Frozen no me pretenece.
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Capítulo 3
Beso ebrio.
-¿Quieres un poco más?- pregunto la pelirroja inocentemente.
-Ahh, no lo sé Anna...- Kristoff la miro pensativamente y luego a la botella que ella sostenía firmemente en sus brazos.
Vino tinto. Un vino tinto que Anna había sacado de la bodega. Según la etiqueta, la botella estaba almacenada desde hace más de 2 años, un añejamiento delicioso, según lo dicho por Kristoff.
Estaban refugiados en la habitación perteneciente al rubio, sentados frente a frente en la amplia y suave cama, la recamara se encontraba iluminada por la suave luz de las velas; a estas alturas se suponía que ambos deberían estar durmiendo en sus respectivas habitaciones, pero en vez de eso estaban bebiendo a escondidas, no querían imaginar lo que pasaría si alguien los descubría, o mejor dicho, si Elsa los descubría...
-¿Entonces?- dijo Anna mientras agitaba ligeramente la botella.
-Mmm...
-No lo pienses tanto.
-Está bien, pero es la última.
-Ok- dijo ella mientras que gustosamente le servía su "ultima" copa.
Llevaban cerca de dos horas encerrados en aquella habitación, al servirse ambos la primera copa habían acordado que sería la única, pero el aroma y aun mejor, el delicioso sabor de aquella bebida combinados con una intensa e interesante charla los hicieron olvidar su promesa. Anna tomo solamente una copa, de hecho, ni siquiera tenía permitido beber, por otro lado Kristoff llevaba alrededor de seis copas, y era consciente de ello, pero entre la plática, risas, miradas coquetas y besos fugaces dejo de importarle la cantidad de alcohol que ingería.
-Delicioso- dijo el después de dar un trago a su séptima copa.
Anna lo miro detenidamente con una sonrisa en sus labios mientras el disfrutaba en silencio aquel trago. A ella le gustaba mirarlo, ver detenidamente cada uno de sus rasgos; normalmente, cuando la sorprendía viéndolo él se sonrojaba e intentaba cualquier cosa con tal de desviar un poco de su persona aquellos curiosos ojos azules, pero esta vez era diferente. El parecía no notar aquellas orbes azules, las cuales percibían algo diferente en él; su mirada se notaba algo pesada, como si tuviera sueño, sonreía abiertamente cada vez que aquel líquido resbalaba libremente por su garganta y sus mejillas se veían demasiado sonrojadas, la sonrisa se borró del rostro de Anna y la preocupación comenzó a presentarse.
-¿Kristoff?- Anna lo llamo pero el parecía no notarla- ¡Te estoy hablando!- solo al levantar un poco la voz él le presto atención.
-¿Que sucede?- la miro y al mismo tiempo le regalo una sonrisa, la copa en su mano ya estaba vacía, de nuevo, así que la puso frente a ella- podrías servirme un poco más, ¿por favor?
Anna simplemente negó con la cabeza.
-Creo que por hoy ha sido suficiente- dicho esto ella se levantó de la cama con botella en mano y la coloco en una mesita cercana, regreso a la cama y tomo ambas copas, de igual manera las puso en la misma mesita, Kristoff solo podía observar como la pelirroja lo privaba de aquel exquisito vino.
Anna regreso a la cama y se sentó como en un principio, con las piernas cruzadas a lo indio frente a él.
-¿Por qué hiciste eso?- dijo el rubio con los brazos cruzados.
-¿Como que por qué? Mírate nada más, luces, como decirlo, mmm...
-Anna- la interrumpió Kristoff- estoy bien, enserio.
Ella torció sus labios, no muy convencida de las palabras de aquel joven y dejo salir un pesado suspiro. Era obvio que no estaba bien, y todo por causa de ella. Lo que había comenzado como una travesura había terminado en algo que realmente no imagino.
Sin querer ella lo había embragado.
-Sera mejor que me valla para que descanses, te hará bien- dijo ella dispuesta a levantarse de la cama para que el descansara, pero una mano de Kristoff frente a su rostro la hizo detenerse.
-Espera- dijo el mientras acariciaba una de sus mejillas.
-Ahí... ¿Kristoff?- el tono de voz de la pelirroja claramente mostraba nerviosismo, lo único que logro hacer ante los movimientos del rubio fue moverse hacia atrás, para cuando se dio cuenta, ella estaba recostada en la cama y Kristoff estaba sobre ella, sentado a horcajadas sobre su vientre, podía sentir el peso de su cuerpo sobre ella- Kr... Kristoff, ¿Que estás haciendo?- ella trato de empujarlo, de hacer que se moviera, pero era inútil.
-¿A dónde cree que va, princesa?- susurro el mientras acariciaba suavemente su aterciopelada mejilla, al contacto, Anna simplemente dejo de empujarlo, cerró los ojos y dejo salir un suspiro.
Aquel sonido solo motivo a Kristoff a continuar con lo que tenía en mente. Tomo a Anna por las muñecas y las coloco por encima de su cabeza, sujetándolas firmemente con una de sus manos; una pizca de nerviosismo surgió en ella, sus miradas chocaron y fue donde percibió un brillo inusual en la mirada de él, aquel hombre reservado y callado que conocía se había esfumado; lentamente se acercó al cuello de Anna y comenzó a depositar pequeños besos en él, para posteriormente ubicarse en su clavícula y regresar a donde había comenzado; ella abrió los ojos sorprendida y enseguida los cerro, perdiéndose en la deliciosa sensación que los labios de él le provocaban. Pequeños suspiros acompañados de suplicas que pedían se detuviera eran los que inundaban la habitación. Soltó las muñecas de Anna y se enderezo, aun se encontraba sentado sobre el pequeño cuerpo de la princesa de Arendelle, pero al parecer, a ninguno le importo. Tomo el rostro pecoso de la chica con ambas manos y se acercó para besarlo.
Cuando sus labios se juntaron Anna paso sus manos temblorosas por la amplia espalda de Kristoff y ejerció un poco de presión en su agarre, en un intento por acercar aún más sus cuerpos; él lo tomo como una señal y profundizo el beso, sus alientos envinados se combinaban, el mordía ligeramente los dulces labios de ella provocándole ligeros gemidos que eran la nueva melodía que ambientaba la recamara.
Se separaron, la falta de oxígeno fue la culpable.
Todo esto era nuevo para ambos.
Kristoff miro con satisfacción lo que había logrado en Anna; sus mejillas más rojas que de costumbre, su respiración agitada, su cabello, que a pesar de estar peinado en sus clásicas trenzas estaba un poco alborotado y sus ojos, aquel brillo curioso que siempre tenían, hoy era más grande.
-No puedo... no puedo aguantar más... Anna...- susurro pausadamente la cerca de su oreja.
-¿A qué te refieres?- contesto ella nerviosa.
Kristoff se enderezo y comenzó a quitarse las prendas de la parte superior, ella abrió completamente sus ojos ante aquello, nunca lo había visto desnudo, ¿y el enserio quería aquello? su nerviosismo se disparó totalmente.
Anna intento que no se despojara de sus ropas, pero fue inútil. Cuando menos lo sintió, él ya estaba nuevamente sobre sus labios y de pronto, se quedó inmóvil.
Sintió el peso completo de el sobre ella, comenzó a llamarlo y al no obtener respuesta se asustó, con mucho esfuerzo logro moverlo a un lado, y el simplemente comenzó a roncar. Ella soltó una risita nerviosa y después un suspiro de alivio; con que a eso se refería el.
El exceso de vino lo había noqueado.
Se regañó mentalmente por haber pensado otras cosas, pero las acciones de él hicieron volar su imaginación. Se sentó al lado de Kristoff y acaricio su cabellera rubia, se acercó y deposito un beso en sus labios. Se levantó con cuidado de la cama y escondió la botella y las copas.
Le dedico una última mirada al rubio durmiente y salió lentamente de la habitación para dirigirse a la suya.
La jaqueca que le esperaba al rubio la tenía más que merecida, pensó.
Sin duda el no recordaría nada de lo ocurrido.
Absolutamente nada.
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Hola que hace, leyendo historias Kristanna o que hace?
Sobre el capítulo de hoy... no lo sé, no sé de donde salió esto... bueno en realidad si lo sé. Navegando en Tumblr, me he encontrado con imágenes amorosas (nada pervertido ehhh) de esta pareja, creo que de ahí me inspire, que ridícula soy.
Creo que será lo último que escribo (por ahora) ya que no tengo internet en casa, no creo que habrán el ciber en vacaciones (agita enojada el puño) y el celular consume monstruosamente mi saldo
Nunca creí que alguien leyera mis historias, gracias, mil gracias, me hacen tan feliz!
Anna P Rojas: Gracias a ti y tus historias, me hice fan Kristanna, por eso considere la idea de comenzar a escribir sobre ellos, me enojaba no encontrar muchas historias de esta parejita (vuelve a agitar enojada el puño) me halaga el hecho de que guste lo que hago, ya que no creo ser tan buena como tú, gracias por tus comentarios. Me di cuenta que hay algunos errores, lo siento por eso. Ojala tu hermano haya quedado en la prepa, el mío sí, pero en la tarde y esta medio deprimido por eso.
Ojala te guste esto.
Romi: Gracias por tu comentario, la verdad no sé qué fue lo que me animo a publicar. Espero que este beso te guste.
Icequeen: Gracias por leer, ojala no te haya quedado la duda del capítulo anterior, jeje. Ojala te haya gustado esto. Bye.
Gracias por leer.
Cualquier opinión y/o sugerencia es bien recibida, si esto les gusto o no háganmelo saber escribiendo en el recuadro de abajo, no cuesta nada. (solo no sean tan malvados)
"If you never try, then you'll never know..."
