Hola a todos jaja, estoy aquí una vez más con estas ideas locas rondando en mi cabeza, ya que la inspiración se cortó un poco

Wow!! Jaja estoy de vuelta antes de lo que pensé, es increíble, voy a tener que darme algo de prisa, pues las cosas aquí se han visto densas, ¿por qué? Me han amenazado con cortarme el internet ¿por qué? Porque paso horas escribiendo esto… (Me cruzó de brazos, estoy enojada, pero me tranquilizo) Aun así nadie podrá impedirme continuar… Lo prometo. Palabra de Niña Exploradora (que fui hace… puff siglos). Bueno, bueno ya no les doy más lata… se lo que quieren. Pues bien este capítulo es un poco… loco, como todo lo que escribo. Les dejo que lo averigüen por ustedes mismos. Pero antes recuerden que: nada me pertenece, Edward, Bella, Alice, Jasper, Emmett, Rosalie y compañía pertenecen a la autora destacada del momento Stephenie Meyer. La historia, en cambio, me pertenece, ya que es fruto de mi excéntrica imaginación.

Disfruten.

Claro de Luna.

BPOV.

Regresé a casa después del tremendo día de clases. Realmente estaba cansada y no era para menos si en todo el día había sufrido más emociones que las que te puede dar una montaña rusa. No podía parar de pensar en lo acontecido con Edward, me sentía mal por no poder hablar con él. Incluso me sentí peor al recordar lo que me había comentado Alice acerca de Tanya, no me podía creer que una tipa como esa fuese tan cínica. Edward a pesar de todo siempre había sido un buen chico y no se merecía que le hicieran eso.

-Hola Bells- me saludó contento papá al entrar en casa.

Yo estaba preparando la cena, lo cuál le sorprendió y al principio estaba dudoso, pues temía que cocinara como mamá. Para ser honestos mi madre no es de aquel tipo que prepara comidas deliciosas, no señor, siempre desde que tengo memoria las arruina de una u otra forma, gracias a Dios mi abuela Margaret que en paz descanse, me enseñó a cocinar antes de que se marchara para siempre.

-La cena ha estado maravillosa- me dijo contento después de comerse tres platos enteros de lasaña que yo había preparado.

-Me alegro.

-¿Qué tal tu día en el instituto?- preguntó mientras recogía la mesa y me disponía a limpiar los platos.

-Bastante bien, me encontré con mis amigos de antes… Angela, Ben, los Hale y los Cullen- le respondí.

-Mmm… ¿cómo están los Cullen?- me preguntó de forma casual- Hace tiempo que no veo a Carlisle.

-Creo que bien, Alice me invitó este fin de semana a su casa…

-Permiso concedido- me dijo antes de que terminara de hablar.

-¿En serio?

-Claro, es bueno saber que los lazos siguen fuertes, no te preocupes por mí, yo iré a La Push con Billy y Harry a pescar un rato- me informó.

-Gracias papá- le dije dándole un abrazo, dejándole atónito.

Realmente estaba exhausta, hoy había sido un infierno. Agradecí a los dioses por haber inventado la regadera, el agua caliente alivió mi tensión. Minutos más tarde ya estaba lista para ir a dormir, aunque como siempre, todas las noches me ponía a leer algo. Antes esto sacaba de quicio a mi madre, quien me reprochaba por ser las once de la noche y seguir despierta leyendo mi colección de gastados libros. Pero ahora ella no estaba, y no me importaba. Tomé Romeo y Julieta, que fue una mala opción, pues al cabo de leer los primeros diálogos el debate de Edward en la clase de Literatura regreso a mi mente de manera fresca. A pesar de que tiré el libro lejos no podía dejar de darle vueltas al asunto. Si él no me recordaba, ¿por qué me importaba tanto? Así hecha un lío de preguntas me quedé dormida.

Soñé que corría, quería alcanzar algo, pero no sabía que era, todo estaba oscuro, pero aún así seguía corriendo sabiendo que aquello que quería estaba cerca, sólo que no sabía dónde…

EPOV.

El día había sido estresante, aunque algo interesante a diferencia de los demás, en mi mente sólo rondaba la imagen de Bella, estar cerca de ella de nuevo había logrado que me sintiera vivo de nuevo, como si después de cien años despertara de un sueño, se que suena cursi incluso si uno llega a pensarlo diría que estoy habalando de la Bella Durmiente, pero así me sentía, algo había dentro mío distinto y no lograba conseguir saber que era. Alice no paró de lanzarme miradas de confusión en todo el camino a casa, lo cuál me puso un poco tenso. Incluso Emmett se percató de que estaba algo distinto, algo que la verdad es una proeza, pues él es el último en enterarse cuando algo grande sucede.

-Edward, cariño- me abrazó mamá en cuanto me vio en la cocina después de cenar, ella llegaba a esa hora del trabajo a lo igual que mi padre.

-¿Qué ocurre mamá?- le pregunté divertido.

-Nada, nada…- me miró fijamente y luego suspiró- ¿no puede una madre abrazar a su hijo?

-Seguro- reí y continué lavando los platos.

-Mamá- la llamó Alice, quien entró como bólido en la cocina, su cara de duende estaba que volaba de alegría.

-¿Qué ocurre, hija?

-¡Bella volvió!- exclamó mi hermana, estaba que no cabía de felicidad.

-¡Oh, Dios mío!- ambas se abrazaron con alegría- Alice debe venir este fin de semana- apreté la esponja que tenía en la mano, sabía muy bien que ese fin de semana Bella había decidido irse a la playa con Mike Newton, rogaba porque mi hermana la hiciera retractarse.

-No prometo nada- Alice me miró de forma sospechosa, como si ella pudiera leer mi mente en este instante, sentí mis mejillas arder.

-¿Cuánto va a quedarse?- preguntó mamá, sentí como Alice me miraba.

-Eh…- dudó un momento- parece que hasta que vallamos a la Universidad, es decir, dentro de un año y medio- rió.

-Ya quiero verla- sonrió mi mamá- recuerdo aún el día en que se fue…- no pude evitar sentir como la mirada de ambas se posaba sobre mi, como si yo fuera el culpable o supiera algo, iba a ser difícil fingir que no la recordaba aún.

Después de que mis padres se pusieran al día con lo acontecido, me fui directo a la cama, hoy no me apetecía tocar el piano, simplemente no podía concentrarme, era ridículo, pero mil y un preguntas se alzaban en mi mente, ¿Bella me odiaba? ¿Por qué tenía esta sensación y nueva extraña al recordar lo ocurrido en las gradas del gimnasio? Con estas preguntas me quedé dormido.

Soñé que corría, a decir verdad a una velocidad antinatural, necesitaba llegar a aquél lugar, necesitaba verle, pronto llegué enfrente de una casa blanca, que me resultaba familiar. Salté con gran agilidad a la ventana del segundo piso, la cual estaba entre abierta, me metí con sigilosamente por esta. La habitación estaba a oscuras, solo la luz de la luna iluminaba tenuemente al hermoso ángel que dormía en aquella cama, con cautela me acerqué lentamente, el aroma que emanaba hacía que el animal que llevaba dentro rugiera de hambre, pero debía ser fuerte, controlarme. Me senté en la mecedora que estaba junto a la cama, esperando a que el ángel se moviera, diera señales de vida. Afuera empezó a llover con lo que el ángel se empezó a mover como si estuviese despertando, me tensé, no debía verme, estaba prohibido, si mi corazón hubiera podido latir correría a mil por hora, me hallaba congelado en mi sitio, aguardando por que este hermoso ser despertara. Fue entonces que de sus labios escuché mi nombre: Edward.

Me desperté agitado, el sueño había sido muy real, sentir mi piel fría, los aromas, todo había parecido real, afuera empezaba a clarear. Era el amanecer.

BPOV.

La semana pasó rápido. El Martes tal y como le había prometido a Alice y a Angela rompí mi compromiso con Mike, lo extraño fue que Edward parecía sumamente feliz después de ver el incómodo silencio que se alzó entre nosotros. Después de eso, no dio de nuevo señales de vida, lo cual se me enfurecía, parecía que quería negar que yo estaba ahí. Pero no me importaba yo seguía yendo y viniendo tratando que el asombroso mundo de Edward Cullen no interfiriera con el mío.

Durante la semana tuvimos otras dos veces deportes, Angela tenía razón, ver al profe hacer abdominales era algo digno de verse. De ahí en fuera esos dos días me las arreglé de tal forma que mis compañeras supieran que no debían pasarme bajo ningún concepto ninguna pelota o jugar contra mi, era tan torpe que o bien me caía, o bien lograba lastimarme yo y al que se encontrara a mi lado. Angela y Alice se mostraron bastante buenas en este aspecto, la única que no me tragaba era Tanya.

Tanya y su séquito de descerebradas, como las llamaba Alice, hacían todo lo posible para hacerme sentir mal. Incluso Alice las mando a callar en repetidas ocasiones, pero a mi no me importaba. Aún no entendía como Alice no le decía a su hermano lo que había ocurrido con la oxigenada y el patético Newton el otro día, pero siempre ese era un tema peligroso con ella y con Emmett por lo que me pude dar cuenta con el paso de los días.

Hoy por fin era viernes, lo cuál significaba…

-¡Noche de pijamas!- saltó feliz Alice en cuanto llegué a la escuela, el volvo plateado de Edward ya se hallaba en el aparcamiento de siempre.

-¡Hola a ti también!- reí.

-Lo siento, es que es…- empezó a pegar brinquitos de alegría, a lo lejos pude ver como Edward nos miraba curioso, lo cual me puso nerviosa, él se hallaba con su grupo de amigos.

-Lo sé, lo sé, yo también estoy emocionada, ya quiero ver a Esme y a Carlisle de nuevo- la idea se me antojaba demasiado, ellos para mi habían sido como los tíos que nunca había tenido.

-¡Amor!- saludó Jasper a Alice en cuanto bajó del auto de su hermana, un descapotable rojo, mi amiga rápidamente corrió al encuentro de su novio.

-Así que hoy te tendremos en casa ¿eh?- rió Emmett, yo asentí, Rosalie se nos unió mientras caminábamos a los edificios- como en los viejos tiempos, Alice lleva toda la semana preparando el cuarto de invitados con Esme, ya que Angela y Rose vendrán también, será un suplicio para mi…

-Seguro- reí.

-¿Aún sigues inventando locas historias sobre vampiros?- me preguntó.

-A decir verdad, hace mucho que no lo hago…- admití, dejé de hacerlo en cuanto me mudé a Phoenix, los vampiros siempre habían sido mi tema favorito.

-Pues más vale que lo hagas hoy- me dijo serio.

-Palabra de niña humana- le respondí alzando mi mano derecha, ambos reímos.

-Es bueno tenerte de vuelta- me dijo Rose.

-Gracias- sonreí.

Las horas parecían ir lentas, ya me quería ir, no es que estuviera ansiosa ni nada por el estilo, sólo quería que las clases terminaran. Cuando al fin el timbre marcó el final de la semana no pude evitar pegar un brinco, como pude metí mis cosas en mi mochila, con cuidado de no tirar el microscopio que nos habían dado para analizar las células. Edward como de costumbre me ignoró durante toda la clase. Estaba metiendo mis cosas apresuradamente, cuando me levanté y perdí el equilibrio, pensé que el dolor no tardaría en llegar, pero lo que sentí fueron dos fuertes brazos sosteniéndome, al abrir los ojos me encontré con dos pares de ojos verdes viéndome divertidos.

-Se esta haciendo costumbre- rió Edward.

-Suéltame- le demandé enojada.

-¿Así me agradeces salvarte la vida?- me preguntó mientras me soltaba en gesto dramático, rodé los ojos.

-Gracias.

-Debes fijarte por donde caminas y no llevar tantos libros en la mochila…

-Lo tendré en cuenta- murmuré dirigiendo mi vista a otro sitio, sentía mis mejillas arder y podía jurar que la gente nos estaba viendo de forma curiosa.

Edward se alejó sin hacer ningún otro comentario, lo cual estaba agradecida. Alice ya me esperaba afuera del salón con mochila en mano, parecía ansiosa, ella vendría conmigo para indicarme el camino, pues la entrada a la finca de los Cullen era un tanto confusa, por lo que uno se podía perder en el camino.

-¡Bells, manejas peor que una abuelita!- me recriminó Alice mientras manejaba a su casa.

-Más respeto por el auto, es una reliquia- ya le había tomado al trasto bastante cariño y me molestó el comentario de Alice.

-¡Dios, pareces Edward!- la miré confusa- él también defiende a su amado auto cada que Emmett le hace comentarios…- me explicó- la verdad es que hay demasiadas cosas en las que ustedes se parecen- añadió más para si misma, no pude evitar sonrojarme ante el comentario.

Debía admitir que había algo en Edward que me atraía bastante, a pesar de que estuviera enojada con él, no podía olvidar sus hermosos ojos verdes ni la sensación de sus brazos en mi cintura aunque solo hubiera sido para atajarme.

-Bienvenida a casa- anunció Alice.

Ante nosotras apareció una hermosa casa antigua. No pude evitar sonreír, realmente me sentía en casa.

EPOV.

La semana paso tortuosa, en mi casa no paraban de hablar de Bella, a lo igual que en la escuela, los chicos estaban un poco entusiasmados con la idea de la "chica nueva", tuve que controlarme en toda la semana para evitar darles una paliza a los que hacían comentarios de todo tipo hacia Bella, me sorprendía a mi mismo mis propias reacciones. Me excusaba de estas alegándome que ella había sido mi amiga y desde pequeño había prometido protegerla.

Por si no fuera poco en casa la tortura era todavía mas grande, pues Alice había arreglado junto con mamá el cuarto de visitas, ya que sus amigas incluida Bella vendrían a casa. Me puse de buen humor al escuchar como Bella el martes le había anunciado a Newton que no podría ir a su excursión a la playa, se excusó diciendo que debía visitar a unos familiares, que habían quedado de verse desde su llegada. Mike no parecía contento con la explicación, pero aún así no molestó durante la semana. Había tratado por todos los medios de ignorar a Bella olímpicamente, lo cuál empezaba a ser sumamente difícil.

Pronto llegó el viernes, el día era diferente, hacía un poco de sol, lo cual era extraño aquí en Forks, ya que siempre esta nublado. Parecía que el clima iba acorde al ambiente que había en mi casa, todos estaban expectantes a la llegada de Bella, incluso yo estaba nervioso, lo cual traté de disimular.

-¡Ed!- me llamaron mis compañeros a la entrada del colegio ese viernes.

-¿Qué hay?- dije en forma de saludo, mientras a lo lejos veía a mi hermana y a Bella, la cual a penas había llegado, reí al ver la reacción de mi hermana, realmente estaba eufórica.

-¿Qué miras Eddie?- me preguntó Tanya con voz melosa.

-Nada- mentí, estaba empezando a cansarme de la farsa del noviazgo.

No sentía nada por ella, pero aún así estaba con ella. Debía tomar pronto cartas en el asunto, aunque sabía que esto no les iba a agradar en lo absoluto a mis compañeros, más aún con el inicio de temporada a la vuelta de la esquina.

Pronto las horas pasaron, para mí el tiempo volaba, lo cual agradecí internamente, no soportaba estar tan cerca de Bella ni un segundo más. Pese a que mi corazón deseara lo contrario. El fin de la hora de Biología llegó tan pronto como empezó, en parte porque aún estábamos viendo mi tema favorito y esta vez habíamos empleado los microscopios. Bella se hallaba a mi lado intentando guardar sus libros en su ya repleta mochila, estaba dispuesta a irse, cuando se tambaleó peligrosamente. La atajé antes de que se diera contra el suelo, su mochila realmente pesaba.

-Se esta haciendo costumbre- no pude evitar reír.

-Suéltame- me exigió con voz molesta.

-¿Así me agradeces salvarte la vida?- le pregunté mientras me hacía el ofendido, ella rodó sus hermosos ojos chocolate ¡Edward!

-Gracias.

-Debes fijarte por donde caminas y no llevar tantos libros en la mochila…

-Lo tendré en cuenta- murmuró dirigiendo la vista a otra parte y poniéndose colorada en el acto, algunos compañeros, por no decir la mayoría nos veía con curiosidad.

Decidí alejarme sin hacer ningún otro comentario. Afuera Alice aguardaba por su amiga, se iría a casa con ella, lo cual agradecía, no es que me molestara la presencia de Alice en mi auto, pero esta última semana estaba volviéndose insoportable.

-¿Qué planes tienes para el fin de semana?- me interceptó Tyler.

-Me quedaré en casa estudiando- le respondí, sabía que quería que acudiese a una fiesta en casa de Jessica Stanley, una de las porristas y la mejor amiga de Tanya.

-¡Oh!- exclamó, en su mirada había algo que no me gustaba- entonces supongo que no irás a lo de Jessica…

-Supones bien- reí.

-Bien, entonces te veré el lunes- se despidió.

Avancé a mi volvo, a lo lejos pude ver como Alice y Bella se subían en la carcacha de esta, ese auto era una tortuga, sabía que Alice protestaría por todo el camino, me reí en mi fuero interno, por lo menos no me torturaría con mi forma de manejo. De camino a casa puse el CD de mi banda favorita: Muse.

BPOV.

La casa estaba tal y como la recordaba, las paredes blancas y los amplios ventanales que daban al hermoso bosque que se alzaba detrás de la casa. Debía decir que Esme tenía un muy buen gusto a la hora de decorar. Lo único que me llamó la atención fue el hermoso piano de cola que se hallaba en el salón, no recordaba haberlo visto en mi vida.

-Bella, te mostraré tu cuarto, así te arreglas en lo que preparo la comida- me jaló Alice escaleras arriba.

Angela no llegaría hasta las seis de la tarde, ya que debía de hacer unas cosas primero, Emmett y Jasper habían salido a comer juntos y Rosalie llegaría en una hora con las películas para ver en la noche, ya que sería una noche solo de chicas.

Subimos hasta el tercer piso, donde había cuatro habitaciones, una daba al ático, otra era la habitación de Edward y las otras dos eran el cuarto para huéspedes, la casa era enorme.

-Esta será tu habitación- me enseñó Alice, era la que daba al frente del cuarto de Edward, lo cual no me importó.

-¡Wow, es hermoso!- no pude evitar exclamar al verlo, el piso era de madera, las paredes blancas como el resto de la casa, y los ventanales daban al jardín, había una cama matrimonial en medio, con sabanas azules que hacían juego con el cielo, que hoy extrañamente estaba despejado de nubes, había un hermoso tocador y un armario grande, también había una televisión de pantalla plasma, pero lo que más me encantó fue el pequeño librero, todo lleno de clásicos que tanto me gustaban.

-Sabía que te gustaría- rió- el baño esta justo ahí- señalo la puerta a la derecha de la cama.

-Es genial Ali- murmuré, mientras depositaba mi mochila en la silla enfrente del tocador- Esme tiene buen gusto, tal y como lo recuerdo ¿aun siguen teniendo las hermosas pinturas en el despacho de tu padre?- pregunté, esa colección de pinturas era hermosa y ninguna que había visto en mi vida se comparaba a esa.

-Si, aún sigue estando- me respondió- después si quieres las vemos- me ofreció, yo asentí encantada con la idea.

-Bien, te dejo acomodarte, yo voy a llamar a Rose para ver que tal va y a pedir la comida- la miré confusa- no se cocinar- se excusó.

-Ali, me hubieras dicho yo puedo preparar la…

-De ninguna forma- me cortó- eres la invitada de honor y no harás nada de nada ¿entendiste?- iba a abrir la boca para protestar, pero decidí que era mejor no pelear.

-De acuerdo- me rendí, Alice salió contenta de la habitación.

Saqué de mi mochila mi cambio de ropa para mañana y la acomodé en uno de los cajones del armario junto con mi pijama, o bueno, si es que se puede llamar así, era unos viejos pantalones grises y una camiseta que había comprado hace tiempo con Renée en un supermercado de Phoenix, tiempo después Renée me regaló otro de marca, el cual había nunca había usado ni abierto hasta la fecha, pues me sentía cómoda con el que tenía.

Al terminar decidí salir a buscar a Alice, en el pasillo sonaba una melodía conocida, era Claro de Luna, una de mis favoritas. Me recargué sobre la pared con los ojos cerrados disfrutando de la melodía y olvidando por completo que debía buscar a Alice.

EPOV.

Llegué a casa antes que mi hermana tal y como lo había predicho. Me apresuré a tomar mis cosas y a subir a mi habitación a prepararme para la comida. Decidí poner música, mientras a lo lejos pude distinguir el sonido del auto de Bella, me reí internamente. Alice debía haberla pasado de perros en ese estruendoso auto. Estaba por poner mi CD en el equipo de música cuando sonó mi celular, era un mensaje de Tanya.

Eddie, lamento que no puedas venir a lo de Jess esta noche, me harás mucha falta.

Sabía que eso no era cierto. Suspiré. Mis hermanos habían intentado en vano hacerme ver que Tanya, prácticamente, tenía otros chicos con los que divertirse, pero yo no quería tomar cartas en el asunto por miedo a lo que dirían mis compañeros, ya que por ellos le había pedido a ella que fuera mi novia, lo cual lamentaba. Decidí que era hora de ponerle fin a todo ello, a esa farsa que tanto me estaba incomodando y que había soportado por lo menos un mes.

Escuché pasos en el pasillo, Alice y Bella debían estar afuera, ya que los cuartos de los huéspedes estaban en este piso junto a mi recamara. Mi corazón se aceleró al escuchar a lo que Alice le decía a Bella.

-Esta será tu habitación.

-¡Wow, es hermoso!- exclamó Bella, me imaginé su hermoso rostro con la sorpresa dibujada en él.

Debía parar de tener esos pensamientos sobre la amiga de mi hermana, mi ex compañera de juegos, pero no podía evitarlo. Para calmarme puse de una vez la música. Pronto Claro de Luna invadió mi cuarto tapando las voces del exterior. Me recosté sobre mi cama, cerré los ojos y dejé que mi melodía favorita sonara.

¿Qué les pareció? Ya saben qué hacer para decirme, necesito saber que les parece para continuar. XD

En el próximo capítulo habrá APOV, y será la noche de pijamas. Por lo que pregunto ¿qué planeará Alice? A ver si adivinan… jaja

Bueno, llegó la hora de dar las gracias a:

Vianny Black: Chica, mil gracias por tus comentarios, jaja me encantaron. Espero que este capítulo también te guste.

Maii: Mil gracias. Jaja me gusta escuchar que les va gustando.

Shikita Malfoy Cullen: ¡Auch! Espero que ya estés mejor de tu mano y que te halla gustado el capítulo. Jaja. Cuídate.

Dannany: He aquí un nuevo capítulo para esta loca historia, jaja, espero lo hallas disfrutado.

Minea: Mil gracias, me alegra leer que te guste.

Y también mil gracias a todos los que leen, pero que por miedo o vergüenza o simplemente por hueva no dejan un review.

Yo me despido de momento, los leo en el próximo capítulo.

XOXOX

Aye 436.