Hola a todos jaja, estoy aquí una vez más con estas ideas locas rondando en mi cabeza, ya que la inspiración se cortó un poco

Si tu tienes muchas ganas de aplaudir (clap, clap), si tu tienes muchas ganas de aplaudir (clap, clap)… Si, realmente tengo ganas de aplaudir XD. ¿Por qué? ¡¡Por ustedes!! 19 REVIWES, son demasiados, mi ego crece… bueno, basta de hablar de mí y pasemos a lo que vamos no sin antes decirles que este capítulo va dedicado a todos ustedes, si leyeron bien, a TODOS ustedes, ¿por qué? Porque los quiero… jaja. Bueno basta de estas aclaraciones sentimentalistas y pasemos a las serias, es decir, donde yo autora de este fic, explico que: NINGUNO DE LOS PERSONAJES ME PERTENECE, TODOS SON OBRA Y GRACIA DE LA MENTE BRILLANTE DE STEPHENIE MEYER, LA HISTORIA ES PURA IDEA DE MI LOCA MENTE Y DE PASAR HORAS LEYENDO FICS Y VIENDO PELIS ROMANTICONAS…

Disfruten, nos leemos abajito…

La Caza.

BPOV.

Los dioses estaban en mi contra, lo supe desde la primera hora de clase al cruzarme con el idiota de Edward Cullen. Si una piensa que la tortura ya era demasiada, estaba equivocada. La siguiente hora era de Educación Física, la peor hora. Nunca he sido buena en los deportes, principalmente gracias a mi patosidad excesiva, si hay alguien realmente patoso en este mundo esa soy yo, no puedo mantenerme parada siempre tropiezo con algo o choco con algo, se podría decir que el suelo y yo siempre tenemos citas inesperadas, casi a ciegas. Por suerte Alice y Angela tendrían esa hora conmigo, lo cual estaba agradecida.

Estaba realmente feliz de volver a ver a mis amigos, de poder recordar aquellos momentos que habíamos vivido juntos cuando éramos niños. Era algo que, la verdad, me había mejorado el día luego del inesperado encuentro y recuerdo de Edward Cullen, mi amigo y amor platónico de la infancia. Pero eso ya era cosa del pasado, solo sentía odio hacia ese chico de hermosos ojos verdes… ¿o no?

-Bells, debes decirle al profesor lo del uniforme- me recordó Alice sacándome de mis pensamientos.

Nos encontrábamos en los vestidores del gimnasio. Donde esperé por mis amigas a que terminaran de cambiarse con el uniforme de deportes, luego de ahí nos dirigimos a las canchas, nuestro profesor, que he de decir estaba bastante… bien, nos dijo que no me preocupara, que hasta que llegara el uniforme podía hacer deportes con el equipo que traía, lo cual era un alivio momentáneo.

-Señoritas- nos dijo el profe.

Era bastante lindo, era como un Brad Pitt mezclado con un Orlando Bloom, es decir, un bombón. Ahora entendía por qué a Angela le encantaba la hora de gimnasia.

-Hoy jugaremos con los chicos- informó, lo que provocó reacciones desde quejidos hasta una que otra exclamación de júbilo, estas venían principalmente del grupo de las porristas, liderado por la Barbie pelirroja: Tanya Campell- ¡Chicas!- todas guardamos silencio- iremos a las canchas de fútbol…

Dicho esto el grupo avanzó a las canchas, la mayoría con pasos como de aquél que va a su sentencia de muerte.

-¿Viste que lindo que es el Profe?- me preguntó Angela al llegar a las canchas, donde ya estaban los chicos, Alice desapareció de nuestro lado.

-¿Lindo?- le pregunté irónica- querrás decir ¡H-E-R-M-O-S-O!- amabas reímos.

-Ya verás cuando lo veas hacer abdominales…

-¡Calla ya que mis mejillas ya están ardiendo!- reí, lo cuál era cierto, solo de imaginarme al profesor…

-¡Chicas!- apareció Alice- ¿me perdí de algo?- me miró preocupada- estas más roja que un tomate…

-Sólo le estaba dando a Bells un panorama amplio sobre las clases de deportes- le informó Angela, las tres reímos.

-Bien chicos- llamó el profesor, las tres guardamos silencio- hoy será un día distinto- ni que lo diga- hoy jugaremos a la cacería…- los chicos aplaudieron con entusiasmo, yo me tensé, este juego no iba a ser nada bueno, algo me lo decía- ¡chicos!- continuó el profesor- las reglas son las siguientes, gana el equipo que consiga más rehenes, así que tienen veinte segundos para planear una estrategia y veinte para esconderse ¿listos?- mis nervios se pusieron de punta, vi que Alice y Angela estaban también horrorizadas

-¡SI!- gritaron nuestros compañeros.

-¡En sus marcas… listos… ya!

Nos dirigimos al pequeño grupo que se estaba formando, liderado por Tanya, esto no iba a ser bueno.

-¿Alguna idea?- preguntó Alice con cortesía fingida.

-Hay que distraerles- dijo Tanya, no pude evitar fijarme en la mirada acecina que me lanzaba, genial mi primer día y ya tengo enemiga declarada- ya saben como- esto lo añadió dirigiéndose principalmente al grupo de chicas que lideraba, las cuales soltaron risitas.

-Tanya eso no va a funcionar- le dijo Alice de inmediato- ya lo hemos hecho otras veces…

-Alice- la cortó Tanya- la menos indicada para hablar eres tu, si bien no recuerdas mi novio…

-Edward- la corrigió Alice para mi sorpresa.

-Bien, Edward…- continuó Tanya no muy feliz que digamos- te ha atrapado en todos los juegos que hemos jugado…

-Lo se, pero era solo una ventaja que le daba, a veces soy predecible- explicó mi amiga, Tanya la miró con desprecio.

-No me importa, aquí se hará lo que digo ¿entendiste enana?- Tanya se acercó peligrosamente a Alice, pero ella no bajó la guardia, a pesar de que la pelirroja le sacaba una cabeza, mi amiga seguía igual de calma que desde el principio.

-Como digas…- Tanya se volteó con aire de suficiencia- Cruela- murmuró, no pude evitar reírme.

Tanya se había volteado para encararme cuando el silbato del profesor anunció que era hora de iniciar el juego. Sentía como si todas las miradas estuvieran fijas en mí, lo que me puso nerviosa.

-No te preocupes- me dijo Angela- todo irá bien.

-¿Qué hacemos?- pregunté.

-Primero hacer lo que ella quiere- Alice señaló a Tanya que corría en dirección contraria para ocultarse como el resto- y segundo esconderte- añadió mi amiga seria.

-¿Por qué?- algo en su voz me dijo que algo no andaba bien, ya la mayoría empezaba a dispersarse.

-Eres la oveja- me respondió Alice.

-¿La qué?

-Oveja- explicó Angela- los leones siempre tienen un punto fijo para empezar, esta vez parece que eres tu y créeme a pesar de que tenemos a los profesores cerca eso no es nada bueno- tragué saliva, este juego no me gustaba.

-No habrá problemas- dijo Alice segura, caminó en dirección hacia las gradas, parecía estar buscando algo, Angela y yo la seguimos.

-¿Cómo es que estas tan segura?- le solté- ¡Vienen por mi!- exclamé.

-Escucha- Alice se paró en seco y me tomó por los hombros- pase lo que pase, no te muevas de este lugar ¿de acuerdo?

-Pero…- comencé a protestar.

-Haz caso a Alice, ella sabe lo que hace- me dijo Angela.

-De acuerdo- suspiré- ¿dónde debo quedarme?

Alice me señaló una entrada debajo de las gradas de las canchas. Sentí un estremecimiento, odiaba los lugares oscuros, probablemente el lugar estaba lleno de telarañas. Tragué saliva y me dirigí a mi calvario.

-Suerte- me susurraron antes de que desaparecieran de mí vista al entrar yo detrás de las gradas.

Había un poco de luz en el lugar, debido a los espacios entre grada y grada, pero nadie podría saber desde el otro lado que yo estaba aquí. El lugar realmente era escalofriante, me sentí como en una película de terror, donde una se escondía del monstruo que la acechaba, para luego ser rescatada por el chico de sus sueños, pero esas eran puras tonterías, nunca existirían tales cosas, sólo en mi imaginación ya de por si retorcida.

Escuchaba pasos en el exterior, pero no quise asomarme, debía confiar en el juicio de Alice, pues recordaba muy bien que nunca se debía apostar en su contra, por algo habíamos terminado llamándola Edward y yo "Madame Ali, la que lo ve todo" recordar eso me hizo sentir una punzada de dolor y nostalgia, habían pasado diez años y él había cumplido su promesa, me había olvidado. Mi caso no era distinto, pero yo nunca le prometí nada, sólo a mi misma, pero no podía negar que a pesar del tiempo él seguía siendo parte de mi vida, por ello me dolía que no me reconociera.

-Sal de ahí ovejita- me tensé, alguien había entrado detrás de las gradas, no podía ver quien era, sabía que era peligroso salir corriendo, más aún con mi torpeza habitual- se que estas ahí, no me hagas ir a por ti- su voz se me era conocida.

Di unos pasos atrás manteniéndome oculta en la oscuridad. Fue entonces cuando vi quien era: Mike Newton, tenía una sonrisa ancha y un brillo de triunfo en los ojos, traté de que mi respiración no me delatara.

-Vamos ovejita linda, sal de donde quiera que estés, el tío Mike no te hará daño- si hubiera sido otra situación me estaría doblando de la risa, pero el tono de su voz y el lugar no eran los adecuados.

Podía sentir el peligro en el aire, se que este era un juego infantil, pero a pesar de ello, algo me decía que las intenciones de los chicos eran otras, como me lo había confirmado Angela al explicarme el tema de la oveja.

-No te voy a lastimar hermosa…- continuó Mike acercándose peligrosamente a donde yo estaba.

-¡Mike!- le llamó una voz aterciopelada detrás de él- aquí no hay nada, sal y sigue buscando…

-Pero…- traté de no respirar, sabía que yo estaba ahí, pese a que su otro compañero le decía que no.

-Sal ahora y busca cerca de los baños, escuché a mi hermana decir que allí estarían…

-¿Aún confías en Alice?- le preguntó Mike a las sombras.

Mi corazón se aceleró. Edward Cullen era quien estaba intentando… ¿salvarme? No, seguramente era un plan de Alice, por algo me había dicho que permaneciera aquí ¿o no?

-Es mi hermana, la conozco bastante bien- él seguía oculto en las sombras como yo, lo que me llamó mucho la atención.

-Lo que tú digas Edward- bufó Mike saliendo de las gradas, dejándonos solos a mí y a Edward.

Podía sentir que él aún estaba allí, pero no sabía donde. Mi corazón no paraba de latir a mil, por lo que temí que eso me delatara ¿Pero si él sabía que yo estaba ahí, por qué no simplemente me tomaba de rehén?

-Quédate quieta- susurró su voz detrás de mí lo que hizo que pegara un respingo- pase lo que pase no te muevas.

-De acuerdo- susurré con la poca voz que me salió de la garganta.

Sentirle demasiado cerca me provocaba piel de gallina.

-Lamento no haberme presentado- me dijo aún en susurros- soy Edward Cullen- suspiré, no me recordaba.

-Y yo soy…

-Bella- me cortó antes de que terminara.

Me quedé sorprendida, debía saber si me recordaba, la duda se iba apoderado de mí lentamente.

-¿Cómo sabes mi nombre?- él suspiró, pude sentir su cálido aliento cerca detrás de mí, pero no quería volverme y encararlo, no aún.

-Todo el mundo lo sabe- me respondió, algo en su voz me dijo que estaba mintiendo, a pesar de que sonaba real, seguramente no me recordaba.

Tuve que reprimir las lágrimas de furia que amenazaban con salir de mis ojos, eso siempre me sucedía cada vez que la rabia y la furia se apoderaban de mí. Este era uno de los talentos que había heredado de mi madre, así como el rubor constante.

Nos quedamos en silencio, ninguno de los dos dijo nada, y aunque muchos pensarían que el silencio era incómodo, la sensación era meramente distinta, era como si después de mucho tiempo al fin hubiera encontrado lo que tanto buscaba, era una sensación realmente extraña, pero confortable.

-Es extraño- murmuré rompiendo el silencio.

-¿Qué cosa?- me preguntó.

-Se supone que el león caza a la oveja, no que la protege- le dije, el soltó una risita.

-No soy un león convencional…

-¿Por qué no?- quise saber.

-Porque normalmente el león no tiene ningún tipo de relación con la oveja…- se puso tenso, lo pude sentir, había hablado más de lo que debería.

La esperanza comenzó a aflorar en mi pecho, quería saber por qué me había dicho aquello hacía casi diez años atrás y no iba a parar hasta descubrirlo.

-¿Y qué tipo de relación se supone que tenemos?- me volteé a encararle, a pesar de aún estar en sombras pude ver que su rostro miraba al suelo, como sopesando las posibilidades de respuesta.

-Yo…

A lo lejos sonó un silbato. Al parecer la hora había pasado, el juego había terminado.

-Es hora de marcharnos- me dijo de repente.

-No has contestado a lo que te pregunté- le dije enfadada.

-Escucha- me dijo tomándome de los brazos, al sentir sus manos sentí una corriente eléctrica, una sensación extraña que duró poco, pues me soltó enseguida- no podemos salir juntos de aquí, así que sal primero tu y luego yo me escabulliré.

-Pero…

-No es bueno que nos vean juntos- me informó con la voz seria, su afirmación me molestó.

-De acuerdo- solté furiosa.

Iba casi corriendo enfadada a la salida como cuando de costumbre mis pies se enredaron uno con el otro, esperé mi encuentro con el frío suelo, que para mi sorpresa nunca llegó, en su lugar un par de fuertes brazos me sostenían por la cadera. Sentí mis mejillas arder.

-Gra… gracias- solté.

-Es mejor si ves por donde caminas- rió, su risa era música para mis oídos.

Diablos Bella estas cayendo con el enemigo me reprimí.

-De acuerdo- murmuré- pero será más fácil si me sueltas- añadí al notar sus manos aún sobre mis caderas.

-Lo siento- dijo rápidamente apartándose.

Salí a trompicones del lugar, me estaba volviendo loca. Realmente el día de hoy había sido un día de emociones fuertes, y eso que el día panas iba a la mitad.

-¡Ganamos!- me sonrió Alice en cuanto me vio- Dios Bells parece que hubieras estado en un cementerio- me informó- tienes telarañas por toda tu cabeza…

-¡Quítamelas!- grite espantada, odiaba a las arañas, no las soportaba.

-Quédate quieta- me sostuvo Angela, Alice se apresuró a quitarme los finos hilos de las telas de araña de mi cabello.

-Tienes un lindo cabello- me dijo en cuanto hubo pasado el peligro.

-Gracias- mis mejillas se colorearon.

-Hay Bells sigues siendo la señora tomate- rió Angela, yo le di un empujón amigable en el hombro causando la risa de mis dos amigas.

-Así que… ganamos- comenté mientras nos dirigíamos a los vestidores.

-Si, todo porque mi hermanito desapareció misteriosamente- Alice me lanzó una mirada, como si supiera que Edward había estado protegiéndome todo el tiempo.

-¿En serio?- pregunté tratando de no sonar culpable.

-Si, cosa extraña, pensé que se había marchado con Tanya, pero…- sus ojos se llenaron de furia- la encontré besándose con Mike Newton junto a los baños.

-¿Pero no es la novia de tu hermano?- pregunté sorprendida.

-Créeme si no lo sabía hice que lo supiera- sonrió Alice, su sonrisa era escalofriante.

-Créeme no lo olvidara- la apoyó Angela.

-Pero, si es una…

-Si es una zorra- me cortó Alice- el problema es que mi dulce hermano es un cabezota como tu…- me señaló.

-¡Hey!- las chicas rieron.

-Así que deberás decirle a Mike que no podrás ir a la playa este fin de semana- sentenció Alice.

-Lo intentaré.

-Esme estará feliz de tenerte en casa, además hay tantas cosas que contarnos, una noche de pijamas será más divertido que una caminata en la playa con Mike… a menos de que hallas cambiado tanto que entres dentro de la categoría…

-No te preocupes- la atajé- necesito el momento adecuado para hacerlo ¿le contarás a Edward sobre Tanya?- le cambié de tema.

-No me cree, la he cachado cientos de veces pero…

-No funciona- terminó Angela.

-Edward cambió mucho- me informó Alice- extraño al Edward de siete años.

-Creo que todos lo hacemos- añadió Angela.

Sentí una punzada de dolor al escuchar eso, en una forma me sentía culpable y no sabía por qué. No podía hablarle a Alice sobre lo ocurrido diez años atrás, no aún. Lo primero que tenía que hacer era perdonar a Edward, cosa que seguramente no sería difícil.

EPOV.

En cuanto supe que mi hermana había obligado a Bella a esconderse detrás de las gradas, supe lo que debía de hacer, esperé a que ella entrara para poder entrar yo, se veía ligeramente asustada. No la reprocho, pues el lugar es muy oscuro y hay telarañas por doquier, se que sonará estúpido, pero las arañas me desagradan, no sé por qué pero sus ocho patas peludas y su color negro y ver como caminan… Suspiré, me armé de valor y estaba a punto de entrar cuando sucedió lo inevitable. Mike Newton se dirigía a toda prisa al lugar en donde estaba oculta la pobre de Bella, le seguí sin hacer ruido, si llegaba a tocarla o algo… Mis puños se cerraron instintivamente.

-No te voy a lastimar hermosa…- escuché decir a Mike a pesar de la oscuridad la respiración de Bella me indicó que ella no estaba tan lejos del cerdo.

-¡Mike!- le llamé- aquí no hay nada, sal y sigue buscando…- le exigí.

-Pero…

-Sal ahora y busca cerca de los baños, escuché a mi hermana decir que allí estarían…- le corté antes de que terminara de hablar, tenía miedo de que Bella descubriera quién era yo.

-¿Aún confías en Alice?- me preguntó Mike a mi pesar, mis mejillas ardieron, aún no entendía por qué estaba haciendo aquello.

-Es mi hermana, la conozco bastante bien- yo seguía oculto en las sombras, no iba a permitir que Bella me viera en este estado.

-Lo que tú digas Edward- bufó Mike saliendo de las gradas, dejándonos solos a mí y a Bella.

Me dirigí silenciosamente a donde estaba ella, su corazón latía a mil por hora como el mío, pero ella parecía no percatarse de ello, lo que agradecí. Me detuve detrás de ella, tan cerca que podía percibir su hermoso perfume: fresias.

-Quédate quieta- le susurré, ella pegó un respingo- pase lo que pase no te muevas.

-De acuerdo- susurró.

Sentirle demasiado cerca me provocaba piel de gallina, su aroma empezaba a nublar mis sentidos, una cosa extraña.

-Lamento no haberme presentado- le susurré, en parte para calmarme- soy Edward Cullen- ella suspiró, seguramente piensa que no la recuerdo.

-Y yo soy…

-Bella- la corté, podía sentir su respiración entrecortada...

-¿Cómo sabes mi nombre?- suspiré...

-Todo el mundo lo sabe- respondí intentando sonar convencional.

Hubiera deseado decirle que la recordaba y que la había extrañado, pero a quién quería engañar, si bien los primeros años fueron difíciles, después le olvidé por completo.

Nos quedamos en silencio, ninguno de los dos dijo nada, era un silencio agradable a comparación de otros,

-Es extraño- murmuró ella rompiendo el silencio.

-¿Qué cosa?- le pregunté intrigado.

-Se supone que el león caza a la oveja, no que la protege- no pude evitar reírme.

-No soy un león convencional…- le expliqué.

-¿Por qué no?

-Porque normalmente el león no tiene ningún tipo de relación con la oveja…- me tensé, no bebía haber dicho eso, no en voz alta.

Seguramente ella no iba a dejarlo, la conocía o al menos eso creía, si los años no la habían cambiado como lo habían echo conmigo ella aún era un misterio grande para mi, un misterio que nunca puedes descifrar, pues nunca sabes lo que es capaz de hacer o no, así era ella.

-¿Y qué tipo de relación se supone que tenemos?- me encontré cara a cara con su rostro, tuve que apartar la mirada, no podía darle una respuesta, no aún, ¿qué se suponía que éramos, amigos? Deseaba que así fuera…

-Yo…

A lo lejos sonó un silbato. Al parecer la hora había pasado, el juego había terminado.

-Es hora de marcharnos- le dije con alivio.

-No has contestado a lo que te pregunté- estaba enfadada, lo decía el tono de su voz.

-Escucha- la tomé por los brazos, al sentir sus su piel bajo mis manos sentí una corriente eléctrica, una sensación extraña que duró poco, pues la solté de inmediato, tenía miedo de que pudiera escuchar lo rápido que mi corazón latía- no podemos salir juntos de aquí, así que sal primero tu y luego yo me escabulliré.

-Pero…

-No es bueno que nos vean juntos- le expliqué, no podía permitirme que los chicos hicieran comentarios al respecto.

-De acuerdo- pude sentir su furia.

Salió casi corriendo a la salida cuando sucedió, estaba a punto de caerse, pero yo fui más rápido la atajé antes de que diera contra el suelo.

-Gra… gracias- me dijo, estaba sonrosada, podía verlo a la escasa luz que entraba por la salida, estaba realmente hermosa.

-Es mejor si ves por donde caminas- reí.

-De acuerdo- murmuró- pero será más fácil si me sueltas- me di cuenta de que aún la tenía agarrada por su cadera, sentí mis mejillas arder.

-Lo siento- dije soltándola.

Bella salió a trompicones del lugar, dejándome solo con mis pensamientos, su aroma aún estaba en mi mente y difícilmente podría olvidarlo a lo igual que la sensación electrizante cada vez que la tocaba. Era hipnotizante. Para Edward, tu tienes novia me recordé además Bella te odia. Suspiré, pese a que minutos antes parecía no recordar nada de lo sucedido hace diez años sabía que en el fondo ella lo sabía. Estaba realmente confundido, no sabía que hacer, qué decir para enmendar lo sucedido. Solo me quedaba esperar que ella me perdonara. Lo que vi muy difícil.

Salí del escondite, la luz me pegó de lleno en los ojos.

-¿Dónde te habías metido?- me demandó saber Tyler en cuanto me vio- Por tu gran ausencia hemos perdido- bufé.

-Lo siento hombre, no estoy de humor.

-De acuerdo- se quedó callado, ambos nos dirigimos a los cambiadores, un baño e vendría de perlas, más después de haber estado quién sabe cuanto tiempo rodeado de telarañas.

-Esa chica nueva esta que arde- escuché que decía Mike al salir de las duchas.

-¿Ya la invitaste a la playa?- le preguntó Eric emocionado, apreté los puños, ellos siguieron hablando sin percatarse de mi presencia.

-Si, y dijo que si- informó Mike, vi como ambos lanzaban miradas lascivas, era repugnante.

-Newton- le llamé, el dio un respingo- escúchame atentamente- me acerqué a él, cada parte de mi cuerpo estaba cargada de odio hacia el chico- te metes con Bella y vas a desear no haber nacido ¿entendiste?- me miró con miedo.

-Ed, viejo- me llamó Eric- cálmate, es solo una tipa que esta…

-Va para ambos- le sentencié- llegan a lastimarla y se las verán conmigo.

-Edward- me llamó Mike aún temeroso, pero seguro de sí mismo- hablas como si fuera tu novia… ¿no era Tanya?

-No te metas donde no te llaman- le empujé y salí en dirección al estacionamiento, donde Alice me esperaba sonriente.

-¿Qué tal tu día?- me preguntó sentándose en el asiento delantero.

-Nada mal…- ella me miró confundida.

Jaja, aquí termina el capítulo, un poco más largo que de costumbre, lamento haber tardado tanto es que salí y no me dio tiempo de escribir. Pero bueno, ya estoy aquí.

¿Qué les pareció?

Recuerden que este sólo es el primer día, así que es el que más emociones lleva… Mientras avance la historia veremos que es lo que va ocurriendo lentamente, en el proceso hay muchas sorpresas, se los garantizo.

Bien, mil gracias a:

Shikita Malfoy Cullen: me alegra leer eso, en serio. La verdad no quería que Edward olvidará del todo a Bella, ya verás por qué… jaja aunque es obvio de adivinar. Trataré de actualizar pronto, si no es que antes mi madre me descuartiza, empieza a odiar mi afición vampírica XD.

Dark Angel: hago lo que puedo!! Jaja este es un poco más largo, así que la inspiración va bien, espero que me digas que te ha parecido.

Vampire Dark10: jaja claro que ya se encapricharon, y pues como siempre Eddie al rescate… jaja espero te halla gustado este capítulo.

Minea: Difícil la tuvo… jaja ¿qué te parece ahora? Jaja me estoy pasándola bomba escribiendo jaja.

Inmans: Yo también quiero a un Edward!! Jaja espero que te halla gustado este capí.

Espero seguirlos leyendo a todos ustedes, ya saben donde encontrarme, solo haciendo clic en GO! XD

XOXOX

Aye436