Irina que llevaba un canasto lleno de salchichón para la comida de esa tarde. Sin detenerse a ayudar a la religiosa los dos amigos partieron rumbo al campanario, donde según le había dicho el Padre Emmett a Nessie, sería el lugar para probar su nuevo invento.

—Pensé que lo iba a probar yo solo— les recibió el Padre viendo como los niños llegaban corriendo desde las escaleras.

—¡Son muchas… escaleras!— se quejó Jake.

Emmett solo le dio unas palmaditas en la espalda, mientras que Nessie se burlaba de él.

—De acuerdo enanos, ya que descansaron de su caminata… ¿qué les parece si les muestro lo que hará que el Hermano Nicanor no tenga que subir más las quinientas escaleras para tocar la campana?

—¡SIIII!— Emmett se encontraba en su elemento sonriendo cual niño en la mañana de Navidad.

Minutos más tarde el Padre Emmett y los niños tenían la mirada fija en un aparato enorme. Mientras que el viento frío les azotaba el rostro, Emmett tomó su martillo y dio unos golpes a la máquina, que enseguida comenzó a chirrear de manera espantosa.

—Parece el caldero de las películas de miedo de Jenny— murmuró algo asustada Nessie.

—Nah, esta máquina es amigable…— le aseguró Emmett, cuando de repente por medio de la misma, la soga que daba a la campana comenzó a jalarse, creando así las campanadas anunciantes de la misa.

Los tres comenzaron a festejar.

—¿No es maravilloso?— Emmett no cabía en sí.

—¡Estupendifástico!— corroboró Nessie, mientras Jake asentía sin despegar la vista del invento de su sacerdote favorito.

Pero como todo invento de Emmett, este pronto tendría un fallo, uno que lanzaría humo y generaría desastres.

—¿Por qué no se detiene?— preguntó Jake gritando.

—¿Eh?— Emmett no le escuchó.

—¿Por qué no se detiene?— repitió el niño.

El Padre lo miró con sorpresa y miedo, su invento no tenía mecanismo de apagado, solo de encendido.

—¡Dios bendito!— juró.

Nessie intrigada y con ganas de ayudar, avanzó hacia la máquina junto a Emmett, que no se dio cuenta que la pequeña estaba detrás de él. La cuerda de la campana se enrollaba y desenrollaba a una velocidad casi inhumana, y la máquina sacaba un humo negro de olor sospechoso, segado por eso Emmett no se fijó que Nessie quedó atrapada en la soga de la campana, recién hasta que Jake corrió a su lado con la cara de espanto.

Unos metros arriba de su cabeza, la pequeña era jalada por la cuerda en dirección del viento, si no hacían algo ahora la niña podía caer por el campanario y… Mejor ni pensarlo, se regañó Emmett, quien pronto cual Tarzán se colgó de la soga, cosa que provocó que ambos salieran volando por el arco del campanario.

Abajo la gente se juntó a ver qué pasaba. La Hermana Bella casi se lleva el susto de su vida cuando vio a su pequeña a esas alturas.

—¡No te sueltes!— le pidió Emmett a la niña.

—Me duelen mis manitas— chilló Nessie.

Jake, no siendo tonto ya había corrido a avisar a la Madre Superiora, los bomberos y una ambulancia iban ya en camino.

—Resiste pequeña traviesa— le rogó el Padre.

Emmett jamás en su vida se había sentido tan impotente y culpable. Si algo le pasaba a Nessie sería culpa suya.

—No aguanto más— lloró la niña.

—Por favor cielo, sujétate.

—Mis manos me arden— lloraba Nessie incontrolablemente— ¡Ahhhh!

—¡NESSIEEE!— dos voces resonaron entre la multitud, mientras veían el pequeño cuerpecito caer como una muñeca de trapo desde lo alto de la Iglesia…


Cliffie? ¡No, para nada! Jajá, jajá.

Recuerden no soy tan mala, un poco de drama y suspenso al principio no va mal, prometo que a diferencia de mis ONE-SHOTS los LONG FIC terminan bien, así que… ya saben que Nessie no muere (Ups! No debí decir eso! XD)

Los espero en el siguiente capítulo, espero no tardar.

Recuerden dejar sus comentarios… quiero saber qué opinan de este "melodrama".

XOXOX

Aye436