Disclaimer: Frozen no me pertenece.


Capítulo 4

Beso incómodo.

Aquel día Anna, irradiaba felicidad.

Después de lo que le parecieron tres largas semanas, volvería a ver a su rubio favorito.

Se había levantado temprano debido a la emoción que sentía; sin saber que hacer decidió visitar a Elsa en su oficina y ayudarla un poco con sus labores. La rubia platinada acepto gustosa la ayuda, no solo porque el trabajo seria menos, así también podrían pasar algo de tiempo extra juntas.

Elsa revisaba unos papeles en su escritorio mientras que Anna acomodaba algunos libros en el enorme librero y a la vez tarareaba alegres melodías; la platinada, siendo tan observadora no paso por alto la actitud de su hermana.

-Hoy estas muy alegre, más que de costumbre, y creo saber porque- dijo Elsa mientras dirigía su atención a la pelirroja.

-¿Tú crees?- pregunto Anna mientras se daba la vuelta y se encontraba con su hermana- yo me siento normal.

Elsa se levantó de su escritorio y camino hacia Anna.

-Me gusta verte así, alegre, sonriendo- dijo la platinada cuando estuvo al lado de la pelirroja.

Ambas se voltearon a ver y se regalaron una sonrisa.

-Supongo que todo se lo debo a él- comento casual Elsa mientras miraba a su hermana con una sonrisa.

La pelirroja se sonrojo ante tal comentario.

-¿Que dices? Bueno, tal vez tengas razón, sí, pero no, no solo es por eso- balbuceo Anna- también te lo debo a ti.

La sonrisa de la reina se convirtió en una expresión de sorpresa.

-¿A mí?- dijo mientras se señalaba a sí misma.

-Si Elsa. Desde que las puertas se abrieron, todo ha sido hermoso, pero lo mejor es que ahora, después de tanto tiempo, al fin estamos juntas, como tuvo que haber sido desde un principio; amo cuando platicamos, o paseamos, cualquier tiempo juntas, lo atesoro.

-Anna, yo también adoro pasar tiempo contigo, te quiero mucho, te prometo que "finalmente y como nunca, te acompañare"- Elsa tarareo las últimas palabras, logrando que su hermana sonriera.

Ambas hermanas rieron y se abrazaron, amaban la manera en que sus vidas habían mejorado para bien, sin embargo, aquel momento fue interrumpido por unos firmes golpes en la puerta del estudio de la reina.

-Adelante- dijo Elsa firmemente después de separarse de Anna.

La puerta se abrió y dejo ver al mayordomo de más confianza de Elsa.

-Majestad, Alteza- dijo Kai mientras hacia una elegante reverencia- vengo a informarle que el maestro Bjorgman ha llegado.

El rostro de Anna se ilumino ante aquellas palabras.

-Bien, dígale que venga un momento por favor- dijo Elsa mientras tomaba asiento detrás del escritorio.

-Enseguida Majestad, con su permiso. Alteza- el mayordomo hizo otra reverencia y salió de la habitación.

Enseguida que Kai desapareció, Anna hizo evidente su emoción.

-Sí, sí, sí- exclamaba la pelirroja alegremente y dando saltitos en su lugar- el está aquí, por fin regreso.

Elsa miro divertida a su hermana, ella era toda una romántica; de pronto un golpeteo se escuchó en la puerta, Anna contuvo la respiración de la emoción y la reina negó suavemente ante el comportamiento de su hermana.

-Adelante- dijo la platinada lo suficientemente fuerte para ser escuchada por la persona al otro lado.

La puerta se abrió y dejo ver a un joven rubio haciendo una reverencia, al levantarse creyó que se encontraría con la reina, pero en su lugar encontró a una adorable pelirroja, mirándolo fijamente con una enorme sonrisa.

-Hola- dijo Anna.

-Anna- susurro Kristoff.

La princesa pensó en correr hacia él, pero el rubio fue más rápido, para cuando se dio cuenta él la había tomado por la cintura y la tenía dando vueltas por el aire, igual que el día del deshielo.

-Wow, ¿Que fue eso?- dijo la princesa cuando él la bajo, estaba sorprendida por su efusividad.

-Solo la muestra de cuanto me alegra verte- comento un sonrojado Kristoff.

Ambos sonrieron y lentamente se acercaron hasta juntar sus labios; Anna tomo el rostro de Kristoff con ambas manos mientras que él la abrazo por la cintura y la espalda, pegándola mas a su cuerpo, profundizando aquel beso por el que ambos habían esperado durante días, demostrando cuanto se habían extrañado, demostrando su amor ante la atónita mirada de Elsa, la cual carraspeo, tratando de que ambos notaran su presencia, pero no tuvo éxito.

-Buenos días Kristoff, espero que tu viaje haya estado bien- dijo Elsa tranquilamente, pero con el tono de voz adecuado para que ambos la escucharan.

Al escuchar a la reina ambos abrieron los ojos de golpe, pero no rompieron la pose ni el beso, simplemente se quedaron inmóviles.

La rubia siguió hablando.

-Solo quería saber si estabas bien, o si se te ofrecía algo, pero por lo que veo, los labios de Anna no quieren dejarte hablar- comento Elsa, agregando un poco de sarcasmo a sus últimas palabras.

La princesa y el montañés se separaron rápidamente. Elsa los miraba intercaladamente, con una ceja arqueada y con sus manos entrelazadas al frente; Anna cruzo sus brazos mientras un puchero se formaba en su rostro; Kristoff miraba a la reina con una expresión que ella no supo si era miedo o vergüenza.

-Ho-hola Ma-majestad- si, ehhh, el viaje estuvo bien- el rostro del rubio se pintó de mil colores ante la mirada seria de la platinada- yo, yo estoy bien, si muy bien, claro que sí, sí, y ehhh... no, no se me ofrece nada, gracias- el nerviosismo del rubio era más que evidente. Al terminar de hablar, hizo una reverencia un tanto ridícula. Elsa sonrió ligeramente y negó con la cabeza lentamente ante su comportamiento, sus balbuceos eran similares a los de Anna.

La pelirroja veía la escena ante ella con gracia.

-Sabes que no son necesarias las formalidades conmigo- le comento tranquilamente la platinada, refiriéndose a su título y las reverencias.

-De acuerdo Majes... digo, Elsa.

-¿Que fue todo eso?- cuestiono Elsa, recuperando la expresión seria, Anna y Kristoff se voltearon a ver.

-Elsa, es algo normal, siempre lo hacemos- dijo tranquilamente Anna.

-¿Qué!?- Elsa les dedico una mirada incrédula a ambos, si eso hacían en su presencia, que harían estando a solas. Su expresión cambio a una muy seria. Kristoff sintió la fuerte mirada de la platinada sobre él, así que decio hablar.

-Majes... digo, Elsa, creo que a lo que Anna se refiere es que es algo normal que una pareja que no se ve en varios días haga eso.

-Supongo que es verdad, pero hay momentos y lugares adecuados para eso, ¿no creen?- comento Elsa.

-Para demostrarse amor no hay lugar Elsa, se da donde sea- dijo Anna. La reina abrió sorprendida los ojos.

-Sera mejor que nos retiremos, compermiso Elsa- Kristoff tomo a Anna por los hombros y salieron a toda prisa de su oficina antes de que la platinada pudiera decir algo, la cual estaba un poco desconcertada y sorprendida por las respuestas de su hermana.

-¿Que paso ahí? -dijo Kristoff cuando estaban en el pasillo, un poco alejados de donde se encontraba la reina.

-No sé, pero eso fue...

-Incómodo- susurro el rubio mientras tapaba su rostro con sus manos- incómodo y vergonzoso.

-Claro que no- dijo felizmente Anna, llamando la atención de su acompañante- nada de eso, fue muy hermoso, el que llegaras y me vieras, y me levantaras, y me besaras, y me abrazaras- con cada acción que la pelirroja decía movía su cabeza a los lados. A él le parecía adorable cuando se portaba así.

-Podría hacerlo de nuevo- afirmo el rubio. Anna sonrió.

-Me gustaría que lo intentaras- dijo Anna mientras sus mejillas se coloreaban ligeramente de carmesí.

Kristoff no tuvo que escucharlo dos veces y puso una de sus manos en su mejilla, ante ese toque Anna se mordió el labio, él se acercó lentamente a su rostro y poso sus labios en los de ella, ambos se perdieron en la sensación maravillosa de aquel acto. Al separarse se abrazaron, Kristoff quedo en dirección a la oficina de Elsa, y para su sorpresa la platinada estaba parada en la entrada, mirándolo seriamente. Anna estaba de espaldas a su hermana por lo que no se percató de su presencia.

Elsa le mostro dos dedos a Kristoff, un ademan parecido al de amor y paz; señalo sus ojos con aquel gesto y luego los dirigió al rubio, dándole a entender que lo estaría vigilando.

El rubio abrió los ojos sorprendido, y un poco espantado por la ligera advertencia de la reina.

-Ven, hay algo en el jardín que quiero mostrarte- dijo Anna separándose de él, jalándolo de una de sus grandes manos e ignorando el par de ojos celestes que los observaban.

Kristoff se dejó llevar por la pelirroja, pero sintiendo la amenazante mirada de la reina de las nieves en su persona, la cual lo incomodaba e intimidaba en gran medida.


Hooolaaa...

En esta ocasión, para el capítulo de hoy, había dos opciones de besos, el incómodo y el extraño, y como se habrán dado cuenta me incline por el primero, gracias a eso contamos con la participación especial de Elsa como "hermanita celosa". Haha...

Para mi buena suerte el ciber que esta por mi casita ha estado abierto, y gracias a eso he podido subir una que otra historia, espero que esta no tenga errores.

Icequeen: Gracias por tu comentario! Cualquiera en el lugar de Anna pensaría lo mismo, hahaha… espero te guste este capítulo, y gracias por el comentario en "esta noche", yo lo sé, todas queremos un Kristoff xD! Haha…

Anna P Rojas: Si tú te sonrojaste al leerlo, imagínate yo al escribirlo! Pero tienes razón, es culpa de Kristoff por ser tan hermoso xD! Te agradezco que te guste lo que hago, aunque es solo una pequeña contribución Creo q no me tarde tanto en publicar, o si? Ojala actualices pronto "pintando el corazón" y q te guste este nuevo capitulito, por cierto ¿a qué se refiere el beso de fin de la guerra?

Poquitas pero sinceras, les agradezco mucho y de todo corazón!

Gracias por leer.

Cualquier opinión y/o sugerencia es bien recibida, si esto les gusto o no háganmelo saber escribiendo en el recuadro de abajo, no cuesta nada. (Solo no sean tan malvados)

"If you never try, then you'll never know..."