Una pijamada puede resultar ser todo un tema… jaja, ¿qué de que estoy hablando? Mmm… avejíguelo por usted mismo ¡¡Jaja!!
NADA ME PERTENECE, TODO ES PROPIEDAD DE STEPHENIE MEYER, SALVO ESTA EXCÉNTIRCA HISTORIA A LA QUE ESTOY SOMETIENDO A SUS PERSONAJES (vuela una almohada directo a mi cabeza… ¡¡Alice!! risas de fondo)
Disfruten…
Los Cullen.
APOV.
Me sentía eufórica, algo me decía que esta noche iban a suceder un millón de sorpresas, y si de algo estoy plenamente segura es de mi sexto sentido. Había planeado con las chicas una noche de pijamas, para mi alegría Bella aceptó venir y pudo romper el compromiso con el pesado de Newton. De solo pensar en ese chico se me revolvía el estómago, pues el lunes de esa semana le había visto bien entretenido con la… novia de MI hermano. Aún no entendía por qué Edward era tan cabezota en este asunto, la oxigenada esa, como empezamos a llamarla Bella, Rose y yo, era una zorra, sólo estaba con mi hermano por apariencia, me dolía mucho esa situación y más que Edward fuese tan ciego. Por ello aquél día le grité sus mil y un verdades en la cara, pero Edward no estaba por ningún lado y eso que mis gritos se escucharon hasta la China, lo cuál me extrañó. Pero más tarde comprobé dónde y con quién había estado. Aunque no había dicho nada a nadie lo vi salir del escondite en donde ese día había obligado a Bella a meterse, ella tampoco hizo alusión alguna al tema. Fue entonces que se me prendió el foco. Edward la recordaba, pese a que no quería demostrarlo, por ello había ideado un plan con las Angela y Rosalie que llevaría acabo este viernes y si mis cálculos no fallaban el próximo lunes Edward cortaría con Tanya, se sentaría en nuestra mesa y… finalmente encontraría lo que le faltaba: AMOR.
Si pudiera describir la vida de mi hermano sería como la de una montaña rusa, de niño era un ángel, el chico bueno al que todos quieren, luego después del incidente en nuestro cumpleaños número ocho, él cambió, parecía un zombi, haciendo todo lo que se esperaba de él. En parte sé que por eso esta con Tanya y que por eso deja que sus compañeros de fútbol influyan en él. Pero el cambio empezaba a llegar y eso gracias a una estrella fugaz que había regresado después de diez años para alumbrarnos de nuevo a todos: Bella.
Si bien desde chicos supe que ella y él terminarían juntos, ahora estaba mas segura que nunca, en esta semana había comprobado que Edward empezaba a volver a sonreír como antes, la alegría le llegaba a los ojos, incluso su música había cambiado un poco, pero aún no del todo. Y en cuanto a mi amiga, ella es un misterio, pero aún así no pude evitar ver como reacciona cuando mi hermano esta cerca, su enojo hacia él, el cual no entiendo y que pronto quedará en el olvido si mi plan marcha a la perfección, no era grande, podía apreciar su preocupación a mi hermano cuando preguntaba de forma casual cosas acerca del equipo de los leones o incluso de la descerebrada de Tanya. Por ello si cupido estaba de mi favor pronto las cosas estarían en el lugar que le correspondían.
-¿Aló?- me respondió una voz al otro lado del teléfono.
-Rose- la llamé.
Había llamado a mi amiga luego de dejar a Bella en la que sería su habitación esta noche.
-Ali- me respondió- ¿cómo van las cosas?
-Hasta ahora sólo escucho Claro de Luna- le informé.
-Esto va a ser difícil- me dijo- así que habrá que poner en marcha el plan B.
-Si, tienes razón, ya es hora del plan B.
-Oye ¿qué tipo de películas le gustan a ella?
-No sé…- me mordí el labio, no tenía ni la más remota idea y por ello el plan se podía ir al caño- alquila una de cada una- le dije.
-De acuerdo- rió Rose.
-Te veo luego.
-Bye.
Colgué el teléfono. La comida ya la había encargado, había pedido comida italiana del restaurante favorito de Edward en Port Angeles: la Bella Italia. Según el plan Rosalie llegaría en una hora, pero como aún no habían hablado, pese a dejarlos solos en la planta alta, había que poner en marcha el plan B, el cual era bastante simple, en el camino a Rose se le pincharía un neumático y yo tendría que socorrerle dejando a Edward y a Bella solos en la casa por lo menos tres horas, suficientes para que por lo menos dialogaran un poco y limaran asperezas. Emmett y Jasper saldrían a comer y regresarían para la noche donde comenzaría la verdadera acción.
Decidí que era hora de empezar el plan para que ese par se hablara y así en la noche todo saliera de maravilla. Me encaminé escaleras arriba, donde encontré a mi sorpresa a una Bella con los ojos cerrados disfrutando de la música que salía del cuarto de Edward, se veía muy tierna en esa posición, lamenté lo que iba a hacer, pero debía sacarla de ese estado para que se llevara a cabo lo que planeaba.
BPOV.
La música me envolvía, llevándome a mil y un lugares en el fondo de mi imaginación, que de por si ya era excéntrica. No me percaté de la presencia de Alice hasta que me tocó el hombro. Se veía angustiada.
-Bella- me llamó- llamó Rosalie.
-¿Qué ocurrió?- me preocupé.
-¡Oh, nada del otro mundo!- me dijo como no dándole importancia, pero su rostro me decía lo contrario- solo se le pinchó una llanta a su auto y…- me miró con cautela- me pidió que fuera a ayudarla.
-Oh…- solté.
-¿No te molesta quedarte en casa y comer sola con Edward?- me preguntó- es que no cabemos las tres en mi Porsche…
-No, no te preocupes- intenté sonreírle.
La verdad quedarme sola con el monstruo de su hermano era una idea que me aterraba, pero traté de disimularlo.
-¿Segura?
-Ali, lo entiendo, ve…- suspiré- yo las esperaré.
-Bells lamento dejarte sola, solo será por una hora como máximo- me informó, realmente parecía apenada- la comida llegará de un momento a otro, Edward sabe donde esta el dinero…
-Ok- suspiré.
Esto iba a ser el infierno. Me despedí de Alice en la entrada de la casa, su auto realmente era ostentoso y pequeño. Era un Porsche 911 Turbo amarillo, era mucho más rápido que mi trasto, entendí ahora el por qué se quejaba de la lentitud de mi pobre auto. Entre en la casa tratando de despejar mi mente, debía avisar a Edward que su hermana había salido y que la comida estaba por llegar. Subí al tercer piso, mi corazón latía a toda velocidad como si me fuese a topar con la misma muerte. La música aún sonaba. Suspiré, tratando de darme valor para lo que haría, ya que en toda la semana había cruzado media frase con él, estaba nerviosa. Toqué tres veces la puerta, del otro lado se escuchó movimiento.
-¿Qué pasa Alice?- preguntó la voz aterciopelada de Edward del otro lado, mi corazón pegó un brinco.
-Ss… soy Bella- dije como pude.
La puerta se abrió lentamente y ante mi aparecieron dos hermosos ojos verdes.
EPOV.
Estaba tan concentrado en la música que estaba por quedarme dormido, cuando escuché que alguien golpeaba mi puerta. Seguramente era Alice para llamarme a comer, mi estómago lo agradeció.
-¿Qué pasa Alice?- pregunté.
-Soy Bella- mi corazón latió rápidamente al escuchar su voz.
Me quedé helado un momento, ¿qué sucedería? Seguramente Alice la había mandado a llamarme, si debe ser eso, no otra cosa me dije a mí mismo. Lentamente me dirigí a la puerta. Claro de Luna seguía repitiendose en el estereo, lo cuál no me importó. Como pude abrí mi puerta para toparme con esos hermosos ojos chocolate y ese rostro angelical con mejillas sonrosadas.
BPOV. (N. A: A PARTIR DE AHORA TODO EL RESTO DEL CAPÍTULO ES BPOV)
No pude evitar sonrojarme, aparte la mirada pronto.
-¿Qué ocurre?- me preguntó Edward curioso.
-Eh… Alice tuvo que salir a ayudar a Rosalie porque se le pinchó una llanta- expliqué podía sentir su mirada en mí.
-Ah, entonces supongo que tendremos que esperar por la comida- dijo él.
-Eso creo- suspiré- ¿Es Claro de Luna?- pregunté intentando calmarme.
-Si- rió, me atreví a mirarle, le lancé una mirada confundida- no hay muchos que sepan de música clásica- me explicó.
-¡Oh, bueno!- asentí comprendiendo a lo que se refería- es altamente normal que al chico más popular de la preparatoria le guste Debussy y no aprecie una novela de Sheakespeare- dije sarcástica.
-Una cosa es la música y otra diferente es la literatura.
-No lo creo, ambos son arte, así que se podrían complementar como la poesía complementa a la pintura- le dije.
Me miró curioso, como evaluando cada palabra que decía.
-Será mejor que bajemos para escuchar el timbre- me encogí de hombros.
Bajamos las escaleras en silencio. Yo intentaba por todos los medios no tropezarme, pero tal y como siempre me sucedía cuando había más escaleras de la cuenta me tropecé conmigo misma, pero Edward como las veces anteriores ya me había atajado.
-Lo siento- murmuré apenada en cuanto me soltó.
-Debes tener cuidado eso es todo- rió, yo asentí.
-Lo sé, pero ya es costumbre- le dije- realmente si un día no tropiezo entonces diría que estoy en problemas- el rió.
No pude evitar unírmele, su risa era música para mis oídos. Me sonrojé ante este pensamiento, pero fui salvada por el timbre que anunciaba la llegada de la comida. Aprovecharía este tiempo para descubrir si me recordaba o no y por qué me había dicho aquello esa noche, destrozándome por completo.
-Yo voy, ve a la cocina, en un segundo te alcanzo- me dijo saliendo a toda velocidad hacia la puerta.
Me encaminé a la cocina donde la mesa ya estaba puesta. No me llamó la atención ver sólo dos platos, seguramente Alice había guardado el de ella en cuanto recibió la llamada de Rose, pero aún así se había algo que se me hizo extraño.
-Todo listo- pegué un respingo, no le había oído, él soltó una risita.
-No es gracioso- le dije seria- ¿quieres que me de un ataque al corazón?
-Mmm… Tienes razón- dijo mientras servía en cada plato una ración de ravioles para luego meterlas en el microondas- eso sería dar demasiadas explicaciones- añadió.
-¿Cómo cual?- pregunté curiosa.
-Por ejemplo, ¿qué hacíamos solos en mi casa?- inmediatamente mis mejillas ardieron.
-Cierto- dije- no vuelvas a espantarme.
-No prometo nada, pero lo intentaré- rió.
Comimos en silencio. Lo cual me empezaba a sacar de quicio, debía saber por qué había ocurrido todo aquello hacía diez años.
-Edward- le llamé mientras recogíamos la mesa, el me miró dubitativo,
-¿Si?
-Lamento lo ocurrido el lunes- esa era una forma de empezar, lo sabía.
-No lo lamentes- suspiró- en parte tienes razón, pero me agarraste desprevenido incluso cuando soltaste mi…- se detuvo en seco.
-¿Nombre?- el se tensó, yo ya no sabía como continuar.
-Yo… lo s…- Edward cerró fuertemente los ojos y se tocó la nariz con sus dedos índice y pulgar, como para calmarse- lo siento- dijo al fin.
-¿Qué cosa?- le pregunté como si no supiera a lo que se refería.
-Por ser un tonto, por haberte abandonado todos estos años…- me miró a los ojos, mi corazón empezó a latir fuertemente, sus ojos denotaban tristeza infinita- al fin y al cabo era un niño y si he de ser honesto esta semana he sido peor que un niño…
-Te perdono- me sorprendí a mí misma al abrazarle.
No supe cuanto tiempo nos quedamos así en silencio, abrazados. Estar cerca de Edward me hacía sentir protegida, calmada. Me sentía como si no hubiesen pasado los años, como si aún tuviéramos siete años y nunca nos hubiéramos separado.
-Bella- susurró sobre mi cabeza- lamento haberte herido, la verdad es que me dolía perderte, me dolía demasiado- suspiró- cuando te fuiste toda mi vida entera cambió, ya nada tenía sentido.
-Se como se siente eso- le dije- yo también sentí que mi alma había abandonado mi cuerpo, que se había quedado aquí…- contigo pensé en mi fuero interno.
-¿Amigos de nuevo?- me preguntó soltándome para tenderme la mano, yo reí.
-Amigos- le respondí estrechando nuestras manos.
Nos dedicamos a limpiar la cocina, para cuando terminamos ya había pasado una hora desde la desaparición de Alice. La llamamos al celular, pero ella no contestaba, tampoco Rosalie.
-Seguramente están todavía arreglando el auto- me tranquilizó Edward- el señor Dowling tarda horas en componer los neumáticos- suspiré- ¿quieres hacer algo mientras?- me preguntó.
-¿Cómo que?
-Mmm… ¿qué tal si jugamos el juego de las veinte preguntas?- me miró divertido.
-De acuerdo, así nos ponemos al día.
Nos sentamos en la sala de la casa, los sillones eran negros, resaltaban con el beige de las paredes, enfrente había un televisor enorme, plasma.
-Las damas primero- me invitó a iniciar, yo rodé los ojos- ¿qué?, ¡estoy siendo un caballero!
-Gracias- le dije divertida- bien, empecemos- suspiré- ¿cuál es tu color favorito?
-Ese no ha cambiado, es el azul- retuve la respuesta en mi mente- libro favorito y por qué- alcé la ceja y el rió.
-Mmm… depende mi estado de ánimo, ahora es Cumbres Borrascosas- Edward me miró como si estuviese loca- creo que me gusta por su concepto de lo inevitable. El hecho de que nada pueda separar a Cathy y a Heathcliff, ni el egoísmo de ella, ni la maldad de él, o incluso la muerte, al final…
-Yo no puedo comprender cómo esa pareja este a la misma altura que Romeo y Julieta o Elizabeth Bennet y Darcy. No es una historia de amor, sino de odio.
-Tienes un problema serio con los clásicos Edward- le dije, el se encogió de hombros- Película favorita.
-Piratas del Caribe, contiene todo lo que me gusta: música, acción, suspenso y aventura, por no olvidar las peleas con espadas y pistolas.
-Olvidas que contiene romance también- le atajé- Elizabeth Swan y Will Turner se aman y eso les causa a ambos demasiados problemas.
-Cierto- asintió pensativo ante lo que le había dicho- ¿la tuya cuál es?
-Prométeme que no te vas a reír- el alzó una ceja divertido.
-Lo prometo.
-Titanic- esperé por su risa, la cuál nunca llegó.
-Déjame adivinar, piensas que Leonardo DiCaprio es el hombre más lindo en la faz de la tierra.
-De hecho, creo que hay alguien que le supera- dicho esto me puse colorada.
-La pequeña Bella esta enamorada- rió Edward, aunque pude notar que la alegría no le llegó a los ojos.
-¿Tu lo estas?- le pregunte.
-¿Qué cosa?
-¿Amas a Tanya?- él suspiró.
-No- me contestó honesto.
-¿Entonces por qué sigues con ella?
-Es mi turno de preguntar- me cambió de tema rápido- ¿tienes novio?
-¿A qué viene eso?- le pregunté con las mejillas encendidas.
-Curiosidad.
-No. Ahora respóndeme lo que te pregunté.
-Te he dicho que he cambiado mucho- yo asentí- bueno, en parte de ese cambio… deje que los demás influyeran en mis decisiones, en mi vida. Todos veían correcto que el capitán del equipo anduviera con la líder de las porristas, así que…
-Hiciste lo que pensaste correcto- terminé por él.
-Así es…- suspiró- siguiente pregunta ¿por qué volviste?- me tensé- no es que no me agrade el hecho de que volvieras, pero…
-Mamá volvió a casarse- le respondí honestamente, él me había contado su parte, por lo que decidí confiar en él- no es que Phil no me agrade, al contrario, el problema radica en que el trabaja en las ligas menores de béisbol y anda de gira todo el tiempo, mamá se quedaba en casa para cuidarme y eso la ponía triste aunque no decía nada, por eso decidí…
-Regresar a la odiosa Forks- fruncí el ceño confusa- escuché tu conversación con Mike Newton…- sus mejillas se pusieron rojas, era adorable verlo así ¡Bella, es tu amigo!
-Creo que empieza a gustarme- sentí mis orejas arder en cuanto vi la forma en la que me miraba, como sorprendido- Si pudieras vivir por siempre, ¿qué te empujaría a seguir viviendo?
-Buena pregunta- rió, se quedó pensativo un rato, me hubiera gustado poder leer las mentes para saber en qué estaba pensando, pues mi pregunta le tomó desprevenido- creo que… alguien a quien amara, a quien quisiera proteger por sobre todas las cosas- su mirada era intensa, tanto que pronto me estaba perdiendo en esos ojos esmeraldas.
-¡Hola, chicos!- la voz de Alice nos sobresaltó a los dos.
Fue entonces que me di cuenta de lo cerca que estábamos, mi corazón latió a mil por hora.
-¡Estamos aquí!- gritó Edward dirigiendo su voz a la puerta que daba al pasillo, por la que entraron Alice y Rosalie, se veían radiantes.
-¿Qué pasó aquí?- preguntó sorprendida Rosalie.
-Nada- respondimos a coro Edward y yo.
-Ya se hablan por fin ustedes dos- afirmó Alice.
-Eh… supongo- dijimos de nuevo a coro, ambos reímos.
-¡Me alegro!- Alice corrió a abrazarnos, cuando lo hizo soltó un par de bolsas que traía en la mano, lo cuál se me hizo raro- ¡Ups!- nos soltó y recogió las bolsas- creo que debo ir a dejar esto al cuarto, Bells acompáñame por favor.
-De acuerdo- le dije de inmediato.
-Bueno- rió Alice- Rose ve preparando con Edward las palomitas- los susodichos asintieron.
Me dirigí con Alice escaleras arriba rumbo a su habitación, esta para mi asombro era enorme, con una vista preciosa al jardín trasero y al río que corría por allí cerca. Las paredes eran rosas y lilas, en el centro una enorme cama matrimonial que hacía juego con el tocador y el resto de los muebles de la habitación. Seguí a mi amiga hasta su… enorme armario.
-¡Alice!- exclamé- ¡posees una boutique!
-Eso creo- rió.
-A todo esto… ¿qué es esto?- pregunté señalando las bolsas en mis manos y las de ella.
-Cerca del mecánico había un centro comercial, y decidí comprar pijamas nuevos para todas…
-¡¿Qué, cosa?!- no me gustaba que la gente gastara dinero en mi.
-Tómalo como un regalo- me dio una palmadita en el hombro.
-Alice yo no…
-Por todos los cumpleaños perdidos- me cortó.
-Pero yo no tengo nada para ti- le dije.
-Basta de peros, después me darás algo- rió.
-Gracias- sonreí.
-No hay de que…, ayúdame a guardar el resto de la ropa- la miré confusa- no pude evitar comprarme algo más- rió.
La ropa era genial, en cuanto la vi supe el por qué Alice la había comprado, era como ropa de marca. Tuve que evitar pensar en lo que me esperaba con el pijama. Mi mente estaba en eso cuando en uno de los cajones encontré ropa que no debía estar ahí.
-Alice- la llamé.
-¿Qué ocurre?
-Creo que tu mamá puso esta ropa de tus hermanos aquí…- le dije mostrándole la camiseta naranja de hombre, para mi sorpresa ella rió- ¿qué es divertido?
Rose llegó en ese instante, percatándose de mi estado de confusión y de una Alice doblada de la risa.
-Veo que has encontrado la camiseta de mi hermano- me dijo divertida, yo me puse colorada.
-Lo siento… yo… yo no sabía que…- las palabras se me trababan.
Las mejillas me ardían, era obvio que después de tanto tiempo de novios Alice y Jasper ya hubieran avanzado a la cuarta base, como yo la llamaba, pero aún así es vergonzoso enterarte de la vida íntima de tu amiga de esa forma.
-No te preocupes Bells- me dijo al fin Alice- debí haberte avisado.
-A propósito- me dijo Rosalie- ¿tienes novio, Bells?- sentí que mi cara iba a explotar.
-Ya es la segunda vez que lo preguntan hoy…- murmuré para mí misma.
-¿Ya le habías preguntado?- cuestionó Rose a Alice, ella meneó la cabeza en señal de negación, la cara de las dos era de sorpresa absoluta.
-No, no fue ella…- suspiré- Edward- expliqué, sin saber por qué Alice comenzó a pegar brinquitos, como celebrando algo.
-¿Y bien?- preguntó en cuanto paro.
-¿Qué cosa?- traté de cambiar de tema.
-¿Tienes novio?
-No- respondí.
-¿Has tenido antes?- preguntó Rosalie.
-No- admití, eran mis amigas, por lo que podía confiar en ellas- de hecho nunca he tenido novio, se podría decir que la película Jamás Besada está inspirada en mí- reí.
-Tonta Bella- me reprochó Alice- ya verás que pronto encontraras el amor, si mis cálculos no fallan este esta rondando muy cerca, puedo sentirlo…
-Alice dudo que eso valla a pasar- dije sentándome en el borde de su cama- ¿quién en su sano juicio querría estar con una chica adicta a la lectura, que no le gusta salir a bailar, y es enormemente torpe, por no decir que no tiene ni un toque de feminidad y coquetería?
-Yo estoy de acuerdo con Ali- me dijo Rose seria- ¡Bells, sólo mírate!- yo rodé los ojos- ¿quién no moriría por estar contigo?- me encogí de hombros, ella suspiró- yo no apostaría en contra de Alice…
-Pero yo lo hago- finalicé.
-Bella, Bella, Bella…- Alice me miró divertida- ¿y si te dijera que puedo ver el futuro?- me reí.
-Te llamaría Madame Ali- respondí.
-Pues cree, tu príncipe sapo esta más cerca de lo que crees.
-¿Príncipe sapo?- reí.
-Digamos que es un sapo porque ha sido hechizado, solo debe encontrar a la chica adecuada para convertirse en ese galante príncipe que realmente es…- me miró con intensidad, lo cual me asustó un poco. Realmente debía parar de dejar de hacerse la vidente.
El celular de Alice comenzó a sonar.
-Mensaje de Angela- informó- dice que no va a poder venir, ya que se había olvidado que hoy cumple seis meses con Ben- rodó los ojos- ese par de tórtolos…
-Supongo que ahora estaremos sólo las tres…- dijo Rosalie.
-Te olvidas de Emmett y Jasper- me lanzó una mirada- aunque creo que hoy también contaremos con la presencia de Edward- tragué saliva.
-¡Genial, será una noche interesante!- sonrió Rosalie.
Suspiré.
Las chicas y yo bajamos a preparar la cena unos minutos después. Para mi asombro Emmett y Jasper ya habían llegado y se hallaban jugando un juego de video en la sala, Edward los contemplaba aburrido.
-Te voy a matar- dijo Emmett.
-No lo creo- rió Jasper- si lo haces puedo asegurarte que no dejaré que te cases con Rosalie.
-De acuerdo me rindo- Emmett soltó el control remoto.
-¡Gané!- no pude evitar reírme, ese par era loco de atar.
Sentí la mirada de Edward y de inmediato mi cuerpo reaccionó al hecho, mis orejas ardían.
-Así se hace mi Jazz- Alice besó a su novio.
-Sabes que te quiero…- le dijo Emmett a Rosalie.
-Y yo a ti- rió Rose- pero antes que nada, Alice deja respirar a Jasper y ayúdanos con la cena…- Alice se apartó de Jasper sonrojada.
-Lo siento- rió, rodé los ojos.
-¿Qué hay de cenar?- preguntó Emmett.
-Prepararemos pizza- dijo Alice.
-Te apuesto a que la va a hacer toda Bella- le dijo Jasper a Emmett.
-¿Qué insinúas con eso hermanito?- Rose echaba chispas por los ojos.
-Disculpa hermanita, pero dudo de las artes culinarias de ustedes dos…- me miró- y por el contrario he de decir que la comida que Bella nos invitó el otro día estaba bastante bien.
-Gracias- reí ante el recuerdo.
El día anterior había llevado un poco de comida, ya que me había dado cuenta de que mi estómago reclamaba esta después de un día agotador con gimnasia incluida. A decir verdad, no pude probar bocado, ya que mis amigos, en especial Emmett, se habían tragado toda la comida en un abrir y cerrar de ojos.
-¿Cocinas?- me preguntó curioso Edward, yo asentí.
-Entonces… ¡manos en la masa!- exclamó Emmett empujándome a la cocina.
Después de una hora intensa rodeada de harina e ingredientes como queso, salsa de tomate y alguno que otro complemento, la cocina empezaba a emanar un rico olor a pizza casera. Para entonces Esme ya estaba por llegar, por lo que Alice y Rose se apresuraron a limpiar la cocina mientras los chicos ponían la mesa en el comedor.
-¡Hola chicos!- llamó una voz desde la puerta.
Pronto ante nosotros hizo acto de presencia una mujer hermosa, de pelo castaño como el de sus hijos, sus ojos eran azules como los de Alice y Emmett, tenía una sonrisa que dejaba entre ver su perfecta y blanca dentadura.
-¡Bella!- dijo en cuanto me vio, yo corrí a abrazarla- ¡has vuelto, hija!- me soltó para verme detenidamente- has cambiado demasiado… estas hermosa- mis mejillas ardieron ante el comentario.
-Gracias tía Esme- ella me miró con alegría.
-Pensé que te olvidarías.
-Nunca podría hacerlo, sólo me costó un poco recordar todo, pero nunca los olvidé…
-Y nosotros a ti cariño. ¿Qué es ese olor?- preguntó al entrar en la cocina.
-Bella ha cocinado pizza- respondió para mi sorpresa Edward, que se veía sonriente.
-¿En serio?- las chicas asintieron.
-Bueno… me ayudaron un poco, además aún no han probado nada…
Lamenté haber dicho eso, pues en ese mismo instante todos se sentaron a la mesa esperando a por las pizzas, que ante mi sorpresa fueron desapareciendo una a una.
-¡Es la mejor pizza que he comido en mi vida!- exclamó Esme.
-Gracias- me sonrojé- no es mucha ciencia…
-Mamá- le dijo Emmett- ¿y si Bella también nos ayuda con el proyecto?- lo miré confusa.
-Es una buena idea cariño- le dijo Esme.
-¿Qué cosa?- pregunté confundida.
-Mamá piensa abrir un restaurante- explicó Alice.
-¿Quisieras ser parte del proyecto?- me preguntó Esme.
-¿En serio?- no me la creía.
-¡Claro!- soltó ella.
-Esto…- la miré sin saber qué decir.
-Anda Bells- me dijo Rosalie- todos aquí formaremos parte del proyecto, será como en los viejos tiempos…
-¿Qué dices?- preguntó Esme.
-De acuerdo- sonreí.
-Bienvenida a "Los Cullen"- me sonrió, yo le devolví el gesto.
¿Qué les pareció? Jaja, debo decir que esta idea fue de mi hermana, recuerden que en el siguiente capítulo sigue la noche de Pijamas, que promete ser de pura diversión ¿o me equivoco Emmett? (Alice me avienta una almohada, la cual esquivo por poco).
Bueno, mil gracias por esperar, surgieron problemas técnicos, nada grave, así que… ¡Déjenme reviews! Necesito sabe qué opinan. Por ello les agradezco a los que ya me han dado su opinión:
Angii-Swaan: Mil gracias, y si Alice es un terror andante… jaja. En cuanto a lo de XOXO, significa O: Besos, y X: Abrazos. No hace falta poner una cantidad adecuada… XD Espero que te halla gustado el capítulo.
Shikita Malfoy Cullen: Te entiendo, jaja yo soy patéticamente patosa, me tropiezo hasta conmigo misma XD… Yo también odio a Tanya (en el fic, no digo más para no dar spoilers). Pero bueno, veremos qué ocurre con Edward y sus elecciones… Aunque yo no apostaría en contra de Alice, aún si es humana.
3rill Cullen: No te preocupes chica, yo me apeno más por no haber actualizado pronto. Espero sepan perdonarme, por ello el capítulo es más largo que lo habitual. Espero leerte pronto. Cuídate.
M. J. Minako: Mil gracias, la verdad sus palabras me animan a continuarle, pese a llevar reprimendas por ello… jaja Espero leerte seguido.
DiliCullen: Aquí vuelvo con más de este par… todavía les falta un buen, pero no hay prisa… jaja. Espero te vaya gustando.
Minea: Pues, ya lo perdonó XD. Sólo queda que haga algo… (No digo nada ya lo verán, jaja) Espero seguirte leyendo.
Gracias también a todos los que leen y no se animan a darle al GO. Yo los invito a que lo hagan.
Me despido de ustedes, ya saben los espero en el siguiente capítulo.
XOXOX
Aye436.
